“Polonia tiene que resolver el problema de sus dos almas”. Entrevista a José Zorrilla, diplomático y ex primer secretario de la embajada de España en Varsovia

“Polonia tiene que resolver el problema de sus dos almas”. Entrevista a José Zorrilla, diplomático y ex primer secretario de la embajada de España en Varsovia

José Antonio Zorrilla (Bilbao, 1946), diplomático de carrera, actualmente asesor del Ministerio de Exteriores de España,  exembajador de España en Georgia y exconsul español en Moscú, escritor e incluso director y crítico de cine, ha vivido en doce países más de tres meses seguidos. Actualmente también publica artículos sobre asuntos internacionales en El Confidencial. Sus escritos se caracterizan por un estilo muy directo,  por su honestidad y por la ausencia de corrección política.

Ha tenido la gentileza de atender a “La Polonia de los polacos” para valorar algunas cuestiones relacionadas con la historia reciente y la actualidad de Polonia y Europa centroriental.

zorrilla

En primer lugar, le quería preguntar en relación a su artículo Europa Central: miseria, tragedia y otra vez miseria en El Confidencial hace unos meses.  

En él usted defiende la tesis de que a Europa centroriental (El término que creo debería usar en sus artículos de El Confidencial para referirse a la región) le iba, y le hubiera ido mucho mejor bajo los grandes imperios, ya que la doctrina Wilson de nueves microestados a veces artificiales (no el caso de Polonia, un antiguo imperio en la región) generó numerosos conflictos étnicos dentro de esos estados y un apego al ultranacionalismo, que todavía no se han solucionado hoy. Podría estar parcialmente de acuerdo pero, ¿No cree que le está quitando importancia al papel del imperialismo soviético comunista y alemán nazi como desencadenadores de todos esos conflictos?

José Zorrilla: No se puede negar que la desaparición de Polonia o Hungría a manos de sus vecinos más poderosos ha sido un catalizador de emociones y estrategias. Fueron ellas las que llevaron, entre otros factores, a los catorce puntos de Wilson. Pero es mucho más complejo pues nada puede entenderse en Europa Central sin el principio de la “modernidad” que supone la Revolución Francesa. La mezcla de ambos factores tuvo una importancia decisiva en la configuración de la Europa Central de las patrias, sustitutivas de unos pocos Imperios cuyo fulcro no era la nación sino la lealtad al Soberano. Abandonadas todas ellas a su destino nacional, entre cuyo patrimonio espiritual ha de contarse la desaparición como polis independientes y unos relatos nacionales disfuncionales, las consecuencias fueron guerras entre ellos ya que la Sociedad de Naciones, sin los EEUU, no fue capaz de sustituir las ausencias imperiales señaladas. Tras la II Guerra Mundial ese papel lo jugaron los EEUU, via OTAN, y la URSS. Ahora, y de manera imperfecta, juega ese papel la UE con el respaldo militar OTAN. La tensión entre nación y seguridad internacional estaba y está ahí.

En Polonia muchos siguen mirando a occidente, al liberalismo y a la UE como referentes. El nacionalismo (o patriotismo) socialista católico de PIS cuenta con una gran oposición en el país, y este partido ganó las elecciones de 2015 con solo un 37% de los votos. No parece acertado que ponga en el mismo saco a Polonia que a otros países de la zona como Hungría. Cada uno de estos países tiene una realidad nacional muy diferenciada, pese a un contexto geopolítico parecido.

La pura verdad. Hay un artículo en Foreign Policy que así lo dice. Hungría no tiene una ley que prohíbe mencionar la participación húngara en el Holocausto ni tampoco ha coronado Rey de Hungría a Cristo, como recientemente lo ha hecho Polonia en Cracovia. Polonia tiene una grave polarización interna entre los liberales y los que rechazan a vegetarianos y ciclistas. Es algo que tienen que resolver ellos solos.

¿Es la Rusia de Putin una amenaza para los estados Bálticos y Polonia?

No. Putin sabe muy bien que la URSS cayó por haberse extendido a dónde no debía. Fue un error de Stalin que ponderó si extender a toda Europa el modelo austríaco o finlandés.

Tengo la impresión que Putin actúa de forma mucho más racional de lo que muchos creían. ¿Estaría de acuerdo?

Sin duda. Quiere devolver a Rusia al escenario estratégico y lo está consiguiendo. Sobre todo porque los EEUU parecen estar gobernados por el enemigo. Pero la potencia estratégica de verdad es China. Va ganando no en el escenario clásico de Eurasia/Medio Oriente, sino en el nuevo, el de verdad, el mundo entero, Eurasia incluida.

¿Cómo ve el futuro de Ucrania? ¿Cómo terminará el conflicto al este del país?

Con Ucrania se cometió un atentado a la razón. Yanukovich se iba en un año y lo que todavía es peor había aceptado adelantar las elecciones. En este contexto abrir un Maidan e interrumpir el proceso democrático fue un gravísimo error. Y ahora resulta que Ucrania no puede ser Occidente porque está muy corrupta. Pues para ese viaje no hacían falta alforjas. Primero se la desencaja de Rusia de mala manera y contra legem con todos los agravantes. ¿Vio usted algún miembro del Comité Central de la URSS o del Politburó en Paris en Mayo del 68?. Pues yo si vi a Biden y a McCain en el Maidan. Y cuando ya se ha hecho la algarada y el ruido es formidable, decimos “lo siento” y nos vamos. Le recuerdo que el FMI solo ha hecho un primer pago a Ucrania porque no les gusta donde ha terminado ese dinero. Mientras tanto Kissinger y Brzezinski piden que a Ucrania se le otorgue un estatuto oficial de neutralidad como el que tuvieron Austria o Finlandia entre guerras. En fin, es difícil hacer más daño con menos actividad. Sin contar Crimea, los diez mil muertos de Doneskt o la imposibilidad de sacar adelante el país mientras haya hostilidades en el Este. Y Ucrania parece no entender nada y cuanto más se encela en el Este más pierde. Por no mencionar su elección de Stepan Bandera como héroe nacional. Creo que Polonia tiene algo que decir al respecto. La Fundación Simon Wiesentahl ya lo ha dicho, por cierto.

¿Fue el Maidan un éxito o un fracaso para los intereses de la UE y EEUU?

Un irrestricto fracaso como ya he explicado en la pregunta anterior. Ucrania es la víctima de las malas iniciativas de Occidente. Así lo piensan también gente de tanto prestigio como Walt y Mearsheimer.

¿Por qué Rusia ocupó ilegalmente Crimea e impulsó el conflicto al este de Ucrania?

