La minoría alemana en la Polonia actual

La minoría alemana en la Polonia actual

Miembros de la minoría alemana en Polonia junto al un cartel bilingüe polaco-alemán en la localidad polaca de Raszków. Foto: gorzow.com

Los alemanes en Polonia forman el segundo mayor colectivo de extranjeros en el país, después de los ucranianos, con un  escaso 0.8% de la población. Una cifra que no debe sorprender si tenemos en cuenta que estamos ante uno de los estados con la población más homogénea en toda Europa. De hecho, los ciudadanos originarios del país vecino eran el principal grupo de población extranjera en Polonia hasta el inicio de la inestabilidad en Ucrania en 2014. En 2011 residían en Polonia casi 150.000 ciudadanos de nacionalidad alemana y unos 50.000 ucranianos. La actual cifra de ucranianos residentes en Polonia en 2016 se estima ya en más de un millón.

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Logo de la minoría alemana en Polonia Foto: Wikimedia commons

Ubicación de la minoría alemana en la actualidad

La mayor parte de los alemanes residentes en Polonia son nacidos en el país y descendientes de (o los mismos) ciudadanos alemanes que no abandonaron los territorios en Silesia, Pomerania, Varmia y Mazuria que pasaron de Alemania a Polonia tras la Segunda Guerra Mundial. Unas zonas conocidas en Polonia como Territorios Recuperados porque eran territorios polacos durante los primeros siglos de existencia del Reino polaco.

La mayoría de estos alemanes residen en la región histórica de Silesia: los voivodatos (divisiones administrativas, provincias) de Opole y Alta Silesia. En el primero residen el 53.2% y en el segundo un 23.8% de los alemanes en Polonia. Algunos se consideran polacos de origen alemán y otros se identifican como alemanes polacos.

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En este mapa de las elecciones parlamentarias en Polonia de octubre de 2015 se ve en rojo oscuro los municipios (gminas) donde ganó el partido de la minoría alemana, concentradas en la región de Opole. Fuente: wyborynamapie.pl

Otra parte, menos significativa, de la población germana en Polonia la constituyen los inmigrantes o expatriados alemanes de primera o segunda generación que llegaron al vecino oriental por motivos laborales o personales. Están repartidos por todo el territorio polaco, pero con una mayor presencia en las ciudades más grandes–sobre todo, además de la capital, las del norte y oeste del país.

Strzelce Opolskie, Dobrodzień, Prudnik, Głogówek y Gogolin, todas ellas en el voivodato de Opole, son las localidades con un mayor porcentaje de población alemana en Polonia y albergan más alemanes que la misma capital del voivodato.

Trasfondo histórico

Las disputas territoriales y los cambios de fronteras son una constante en la historia de Europa centroccidental y Europa centroriental. El caso polaco-alemán es el ejemplo por antonomasia.

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En rosado los territorios ganados, y en gris los perdidos, por Polonia tras la Segunda Guerra Mundial Fuente: wikipedia/Wikimedia commons

La colonización alemana de las tierras que originalmente eran polacas, pero después quedaron bajo control alemán durante siglos hasta la Segunda Guerra Mundial, se inició con las devastadoras invasiones tártaras del reino polaco en los siglos XII y XIII. Muchas de estas tierras quedaban despobladas y los reyes polacos invitaban a asentarse a los colones alemanes, dándoles privilegios como exenciones de ciertas cargas feudales de tipo impositivo.

El reino de Polonia pidió inicialmente ayuda a la  germanica Orden de  los Caballeros Teutónicos para luchar contra los paganos prusianos, a los que derrotaron y cristianizaron. Pero luego esta situación derivó en un conflicto entre Polonia y dicha orden germánica por el control de las tierras que hoy en día se encuentran al norte de Polonia, Kaliningrado y oeste de Lituania que determinó que zonas quedarían más adelante bajo control polaco y cuáles bajo control de los reinos germánicos.

Más adelante, los alemanes pasaron a  formar parte del núcleo de la burguesía en grandes ciudades polacas, como fue el caso de Cracovia, y empezó la germanificación de Polonia. Los artistas alemanes como Wit Stwosz introdujeron el estilo gótico a Polonia.

Se crearon nuevos pueblos y ciudades de población germánica, como todas cuyo nombre actual termina en “sztyn” (por ejemplo Olsztyn), traducción al polaco de “stein” (piedra).

Cuando Prusia le arrebató Silesia a Austria en esta región la germanificación se intensificó, pese a la oposición de la Iglesia Católica, que defendía la identidad silesiano-polaca.

Sin embargo, hubo varios alemanes, que enviados por las autoridades de los ocupantes austríacos o prusianos, se polonizaron totalmente y se convirtieron en auténticos patriotas polacos. Un buen ejemplo aunque con efecto posterior es el caso de Rudolf Weigl, un científico polaco de Leópolis (Lwów) que desarrolló la primera vacuna efectiva contra el trifus. Era de origen austríaco y durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes propusieron darle el estatus de Volksdeutsche, pero rechazó la oferta. Trabajó con la resistencia polaca y mandó de forma secreta vacunas al Gueto de Varsovia.

Antes de la Segunda Guerra Mundial  existían ya algunas minorías de población  polaca en los territorios alemanes de Baja Silesia, Pomerania (población kazubo-polaca), Varmia y Mazuria. La presencia polaca era mucho más notable en el caso de esta última región.

Tras la Segunda Guerra Mundial en los nuevos territorios polacos ganados al oeste y al norte, hubo un gran choque entres los polacos llegados de los territorios perdidos por Polonia en favor de la Unión Soviética al este (Kresy orientales) y los alemanes autóctonos que evitaron ser expulsados y decidieron quedarse. Para los unos los autóctonos eran alemanes hitlerianos, y para los otros los recién llegados eran rusos. Una brecha que no se ha cerrado totalmente en la actualidad.

Durante la Guerra las autoridades alemanas nazis habían catalogado a la población de los territorios polacos integrados en el Tercer Reicht según su nivel de germanidad en la llamada Deutsche Volksliste. Algo que no era fácil ya que había mucha ambigüedad en cuanto a la definición de ser alemán en la Polonia ocupada. En la lista había cuatro categorías:

  1. Los que habían demostrado su identidad alemana antés de 1939 por su activismo en pro de la causa nazi.
  2. Los que eran étnica y lingüísticamente alemanes, pero no se habián implicado en política antes de la guerra
  3. Los que habían sido catalogados por los nazis como parcialmente polonizados, categoría en que se incuía a los que hablaban los dialectos silesiano y kazubo)
  4. Los alemanes polonizados, incluyendo a cualquier individuo cuyo apellido sonara alemán pero que no hablara el idioma o hubiera participado en organizaciones polacas antes de la contienda.

Tras el conflicto, la mayoría de la población Volksdeutsche, polacos de etnicidad alemana, de la Polonia de preguerra escapó o fue expulsada.

