¿Cuánto ganan los políticos polacos?

¿Cuánto ganan los políticos polacos?

Imagen superior: El Sejm, el Parlamento de Polonia Foto: newsweek.pl

El portal polaco Onet.pl publicó unos meses atrás un detallado infográfico sobre los ingresos de los políticos polacos con cargo público. Este recoge los sueldos de los representantes públicos en función de su puesto y responsabilidad, según las asignaciones estipuladas por ley.

Las cifras de los salarios en cuestión pueden sorprender, por ser muy bajas, si se comparan con los sueldos de los políticos en la mayoría de estados en Europa occidental. Por ejemplo, la canciller alemana Angela Merkel gana unos 76.000 zl al mes, cinco veces el sueldo del presidente polaco Andrzej Duda.

Lo mismo sucede si se comparan con los sueldos en los puestos de mucha responsabilidad del sector privado en Polonia, mucho más si nos fijamos en empresas multinacionales operando en Polonia. El sueldo medio bruto en Polonia en el sector privado en 2016 fue de: 4636 zl (1 086 euros)

A diferencia de en muchos países del llamado mundo emergente, los sueldos de los políticos polacos en general se corresponden aparentemente con el nivel de vida del país. No son escandalosamente  y estratosféricamente superiores al del ciudadano de clase media alta con un elevado nivel de educación y un puesto de responsabilidad. Sí son muy superiores a los de médicos, enfermeras, maestros y profesores entre otros empleos públicos cualificados. Algo vergonzoso si tenemos en cuenta la gran importancia de estos profesionales para la aplicación del estado del bienestar y  su papel en el desarrollo y progreso de la sociedad.

Además, los parlamentarios polacos cuentan con numerosos beneficios adicionales, que tenidos en cuenta, pueden hacer pensar que seguramente su sueldo sea excesivo.  Conviene fijarse en la todavía difícil realidad socio-económica de muchas polacos y la obligación de dar ejemplo que se debe exigir a los representantes del pueblo.

Los salarios base de los políticos polacos
(sueldos mensuales brutos)

Presidente de Polonia:  17665 zl (4 146 euros)

Primer ministro:           14485 zl (3 400 euros)

Presidente del Parlamento:  14485 zl (3 400 euros)

Presidente del Banco Nacional de Polonia: 14485 zl (3 400 euros)

Viceprimer ministro: 12895 zl (3 026 euros)

Ministros: 12542 zl (2 943 euros)

Defensor del Pueblo: 12542 zl  (2 943 euros)

Secretario de Estado: 10775 zl (2 528 euros)

Subsecretario de Estado: 9892 zl (2 321 euros)

Presidente de voivodato (división adminitsrativa regional) : 9892 zl (2 321 euros)

Parlamentarios del Sejm (diputados): 9892 zl * (2321 euros)

Senadores: 9892 zl (2321 euros)

Los diputados y senadores polacos reciben cada mes, además del sueldo base, una paga de 13.200 zl por gastos de oficina (alquiler, empleados, facturas de teléfono y energía) , una dieta parlamentaria de 2473 zl por los llamados “costes relativos a los gastos incurridos en relación con la ejecución del mandato en el país”, así como para los diputados no procedentes de Varsovia una dieta adicional de 2000 zl para alojamiento: para cubrir un alquiler o la posibilidad de alojarse en la Casa de los Diputados.

En caso que un diputado polaco forme parte de una comisión parlamentaria, recibe 3462 zl adicionales cada mes.

Beneficios adicionales

  • Transporte público y vuelos domésticos gratuitos
  • Acceso a créditos de bajo interés
  • Ayudas no reembolsables
  • Un finiquito (paga de despedida) al terminar la legislatura (si no repiten) por valor de tres mensualidades
  • Aforamiento. Solo pueden ser juzgados con el permiso del Parlamento. En 2016 se aprobó una excepción: infracciones en carretera.

Cuota libre de impuestos

Independiente de ganancias (a diferencia del caso del ciudadano polaco corriente), 27360 zl anuales.

Fuentes

onet sueldos políticos polacos.png

Foto: http://wiadomosci.onet.pl/tylko-w-onecie/ile-zarabiaja-rzadzacy-w-polsce-infografika/rtey0r7

http://www.urzedasy.info/nwm/388/przywileje-i-zarobki-parlamentarzystow

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El posmodernismo historiográfico en los trabajos de Timothy Snyder sobre la Segunda Guerra Mundial en Europa centroriental y Europa del este: “Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin” y “Tierra Negra. El Holocausto como Historia y Advertencia”

El posmodernismo historiográfico en los trabajos de Timothy Snyder sobre la Segunda Guerra Mundial en Europa centroriental y Europa del este: “Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin” y “Tierra Negra. El Holocausto como Historia y Advertencia”

Imagen superior: El historiador estadounidense Timothy Snyder. Foto: dennikn.sk

Bloodlands: Europe Between Hitler y Stalin (Tierras de sangre: Europa entre Hitler y Stalin) y Black Earth. The Holocaust as History and Warning (Tierra Negra. El Holocausto como Historia y Advertencia) son dos famosas publicaciones del reconocido historiador norteamericano Timothy Snyder, que alcanzaron el rango de bestseller. En ambos trabajos el autor claramente utiliza una aproximación posmodernista para su labor historiográfica. Es identificable en su particular visión del Holocausto y también, en un sentido más amplio, de la Historia contemporánea de Europa centroriental.

Tierra Negra, en primer lugar, presenta una nueva tesis basada en la idea que el Holocausto fue posible a causa del cambio radical y convulsivo de status quo político que las ocupaciones alemana y soviética produjeron en los estados de la región. Es decir, Snyder argumenta que la exterminación de la mayoría de judíos europeos en estos territorios no se hubiera podido producir sin la destrucción de las estructuras estatales resultantes del pacto Molotov-Ribbentrop entre la Alemania nazi y la URSS y el estallido del conflicto.

El autor estadounidense presenta en esta obrauna segunda tesis, sin duda controvertida, sobre las causas del Holocausto. Snyder asegura que el Holocausto fue el resultado de la obsesión de Hitler por exterminar a los ciudadanos de otras nacionalidades o etnicidades al este del Tercer Reicht para solucionar lo que el líder nazi consideraba una escasez de espacio para los alemanes – el deseo de crear un mayor Lebensraum.

Snyder considera que la idea de exterminar a los judíos se concebió entorno a Hitler y no se puede achacar responsabilidad de la concepción de este genocidio a todo el pueblo alemán, a los oficiales políticos, militares y policiales bajo el mando del dictador, ni mucho menos a las sociedades europeas en general. Según el autor, todos los colaboradores no alemanes no pueden ser culpados por sus acciones desde un punto de vista de autoría intelectual, ya que actuaban bajo la presión de una ocupación nazi, y en algunos casos también inicialmente soviética, cruel y atroz. Además Snyder afirma que los nacionalsocialistas germanos se inspiraron hasta cierto punto en las acciones y el terror de los bolcheviques y Stalin (incluyendo purgas, asesinatos en masa, gulags, deportaciones, e inaniciones) y que el Holocausto resulta de esta inspiración.

En su anterior libro éxito de ventas con una temática parecida, Tierras de Sangre. El Holocausto como Historia y Advertencia, aunque sin una tesis clara, el autor da a entender que nazis y soviéticos se influyeron mutuamente e interactuaron mucho más de lo que generalmente se sospecha.

Por un lado una característica visible del posmodernismo en ambas publicaciones es que el análisis historiográfico no se centra exclusivamente en el pasado, sino que también mira a la contemporaneidad. Concretamente, el historiador posmodernista busca formas de aprovechar el conocimiento del pasado para entender la realidad actual del mundo –una visión instrumentalista de la historiografía.

Por otro lado es destacable que Snyder dedica mucho esfuerzo a describir no solo hechos históricos sino también emociones, experiencias y, ante todo, los pensamientos de los que vivieron los hechos y situaciones que él describe y analiza; esto a pesar de que ambos libros tienen un carácter más factográfico (compilación de información procedente de multitud de fuentes) que autográfico (reflexiones, análisis y aportaciones propias), especialmente en el caso de Tierras de sangre.

