Polonia no exagera: el miedo a una posible agresión rusa está justificado mirando al pasado y al presente

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Imagen superior: el cementerio y mausoleo soviético de Mokotów, Varsovia. Foto: Ángel López Peiró

En 2014 la ocupación rusa de Crimea y la guerra en el este de Ucrania avivaron viejos fantasmas en la política y la sociedad polacas. El miedo a una agresión rusa o a la escalada de un conflicto armado generado por Rusia caló de nuevo en el país centroeuropeo. Ciertamente, el riesgo de que Polonia pueda quedar atrapada en medio de una contienda entre la OTAN y Rusia en un futuro no es mínimo. La actual ubicación geopolítica de Polonia es una bendición desde el punto de vista económico, pero no es nada envidiable en cuanto a la seguridad del país.

El miedo a una agresión rusa es lógico y racional si miramos a la historia reciente de Polonia, algo que actualmente los polacos acertadamente hacen a menudo para entender el presente.

Pregunten a los polacos sobre Rusia: un poco de historia

En el periodo de entreguerras Francia, Estados Unidos –y Reino Unido en menor medida—subestimaron el potencial agresivo, imperialista y totalitario de la Unión Soviética, mientras el mariscal polaco Pilsudski intentó combatirlo y frenarlo a base de esfuerzos diplomáticos hasta su muerte,–al igual que posteriormente el ministro de exteriores Beck– aunque finalmente  sin éxito. De hecho, el renacido estado polaco de entreguerras siempre vio a la Unión Soviética como una mayor amenaza para la seguridad y estabilidad de Polonia que Alemania. La estrategia  política y acciones propagandísticas del Komintern  en toda Europa agravaban todavía más el potencial peligro.  Ese mayor miedo al vecino oriental que al occidental duró como mínimo hasta el cambio de actitud de la Alemania nazi hacia Polonia a principios de 1939. Pilsudski basó su estrategia en pactos de no agresión con las dos potencias que amenazaban a Europa e intentó crear el proyecto de Intermarum, la alianza de estados entre Alemania, la URSS, el Mar Baltico y el mar Negro para defenderse de la amenaza soviética. Un proyecto que Polonia y Croacia han impulsado de nuevo, ampliándolo a estados de la zona adriática, hace pocos días con una visión más comercial,  muy centrada en políticas engergéticas: la cumbre de los tres mares.

Pilsudski tenía razón; su preocupación estaba justificada. La Unión Soviética, tras pactar el reparto de Europa centroriental con la Alemania nazi, invadió Polonia en 1939 y la ocupó de nuevo, esta vez en su totalidad en 1944-45. En 1939-40 la URSS deportó a más de un millón de ciudadanos polacos a Siberia y Asia Central, y en febrero de 1940 asesinó a unos 22.000 oficiales, funcionarios e intelectuales polacos en una serie de masacres, entre ellas la del bosque de Katyn.  En 1944 los soviéticos no cruzaron el río Vístula y quietos en el barrio varsoviano de Praga, dejaron que los alemanes destrozaran Varsovia y acabaran con la vida de 150.000 civiles polacos.

Mucho antes, en 1920 la Rusia bolchevique de Lenin intentó hacerse con Polonia y extender la revolución comunista a Europa occidental, pero su derrota en la Batalla de Varsovia–en el llamado Milagro del Vístula–ante las tropas de Pilsudski truncó sus planes. Hasta la Primera Guerra Mundial la Rusia zarista ocupó el noreste de Polonia durante casi 150 años. La nación polaca sufrió la opresión de su autogobierno, si cultura, su identitad y Rusia deportó a Siberia a miles de intelectuales e insurgentes polacos.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido, y sobre todo Estados Unidos, para evitar una confrontación inmediata con Stalin, traicionaron a Polonia en la Conferencia de Yalta y la dejaron en manos de la Unión Soviética. Polonia, aunque teóricamente mantuvo su independencia, se convirtió en un estado subyugado a la URSS,  sufrió la represión estalinista hasta 1956 y un régimen comunista represivo hasta 1989.

Nadie mejor que los polacos conoce las ambiciones imperialistas hacia el oeste  y la falta de escrúpulos de las élites políticas y militares rusas. Deberían consultar con ellos periodistas, analistas y sobre todo políticos en Europa occidental. Hoy la opinión pública, y parte de la opinión política, en la vieja Europa, occidental, es todavía incomprensiblemente blanda y miope ante el peligro para la estabilidad y seguridad de Europa que supone la Rusia de Putin. Es incomprensible que varios estados y numerosos políticos europeos sean tan permisivos y blandos con la potencia de Europa oriental.

La llamada nueva Europa, la zona este de la Unión Europea, es decir Europa centroriental, es la que mejor conoce a Rusia, y la que más desconfía de ella. En cuanto a política exterior y defensa, ve a Rusia como la continuadora de la Unión Soviética. Putin recientemente se refirió a la desintegración de la URSS como “la mayor tragedia geopolítica del siglo XX”.

El giro occidental de Europa centroriental 1989-2017

Desde la caída de los regímenes comunistas y la desintegración de la URSS (1989-1991) Europa centroriental ha pasado de encontrarse bajo el control directo e influencia de la Unión Soviética y luego Rusia, a formar en la actualidad  parte de la UE, la OTAN y ser uno de los mayores aliados de EEUU en el mundo. Un golpe muy duro para Rusia, que se siente derrotada y humillada.  Se puede discutir si la ampliación de la OTAN al este ha sido un acierto o un error desde el punto de vista de la estabilidad y seguridad europeas, pero hay que tener presente que este proceso de occidentalización política y militar ha sido consecuencia del propio deseo de estos estados exsoviéticos y antiguos miembros del Bloque del Este de liberarse de las zarpas rusas. Un deseo motivado por el miedo a nuevas agresiones, y a perder su independencia y libertad de nuevo en el futuro. El argumento ruso, compartido por analistas occidentales de tendencia prorusa,  de que la ampliación al este fue una traición de la OTAN y un ataque a la seguridad de Rusia no se sostiene si nos atenemos a los orígenes de este proceso.

Sin embargo, cabe matizar que Rusia tiene una gran influencia económica y política en algunos de los estados de la Europa centroriental, como es el caso de Bulgaria y en menor medida de Hungría. Rusia utiliza la negociación de los precios del gas como arma política en sus relaciones con los estados de la región.

Las operaciones militares de Rusia

El ex-diplomático y experto en asuntos internacionales José Zorrilla cree que Putin no cometerá el mismo error que Lenin y Stalin. Sin embargo, la historia reciente nos muestra como Rusia, ya sea blanca o roja, desea siempre mantener una zona búfer, una zona de seguridad entre el mundo occidental y su territorio. Una función que desempeñaba la parte occidental del Imperio ruso hasta 1918, el bloque comunista del Este entre 1945 y 1989, y hasta hace bien poco Georgia, Moldavia, y sobre todo Ucrania y Bielorusia. En 2014 Rusia perdió la influencia sobre Ucrania (excepto  en Crimea y la región suroriental del país) después de la Revolución (o golpe de estado) del Maidan en Kiev, una operación claramente orquestada por Occidente (la UE y la OTAN), que cambió el gobierno proruso de Janukowicz por uno pro-EU, pero también (peligrosa y excesivamente) nacionalista.

Es frecuente oír entre tertulianos, analistas y periodistas el argumento de que Rusia sólo actúa militarmente donde hay una abundante minoría de población rusa. Sería más acertado asegurar que para Rusia es mucho más fácil crear un pretexto para lanzar una operación militar en los estados donde hay una abundante minoría rusa. Proteger a las minorías rusas no es precisamente la mayor prioridad de las autoridades políticas y militares rusas, más preocupadas por intereses geopolíticos y económicos. Una estrategia que ya inventó y desarrolló la Unión Soviética. Por ejemplo, el 17 de septiembre de 1939 la URSS invadió el este de Polonia anunciando a través de un comunicado oficial que al no ser vigente según los soviéticos la autoridad del estado polaco, las autoridades soviéticas tomaban el control de los territorios orientales con el objetivo de proteger a las minorías ucraniana y bielorrusa.

Rusia actuó militarmente en Georgia en 2008 y en Ucrania (en este caso como reacción al Maidan) en 2014. Para este verano el ejército ruso prepara los ejercicios militares Zapad-17, unas maniobras en Bielorrusia que contemplan también la escenificación de un ataque a los Países Bálticos y a Polonia. En Bielorrusia temen que las tropas rusas  que entren en el país ya no lo abandonen y usen estos ejercicios para ocupar el país.  

Por si esto fuera poco, las maniobras armamentísticas de Rusia en el enclave de Kaliningrado, incrustado entre Polonia y Lituania, son más que preocupantes. Los rusos disponen ya de armamento nuclear con capacidad para alcanzar a una docena de grandes ciudades europeas en un rango de 500 km.

 

KALININGRAD_WEAPON_SYSTEMS_MARCH_2017

 

La guerra híbrida, estrategia en la Nueva Guerra Fría

Es bien sabido por gobernantes y especialistas en política exterior e inteligencia, que actualmente Rusia, por medio de una ingeniosa estrategia a largo plazo, quiere recuperar la influencia rusa en el centro y este del viejo continente, desea jugar un papel importante en el tablero mundial y quiere desestructurar el orden liberal occidental, la UE y EEUU. Para tal fin apoya a movimientos populistas y tiene una estrategia de inteligencia y propaganda muy efectiva.

La actual estrategia de la OTAN pasa por la firmeza y el poder disuasivo ante Rusia de implementación de tropas y bases en su flanco este. Además la OTAN quiere compensar con su nuevo estado miembro, Montenegro, y el control que  este supone del Adriático, la gran presencia militar rusa en el Mediterraneo oriental.

¿Mantiene la OTAN una actitud excesivamente agresiva con Rusia?¿Debería la OTAN centrarse mucho más en buscar acuerdos de seguridad con Rusia? ¿Tiene derecho Rusia a sentirse agredida por las operaciones de la OTAN en Europa centroriental? Son estas algunas de las preguntas que nos podemos hacer ante lo que parece una nueva Guerra Fría y es ciertamente una guerra híbrida, en que la desinformación tiene un papel muy importante.

Todo parece indicar que Rusia intervino en las elecciones norteamericanas de noviembre de 2016 y en la votación del Brexit de junio de ese mismo año. Además,   algunos medios y analistas aseguran que el gigante del este influyó también en el resultado de las elecciones presidenciales y parlamentarias de Polonia en 2015, porque habría estado detrás del llamado escándalo de las cintas. (afera tasmowa en polaco), unas escuchas ilegales cuyo contenido, publicado, comprometía a políticos del gobierno de PO y reflejaba un menosprecio de estos a la separación de poderes en Polonia).

El amigo americano y la visita de Trump

Polonia ha sido desde la caída del comunismo el estado más proamericano de Europa. A pesar de ser un personaje controvertido y sus supuestos tratos con Rusia, Trump recibió ayer un baño de masas y mediático, incluso por parte de ciudadanos y políticos alejados de las tesis del partido en el gobierno, PIS (muy cercano ideológicamente a Trump), por todo lo que representa el cargo que ocupa el millonario norteamericano. El gran esfuerzo de Ronald Reagan en su alianza con Juan Pablo II en los años 1980 para derrotara los regímenes comunistas en Polonia y Europa centroriental compensa hasta cierto punto la anteriormente mencionada traición americana a Polonia de 1945.

Trump se refirió ayer en su discurso en Plac Krasinski, frente al monumento a los héroes del Levantamiento de Varsovia, a las actividades desestabilizadoras de Rusia, en Europa y en Siria, aunque tampoco de una forma especialmente contundente.  De momento parece comprometido a no levantar las sanciones a Rusia, pero su futura postura hacia Rusia es un incógnita, teniendo en cuenta sus posibles obligaciones ante un supuesto kompromat (chantaje en base a favores recibidos) por parte rusa, debido a los favores rusos a Trump en el pasado y durante la campaña electoral.

Además, el presidente norteamericano prometió ayer a Polonia y Europa centroriental ayudar a terminar con la dependencia energética de Rusia de la región con gas barato americano, así como cumplir con el artículo 5 del tratado atlántico:

Las Partes convienen en que un ataque armado contra una o varias de ellas, ocurrido en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas, y, en consecuencia, convienen en que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en el ejercicio del derecho de legítima defensa, individual o colectiva, reconocido por el art. 51 de la Carta de las Naciones Unidas, asistirá a la Parte o Partes atacadas tomando individualmente, y de acuerdo con las otras, las medidas que juzgue necesarias, comprendido el empleo de las fuerzas armadas para restablecer la seguridad en la región del Atlántico Norte.