Sin embargo, a algunos se les permitió permanecer en Polonia y se les devolvió la ciudadanía polaca que ostentaban antes de la guerra. Los que habían firmado las categorías 1 y 2 en la Volskiste, es decir, que se consideraban alemanes puros fueron expulsados, mientras que los que hablaban polaco (o silesiano o kazubio), procedían de familias mezcladas germano-polacas, habían estado en campos de trabajos forzados o no constituían una amenaza se les dió asilo. Una minoria en realidad. A estos, una vez otorgada su ciudadanía, se les pedía que polonizaran sus nombres o volvieran a usar sus nombres polacos originales, en caso que se  hubieran visto forzados a germanizarlos durante la contienda.

A algunos alemanes se les permitió seguir en Polonia por motivos profesionales; si tenían habilidades laborales concretas que ningún polaco poseía. A estos alemanes se les trataba como a ciudadanos de segunda categoría, sobre todo en cuanto a salarios y condiciones laborales.

Numerosas mujeres alemanas en la Polonia, cuyos esposos se encontraban en Alemania tras la guerra y no podían regresar, fueron obligadas a divorciarse y a quedarse al este del río Odra hasta 1952, o 1956 en algunos casos. Una situación que también afectaba al resto de sus familias y que se produjo principalmente en Breslavia, Legnica y Wałbrzych en la Baja Silesia además de Koszalin en Pomerania. No se sabe cuantas de estas mujeres no llegaron a desplazarse a Alemania.

Es importante aclarar que los alemanes no fueron expulsados de sus tierras por un acto de venganza polaca tras las atrocidades cometidas por los germanos contra el pueblo polaco, sino como una reparación de guerra impuesta por los vencedores aliados. 

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Los territorios que pasaron de Alemania a Polonia tras la Segunda Guerra Mundial en verde semioscuro, superpuestos a la actual división administrativa de Polonia en voivodatos. Fuente: wikiwand.com

En las poblaciones donde se concentró la minoría alemana hubo muchos conflictos a la hora de poner nombres en alemán, para las mismas poblaciones, calles, etc. La causa: los líderes de la minoría querían volver a los nombres de justo antes de la guerra, y algunos eran nombres inventados por las autoridades hitlerianas para sustituir a los nombres originales de origen eslavo y avanzar en el proceso de germanización. En toda Alemania hubo un intento de deslavizar nombres de ciudades. Un ejemplo es la ciudad de Bautzen (en polaco Budziszyn) en la Lusacia sajona, que en el siglo XIX todavía se llamaba oficialmente Budissyn.

Polonia pasó de ser una nación multiétnica y multireligiosa a una nueva Polonia: un país homogéneo habitado por católicos polacoparlantes junto a unas minorías residuales en cuanto a cifras demográficas. No sorprende que durante la época comunista el trato institucional a las minorías étnicas, lingüísticas o religiosas– los grupos de población alemana que permanecieron al este del río Odra entre ellas–consistió básicamente en ignorarlas, con la infame excepción de la campaña contra los judíos polacos orquestrada por las autoridades comunistas en 1968.

Muchos miembros de la minoría germana en Polonia regresaron a Alemania en los años 1970s y 1980s por las dificultades económicas dentro del insostenible sistema económico polaco y las mejores condiciones de vida en la República Federal Alemana.

Actividades, derechos y privilegios de la minoría alemana en Polonia

Gracias a la Ley Electoral de Polonia la minoría alemana de Polonia tiene virtualmente garantizada la representación en el Parlamento (Sejm) a través de un diputado como mínimo, independientemente del resultado electoral, ya que le exime el umbral requerido a otros partidos de un 5% para poder obtener un escaño. La minoría alemana tendría problemas parar alcanzar a través de los resultados electorales hoy en día tal representación, aunque llegó a ostentar 7 escaños en 1991 y  3 escaños entre 1993 y 1997. Desde 2007 no ha pasado de un solo escaño.

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El Festival de la Cultura de la Minoría Alemana en Polonia tiene lugar cada año en Breslavia desde 2011. Foto superior: quinta edición halastulecia.pl. Foto inferior: segunda edicion, 2012, Ángel López Peiro-el autor tuvo la oportunidad de presenciar el evento en directo

Unos 300 centros educativos públicos en Polonia usan el alemán como lengua de instrucción secundaria (solo algunas horas lectivas) para unos 40.000 alumnos. La lengua germana está reconocida como lengua oficial auxiliar en algunos municipios dentro de los voivodatos de Opole y Alta Silesia. Además el alemán es habitual, junto al polaco, en los carteles de las localidades con notable presencia de la minoría alemana.

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En amarillo los municipios polacos (gminas) donde el alemán tiene estatus de segundo idioma oficial y en beige los municipios donde está permitido otorgar a la lengua alemana tal condición.  Fuente: wikipedia/Wikimedia commons

Los alemanes en Polonia son mayoritariamente católicos aunque algunos también son fieles del Evangelismo luterano.

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El expresidente polaco Bronislaw Komorowski durante una visita a una de las comunidades de la minoría alemana en la región de Opole. Foto: newsweek.pl

Existen en Polonia varios medios de comunicación en lengua alemana. Destacan el semanario Schlesisches Wochenblatt, el periódico Polen-Rundschau, las emisora de radio Schlesien Aktuell y Radio Polonia (una hora al día en alemán) además del portal polenammorgen.

La minoría alemana en Polonia cuenta con sus propias asociaciones, grupos culturales y organiza a menudo multitudinarios eventos que reúnen a miles de asistentes. Sobresale la actividad de la Asociación Socio-Cultural de los Alemanes en la Silesia de Opole (Towarzystwo Społeczno-Kulturalne Niemców na Śląsku Opolskim) impulsora del mencionado partido político de la minoría alemana. Sin olvidarse de la tambén muy activa Asociación Alemana Socio-Cultural de Breslavia (Niemieckie Towarzystwo Kulturalno-Społeczne we Wrocławiu).

Vídeo de la edición 2015 del ya mencionado Festival de la Minoría Alemana en Polonia

Es evidente que hay un claro desequilibrio entre el trato del estado polaco a la minoría alemana con el trato del estado alemán a la minoria polaca. Alemania no reconoce institucionalmente la existencia de una minoría polaca por una ley hitleriana que sigue hoy en día vigente. Más de 2.500.000 polacos residen en Alemania, aunque algunos de segunda o tercera generación ya no se identifican como ciudadanos de nacionalidad polaca.

Las relaciones polaco-germanas son hoy en día complejas y afrontan nuevos retos pero, a diferencia de las relaciones polaco-rusas, son sólidas y positivas a muchos niveles. Asimismo, en líneas generales la minoría alemana está muy integrada dentro de la sociedad polaca y no se conoce que haya grandes conflictos que afecten a sus comunidades.

No obstante, sí que persisten ciertas rencillas causadas por los constantes conflictos entre germanos y polacos a lo largo de la historia–sobre todo la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias–todavía frescas en la memoria de los más ancianos.

Muy acertadamente el historiador británico Norman Davies argumenta que muchos alemanes y polacos todavía están asimilando los cambios de 1945, pero que se está trabajando muy bien desde ambas partes para terminar con los estereotipos hostiles entre ambas naciones. Un proceso de reconciliación que, sin lugar a dudas, beneficia a la situación de los alemanes polacos y /o polacos alemanes.