Rusia es muy grande pero aguas calientes casi no tiene. El Maidan le puso en bandeja retomar Crimea donde por cierto la población era prorusa. Véase la respuesta de la flota “ucraniana”cuando se ofreció a oficiales y marinería escoger entre Rusia o Ucrania. El voto con los pies fue abrumador. En cuanto al conflicto, mientras dure, a Rusia le importa un pito. A Ucrania le arruina. Pero la toma de Crimea no fue premeditada. Apenas unas semanas antes de la caída de Yanukovich Putin le dio a Ucrania un crédito de 3 millardos. Obviamente si hubiese imaginado que Yanukovich iba a caer no le hubiera dado nada. Fue un oportunismo de manual. Y claro, no se hizo nada. Algo que George F. Kennan había ya predicho cuando se amplió la OTAN. “Hemos firmado que vamos a defender a unos países sin que tengamos ni la voluntad ni los medios para hacerlo”

Argumentaba el escritor e historiador ruso Alexander Solzhenitsyn en su libro El problema ruso al final del siglo XX que muchos de los conflictos de trasfonfdo étnico/territorial que surgieron en la llamada periferia de Rusia, concretamente Ucrania, Georgia, estados bálticos y Kazahstán ya en los años 90, no se hubieran producido si tras la desintegración de la URSS Rusia no hubiera vuelto a las llamadas fronteras de Lenin. Que fue una gran irresponsabilidad y error dejar a tantos millones de rusos fuera de las fronteras rusas. ¿Está de acuerdo con esa interpretación?

Error e irresponsabilidad ¿de quien? No conozco autoridad supranacional que atribuya fronteras. El lio entre frontera y habitantes tiene que ver con la historia. Un trozo de tierra, rusa durante 300 años, se convierte en pais independiente. Obviamente dentro de esas nuevas fronteras hay de todo, sobre todo si se tiene en cuenta que durante esos 300 años el Imperio ha sido eso, Imperio y no estado nación. Del paso de gubernia a Estado, se siguen problemas. Nada nuevo. Véase las minorías en Europa Central tras Versalles y las guerras que trajo, algo que Polonia conoce muy bien. Problema que la URSS resolvió de manera brutal en 1945. Transferencias de población, crímenes sin cuento, etc. Al hundirse la URSS es natural que hayan surgido problemas. Pero es falso de toda falsedad que Rusia haya intentado recuperar nada por la fuerza o que eso se deba a los rusos que se quedaron dentro de fronteras nuevas. Recupear por la influencia, sin duda, sobre todo evitar que les cerquen. En este sentido las revoluciones de colores me parecen una irresponsabilidad. Sin embargo Rusia, de intentar recuperar por la fuerza nada. Ahí siguen independientes todos los paises que se hicieron independientes en 1991. Y no ha habido campañas militares como las de 1919 en adelante. La causa no son las poblaciones sino el territorio. Búsqueda de seguridad etc. Con o sin rusos dentro. En fin, no entiendo nada. Acepto la excepción del Doneskt. Pero es normal visto que ahí lo que hay dentro son todos rusos y los ucranianos se complacen en insultarlos. Todo tiene sus límites.

¿Están en riesgo las operaciones de la OTAN en Europa centroriental por la llegada de Trump?

Es prematuro pronunciarse. Pero yo diría que si. De todas formas la seguridad de Europa Central no depende la OTAN en ese escenario. (Vid. Infra)

¿Negociarán Putin y Trump por Crimea y Ucrania oriental?

Esa es la estrategia anunciada de Trump.

¿Beneficia o perjudica a Polonia, y a su seguridad, la nueva administración Trump en EEUU? ¿Estamos más cerca o más lejos de una futurible guerra en el este de Europa y Tercera Guerra Mundial?

De guerra, nada. Lo de Trump y Polonia no hay manera de saberlo. Supongo que Kaczynsky es de los favoritos de Trump pero todo es silencio. Hoy he leído una carta en la que Trump prohíbe a la Fed tomar parte en reuniones internacionales. ¿Es eso el fin del dólar como moneda de reserva mundial? Comprenderá que ante incógnitas como esa Polonia es cosa de poco.

De todas formas me parece detectar en su pregunta el viejo temor polaco a que Alemania y Rusia se pongan de acuerdo (en este caso el abandono sería USA) y dejen caer a la Polonia felix. Pero para que eso fuese así, Polonia tendría que estar fuera de la UE y en peligro de ser absorbida por Rusia, lo que no es el caso. La seguridad de Polonia es firme y no va a ponerla en peligro un batallón más o menos de marines. Le recuerdo que desde hace ya muchos años es doctrina OTAN que a la URSS solo se le para con arma nuclear.

¿Cómo ve el futuro de Polonia?

Tiene que resolver el problema de sus dos almas. Si sigue coronando a Cristo, odiando a los veganos y ciclistas y tratando de arrastrarnos a todos a la enemistad con Rusia le veo poco porvenir en la UE. Pero eso lo ha de decidir Polonia y sólo Polonia.

¿Cómo ve el futuro de la UE? ¿Será posible mantener a los miembros orientales implicados en el proyecto, bajo el liderazgo de Alemania?

No me parecen esenciales los miembros orientales. Sus valores contradicen los del centro y sus problemas no son los nuestros. Le corresponderá a Alemania decidir lo que quiere hacer. Desde luego si se quedan no será porque Alemania les lidere.

Usted fue primer secretario de embajada en la representación consular y comercial de España en Varsovia en la época comunista bajo Edward Gierek (1970-1980), si no estoy equivocado.

No está equivocado.

¿Qué recuerdos le dejó su etapa polaca?¿Qué impresiones le dejó el país?

Un país católico, entre otras cosas para distinguirse de sus vecinos alemanes y rusos, aun a costa de que los rusos les consideren unos traidores al alma eslava, unánime en su rechazo de la ocupación rusa y a la vez profundamente antialemán. Unido en torno a una cultura nacional que veneraban y frecuentaban (los debates sobre el último libro o el último poema eran comparables solo a los desatados por los partidos de fútbol en España). Un teatro a la altura del Broadway americano y un nivel científico y cultural excelente. Hospitalarios y víctimas de un sistema que les obligaba a mirar a Moscú cuando ellos querían mirar a Paris y Londres. Pero antisemitas, cosa que no puedo ni perdonar ni entender.

En Polonia la gente mayor actualmente recuerda de forma relativamente positiva y próspera, en comparación con otras etapas del PRL, la época de Gierek? ¿Era esa prosperidad (ficticia, financiada con préstamos de Occidente palpable en la vida real o se exagera?

De prosperidad nada. En aquel tiempo yo era cazador y en mi casa se comió carne muchas veces porque yo la cazaba. No había nada y la palabra nacional era “niema”. Los servicios eran deplorables y los únicos con dinero eran los mafiosos. En el Hotel Forum no podían entrar los polacos. Con eso me parece que he dicho todo. Yo fui a Varsovia llevado por el deseo de saber como era el socialismo realmente existente. Pues un desastre irrestricto. Sin remisión.