Del discurso de Trump ayer en Varsovia (puede leérlo aquí íntegro en inglés) se pueden extraer varias conclusiones:

  • Trump ayer dijo a los polacos lo que estos querían oír. Apeló a la épica y la emotividad de la lucha polaca por la libertad contra los tres imperios que la dividieron, el nazismo y el comunismo.  Sois una gran nación, os admiramos por vuestra permanente lucha por la libertad en los últimos 200 años, entendemos vuestra preocupación, apreciamos que dais un 2% del presupuesto a la OTAN, Estados Unidos mantendrá aquí las tropas y os protegerá. Palabras muy  bien intencionadas que a priori reconfortan a Polonia.  Pero del dicho al hecho hay un trecho.
  • El estado que, como Polonia, compre armament americano, recibirá protección norteamericana.
  • Él cree, o al menos así lo aparenta, que Occidente no puede olvidar sus valores, su esencia  y sus pilares tradicionales como el cristianismo y la familia. Valores que Polonia, al igual que otros estados vecinos de Europa centrotriental, encarna y mantiene a diferencia de la Alemania de Merkel, los líderes de la UE en Bruselas y las sociedades de la Europa occidental actual.
  • El presidente norteamericano no mencionó el conflicto del actual gobierno polaco con la UE por haber sobrepasado los límites del Estado de derecho. Es lógico al tener una mayor afinidad política con el actual gobierno polaco que con los líderes liberales de Europa occidental y de la UE.

La hipocresía del gobierno alemán: Rusia enemiga en lo político, amiga en los negocios

Por su parte, la Alemania de Merkel  mantiene una postura política dura ante Putin pero peca de una gran incoherencia al impulsar al mismo tiempo el proyecto Nord Stream II para construir un gaseoducto  de Rusia a Alemania a través del Báltico que beneficiaría, además de a la propia Alemania,  a Rusia, perjudicaría a Ucrania, Polonia, Hungría, Rumanía y otros estados de la región, y consolidaría la dependencia energética europea de Gazprom.  Con Nord Stream II Alemania traiciona no solo a Polonia y la Europa centroriental, sino a la propia firmeza de la política de la UE hacia Rusia.

¿Rusofobia en Polonia?

El problema no es el pueblo ruso, son las élites rusas. No hay que confundir una fuerte crítica, condena y oposición a la política exterior de la Rusia de Putin y el justificado miedo a una amenaza rusa con la rusofobia u odio a todo lo ruso. Tanto algunos medios y ciudadanos polacos como algunos medios o periodistas (también occidentales) prorusos confuden estos conceptos. Algunos polacos, por odiar a todo lo ruso y algunos medios, por entender, erróneamente, como rusofobia el anti-Putinismo o anti-imperialismo ruso mayoritario en la sociedad polaca y en los partidos políticos polacos.

Rusia es una potencia mundial en decadencia interna pero con presencia global creciente. Una nación formada por millones de personas trabajadoras y honradas, que actualmente, en su mayoría,  padecen una situación económica y social complicada. Viven en una dictadura. Un régimen que combina el deseo expansionista pero rusocéntrico de la URSS con los valores de la cristiandad ortodoxa (con variaciones) típico de la Rusia zarista, y con el nacionalismo populista que resurge en toda Europa.

Rusia, con una rica cultura, con una historia llena de grandes ensoñaciones y errores en política internacional, es una nación que ha aportado mucho al desarrollo de la educación, literatura, la filosofía, el cine, la ciencia y la tecnología en el mundo. El constante imperialismo del estado y las élites rusas (incluyendo las soviéticas) ha tenido históricamente nefastas y sangrientas consecuencias para Polonia y los polacos. Sin embargo, no tiene sentido culpar al pueblo ruso, a la cultura rusa, y a todo lo que implica Rusia, por ello. De hecho, el pueblo ruso ha sido históricamente la mayor víctima de las estúpidas o malvadas acciones y decisiones de sus propios líderes zaristas y soviéticos. Fue la mayor víctima, junto a los polacos y los ucranianos del terror perpetrado por el sistema totalitario comunista de la URSS.

¿Miedo a Rusia o populismo?

Puede ser que el miedo a Rusia de votos en Polonia. Puede ser que beneficie al populismo de PIS (Derecho y Justicia, partido del gobierno, social-conservador, nacionalista y relativamente euroescéptico) y que PO (Plataforma Cívica, liberal-conservador, europeísta, principal partido de la oposición) quiera también aprovecharlo electoralmente. Puede ser que los medios de comunicación polacos aprovechen este medio para crear sensacionalismo. Mas el riesgo geopolítico en Polonia de las actividades rusas es innegable. La amenaza rusa para Polonia y Europa centroriental es una realidad que hay que tener siempre presente. Por supuesto, las circunstancias son muy diferentes ahora con respecto a las de  1939, 1945, 1956, 1968 y 1981, pero el problema ruso de Europa sigue vigente. Polonia no exagera, simplemente tiene muy presente su historia más reciente.

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Lea aquí tres documentos del KGB recientemente desclasificados sobre la elección de Juan Pablo II (1978), las reacciones en Ucrania a la Ley Marcial en Polonia (1981) y el espionaje de las comunicaciones de radio en la Polonia comunista (1981)

DestacadoLea aquí tres documentos del KGB recientemente desclasificados sobre la elección de Juan Pablo II (1978), las reacciones en Ucrania a la Ley Marcial en Polonia (1981) y el espionaje de las comunicaciones de radio en la Polonia comunista (1981)

Los servicios secretos de Ucrania (SBU) hicieron públicos a finales de febrero de 2017 ocho documentos internos de la sección ucraniana del KGB, desclasificados en 2013, con anotaciones sobre las actuaciones de la agencia de inteligencia soviética en Polonia y Ucrania en los años 1980s y en 1990. Los documentos originales en ruso han sido traducidos al polaco y divulgados por el proyecto y conferencia Tres Revoluciones – 3R del College of Europe en Natolin, Varsovia.

En dicha conferencia estos informes–con muchas implicaciones para el estudio de la caída del comunismo en Europa centroriental y oriental–fueron revelados públicamente por vez primera por parte del director del archivo del SBU, Andrij Kohut.

Tres de los documentos en cuestión, cuyo contenido he traducido del polaco al español, conciernen directamente a Polonia:

  • El primero, fechado el 1 de noviembre de 1978,  presenta la reacción de los servicios secretos soviéticos a la elección del cardenal polaco Karol Wojtyła como Papa Juan Pablo II y el análisis del mismo KGB a la posible  influencia política del nuevo pontífice en Polonia y en la Ucrania soviética.
  • El segundo documento, con el 14 de diciembre de 1981 como fecha–un día después de la declaración de la Ley Marcial por parte del jefe de estado, el general Jaruzelski– hace referencia a las reacciones que suscitó en la república soviética de Ucrania la introducción de la Ley Marcial en la vecina Polonia.
  • El tercer documento, también fechado el 14 de diciembre de 1981, se centra en detallar el control por parte del Servicio de Contrainteligencia de Radio del KGB de las comunicaciones radiofónicas de radioaficionados polacos con el extranjero.

Documento 1: El KGB sobre la elección de Karol Wojtyła como Papa Juan Pablo II

Documento original en ruso

Documento traducido al polaco

Traducción del polaco al español: Ángel López Peiró. En negrita la parte relevante del documento.

URSS
COMITÉ PARA LA SEGURIDAD ESTATAL (KGB)
RSS (República Socialista Soviética) Ucraniana
1 de noviembre 1978  Kiev Nr 383/ob
Desclasificado Secreto
24/2-3406 [Fecha de desclasificación] 30.08.2013
Ejemplar número 1
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE UCRANIA
COMUNICADO
Estado a 1 de noviembre de 1978
En el terreno de la RSS Ucrania se encuentran 11831 ciudadanos extranjeros de países capitalistas y países en vías de desarrollo:
− Diplomáticos acreditados en la URSS– 7
En Kiev – 5 (los asociados de la embajada de los EEUU W. Kowanc, F. Trubwasser, J. Ofner; asesor y primer secretario de la embajada de Australia W. J. Tinny, W. D. Delaney);
En Járkov – asociado de la embajada de Francia E. Jue;
En Odesa – Primer secretario de la embajada de Senegal Modu Dia;
− Turistas – 488
En Yalta– 216, Kiev -119, Odesa – 85, Leópolis – 34, Járkov – 27, en otras ciudades – 7.

De los EEUU – 155, Inglaterra– 90, República Federal Alemana – 3, Francia – 1, Canadá – 24, de otros países de la OTAN – 2, del resto de países – 213;
− Especialistas extranjeros – 512
óblast de Donetsk– 95, Odesa – 72, Dnipropetrovsk – 66, óblast de Lugansk– 55, Járkov – 42, en el resto de óblasts – 187;
− candidatos, practicantes, estudiantes, alumnos de escuelas y escuelas técnicas de formación profesional– 9203
Kiev – 2400, Járkov – 1859, Odesa – 1635, Donetsk – 1402, Leópolis – 521, Zaporiyia – 495, Simferópol – 250, en el resto de ciudades – 641;
− recién llegados para asuntos privados – 91
Óblast de Zaporiyia– 11, Leópolis – 10, óblast de Lugansk – 9, Donieck – 7, Járkov– 7, en el resto de óblast – 47;
− otras categorías – 1253 personas
En los puertos de  Odesa y Sebastopol se encuentran 5 barcos de países capitalistas y 272 personas, cuyas tripulaciones suman en total 272 personas, entre ellos: dos barcos procedentes de India – 96 personas, uno de  Siria – 118, uno de Turquía – 31, uno de Noruega – 27.

En terreno ucraniano se encuentran asimismo 21,276 ciudadanos de países socialistas, entre los cuales hay 7287 candidatos, practicantes y estudiantes, en escuelas  y escuelas técnicas de formación profesional.

Elección del cardenal Karol Wojtyła como líder de la Iglesia católico-romana 

El 16 de octubre de 1978 fue elegido Papa de la Iglesia católica romana el arzobispo de Cracovia, cardenal Karol Wojtyła, nacido el año 1920, quien ha elegido el nombre Juan Pablo II. Cabe destacar que el nuevo Papa continuará con la misma concepción en política exterior de Juan XXIII y Pablo VI.

En base a datos del KBG de la URSS, sin tener en cuenta las declaraciones del nuevo Papa sobre su intención de continuar con la línea política de sus predecesores, sus actuaciones hasta ahora atestiguan que cuenta con su propia concepción, consistente en una orientación al mundo occidental y en la activación de la Iglesia católica en los países socialistas.

En la República Popular de Polonia Wojtyla se posicionó al frente de un grupo de obispos de derechas, que criticaron al cardenal  Wyszyński por “una excesiva cesión antes las autoridades comunistas”. Apoyó de forma activa los activistas del llamado movimiento “Znak” – una organización católica reaccionaria de Polonia, que edita una revista. En esta publicación se llevaron a cabo unos nefastos ataques al camarada Gierek en relación con la crónica de su visita al Vaticano en octubre de 1977 y se acusó a Wyszyński de “traidor de los intereses de los católicos en Polonia”. En los círculos reaccionarios de Occidente, Wojtyła adquirió fama como  “luchador por los derechos humanos en  Polonia”, tras exigir la restauración de “las clases de religión tradicionales en las escuelas y declarar que ” la Iglesia es el último apoyo que le queda a la libertad”.

Wojtyła mantiene contactos cercanos con Zbigniew Brzezisnki, asesor del presidente de los EEUU, además de con el cardenal austriaco König, anticomunista y enemigo de la URSS. Entre los obispos polacos Wojtyła es conocido por su orientación germanófila. Pidió a los obispos alemanes el no reconocimiento de las nuevas fronteras del Oder y el Neisse. Mantuvo una posición intransigentemente negativa sobre llevar a cabo las actividades de la diócesis de acuerdo con las fronteras estatales de la URSS y la República Popular de Polonia  [nota del traductor de ruso a polaco: la nota se refiere al ajuste de los límites de las diócesis con los de las nuevas fronteras del estado polaco tras la Segunda Guerra Mundial] [1] e instó al episcopado polaco a fortalecer su influencia en las parroquias de Bielorrusia, Lituania y Ucrania. 

