¿Qué es moralmente aceptable para los polacos?

¿Qué es moralmente aceptable para los polacos?

Plac Zamkowy (Plaza del Castillo) en el reconstruido centro histórico de Varsovia Foto: Ángel López Peiró

El Pew Research Centre realizó durante 2013 un estudio, publicado en abril de 2014, sobre la visión que tienen de la moralidad en relación con varias cuestiones sociales los ciudadanos de 40 países. Polonia estuvo entre los países analizados.

Este centro de investigación norteamericano preguntó a los polacos encuestados sobre la aceptabilidad moral de las relaciones extramatrimoniales, el aborto, el juego, el consumo de alcohol, la homosexualidad o el sexo premarital. Y los resultados fueron los siguientes:

Moralidad de los polacos
Fuente: pewglobal.org

Para un 71% de los polacos las relaciones extramatrimoniales no son aceptables, un 47% piensa lo mismo sobre el aborto, un 33% sobre el juego y  un 17% ve el consumo de alcohol como moralmente inaceptable. Los datos del estudio podrían proporcionar argumentos a los que acusan a Polonia de ser un país relativamente homófobo, ya que el 44% de los encuestados consideraron la homosexualidad moralmente inaceptable. Un 22 % de los polacos encontrarían el divorcio y el sexo premarital una amoralidad y un 17% se opondría al uso de métodos anticonceptivos por principios morales.

La infidelidad matrimonial destaca como el comportamiento menos aceptado moralmente por los polacos, seguida por el aborto y la homosexualidad con un nivel de aceptación parecido.  Sin embargo, la conclusión a la que se puede llegar es que la sociedad polaca está muy dividida en cuanto a la percepción que tienen los polacos de la moralidad y la aceptabilidad moral de ciertas prácticas y comportamientos.

Al comparar los resultados de Polonia con los de la media de los 40 países encuestados, se desprenden las siguientes observaciones:

Fuente: pewglobal.org
Fuente: pewglobal.org

En Polonia hay menos ciudadanos que encuentren las relaciones extramatrimoniales, el aborto, el juego, el sexo premarital y el divorcio moralmente inaceptables, en comparación con la media para los 40 países incluidos en el estudio. Sin embargo, las mayores diferencias entre Polonia y la media se encuentran en la percepción del consumo de alcohol y el juego, que aparentemente de lejos son mucho más moralmente aceptables en Polonia que en la mayoría de países del mundo.

Los otros 39 países incluidos en el estudio son Indonesia, Jordania, Pakistan, Territorios Palestinos, Turquía, Egipto, Túnez, Malasia, Ghana, Líbano, Kenya, Nigeria, Uganda, Filipinas, India, Senegal, China, El Salvador, Bolivia, República Surafricana, México, Israel, Corea del Sur, Brasil, Rusia, Estados Unidos, Argentina, Venezuela, Japón, Canadá, Australia, Chile, Reino Unido, Grecia, Italia, República Checa, España, Alemania y Francia.

En todo caso, el viejo estereotipo basado en prejuicios del polaco medio como ultracatólico, ultraconservador, homófobo, racista y antisemita (se proporcionarán más adelante en este portal datos de estudios sobre estos dos últimos aspectos) no se sostiene de ninguna forma en la Polonia de 2015, aunque se pueda dar en muchos casos.

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“En Polonia religión y nación han ido siempre de la mano”. Entrevista al sacerdote Gerardo Rodríguez, experto en el papel de los religiosos polacos durante la Segunda Guerra Mundial

“En Polonia religión y nación han ido siempre de la mano”. Entrevista al sacerdote Gerardo Rodríguez, experto en el papel de los religiosos polacos durante la Segunda Guerra Mundial

Imagen de una misa en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial en medio de la destrucción Foto: aleteia.org

El sacerdote argentino Gerardo Rodríguez (Rosario, 1966) ha investigado y escrito una cincuentena de historias relacionadas con el papel y las experiencias de los religiosos católicos polacos durante la Segunda Guerra Mundial. Un exhaustivo trabajo historiográfico y periodístico único que puede consultarse en el portal aleteia.org, donde se han publicado estos 50 relatos. Historias reales de épica, tristeza, desolación y martirio. Muchos de estos reportajes extremadamente documentados tratan sobre la implicación de los eclesiásticos polacos en el Levantamiento de Varsovia.

