Gdansk es la capital de la costa báltica polaca. Es una ciudad de tamaño medio (460.000 habitantes) que se está convirtiendo en uno de los destinos urbanos más turísticos de Polonia.

Uno de sus principales atractivos para los visitantes es el centro histórico. Este stare miasto cuenta con elementos que se puden localizar en la mayoría de los núcleos de las ciudades polacas: calzadas peatonales adoquinadas, una catedral, arquitectura barroca con mucho ladrillo y multitud de negocios dirigidos al turista.

Centro histórico de Gdansk.

Sin embargo, en Gdansk ocurre algo que ya se entrevé en otras ciudades del mundo. Su casco viejo no parece definir o representar a la ciudad, si no todo lo contrario. Los edificios coloridos y las calles de cuento contrastan con el horizonte moldeado por las gigantescas grúas de los astilleros y el puerto. Fue precisamente la industria naval de esta ciudad la que incubó el fin del régimen comunista.

Los obreros contra los comunistas

La sensación de ciudad obrera que transmite Gdansk se refuerza cuando uno se sumerge en su historia. Aquí empezaron las movilizaciones contra los líderes de la República Popular. En sus astilleros tomó fuerza el sindicato Solidaridad, organización que canalizó las ansias de cambio del país. Fueron sus habitantes los primeros polacos que vieron la esperanza de recuperar la democracia.

Estación de tren de Gdansk.

Lo mejor que ofrece Gdansk para entender aquellos históricos acontecimientos es el Centro Europeo de Solidaridad. Este museo recuerda la historia de las movilizaciones de protesta contra el régimen organizadas por el sindicato y lideradas por Lech Walesa, primer presidente tras la restauración democrática. Además, resulta imprescindible visitar el Museo de la Segunda Guerra Mundial, exposición de 5.000 metros cuadrados que fue inaugurada en 2017. 

Para honrar al histórico sindicalista, el aeropuerto de Gdansk ha sido bautizado como “Aeropuerto Lech Walesa“. Y es precisamente en esta infraestructura donde radica una de las claves del éxito turístico de la ciudad: la reciente remodelación del aeropuerto ha conseguido atraer a multitud de aerolíneas de bajo coste. Es por ello que ahora resulta muy fácil y barato viajar a Gdansk desde diversos puntos de Europa.

Conexiones aéreas entre Gdansk y España

Es posible viajar directamente a Gdansk desde Barcelona y Alicante.

  • Desde Barcelona, Wizz ofrece dos vuelos semanales (uno en temporada baja). Se pueden encontrar billetes desde 30 euros por trayecto.
  • Desde Alicante, Ryanair ofrece dos vuelos semanales. Los precios varían, pero hay pasajes desde menos de 30 euros.

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