Creo que Jaroslaw Kaczynski ha lanzado un ataque político contra Walesa a través del Instituto de Memoria Nacional como ataque personal, ya que Kaczynski siente mucha envidia por Walesa, por todos sus reconocimientos a nivel internacional. Kaczynski y su hermano tuvieron un papel destacado en Solidaridad pero no se llevaron el premio. Parece claro que Walesa colaboró con los SB (servicios secretos de seguridad) comunistas, que le fueron a buscar, en los 1970, pero luego en los 1980 tuvo un papel clave lleno de heroísmo para forzar la disolución pactada del régimen, quizás precisamente por el margen de confianza que los SB le dieron, y porqué probablemente creían que una persona tan poco culta y educada no les supondría nunca una amenaza. PIS u otros grupos nacionalistas utilizan el ataque a Walesa, como usted muy bien argumentó en el Confidencial, para poner en duda la transición de Polonia a la democracia, el capitalismo y Occidente desde 1989 a estos días.

¿Pone usted en duda la transición de Polonia, aunque con otros argumentos? ¿Está Polonia totalmente descomunizada?

El revisionismo de Kaczynsky es repugnante. Y su intento de criminalizar Jedwabe reprobable. Representa una Polonia que no me gusta. Walesa es un héroe nacional y Kaczynsky una desgracia.

¿Ha vuelto a Polonia recientemente?

Volví en los noventa. Por las fotos que veo es otro país y me alegro. En mi próximo libro “Historia (fantástica) de Europa” hay un capítulo dedicado a ella.

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Elbląg: ¿del declive al resurgimiento? Probables consecuencias de la apertura de la Laguna del Vístula al Báltico

Elbląg: ¿del declive al resurgimiento? Probables consecuencias de la apertura de la Laguna del Vístula al Báltico

Foto: Krynica Morska en el Cordón del Vístula, con la Laguna del Báltico a la derecha y el Mar Báltico a la izquierda. Foto: gotravelaz.com

Elbląg–ciudad polaca de 127.000 habitantes, conocida como Elbing cuando formaba parte de Prusia y Alemania, y ubicada al noreste del país en el voivodato de Varmia-Mazuria–no es una población importante desde un punto de vista  económico, político y urbanístico, ni siquiera un destino turístico muy concurrido.

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Su casco antiguo quedó completamente destruido tras la Segunda Guerra Mundial; ha sido reconstruido desde el fin del comunismo en 1989 con edificios que muestran unas fachadas de estilo aparentemente hanseático, pero con mucho cristal y un toque moderno. Un intento más o menos acertado—hay opiniones para todo–de recrear las fachadas del hermoso centro histórico de Gdansk, pero sin duda un experimento arquitectónico único.

Muy pocos extranjeros habrán oído hablar sobre esta localidad y aun muchos menos la sabrían situar en el mapa. Su principal atracción turística es el canal que la conecta con Ostróda, 80 kilómetros al sureste en la región de Mazuria, navegable prácticamente en su totalidad, excepto en un pequeño tramo en que por las diferencias de desnivel, los barcos son transportados (con los pasajeros a bordo) sobre unos raíles. Algo único en el mundo, pero que no ha servido para que Elblag obtuviera una gran repercusión como ciudad turística.

En el aspecto económico la ciudad destaca única y principalmente por tener la mayor fábrica de cerveza de Polonia, Elbrewery, que pertenece al grupo Zywiec, productor de algunas de las cervezas más consumidas en Polonia.

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El centro de Elbląg (Stary Rynek) con la emblemática Brama Targowa y la arquitectura neohanseática característica de la ciudad Foto: Ángel López Peiró

De la prosperidad portuaria al declive

Sin embargo, las apariencias nos ocultan la verdad sobre el pasado de este lugar. Ciertamente la Elbląg de hoy, una pequeña ciudad de provincias, es solo una sombra de lo que fue en la Baja Edad Media: una esplendorosa, próspera ciudad portuaria hanseática, que llegó a ser el principal puerto de Polonia. Título que le robaría Gdansk, y que hoy en día ostenta Gdynia. Algo difícil de creer hoy en día si miramos dónde se encuentra Elbląg en el mapa actual de Polonia—no es una ciudad costera.

Es bien sabido que la historia es caprichosa, y todo lo que baja puede volver a subir—y al revés. La geografía tampoco es inamovible. Contra todo pronóstico, Elblag cuenta hoy con una gran oportunidad de recuperar su próspero pasado portuario gracias a su ubicación privilegiada y estratégica—entre Kaliningrado, Gdansk, Mazuria-Varmia y la Laguna del Vístula.  Y ante todo, gracias a un nuevo proyecto de Polonia y la Unión Europea que, de ejecutarse finalmente, cambiará literalmente la geografía y la orografía polacas.

Durante cientos de años, el llamado Cordón del Vístula, una franja estrecha de terreno que separa el Mar Báltico de la Laguna del Vístula–llamada así porque dos de los ramales (uno es el llamado río Nogat que transcurre junto al famoso castillo de Malbork creando una imagen muy pintoresca) del río Vístula desembocan en este último—tuvo una brecha en la mitad, permitiendo la navegación entre el mar y la principal población en la orilla sur de la laguna: Elbląg. La laguna se extendía mucho más al sur que en la actualidad.

Esa peculiar característica geográfica permitía que Elbląg, fundada por la Orden de los Caballeros Teutónicos en 1237, tuviera una salida directa al mar Báltico. Ese hecho impulsó el florecimiento económico de la ciudad gracias al comercio marítimo. Los caballeros germánicos, con muy buen olfato para los negocios, consiguieron inscribir a la ciudad en la Liga Hanseática.

Cuando fue tomada por el reino polaco, como región autónoma controlada por los prusianos (pueblos nativos paganos de esta zona, no confundir con los habitantes germánicos de Prusia posteriormente) en 1466 tras la Segunda Paz de Torun, y oficial y plenamente en 1569,  la ciudad ya era un puerto marítimo típico de pleno derecho y en el sentido geográfico. De hecho, esta poblacón mantenía unas intensas relaciones comerciales con Inglaterra, Francia, Flandes y Holanda; desde Elbląg se exportaba sobre todo granos, metales y madera al resto del continente.

Luego, caprichos del destino,  la naturaleza le jugó una mala pasada a Elbląg. La salida de la ciudad a la laguna se secó y se convirtió en un cenagal. La causa fue el proceso natural de sedimentación por parte del Río Vístula, que finalmente terminó también por cerrar la brecha en el cordón. Elbląg, al igual que otras poblaciones a la orilla de la laguna, como el pueblo de Frombork, habían perdido su acceso al mar Báltico (Golfo de Gdansk). Frombork cuenta hoy  con un pequeño puerto a orillas de la laguna y en Elbląg ya no hay puerto marítimo, solo fluvial.

Elbląg entró en un declive acelerado, que vino acompañado de las invasiones suecas (El Diluvio). Un tímido resurgimiento a finales del  siglo XIX gracias al desarrollo de la actividad industrial durante su periodo de pertenencia a Alemania,  no fue suficiente para cambiar la tendencia decadente de la ciudad. En 1945, tras su pertenencia al Tercer Reich y ser campo de batalla germano-soviética, la ciudad volvió a manos polacas. Una urbe destrozada y repoblada con los polacos expulsados de los territorios perdidos en favor de la URSS en el este. La laguna, por su parte, quedó divida entre Polonia, la parte occidental cercana a Elblag, y la Unión Soviética, la parte oriental. Bajo jurisdicción prusiana y alemana durante las particiones de Polonia, posteriormente en el periodo de entreguerras la parte occidental de la laguna pertenecía a la Ciudad Libre de Danzig mientras que las aguas de la zona este quedaban bajo control alemán.