Gerardo Rodriguez en diciembre de 2014 felicitando las navidades y un feliz año 2015 a sus amigos polacos
Gerardo Rodriguez en diciembre de 2014 felicitando  las navidades y deseando un feliz año nuevo a sus amigos polacos

En primer lugar, ¿me podría explicar cuál es su vínculo con Polonia?

San Juan Pablo II. Toda mi formación (ingresé al seminario el 11 de marzo de 1979 y fui ordenado sacerdote el 12 de diciembre de 1991) y parte del ejercicio de mi ministerio transcurrió bajo el pontificado del papa polaco.

No tengo parientes polacos. Lo único eslavo que tengo es el apellido de mi abuela por parte materna, que es croata: Pavicic

¿Cuál es su motivación para investigar y escribir sobre los religiosos polacos que vivieron la mayor tragedia de la historia de Europa? Un trabajo que nadie había realizado antes. ¿Cómo empezó todo?

Todo empezó con la historia de San Maximiliano Kolbe, eso me llevó a interesarme por las circunstancias históricas y por las vicisitudes del pueblo y del clero polaco durante la ocupación alemana en el así denominado período del Tercer Reich.

Y eso ya comenzó siendo seminarista. Luego pasé a interesarme por los sacerdotes en los campos de concentración, comenzando no por un sacerdote polaco, sino por uno alemán, el padre José Kentenich, fundador del movimiento de Schönstatt. Con la beatificación de los 108 mártires polacos del período nazi en el año 1999 se potenció mucho mas el interés y el afán de investigación ya por un colectivo único, los sacerdotes polacos. Al año siguiente viajé a Alemania y pude ir hasta Dachau.

Conseguí el libro en polaco de la biografía de los 108 mártires que gentilmente un sacerdote miguelino polaco que vive en Buenos Aires me cedió, y de diferentes congregaciones varios materiales en italiano y en español. Mucho material en las páginas de las diócesis polacas y de las congregaciones.

¿Cuál fue la posición de la Iglesia católica polaca durante la ocupación de la Alemania nazi?

El fuerte vínculo entre patriotismo y religión fue un rasgo característico en el renacimiento del estado polaco independiente. Durante los más de 100 años en que la nación estuvo desmembrada y repartida caprichosamente por sus poderosos vecinos, fue la Iglesia la que mantuvo vigente la identidad y la tradición polaca por ello los términos polaco y católico eran casi equivalentes. Al atacar Polonia los nazis atacaban también a la iglesia polaca. Con la invasión militar inmediatamente comenzó la persecución religiosa.

Se calcula que el número de víctimas está dado por 4 obispos, 1996 sacerdotes, 113 seminaristas, 238 religiosas, mientras se estima que a los campos de concentración fueron enviados 3642 sacerdotes, 389 seminaristas, 341 religiosos, 1117 religiosas.

De los 1.034 eclesiásticos que encontraron la muerte en el campo de concentración de Dachau, 868 eran polacos.Al respecto recomiendo leer en Aleteia mi artículo: “El poco conocido heroísmo de la Iglesia polaca durante la segunda guerra mundial”.

En Actes y documents du Saint Siege relatifs a la seconde guerre mondiale hay una abundante documentación, que incluso se puede consultar por internet, donde se ve el esfuerzo constante de la iglesia católica polaca por defender sus derechos y sobre todo por velar por la grey del pueblo de Dios. Muchas veces eran esfuerzos ímprobos y hasta contraproducentes.

Hay una síntesis del contenido de estos doce volúmenes en un libro escrito por el padre jesuita Pierre Blet, experto en este periodo histórico. El original es en francés, y esta traducido al italiano. Hasta donde tengo entendido esa es la única traducción del original, desconozco si se hizo una traducción española. Yo poseo este libro en italiano: “Pio XII e la Seconda Guerra mondiale negli Archivi Vaticani”. El capitulo IV está dedicado enteramente a Polonia: “La Chiesa nella Polonia invasa”.

en caso de que los alemanes hubieran ganado la guerra, los polacos hubieran sufrido el mismo destino que los judíos, es decir, el genocidio

¿Era consciente la Iglesia católica polaca, y también el Vaticano, del alcance del horror creado por los nazis en el Holocausto?