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Datos demográficos de 2011 sobre la población alemana en Polonia. Fuente: Onet.pl/ GUS/ Polska Grupa Infograficzna

Fuentes

Poland in the Modern World: Beyond Martyrdom, de Brian Porter-Szucs. Wiley Blackwell 2014
God’s Playground: A history of Poland. Revised Edition de Norman Davies. Oxford University Press 2005
Onet.pl
Wikipedia
http://halastulecia.pl/wydarzenie/v-festiwal-kultury-mniejszosci-niemieckiej/
http://www.newsweek.pl/polska/mniejszosc-niemiecka-wybory-samorzadowe-newsweek-pl,artykuly,348931,1.html

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Los gurales: los montañeses del sur de Polonia

Los gurales: los montañeses del sur de Polonia

Hombres y mujeres ataviados con las vestimentas típicas en Koscielisko, cerca de Zakopane.
Foto: Ángel López Peiró

Los gurales (en polaco: górale, que significa literalmente “montañeses”) son una serie de grupos de población autóctona que habitan en valles a lo largo del sur de Polonia, el norte de Eslovaquia  y en la región de la Silesia de Cieszyn, dividida entre Polonia y la República Checa. También hay una diáspora gural significativa en la zona de Bukovina–en Ucrania occidental y en el norte de Rumanía–así como entre los emigrantes polacos en Chicago.

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Zakopane en el siglo XIX. Foto: Ángel López Peiró / Museo de los Tatras en Zakopane

Los gurales polacos siempre han estado rodeados de un aura misterioso o incluso místico. Seguramente esto se debe al hecho que  tienen generalmente  unos rasgos faciales característicos, diferentes al de la mayoría de polacos y eslavos (piel más oscura, nariz más larga, cráneo más oblongo) y además viven muy al sur, arriba en las montañas,dentro de sus estructuras familiares y sociales muy cerradas. Muy fácilmente pueden distinguir si alguien no es de su comarca.

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Los Montes Tatras desde Góbalówka en Zakopane. Fotos: Ángel López Peiró

En Polonia los gurales viven principalmente en la región de Podhale al pie de los Montes Tatra y los Pieniny en el voivodato de Malopolska (pequeña Polonia), y en algunas partes de los Beskydy occidentales (en Malopolska y la Alta Silesia). La mayoría de los polacos asocian a los gurales polacos con los de los Montes Tatras, y, más concretamente, con los que habitan en Zakopane, la capital de los deportes de invierno de Polonia y uno de los principales destinos turísticos del país. Estos son los gurales de la región de Podhale, los más conocidos, pero no son los únicos. Otros gurales polacos viven por ejemplo cerca de las poblaciones de Zywiec, Orawa o Spisz–grupos diferentes que también se han influenciado mutuamente en cuanto a costumbres y tradiciones a lo largo de la historia de Polonia.

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Gural de las montañas Pieniny que trabaja como flisak (balsero) por la Garganta del río Dunajec y cuenta historias a los turistas en la embarcación Foto: Ángel López Peiró
Gorales de los Pieniny que trabajan de balseros preparando la embarcación. Foto: Ángel López Peiró
Gurales de los Pieniny que trabajan de balseros preparando la embarcación. Foto: Ángel López Peiró
Garganta del Dunajec en los Pieniny. Foto: Ángel López Peiró
Garganta del Dunajec en los Pieniny. Foto: Ángel López Peiró

Los gurales forman parte de un continuo de grupos montañeses eslavos que habitan en los Cárpatos eslavos, como los Hutsuls, Lemkos (un subgrupo dentro de los rusinos que habitan en el extremo sureste de Polonia y en los territorios ucranianos vecinos) y Boykos.
Hablan su propio dialecto(s) (gwara goralska), pronuncian muchas pabalabras diferentes (muchas as cambian a os) y utilizan un vocabulario que es desconocido por los no montañeses, como la palabra cepr para referirse a alguien que procede de otra región, especialmente un turista. Como sucede a menudo, lo que es desconocido o difícil de entender tiende a ser romantizado y mitificado, que es claramente lo que ha pasado en con la imagen del montañés polaco.

Los diversos dialectos hablados por los gurales descienden de proto-eslavo de la Lechítica oriental, una antigua zona de Polonia, superpuesta por Eslovaquia. En otras palabras, el lenguaje es de origen polaco, pero ha sido claramente influenciado por Eslovaquia en los últimos siglos.

Para la mayoría de gurales hoy en día el factor decisivo en su auto-identificación con la nacionalidad no es étnico, sino territorial. Por ejemplo, los que viven en zonas bajo una larga tradición de pertenencia al Estado polaco se identifican como polacos, mientras que los que viven en Eslovaquia se han identificado a sí mismos como los eslovacos, con notables excepciones a esta regla en ambos lados de la frontera. Si bien como se ha mencionado el origen del dialecto gural es el polaco, el idioma de los gurales en Eslovaquia y en la República Checa está cambiando poco a poco y cada vez más similar a la lengua estándard de sus respectivos países.

 

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División étnica y geográfica de los gurales polacos. Fuente: 

zwiazek-podhalan.com

La música gural

La típica canción folclórica de los gorales es conocido en polaca como pieśń góralska y su música principalmente está formada por la parte vocal, silbidos y  sobre todo, los violines.

Escuche estas dos listas de reproducción con 141 canciones o versiones de canciones folclóricas gurales polacas.

La música tradicional gural ha influenciado también a grupos de música de masas: pop, rock y electrónica entre otros estilos. Entre estos grupos que han sabido aprovechar la gran tirada de todo lo gural destacan Zakopower, Gooral (sobrino del cantante de Zakopower) Brathanki (que se inspiran en música folclórica polaca en general, no solo gurala) y Golec uOrkiestra (formación de la región de los Beskidy de Zywiec)

En el marco de varios festivales de música étnica que tienen lugar en el sur de Polonia se puede disfrutar a veces de inimaginables y asombrosas fusiones de música gural con otras musicas del mundo: por ejemplo Zakopower fusionado con música africana o el grupo folclórico gural Trebunie Tutki de la mano del reggae jamaicano de Twinkle Brothers.

Las vestimentas de los gurales polacos

La elección de vestimentas por parte de los montañeses polacos estuvo marcada por lo que estaba a mano y por su tendencia a trabajar al aire libre bajo duras condiciones meteorológicas. Lino, piel de oveja y piel eran los principales materiales utilizados para fabricar sus ropas, que al mismo tiempo tenían que ser cómodas, ya que se tenían que llevar durante muchas horas. Las tierras montañosas que habitan no eran muy fértiles pero en algunas zonas se podía cultivar cereal y además de criaban cerdos y vacas. La mayoría de los gurales eran pastores que tenían que recorrer grandes distancias lejos de sus casas, por lo que sus pantalones tenían un ajuste estrecho y eran cómodos para andar.