Durante su coronación [nota del traductor de ruso a polaco: inauguración de su pontificado].  Wojtyła promovía “la apertura de puertas en todas las iglesias”, es decir, instaba de hecho al clero católico a la celebración de misas masivas, procesiones en las iglesias locales y peregrinaciones a los “lugares santos”. Estas acciones pueden ser aprovechadas por el clero de actitud reaccionaria para encender entre los creyentes el fanatismo religioso y la propagación de puntos de vista reaccionaros y nacionalistas, así como para el fortalecimiento de las comunidades católicas. 

Teniendo en cuenta que la elección de Wojtyła como Papa puede llevar a una significativa activación de los católicos y los uniatas [greco-católicos] en Ucrania, los órganos del  KGB en la URSS están desarrollando métodos preventivos para contrarrestar las aspiraciones subversivas del Vaticano, detectar y frustrar las acciones hostiles de sus emisarios y misioneros y para divulgar y adquirir canales de comunicación con los católicos y los uniatas en la república [socialista soviética de Ucrania] (cifra de parroquias católicas – 98, sacerdotes – 43, según datos operativos se estima la presencia de unos 1000 sacerdotes, monjes, monjas y penitentes uniatas).

Se usan medios para detectar en Ucrania contactos de Wojtyła y entornos vinculados a este, para seguirles y comprometerlos a la cooperación, así como para lograr fuentes operativas entre las autoridades del clero católico e uniata, para evitar la activación y asegurar la prevención de posibles acciones antisistema de católicos y uniatas. Asimismo, también se aplican medidas para utilizar dichas autoridades en la obtención de información sobre los planes subversivos del Vaticano.  

Confiscación de contrabando de extranjeros en el óblast de Leópolis

En octubre de 1978 en los controles de fronteras „Mościska” y „Szeginie” a 5 ciudadanos de la República Popular de Polonia, que salían de la URSS, se les confiscó productos de contrabando  (industriales, de gran demanda, adquiridos con moneda soviética) por un valor de 2627 rublos.

Por medio de un acuerdo con la fiscalía del óblast, no se inició un proceso penal contra estos ciudadanos polacos. Se informó de sus actividades ilegales a las autoridades del PRL[República Popular de Polonia]. Los productos de contrabando y 4 automóviles fueron deducidos de los ingresos del estado.

Se ha transmitido la información relevante sobre este asunto al KGB de la URSS.

Anuncio oficial de amonestación en el óblast de Járkov 

El 26 de julio de 1978 desde el Secretariado del Presidium del Consejo Superior de la RSS ucraniana se transfirió al KGB de la URSS una carta anónima mandada desde Járkov. La misiva contenía ataques maliciosos hostiles hacia uno de los dirigentes del PCUS y del Estado soviético.

Después del uso de los medios adecuados, se estableció que el autor de la carta era un residente de la localidad de Gotvald[cuyo nombre honraba la figura del comunista checoslovaco Klement Gottwald], en el óblast de Járkov., I.N. Majboroda N. I,  nacido el año 1907, ucraniano, no afiliado al partido, educación de tercer grado e  invalido veterano de la Gran Guerra Patriótica[Segunda Guerra Mundial].

En 1976 y 1977  Majboroda mandó dos cartas parecidas a la redacción del diario “Pravda” y  al Comité Central de la Unión de Juventudes Comunistas Leninistas de Ucrania (informe del 20 de diciembre de 1977 nr. 471/cв). Especialistas del KGB confirmaron la autoría de estas cartas. En la oficina del KGB se le interrogó sobre estas cartas, pero no admitió su autoría.

En relación con el envío de la carta anónima al Presidium del Consejo Superior de la URSS del 24 de  diciembre de este año, en la oficina del KGB  se llevó a cabo un interrogatorio preventivo con la división de la fiscalía en el óblast, durante el cual el sospechoso admitió su autoría de todas las cartas mencionadas.  Aclaró que las escribió bajo la influencia de unas relaciones complicadas, fuera de lo normal, en su familia  y a causa de su inmadurez política. Aseguró que no hará más ese tipo de cosas.

De acuerdo con un Decreto del Presidium del Soviet Supremo de la URSS, emitido el 25 de diciembre de 1972, Majboroda recibió una reprimenda oficial.  La observación operativa de Majboroda va a continuar.

Robo de armamento en el óblast de Jmelnitski

El 31 de octubre de 1978 en la ciudad de Sławuta se puso de manifiesto el robo de  un rifle e pequeño calibre de la escuela secundaria de armería  número 3. La sustracción se produjo por medio de la rotura de puertas y con ayuda de una cerradura.
Órganos de la milicia están realizando las investigaciones pertinentes. La oficina del KGB proporciona ayuda en la búsqueda de los delincuentes y del arma robada.

DIRECTOR DEL COMITÉ DE SEGURIDAD ESTATAL (KGB) DE LA URSS
F. Fedorczuk

Análisis del documento

Queda claro en este documento que el KGB ucraniano analiza a Wojtyla como una figura política más que religiosa.  Es destacable, en este sentido, que el documento hable de la “coronación” de Juan Pablo II. Los servicios de inteligencia soviéticos en Ucrania reaccionan con preocupación a la elección de Wojtyla como Papa. Ven al pontífice polaco como una clara amenaza, y temen que pueda disponer de mucho poder de influencia, tanto en Polonia como en los antiguos territorios polacos al este que tras la Segunda Guerra Mundial pasaron a manos de la URSS. El documento acertó realmente con el pronóstico del posible impacto político que generó el pontificado de Juan Pablo II.

Sorprendente es que la inteligencia soviética interpretara que Juan Pablo II se caracterizaba por una alineación política muy favorable a Alemania, y que según el KGB, Juan Pablo II estuviera en contra del posible reconocimiento por parte de Alemania occidental de las nuevas fronteras polacas occidentales.

En declaraciones recogidas por el portal polaco Onet, el historiador Piotr Dmintowicz, vicedirector del Museo Juan Pablo II, afirmó que el documento demuestra un gran desconocimiento por parte de la inteligencia soviética en ucrania de los entresijos de la curia católica en la Polonia comunista. Dicho historiador también reveló que en un documento de la misma fuente, redactado un año más tarde, se hablaba de la necesidad de desacreditar o desprestigiar la figura de Juan Pablo II, o en caso de no conseguirlo, usar otros medios contra el papa polaco.

Documento 2: EL KGB sobre las reacciones en Ucrania a la noticia de la introducción de la Ley Marcial en Polonia

Documento original en ruso

Documento traducido al polaco

Traducción del polaco al español: Ángel López Peiró

URSS
COMITÉ DE SEGURIDAD ESTATAL DE LA RSS DE UCRANIA
14 diciembre 1981
INFORME
sobre la reacción de la población ucraniana a las noticias de la introducción de la Ley Marcial en Polonia.

Las informaciones de las que disponen órganos del KGB de la URSS indican que la clase trabajadora de Ucrania recibió con satisfacción la noticia de los medios de información soviéticos sobre la activación del estado de guerra y la detención de los líderes de Solidaridad y de organizaciones contrarrevolucionarias ilegales. Sobre esto es necesario tener en cuenta que el paso dado por las autoridades polacas, causado por la situación existente en el país, hay que considerarlo como el único posible y acertado. Además hay que entender que se llevó a cabo en relación a la situación crítica del país, en que las fuerzas contrarrevolucionarias intentaron llegar al poder y liquidar el sistema político socialista en la República Popular de Polonia.

La opinión clara y mayoritaria de la población civil de la república va en la línea de la opinión de W.K. Maksymowski, ingeniero técnico de la fábrica Toczelektropryład, no afiliado al partido: “Con mucho interés y preocupación recibí la información de la introducción del estado de guerra en Polonia y la detención de los obstinados enemigos del socialismo. La decisión ha sido atrevida e inteligente, la única decisión correcta posible. Los medios empleados allí en estos momentos deberían por fin acabar con la anarquía y el caos, y llevar a una normalización de la situación, defender la obtención del socialismo y no generar un conflicto internacional”.

En la mayoría de las declaraciones se destaca que se tendría que haber tomado esa decisión mucho antes. Es cierto que el uso de medidas concretas por parte de los mismos polacos no deberían llevar a un agravamiento de la situación en el contexto de las relaciones internacionales. La actuación decidida del Consejo Militar [traductor al polaco: WRON] muestra que las fuerzas socialistas de la República Popular de Polonia están capacitadas paras defender ellas mismas el sistema socialista.

Algunos ciudadanos soviéticos, entre ellos algunos de origen polaco, alaban las medidas aplicadas por las autoridades de PRL[República Popular de Polonia] y muestran su disposición a tomar parte en la lucha frente a las fuerzas contrarrevolucionarias y establecer el orden en Polonia. Muy seguro sobre este punto se muestran entre muchos otros A.A. Ruda, residente de Leópolis, nacido en 1939 y miembro del PCUS, y M.I. Lachtadyr, habitante de Kiev, nacido en 1955 y sin afiliación política, electricista de guardia del Instituto de Investigaciones Científicas “Kwant”.

Numerosos ciudadanos polacos, que de forma temporal se encuentran en la república, (2613 personas) aceptaron la decisión tomada por el Comité Central del Partido Obrero Unificado de Polonia consistente en introducir la Ley Marcial en el país. Asimismo, consideraron que esta decisión fue provocada por la necesidad de evitar que los líderes de Solidaridad y elementos contrarrevolucionarios tomen el poder en el PRL.

Especialistas polacos que trabajan en la construcción del gaseoducto „Amistad”, en la Fábrica de Muebles de Rozhniativ y en otras instalaciones valoran positivamente los sucesos en su país, refiriéndose a la introducción de la Ley Marcial. Consideran que las razones [para introducir la Ley Marcial] están en el intento de evitar la contrarrevolución y estabilizar la situación en el PRL. Muchos estudiantes muestran preocupación por la situación de sus familiares y seres cercanos, sospechando que en Polonia se pueden producir derrames de sangre.

Al mismo tiempo, algunos estudiantes de PRL [en Ucrania] se muestran contrarios a las medidas empleadas. Por ejemplo, la estudiante del Instituto de Carreteras de Járkov E. Koczmarska, en una conversación con la estudiante soviética T. Potechina, afirmó “ América no nos dejará solos con nuestros problemas. Si la Unión Soviética se entromete en nuestros asuntos internos, empezará una guerra mundial. Los comunistas serán colgados en palos”.

Algunos turistas automovilistas polacos que se encuentran en Ucrania, además de polacos aquí por asuntos privados, creen que la activación de la Ley Marcial en Polonia conducirá a una guerra civil porque en el país existe una fuerte oposición.

Las principales organizaciones vinculadas al POUP de estudiantes y especialistas que se encuentran en Ucrania ofrecen unas directrices para llevar a cabo reuniones de activistas del partido, con el objetivo de aclarar la situación en Polonia.

La situación en la república[ucraniana] es estable. Los órganos del KGB de la URSS han lanzado actividades adicionales para aumentar el control operativo del comportamiento y acciones, que puedan requerir control, de ciudadanos polacos que se encuentren temporalmente en Ucrania, así como el control de la situación en entidades de la economía nacional.


Esta información ha sido transmitida al KGB de la URSS.


DIRECTOR DEL COMITÉ DE SEGURIDAD ESTATAL DE LA REPUBLICA SOCIALISTA SOVIÉTICA DE UCRANIA

F. Fedorczuk

Análisis del documento

Se trata de un informe con elementos más típicos de un documento con fines propagandísticos, que de la comunicación interna, supuestamente objetiva y basada en hechos de una organización de inteligencia como el KGB.  Parece que el KGB ucraniano parecía dispuesto a creerse sus  propias exageraciones o distorsiones de la realidad, porque cuesta creer que hubiera tanta unanimidad en la sociedad ucraniana sobre el acierto y necesidad de la Ley Marcial en Polonia. En todo caso es más fácil pensar que en Ucrania imperaba un estado de miedo y temor a la posible represión estatal en caso de protestas, como las producidas en Polonia.

Según esta nota, la mayoría de los ucranianos y de los polacos en Ucrania en ese momento veían como justificada la Ley Marcial en Polonia. Algunos polacos temían por la seguridad de sus seres cercanos en Polonia y algunos incluso temían por el estallido de una guerra civil.