En las obras de Snyder puede identificarse una clara diferencia ente Historia y memoria. Puede leerse en Tierras de Sangre “los sistemas nazis y estalinista deben ser comparados no necesariamente para entender el uno y el otro, pero para entender nuestros tiempos y entendernos a nosotros mismos ”[1]. He aquí la prueba más clara del enfoque posmodernista que caracterizan a los trabajos de Snyder.

Sin embargo, no hace falta fijarse en detalles del relato de Snyder. La misma concepción y descripción del concepto de Tierras de sangre como definición geográfico-histórica es fruto también de una mirada a tiempos pasados a través del prisma posmodernista. Snyder decidió crear esta limitación territorial específica que incluyera únicamente esos territorios en los que en una primera fase de la Segunda Guerra Mundial alemanes y soviéticos compartían frontera tras dividirlos de acuerdo al pacto Ribbentrop-Molotov, y en los que durante la segunda etapa de la contienda a partir de junio de 1941, las dos potencias se enfrentaron militarmente. Es decir, Polonia, Ucrania, Bielorrusia, los Países Bálticos y Rusia occidental.

¿Por qué Snyder no incluyó en sus tierras sangrientas a los Balcanes y a otros territorios de Europa donde también se produjeron masacres durante la Segunda Guerra Mundial? La respuesta a esta pregunta es clara: porque de hacerlo, no le sería entonces posible asociar tan fácilmene estas masacres con la interacción entre las ocupaciones nazi y soviética. Esto no encajaría con su argumento, según el cual la violencia en la región fue fruto únicamente del totalitarismo de estas dos potencias, impulsado por sus líderes.

El autor hace esto para apoyar su tesis sobre la influencia mutua de Hitler y Stalin y para mostrar a las dos potencias como parte de un mismo fenómeno: el totalitarismo. Y como únicos culpables de la muerte de millones de europeos durante la Segunda Guerra Mundial. La Alemania de Hitler y la Unión Soviética de Stalin son la explicación para todo, según esta visión. Precisamente a causa de esta visión de la mayor contienda de todos los tiempos en Europa, Snyder recibió reseñas muy negativas de Tierra Negra por parte de numerosos historiadores y articulistas (tres ejemplos a pie de página), que vieron en la publicación una clara e intencional instrumentalización en la interpretación de la Historia. [2]

Parecer ser, no obstante, que Tierra Negra tiene como objetivo advertir y dar una lección moral hoy en día en relación con los eventos en el mundo actual, aprovechando el conocimiento y el estudio del Holocausto y sus causas. En este sentido cabe destacar el hecho de que el libro fue publicado menos de año y medio después de la revolución del Maidan en Kiev, de la ocupación rusa de Crimea y del estallido de la guerra al este de Ucrania. También en un momento en que los nacionalismos europeos empezaban a resurgir.

Un enfoque todavía mucho más sorprendente, innovador y que supone un trecho puramente posmodernista es la conexión que Snyder realiza de Hitler y el Holocausto con la ecología. El articulista Edward Delman le preguntó a Snyder si cuando este último escribe en Tierra Negra que Hitler veía a los judíos como una amenaza ecológica para el mundo, esto implica que el dirigente nazi creía que los judíos alteraban el orden natural del mundo. Éste respondió que el líder nazi entendía el exterminio de los judíos literalmente como una forma de devolver la limpieza ecológica al mundo a través de la lucha de razas y evitando la infección y destrucción generadas por los hijos de Israel.

La metodología historiográfica de Snyder es muy cercana a la literatura, quizás excesivamente ambiciosa; tiende a mezclar diferentes fenómenos y procesos históricos, aparentemente no conectados, en un mismo análisis y no parece seguir los cánones de los trabajos académicos. Además, el autor norteamericano basa su trabajo como historiador en un acercamiento subjetivo a solo un fragmento, subjetivamente elegido, del cuándo y dónde en el pasado que analiza. Por estas razones Snyder se distingue como el principal referente del posmodernismo entre los investigadores actuales que se ocupan de la Europa centroriental. A pesar de todas sus flaquezas, y el analizado acercamiento a la Historia excesivamente marcado por el posmodernismo, sus trabajos deberían ser valorados muy positivamente, aunque no como obras de investigación académica, sino como publicaciones de carácter divulgativo o popular.

Bibliografía

Timothy Snyder. Bloodlands. Europe between Hitler and Stalin. Vintage Books, Londres, 2011

Timothy Snyder. Black Earth. The Holocaust as history and warning.  The Bodley Head, Londres, 2015

Entrevista con Timothy Snyder de Edward Delman en The Atlantic. 9 septiembre 2015. http://www.theatlantic.com/international/archive/2015/09/hitler-holocaust-antisemitismtimothy-snyder/404260/  Consultado en mayo de 2016.

[1] Traducción propia de la afirmación “The Nazi and the Stalinist systems must be compared, not so much to understand the one or the other but to understand our times and ourselves” Timothy Snyder. Bloodlands. Europe between Hitler and Stalin. Vintage Books, Londres, 2011 pág. 380

[2]

Carlota Lifante: La evolución de la traducción y la interpretación en los servicios públicos de Polonia

Carlota Lifante: La evolución de la traducción y la interpretación en los servicios públicos de Polonia

Imagen superior: Panel divulgativo sobre la historia de las plazas mercado de Cracovia, en polaco y traducido al inglés. Foto: Ángel López Peiró

 

carlota lifante

Carlota Lifante Baeza (Alicante, 1994) se graduó en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante con la combinación lingüística EN|DE|PL>ES|CA, aunque entre sus lenguas de trabajo también se encuentran el francés y el ruso. Actualmente, compagina el Máster en Traducción Especializada (itinerario Literario-Humanístico con perfil investigador) de la Universidad de Córdoba con la actividad laboral. Desde junio de 2016, vive y trabaja en Cracovia como analista de contenidos en lengua española y alemana para el buscador más utilizado del mundo y como traductora y correctora profesional. Es una apasionada de la fotografía, el arte, el cine y el teatro y amante incondicional de la cultura eslava.

La evolución de la traducción y la interpretación en los sevicios públicos de Polonia

CARLOTA LINFANTE

Escribir sobre el desarrollo de Polonia, en cierta medida, siempre supone hacer referencia a algunos de los hitos más amargos de la historia contemporánea, puesto que resulta especialmente complicado desvincular al país de la memoria histórica que alude a la invasión nazi y a la posterior ocupación que llevó a cabo el gobierno comunista. Durante los años en los que el nacionalsocialismo tomó las riendas de la administración polaca y tuvo lugar la deportación masiva de judíos a los campos de concentración, tal y como puntualiza la Dra. Michaela Wolf en el Simposio Internacional celebrado en la Universidad de Graz en 2014 bajo el título de Interpreting in Nazi Concentration Camps, “…quien no entendía o hablaba el alemán era un bárbaro por definición”. Como estrategia de supervivencia, los prisioneros se veían obligados a recurrir a aquellos presos que conocían la lengua alemana para poder comunicarse con los soldados de las SS y atender a sus órdenes.

La interpretación jugaba un papel esencial en la dinámica comunicativa de los campos de concentración, puesto que contribuía de alguna manera en la “negociación” entre las partes. Los intérpretes desempeñaban su papel en situaciones de vida o muerte y sufrían una gran presión psicológica, puesto que se veían obligados a adoptar una postura a favor o en contra de las autoridades de los campos, que allí representaban el poder máximo y absoluto. Las condiciones tan lamentables en las que los presos se encontraban y sus propias experiencias dentro de los läger eran factores clave que motivaban sus decisiones y, por ese motivo, las interpretaciones se caracterizaban por una ausencia impuesta de neutralidad: los presos no podían ofrecer respuestas ambivalentes y debían manifestar unas preferencias firmemente definidas en favor de las autoridades del campo que, por su parte, lo aprovechaban para mantener y dinamizar el miedo.

Por su parte, la sovietización de Polonia a partir del 1945 trajo consigo la imposición de la lengua rusa, cuyo aprendizaje se hizo obligatorio en escuelas y universidades. Sin embargo, la política comunista nunca tuvo como objetivo erradicar el polaco, por lo que en cualquier ámbito los ciudadanos de la República Popular de Polonia podían seguir utilizando su lengua materna y no precisaban de la ayuda de intérpretes.