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Foto: Ángel López Peiró / Museo de los Tatras en Zakopane
Grupo de músicos folclóricos gurales en Koscieliszko cerca de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró
Grupo de músicos folclóricos gurales en Koscielisko cerca de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró

Los gurales de los montes Beskidy, a su vez, también trabajaban en los bosques y canteras cercanos, por lo que llevaban puesto un kożuszek–un chaleco de piel de oveja sin mangas que les protegía del frío en invierno y del calor en verano  durante todo el año. Un kożuch  era una chaqueta de piel de oveja que se llevaba en invierno. Los hombres también vestían sombreros de fieltro impermeables para protegerles del sol y la lluvia. Sus pantalones estaban hechos de un paño blanco y tenía muy pocos o ningún elemento decorativo. Otro abrigo típico  sobre sus hombros hasta la rodilla era la gunia, que estaba hecha de trapo y se ponía del revés cuando llovía. La gunia se cosía de tal forma que permitía al hombre moverse libremente y poderse tapar si se ponía a dormir. Las gunias eran muy prácticas, ideales para diferentes condiciones meteorológicas, y se podían usar como ropa de calle durante muchos años. Se decoraban con hilos de colores, llamados lemki, cuyos colores indicaban de que pueblo procedía el gural que vestía esa gunia en particular.

Un abrigo típico de las mujeres montañesas originarias de los Montes Beskidy era la łoktusza, que estaba hecha de una gran sábana de lienzo que prácticamente cubría todo el cuerpo de la mujer. Las mujeres solteras tenían que dejar sus cabezas sin tapar durante todo el año, sin gorros ni bufandas, incluso en esas duras y cambiantes condiciones meteorológicas de las montañas. Siempre llevaban una trenza, que decoraban con dos cintas, rojas o rosas. Una de ellas era entretejida en la trenza y la otra era atada a un extremo. Sólo las mujeres casadas y/o embarazadas llevaban bufandas y guantes. Por otra parte están los kierpce, los zapatos tradicionales de punta estrecha, que los llevan tanto hombres como mujeres, hechos de una pieza de piel decorada de color canela.

Las mujeres gurales de los Beskidy, y especialmente las del municipio de Koniaków, han sido famosas por sus encajes de ganchillo llamados koniakowskie koronki. Estos trabajados patrones de ganchillo  toman la forma de estrellas, rosetas o abanicos. Este encaje, principalmente blanco o de color crema y con forma redonda u oval, a menudo se usa para hacer tapetes  o manteles, como los que se encuentran en los altares en las iglesias. Este encaje fue presentado a la realeza europea y a varios Papas. Incluso se dice que el Presidente de los EEUU J.F. Kennedy tenía un mantel de este estilo en la mesa del comedor en la Casa Blanca.

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Foto: kamratowo.pl/pl/muzeum-koronki-koniakow

La generación más joven de mujeres que hacen este ganchillo en Koniaków hace unos años tuvieron la brillante y a la vez controvertida idea de hacer ropa interior con este patrón. La idea tuvo una tirada increible en toda Polonia ya que muchas polacas compraron o hicieron esta ropa interior y más adelantes algunos diseñadores crearon vestidos con este patrón de ganchillo.

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En la localidad de Koniaków se puede visitar el Muzeum Koronki, el museo dedicada a  esta forma de arte folcórico textil.

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Ropa interior a base de koronki en el Museo de las Koronki de Koniaków

El estilo arquitectónico de Zakopane

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Willa Koliba: la primera casa construida al estilo de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró

La rica tradición folclórica de Zakopane también ha ganado reconocimiento dentro y fuera de Polonia por los diseños arquitectónicos englobados en el llamado styl zakopiański  (estilo de Zakopane). Los origenes de dicho estilo se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, cuando Zakopane (entonces dentro del imperio austrohúngaro) ya era un famoso lugar de reposo y sanación y muchos turistas que frecuentaban la zona empezaron a construir aquí sus residencias de vacaciones. Estas construcciones se hacián en base al estilo arquitectónico que estaba de moda en esa época.

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Típica casa de huéspedes de construcción  reciente al estilo de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró

Entonces apareció la figura de Stanisław Witkiewicz– padre del famoso escritor pintor Witkacy–renombrado pintor y arquitecto que quedó hipnotizado por la arquitectura folclórica de la zona. Un amigo suyo, Zygmunt Natowski, ávido coleccionista de arte folclórico de la región de Podhale, le pidió que le hiciera el diseño para su casa de verano.

Construcción moderna inspirada en el estilo de Zakopane Foto: Ángel López Peiró
Construcción moderna de un restaurante y hotel en Koscielisko inspirada en el estilo de Zakopane Foto: Ángel López Peiró

Witkiewicz, en lugar de usar el estilo alpino dominante, incorporó elementos folclóricos de la arquitectura en las cabañas de los gurales de alrededor. Esta casa de vacaciones, llamada Willa Koliba, fue el primero de muchos edificios que se diseñaron con este estilo arquitectónico en 1893. Estas casas eran parecidas en forma a las cabañas tradicionales de los gurales, pero con un interior más grande y más pisos.

Estas construcciones, a base de vigas de madera que se apoyan sobre una base de losas de piedra tallada, también cuentan con un tejado en pendiente bastante empinado. Un elemento prático y decorativo que evitaba que la nieve se apilara y pudiera llegar a derrumbar el techo de la casa.

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Interior de Willa Koliba en Zakopane. Fotos: Ángel López Peiró

Este tejado era decorado con elementos verticales de madera con forma de flores o cruces, y los marcos de puertas y ventanas eran adornados con soles de madera hechos de listones delgados clavados en su lugar alrededor de un radio. Este nuevo estilo también fue aplicado a los muebles, los instrumentos musicales e incluso la porcelana. Hoy en día un muy buen ejemplo del estilo de Zakopane es la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Zakopane.

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Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús construida auténticamente al estilo de Zakopane. Foto: archiwum.zakopane.eu

El queso ahumado de los gurales: oscypek

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Diferentes tipos de oscypek

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Recreación de una bacówka en el Museo Etnográfico de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

La bacówka es un edificio de madera en el que los pastores no solo pasan su tiempo durante el pastoreo de las ovejas, sino que también elaboran un queso tradicional, producido generalmente con leche de oveja, llamado oscypek.

El oscypek se hace con leche salada de oveja salada, y en algunos casos se añade una cierta cantidad de leche de vaca según las regulaciones de la denominación de origen protegida. No obstate también es frecuente encontrar oscypek a base de leche de cabra. La leche no pasteurizada se convierte primero en requesón, que luego es repetidamente enjuagado con agua hirviendo y exprimido.

Luego se aprieta esta masa en una superficie de madera con formas fusiformes. A continuación se pone las formas de queso en un barril lleno de salmuera, donde se dejan durante una o dos noches, para después colocarlas cerca del tejado en una pequeña cabaña especial de madera, donde se curan en humo caliente durante 14 días.

Hoy en día el oscypek se puede encontrar en cualquier lugar de Polonia, sobre todo en zonas turísticas, aunque en ningún lugar sabe tan bien ni es tan fresco como en su lugar de origen, los valles del sur de país. Se puede comer frío pero generalmente es mucho más sabroso a la parrilla, solo, o con mermelada de arándano rojo (zurawina). Los puestos de venta de oscypek a la parrilla son habituales en toda Polonia.