Es una pregunta que tiene su complejidad y creo que la respuesta es diferente y particular en cada país. Simplemente voy a subrayar algunas ideas. De todos los países ocupados, Polonia y los polacos constituían uno de los países y nacionalidades más reprimidos y oprimidos, con apenas vestigios de independencia. Lo describe muy bien la siguiente cita:

“… en caso de que los alemanes hubieran ganado la guerra, los polacos hubieran sufrido el mismo destino que los judíos, es decir, el genocidio. Lo anterior no es una mera conjetura, ya que los polacos de Alemania comenzaban a ser obligados a llevar un distintivo en el que una “P” sustituía la estrella judía, y esto, tal como hemos visto, fue siempre la primera medida adoptada por la policía al iniciar el proceso de destrucción”. Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalen, pag. 329

Las noticias del Holocausto provocaron una reacción mínima en el exterior. De la alarma que dio el gobierno polaco en el exilio en 1942 se hizo caso omiso. Los informes de testigos presenciales como Nowak y Karski cayeron en saco roto. Las peticiones de las organizaciones sionistas de bombardear los accesos a Auschwitz no se tuvieron en cuenta.

Mientras tanto en Polonia se multiplicaban las operaciones de rescate. Decenas de miles de judíos buscaron ayuda en el así llamado lado “ario”. El rescate se concretó en una acción protagonizada principalmente por individuos concretos. Sin embargo, es importante subrayar que en Polonia esconder y ayudar a los judíos, no solo suponía poner en peligro las vidas de los judíos, sino también las de los polacos y sus vigilantes familias. Cientos de polacos pagaron con la vida por su espíritu humanitario. Los hechos de los “Justos entre las naciones” polacos sobrepasan en dignidad y heroísmo a los de toda la gente que se consagró a esta causa.

6532 de los 25687 “Justos” de todo el mundo son polacos, incluyendo gente de diferentes clases sociales, católicos fervientes, monasterios y miembros de varios grupos políticos.

La iglesia católica polaca subraya que en 70 monasterios masculinos y en 363 casas religiosas femeninas fueron escondidos judíos. El número de sacerdotes que fueron asesinados por rescatar judíos supera los 150.

Con respecto al Vaticano simplemente un breve enunciado: el Papa estaba convencido de que su intervención pública no lograría salvar ni la vida de un solo judío, y que debía sacrificarlo todo a la causa mayor de poner fin a la guerra, y así, terminar también con las condiciones que hacían posible la matanza masiva de los inocentes. Hizo mucho por ellos mediante la intervención de sus nuncios en los países ocupados.

Esto no impidió que interviniera en persona para salvar a la mayoría de los judíos de Roma. Hoy sabemos fehacientemente que se salvaron 7000 judíos en Roma, de una población, que según las propias cifras de las SS, sobrepasaba por muy poco los ocho mil.

Hay un libro muy bueno de Gordon Thomas sobre esta cuestión, “Los judíos del Papa”, editorial Edhasa, 2013

¿Cuál fue el posicionamiento de los religiosos católicos de Varsovia ante el Levantamiento del Gueto de Varsovia? ¿Intentaron ayudar a los judíos de algún modo?

Sinceramente no tengo muchos elementos ni un material informativo amplio para responder a esa pregunta en particular. Atendiendo a la respuesta precedente se supone que intentaron ayudar todo lo posible.

Si se puede decir que inmediatamente después de la Gross Aktion (entre julio y septiembre de 1942 fueron deportados 300000 judíos del gueto y exterminados en Treblinka) varias personas del partido católico FOP (Frente para la Resurrección de Polonia, en sus siglas en polaco) y del Partido Democrático alentaron y fundaron Zegota, el Consejo Secreto de Ayuda a los Judíos.

Los cientos de judíos que se ocultaban y los miles cuyas vidas dependían a menudo de una azarosa mano que los rescatara, se hallaban bajo el ala del Zegota.