Entre los motivos que impulsaron el desarrollo de la interpretación social tras la Segunda Guerra Mundial están los de carácter pragmático, como el cambio de la situación geopolítica de Polonia, y formal, entre los que destacan los requisitos establecidos por algún tipo de legislación en materia de derechos humanos. La caída del régimen comunista propició la apertura de fronteras y, con ello, la libre entrada y salida del país, aunque es realmente en 2004, momento en el que Polonia se incorpora a la Unión Europea, cuando la ayuda de la figura del intérprete se hace indispensable en el proceso de integración y adaptación de los extranjeros a la sociedad polaca.

Cabe destacar que, por lo que respecta a la disciplina y a cada uno de los ámbitos que la definen y la componen, se da una situación de considerable desigualdad en lo referente a la evolución, profesionalización y desarrollo de los mismos. En Polonia, al contrario que en España, sólo se permite trabajar en el ámbito judicial a aquellos traductores e intérpretes que cuentan con la acreditación de tłumacz przysięgły (traductor jurado) que, como actualmente en España, se obtiene tras la superación de un examen de carácter oficial. Asimismo, en 2005 surgió el Kodeks tłumacza przysięgłego z komentarzem (Código del traductor jurado comentado), un reglamento elaborado por la Asociación de Traductores Económicos y Jurídicos de Polonia (TEPIS, por sus siglas en polaco), que recoge los principios éticos de actuación tanto en traducción como en interpretación legal.

Como indica Jopek-Bosiacka, en Polonia muchas veces se piensa que la traducción e interpretación judicial va directamente ligada a los servicios de un traductor jurado. Esto contribuye de forma positiva en el desarrollo y la aceptación de la profesión por parte de la sociedad polaca, puesto que la figura del traductor jurado encierra en sí una formación exhaustiva y especializada, que tanto muchas universidades como asociaciones ofertan, contrastada con la realización del correspondiente examen oficial y su certificación que goza de reconocimiento a nivel nacional.

En lo referente al ámbito médico, por el contrario, el personal sanitario cuestiona constantemente la profesionalidad y la capacidad del intérprete o del traductor para transmitir correctamente el mensaje, por lo que muchos hospitales optan por prescindir de los profesionales lingüísticos y, en su lugar, contratan a médicos con inglés o ruso como segunda lengua (nótese que en Polonia hoy en día existe un gran número de población rusófona: rusos, ucranianos, chechenos, bielorrusos). Asimismo, estas discrepancias tienen mucho que ver con la escasa formación disponible en el campo y la disciplina de la traducción y la interpretación en los servicios públicos [1] y el hecho de que, cuando se da el caso de que la comunicación es totalmente imposible, se recurre a los servicios de personal voluntario que, muchas veces, no cuenta con ningún tipo de conocimiento especializado en relación con el campo médico y dificulta el diagnóstico. En última instancia, en ocasiones, se recurre a los servicios de un traductor jurado cuando es necesario que el paciente firme algún tipo de consentimiento informado para someterse a una prueba o una operación en la que podría poner en riesgo su vida, aunque no existe ningún tipo de regulación preestablecida referente a la traducción e interpretación médica.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de extranjeros que en los últimos años se han desplazado y establecido en Polonia, entre otras cosas, como consecuencia de la entrada del país en la Unión Europea, el gran abanico de oportunidades laborales que ofrece y del enorme crecimiento económico que está experimentando, la figura del traductor e intérprete en el ámbito público como medio para asegurar un servicio de calidad y un trato igualitario es imprescindible. Sin embargo, y como ocurre especialmente en el ámbito sanitario, sin el diseño de un sistema efectivo de formación y acreditación extendido a todos los ámbitos, sin destinar los recursos necesarios y sin que exista una concienciación social, la profesionalización de la disciplina resulta imposible de llevar a cabo. Desafortunadamente, la común indiferencia y la falta de reconocimiento de la labor del traductor e intérprete comunitario en la actualidad permiten presentir que la situación en los próximos años no estará sujeta a ningún cambio.

[1] La facultad de Estudios Ingleses de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznań ofrece desde el curso 2007-2008 estudios de posgrado en Traducción para los Servicios Públicos y la facultad de Filología Inglesa de la Universidad de Silesia oferta una optativa de Interpretación para los Servicios Públicos en sus estudios de posgrado.

Fuentes

Gałązka, K. (2017). Tłumacz medyczny w Polsce. In: M. Tryuk, ed., O tłumaczach prawnikach lekarzach i urzędnikach. Teoria i praktyka tłumaczenia środowiskowego w Polsce, 1st ed. Warszawa: Wydział Lingwistyki Stosowanej UW, pp.65-110.

Tryuk, M. (2010). O tłumaczach, prawnikach, lekarzach i urzędnikach. Teoria i praktyka tłumaczenia środowiskowego w Polsce. 1st ed. Warszawa: Wydział Lingwistyki Stosowanej UW.

Stawecka, A. (2017). Ustny przekład sądowy w Polsce. Normy zawodowe a praktyka. In: M. Tryuk, ed., O tłumaczach prawnikach lekarzach i urzędnikach. Teoria i praktyka tłumaczenia środowiskowego w Polsce, 1st ed. Warszawa: Wydział Lingwistyki Stosowanej UW, pp.65-110.

Wolf, M. (2016). Interpreting in nazi concentration camps. 1st ed. Nueva York: Bloomsbury Academic.

Interpreting in the Network of Terror: “Communication” in Nazi Concentration Camps – Michaela Wolf. (2014). [vídeo] Ramat Gan: Universidad Bar Ilan. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=sNQRDj3LBmw

 

“Polonia tiene que resolver el problema de sus dos almas”. Entrevista a José Zorrilla, diplomático y ex primer secretario de la embajada de España en Varsovia

“Polonia tiene que resolver el problema de sus dos almas”. Entrevista a José Zorrilla, diplomático y ex primer secretario de la embajada de España en Varsovia

José Antonio Zorrilla (Bilbao, 1946), diplomático de carrera, actualmente asesor del Ministerio de Exteriores de España,  exembajador de España en Georgia y exconsul español en Moscú, escritor e incluso director y crítico de cine, ha vivido en doce países más de tres meses seguidos. Actualmente también publica artículos sobre asuntos internacionales en El Confidencial. Sus escritos se caracterizan por un estilo muy directo,  por su honestidad y por la ausencia de corrección política.

Ha tenido la gentileza de atender a “La Polonia de los polacos” para valorar algunas cuestiones relacionadas con la historia reciente y la actualidad de Polonia y Europa centroriental.

zorrilla

En primer lugar, le quería preguntar en relación a su artículo Europa Central: miseria, tragedia y otra vez miseria en El Confidencial hace unos meses.  

En él usted defiende la tesis de que a Europa centroriental (El término que creo debería usar en sus artículos de El Confidencial para referirse a la región) le iba, y le hubiera ido mucho mejor bajo los grandes imperios, ya que la doctrina Wilson de nueves microestados a veces artificiales (no el caso de Polonia, un antiguo imperio en la región) generó numerosos conflictos étnicos dentro de esos estados y un apego al ultranacionalismo, que todavía no se han solucionado hoy. Podría estar parcialmente de acuerdo pero, ¿No cree que le está quitando importancia al papel del imperialismo soviético comunista y alemán nazi como desencadenadores de todos esos conflictos?

José Zorrilla: No se puede negar que la desaparición de Polonia o Hungría a manos de sus vecinos más poderosos ha sido un catalizador de emociones y estrategias. Fueron ellas las que llevaron, entre otros factores, a los catorce puntos de Wilson. Pero es mucho más complejo pues nada puede entenderse en Europa Central sin el principio de la “modernidad” que supone la Revolución Francesa. La mezcla de ambos factores tuvo una importancia decisiva en la configuración de la Europa Central de las patrias, sustitutivas de unos pocos Imperios cuyo fulcro no era la nación sino la lealtad al Soberano. Abandonadas todas ellas a su destino nacional, entre cuyo patrimonio espiritual ha de contarse la desaparición como polis independientes y unos relatos nacionales disfuncionales, las consecuencias fueron guerras entre ellos ya que la Sociedad de Naciones, sin los EEUU, no fue capaz de sustituir las ausencias imperiales señaladas. Tras la II Guerra Mundial ese papel lo jugaron los EEUU, via OTAN, y la URSS. Ahora, y de manera imperfecta, juega ese papel la UE con el respaldo militar OTAN. La tensión entre nación y seguridad internacional estaba y está ahí.