Una boda gural

Las bodas gurales tradicionales suelen durar varios días y son muy ricas tanto en tradición como en consumo de vodka. Uno de sus elementos más característicos son los juegos basados en la tradición goral para divertir a los asistentes. Mito o verdad, hay quien dice en Polonia que una boda solo es auténticamente goral si hay peleas en ella y que muchos gurales se divierten de forma un tanto bruta.

Para hacerse una idea sobre cómo es una boda gural mire el vídeo de la representación teatral de una boda tradicional gural en Bukowina Tatrzańska, Podhale, al pie de los Montes Tatras

Gurales polacos en la región checa limítrofe de Zaolzie (parte checa de la Silesia de Cieszyn)

Los gurales de la República Checa se identifican en cuanto a nacionalidad como polacos y forman parte de la minoría polaca en Zaolzie (una región históricamente polaca que los chechos se apropiaron tras la Primera Guerra Mundial y que Polonia invadió aprovechándose de los Acuerdos de Munich en 1938) como queda demuestrado con su participación en los eventos de la comunidad. El festival anual Gorolski Święto (Fiesta de los Gurales) celebrada en Jablunkov (Jabłonków ) es un escaparate de las tradiciones locales gurales polacas, y está organizado por la PZKO (Unión Polaca Cultural y Educativa en la República Checa). Este festival gural conserva las tradiciones del grupo de nacionalidad polaca en Zaolzie. Es el festival cultural y folclórico más destacado en la zona de Zaolzie  y reúne a miles de espectadores cada día durante el evento.

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Gurales polacos en Jablunkow durante el festival Foto: wikimedia

Sin embargo, en ninguna de las ciudades y pueblos de la zona de Zaolzie de los polacos forman una mayoría demográfica y algunos gurales locales se sienten checos. En este sentido se puede mencionar el pueblo de Hrčava (el segundo pueblo más oriental de la República Checa), con gran mayoría de los ciudadanos que se declaran de nacionalidad checa. En este pueblo los polacos forman sólo una minoría del 2%.

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Museo de los tatras en Zakopane. Foto:Ángel López Peiró

No hay Polonia sin gurales, no hay gurales sin Polonia

Con el tiempo con los cambios en la sociedad y el modelo productivo, muchos hombres gurales han tenido, en contra de sus preferencias,  dejar las montañas para buscar trabajo  y normalmente mandan dinero a sus familias una vez se han establecido en otras partes de Polonia o en el extranjero. Muchos no han vuelto nunca a las montañas polacas de su juventud y sueñan con volver algún día a los preciosos parajes que les vieron crecer.

Los gurales polacos son hoy una atracción turística por sí mismos, un producto de marketing y un mito, pero también–y en parte gracias a eso–los guardianes de un estilo de vida y unas tradiciones únicos con un valor etnográfico incalculable; en definitiva, una parte esencial de la cultura y del alma de Polonia.

Fuentes:

The Essential Guide to Being Polish. 50 facts & facets of nationhood, de Anna Spysz y Marta Turek. New Europe Books 2013

Museo de los Tatras en Zakopane

Wikipedia

Investigaciones y experiencias propias

La guía sobre los ‘1050 años de historia de Polonia’, por el Instituto de Memoria Nacional y el Ministerio de Exteriores

La guía sobre los ‘1050 años de historia de Polonia’, por el Instituto de Memoria Nacional y el Ministerio de Exteriores

El Ministerio de Exteriores de Polonia publicó, con la ayuda del IPN (Instituto de Memoria Nacional), una guía con un resumen de toda la historia de Polonia para celebrar el 1050 aniversario del llamado Baptismo o Cristianización de Polonia y con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

La guía, con unas  120 páginas y con versión en español, repasa los principales acontecimientos a lo largo de la historia del país centroeuropeo, desde la fundación del reino polaco hasta la catástrofe del avión presidencial de Lech Kaczynski en Smolensk, Rusia, en 2010.

Un trabajo de divulgación histórica que hay que valorar en líneas generales muy positivamente, ya que permite aproximarse a la historia del país de una forma fácil de entender pero muy detallada, y bien contextualizada. Además, este trabajo cubre la necesidad de divulgar en aspectos muy desconocidos en otros países por los no historiadores, como pueden ser los siguientes: el imperio polaco-lituano que dominó esta parte de Europa durante siglos, el frenazo al bolchevismo gracias a la victoria polaca en la Batalla de Varsovia, la Polonia como tierra de acogida para la mayoría de judíos europeos durante siglos, las atrocidades cometidas contra ciudadanos polacos por la Unión Soviética y también por los comunistas polacos durante y después de la Segunda Guerra Mundial,además de la exitosa lucha política y cíciva contra el comunismo que culminó en 1989.

Sin embargo, esta guía se basa en la visión historiográfica un tanto simplista de Polonia como nación (solo) mártir, ligeramente influenciada por el nacionalismo, que esconde algunos episodios más o menos oscuros de la historia de Polonia y mitifica muchos eventos. Nada sorprendente y fuera de lugar al tratarse de una publicación institucional, cuyo objetivo pasa por promocionar Polonia en el extranjero. Lo que sí es ya más criticable es una cierta politización de esta publicación por parte del actual gobierno polaco–la guía abre con una carta del Presidente Duda, no hace referencia al espectacular desarrollo económico de Polonia en la última década, y termina su resumen de la historia de Polonia con una referencia a la catástrofe de Smolensk — que da una gran importancia a la política histórica como medio de acción política.

En todo caso, una guía que merece la pena leer con atención y difundir. Una herramienta de gran valor para divulgar la convulsa historia del país centroeuropeo.

Puede descargar aquí la guía sobre la historia de Polonia del Ministerio de Exteriores.

Jaime Llinares: Kapuściński, o la ventana polaca al mundo

Jaime Llinares: Kapuściński, o la ventana polaca al mundo

Jaime Llinares Taboada (Silleda, Galicia, España, 1994) es graduado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Tras pasar el último año de la carrera estudiando en Cracovia, actualmente está en la redacción del diario El Economista. Ha decidido aportar su grano de arena al proyecto “La Polonia de los polacos” con un reportaje en que aborda su gran pasión, el periodismo, junto con uno de sus nuevos intereses recientes: Polonia. Lo hace a través del análisis del periodista polaco más renombrado de todos los tiempos:

Jaime Llinares

Jaime Llinares Taboada

Kapuscinski, o la ventana polaca al mundo

Hubo una época en la que existió un periodista que conseguía hacer llegar las voces del tercer mundo a nuestras orejas. Entre 1932 y 2007, para ser exactos. Su nombre: Ryszard Kapuscinski. Decía el polaco que para ejercer esta profesión un requisito es el de no ser cínicos. Sin duda, él no lo era.