La declaración de Irena Sendler (Justa entre las Naciones) también es contundente: “Ningún sacerdote, ninguna monja me negaron, jamás, ayuda para salvar a niños judíos. Todo lo contrario, colaboraron hasta el final de la guerra, poniendo en peligro sus propias vidas. Ningún orfanato dirigido por religiosos se negó nunca a acoger a un niño judío”. (Jose M. Garcia Pelegrín, “Cristianos contra Hitler”, editorial Libroslibes, pag. 164)

Con toda la información de que disponemos hoy en día, ¿Cree que el Levantamiento de Varsovia fue un error?

Me suscribo a una de las conclusiones a la que llega uno de los expertos en el tema, el historiador britanico-polaco Norman Davies:

“El levantamiento de Varsovia fue la mayor acción militar emprendida por cualquiera de los movimientos de resistencia en el curso de la guerra. Cincuenta mil combatientes polacos equipados con armas ligeras hicieron frente a un número similar de SS y tropas auxiliares- incluida la brigada RONA de renegados rusos- armados con tanques, artillería pesada y aviones de combate. Tenía que durar cinco o seis días, pero se prolongó hasta casi diez semanas. Ninguno de los observadores experimentados, incluido Stalin, pudo entenderlo. Pero la explicación es sencilla: puro coraje” (Norman Davies, Europa en guerra 1939-1945, pag.172).

“En términos militares, el Levantamiento de Varsovia constituyó un ejemplo de manual de guerrilla urbana. Un ejército aficionado, con elevada motivación, mantiene a raya a un ejército profesional durante semanas, resistiendo los ataques de tanques, cañones pesados y bombarderos en picado. En términos políticos, muchos lo consideran una cínica traición de los aliados occidentales, que, por no importunar a Stalin, no intervinieron a favor de sus aliados polacos. La confusión, la falta de preparativos y una información defectuosa proporcionan una explicación alternativa” (ibid 173).

También ilustra la alegoría con la que concluye su monumental obra Varsovia 1944: “Un hombre ( AK) se lanza a un río para pelear con una banda criminal (los nazis) que ha estado humillando, apaleando y matando a su familia durante años, tras integrarse en un equipo dedicado a combatir a esos criminales. Los dirigentes del equipo (Inglaterra y Estados Unidos) le han asegurado que todos colaborarían en la tarea. Elige el momento en el que en la otra orilla aparecen “amigos de sus amigos” (Ejército Rojo) de los que espera ayuda. Pero todo sale mal: los criminales no huyen sino que se enfrentan al hombre y masacran a sus parientes. Los “amigos de sus amigos” permanecen impasibles. El hombre comienza a derrumbarse. Los jefes de su equipo llaman al otro lado del río y piden ayuda a los amigos, pero la llamada es confusa y poco comprometida. Los “amigos” siguen sin hacer nada y nuevas llamadas no obtienen respuesta. Al final uno de ellos se lanza al río pero pronto el mismo se ve en dificultades. Tras una larga lucha los criminales agarran al hombre, le aprietan en la garganta, lo hunden en el agua y se ahoga.
¿A quién hay que culpar y a quién hay que alabar?” (págs. 762-763)

Más que un país castigado por la historia, Polonia es un país castigado por sus vecinos

¿Merece la pena dar la vida en la lucha por la libertad de una nación?

El Catecismo de la Iglesia Católica dice que “una guerra de agresión es intrínsecamente inmoral. En el trágico caso que estalle la guerra, los responsables del Estado agredido tienen el derecho y el deber de organizar la defensa, incluso usando la fuerza de las armas” (2265).

La respuesta es afirmativa pero los soldados polacos no solo dieron la vida por la libertad de su patria.
El nacionalismo polaco, con todo su fervor patriótico, jamás abrigó sentimientos mezquinos y xenófobos. Esto no se puede decir de igual manera de otros nacionalismos modernos que convertirían a la Europa del siglo XX en un osario.

Todo esto lo resume claramente el epitafio del cementerio polaco en Monte Cassino: “Nosotros, los soldados polacos/Por vuestra libertad y la nuestra/Entregamos nuestros cuerpos al suelo de Italia/Nuestras almas, a Dios/Pero nuestros corazones, a Polonia”.

¿Abandonó Dios a Polonia en el siglo XX? ¿Es Polonia un país castigado por la historia en su opinión?