En Polonia muchos siguen mirando a occidente, al liberalismo y a la UE como referentes. El nacionalismo (o patriotismo) socialista católico de PIS cuenta con una gran oposición en el país, y este partido ganó las elecciones de 2015 con solo un 37% de los votos. No parece acertado que ponga en el mismo saco a Polonia que a otros países de la zona como Hungría. Cada uno de estos países tiene una realidad nacional muy diferenciada, pese a un contexto geopolítico parecido.

La pura verdad. Hay un artículo en Foreign Policy que así lo dice. Hungría no tiene una ley que prohíbe mencionar la participación húngara en el Holocausto ni tampoco ha coronado Rey de Hungría a Cristo, como recientemente lo ha hecho Polonia en Cracovia. Polonia tiene una grave polarización interna entre los liberales y los que rechazan a vegetarianos y ciclistas. Es algo que tienen que resolver ellos solos.

¿Es la Rusia de Putin una amenaza para los estados Bálticos y Polonia?

No. Putin sabe muy bien que la URSS cayó por haberse extendido a dónde no debía. Fue un error de Stalin que ponderó si extender a toda Europa el modelo austríaco o finlandés.

Tengo la impresión que Putin actúa de forma mucho más racional de lo que muchos creían. ¿Estaría de acuerdo?

Sin duda. Quiere devolver a Rusia al escenario estratégico y lo está consiguiendo. Sobre todo porque los EEUU parecen estar gobernados por el enemigo. Pero la potencia estratégica de verdad es China. Va ganando no en el escenario clásico de Eurasia/Medio Oriente, sino en el nuevo, el de verdad, el mundo entero, Eurasia incluida.

¿Cómo ve el futuro de Ucrania? ¿Cómo terminará el conflicto al este del país?

Con Ucrania se cometió un atentado a la razón. Yanukovich se iba en un año y lo que todavía es peor había aceptado adelantar las elecciones. En este contexto abrir un Maidan e interrumpir el proceso democrático fue un gravísimo error. Y ahora resulta que Ucrania no puede ser Occidente porque está muy corrupta. Pues para ese viaje no hacían falta alforjas. Primero se la desencaja de Rusia de mala manera y contra legem con todos los agravantes. ¿Vio usted algún miembro del Comité Central de la URSS o del Politburó en Paris en Mayo del 68?. Pues yo si vi a Biden y a McCain en el Maidan. Y cuando ya se ha hecho la algarada y el ruido es formidable, decimos “lo siento” y nos vamos. Le recuerdo que el FMI solo ha hecho un primer pago a Ucrania porque no les gusta donde ha terminado ese dinero. Mientras tanto Kissinger y Brzezinski piden que a Ucrania se le otorgue un estatuto oficial de neutralidad como el que tuvieron Austria o Finlandia entre guerras. En fin, es difícil hacer más daño con menos actividad. Sin contar Crimea, los diez mil muertos de Doneskt o la imposibilidad de sacar adelante el país mientras haya hostilidades en el Este. Y Ucrania parece no entender nada y cuanto más se encela en el Este más pierde. Por no mencionar su elección de Stepan Bandera como héroe nacional. Creo que Polonia tiene algo que decir al respecto. La Fundación Simon Wiesentahl ya lo ha dicho, por cierto.

¿Fue el Maidan un éxito o un fracaso para los intereses de la UE y EEUU?

Un irrestricto fracaso como ya he explicado en la pregunta anterior. Ucrania es la víctima de las malas iniciativas de Occidente. Así lo piensan también gente de tanto prestigio como Walt y Mearsheimer.

¿Por qué Rusia ocupó ilegalmente Crimea e impulsó el conflicto al este de Ucrania?

Rusia es muy grande pero aguas calientes casi no tiene. El Maidan le puso en bandeja retomar Crimea donde por cierto la población era prorusa. Véase la respuesta de la flota “ucraniana”cuando se ofreció a oficiales y marinería escoger entre Rusia o Ucrania. El voto con los pies fue abrumador. En cuanto al conflicto, mientras dure, a Rusia le importa un pito. A Ucrania le arruina. Pero la toma de Crimea no fue premeditada. Apenas unas semanas antes de la caída de Yanukovich Putin le dio a Ucrania un crédito de 3 millardos. Obviamente si hubiese imaginado que Yanukovich iba a caer no le hubiera dado nada. Fue un oportunismo de manual. Y claro, no se hizo nada. Algo que George F. Kennan había ya predicho cuando se amplió la OTAN. “Hemos firmado que vamos a defender a unos países sin que tengamos ni la voluntad ni los medios para hacerlo”

Argumentaba el escritor e historiador ruso Alexander Solzhenitsyn en su libro El problema ruso al final del siglo XX que muchos de los conflictos de trasfonfdo étnico/territorial que surgieron en la llamada periferia de Rusia, concretamente Ucrania, Georgia, estados bálticos y Kazahstán ya en los años 90, no se hubieran producido si tras la desintegración de la URSS Rusia no hubiera vuelto a las llamadas fronteras de Lenin. Que fue una gran irresponsabilidad y error dejar a tantos millones de rusos fuera de las fronteras rusas. ¿Está de acuerdo con esa interpretación?

Error e irresponsabilidad ¿de quien? No conozco autoridad supranacional que atribuya fronteras. El lio entre frontera y habitantes tiene que ver con la historia. Un trozo de tierra, rusa durante 300 años, se convierte en pais independiente. Obviamente dentro de esas nuevas fronteras hay de todo, sobre todo si se tiene en cuenta que durante esos 300 años el Imperio ha sido eso, Imperio y no estado nación. Del paso de gubernia a Estado, se siguen problemas. Nada nuevo. Véase las minorías en Europa Central tras Versalles y las guerras que trajo, algo que Polonia conoce muy bien. Problema que la URSS resolvió de manera brutal en 1945. Transferencias de población, crímenes sin cuento, etc. Al hundirse la URSS es natural que hayan surgido problemas. Pero es falso de toda falsedad que Rusia haya intentado recuperar nada por la fuerza o que eso se deba a los rusos que se quedaron dentro de fronteras nuevas. Recupear por la influencia, sin duda, sobre todo evitar que les cerquen. En este sentido las revoluciones de colores me parecen una irresponsabilidad. Sin embargo Rusia, de intentar recuperar por la fuerza nada. Ahí siguen independientes todos los paises que se hicieron independientes en 1991. Y no ha habido campañas militares como las de 1919 en adelante. La causa no son las poblaciones sino el territorio. Búsqueda de seguridad etc. Con o sin rusos dentro. En fin, no entiendo nada. Acepto la excepción del Doneskt. Pero es normal visto que ahí lo que hay dentro son todos rusos y los ucranianos se complacen en insultarlos. Todo tiene sus límites.

¿Están en riesgo las operaciones de la OTAN en Europa centroriental por la llegada de Trump?

Es prematuro pronunciarse. Pero yo diría que si. De todas formas la seguridad de Europa Central no depende la OTAN en ese escenario. (Vid. Infra)

¿Negociarán Putin y Trump por Crimea y Ucrania oriental?

Esa es la estrategia anunciada de Trump.

¿Beneficia o perjudica a Polonia, y a su seguridad, la nueva administración Trump en EEUU? ¿Estamos más cerca o más lejos de una futurible guerra en el este de Europa y Tercera Guerra Mundial?

De guerra, nada. Lo de Trump y Polonia no hay manera de saberlo. Supongo que Kaczynsky es de los favoritos de Trump pero todo es silencio. Hoy he leído una carta en la que Trump prohíbe a la Fed tomar parte en reuniones internacionales. ¿Es eso el fin del dólar como moneda de reserva mundial? Comprenderá que ante incógnitas como esa Polonia es cosa de poco.

De todas formas me parece detectar en su pregunta el viejo temor polaco a que Alemania y Rusia se pongan de acuerdo (en este caso el abandono sería USA) y dejen caer a la Polonia felix. Pero para que eso fuese así, Polonia tendría que estar fuera de la UE y en peligro de ser absorbida por Rusia, lo que no es el caso. La seguridad de Polonia es firme y no va a ponerla en peligro un batallón más o menos de marines. Le recuerdo que desde hace ya muchos años es doctrina OTAN que a la URSS solo se le para con arma nuclear.

¿Cómo ve el futuro de Polonia?