El documento quiere dar una imagen de aquellos polacos en la república ucraniana opuestos a la Ley Marcial como radicales, al usar como ejemplo las duras palabras de una estudiante polaca en Járkov.

Documento 3: El KGB sobre el control de las comunicaciones de radio con el extranjero en la Polonia comunista a principios de los 1980


Documento original en ruso

Documento traducido al polaco

Traducción del polaco al español: Ángel López Peiró.
En negrita la parte relevante del documento.

URSS
COMITÉ PARA LA SEGURIDAD ESTATAL
RSS de UCRANIA
14 de diciembre  1981 . Nr 344
Desclasificado Secreto
Ejemplar nr 2
[Fecha de desclasificación]30.08.2013 r.
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE UCRANIA
Camarada Szczerbicki W. W.

COMUNICADO ESPECIAL

El Servicio de Contrainteligencia de Radio del KGB en la RSS de Ucrania, de acuerdo con una misión especial del centro, desde febrero de este año lleva a cabo una operación de control de las estaciones de radio de onda corta, que operan en la República Popular de Polonia.  

Durante el periodo de escuchas se detectó una red de estaciones de radio de onda corta del Departamento de Estado de los EEUU, que ha estado operativa durante el agravamiento de la situación en Polonia. Los corresponsales de esta red se encuentran en Varsovia, Poznan, Cracovia y Breslavia, y mantienen una comunicación corta (hasta varios segundos) con centrales de radio de EEUU,  desplegadas en el territorio de la República Federal Alemana. La activación del trabajo de esta red se ha observado únicamente en periodos de preparación de huelgas generales [en Polonia].

Además, se han controlado 2800 conexiones de radio-operadores polacos y extranjeros, de las cuales un 38% representan comunicaciones de onda corta con la República Federal Alemana, y un 13% con Inglaterra. Los operadores extranjeros conectaron con mayor frecuencia con operadores de onda corta de los siguientes voivodatos: Varsovia, Katowice, Cracovia, Rzeszów, Kielce, Opole, Breslavia y Zielona Góra. 

Han sido identificados 292 operadores de onda corta (radioaficionados) polacos, que regularmente mantienen conexiones con extranjeros, sobre los cuales tenemos datos que podrían indicar un enlace con los servicios especiales del oponente [EEUU]. 

En las ondas funcionan 135 de las llamadas “tablas redondas” en polaco, conversaciones en que participan de 3 a 7 personas de diferentes países. De forma muy significativa se ha implicado en la onda corta la emigración polaca. En Alemania occidental, Inglaterra, Italia y otros países europeos se han formado muchos radioaficionados polacos, con potentes emisoras de radio, que llevan a cabo las conexiones bilaterales regulares con los radio-operadores polacos.

Los más activos son 184 radio-operadores extranjeros de origen polaco. Con ellos establecieron contacto 993 polacos. Como se desprende del contenido de las conexiones, los polacos obtuvieron de los extranjeros aparatos de radio, medicamentos y ayuda material, viajaron para reunirse con ellos en otros países y recibieron a extranjeros en la República Popular de Polonia. 

El análisis de las comunicaciones de radio muestra que un cierto número de las conexiones en polaco van más allá de los contactos habituales entre radioaficionados,  y tienen un carácter explícito y definido. Los radio-operadores polacos han seguido las instrucciones de los extranjeros para la identificación de ciudadanos de PRL de su interés. Han mandado direcciones, números de teléfono fijos de esas personas, les han organizado reuniones con esos extranjeros, les han mandado, por medio de teléfonos públicos, diferentes tipos de información. Han sido anotados 12 números de teléfono en ciudades de Polonia, con la ayuda de los cuales los radio-operadores en numerosas ocasiones recibieron información siguiendo las instrucciones de sus interlocutores extranjeros.

Con especial intensidad se ha utilizado el canal de las ondas cortas para conexiones urgentes, con el objetivo de transmitir información sobre envíos desde la RFA y otros países de cargas, cartas, paquetes, etc. que llegaban a las pocas horas a Varsovia y otras ciudades en avión, y tenían que ser recogidos inmediatamente.

Se ha identificado a un trabajador de las aerolíneas polacas “LOT” en Varsovia, Majewski, quien pasando por alto los controles de aduana ayudó a que se pudieran recibir cargas procedentes del extranjero.

Ha sido identificado también un radioaficionado polaco, quien siguiendo instrucciones de ciudadanos de la RFA, comprobó la credibilidad de las direcciones y números de teléfono de dos polacos, que temporalmente residían en Alemania occidental. Se le propuso obtener información sobre sus estados de ánimo y fechas de retorno a Varsovia. 

También se ha obtenido una cierta cantidad de datos que merecen atención operativa en relación a los radioaficionados polacos.

Análisis del documento

EL KGB en su informe sobre el espionaje a los radioaficionados polacos, vincula las comunicaciones de radio sospechosas con el extranjero con actividades de oposición al régimen y, concretamente, a las grandes huelgas de principios de los años 1980 en Polonia.

La inteligencia soviética en esta nota relaciona también de forma implícita estas comunicaciones de radio entre radio-operadores polacos y extranjeros con las actividades de la CIA para desestabilizar la situación política de Polonia, y de forma explícita con el Departamento de Estado de EEUU. Una posible prueba más entonces del ya conocido papel activo de la inteligencia americana para apoyar a Solidaridad y generar inestabilidad en el sistema político del régimen comunista polaco.

Se desprende pues de esta anotación que las operaciones de radioaficionados polacos habrían tenido un papel importante para conseguir apoyo extranjero a las huelgas que en 1980 empezaron a desquebrajar el sistema comunista en Polonia y el bloque del Este.

Los otros documentos desclasificados del KGB sobre la situación en la  RSS de Ucrania

El Director del KGB sobre el desarrollo de la situación en Ucrania en septiembre de 1990

Documento original en ruso

El KGB sobre la oposición ucraniana al régimen

Documento original en ruso

El KGB sobre la lucha contra el movimiento de resistencia en Ucrania

Documento original en ruso

La relación del KBG con la oposición a las vísperas de la Revolución en el granito

Documento original en ruso

Fuentes adicionales

http://wiadomosci.onet.pl/swiat/odtajniono-notatki-kgb-o-janie-pawle-ii/tlyxm0b

[1] Una pequeña parte de la archidiócesis leopolitana (Lviv) quedó en Polonia tras el cambio de frontreras de 1945, con sede en en Lubaczow y con un administrador apostólico.

“Polonia tiene que resolver el problema de sus dos almas”. Entrevista a José Zorrilla, diplomático y ex primer secretario de la embajada de España en Varsovia

“Polonia tiene que resolver el problema de sus dos almas”. Entrevista a José Zorrilla, diplomático y ex primer secretario de la embajada de España en Varsovia

José Antonio Zorrilla (Bilbao, 1946), diplomático de carrera, actualmente asesor del Ministerio de Exteriores de España,  exembajador de España en Georgia y exconsul español en Moscú, escritor e incluso director y crítico de cine, ha vivido en doce países más de tres meses seguidos. Actualmente también publica artículos sobre asuntos internacionales en El Confidencial. Sus escritos se caracterizan por un estilo muy directo,  por su honestidad y por la ausencia de corrección política.

Ha tenido la gentileza de atender a “La Polonia de los polacos” para valorar algunas cuestiones relacionadas con la historia reciente y la actualidad de Polonia y Europa centroriental.

zorrilla

En primer lugar, le quería preguntar en relación a su artículo Europa Central: miseria, tragedia y otra vez miseria en El Confidencial hace unos meses.  

En él usted defiende la tesis de que a Europa centroriental (El término que creo debería usar en sus artículos de El Confidencial para referirse a la región) le iba, y le hubiera ido mucho mejor bajo los grandes imperios, ya que la doctrina Wilson de nueves microestados a veces artificiales (no el caso de Polonia, un antiguo imperio en la región) generó numerosos conflictos étnicos dentro de esos estados y un apego al ultranacionalismo, que todavía no se han solucionado hoy. Podría estar parcialmente de acuerdo pero, ¿No cree que le está quitando importancia al papel del imperialismo soviético comunista y alemán nazi como desencadenadores de todos esos conflictos?

José Zorrilla: No se puede negar que la desaparición de Polonia o Hungría a manos de sus vecinos más poderosos ha sido un catalizador de emociones y estrategias. Fueron ellas las que llevaron, entre otros factores, a los catorce puntos de Wilson. Pero es mucho más complejo pues nada puede entenderse en Europa Central sin el principio de la “modernidad” que supone la Revolución Francesa. La mezcla de ambos factores tuvo una importancia decisiva en la configuración de la Europa Central de las patrias, sustitutivas de unos pocos Imperios cuyo fulcro no era la nación sino la lealtad al Soberano. Abandonadas todas ellas a su destino nacional, entre cuyo patrimonio espiritual ha de contarse la desaparición como polis independientes y unos relatos nacionales disfuncionales, las consecuencias fueron guerras entre ellos ya que la Sociedad de Naciones, sin los EEUU, no fue capaz de sustituir las ausencias imperiales señaladas. Tras la II Guerra Mundial ese papel lo jugaron los EEUU, via OTAN, y la URSS. Ahora, y de manera imperfecta, juega ese papel la UE con el respaldo militar OTAN. La tensión entre nación y seguridad internacional estaba y está ahí.

En Polonia muchos siguen mirando a occidente, al liberalismo y a la UE como referentes. El nacionalismo (o patriotismo) socialista católico de PIS cuenta con una gran oposición en el país, y este partido ganó las elecciones de 2015 con solo un 37% de los votos. No parece acertado que ponga en el mismo saco a Polonia que a otros países de la zona como Hungría. Cada uno de estos países tiene una realidad nacional muy diferenciada, pese a un contexto geopolítico parecido.

La pura verdad. Hay un artículo en Foreign Policy que así lo dice. Hungría no tiene una ley que prohíbe mencionar la participación húngara en el Holocausto ni tampoco ha coronado Rey de Hungría a Cristo, como recientemente lo ha hecho Polonia en Cracovia. Polonia tiene una grave polarización interna entre los liberales y los que rechazan a vegetarianos y ciclistas. Es algo que tienen que resolver ellos solos.

¿Es la Rusia de Putin una amenaza para los estados Bálticos y Polonia?

No. Putin sabe muy bien que la URSS cayó por haberse extendido a dónde no debía. Fue un error de Stalin que ponderó si extender a toda Europa el modelo austríaco o finlandés.

Tengo la impresión que Putin actúa de forma mucho más racional de lo que muchos creían. ¿Estaría de acuerdo?

Sin duda. Quiere devolver a Rusia al escenario estratégico y lo está consiguiendo. Sobre todo porque los EEUU parecen estar gobernados por el enemigo. Pero la potencia estratégica de verdad es China. Va ganando no en el escenario clásico de Eurasia/Medio Oriente, sino en el nuevo, el de verdad, el mundo entero, Eurasia incluida.

¿Cómo ve el futuro de Ucrania? ¿Cómo terminará el conflicto al este del país?

Con Ucrania se cometió un atentado a la razón. Yanukovich se iba en un año y lo que todavía es peor había aceptado adelantar las elecciones. En este contexto abrir un Maidan e interrumpir el proceso democrático fue un gravísimo error. Y ahora resulta que Ucrania no puede ser Occidente porque está muy corrupta. Pues para ese viaje no hacían falta alforjas. Primero se la desencaja de Rusia de mala manera y contra legem con todos los agravantes. ¿Vio usted algún miembro del Comité Central de la URSS o del Politburó en Paris en Mayo del 68?. Pues yo si vi a Biden y a McCain en el Maidan. Y cuando ya se ha hecho la algarada y el ruido es formidable, decimos “lo siento” y nos vamos. Le recuerdo que el FMI solo ha hecho un primer pago a Ucrania porque no les gusta donde ha terminado ese dinero. Mientras tanto Kissinger y Brzezinski piden que a Ucrania se le otorgue un estatuto oficial de neutralidad como el que tuvieron Austria o Finlandia entre guerras. En fin, es difícil hacer más daño con menos actividad. Sin contar Crimea, los diez mil muertos de Doneskt o la imposibilidad de sacar adelante el país mientras haya hostilidades en el Este. Y Ucrania parece no entender nada y cuanto más se encela en el Este más pierde. Por no mencionar su elección de Stepan Bandera como héroe nacional. Creo que Polonia tiene algo que decir al respecto. La Fundación Simon Wiesentahl ya lo ha dicho, por cierto.