 

El resurgimiento: el proyecto que puede cambiar el destino de Elblag, Frombork y Krynica Morska

 

En realidad la laguna del Vístula ya cuenta con una salida al mar. El estrecho de Baltiysk. Se encuentra en su extremo oriental del cordón, dentro del enclave ruso de Kaliningrado, y permite la navegación de barcos rusos desde el Báltico a la ciudad de Kaliningrado, que tiene el único puerto ruso que no se congela y es navegable en invierno. Es decir, el estrecho conecta esta ciudad por mar con los puertos de la Rusia propiamente dicha.

Las autoridades portuarias rusas que controlan el estrecho de Baltiysk dificultan o impiden la circulación de barcos polacos como medida de presión política, aunque sobre el papel existe un acuerdo entre ambos países sobre la navegación en la laguna que se renueva cada pocos años. Diferentes gobiernos polacos buscaron una solución a este problema, con el fin de evitar la dependencia de Rusia, y decidieron proponer a la Unión Europea un proyecto para abrir una brecha–un canal–en el Cordón del Vístula, dentro de territorio polaco. Finamente, en agosto de 2014 el ejecutivo de Donald Tusk anunció el plan de lanzar el proyecto.

Esto permitiría impulsar la navegación desde el Báltico a través de la laguna hacia Elblag, donde se podría incluso construir un gran puerto marítimo a las afueras de la ciudad en su cara norte. El mero proyecto de apertura al Báltico ya  impulsaría el crecimiento urbanístico de la ciudad y el puerto—ya sea en su estado actual o como ambicioso puerto marítimo— generaría un desarrollo económico de grandes dimensiones en esta población, castigada por la historia natural y el infortunio. Otras poblaciones de la región en la orilla meridional de la laguna, especialmente la emblemática y más pequeña Frombork (2500 habitantes)—donde Nicolás Copérnico pasó sus últimos días y yacen sus restos mortales—se beneficiarían notablemente del proyecto.

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Al fondo de la imagen el Cordón del Vístula visto desde la otra orilla de la laguna en Frombork. Foto: Ángel López Peiró.

 

El canal tendría un 1 km de longitud y el proyecto de construcción costaría unos 880 millones de zlotys. Sería financiado con fondos de la Unión Europea. El futuro del proyecto queda, sin embargo, pendiente de la evolución de su impacto ambiental por parte de la Comisión Europea. La zona donde se quiere construir el canal queda enmarcada en un área natural protegida dentro de la red Natura 2000 de la UE.

Varios grupos de ecologistas se han opuesto al proyecto porque la apertura de una brecha del cordón va a provocar un intercambio de aguas entre el Báltico y la laguna que podría dañar seriamente los ecosistemas de esta. La Laguna contiene agua dulce de origen fluvial, y la apertura al Báltico provocaría un drástico aumento de la salinidad de sus aguas. Además, la migración de mamíferos marítimos por la laguna se podría ver afectada.

El proyecto encuentra otro problema, la única población ubicada dentro del Cordón del Vístula: el popular destino de veraneo de Krynica Morska. Los vecinos, hoteleros y restauradores de este localidad temen, en primer lugar, que su acceso terrestre a Gdansk, con el resto de Polonia, se vea afectado por la construcción del canal. En segundo lugar, creen que el paso de embarcaciones por el nuevo canal contaminará las playas, la base del turismo en Krynica Morska.  En respuesta a estas quejas, de momento el gobierno ha comunicado que está dispuesto a hacer una oferta especial para asegurar que el proyecto pueda satisfacer las necesidades de los vecinos de Krynica. Las autoridades han asegurado que la construcción del canal no empeorará las comunicaciones entre esta población y la Polonia “continental”, pues, todo lo contrario, las mejorará.

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Las diferentes variantes que se contemplan para el lugar exacto donde se tiene que cortar el Cordón del Vístula. Fuente: http://wiadomosci.gazeta.pl/wiadomosci/51,114871,19413609.html?i=1

 

La construcción de este canal es una gran prioridad para el actual ejecutivo polaco, que está negociando su aprobación con la Comisión Europea y desea empezar los trabajos ya en 2017. Desde el lado polaco se esgrime como principal argumento ante las autoridades en Bruselas lo siguiente: tener una alternativa de acceso a la laguna en el lado polaco es de vital importancia, para así no depender del estrecho ruso. Nos encontramos ante una cuestión que va más allá de la economía, un problema estratégico, geopolítico y de defensa, que no deja lugar a dudas al analizar el mapa de la zona. Por supuesto, como era de esperar, Rusia se ha opuesto firmemente desde un inicio a la apertura de la laguna en la zona polaca.

De aprobarse el proyecto, Elbląg ciertamente pasará a ser una de las ciudades polacas con mejores expectativas de desarrollo urbanístico, crecimiento económico y mayor potencial para inversiones, en toda Polonia en la próxima década. Las posibilidades de que ante tal escenario Elbląg recupere su destacado papel comercial, y supere en desarrollo a otras ciudades polacas de mucho mayor tamaño, son muy elevadas.

¿Recuperará Elbląg su esplendor y prosperidad hanseáticas? ¿Competirá con los puertos de Gdynia y Gdansk? El futuro de la ciudad está vez no está en manos de la naturaleza sino en los despachos de la Comisión Europea en Bruselas.

 

Elbląg a vista de pájaro:

 

 

 

Es falso que Jaruzelski decretara la Ley Marcial para salvar a Polonia de una invasión soviética

Es falso que Jaruzelski decretara la Ley Marcial para salvar a Polonia de una invasión soviética

80.000 soldados, 30.000 policías, 1750 tanques, 1.900 carros de combate y 9.000 coches fueron usados para implantar la Ley Marcial en Polonia. Foto: Chris Niedenthal/FORUM

[Tiempo de lectura estimado: 7′]

Hoy 13 de diciembre se cumplen exactamente 34 años de la declaración de la Ley Marcial en Polonia a cargo del entonces líder comunista del país, el general Jaruzelski. La gélida noche de ese día de ambiente prenavideño, la sangre de muchos polacos quedó prácticamente congelada. El miedo se instaló en los hogares del país.  Se iniciaba un “estado de guerra” que duraría hasta el 22 de julio de 1983 y dejaría casi 100 muertos.

El vídeo de la declaración de la Ley Marcial: (en polaco con subtítulos en inglés)

Jaruzelski sacó a los tanques a las calles, con el ejército apuntando contra los ciudadanos del propio país. Se instauró el toque de queda, se cortaron las comunicaciones telefónicas a toda la población, excepto a la policía y funcionarios del estado. Disturbios en las principales ciudades polacas. Los miembros del recientemente creado y en ese momento legalizado sindicato Solidaridad fueron detenidos esa misma noche.