Si hay una característica común a toda la obra del considerado mejor reportero del Siglo XX–que incluye despachos de agencia, reportajes, ensayos, poesía y fotografía–, es, en una palabra, el humanismo. La capacidad de ponerse en el lugar de los demás, de transmitirnos no solo sus vivencias y experiencias, sino sus historias, sus aspiraciones, sus miedos, sus realidades. Todo lo que permite entender a las otras personas, independientemente de países, sociedades y creencias. Escribió Andrés Barba, a propósito de su primer libro, “La Jungla Polaca”: Quienes conozcan otros trabajos de Kapuscinski verán que aquí están ya las claves de sus grandes textos, su medida humanidad, su sensibilidad para el dolor ajeno, su absoluta falta de cinismo, el dinamismo y la inteligencia narrativa de quien sabe que la mejor manera de describir un paisaje es describir el corazón de quien habita ese paisaje. Kapuscinski no ama lo que narra, desearía que su país fuese otro, más sabio, más competente, menos sumiso, y sin embargo transmite la conmoción de quien no puede situarse sino del lado de los parias.

Los libros de Kapuscinski son un conglomerado de conversaciones y descripciones que le permiten ir haciendo un esbozo general del contexto en el que se engloba el reportaje, que podía ser desde la Unión Soviética (no dejéis de leer “El Imperio”) hasta las revoluciones africanas (Imprescindibles “Ébano” y “El Emperador”). Es el método de, mediante lo concreto, construir lo abstracto. De construir historias que nos permitiesen conocer y entender lo que pasa en esos países que, muchas veces, ni tan siquiera sabemos colocar en un mapa. A ello lo acompaña una manera de escribir atractiva, insultantemente directa y cercana a los sentimientos más elementales. Un estilo, perfectamente transmitido por la traductora Agata Orzeszek, que enamora por su cercanía.

Pero todo empezó mucho antes de los libros. La carrera de Kapuscinski empieza en la República Popular de Polonia, en la Universidad de Varsovia. Allí el joven Ryszard estudió Historia, aunque finalmente lo que le acabó tirando fue el periodismo. Fue el periódico de las juventudes comunistas en el que trabajaba el primero que le ofreció la oportunidad de mostrar sus dotes para el reporterismo. Sus excepcionales trabajos en el ámbito doméstico le dieron la oportunidad de empezar a cruzar fronteras. Pakistán, India y Afganistán fueron sus primeros destinos exóticos.

Más tarde entró en las filas de la Agencia de Prensa Polaca, quien le permitió cumplir sus sueños de ser corresponsal en el exterior. África, especialmente, y América Latina fueron sus dos grandes plazas. En el continente negro, Kapuscinski vivió al calor del fuego de las revoluciones que pusieron fin a las colonias. En esas guerras por la independencia no tomó posiciones equidistantes. Su corazón estaba con los rebeldes que intentaban, por la fuerza, liberarse del yugo imperialista de occidente. Pero después de la ilusión llega la decepción. El periodista polaco también daba cuentas de los desastres creados por los nuevos gobiernos, algo que le supuso varias reprobaciones por parte de las autoridades comunistas.

Como demuestra Artur Domoslawski en su polémica biografía “Kapuscinski non-fiction”, la vida del brillante reportero tiene alguna sombra entre tanta luz. Su relación con el régimen comunista fue un aspecto siempre obviado en sus propias memorias, aunque debe ser contextualizado. La ideología de Kapuscinski siempre fue de izquierdas, desde que en su infancia entró en las juventudes comunistas, pasando por su afiliación al POUP (Partido Obrero Unificado Polaco), y su posterior escepticismo hacia el sistema socialista. El periodista, consciente de los errores del régimen, era partidario de reformas que democratizaran Polonia y la hicieran más independiente de Moscú. Sin embargo, pese a sus diferencias con los gobernantes, Kapuscinski tuvo la habilidad de mantener las buenas amistades y los contactos que le permitieron lo que a casi ningún reportero proveniente de alguna de las repúblicas soviéticas: tener el apoyo suficiente para trabajar en el extranjero con una cierta independencia.

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Fuente: The Guardian

Como ya está reseñado con anterioridad, “El Imperio” es el libro de Kapuscinski que mejor recoge las realidades que se construyeron alrededor de la Unión Soviética. Sin embargo, entre todas las críticas allí recogidas, no se advierte ni una línea en la que el autor admita su creencia en y su afiliación al partido comunista. No está, se omite. Un hombre con su capacidad para entender y para hacer entender, prefirió ocultar su propio “yo” y no explicarlo. La construcción de su propia imagen, de una figura de reportero heroico, sin tachas, comprometido ante los males de la tierra, es otra de las faltas que le achaca Domoslawski en su biografía. Allí se le define como excesivamente sensible a las críticas, muy celoso acerca de lo concerniente a sí mismo, torpe para la discusión. Lo anterior no es un intento de desprestigiar a Kapuscinski, sino de describir las esquinas que también son parte de este genio. En su propia obra, escrita en primera persona, él es el narrador y el personaje más importante. Son libros escritos a través de él mismo, por lo que conocer al autor ayuda a entender mejor su producción.

Lectores empedernidos, amantes de la historia, periodistas en ciernes, incluso viajeros en busca de nuevos destinos, tengo una buena noticia para ustedes. Polonia nos dio una grandísima razón por la que tener un libro en la mano. Aprovéchenla. Lean a Kapuscinski.

Filip Mazurczak: El reconocimiento como genocidio de las masacres de Volinia, un reto para la reconciliación polaco-ucraniana

Filip Mazurczak: El reconocimiento como genocidio de las masacres de Volinia, un reto para la  reconciliación polaco-ucraniana

Lviv, antaño la polaca Lwów y la austríaca Lemberg, capital de la  región histórica de la Galicia oriental, es hoy en día el mayor feudo del nacionalismo ucraniano. Foto: Ángel López Peiró

El periodista e historiador polaco Filip Mazurczak, quien ya contribuyó a “La Polonia de los polacos” con un monográfico sobre las aportaciones polacas a la ciencia y la tecnología a lo largo de la historia, ha acordado ceder el contenido de un artículo suyo en inglés  en Visegrad Insight para ser traducido al español en este portal. El  esclarecedor, objetivo y bien documentado artículo de Mazurczak explora una cuestión a la cuál  ya me referí aquí: las relaciones polaco-ucranianas en la actualidad en relación con las masacres de polacos por parte de ucranianos durante la Segunda Guerra Mundial.

Texto original en inglés: Filip Mazurczak / Traducción al español: Ángel López Peiró

Aparentemente Polonia y Ucrania son hoy en día son estados aliados y cercanos en política exterior. Varsovia apoya de forma consistente las aspiraciones de su vecino exterior para ingresar en la OTAN y en la Unión Europea. Sin embargo, en realidad las tensiones generadas por la continuada negación del genocidio [o de tal consideración para dichas masacres] de decenas de miles de polacos cometido por parte de nacionalistas ucranianos dificultan la posibilidad de una reconciliación total entre ambas naciones. La negación del genocidio no es solo un flaco favor a la memoria histórica polaca, sino también tóxica para la incipiente identidad ucraniana postsoviética.

Durante siglos la Ucrania occidental fue reinada por Polonia [Mancomunidad de Polonia y Lituania]. Después del resurgimiento de un nuevo estado polaco independiente en 1918, las regiones de Galicia oriental [excepto su principal ciudad Lwów, poblada  por un gran porcentaje de polacos] y Volinia, pobladas mayoritariamente por ucranianos, volvieron a quedar bajo la administración polaca. La Segunda República Polaca (1918-1939)  llevó a cabo políticas discriminatorias con los ucranianos [principal minoría del país], convirtiendo las escuelas ucranianas en escuelas bilingües y promoviendo los asentamientos de colonos polacos en estas zonas.