Primero contesto la segunda pregunta. Más que un país castigado por la historia es un país castigado por sus vecinos. La enorme y llana planicie polaca siempre se encontró limitada por vecinos de mayor envergadura, agresivos y materialmente superiores. Dígase caballeros teutónicos, soldados-estadistas prusianos o los ejércitos del Tercer Reich. Siempre en el oeste han tenido a los germanos y casi siempre en actitud agresiva. El paroxismo de esta animadversión germano-polaca llego con la Segunda Guerra mundial donde Hitler intento liquidar definitivamente el “asunto polaco”.

Sin embargo, las auténticas y perdurables iras de la antipatía polaca van dirigidas hacia el este, hacia Rusia. Ese odio era reciproco. Durante las particiones del siglo XVIII, tales sentimientos de odio mutuo se endurecerían al tratar las autoridades autocráticas rusas de convertir a los polacos en rusos y contribuir aquéllos a la violencia conspirativa que resquebrajaría el imperio zarista.

¿Cree que los eventos vividos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial se podrían llegar a repetir?

Respondo con las palabras del papa Francisco, me parece que son muy iluminadoras. Subrayo algunos párrafos de las palabras que dirigió a los fieles reunidos en la basílica de San Pedro antes de iniciar la misa en conmemoración de los mártires armenios.

“En varias ocasiones, he definido este tiempo como un tiempo de guerra, una tercera guerra mundial ‘en etapas’, en la cual diariamente asistimos a crímenes atroces, a masacres sangrientas y a la locura de la destrucción.

Lamentablemente aún hoy escuchamos el grito, sofocado y no atendido de tantos hermanos y hermanas, indefensos, que a causa de su fe en Cristo o pertenencia étnica, son públicamente y atrozmente asesinados, decapitados, crucificados, quemados vivos, u obligados a abandonar sus tierras.
También hoy estamos viviendo una especie de genocidio causado por la indiferencia general y colectiva, por el silencio cómplice de Caín que exclama: ‘¿Y a mi qué me importa? ¿Soy yo quizás el guardián de mi hermano?’.

La humanidad vivió en el siglo pasado tres grandes tragedias y sin precedentes: la primera se considera generalmente como ‘el primer genocidio del siglo XX’. (Juan Pablo II y Karekin II, Declaración Conjunta, Etchmiadzin 27 de septiembre de 2001). Esa ha golpeado a vuestro pueblo armenio, la primera nación cristiana, junto a los católicos y los ortodoxos sirios, asirios, caldeos y griegos.

Fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos y niños e incluso enfermos e indefensos. Los otros fueron los perpetrados por el nazismo y el estalinismo. Y más recientemente, ha habido otros exterminios de masa, como en Camboya, Ruanda, Burundi y en Bosnia.

Y sin embargo, parece que la humanidad no puede dejar de derramar sangre inocente. Parece que el entusiasmo surgido a finales de la Segunda Guerra Mundial vaya desapareciendo y disolviéndose.
Parece que la familia humana se niegue a aprender de sus propios errores causados por la ley del terror; y por lo tanto, todavía hoy hay quienes tratan de eliminar a su similar, con la ayuda de algunos y el silencio cómplice de otros, que permanecen espectadores. Aún no hemos aprendido que “la guerra es una locura, masacre inútil”.
(…)
(12 de abril de 2015)

¿Qué mensaje nos deja la historia de San Maximiliano Kolbe?

Cuando en el campo de concentración de Auschwitz se presentó el frágil franciscano de Niepokalonow frente al comandante Karl Fritsch sucedieron tres milagros:

El primero: el prisionero no fue ejecutado de un tiro en el acto.

El segundo: el hombre perteneciente a la raza superior se “interesó” por el osado movimiento en medio de ese ejército de espectros. “¿Qué quiere este cerdo polaco?”

El tercero: el gran milagro, porque para Fritsch quien estaba delante de él con la cabeza descubierta y la vista en el suelo era sólo el número 16670. Precisamente el milagro es la pregunta del comandante: Wer bist du? (¿Quién eres tú?). Sin querer el señor de la vida y de la muerte en el campo de exterminio recordó a todos que eran hombres y no números.