Posteriormente, Jaruzelski–que sería elegido presidente de Polonia en julio de 1989 por el primer parlamento polaco elegido semidemocráticamente desde antes de la Segunda Guerra Muncial– siempre defendió su actuación asegurando que gracias a la Ley Marcial evitó en Polonia una invasión militar de la Unión Soviética y las fuerzas del Pacto de Varsovia, como las que se produjeron en Budapest en 1956 y en Praga en 1968.

Esa tesis ha sido y sigue siendo defendida por algunos políticos, periodistas e historiadores, reiteradamente, como por ejemplo el director del periódico Gazeta Wyborcza Adam Michnik [1]. La versión de Jaruzelski como héroe patriota.

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Sin embargo, esa versión de los hechos cada vez cuenta con menos apoyo, sobre todo ente los historiadores, ya que no hay ninguna prueba que la sostenga, mientras que hay pruebas contundentes, recogidas por la investigación de Antoni Dudek del Instituto de Memoria Nacional (Institut Pamieci Narodowej en polaco, organismo de investigación histórica estatal)  y mucho sentido común en su contra.

La verdad es que Jaruzelski pidió en 1981 al comandante en jefe de los ejercitos del Pacto de Varsovia, el mariscal sovietico Viktor Kulikov, que realizara una incursión militar terrestre para apaciguar la gran inestabilidad social que vivía el país. Sin embargo, el militar soviético rechazó la petición de Jaruzelski, porque los esfuerzos militares de la URSS estaban puestos en ese momento en la guerra en Afganistán.

En una conferencia historiográfica en 1997 sobre la Ley Marcial que tuvo lugar en el pueblo de Jachranka, Polonia en 1997, a la que fueron invitados el propio Jaruzelski y Kulikov, este  último aseguró que dijo a Jaruzelski que no habría una intervención soviética en Polonia, incluso si fallaba la instauración de la Ley Marcial. Kulikov añadía que había pruebas al respecto. Las pruebas son las anotaciones del adJunto de Kulikov, Viktor Anoszkin, fotocopiadas por el historiador norteamericano Mark Kramer para todos los historiadores presentes en la conferencia. Concretamente, hay que fijarse en las anotaciones del 10 de diciembre de  1981. Según narra Dudek, en ellas Anoszkin escribió lo siguiente:

Kulikov se enteró a través del embajador soviético en Varsovia Boris Aristov que, a petición del general Jaruzelski, lo llamó el secretario del Comité Central del Partido Comunista, Miroslaw Milewski con la siguiente petición:

¿Podemos contar con la línea militar de la URSS [para la introducción de tropas adicionales]? “.

Aristov había comunicado con el Secretario del Comité Central del Partido Obrero Unificado Polaco, Konstantin Rusakov, y – según  las anotaciones de Anoszki – mandó la siguiente respuesta:

“No vamos a introducir tropas”, seguido por este comentario, que no se no se sabe a ciencia cierta si deriva de Milewski, o de sí mismo (Anoszki, lo más probable): “Esta es para nosotros una noticia terrible! Durante un año y medio se ha hablado acerca de la introducción de las tropas – todo se fue al garete. ¿Cuál es la situación Jaruzelski?”

Estas pruebas complementan a las que aparecieron 4 años antes, 1993, que vinieron  de la desclasificación por parte de la administración rusa–bajo el mandado de Boris Yeltsin– de documentación soviética del periodo 1980-1981. En un paquete mandado con dichos documentos a Varsovia se encontraba el protocolo del Politburo soviético del 10 de diciembre de 1981 (en el que se forjó la respuesta dada a Rusakov anteriormente mencionada). En él se leía lo siguiente:

“Cuando se trata de llevar a cabo la operación X -dijo el jefe de la KGB, Yuri Andropov – debe ser únicamente decisión de nuestros camaradas polacos; como quieran, que así sea, se hará.  Nosotros no pretendemos introducir tropas en Polonia. Esta es la posición correcta y tenemos que mantenerla hasta el final. No sé qué pasará con la situación polaca actual, pero incluso si Polonia quedara bajo la autoridad de “Solidaridad”, se hará de igual manera [no habrá intervención militar]. Si a la Unión Soviética se le abalanzasen los  países capitalistas, que ya tienen mecanismos adecuados para todo tipo de sanciones económicas y políticas, para nosotros sería  muy duro. 

A su vez, el jefe de la diplomacia soviética, Andrei Gromyko, dijo: “No puede haber ninguna introducción del ejército soviético en Polonia. Creo que podemos recomendar a nuestro embajador que visite al general Jaruzelski y le informe al respecto”.   La discusión  del Politburo la resumió claramente  Mikhail Suslov: ” Así que creo que estamos todos de acuerdo que bajo ninguna circunstancia puede haber introducción de tropas [En Polonia].”

ley marcial

El peligro de una invasión soviética solo pudo haber existido durante las famosas huelgas de agosto de 1980, momento en el que precisamente el gobierno comunista polaco empezó a preparar la Ley Marcial. No está muy claro porque se aplazó la operación en ese momento, pero podrían haber existido órdenes de la Unión Soviética para hacerlo y así evitar entonces una escalada de las huelgas  y la inestabilidad en todo el bloque de Europa centroriental y la propia URSS.

Queda claro que si la Unión Soviética hubiera querido ejecutar este tipo de operación militar,  la podría haber lanzado en cualquier momento, porque contaba con miles de soldados desplegados en las numerosas bases en Polonia, como la de Legnica. Al menos a finales de 1981, nunca fue esa la intención. Jaruzelski no fue ningún héroe, sino un líder tirano que lanzó al ejército contra el pueblo. Un criminal que al iual que otros dirigentes comunistas del país nunca, hasta el día de su muerte en mayo de 2014, tuvo que rendir cuentas por sus crímenes ante la justicia de la Polonia poscomunista democrática. Lo que muchos polacos consideran una de las flaquezas del sistema político de la Tercera República polaca.

[1] En busca del significado perdido.  La nueva Europa del Este. Adam Michnik. Páginas 72-86. Acantilado. Barcelona 2013

Polonia será uno de los países líderes en Europa dentro de 10 años–según Stratfor

Polonia será uno de los países líderes en Europa dentro de 10 años–según Stratfor

La antigua ciudad alemana de Breslau, la actual Breslavia (Wroclaw), será Capital Europa de la Cultura en 2016 y es una de las urbes con mejores perspectivas de futuro en Polonia Foto: Ángel López Peiró

Polonia será uno de los países que ejercerán un mayor liderazgo en Europa en el año 2025, en detrimento de una Alemania que cederá gran parte de su actual poder de influencia a sus vecinos orientales. A esta conclusión ha llegado la renombrada empresa privada de inteligencia Stratfor, en su informe Predicciones Para una Década 2015-2025.