¿Fue el Maidan un éxito o un fracaso para los intereses de la UE y EEUU?

Un irrestricto fracaso como ya he explicado en la pregunta anterior. Ucrania es la víctima de las malas iniciativas de Occidente. Así lo piensan también gente de tanto prestigio como Walt y Mearsheimer.

¿Por qué Rusia ocupó ilegalmente Crimea e impulsó el conflicto al este de Ucrania?

Rusia es muy grande pero aguas calientes casi no tiene. El Maidan le puso en bandeja retomar Crimea donde por cierto la población era prorusa. Véase la respuesta de la flota “ucraniana”cuando se ofreció a oficiales y marinería escoger entre Rusia o Ucrania. El voto con los pies fue abrumador. En cuanto al conflicto, mientras dure, a Rusia le importa un pito. A Ucrania le arruina. Pero la toma de Crimea no fue premeditada. Apenas unas semanas antes de la caída de Yanukovich Putin le dio a Ucrania un crédito de 3 millardos. Obviamente si hubiese imaginado que Yanukovich iba a caer no le hubiera dado nada. Fue un oportunismo de manual. Y claro, no se hizo nada. Algo que George F. Kennan había ya predicho cuando se amplió la OTAN. “Hemos firmado que vamos a defender a unos países sin que tengamos ni la voluntad ni los medios para hacerlo”

Argumentaba el escritor e historiador ruso Alexander Solzhenitsyn en su libro El problema ruso al final del siglo XX que muchos de los conflictos de trasfonfdo étnico/territorial que surgieron en la llamada periferia de Rusia, concretamente Ucrania, Georgia, estados bálticos y Kazahstán ya en los años 90, no se hubieran producido si tras la desintegración de la URSS Rusia no hubiera vuelto a las llamadas fronteras de Lenin. Que fue una gran irresponsabilidad y error dejar a tantos millones de rusos fuera de las fronteras rusas. ¿Está de acuerdo con esa interpretación?

Error e irresponsabilidad ¿de quien? No conozco autoridad supranacional que atribuya fronteras. El lio entre frontera y habitantes tiene que ver con la historia. Un trozo de tierra, rusa durante 300 años, se convierte en pais independiente. Obviamente dentro de esas nuevas fronteras hay de todo, sobre todo si se tiene en cuenta que durante esos 300 años el Imperio ha sido eso, Imperio y no estado nación. Del paso de gubernia a Estado, se siguen problemas. Nada nuevo. Véase las minorías en Europa Central tras Versalles y las guerras que trajo, algo que Polonia conoce muy bien. Problema que la URSS resolvió de manera brutal en 1945. Transferencias de población, crímenes sin cuento, etc. Al hundirse la URSS es natural que hayan surgido problemas. Pero es falso de toda falsedad que Rusia haya intentado recuperar nada por la fuerza o que eso se deba a los rusos que se quedaron dentro de fronteras nuevas. Recupear por la influencia, sin duda, sobre todo evitar que les cerquen. En este sentido las revoluciones de colores me parecen una irresponsabilidad. Sin embargo Rusia, de intentar recuperar por la fuerza nada. Ahí siguen independientes todos los paises que se hicieron independientes en 1991. Y no ha habido campañas militares como las de 1919 en adelante. La causa no son las poblaciones sino el territorio. Búsqueda de seguridad etc. Con o sin rusos dentro. En fin, no entiendo nada. Acepto la excepción del Doneskt. Pero es normal visto que ahí lo que hay dentro son todos rusos y los ucranianos se complacen en insultarlos. Todo tiene sus límites.

¿Están en riesgo las operaciones de la OTAN en Europa centroriental por la llegada de Trump?

Es prematuro pronunciarse. Pero yo diría que si. De todas formas la seguridad de Europa Central no depende la OTAN en ese escenario. (Vid. Infra)

¿Negociarán Putin y Trump por Crimea y Ucrania oriental?

Esa es la estrategia anunciada de Trump.

¿Beneficia o perjudica a Polonia, y a su seguridad, la nueva administración Trump en EEUU? ¿Estamos más cerca o más lejos de una futurible guerra en el este de Europa y Tercera Guerra Mundial?

De guerra, nada. Lo de Trump y Polonia no hay manera de saberlo. Supongo que Kaczynsky es de los favoritos de Trump pero todo es silencio. Hoy he leído una carta en la que Trump prohíbe a la Fed tomar parte en reuniones internacionales. ¿Es eso el fin del dólar como moneda de reserva mundial? Comprenderá que ante incógnitas como esa Polonia es cosa de poco.

De todas formas me parece detectar en su pregunta el viejo temor polaco a que Alemania y Rusia se pongan de acuerdo (en este caso el abandono sería USA) y dejen caer a la Polonia felix. Pero para que eso fuese así, Polonia tendría que estar fuera de la UE y en peligro de ser absorbida por Rusia, lo que no es el caso. La seguridad de Polonia es firme y no va a ponerla en peligro un batallón más o menos de marines. Le recuerdo que desde hace ya muchos años es doctrina OTAN que a la URSS solo se le para con arma nuclear.

¿Cómo ve el futuro de Polonia?

Tiene que resolver el problema de sus dos almas. Si sigue coronando a Cristo, odiando a los veganos y ciclistas y tratando de arrastrarnos a todos a la enemistad con Rusia le veo poco porvenir en la UE. Pero eso lo ha de decidir Polonia y sólo Polonia.

¿Cómo ve el futuro de la UE? ¿Será posible mantener a los miembros orientales implicados en el proyecto, bajo el liderazgo de Alemania?

No me parecen esenciales los miembros orientales. Sus valores contradicen los del centro y sus problemas no son los nuestros. Le corresponderá a Alemania decidir lo que quiere hacer. Desde luego si se quedan no será porque Alemania les lidere.

Usted fue primer secretario de embajada en la representación consular y comercial de España en Varsovia en la época comunista bajo Edward Gierek (1970-1980), si no estoy equivocado.

No está equivocado.

¿Qué recuerdos le dejó su etapa polaca?¿Qué impresiones le dejó el país?

Un país católico, entre otras cosas para distinguirse de sus vecinos alemanes y rusos, aun a costa de que los rusos les consideren unos traidores al alma eslava, unánime en su rechazo de la ocupación rusa y a la vez profundamente antialemán. Unido en torno a una cultura nacional que veneraban y frecuentaban (los debates sobre el último libro o el último poema eran comparables solo a los desatados por los partidos de fútbol en España). Un teatro a la altura del Broadway americano y un nivel científico y cultural excelente. Hospitalarios y víctimas de un sistema que les obligaba a mirar a Moscú cuando ellos querían mirar a Paris y Londres. Pero antisemitas, cosa que no puedo ni perdonar ni entender.

En Polonia la gente mayor actualmente recuerda de forma relativamente positiva y próspera, en comparación con otras etapas del PRL, la época de Gierek? ¿Era esa prosperidad (ficticia, financiada con préstamos de Occidente palpable en la vida real o se exagera?

De prosperidad nada. En aquel tiempo yo era cazador y en mi casa se comió carne muchas veces porque yo la cazaba. No había nada y la palabra nacional era “niema”. Los servicios eran deplorables y los únicos con dinero eran los mafiosos. En el Hotel Forum no podían entrar los polacos. Con eso me parece que he dicho todo. Yo fui a Varsovia llevado por el deseo de saber como era el socialismo realmente existente. Pues un desastre irrestricto. Sin remisión.

Creo que Jaroslaw Kaczynski ha lanzado un ataque político contra Walesa a través del Instituto de Memoria Nacional como ataque personal, ya que Kaczynski siente mucha envidia por Walesa, por todos sus reconocimientos a nivel internacional. Kaczynski y su hermano tuvieron un papel destacado en Solidaridad pero no se llevaron el premio. Parece claro que Walesa colaboró con los SB (servicios secretos de seguridad) comunistas, que le fueron a buscar, en los 1970, pero luego en los 1980 tuvo un papel clave lleno de heroísmo para forzar la disolución pactada del régimen, quizás precisamente por el margen de confianza que los SB le dieron, y porqué probablemente creían que una persona tan poco culta y educada no les supondría nunca una amenaza. PIS u otros grupos nacionalistas utilizan el ataque a Walesa, como usted muy bien argumentó en el Confidencial, para poner en duda la transición de Polonia a la democracia, el capitalismo y Occidente desde 1989 a estos días.

¿Pone usted en duda la transición de Polonia, aunque con otros argumentos? ¿Está Polonia totalmente descomunizada?

El revisionismo de Kaczynsky es repugnante. Y su intento de criminalizar Jedwabe reprobable. Representa una Polonia que no me gusta. Walesa es un héroe nacional y Kaczynsky una desgracia.

¿Ha vuelto a Polonia recientemente?

Volví en los noventa. Por las fotos que veo es otro país y me alegro. En mi próximo libro “Historia (fantástica) de Europa” hay un capítulo dedicado a ella.

Filip Mazurczak: El reconocimiento como genocidio de las masacres de Volinia, un reto para la reconciliación polaco-ucraniana

Filip Mazurczak: El reconocimiento como genocidio de las masacres de Volinia, un reto para la  reconciliación polaco-ucraniana

Lviv, antaño la polaca Lwów y la austríaca Lemberg, capital de la  región histórica de la Galicia oriental, es hoy en día el mayor feudo del nacionalismo ucraniano. Foto: Ángel López Peiró

El periodista e historiador polaco Filip Mazurczak, quien ya contribuyó a “La Polonia de los polacos” con un monográfico sobre las aportaciones polacas a la ciencia y la tecnología a lo largo de la historia, ha acordado ceder el contenido de un artículo suyo en inglés  en Visegrad Insight para ser traducido al español en este portal. El  esclarecedor, objetivo y bien documentado artículo de Mazurczak explora una cuestión a la cuál  ya me referí aquí: las relaciones polaco-ucranianas en la actualidad en relación con las masacres de polacos por parte de ucranianos durante la Segunda Guerra Mundial.

Texto original en inglés: Filip Mazurczak / Traducción al español: Ángel López Peiró

Aparentemente Polonia y Ucrania son hoy en día son estados aliados y cercanos en política exterior. Varsovia apoya de forma consistente las aspiraciones de su vecino exterior para ingresar en la OTAN y en la Unión Europea. Sin embargo, en realidad las tensiones generadas por la continuada negación del genocidio [o de tal consideración para dichas masacres] de decenas de miles de polacos cometido por parte de nacionalistas ucranianos dificultan la posibilidad de una reconciliación total entre ambas naciones. La negación del genocidio no es solo un flaco favor a la memoria histórica polaca, sino también tóxica para la incipiente identidad ucraniana postsoviética.

Durante siglos la Ucrania occidental fue reinada por Polonia [Mancomunidad de Polonia y Lituania]. Después del resurgimiento de un nuevo estado polaco independiente en 1918, las regiones de Galicia oriental [excepto su principal ciudad Lwów, poblada  por un gran porcentaje de polacos] y Volinia, pobladas mayoritariamente por ucranianos, volvieron a quedar bajo la administración polaca. La Segunda República Polaca (1918-1939)  llevó a cabo políticas discriminatorias con los ucranianos [principal minoría del país], convirtiendo las escuelas ucranianas en escuelas bilingües y promoviendo los asentamientos de colonos polacos en estas zonas.

Como respuesta, en 1929 se formó  la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN). Dicha entidad realizó actividades terroristas, como el asesinato del ministro polaco Bronisław Pieracki en 1934. El OUN estaba influenciado por la ideología fascista de Dmytro Dontsov,  quien buscó establecer de una forma violenta un estado ucraniano étnicamente homogéneo. Existían dos facciones dentro del OUN, una moderada liderada por Andriy Melnyk, y otra genocida, liderada por Stepan Bandera.

En 1939 con la invasión de Polonia por parte de la Alemania Nazi y la Unión Soviética, los nacionalistas ucranianos se llevaron una alegría y se aprovecharon de la situación. La facción de Bandera dentro del OUN formó el Ejército Ucraniano (UPA). En 1943,  el UPA buscó exterminar todos los no ucranianos en el oeste de Ucrania. La mayoría eran polacos, pero entre sus objetivos también había judíos, armenios  y otras minorías, así como ucranianos no nacionalistas. Más de 100.000 civiles fueron asesinados. Los métodos del UPA eran sádicos;  niños forzados a beberse la sangre de sus padres asesinados eran situaciones habituales. 