Tiene que resolver el problema de sus dos almas. Si sigue coronando a Cristo, odiando a los veganos y ciclistas y tratando de arrastrarnos a todos a la enemistad con Rusia le veo poco porvenir en la UE. Pero eso lo ha de decidir Polonia y sólo Polonia.

¿Cómo ve el futuro de la UE? ¿Será posible mantener a los miembros orientales implicados en el proyecto, bajo el liderazgo de Alemania?

No me parecen esenciales los miembros orientales. Sus valores contradicen los del centro y sus problemas no son los nuestros. Le corresponderá a Alemania decidir lo que quiere hacer. Desde luego si se quedan no será porque Alemania les lidere.

Usted fue primer secretario de embajada en la representación consular y comercial de España en Varsovia en la época comunista bajo Edward Gierek (1970-1980), si no estoy equivocado.

No está equivocado.

¿Qué recuerdos le dejó su etapa polaca?¿Qué impresiones le dejó el país?

Un país católico, entre otras cosas para distinguirse de sus vecinos alemanes y rusos, aun a costa de que los rusos les consideren unos traidores al alma eslava, unánime en su rechazo de la ocupación rusa y a la vez profundamente antialemán. Unido en torno a una cultura nacional que veneraban y frecuentaban (los debates sobre el último libro o el último poema eran comparables solo a los desatados por los partidos de fútbol en España). Un teatro a la altura del Broadway americano y un nivel científico y cultural excelente. Hospitalarios y víctimas de un sistema que les obligaba a mirar a Moscú cuando ellos querían mirar a Paris y Londres. Pero antisemitas, cosa que no puedo ni perdonar ni entender.

En Polonia la gente mayor actualmente recuerda de forma relativamente positiva y próspera, en comparación con otras etapas del PRL, la época de Gierek? ¿Era esa prosperidad (ficticia, financiada con préstamos de Occidente palpable en la vida real o se exagera?

De prosperidad nada. En aquel tiempo yo era cazador y en mi casa se comió carne muchas veces porque yo la cazaba. No había nada y la palabra nacional era “niema”. Los servicios eran deplorables y los únicos con dinero eran los mafiosos. En el Hotel Forum no podían entrar los polacos. Con eso me parece que he dicho todo. Yo fui a Varsovia llevado por el deseo de saber como era el socialismo realmente existente. Pues un desastre irrestricto. Sin remisión.

Creo que Jaroslaw Kaczynski ha lanzado un ataque político contra Walesa a través del Instituto de Memoria Nacional como ataque personal, ya que Kaczynski siente mucha envidia por Walesa, por todos sus reconocimientos a nivel internacional. Kaczynski y su hermano tuvieron un papel destacado en Solidaridad pero no se llevaron el premio. Parece claro que Walesa colaboró con los SB (servicios secretos de seguridad) comunistas, que le fueron a buscar, en los 1970, pero luego en los 1980 tuvo un papel clave lleno de heroísmo para forzar la disolución pactada del régimen, quizás precisamente por el margen de confianza que los SB le dieron, y porqué probablemente creían que una persona tan poco culta y educada no les supondría nunca una amenaza. PIS u otros grupos nacionalistas utilizan el ataque a Walesa, como usted muy bien argumentó en el Confidencial, para poner en duda la transición de Polonia a la democracia, el capitalismo y Occidente desde 1989 a estos días.

¿Pone usted en duda la transición de Polonia, aunque con otros argumentos? ¿Está Polonia totalmente descomunizada?

El revisionismo de Kaczynsky es repugnante. Y su intento de criminalizar Jedwabe reprobable. Representa una Polonia que no me gusta. Walesa es un héroe nacional y Kaczynsky una desgracia.

¿Ha vuelto a Polonia recientemente?

Volví en los noventa. Por las fotos que veo es otro país y me alegro. En mi próximo libro “Historia (fantástica) de Europa” hay un capítulo dedicado a ella.

Una ciudad herida: Belgrado, 17 años después de los infames bombardeos de la OTAN

Una ciudad herida: Belgrado, 17 años después de los infames bombardeos de la OTAN

Foto superior: Edificio que albergaba el Ministerio de Defensa de la República Federal de Yugoslavia / Ángel López Peiró

Tiempo estimado de lectura: 10 min

Tras el paso de nueve meses puedo analizar, con una cierta perspectiva, frialdad y serenidad, las impresiones que me generó mi viaje a la excapital del desintegrado exestado yugoslavo. Del 15 al 17 de abril de 2016 me encontré con una Belgrado–que tenía oportunidad de visitar por primera vez–moderna, limpia, verde, activa, dinámica y ciertamente hospitalaria con el visitante. Una urbe vibrante, joven, espaciosa, donde parece, en un primer momento, que ya no se respira un aire asfixiante con olor a guerra. Una Belgrado que parece encarar el futuro con optimismo.

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Panorámica de Belgrado desde el hotel Srbja. Foto: Ángel López Peiró

Balcones llenos de aparatos de aire acondicionado y antenas parabólicas, animados restaurantes y cafeterías, parques muy bien cuidados, terrazas junto a los ríos Danubio y Sava, el bonito y gentrificado barrio histórico de Gardos, además de numerosos desarrollos urbanísticos en construcción. ¿Sólo apariencias de un cierto benestar?

Ateniéndonos a las estadísticas, Serbia se encuentra a años de luz de Polonia, República Checa y Eslovaquia en cuanto a desarrollo económico (72 PIB nominal del mundo, 66 del mundo según Índice de Desarrollo Humano). Asimismo, por detrás de la vecina Croacia–que, a diferencia de Serbia, contó con la creación de muchas infraestructura en su territorio por parte de los alemanes–pero mantiene una perspectivas de futuro esperanzadoras.

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La Plaza de la República de Belgrado. Foto: Ángel López Peiró
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Calle peatonal del centro de Belgrado. Foto: Ángel López Peiró

Ante todo, recordaré Belgrado como una ciudad agradable e interesante, aunque no especialmente hermosa, que organizó a las mil maravillas un gran evento internacional como el vigesimonoveno Maratón y Medio Maratón de Belgrado. Acontecimiento deportivo en que tuve el placer de participar, y que constituía mi excusa para realizar el viaje.

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El Maratón de Belgrado 2016. Foto: Ángel López Peiró

Una ciudad herida

Sin embargo, al mismo tiempo, me encontré una ciudad herida, enfadada, traumatizada y muy rencorosa por los duros bombardeos padecidos entre marzo y junio de 1999. Mucho más de lo que me podía esperar antes de mi llegada a la capital serbia. Numerosos activistas políticos nacionalistas, antiatlantistas o prorusos, o todo ello, se encargaron de decorar las calles por donde pasaba el Maratón con carteles en serbio e inglés con mensajes contra la OTAN. Al mismo tiempo me percaté de pintadas, carteles o pegatinas con las mismas referencias eran visibles por toda la ciudad. Incluso durante el Maratón vi a corredores vistiendo camisetas reivindicativas con proclamas contra la OTAN y menciones a los injustificables bombardeos.

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A la izquierda de la imagen, pancartas con mensajes anti-Otan y anti-EEUU en la zona de inicio del Medio Maratón. Foto: Ángel López Peiró

Este resentimiento, aparentemente bastante generalizado entre los serbios, más allá de intereses políticos de carácter nacionalista, antioccidental o proruso, es perfectamente comprensible e incluso justificable. No en vano, estamos hablando de unos 3000 civiles serbios fallecidos como consecuencia de los ataques aéreos de las fuerzas noratlánticas y EE.UU. 212 bombas se lanzaron contra la ciudad en 78 días. Fueron bombardeados hospitales, escuelas y edificios de viviendas además de los objetivos militares estratégicos.

Se atacaron los estudios de Radio y Televisión de Yugoslavia (el 23 de abril, con 16 fallecidos como consecuencia), el Ministerio de Defensa, puentes, fábricas y centrales eléctricas. Los primeros aviones en ejecutar el ataque sobre la ciudad fueron los F-18 del Ejército del Aire de España, seguidos por los alemanes.