Esta es la argumentación del informe para explicar el escenario geopolítico y económico de Polonia estimado para dentro de 10 años:

En Polonia se concentrará el crecimiento económico y el aumento de la influencia política en Europa. Polonia ha mantenido uno de los más impresionantes perfiles de crecimiento fuera de Alemania y Austria. Además, aunque su población probablemente se contraiga, es muy probable que esta contracción sea mucho menor que la de otros países europeos. Como Alemania sufrirá  desgarradores cambios en la economía y la población, Polonia diversificará sus propias relaciones comerciales y emergerá como la fuerza dominante en la  estratégica llanura del norte de Europa. Por otra parte, se espera que Polonia sea el líder de una coalición anti-Rusia que, con toda probabilidad , incluirá a  Rumanía durante la primera mitad de esta década. En la segunda mitad de la década, esta alianza tendrá un papel importante en la remodelación de las fronteras rusas y permitirá a algunos estados del este de Europa recuperar territorios perdidos a través de medios informales y formales. A medida que se debilite Moscú, esta alianza se convertirá en la influencia dominante no sólo en Bielorrusia y Ucrania, pero también más al este. Esto mejorará aún más la situación de Polonia y la posición económica y política de sus aliados.

Polonia se beneficiará notablemente de tener una asociación estratégica con los Estados Unidos. Cada vez que una potencia mundial líder entra en una relación con un socio estratégico, la potencia siempre tiene un gran interés en que su estado socio sea económicamente tan fuerte como sea posible, tanto para estabilizar su sociedad, como para poder construir en él una fuerza militar. Polonia estará en esa posición con los Estados Unidos, al igual que Rumanía. Washington ha mostrado ya sus cartas en la región.

El informe también prevé la desaceleración económica de una China con una dictadura cada vez más rígida, la desintegración de Rusia en un estado formado por regiones autónomas; así como una Unión Europea fragmentada, mucho menos unida y con más proteccionismo económico de los estados miembros.

“Los polacos somos conservadores en cuanto a políticas energeticas”. Entrevista a Wojciech Jakóbik, experto polaco en materia energética

“Los polacos somos conservadores en cuanto a políticas energeticas”. Entrevista a Wojciech Jakóbik, experto polaco en materia energética
Foto: Radoslaw Ziomber/ wikicommons
Polonia utiliza el carbón como principal fuente de energía y no cuenta con ninguna central nuclear. En la imagen superior la presa del lago de Czorstyn   Foto: Ángel López Peiró y en la inferior una central térmica a las afueras de Cracovia  Foto: Radoslaw Ziomber/ wikicommons

En Polonia existe desde hace tiempo un debate sobre la necesidad de cambiar el actual modelo energético para proteger el medio ambiente de la contaminación. Se trata de no de los mayores problemas en Polonia, sobre todo en lo que concierne a la calidad del aire en muchas ciudades, aunque en parte está mitificado y es de menor envergadura por ejemplo que en países como Alemania y Francia. Al mismo tiempo, se habla de cómo evitar la dependencia de las fuentes de energía rusas. Todo manteniendo la competitividad que proporciona tener uno de los precios de la electricidad más bajos en Europa. En este sentido, Polonia supo defender muy bien sus intereses y ser influyente en el último acuerdo europeo sobre el cambio climático, que era en un principio visto desde el país centroeuropeo como demasiado ambicioso y peligroso para el desarrollo económico del país. Para hablar este tema nadie mejor que Wojciech Jakóbik, natural de Cracovia,  quien trabaja como experto en política energética en el Jagellonian Institute, es editor jefe del portal polaco sobre economía biznesalert.pl y ha colaborado en medios como Wprost, Dziennik Polski, Forbes.pl y New Eastern Europe. Es sin duda uno de los autores más influyentes en los medios polacos en materia de energía y geopolítica. Además, este joven e incansable analista polaco lleva el blog de actualidad política y económica konserwatywnie, donde publica de media una entrada cada día. No esconde su manera de ver las cosas y se autodefine como un conservador, no solo desde un punto de vista político, sino también económico y energético. Wojciech Jakóbik Nos encontramos en Cracovia un día de otoño para hablar de lo que él más sabe: política energética. Una cuestión de gran calado e importante para el devenir económico no solo en Polonia sino en toda en esta parte de Europa y a nivel comunitario europeo.

Ángel López Peiró ¿Cómo ve el futuro energético de Polonia?

Wojcieck Jakóbik: En Polonia tenemos que revisar algunas ideas entorno a la política energética del país. Algunas políticas y decisiones están basadas en aspectos ideológicos en lugar de aspectos mercantiles. Deberíamos ser pragmáticos, ajustar nuestra política energética y establecer condiciones de antemano. No deberíamos ser dependientes de Rusia–para que las políticas del Kremlin no nos puedan perjudicar, ser más eficientes y hacer cambios respecto a las fuentes de energía.

¿Cuál es el problema con el carbón polaco (además de la importante cuestión ambiental)? 

El carbón polaco es extraído con una tecnología obsoleta. El carbón ruso es mucho más competitivo. Incluso el carbón ucraniano es más competitivo que el polaco. Estamos hablando de un sector muy subdesarrollado en Polonia. Lo que sucede es que acabamos importando carbón de fuera y tenemos en Polonia mucho carbón sin usar. Es posible cambiar esta situación. El problema es que el sector del carbón cuenta con excesivos privilegios en Polonia desde los tiempos del comunismo. Desde entonces los mineros reciben enormes subvenciones y ahora es muy difícil quitarles los privilegios. La primer ministro Ewa Kopacz les sigue dando concesiones. En el actual escenario habría que alejarse del carbón.

¿Es la energía nuclear la solución para Polonia?

No tenemos el know-how (los conocimientos y la tecnología). Tendríamos que importarlo.

De todas formas, Polonia es uno de los países de la UE más competitivos en cuanto a precio de la energía, ¿no?

No tenemos una tasa verde, por lo que nuestra energía es más barata que en otros países. Sin embargo, desde el punto de vista de la innovación no somos competitivos. Falta una visión y hacer reformas, algo que no espero del actual gobierno. Marcin Koloretz tenía una visión y sabía que hacer para salvar el sector energético polaco de políticas medioambientales demasiado ambiciosas. Estamos en un momento de transición. De repente todos los principales medios polacos hablan de energía. En 2020 espero y deseo que seamos independientes energéticamente hablando de Rusia, de una forma u otra, que podamos crear nuestro propio sector energético que cubra nuestras necesidades. España, sin duda, puede ser importante en el mosaico necesario para que eso suceda.

¿Cuál es la situación actual de las energías renovables en Polonia? ¿Es una buena línea de inversión para el país?

