Orbán, el mejor aliado del Gobierno polaco, arrasa en Hungría

Viktor Orbán obtuvo mayoría absoluta en las parlamentarias y seguirá como primer ministro. La extrema derecha quedó segunda

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Foto: European People's Party

Viktor Orbán ha conseguido revalidar su mandato como primer ministro de Hungría por tercera vez consecutiva. Su lista obtuvo el 48,9 por ciento de los votos en las elecciones parlamentarias de este domingo. De esta forma, el Gobierno de Polonia ve cómo su más cercano aliado internacional seguirá en el poder cuatro años más.

Los húngaros han premiado en las urnas las políticas populistas de Orbán. Su partido, Fidesz (Alianza Cívica), ocupará 133 de los 199 escaños del espectacular Parlamento de Budapest. Jobbik, un partido de extrema derecha, ha quedado segundo, obteniendo 26 representantes. El Partido Socialista consiguió 20.

Populismo y nacionalismo

Los ocho años en que Orbán ha dirigido Hungría han estado marcados por un viaje hacia políticas populistas y nacionalistas y una defensa de lo que él llama “democracia no liberal”. Su xenofobia hacia los inmigrantes musulmanes —mandó construir una valla electrificada en la frontera con Serbia—, la persecución a la Universidad Centroeuropea que fundó el millonario George Soros, el acercamiento a Rusia y el rechazo al proceso de integración europeo han protagonizado sus dos últimas legislaturas.

Por otra parte, sus logros económicos son difíciles de negar: pasando de un 11 a un 3,8 por ciento de desempleo, Hungría es uno de los países de la UE con una menor tasa de parados. Además, en 2017 el PIB se aceleró al 4 por ciento, cuando el crecimiento en 2016 había sido del 2,2.

Pese a que en sus inicios fue una de las esperanzas liberales para la Europa postcomunista, Viktor Orbán se ha convertido en los últimos años en un dolor de cabeza para el establishment de la Unión Europa. Junto a Polonia y a República Checa, Hungría está bajo la amenaza de perder el derecho a voto en Bruselas. Los tres países están acusados de no cumplir con las cuotas de acogida de refugiados. El nacionalismo de Orbán también se refleja en su rechazo a una mayor integración europea, que supondría nuevas cesiones de soberanía nacional a Bruselas. “Este triunfo ha sido decisivo”, celebró el primer ministro: “En el futuro seremos capaces de defender a nuestra madre patria”.

Buenas noticias para el PiS

De esta forma, el Gobierno de Polonia ve cómo su más fiel aliado internacional alarga su poder. Recientemente, Viktor Orbán ha mostrado su respaldo a Varsovia en sus tensiones con Bruselas, declarando que “Polonia y Hungría quieren una Europa nacional y cristiana”. Tras el Brexit, Budapest y Varsovia quedan como los dos principales bastiones euroescépticos dentro de la Unión. El PiS seguirá teniendo a un gran aliado dentro del Consejo Europeo.

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