Como respuesta, en 1929 se formó  la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN). Dicha entidad realizó actividades terroristas, como el asesinato del ministro polaco Bronisław Pieracki en 1934. El OUN estaba influenciado por la ideología fascista de Dmytro Dontsov,  quien buscó establecer de una forma violenta un estado ucraniano étnicamente homogéneo. Existían dos facciones dentro del OUN, una moderada liderada por Andriy Melnyk, y otra genocida, liderada por Stepan Bandera.

En 1939 con la invasión de Polonia por parte de la Alemania Nazi y la Unión Soviética, los nacionalistas ucranianos se llevaron una alegría y se aprovecharon de la situación. La facción de Bandera dentro del OUN formó el Ejército Ucraniano (UPA). En 1943,  el UPA buscó exterminar todos los no ucranianos en el oeste de Ucrania. La mayoría eran polacos, pero entre sus objetivos también había judíos, armenios  y otras minorías, así como ucranianos no nacionalistas. Más de 100.000 civiles fueron asesinados. Los métodos del UPA eran sádicos;  niños forzados a beberse la sangre de sus padres asesinados eran situaciones habituales. 

Después de la anexión del oeste de Ucrania por la USSR [1944], Stalin mandó a los miembros del UPA a los gulags, donde, como Aleksandr Solzhenitsyn escribió, organizaron rebeliones. Desde que Ucrania se convirtiera en un estado independiente en 1991, el país ha estado muy dividido sobre esta cuestión. En la mitad este del país, UPA y Bandera son hoy considerados escoria fascista. En el oeste, sin embargo, donde el nacionalismo ucraniano tiene más popularidad, muchos ven a los banderitas como héroes nacionales.

Viktor Yuschenko, presidente de Ucrania de 2005 a 2010, otorgó el mayor honor de estado a Bandera. Su sucesor, Viktor Yanukovych, retiró esta condecoración honorífica. Con Petro Poroshenko, presidente desde 2014, UPA y Bandera son de nuevo emblemas nacionales. Poroshenko ha elogiado repetidamente el UPA por su lucha en pro de la independencia de Ucrania  y su “heroísmo,” y ha convertido el aniversario de la fundación de UPA en una fiesta nacional. El parlamento ucraniano ha ratificado una resolución que criminaliza la crítica del UPA. Recientemente una calle de Kiev fue renombrada en honor de Stepan Bandera.

Desde su ingreso a la OTAN en 1999 y a la Unión Europea en 2004, un aspecto crucial de la política exterior de Polonia ha sido atraer a Ucrania y  otras antiguas repúblicas soviéticas hacia estas estructuras. Como los nacionalistas ucranianos apoyan la aproximación de Ucrania a occidente, el gobierno polaco no ha reconocido los eventos de 1943 como genocidio, para disgusto de muchos polacos. El partido liberal Plataforma Cívica, que gobernó Polonia de 2007 a 2015, bloqueó la aprobación de resoluciones que condenaban  la aprobación de resoluciones parlamentarias  condenando los eventos en el oeste de Ucrania como genocidio, argumentando que esto dañaría las  relaciones polaco-ucranianas.

El otoño de 2015, el partido conservador Ley y Justicia (PIS) se hizo con el poder en Polonia. Su política con Ucrania ha sido similar a la de su predecesor. Derecho y Justicia (PIS) es más proclive a la catalogación  y condena de la masacre como genocidio, pero existe división dentro del partido en relación a esta cuestión. Recientemente, su líder Jarosław Kaczyński se refirió a la masacre  de 1943 como  “genocidio;” sin embargo, el portavoz de Derecho y Justicia en la cámara baja del Parlamento  rechazó entregar un borrador realizado por senadores del partido para someter a votación la definición de la susodicho crimen como genocidio.

La mayor parte de los medios polacos también son cautelosos con el uso del término “genocidio.” Por ejemplo, el periódico derechista Gazeta Polska despidió al padre Tadeusz Isakowicz-Zaleski, un sacerdote católico y veterano de Solidaridad que trabajaba como columnista para esta publicación, después de que escribiera un artículo criticando a los protestantes del Maidan por glorificar a UPA. Por su parte, Adam Szostkiewicz de la publicación izquierdista  polaca Polityka escribió que los ucranianos necesitan UPA y Bandera porque cada nación necesita mitología.

Algunos ucranianos han intentado reparar el daño, pero sus intentos se quedan muy cortos. Recientemente, intelectuales, políticos y obispos ucranianos mandaron una carta abierta, pidiendo perdón y perdonando a los polacos por sus pecados pasados. Sin embargo, las palabras “UPA” y “genocidio” nunca aparecen en la carta;  esta se refiere eufemísticamente a la “tragedia de Volinia.” Mientras tanto, historiadores ucranianos como Jaroslav Hrytsak presentan el genocidio de 1943 como parte de un complejo conflicto polaco-ucraniano con el mismo nivel de fechorías. El periodista Andrzej Brzeziecki escribió en Gazeta Wyborcza que los orígenes de este genocidio están en las políticas polacas del periodo de entreguerras hacia la minoría ucraniana. Tales declaraciones revelan mala voluntad;  la Segunda República Polaca no era ningún paraíso para los ucranianos, pero hay una gran diferencia entre polonizar escuelas y el genocidio.

A largo plazo, no reconocer los eventos de 1943 como genocidio tendrá consecuencias negativas no solo para los polacos, pero también para Ucrania. Como Ucrania, atascada por la guerra y la pobreza, no parece mostrar ninguna señal de que pueda rebotar de su miseria, es probable que los ucranianos sigan emigrando a su vecino más próspero, Polonia. Algunas estimaciones sitúan el número de ucranianos en Polonia en un millón. Sin una disculpa ucraniana, las tensiones entre ambos países crecerán. Una encuesta muestra que a los ucranianos les gusta Polonia más que ningún otro país extranjero. Sin embargo, no se trata de un amor correspondido. Muchos polacos guardan cierta aprensión a los ucranianos por los hechos de 1943.

Contrariamente, los rencores polacos contra los alemanes, que también cometieron enormes crímenes [mucho mayores] contra los polacos durante la guerra, están desapareciendo. Esto sucede principalmente porque los alemanes se han disculpado por las atrocidades cometidas contra los polacos, empezando por la visita de Willy Brandt a Varsovia en 1970. Glorificando al UPA, el gobierno ucraniano está generando sentimientos amargos hacia Ucrania entre los polacos.

Además, si tanto Polonia como Ucrania quieren que esta última  ingrese en la OTAN y en la UE, no es mucho pedir que los ucranianos adopten valores occidentales. Bruselas ha convertido el reconocimiento por parte de  Turquía del genocidio armenio en una conditio sine qua non para un futuro acceso a la UE. Es inconcebible que un país dirigido por un gobierno que abiertamente glorifica a nacionalistas genocidas pueda pertenecer a la UE. Con solo 25 años de independencia como estado, Ucrania es una nación joven que está empezando a crear su mythos. Si nada cambia, UPA y Bandera podrían convertirse en pilares de la identidad ucraniana.