En Polonia los movimientos ecologistas son más débiles que en Europa occidental. Los polacos somos más conservadores en cuanto a políticas energéticas. Hay que hacer frente a problemas legislativos. No tenemos leyes en Polonia que regulen el sector de las renovables. Como consecuencia de esto los inversores no pueden planificar. Pero sí tenemos un gran número de inversores, pero el gobierno no apoya estas inversiones. No quieren malacostumbrar a este sector. Creo que la sociedad polaca no es suficientemente rica todavía como para utilizar energía renovable inmediatamente. Deberíamos adoptar una posición pragmática en esta cuestión.  El sur de Polonia no es adecuado para la energía eólica pero sí es una buena inversión en Mazuria y la zona costera del Báltico. La energía solar no es una buena alternativa en Polonia, porque simple y llanamente no tenemos mucho sol.  El gobierno debería hablar con los inversores que ya están trabajando en este sector. Este mercado se expandirá gradualmente pero consecuentemente.

¿Qué le parece el proyecto de Unión Energética Europea impulsado por Donald Tusk?

Puede ser un muy un buen instrumento, donde se pueden incluir diferentes ideas. Fue creado para incluir algunos puntos claves para Polonia como la transparencia en los acuerdos y más estándares. Gazprom se aprovecha en exceso de su posición en la UE. Hay que evitar que Rusia lo pueda utilizar como herramienta política. Polonia ya ha conseguido mucho en materia energética a nivel comunitario. A este nivel se está yendo en la buena dirección. El problema es que Moscú tiene una política energética unificada a largo plazo y Bruselas no tiene siquiera una política energética.

¿Existe la posibilidad de corte de suministro de gas en Polonia?

Para este invierno es imposible que se produzca esa situación. Polonia cuenta con reservas de gas para 2 meses y medio en caso que Rusia cortara el suministro. Pero en tal caso todavía podríamos conseguir gas de Alemania. Lo que ha sucedido y puede suceder es una reducción del suministro para evitar que Polonia proporcione gas a Ucrania. Dos tercios de nuestro gas proviene de Gazprom. Cuando esta limita el suministro podemos comprar a nuestros vecinos occidentales como ya hicimos en el pasado. Sin embargo, una crisis geopolítica con Rusia a largo plazo podría afectar el suministro de gas a Polonia, República Checa, Hungría y Rumanía. La solidaridad y unión energética entre estos miembros de la UE es clave. El problema es la posición hacia Rusia del líder húngaro Viktor Orban, muy criticada dentro de su país. No es un jugador clave en esta partida.

¿Es verdad que Polonia es el país que más paga por el gas ruso?

No es verdad. En 2012 Polonia obtuvo un descuento. Lituania paga mucho más que Polonia. Pero hay todavía mucho que hacer para bajar ese precio.

Máxima tensión entre Polonia y Rusia 25 años después de la caída del Muro de Berlín

Máxima tensión entre Polonia y Rusia 25 años después de la caída del Muro de Berlín
Polonia celebra este martes el Día Nacional de la Independencia Foto: David Corral Abad

Las complejas relaciones polaco-rusas viven su peor momento en 25 años desde la caída del régimen comunista en Polonia. El conflicto en Ucrania ha dejado mella y ha devuelto viejos fantasmas a esta parte de Europa. Aunque la mayoría de ciudadanos polacos no tienen nada contra Rusia, su cultura y sus ciudadanos, el sentimiento contrario al estado ruso ha crecido significativamente en Polonia últimamente.

Los partidos políticos—ante las elecciones municipales el próximo domingo 16 de noviembre—y los medios de comunicación polacos—que en algunos casos tienden al sensacionalismo y la exageración cuando hablan sobre Rusia—no parecen ajenos a ello. En las últimas semanas incluso se ha publicado en Polonia el rumor (cuya veracidad tampoco se puede descartar tajantemente) que Putin podría padecer cáncer de páncreas, le quedaran 3 años más de vida, y quisiera crear un gran imperio ruso antes de pasar a mejor vida.

Las relaciones entre ambos países se enrarecieron después de la catástrofe de Smolensk en abril de 2010, cuando se estrelló el avión del entonces presidente, Lech Kazcynski. El presidente, acompañado de numerosos altos mandos del ejército polaco, asistía a un acto de conmemoración del 60 aniversario de la masacre de Katyń (22.000 militares, oficiales e intelectuales polacos fueron asesinados por orden de Stalin en 1940), al que también iban a asistir las autoridades rusas y tenía que servir para escenificar una reconciliación histórica entre ambos países.

Siguió una frialdad diplomática, sin mayores conflictos, e incluso hubo una estrecha cooperación en muchas áreas; se organizó por ejemplo en el ámbito cultural el Año de Rusia en Polonia y Año de Polonia en Rusia para 2015 (finalmente suspendidos).

La situación cambió estrepitosamente cuando estalló la revolución del “EuroMaidán” hace un año en Kiev. Una revolución apoyada por Polonia, la UE y EEUU que generó la huida del proruso Víktor Yanukówich y grandes cambios políticos en Ucrania, que contaron con una gran implicación del entonces Ministro de Exteriores Radoslaw Sikorski, interesado en un gobierno proeuropeo en Kiev. Cambios que condujeron a que Putin llevara a cabo la anexión de Crimea y apoyara a los rebeldes separatistas del Donbass al sureste del país.

A menudo uno lee que todos los males que acechan hoy el este de Europa se deben al hecho que “tras la caída del Muro de Berlín, la OTAN se expandió hacia el este y rompiendo el acuerdo que terminó con la Guerra Fría”. Este el argumento que esgrimen algunos medios y analistas—no solamente rusos—y el propio Kremlin para justificar la actitud de Putin y la posición de Rusia en el conflicto ucraniano. En realidad lo que ocurrió es que ningún país saliente del bloque comunista o formado tras la desintegración de la URSS—como en el caso de los tres bálticos—quiso quedar desprotegido ante una hipotética invasión rusa, por lo que todos solicitaron la ayuda de la OTAN para protegerse. La Rusia de 2004 no era la actual en cuanto a poder militar, mediático y liderazgo: no podemos asegurar con certeza si una Rusia entonces parecida a la actual hubiera permitido la entrada en la UE de los países excomunistas de Europa central.

La nueva primer ministro polaca Ewa Kopacz, que sustituye al nuevo Presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, afirmó tras tomar posesión del cargo en octubre que la posición de su gobierno en relación al conflicto ucraniana iba a ser a partir de ahora “pragmática”. En otras palabras dejó entrever que el gobierno polaco rebajaría la dureza de su discurso contra Putin por el papel ruso en Ucrania.

Dicho y hecho, porque le quitó la cartera de Ministro de Exteriores a Radoslaw Sikorski, quien sonaba como sustituto de Catherine Ashton como máximo representante de exteriores de la UE pero era visto como demasiado duro con Rusia por muchos países miembros de la UE. Sikorski, que puso a Polonia en el mapa en cuanto a relaciones internacionales concierne, y cuenta con una buena imagen en los círculos políticos y periodísticos—sobre todo en el mundo anglosajón—también se vio salpicado este año por un escándalo de escuchas ilegales: se le oía decir que la alianza con EEUU era perjudicial para Polonia ya que causaba una falsa sensación de seguridad, que el país estaba abocado a una guerra con Alemania y Rusia y que los polacos carecían de autoestima.