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La torre Ucse de Belgrado en llamas poco después del impacto de los misiles de la OTAN Foto: beoforum.rs
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Estado de la torre Usce tras sufrir el impacto de varios misiles Tomahawk el 21 de abril de 1999. Foto: es.amnesty.org

En el centro de la ciudad abundan todavía edificios parcialmente destruidos que no han sido todavía reconstruidos, entre los que destaca la antigua sede del Ministerio de Defensa. Según nuestro encantador guía serbio polacohablante (y rusohablante), Filip Andrejević, el hecho que no se haya completado su reconstrucción se debe a problemas económicos o en algunos casos urbanísticos. No me lo creí. La única mentira que les explica a todos los grupos de turistas polacos, ucranianos y rusos que lleva cada semana, probablemente.

Es muy evidente que hay un gran interés propagandístico por parte de las autoridades del país y dentro de la sociedad en dejar esas heridas de los bombardeos perpetrados por la OTAN muy visibles ante los turistas extranjeros.

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Edificio que albergaba el Ministerio de Defensa de Yugoslavia en 1999. Foto: Ángel López Peiró
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Foto más cercana del antiguo Ministerio de Defensa. Foto: Ángel López Peiró
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Edificio en el centro de Belgrado, cerca de la Embajada de Polonia, destruido por los bombardeos de 1999. Foto: Ángel López Peiró

¿Por qué la OTAN bombardeó Belgrado?

Los bombardeos aéreos de la OTAN sobre Serbia se produjeron como castigo por el rechazo del entonces presidente de la República Federal de Yugoslavia (en ese momento solo formada por Serbia, Kosovo y Montenegro) Slobodan Milosevic, a las condiciones propuestas por la OTAN para la introducción de una fuerza de pacificación en Kosovo.

El objetivo de la operación, lanzada el 24 de marzo de 1999, era debilitar la infraestructura militar yugoslava, retirar a las tropas serbias de Kosovo y generar las condiciones necesarias para que regresaran a sus ciudades los refugiades alabano-kosovares. Dejar a la ONU al mando de la situación y crear un nuevo estado kosovar.

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Imagen tomada dutante el bombardeo aéreo de Belgrado por parte de la OTAN. Foto: nexusedizioni.it

Esta provincia serbia, históricamente serbia y de gran importancia simbólica y religiosa para los serbios por la Batalla de Kosovo contra el Imperio Otomano, estaba poblada casi completamente por serbios en 1945. Sorprendentemente en los 1960 pasó a estar habitada mayoritariamente por albaneses nacionalistas radicalizados, reprimidos por el gobierno comunista central. En la región se intensificó en 1998 la lucha armada entre el Ejército de Liberación de Kosovo de los radicales albaneses y el Ejército Yugoslavo. El ELK fue secretamente apoyado por Estados Unidos para contrarrestar la influencia rusa en la región mientras era considerado como organización terrorista por Serbia.

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La ciudad de Pec, al oeste de Kosovo, durante la guerra. Foto: noc-kosovo.org

Antes de las tensiones y conflictos armados con Kosovo como telón de fondo, el Ejército Popular de Yugoslavia controlado por serbios estuvo implicado en una sangrienta guerra que enfrentó a serbio-bosnios con bosnios musulmanes en territorio de Bosnia-Hezergovina entre 1992 y 1995. En el marco de este conflicto los serbio-bosnios del Ejército de la República Srpska cometieron un genocidio contra 8000 musulmanes en la masacre de Srebnica además de otras limpiezas étnicas anteriores.

La contienda de Kosovo, que se alargó hasta después de los bombardeos de la OTAN sobre Serbia, generó miles de víctimas mortales, tanto serbias como albano-kosovares, la limpieza étnica de poblaciones de ambas etnicidades,  y centenares de miles de refugiados kosovares.

Sin embargo, las condiciones para el marco de paz que quería imponer la OTAN  en la Conferencia de Rambouillet eran exageradamente desfavorables para los intereses serbios y favorables para los albaneses. Además,  marcaban ya las pautas para la creación de un estado de Kosovo independiente. El lógico rechazo serbio condujo a la operación Fuerza Aliada, que se ejecutó sin la previa autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Alineamiento actual de Serbia en la esfera internacional: entre Occidente y Rusia

El comprensible resentimiento hacia la OTAN y en algunos casos a todo lo que representa el mundo occidental, palpable en las calles de Belgrado, reflejado en los sucesivos gobiernos nacionalistas, podrían frenar las inversiones extranjeras occidentales y poner en peligro las posibles opciones de ingreso del país en la Unión Europea, además de incrementar la dependencia política y económica de Rusia.

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El Yugo, el coche yugoslavo más popular y exportado en los años 1980. Foto: Ángel López Peiró

Serbia está en un cruce de intereses, ya que se trata de una zona de influencia disputada entre Rusia de un lado y Estados Unidos  y la UE por otro. No se trata, sin embargo, de un país con la importancia estratégica, energética y geopolítica de por ejemplo, Ucrania.

El país forma parte de la llamada Asociación por la Paz dependiente de la OTAN pero no está en condiciones de plantearse un posible futuro ingreso en la Organización del Atlántico Norte, precisamente por el gran rechazo social a esta organización en la sociedad serbia.

Lecciones de la historia

Lo sucedido en Yugoslavia nos enseñó que una nación de naciones (lo que algunos, por cierto, ahora quieren intentar crear en España artificialmente) no es una buena idea. Se trataba de una nación de naciones sostenida durante más de 40 años gracias al liderazgo de Tito y el relativo éxito del comunismo de tercera vía con mercado libre abierto a Occidente; ambos desparecieron en los 1980.

A diferencia de Polonia, en Yugoslavia la caía del comunismo llevó al país de una cierta estabilidad a la inestabilidad. Del comunismo unificador y estabilizador se pasó a la fuerza desastabilizadora de los nacionalismos serbio, croata, bosnio, esloveno y albanés que Tito reprimió con éxito.

El ultranacionalismo serbio fue, sin duda, uno de los principales causantes, y quizás el principal culpable, del complejo sangriento conflicto armado, religioso y étnico vivido en los Balcanes, cuyos inicios se encuentran ya en las Guerras Balcánicas anteriores a la Primera Guerra Mundial.

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Edificio bombardeado por la OTAN en el centro de Belgrado Foto: Ángel López Peiró

Aún con todo, los bombardeos de Belgrado en 1999 fueron un crimen de guerra, no eran necesarios y no estaban justificados. El episodio más negro y condenable en la historia de esta organización. La OTAN debe ser garante de paz, seguridad y estabilidad, a las veces que garante del derecho internacional; un mecanismo de defensa y disuasión eficaz ante grandes amenazas a las que se exponen los países democráticos,  como la que podría representar la Rusia de Putin para Europacentroriental–especialmente para los Países Bálticos–tras los visto en Ucrania recientemente.

Para no ponerse al nivel de sus potencias militares potencialmente rivales y no darles motivos para juzgar sus acciones, la OTAN nunca debería volver a actuar de forma preventiva, unilateral y poniendo en riesgo vidas civiles de forma indiscriminada. No pueden haber más Belgrados.

La famosa cadena con emisiones en español Russia Today, es decir, el instrumento mediático de propaganda (mucho menos sutil y disimulada que la de CNN) del régimen de Putin–a pesar de ello integrado por muy buenos profesionales de la comunicación–emitió un documental muy recomendable sobre los bombardeos que padeció la capital serbia. Un film con fines claramente propagandísticos, pero muy bien documentado. Presenta informaciones completamente verídicas sobre el ataque militar occidental a Belgrado.

El documental ” ¿Por qué? “sigue el hilo de la narración de la periodista serbia de RT Jelena Milincic, quien experimentó de primera mano los bombardeos cuando, con 18 años, vivía en la capital serbia, donde cursaba su primer año en la Universidad de Belgrado. Lo pueden ver a continuación:

Walenty Badylak: El excombatiente de AK (Ejército Nacional en la Polonia ocupada) que se quemó a lo bonzo en la Plaza de Cracovia para denunciar la mentira de Katyn

Walenty Badylak: El excombatiente de AK (Ejército Nacional en la Polonia ocupada) que se quemó a lo bonzo en la Plaza de Cracovia para denunciar la mentira de Katyn

El frío viernes 21 de marzo de 1980 un suceso tan inesperado como estremecedor interrumpió el trascurso de la vida de Cracovia, el ir y venir de los cracovianos, en el mismísimo centro neurálgico de la ciudad: la medieval, famosa y enorme Plaza del Mercado Principal (Rynek Glowny); entonces no era todavía un conocido punto de interés turístico y ese día estaba cubierta por un fino manto de nieve.

