Junio de 1972. Fidel Castro pasa una semana de visita oficial en Polonia en plena Guerra Fría y se lleva un baño de masas (vídeo al final del artículo). El líder revolucionario cubano se aventuró a un viaje que el régimen polaco, lógicamente, utilizó para fines propagandísticos. El principal objetivo de las autoridades comunistas era vender a la ciudadanía dos mensajes: primero, que Polonia era un estado de gran importancia en el ámbito internacional y, segundo, que el país se encontraba en el bando de los buenos, en el bloque comunista de influencia soviética controlado por la URSS.

Los medios polacos cubrieron la visita del político caribeño con todo lujo de detalles y un seguimiento detallado en todo momento. Por su parte, las autoridades comunistas usaron todos los medios a su disposición para movilizar a la entonces adoctrinada, manipulada y reprimida sociedad polaca de cara al recibimiento de Castro. Es decir, la propaganda previa fue necesaria para poder hacer propaganda con la visita de Fidel.

Desde los años 1960 las relaciones cubano-polacas se vieron fortalecidas a nivel político, a causa de un mayor interés cubano en crear vínculos con el este europeo comunista, pero sobre todo gracias a los intensos intercambios comerciales entre ambos países. Famosa era la exportación de naranjas cubanas a Polonia, especialmente durante las navidades. Al mismo tiempo, se intensificaron en esta época los contactos culturales entre los dos estados comunistas, e incluso algunos cantantes polacos, como Marek Grechuta, actuaron en Cuba.

El recorrido de Castro por Polonia

Fidel Castro aclamado durante su visita a Gdansk

Durante su tiempo en el país centroeuropeo el dignatario cubano pasó por Varsovia, Gdansk, Cracovia, el campo de exterminio de Auschwitz y Silesia. Visitó un gran número de astilleros, minas, fábricas, talleres y escuelas.

Fidel Castro honrando la memoria de las víctimas del Holocausto en Auschwitz

El “Comandante” llegó a Polonia el 6 de junio de 1972. En primer lugar Fidel disfrutó de un espectacular y caluroso recibimiento en Varsovia. Miles de personas en las calles y en los balcones, banderas polacas y cubanas. Le esperaban también carteles en polaco y español. “Damos la Bienvenida al Camarada Fidel Castro”. Polonia recibió al camarada con una gran hospitalidad.

Un grupo de universitarios polacos colgó un enorme retrato del Che Guevara en la fachada de una residencia de estudiantes. Fue precisamente en las universidades donde Castro fue recibido con mayor entusiasmo.

Castro visitó numerosas escuelas durante su recorrido por el país centroeuropeo. Las instituciones educativas habían preparado muy bien con antelación la visita del dirigente cubano para recibirle de la mejor forma posible. En algunos centros le cantaron en español.

Castro, minero en Silesia por un día

A lo largo del recorrido desde el aeropuerto de Katowice al centro de la ciudad esperaba a Castro una multitud de polacos con carteles y banderas. Luego, en el famoso pabellón Spodek tuvieron lugar los actos oficiales de la visita de Fidel a la ciudad silesiana.

Paso de la comitiva de Fidel Castro por el centro de Katowice

El líder cubano tuvo la oportunidad de visitar las famosas minas de carbón de Silesia, así como varias instalaciones y oficinas de las empresas mineras. Allí le fue entregado un uniforme de gala de los mineros polacos, que vistió con una gran ilusión. Para hacerlo tuvo que quitarse su propio uniforme de color aceituna con el que siempre aparecía en actos público. Un gesto que solo se repitió dos veces más en la historia, durante sus visitas a Algeria y Chile.

Baloncesto y ping-pong

Castro mostró en todo momento su buen estado de forma durante su estancia en la República Popular de Polonia. Lo hizo para desmentir los rumores extendidos, según él, en el mundo capitalista sobre su supuesto mal estado de salud. En un pabellón de Cracovia Fidel pronunció un discurso en el que ironizó sobre los que en Occidente aseguraban que había sufrido un ataque al corazón. “Esa es lo que ellos desean”, afirmó a los cracovianos reunidos para escuchar su discurso.

Fidel Castro jugando a baloncesto en Cracovia con los jugadores del club local Wisla Krakow.

Cuando Castro pronunció dicho discurso se encontraba en el recinto deportivo de Hala Targowa, porque allí se organizó con motivo de tal excepcional ocasión un partido de baloncesto con los jugadores del club local, el Wisla de Cracovia, que se dividieron en dos equipos. En uno de ellos jugó el líder cubano, vestido con pantalones largos de chándal y una sudadera. Como se puede ver en el vídeo que pueden visionar más abajo, Castro realmente podía presumir entonces de una condición física envidiable y era muy hábil en la práctica de este deporte. Anotó incluso un triple y mostró que podría haberse ganado la vida como jugador de baloncesto en lugar de con la política. No había mentido sobre su estado de salud. Eso sí, como no podía ser de otra forma, el equipo en el que jugaba Castro ganó el partido y el líder revolucionario disputó casi todo el tiempo de juego.

Durante su estancia en Katowice, Silesia, una noche a Fidel le entraron ganas de jugar al ping-pong. Rápidamente se le organizó una partida que finalmente tuvo lugar a las dos de la madrugada. No se sabe realmente contra quien la disputó. La única fotografía que se facilitó a la prensa no muestra su adversario. Otra versión de los hechos asegura que la escapada nocturna del “Comandante” tenía realmente como objetivo “conocer” a las mujeres locales.

Supuesta imagen de la partida de ping-pong que se le organizó a Castro a las dos de la madrugada en Katowice

 

De héroe en Polonia a enemigo de Polonia

En Polonia Fidel Castro fue recibido como un héroe y se sintió en todo momento como en casa. Una Polonia que entonces, bajo el mandato de Edward Gierek, disfrutaba de su “mejor” situación económica a lo largo de la era comunista. Una prosperidad aparente, pero no real, posible únicamente gracias a los préstamos de occidente. La falsa bonanza terminó por estallar a finales de la década generando, junto a la represión política, un enorme malestar social que llevaría a las huelgas y la formación del movimiento Solidaridad. La presencia de Castro en el país no pudo evitar que se desencadenaran los eventos que finalmente condujeron a la caída del comunismo en Polonia y Europa centro-oriental. Castro dejó de ser un referente a Polonia, si es que realmente algún día lo fue, pero su visita dejó recuerdos que todavía hoy perduran.

Puede ver a continuación un vídeo, con subtítulos en inglés, que recoge algunos de los momentos más destacados del tiempo que el dictador cubano pasó en Polonia:

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