Aquellos que aseguran que Ucrania necesita Stepan Bandera y UPA para tener una identidad fuerte  son ignorantes de la historia ucraniana. Cuando Yuschenko dio a  Bandera la mayor distinción honorífica de Ucrania en 2010, la llamada Anti-Defamation League, una organización judía dedicada a luchar contra el  antisemitismo, sugirió que se diera este honor en su lugar a los ucranianos que escondieron judíos durante el Holocausto. El cáncer nacionalista hizo metástasis en solo una parte de la sociedad ucraniana, y muchos ucranianos nobles fueron asesinados por esconder sus vecinos polacos y judíos. En lugar de honorar a Stepan Bandera, Kiev debería promover luchadores ucranianos por la independencia que no cayeron en el chauvinismo, como Symon Petliura,  líder de la efímera República Popular de Ucrania occidental (1918-1919). Petliura fue un aliado de Polonia durante la guerra polaco-bolchevica y se opuso al antisemitismo, interviniendo para intentar parar pogromos.

Todas las naciones cuentan con episodios oscuros en su pasado, porque cada nación está formada por personas falibles. Confesar transgresiones pasadas e intentar evitar que se repitan convierte a las sociedades en más maduras. No es la continuada glorificación del UPA y Stepan Bandera, como ha sugerido Adam Szostkiewicz, lo que fortalecerá la identidad ucraniana. Solo una evaluación objetiva del pasado de una nación, tanto sus logros como sus fracasos, la puede hacer más fuerte

El coste de la vida en Polonia en 2016 – según los cálculos de foreignersinpoland.com

El coste de la vida en Polonia en 2016 – según los cálculos de foreignersinpoland.com

Venta de pan en la Feria de Pascua en Cracovia Foto: Ángel López Peiró

 

El coste de la vida en Polonia es claramente inferior al de la mayoría de países de Europa occidental, aunque también son mucho menores los sueldos–el salario medio bruto mensual en Polonia en 2016 es de 4181,49 zł/PLN (944.22 euros).

No es fácil comparar el poder adquisitivo de los polacos con otros ciudadanos europeos, teniendo en cuenta que Polonia no está dentro de la zona EURO y el valor de la moneda local fluctúa a menudo. Además hay grandes diferencias entre ciudades grandes y provincias.

Sin embargo, para poder hacernos una idea hay que fijarse primero en el coste de la vida. Así lo ha hecho el portal foreignersinpoland.com, que ha intentado calcular los precios medios en Polonia de productos y servicios habituales en la vida de cualquier ciudadano:

Vivienda

 

Ciudad Tamaño del apartamento Alquiler mensual medio
Bydgoszcz 0-38 m2 996 PLN
38-60 m2 1267 PLN
60-90 m2 1713 PLN
Gdansk 0-38 m2 1353 PLN
38-60 m2 1995 PLN
60-90 m2 2590 PLN
Katowice 0-38 m2 1279 PLN
38-60 m2 1769 PLN
60-90 m2 2399 PLN
Krakow 0-38 m2 1445 PLN
38-60 m2 1877 PLN
60-90 m2 2585 PLN
Lublin 0-38 m2 1306 PLN
38-60 m2 1688 PLN
60-90 m2 2205 PLN
Lodz 0-38 m2 1203 PLN
38-60 m2 1645 PLN
60-90 m2 2581 PLN
Poznan 0-38 m2 1159 PLN
38-60 m2 1636 PLN
60-90 m2 2201 PLN
Szczecin 0-38 m2 1186 PLN
38-60 m2 1552 PLN
60-90 m2 2014 PLN
Warszawa 0-38 m2 1984 PLN
38-60 m2 2799 PLN
60-90 m2 4015 PLN
Wroclaw 0-38 m2 1477 PLN
38-60 m2 2260 PLN
60-90 m2 2921 PLN
gastos de consumo en vivienda (mensuales) Coste mensual medio Oscilación
Básicos (electricidad, calefacción, agua, basuras) para un apartamento de  85m2 620 PLN 400-850 PLN
Internet (10 Mbps, Datos sin límites, Cable/ADSL) 45 PLN 30-60 PLN

Alimentación

Producto Coste medio Oscilación
Leche (entera), (1 litro) 2.45 PLN 2-3 PLN
Barra de pan blanco (500g) 2.64 PLN 2-3 PLN
Arroz (blanco), (1kg) 3.33 PLN 2.10-5 PLN
Huevos (12) 6.28 PLN 4.80-8.40 PLN
Queso polaco (1kg) 21.47 PLN 18-25 PLN
Pechuga de pollo (Sin huesos ni piel), (1kg) 15.55 PLN 14-17 PLN
Pierna de res (1kg) 31.34 PLN 24-40 PLN
Manzanas (1kg) 2.72 PLN 2-3 PLN
Plátanos (1kg) 4.34 PLN 3.50-5 PLN
Naranjas (1kg) 4.46 PLN 4-5 PLN
Tomates (1kg) 4.78 PLN 3.50-6 PLN
Patatas (1kg) 1.66 PLN 1-2.05 PLN
Cebolla (1kg) 1.96 PLN 1.20-3 PLN
Lechuga (1 head) 2.64 PLN 2-3 PLN
Agua (1.5 liter bottle) 1.86 PLN 1.50-3 PLN
Botella de vino (Mid-Range) 20 PLN 15-30 PLN
Cerveza doméstica (botella de 0.5 litros) 2.92 PLN 2.50-3.50 PLN
Cerveza de importación (botella de 0.33 litros) 4.15 PLN 3-5 PLN

Transporte

Concepto Coste medio Oscilación
Billete sencillo (transporte municipal) 3.40 PLN 3-4.40 PLN
Billete mensual (precio sin descuentos) 100 PLN 89-100 PLN
Bajada de bandera en taxis (tarifa normal) 6.50 PLN 5-8 PLN
Taxi 1km (tarifa normal) 2.20 PLN 2.00-4.10 PLN
Gasolina (1 litro) 4.56 PLN 4-5 PLN

Comer y beber fuera

Concepto Coste medio Oscilación
Comida en un bar de comidas, bar de leche, restaurante barato 20 PLN 15-30 PLN
Comida para 2 personas, restaurante de rango medio, tres platos 100 PLN 70-120 PLN
McMeal en McDonalds (o Combo Meal equivalente) 17 PLN 15-20 PLN
Cappuccino (normal) 7.40 PLN 6-10 PLN
Cerveza polaca de tirador (0.5 litros) en un bar 7 PLN 4-10 PLN

El ICEX publica el informe económico y comercial Polonia 2016

El ICEX publica el informe económico y comercial Polonia 2016

El Instituto Español de Comercio Exterior ha publicado un exhaustivo informe económico y comercial sobre Polonia que proporciona datos actualizados a 2016 sobre su situación política-económica, relaciones bilaterales, acuerdos comerciales, relaciones multilaterales y oportunidades de negocio para la empresas españolas interesadas en el país centroeuropeo.

Puede descargar aquí el Informe económico y comercial. Polonia 2016 del ICEX