Ante la mirada de los transeúntes, un hombre mayor primero se encadenó a una toma de agua (boca de acceso), ubicada en la zona noroeste de la plaza. A continuación se roció con gasolina y se prendió fuego. Murió allí mismo, generando horror, incredulidad, e incluso indiferencia, en los que presenciaron los hechos.

A los pocos minutos de la tragedia un grupo de gente se aglomeró alrededor de sus restos mortales. Una imagen del lugar que recogió muchas otras durante las siguientes horas y días el fotógrafo Stanisław Markowski. Fotos recopiladas en su libro Ku Wolnosci (Hacia la libertad) publicado en 2010.

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El cadáver de Walenty Badylak poco después de autominmolarse en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Stanisław Markowski

Por la noche numerosos cracovianos dejaron en el lugar velas y flores y algunos se quedaron rezando en el lugar de la inmolación. Por la mañana estas habían desaparecido. Nadie sabe quién las cogió, aunque es lógico sospechar de las autoridades locales y la milicia.

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Foto: Stanisław Markowski

La prensa local informó sobre el suceso con crónicas que hablaban de un jubilado enfermo mental, que había estado mucho tiempo en tratamiento.  Ese fue el rumor que se extendió por la ciudad durante las primeras horas tras el suceso y la versión oficial que anunció la milicia, que por cierto contaba con una comisaría muy cerca del lugar de la tragedia.

Al día siguiente, las autoridades locales colocaron unos enormes carteles para tapar el lugar, como se aprecia en esta fotografía de Markowski:

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Foto: Stanisław Markowski

Sin embargo, los que conocían a este hombre sabían ya la verdad. Walenty Badylak, a sus 76 años, tras haber luchado en el Ejército Nacional contra los ocupantes alemanes y soviéticos, no podía soportar que el gobierno comunista polaco, impuesto y controlado por los soviéticos, escondiera la verdad sobre las llamadas masacres de Katyn de 1940 y que nadie hiciera o estuviera en condiciones de hacer nada para acabar con esa situación. En abril de ese año el NVKD asesinó a unos 20.000 oficiales, policías, intelectuales y civiles polacos deportados a la Unión Soviética.

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Walenty Badylak

En un primer momento, casi nadie relacionó el trágico evento en la plaza con motivos políticos y menos todavía con Katyn. En 1980 nadie en Polonia hablaba (públicamente) sobre Katyn–al igual que sobre la mayoría de episodios más escabrosos y espinosos de la guerra como el Holocausto– y las autoridades seguían escondiendo la verdad. El gobierno comunista intentaba acallar cualquier referencia al tema y en todo caso aferrarse siempre a la versión oficial soviética de los hechos, que había sido culpabilizar a las SS alemanas por los crímenes; estos salieron a la luz cuando el oficial Rudolf Christoph Freiherr von Gersdorff descubrió las primeras fosas comunes en el bosque de Katyn en abril de 1943.

En agosto de 1980 varios activistas cracovianos de oposición al régimen, tras averiguar la verdad sobre las razones para el suicidio de Badylak, empezaron a organizar actos para honrar su figura. Se trataba de  miembros de la Comunidad de trabajadores Cristianos, la Confederación para una Polonia Independiente y el Comité de Estudiantes del sindicato Solidaridad, entre otras organizaciones.

En 1982, en plena Ley Marcial, un grupo de estudiantes activistas de la oposición al régimen depositaron flores en forma de V de victoria, el símbolo de Solidaridad, que empezaba en el punto donde se produjo la muerte de Badylak. El día antes habían avisado al ya mencionado Markowski para que capturara la imagen. Este se subio a uno de los edificios contiguos y tomó la instantanea, en la que también incluyó a una pareja joven. Una fotografía poco conocida con un gran valor simbólico en la lucha histórica por la libertad de Polonia.

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Foto: Stanislaw Markowski en su libro Ku Wolności.

En el lugar de la inmolación del soldado retirado, se creó en 1990, ya en una Polonia libre, un pozo de vista o registro, junto al que se añadió una placa conmemorativa en el suelo en la que se leía

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Foto: Stanisław Markowski

y se lee hoy en día:

Pozo de registro en honor a Walenty Badylak

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En este lugar el día 21 de marzo de 1980 Walenty Badilak soldado de Armia Krajowa (Ejército Nacional) cometió un dramático acto de inmolación en protesta contra la desmoralización de los jóvenes, contra la destrucción de los oficios artesanales y contra la confabulación silenciosa entorno a la masacre sufrida por los oficiales polacos en Katyn a manos de comunistas bolcheviques genocidas.

Como no podía vivir en una mentira, murió por la verdad

La placa fue revelada por un nieto de Badylak, el sacerdote Wojciech Badylak. En 2004 se añadió de nuevo al lugar una toma de agua, en referencia a la que se había  encadenó el que es ya considerado por muchos un mártir o héroe en la lucha polaca por la libertad. Se añadió también a la toma de agua un texto parecido al de la placa para hacerlo más visible.  Un lugar de donde hoy se saca agua para los caballos de las calesas y para las paradas de flores de la plaza. Un punto por el pasan cada día miles de cracovianos y turistas, la mayoría desconocedores de lo que allí sucedió.

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Foto: Wikimedia commons
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Foto: Ángel López Peiró

Hace unos años los directores Jaroslaw Manka y Maciej Grabys realizaron un film documental dedicado a la figura de Walenty Badylak, con el título Swiety Ogien -Katyn (Fuego Sagrado-Katyn). Lo pueden ver a continuación. Es en polaco y desgraciadamente no está subtitulado.

Frente Nadmorski (costero): El plan militar de la URSS para que la Polonia comunista invadiera Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda en caso de guerra con la OTAN

Frente Nadmorski (costero): El plan militar de la URSS para que la Polonia comunista invadiera Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda en caso de guerra con la OTAN

El Ejército Popular de Polonia tenía que formar un frente costero y atacar a Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda bajo mando militar soviético en caso de un conflicto armado directo con la OTAN durante la Guerra Fría, cumpliendo un plan acordado entre la Polonia comunista y la Unión Soviética–parte de una operación mucho más amplia y compleja. Increíble pero cierto. Un plan que no fue revelado a la opinión pública hasta el año 2006.

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Alianzas militares en Europa durante la Guerra Fría. Foto: wikimedia commons

El Ejército de la Polonia comunista

Después de la Segunda Guerra Mundial las nuevas autoridades comunistas de Polonia, que inició entonces un costoso proceso de reconstrucción, se vieron obligadas a recortar el presupuesto militar y reducir el número de efectivos. En 1948 el ejército polaco contaba con 140.000 soldados.

La situación, sin embargo, cambió en 1949 con la rápida escalada de la Guerra Fría, que obligó a Polonia, bajo el mandato soviético, a mover ficha. El gobierno lanzó un plan para aumentar el gasto en el ejército, reorganizarlo, aumentar el número de soldados y dotarlo de armamento de última tecnología. A principios de 1950 se extendió el servicio militar obligatorio a dos años para las fuerzas de tierra y a tres años para la armada y la aviación. Con el estallido de la Guerra de Corea, los planes para fortalecer al ejército se aceleraron. En 1953 había ya 380.000 soldados y el número de oficiales casi se triplicó. En 1952 un 15% del PIB polaco estaba destinado al ejército.

El ejército polaco en todo momento careció de independencia militar y estuvo completamente subordinado al ejército soviético. Buena muestra de ello es el hecho que numerosos oficiales soviéticos ocupaban puestos de mando, empezando por Konstanty Rokossowski, que fue incluso ministro de defensa nacional. Algunos de estos oficiales soviéticos tenían origen polaco pero la mayoría no. Se erradicaron las tradiciones militares polacas anteriores a la guerra  para reemplazarlas por las soviéticas. Los sombreros militares polacos rogatywka fueron eliminados y el juramento hacía referencia a la alianza con el ejército soviético.

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El Ejército popular de Polonia en Przemysl. Foto: phw.org.pl

En 1955 la República Popular de Polonia, junto con otros países del llamado Bloque del Este, forman el Pacto de Varsovia. Polonia contaba con el segundo mayor poder militar dentro de la alianza. Un año más tarde Konstanty Rokossowski y la mayoría de oficiales soviéticos se fueron de Polonia, pero este hecho no rebajó el nivel de dependencia polaca de la URRS.