Después de la anexión del oeste de Ucrania por la USSR [1944], Stalin mandó a los miembros del UPA a los gulags, donde, como Aleksandr Solzhenitsyn escribió, organizaron rebeliones. Desde que Ucrania se convirtiera en un estado independiente en 1991, el país ha estado muy dividido sobre esta cuestión. En la mitad este del país, UPA y Bandera son hoy considerados escoria fascista. En el oeste, sin embargo, donde el nacionalismo ucraniano tiene más popularidad, muchos ven a los banderitas como héroes nacionales.

Viktor Yuschenko, presidente de Ucrania de 2005 a 2010, otorgó el mayor honor de estado a Bandera. Su sucesor, Viktor Yanukovych, retiró esta condecoración honorífica. Con Petro Poroshenko, presidente desde 2014, UPA y Bandera son de nuevo emblemas nacionales. Poroshenko ha elogiado repetidamente el UPA por su lucha en pro de la independencia de Ucrania  y su “heroísmo,” y ha convertido el aniversario de la fundación de UPA en una fiesta nacional. El parlamento ucraniano ha ratificado una resolución que criminaliza la crítica del UPA. Recientemente una calle de Kiev fue renombrada en honor de Stepan Bandera.

Desde su ingreso a la OTAN en 1999 y a la Unión Europea en 2004, un aspecto crucial de la política exterior de Polonia ha sido atraer a Ucrania y  otras antiguas repúblicas soviéticas hacia estas estructuras. Como los nacionalistas ucranianos apoyan la aproximación de Ucrania a occidente, el gobierno polaco no ha reconocido los eventos de 1943 como genocidio, para disgusto de muchos polacos. El partido liberal Plataforma Cívica, que gobernó Polonia de 2007 a 2015, bloqueó la aprobación de resoluciones que condenaban  la aprobación de resoluciones parlamentarias  condenando los eventos en el oeste de Ucrania como genocidio, argumentando que esto dañaría las  relaciones polaco-ucranianas.

El otoño de 2015, el partido conservador Ley y Justicia (PIS) se hizo con el poder en Polonia. Su política con Ucrania ha sido similar a la de su predecesor. Derecho y Justicia (PIS) es más proclive a la catalogación  y condena de la masacre como genocidio, pero existe división dentro del partido en relación a esta cuestión. Recientemente, su líder Jarosław Kaczyński se refirió a la masacre  de 1943 como  “genocidio;” sin embargo, el portavoz de Derecho y Justicia en la cámara baja del Parlamento  rechazó entregar un borrador realizado por senadores del partido para someter a votación la definición de la susodicho crimen como genocidio.

La mayor parte de los medios polacos también son cautelosos con el uso del término “genocidio.” Por ejemplo, el periódico derechista Gazeta Polska despidió al padre Tadeusz Isakowicz-Zaleski, un sacerdote católico y veterano de Solidaridad que trabajaba como columnista para esta publicación, después de que escribiera un artículo criticando a los protestantes del Maidan por glorificar a UPA. Por su parte, Adam Szostkiewicz de la publicación izquierdista  polaca Polityka escribió que los ucranianos necesitan UPA y Bandera porque cada nación necesita mitología.

Algunos ucranianos han intentado reparar el daño, pero sus intentos se quedan muy cortos. Recientemente, intelectuales, políticos y obispos ucranianos mandaron una carta abierta, pidiendo perdón y perdonando a los polacos por sus pecados pasados. Sin embargo, las palabras “UPA” y “genocidio” nunca aparecen en la carta;  esta se refiere eufemísticamente a la “tragedia de Volinia.” Mientras tanto, historiadores ucranianos como Jaroslav Hrytsak presentan el genocidio de 1943 como parte de un complejo conflicto polaco-ucraniano con el mismo nivel de fechorías. El periodista Andrzej Brzeziecki escribió en Gazeta Wyborcza que los orígenes de este genocidio están en las políticas polacas del periodo de entreguerras hacia la minoría ucraniana. Tales declaraciones revelan mala voluntad;  la Segunda República Polaca no era ningún paraíso para los ucranianos, pero hay una gran diferencia entre polonizar escuelas y el genocidio.

A largo plazo, no reconocer los eventos de 1943 como genocidio tendrá consecuencias negativas no solo para los polacos, pero también para Ucrania. Como Ucrania, atascada por la guerra y la pobreza, no parece mostrar ninguna señal de que pueda rebotar de su miseria, es probable que los ucranianos sigan emigrando a su vecino más próspero, Polonia. Algunas estimaciones sitúan el número de ucranianos en Polonia en un millón. Sin una disculpa ucraniana, las tensiones entre ambos países crecerán. Una encuesta muestra que a los ucranianos les gusta Polonia más que ningún otro país extranjero. Sin embargo, no se trata de un amor correspondido. Muchos polacos guardan cierta aprensión a los ucranianos por los hechos de 1943.

Contrariamente, los rencores polacos contra los alemanes, que también cometieron enormes crímenes [mucho mayores] contra los polacos durante la guerra, están desapareciendo. Esto sucede principalmente porque los alemanes se han disculpado por las atrocidades cometidas contra los polacos, empezando por la visita de Willy Brandt a Varsovia en 1970. Glorificando al UPA, el gobierno ucraniano está generando sentimientos amargos hacia Ucrania entre los polacos.

Además, si tanto Polonia como Ucrania quieren que esta última  ingrese en la OTAN y en la UE, no es mucho pedir que los ucranianos adopten valores occidentales. Bruselas ha convertido el reconocimiento por parte de  Turquía del genocidio armenio en una conditio sine qua non para un futuro acceso a la UE. Es inconcebible que un país dirigido por un gobierno que abiertamente glorifica a nacionalistas genocidas pueda pertenecer a la UE. Con solo 25 años de independencia como estado, Ucrania es una nación joven que está empezando a crear su mythos. Si nada cambia, UPA y Bandera podrían convertirse en pilares de la identidad ucraniana.

Aquellos que aseguran que Ucrania necesita Stepan Bandera y UPA para tener una identidad fuerte  son ignorantes de la historia ucraniana. Cuando Yuschenko dio a  Bandera la mayor distinción honorífica de Ucrania en 2010, la llamada Anti-Defamation League, una organización judía dedicada a luchar contra el  antisemitismo, sugirió que se diera este honor en su lugar a los ucranianos que escondieron judíos durante el Holocausto. El cáncer nacionalista hizo metástasis en solo una parte de la sociedad ucraniana, y muchos ucranianos nobles fueron asesinados por esconder sus vecinos polacos y judíos. En lugar de honorar a Stepan Bandera, Kiev debería promover luchadores ucranianos por la independencia que no cayeron en el chauvinismo, como Symon Petliura,  líder de la efímera República Popular de Ucrania occidental (1918-1919). Petliura fue un aliado de Polonia durante la guerra polaco-bolchevica y se opuso al antisemitismo, interviniendo para intentar parar pogromos.

Todas las naciones cuentan con episodios oscuros en su pasado, porque cada nación está formada por personas falibles. Confesar transgresiones pasadas e intentar evitar que se repitan convierte a las sociedades en más maduras. No es la continuada glorificación del UPA y Stepan Bandera, como ha sugerido Adam Szostkiewicz, lo que fortalecerá la identidad ucraniana. Solo una evaluación objetiva del pasado de una nación, tanto sus logros como sus fracasos, la puede hacer más fuerte

“Los polacos somos conservadores en cuanto a políticas energeticas”. Entrevista a Wojciech Jakóbik, experto polaco en materia energética

“Los polacos somos conservadores en cuanto a políticas energeticas”. Entrevista a Wojciech Jakóbik, experto polaco en materia energética
Foto: Radoslaw Ziomber/ wikicommons
Polonia utiliza el carbón como principal fuente de energía y no cuenta con ninguna central nuclear. En la imagen superior la presa del lago de Czorstyn   Foto: Ángel López Peiró y en la inferior una central térmica a las afueras de Cracovia  Foto: Radoslaw Ziomber/ wikicommons

En Polonia existe desde hace tiempo un debate sobre la necesidad de cambiar el actual modelo energético para proteger el medio ambiente de la contaminación. Se trata de no de los mayores problemas en Polonia, sobre todo en lo que concierne a la calidad del aire en muchas ciudades, aunque en parte está mitificado y es de menor envergadura por ejemplo que en países como Alemania y Francia. Al mismo tiempo, se habla de cómo evitar la dependencia de las fuentes de energía rusas. Todo manteniendo la competitividad que proporciona tener uno de los precios de la electricidad más bajos en Europa. En este sentido, Polonia supo defender muy bien sus intereses y ser influyente en el último acuerdo europeo sobre el cambio climático, que era en un principio visto desde el país centroeuropeo como demasiado ambicioso y peligroso para el desarrollo económico del país. Para hablar este tema nadie mejor que Wojciech Jakóbik, natural de Cracovia,  quien trabaja como experto en política energética en el Jagellonian Institute, es editor jefe del portal polaco sobre economía biznesalert.pl y ha colaborado en medios como Wprost, Dziennik Polski, Forbes.pl y New Eastern Europe. Es sin duda uno de los autores más influyentes en los medios polacos en materia de energía y geopolítica. Además, este joven e incansable analista polaco lleva el blog de actualidad política y económica konserwatywnie, donde publica de media una entrada cada día. No esconde su manera de ver las cosas y se autodefine como un conservador, no solo desde un punto de vista político, sino también económico y energético. Wojciech Jakóbik Nos encontramos en Cracovia un día de otoño para hablar de lo que él más sabe: política energética. Una cuestión de gran calado e importante para el devenir económico no solo en Polonia sino en toda en esta parte de Europa y a nivel comunitario europeo.

Ángel López Peiró ¿Cómo ve el futuro energético de Polonia?

Wojcieck Jakóbik: En Polonia tenemos que revisar algunas ideas entorno a la política energética del país. Algunas políticas y decisiones están basadas en aspectos ideológicos en lugar de aspectos mercantiles. Deberíamos ser pragmáticos, ajustar nuestra política energética y establecer condiciones de antemano. No deberíamos ser dependientes de Rusia–para que las políticas del Kremlin no nos puedan perjudicar, ser más eficientes y hacer cambios respecto a las fuentes de energía.

¿Cuál es el problema con el carbón polaco (además de la importante cuestión ambiental)? 

El carbón polaco es extraído con una tecnología obsoleta. El carbón ruso es mucho más competitivo. Incluso el carbón ucraniano es más competitivo que el polaco. Estamos hablando de un sector muy subdesarrollado en Polonia. Lo que sucede es que acabamos importando carbón de fuera y tenemos en Polonia mucho carbón sin usar. Es posible cambiar esta situación. El problema es que el sector del carbón cuenta con excesivos privilegios en Polonia desde los tiempos del comunismo. Desde entonces los mineros reciben enormes subvenciones y ahora es muy difícil quitarles los privilegios. La primer ministro Ewa Kopacz les sigue dando concesiones. En el actual escenario habría que alejarse del carbón.

¿Es la energía nuclear la solución para Polonia?

No tenemos el know-how (los conocimientos y la tecnología). Tendríamos que importarlo.

De todas formas, Polonia es uno de los países de la UE más competitivos en cuanto a precio de la energía, ¿no?

No tenemos una tasa verde, por lo que nuestra energía es más barata que en otros países. Sin embargo, desde el punto de vista de la innovación no somos competitivos. Falta una visión y hacer reformas, algo que no espero del actual gobierno. Marcin Koloretz tenía una visión y sabía que hacer para salvar el sector energético polaco de políticas medioambientales demasiado ambiciosas. Estamos en un momento de transición. De repente todos los principales medios polacos hablan de energía. En 2020 espero y deseo que seamos independientes energéticamente hablando de Rusia, de una forma u otra, que podamos crear nuestro propio sector energético que cubra nuestras necesidades. España, sin duda, puede ser importante en el mosaico necesario para que eso suceda.

¿Cuál es la situación actual de las energías renovables en Polonia? ¿Es una buena línea de inversión para el país?