Nunca desvinculado de la polémica Sikorski, desveló en una entrevista en la revista Politico que Putin propuso al primer ministro polaco Donald Tusk en 2008 repartirse Ucrania entre los dos países, aunque luego se retractó de esas declaraciones. Le supuso una moción de confianza del Parlamento en su nuevo cargo de presidente de esta institución, que superó esta misma semana.

El gobierno polaco, pese a haber rebajado el tono ligeramente desde la llegada de Kopacz, tiene una posición mucho más firme con Rusia que la de sus vecinos en la Europa central oriental con la excepción de los países bálticos; una posición opuesta a la de Hungría, cuyo presidente Viktor Orban se ha convertido en el caballo de Troya de Putin en la UE, y que contrasta con la ambigüedad de Eslovaquia y República Checa que, pese a temer a Rusia, parecen temer todavía más las consecuencias económicas de enfrentarse a uno de sus principales socios comerciales. No en vano Polonia ha dejado de ser el principal exportador de manzanas del mundo a causa del embargo ruso.

Paralelamente, es notorio que el pasado miércoles el presidente polaco Bronislaw Komoroswki firmó la nueva Estrategia Nacional de Defensa, según la cual, la anexión de Rusia por parte de Crimea y su implicación en el conflicto este de Ucrania han socavado la seguridad regional. El nuevo plan de defensa pone el énfasis en la cooperación con OTAN, EEUU y la UE y está enfocado al refuerzo de la frontera este de Polonia. Sin embargo, este plan tiene implicaciones todavía más significativas: considera como escenario una hipotética y potencial invasión rusa de Polonia.

Al mismo tiempo, no parece una actuación pragmática que el Ministerio de Exteriores retirara la semana pasada la acreditación periodística al corresponsal ruso de la agencia Rossiya Segodnya, Leonid Svirídov y anunciara la intención de retirarle el permiso de residencia en Polonia. Una actuación vista como una provocación por el Kremlin. En declaraciones a la radio polaca la semana pasada, el historiador polaco norteamericano Richard Pipes, especialista en historia rusa, manifestó que Polonia tiene que ser muy cuidadosa con su actitud hacia Rusia y no puede ser tan agresiva como Estados Unidos, por su cercanía geográfica. Pipes cree que Polonia debería dejar en manos de EEUU y Europa occidental el apoyo a Ucrania, no estar tan expuesta y pasar a un segundo plano en este asunto. Este antiguo colaborador de la CIA añadió un apunte interesante: “Rusia desde hace siglos siente animadversión por Polonia porque considera que los polacos como eslavos deberían ser ortodoxos y no católicos, hecho que ven como una traición”. No obstante, afirmó que no considera como real la posibilidad de una invasión rusa de Polonia, por la pertenencia de este país a la OTAN.

La verdad, sin embargo, es que Polonia se queja de que en Europa occidental nadie se toma en serio la amenaza rusa ni entiende la manera de operar de ese país. Si alguien en la UE puede entender bien la mentalidad rusa son los polacos, vecinos con los rusos durante siglos y sufridores de sus ambiciones imperialistas. Afortunadamente para Polonia, la presencia de Donald Tusk al frente del Consejo Europeo puede tener una influencia en la posición de la EU con Rusia, aunque numerosos miembros comunitarios se oponen a endurecer las sanciones y el poder económico ruso se ha infiltrado significativamente en el viejo continente–Gazprom vendría a ser el mejor ejemplo de ello.

Para acabar de rizar el rizo, la tensión entre ambos países ha entrado también en el ámbito historiográfico. El pasado miércoles, Vladimir Putin ante un grupo de jóvenes historiadores rusos manifestó que el pacto Molotov-Ribbentrop no fue tan malo, porque en primer lugar la URSS no quiso ir a la guerra con Alemania en 1939. Putin, además, acusó a Polonia de demostrar una gran hipocresía por criticar ese pacto, que llevó a dos invasiones del país en 1939 y su partición entre nazis y soviéticos. Según el presidente ruso Polonia se aprovechó en 1938 de la invasión nazi de los Sudetes para ocupar una parte de territorio checo (que habia sido polaco antes de que Polonia desapareciera del mapa a finales del siglo XVIII). Mientras es cierto que Polonia ocupó una minúscula parte de territorio checo y—al igual que Francia e Inglaterra, se lavó las manos ante la invasión nazi de los Sudetes para evitar la guerra con Alemania en ese momento—comparar este episodio de 1939 con la invasión total de Polonia en dos frentes por la Alemania Nazi y en septiembre de 1939 es una barbaridad y un intento de manipular la historia.

Las declaraciones de Putin han causado estupor en Polonia y las reacciones no se han hecho esperar. El nuevo ministro de exteriores polaco Grzegorz Schetyna (que aprendió el poco inglés que sabe hablando con los jugadores norteamericanos del club de baloncesto en Breslavia que presidía), aseguró que “Putin se ha olvidado que en 1990 el Consejo Supremo de Rusia declaró nulo el pacto Molotov-Ribbentrop” y “este es el estado de la política rusa hoy en día”.

Por si esto fuera poco, esta polémica llega en un momento de lo más propicio: hoy se cumple un cuarto de siglo de la caída del Muro de Berlín y el próximo martes día 11 Polonia celebra el Día Nacional de Independencia—96 años desde que el mariscal Józef Pilsudski proclamara la independencia de Polonia, que había desaparecido del mapa durante 123 años, repartida entre Austria, Prusia y Rusia. En la celebración de 2013 un grupo de radicales ultranacionalistas atacó la Embajada Rusia en Varsovia y este año las autoridades han extremado las medidas de seguridad en la capital polaca ante la amenaza de nuevos incidentes.

Han pasado 25 años desde las primeras elecciones en un país del bloque comunista y de la caída del muro: la integración de la UE al Este ha sido un éxito (más para los nuevos miembros que para los antiguos), Polonia es hoy un miembro más, y destacado, del club de Occidente, un nuevo líder en la UE y una de sus economías más pujantes. Sin embargo, algunas cosas no han cambiado mucho desde entonces: el miedo a los tanques rusos permanece y la desintegración de la URSS no es un proceso cerrado.

Los exmiembros del bloque comunista han incrementado su presupuesto en defensa desde la invasión rusa de Crimea y la guerra en el sureste de Ucrania.

Russian Shadow

Pragmatismo, sin caer en una excesiva la agresividad dialéctica, y una eficaz estrategia de defensa preventiva ante la amenaza rusa parecen las políticas más inteligentes que Polonia puede llevar a cabo en este momento. En un momento en que los populismos de extrema izquierda, extrema derecha y nacionalistas invaden el viejo continente, Europa no se puede permitir volver al horror totalitario del siglo XX. No hay que olvidar que solo en las “tierras ensangrentadas” (término acuñado muy acertadamente por el renombrado historiador norteamericano Timothy Snyder) de la Europa central oriental éste acabó con la vida de 14 millones de personas.