Hasta la desaparición del Bloque del Este, el Ejército Popular de Polonia estuvo condenado a la coalición con el Ejército Soviético y a recibir suministros de equipo por parte de este, mientras constantemente se preparaba para una guerra con los países de la OTAN, que nunca llegó a suceder. Una alarma de guerra (nuclear) que el gobierno comunista usó como herramienta de propaganda y control ciudadano con el fin de evitar revueltas y tensión social.

La concepción del Frente Nadmorski

Apareció por primera vez la idea del Frente Nadmorski con unos ejercicios militares practicados por el ejército polaco junto con el ejército soviético en mayo de 1950. Dicho frente estaba formado por tres divisiones de tierra del ejército popular de Polonia (los ejércitos 1,2 y 4) además de algunas fuerzas del ejército del aire, actuaba bajo el mando del general Poplavsky.

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Plano del primer ataque nuclear previsto dentro de la operación del Frente Nadmorski

La misión del llamado Frente Costero–o también conocido como Frente Polaco en el marco más amplio de toda la operación militar soviética–durante esos ejercicios era, por un lado, la defensa del litoral báltico ante desembarcos marinos y, por otro lado, una vez fuerzas del ejército soviético hubieran repelido el ataque de los ejércitos de la OTAN, tomar el norte de Alemania y Dinamarca para permitir la salida de las fuerzas navales soviéticas hacia el Mar del Norte y el Océano Atlántico.

Un protocolo acordado por los gobiernos de la República Popular de Polonia (PRL) y la Unión Soviética entre 4 y el 7 de enero de 1955, antes de la oficialización del Pacto de Varsovia, oficializó la potencial activación del Frente Nadmorski.

Durante los ejercicios Burza (tormenta en polaco) de 1961 se introduje como objetivo por primera vez Holanda y Bélgica además de la zona norte de la República Federal Alemana y Dinamarca.

El primer objetivo del frente polaco era, con ayuda de la Flota Soviética en el Báltico y las armadas polaca y germanoriental, controlar en 8 días el territorio de Dinamarca para poder dominar el acceso al Mar del Norte a través de los estrechos que conectan este con el Mar Báltico. El ataque polaco tenía que recibir el apoyo de un fuerte ataque nuclear  y toda la operación tenía que durar unos 15 días.

La distribución de misiones para los ejércitos polacos era la siguiente:

  • Ejército 1: Ataque desde más allá del río Odra a los cuerpos alemán occidental y holandés del Grupo Norte de los Ejércitos de la OTAN y continuación hacia Dinamarca
  • Ejército 2: Ataque desde más allá del río Odra a los cuerpos alemán y holandés y continuación del ataque hasta la costa alemana del Mar del Norte.
  • Ejército 4: Ataque desde la posición del ejército 2 en el norte de la República Federal Alemana  a Holanda y Bélgica.
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Copia del documento original con el esquema del primer ataque nuclear previsto dentro de la operación del Frente Nadmorski. Foto: wkopi.pl/WIW

El hecho que se quisiera lanzar esta operación militar del Frente Nadmorski a través de la Costa Báltica tenía tres razones muy claras:

  • La ubicación geopolítica de Polonia y amplio acceso al mar de esta que hizo que se organizara ya durante la parte final de la guerra la defensa de la costa. En el lado occidental existía una zona de seguridad: la República Democrática Alemana y su ejército, lo que evitaría un ataque directo a Polonia desde el oeste.
  • Las limitadas posibilidades operativas de los ejércitos 1,2 y 4 polacos, que eran mucho más débiles que los del frente organizado por el ejército soviético e incluso el frente checoslovaco. En este sentido las fuerzas del Pacto de Varsovia eran conscientes que el frente báltico sería el peor defendido por los ejércitos de la OTAN y sería buena idea lanzar por allí el frente polaco.
  • El mando militar de la Unión Soviética temía que los soldados polacos no quisieran luchar contra soldados de Reino Unido, Estados Unidos y Francia. En el frente costero su principal enemigo sería el ejército de la República Federal Alemana, la Bundeswehr.

En 1965 se aprueba un segundo plan estratégico de ataque para el Frente Costero de las Fuerzas Armadas de los estados del Pacto de Varsovia. Era parecido al que se entrenó en 1961 pero concretaba que el frente polaco protegería a los ejércitos soviéticos 1 y 2, defendería la costa báltica de posibles desembarcos de las fuerzas de la OTAN y contaría con el apoyo de las divisiones mecanizadas del ejército germanoriental.

Desarrollo y no ejecución del plan en los años 1970 y 1980

En 1970 el entonces Ministro de Defensa Nacional polaco Wojciech Jaruzelski aprobó una versión definitiva del plan del Frente Nadmorski. Hay que tener en cuenta que después de la crisis checoslovaca de 1968–la intervención militar soviética con participación polaca y del resto de fuerzas del Pacto excepto Rumanía para frenar la Primavera de Praga–ya se había empezado a aplicar la Doctrina Brézhnev: si el sistema socialista estaba en peligro en uno de los países la URSS tenía que intervenir para salvar al sistema. Por eso, el régimen comunista polaco quería mostrar su compromiso con la Unión Soviética tanto en el mantenimiento de un comunismo a la soviética, como en a su alianza militar, para evitar cualquier represalia militar soviética sobre territorio polaco. Una amenaza de intervención mlitar, que, sin embargo,  tras el estallido de la Guerra en Afganistán era ya impensable.

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Unidades del ejército popular de Polonia en Praga en 1968. Foto: histmag.org

A finales de los años 1960 y principios de los 1970 el Pacto de Varsovia contaba con una clara superioridad armamentística respecto a la OTAN en el centro de Europa. Sin embargo, los analistas de la OTAN  veían una amenaza de las fuerzas del pacto de Varsovia sobre Europa occidental. La organización atlantista, al conocer los planes soviéticos gracias a sus actividades de inteligencia, aumentó el armamento en Europa occidental pero de forma limitada, suficiente como para evitar ninguna acción militar del Pacto de Varsovia.

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Fuerzas de tierra de los países europeos clasificados por alianzas militares a mediados de los años 1970. Número de divisiones acorazadas, mecanizadas y aerotransportadas de cada estado. Foto: Pomocnik Historiczny “Zimna Wojna” Polityka

En 1984 se crea la Jefatura de los Ejércitos Occidentales del Pacto de Varsovia con sede en la base soviética de Legnica en la Baja Silesia. De esa jefatura dependían el Frente Polaco Nadmorski, el primer y el segundo frente occidentales de la Unión Soviética y el Frente Checoslovaco. Dentro de Polonia los soviéticos tenían armas nucleares  y 100.000 soldados en sus bases.

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Copia del mapa original  con el plan de la operación ofensiva del Frente Nadmorski de 1970, es decir el ataque de la República Popular de Polonia a Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda con el uso táctico de armamento nuclear. Foto: Pomocnik Historiczny “Zimna Wojna” Polityka.

Fue el coronel polaco Ryszard Kuklinski quien, actuando como espía, reveló a la OTAN los detalles, alcance y agresividad de los planes del Tratado de Varsovia. Él sabía que en Polonia quedaría un agujero negro nuclear después del contrataque de la OTAN. En otras palabras, es posible que el general (a título póstumo) polaco evitara la Tercera Guerra Mundial.

Entre finales de los años 1980 y principios de los 1990 la situación de los países del Bloque del Este cambió radicalmente. Con la caída del comunismo estos estados recuperaron su verdadera independencia respecto a la Unión Soviética, cuya desintegración acabó también con el Pacto de Varsovia. Los últimos militares soviéticos en Polonia abandonaron el país en 1993.

Unos eventos que condujeron al fin de la Primera Guerra Fría (en 2016 nos encontramos inmersos en los inicios de La Segunda Guerra Fría, que se inició con el Maidan en Kiev y la invasión rusa de Crimea en 2014)  y a que el plan del Frente Costero polaco perdiera su razón de ser, nunca fuera activado y fuera olvidado para siempre. Esperemos.

Fuentes

Atomowa Groza. Schrony w Nowej Hucie. Editado por el Museo de PRL en Nowa Huta, Cracovia
Pomocnik Historyczny POLITYKA  “Zimna Wojna”
Wikipedia