En Polonia los movimientos ecologistas son más débiles que en Europa occidental. Los polacos somos más conservadores en cuanto a políticas energéticas. Hay que hacer frente a problemas legislativos. No tenemos leyes en Polonia que regulen el sector de las renovables. Como consecuencia de esto los inversores no pueden planificar. Pero sí tenemos un gran número de inversores, pero el gobierno no apoya estas inversiones. No quieren malacostumbrar a este sector. Creo que la sociedad polaca no es suficientemente rica todavía como para utilizar energía renovable inmediatamente. Deberíamos adoptar una posición pragmática en esta cuestión.  El sur de Polonia no es adecuado para la energía eólica pero sí es una buena inversión en Mazuria y la zona costera del Báltico. La energía solar no es una buena alternativa en Polonia, porque simple y llanamente no tenemos mucho sol.  El gobierno debería hablar con los inversores que ya están trabajando en este sector. Este mercado se expandirá gradualmente pero consecuentemente.

¿Qué le parece el proyecto de Unión Energética Europea impulsado por Donald Tusk?

Puede ser un muy un buen instrumento, donde se pueden incluir diferentes ideas. Fue creado para incluir algunos puntos claves para Polonia como la transparencia en los acuerdos y más estándares. Gazprom se aprovecha en exceso de su posición en la UE. Hay que evitar que Rusia lo pueda utilizar como herramienta política. Polonia ya ha conseguido mucho en materia energética a nivel comunitario. A este nivel se está yendo en la buena dirección. El problema es que Moscú tiene una política energética unificada a largo plazo y Bruselas no tiene siquiera una política energética.

¿Existe la posibilidad de corte de suministro de gas en Polonia?

Para este invierno es imposible que se produzca esa situación. Polonia cuenta con reservas de gas para 2 meses y medio en caso que Rusia cortara el suministro. Pero en tal caso todavía podríamos conseguir gas de Alemania. Lo que ha sucedido y puede suceder es una reducción del suministro para evitar que Polonia proporcione gas a Ucrania. Dos tercios de nuestro gas proviene de Gazprom. Cuando esta limita el suministro podemos comprar a nuestros vecinos occidentales como ya hicimos en el pasado. Sin embargo, una crisis geopolítica con Rusia a largo plazo podría afectar el suministro de gas a Polonia, República Checa, Hungría y Rumanía. La solidaridad y unión energética entre estos miembros de la UE es clave. El problema es la posición hacia Rusia del líder húngaro Viktor Orban, muy criticada dentro de su país. No es un jugador clave en esta partida.

¿Es verdad que Polonia es el país que más paga por el gas ruso?

No es verdad. En 2012 Polonia obtuvo un descuento. Lituania paga mucho más que Polonia. Pero hay todavía mucho que hacer para bajar ese precio.

Máxima tensión entre Polonia y Rusia 25 años después de la caída del Muro de Berlín

Máxima tensión entre Polonia y Rusia 25 años después de la caída del Muro de Berlín
Polonia celebra este martes el Día Nacional de la Independencia Foto: David Corral Abad

Las complejas relaciones polaco-rusas viven su peor momento en 25 años desde la caída del régimen comunista en Polonia. El conflicto en Ucrania ha dejado mella y ha devuelto viejos fantasmas a esta parte de Europa. Aunque la mayoría de ciudadanos polacos no tienen nada contra Rusia, su cultura y sus ciudadanos, el sentimiento contrario al estado ruso ha crecido significativamente en Polonia últimamente.

Los partidos políticos—ante las elecciones municipales el próximo domingo 16 de noviembre—y los medios de comunicación polacos—que en algunos casos tienden al sensacionalismo y la exageración cuando hablan sobre Rusia—no parecen ajenos a ello. En las últimas semanas incluso se ha publicado en Polonia el rumor (cuya veracidad tampoco se puede descartar tajantemente) que Putin podría padecer cáncer de páncreas, le quedaran 3 años más de vida, y quisiera crear un gran imperio ruso antes de pasar a mejor vida.

Las relaciones entre ambos países se enrarecieron después de la catástrofe de Smolensk en abril de 2010, cuando se estrelló el avión del entonces presidente, Lech Kazcynski. El presidente, acompañado de numerosos altos mandos del ejército polaco, asistía a un acto de conmemoración del 60 aniversario de la masacre de Katyń (22.000 militares, oficiales e intelectuales polacos fueron asesinados por orden de Stalin en 1940), al que también iban a asistir las autoridades rusas y tenía que servir para escenificar una reconciliación histórica entre ambos países.

Siguió una frialdad diplomática, sin mayores conflictos, e incluso hubo una estrecha cooperación en muchas áreas; se organizó por ejemplo en el ámbito cultural el Año de Rusia en Polonia y Año de Polonia en Rusia para 2015 (finalmente suspendidos).

La situación cambió estrepitosamente cuando estalló la revolución del “EuroMaidán” hace un año en Kiev. Una revolución apoyada por Polonia, la UE y EEUU que generó la huida del proruso Víktor Yanukówich y grandes cambios políticos en Ucrania, que contaron con una gran implicación del entonces Ministro de Exteriores Radoslaw Sikorski, interesado en un gobierno proeuropeo en Kiev. Cambios que condujeron a que Putin llevara a cabo la anexión de Crimea y apoyara a los rebeldes separatistas del Donbass al sureste del país.

A menudo uno lee que todos los males que acechan hoy el este de Europa se deben al hecho que “tras la caída del Muro de Berlín, la OTAN se expandió hacia el este y rompiendo el acuerdo que terminó con la Guerra Fría”. Este el argumento que esgrimen algunos medios y analistas—no solamente rusos—y el propio Kremlin para justificar la actitud de Putin y la posición de Rusia en el conflicto ucraniano. En realidad lo que ocurrió es que ningún país saliente del bloque comunista o formado tras la desintegración de la URSS—como en el caso de los tres bálticos—quiso quedar desprotegido ante una hipotética invasión rusa, por lo que todos solicitaron la ayuda de la OTAN para protegerse. La Rusia de 2004 no era la actual en cuanto a poder militar, mediático y liderazgo: no podemos asegurar con certeza si una Rusia entonces parecida a la actual hubiera permitido la entrada en la UE de los países excomunistas de Europa central.

La nueva primer ministro polaca Ewa Kopacz, que sustituye al nuevo Presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, afirmó tras tomar posesión del cargo en octubre que la posición de su gobierno en relación al conflicto ucraniana iba a ser a partir de ahora “pragmática”. En otras palabras dejó entrever que el gobierno polaco rebajaría la dureza de su discurso contra Putin por el papel ruso en Ucrania.

Dicho y hecho, porque le quitó la cartera de Ministro de Exteriores a Radoslaw Sikorski, quien sonaba como sustituto de Catherine Ashton como máximo representante de exteriores de la UE pero era visto como demasiado duro con Rusia por muchos países miembros de la UE. Sikorski, que puso a Polonia en el mapa en cuanto a relaciones internacionales concierne, y cuenta con una buena imagen en los círculos políticos y periodísticos—sobre todo en el mundo anglosajón—también se vio salpicado este año por un escándalo de escuchas ilegales: se le oía decir que la alianza con EEUU era perjudicial para Polonia ya que causaba una falsa sensación de seguridad, que el país estaba abocado a una guerra con Alemania y Rusia y que los polacos carecían de autoestima.

Nunca desvinculado de la polémica Sikorski, desveló en una entrevista en la revista Politico que Putin propuso al primer ministro polaco Donald Tusk en 2008 repartirse Ucrania entre los dos países, aunque luego se retractó de esas declaraciones. Le supuso una moción de confianza del Parlamento en su nuevo cargo de presidente de esta institución, que superó esta misma semana.

El gobierno polaco, pese a haber rebajado el tono ligeramente desde la llegada de Kopacz, tiene una posición mucho más firme con Rusia que la de sus vecinos en la Europa central oriental con la excepción de los países bálticos; una posición opuesta a la de Hungría, cuyo presidente Viktor Orban se ha convertido en el caballo de Troya de Putin en la UE, y que contrasta con la ambigüedad de Eslovaquia y República Checa que, pese a temer a Rusia, parecen temer todavía más las consecuencias económicas de enfrentarse a uno de sus principales socios comerciales. No en vano Polonia ha dejado de ser el principal exportador de manzanas del mundo a causa del embargo ruso.

Paralelamente, es notorio que el pasado miércoles el presidente polaco Bronislaw Komoroswki firmó la nueva Estrategia Nacional de Defensa, según la cual, la anexión de Rusia por parte de Crimea y su implicación en el conflicto este de Ucrania han socavado la seguridad regional. El nuevo plan de defensa pone el énfasis en la cooperación con OTAN, EEUU y la UE y está enfocado al refuerzo de la frontera este de Polonia. Sin embargo, este plan tiene implicaciones todavía más significativas: considera como escenario una hipotética y potencial invasión rusa de Polonia.

Al mismo tiempo, no parece una actuación pragmática que el Ministerio de Exteriores retirara la semana pasada la acreditación periodística al corresponsal ruso de la agencia Rossiya Segodnya, Leonid Svirídov y anunciara la intención de retirarle el permiso de residencia en Polonia. Una actuación vista como una provocación por el Kremlin. En declaraciones a la radio polaca la semana pasada, el historiador polaco norteamericano Richard Pipes, especialista en historia rusa, manifestó que Polonia tiene que ser muy cuidadosa con su actitud hacia Rusia y no puede ser tan agresiva como Estados Unidos, por su cercanía geográfica. Pipes cree que Polonia debería dejar en manos de EEUU y Europa occidental el apoyo a Ucrania, no estar tan expuesta y pasar a un segundo plano en este asunto. Este antiguo colaborador de la CIA añadió un apunte interesante: “Rusia desde hace siglos siente animadversión por Polonia porque considera que los polacos como eslavos deberían ser ortodoxos y no católicos, hecho que ven como una traición”. No obstante, afirmó que no considera como real la posibilidad de una invasión rusa de Polonia, por la pertenencia de este país a la OTAN.

La verdad, sin embargo, es que Polonia se queja de que en Europa occidental nadie se toma en serio la amenaza rusa ni entiende la manera de operar de ese país. Si alguien en la UE puede entender bien la mentalidad rusa son los polacos, vecinos con los rusos durante siglos y sufridores de sus ambiciones imperialistas. Afortunadamente para Polonia, la presencia de Donald Tusk al frente del Consejo Europeo puede tener una influencia en la posición de la EU con Rusia, aunque numerosos miembros comunitarios se oponen a endurecer las sanciones y el poder económico ruso se ha infiltrado significativamente en el viejo continente–Gazprom vendría a ser el mejor ejemplo de ello.

Para acabar de rizar el rizo, la tensión entre ambos países ha entrado también en el ámbito historiográfico. El pasado miércoles, Vladimir Putin ante un grupo de jóvenes historiadores rusos manifestó que el pacto Molotov-Ribbentrop no fue tan malo, porque en primer lugar la URSS no quiso ir a la guerra con Alemania en 1939. Putin, además, acusó a Polonia de demostrar una gran hipocresía por criticar ese pacto, que llevó a dos invasiones del país en 1939 y su partición entre nazis y soviéticos. Según el presidente ruso Polonia se aprovechó en 1938 de la invasión nazi de los Sudetes para ocupar una parte de territorio checo (que habia sido polaco antes de que Polonia desapareciera del mapa a finales del siglo XVIII). Mientras es cierto que Polonia ocupó una minúscula parte de territorio checo y—al igual que Francia e Inglaterra, se lavó las manos ante la invasión nazi de los Sudetes para evitar la guerra con Alemania en ese momento—comparar este episodio de 1939 con la invasión total de Polonia en dos frentes por la Alemania Nazi y en septiembre de 1939 es una barbaridad y un intento de manipular la historia.

Las declaraciones de Putin han causado estupor en Polonia y las reacciones no se han hecho esperar. El nuevo ministro de exteriores polaco Grzegorz Schetyna (que aprendió el poco inglés que sabe hablando con los jugadores norteamericanos del club de baloncesto en Breslavia que presidía), aseguró que “Putin se ha olvidado que en 1990 el Consejo Supremo de Rusia declaró nulo el pacto Molotov-Ribbentrop” y “este es el estado de la política rusa hoy en día”.

Por si esto fuera poco, esta polémica llega en un momento de lo más propicio: hoy se cumple un cuarto de siglo de la caída del Muro de Berlín y el próximo martes día 11 Polonia celebra el Día Nacional de Independencia—96 años desde que el mariscal Józef Pilsudski proclamara la independencia de Polonia, que había desaparecido del mapa durante 123 años, repartida entre Austria, Prusia y Rusia. En la celebración de 2013 un grupo de radicales ultranacionalistas atacó la Embajada Rusia en Varsovia y este año las autoridades han extremado las medidas de seguridad en la capital polaca ante la amenaza de nuevos incidentes.

Han pasado 25 años desde las primeras elecciones en un país del bloque comunista y de la caída del muro: la integración de la UE al Este ha sido un éxito (más para los nuevos miembros que para los antiguos), Polonia es hoy un miembro más, y destacado, del club de Occidente, un nuevo líder en la UE y una de sus economías más pujantes. Sin embargo, algunas cosas no han cambiado mucho desde entonces: el miedo a los tanques rusos permanece y la desintegración de la URSS no es un proceso cerrado.

Los exmiembros del bloque comunista han incrementado su presupuesto en defensa desde la invasión rusa de Crimea y la guerra en el sureste de Ucrania.

Russian Shadow

Pragmatismo, sin caer en una excesiva la agresividad dialéctica, y una eficaz estrategia de defensa preventiva ante la amenaza rusa parecen las políticas más inteligentes que Polonia puede llevar a cabo en este momento. En un momento en que los populismos de extrema izquierda, extrema derecha y nacionalistas invaden el viejo continente, Europa no se puede permitir volver al horror totalitario del siglo XX. No hay que olvidar que solo en las “tierras ensangrentadas” (término acuñado muy acertadamente por el renombrado historiador norteamericano Timothy Snyder) de la Europa central oriental éste acabó con la vida de 14 millones de personas.

‘Mi amigo el enemigo’–una historia de reconciliación y humanidad 70 años después de las masacres de Volinia

‘Mi amigo el enemigo’–una historia de reconciliación y humanidad 70 años después de las masacres de Volinia
Montículo de homenaje al Ejército Ucraniano de Insurrección UPA en un punto donde de encontraba un puesto del comandante en jefe del UPA en Volinia, ahora en el oeste de Ucrania y durante el periodo de entreguerras en Polonia Foto: myfriendtheenemyfilm.com

Autotraducción al español del artículo en inglés publicado el 21 de agosto en la revista Visegrad Insight:

Una entrevista con Wanda Koscia, directora y productora del documental My Friend the Enemy (Mi amigo el enemigo)

Verano de 2013, al noroeste de Ucrania. El equipo que realiza la película se une a un grupo de polacos en un viaje a la región de Volinia, Ucrania, donde en 1943 decenas de miles de aldeanos polacos fueron masacrados en pocos meses. Las muertes fueron un acto de genocidio organizado por los nacionalistas ucranianos–aprovechándose de la ocupación nazi. Setenta años más tarde, un grupo de polacos han regresado para visitar los pueblos de los que huyeron, ahora  campos en su mayoría vacíos, donde se encuentran todavía algunos de sus antiguos vecinos ucranianos.

Los ucranianos y polacos en este documental cuentan historias personales sobre estas horribles masacres. En el film se describen las relaciones complejas y fluídas entre las personas que habían vivido al lado de uno del otro durante siglos. Algunos habían arriesgado sus vidas para salvar a sus vecinos y amigos, del otro grupo étnico. En ese momento histórico, los polacos en esta zona, los territorios de la frontera oriental de Polonia, Kresy, eran considerados como enemigos por los banderitas – los seguidores del líder nacionalista ucraniano Stepan Bandera. Por lo tanto, los ucranianos  que ayudaron a polacos ciertamente arriesgaron sus vidas. En este documental, se puede ver  cómo los conceptos de amigo y enemigo se entremezclan y las voces de los protagonistas fluyen sin ser interrumpidos por la narración. El telón de fondo es un bucólico paisaje rural de aspecto atemporal.

Trailer de Mi amigo el enemigo (en polaco y ucraniano con subtítulos en inglés):

Tuve el gran placer de poder encontrarme en Cracovia con la directora y productora  de la película, Wanda Koscia, una documentalista británica, hija de padres polacos y con gran dominio de la lengua polaca, con varias décadas de experiencia en la investigación, producción y dirección de documentales de historia contemporánea para medios como la BBC y Channel 4 (Reino Unido). Koscia está especializada  en temas de Europa del Este, aunque no exclusivamente.  Algunos de sus recientes trabajos con notariedad incluyen un episodio de Putin, Rusia y Occidente, una importante serie de cuatro partes realizada para la BBC; Batalla por Varsovia ’44’– que se hizo para Discovery Europe y luego se proyectó en el programa de la BBC Timewatch — y Dunkerque, La Historia de los Soldados ‘, que contó la historia de la retirada británica de Dunkerque en 1940 y ganó el prestigioso Premio Grierson al Mejor Documental Histórico en 2004.

Ángel López Peiró: ¿Cuál es la idea detrás de este película?

Wanda Koscia: Con motivo del 70 aniversario de las masacres de Volinia, queríamos dar una nuevo visión a estos terribles acontecimientos históricos. Se han realizado muchos documentales polacos sobre las masacres, pero hasta ahora ninguno se ha centrado en la historia de los ucranianos que salvaron a polacos de la muerte.

¿Qué es lo que quiere lograr con la película?

Quería crear conciencia sobre el hecho que la situación no era blanca o negra; que no todos los ucranianos en Volinia eran asesinos, y tampoco todos los polacos eran santos. Nuestro objetivo era contar una historia humana de personas normales y corrientes que arriesgaron sus vidas para salvar a sus vecinos, incluso cuando  se les decía que sus vecinos  eran el enemigo. Queremos recordar a las víctimas, ayudar a la gente a entender el contexto de estos eventos, y, a pesar de la terrible tragedia, transmitir un mensaje de reconciliación. Lamentablemente, esta es una historia muy universal, la  podríamos haber filmado en la extinta Yugoslavia o en Ruanda.

Es un hecho que los gobiernos de Polonia en el periodo de entreguerras (1918-1939) discriminaron a las relativamente numerosas minorías ucranianas. ¿Fue esta quizás una de las principales causas de las masacres?

Hubo discriminación contra la minoría ucraniana en Polonia antes de la Segunda Guerra Mundial. Los ucranianos esperaban tener su propio Estado independiente y estas esperanzas fueron echadas por tierra. Decir que las relaciones entre estos dos pubelos fueron difíciles es un eufemismo, con actos de terror cometidos por ambas partes. De hecho, los ucranianos formaban una mayoría en lo que entonces era el sureste de Polonia (con excepción de Lwów).

En Volinia, el ucraniano era la lengua materna del 68% de la población con el polaco hablado por un mero 17% de la población. Sea como fuere, no hay ninguna excusa válida para matar a personas inocentes, en su mayoría mujeres y niños y los ancianos, simplemente porque eran de otra nacionalidad, que fue la política del Ejército Insurgente Ucraniano en 1943.

¿Qué opina de la película de Agnieszka Holland In Darkness,  y sobre cómo las relaciones polaco-ucranianas son descritas en el film?

Creo que la película de Agnieszka Holland es una maravillosa representación del drama y la tragedia de la población urbana multicultural de Lwów, de las relaciones en tiempo de guerra entre judíos, polacos y ucranianos. La historia que narra, aunque también se trata de la limpieza étnica durante la guerra, tiene un ambiente muy diferente. Volina era una provincia rural, que antes de 1918 había estado bajo el dominio zarista de Rusia durante más de un siglo. Antes de 1918, Lviv había sido gobernada por Austria, que dejó un legado muy diferente. Cabe destacar que el 70% de los residentes  de Volinia eran analfabetos en ese momento mientras Lviv era una ciudad universitaria sofisticada. Los dos trabajos, el mío y el de Agnieszka Holland, son incomparables.

¿Cuáles son sus principales influencias como directora?

Hay muchos directores y cineastas que admiro y yo siempre he aprendido de la gente con la que trabajo. Pero lo que realmente ha influido en esta película es la forma en que se hizo. Normalmente, yo trabajo en producciones encargadas por un organismos de radiodifusión y  editores que son, por lo tanto, planificadas de forma muy estricta y cuentan con roductores ejecutivos que controlan cada etapa del proceso. Esta película se produjo de forma muy diferente, se podría decir, de atrás hacia adelante.

En la productora con sede en Varsovia Grupa Filmowa se prepararon para poner el dinero por adelantado para una película sobre las masacres de 1943 centrada en los “ucranianos justos”, y esa era la única “directiva” que recibí. Me dieron un cheque en blanco, lo cual era a la vez aterrador y liberador. No había tiempo ni fondos para largos viajes  de investigación, por lo que cada viaje a Ucrania fue con nuestros dos encargados de filmar.

Nos pusimos en marcha para buscar historias de salvación, y puesto que esa era la pregunta, esta es la respuesta que nos dieron. La película evolucionó orgánicamente a medida que trabajábamos y cooperamos todos en la edición, donde decidimos muy pronto que ni la voz de un narrador, ni tomas de archivo serían necesarias para contar esta  historia. Por encima de todo, fue la fantástica profesionalidad y pasión incansable de Andrzej Adamczak, el camarógrafo, y Stefan Ronowicz, el editor, que influyeron en la película.

¿Qué hubiera hecho de otra forma?

De la forma como resultaron las cosas, probablemente nada. Una vez editada, la historia está cerrada. Me hubiera gustado encontrar testigos para contar una historia más detallada de polacos que salvaron ucranianos del ataque de venganza polaco. No obstante, espero que la película sea justa y equilibrada. Si hubiera  tenido el tiempo y los recursos, me hubiera encantado pasar un año de rodaje en uno de los pueblos con algunas de las personas que conocimos. Pero eso sería una película distinta por completo.

¿Podrían polacos y ucranianos vivir juntos en la Galicia y Volinia actuales?

Eso desearía. Desde la caída del comunismo, la política exterior de Polonia en relación a su vecino oriental ha sido de apoyo a la independencia de Ucrania. Las buenas relaciones son beneficiosas para ambos países. Yo estaría muy contenta si la película ayuda a traer la reconciliación y el respeto.

¿Es visible el movimiento nacionalista ucraniano dirigido por Stepan Bandera en el movimiento del Maidán?

Stepan Bandera es un héroe para muchos ucranianos, pero hace  tiempo que está muerto, ya que fue asesinado por agentes soviéticos en 1959 en Munich. Tampoco se le puede culpar directamente por la masacre de Volinia ya que fue encarcelado por los alemanes en 1941 y fue prisionero del campo de concentración de Sachsenhausen, desde enero de 1942 a septiembre de 1944. La masacre de Volinia que tuvo lugar en 1943 fue organizada por algunos de sus seguidores radicales.

El movimiento Maidan congregó a una gran variedad de personas, incluyendo a los nacionalistas. Pero como vimos en las elecciones presidenciales de mayo de 2014, la extrema derecha obtuvo unos malos resultados, con Oleh Tyahnibok del ultranacionalista Partido Svoboda con miserable 1% del sufragio y Dmitry Yarosh del Partido Sector Derecho obteniendo incluso menos votos.

La sociedad polaca en general, en la línea de las instituciones y partidos políticos polacos, parece apoyar a Ucrania en el conflicto actual, aunque algunos polacos afirman que los ucranianos nunca han sido amigos de polacos, y que siempre han sido enemigos de Polonia. Según en su experiencia como cineasta y documentalista, ¿cómo respondería a los polacos con esta opinión?

Polonia tiene un gran interés en ener un vecino democrático y próspero en su frontera oriental. La mayoría de los polacos que conozco tienen una actitud positiva hacia Ucrania. Los polacos que vivieron los eventos de 1943 eventos son a menudo cautelosos, algunos  desconfiados, incluso en ocasiones hostiles con los ucranianos, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta su experiencia.

Pero también hay muchos sobrevivientes, o sus descendientes, que trabajan activamente no sólo para restaurar la memoria de la presencia polaca en Volinia, sino también para construir puentes y  buenas relaciones con la población local. Durante el rodaje en Ucrania todo lo que nos encontramos fue amabilidad y hospitalidad.

‘Mi amigo el Enemigo’ todavía no ha sido estrenada oficialmente y ha sido preseleccionada para el prestigioso Festival Internacional de Documentales de Amsterdam el próximo mes de noviembre. Más información sobre el film en su página web oficial.