El resto de la historia ya la conocemos. Se borra el número 5659 (Francisco Gajowniczek) de la lista de los candidatos al bunker del hambre y se reemplaza por el 16670 (Maximiliano Kolbe). A partir de ese momento con esta donación Auschwitz deja de ser un campo de extermino y se convierte en un calvario.

Con esta oblación el padre Maximiliano Kolbe hace carne lo que le decía a sus compañeros de infortunio: “El odio no es una fuerza creativa; sólo el amor es fuerza creativa”.

¿Entiende que pueda a veces ser difícil creer en Dios con la gran cantidad de desgracias que ocurren en el mundo?

Sigo respondiendo con las palabras del papa Francisco que dirigió a los fieles en la basílica de San Pedro:

“Con la firme certeza de que el mal nunca viene de Dios, infinitamente bueno, y arraigados en la fe, profesamos que la crueldad no se puede atribuir a la acción de Dios, y más aún, no debe de ninguna manera encontrar justificación en su santo nombre. ¡Vivamos juntos esta celebración, poniendo los ojos en Jesús Cristo resucitado, vencedor de la muerte y el mal!”
12 de abril de 2015

¿Cuál es su historia favorita, entre todas las que ha explorado con sus artículos? ¿Cuál es la más sorprendente?

Son historias de fidelidad y de martirio. Son historias donde el pastor a imagen del Buen Pastor da la vida por sus ovejas. Son historias donde muchas veces el sacerdote que amaba a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el extremo, hasta el fin. Y a veces junto con el pastor, también el rebaño era aniquilado…

Me impresiona en estos relatos la postura sacerdotal sosteniendo, acompañando, rezando, preparando literalmente a sus fieles hasta el borde mismo de la fosa de ejecución.
Por eso no puedo hablar de una historia favorita. Todas edifican, todas son amables, todas son representativas de quienes fueron fieles a Dios y a la Patria.

No olvido la historia de las religiosas, dignas también por el ejercicio de una caridad heroica hasta el martirio.

Las historias más sorprendentes fue recorriendo una Varsovia en llamas y condenada a la destrucción. Son historias sorprendentes porque son historias de vida en una ciudad de muerte.

¿Cuáles han sido sus mayores dificultades a la hora de afrontar este proyecto?

A la hora de afrontar este proyecto evidentemente la primera y mayor dificultad fue el idioma. Así que solo con un diccionario y la paciencia de un sacerdote polaco primero y luego de una señora polaca que me iba corrigiendo las traducciones. Ambos nos sorprendíamos de como captaba el sentido del texto. Recuerdo que en una oportunidad esta señora polaca, sobreviviente de los campos de concentración, me dijo: “Usted Padre tiene una ayuda extra, el Espíritu Santo”. Finalmente decidí estudiar el idioma polaco.

El material de investigación que se encontraba en internet también estaba en polaco, especialmente los mártires del clero diocesano. Solo pude acceder a otros idiomas cuando consultaba en los mártires de las órdenes religiosas. Agradezco a los miembros de diferentes congregaciones religiosas que generosamente me brindaron material, incluso inédito aquí en Argentina.

Hay un trabajo, sin publicar, que hice sobre los mártires capuchinos asesinados en Auschwitz y Dachau.

¿Qué planes de futuro tiene en relación con este proyecto?

En relación con este proyecto a futuro quisiera que se difunda por medio de alguna publicación. Lo más avanzado es una serie de artículos sobre la insurrección de Varsovia y el papel del clero en la misma. También tengo en mente publicar una serie de historias de los sacerdotes polacos en los campos de concentración. Cuento con mucho material traducido.

¿Cuáles fueron las mayores virtudes y logros de Juan Pablo II?

Enamorado de la Eucaristía y devoto de María, supo llegar al corazón de todos con independencia de razas, credos, edades, profesiones. Un gran Pastor. También filósofo y teólogo destacado. Defensor de la moral y de los derechos humanos, de la cultura de la vida, amante de la paz y de la justicia, papa de los jóvenes (con el surgieron las Jornadas Mundiales de la Juventud, la próxima en Cracovia) y de las familias, adalid de los derechos del no nacido, de los ancianos y de los enfermos. Apóstol de la reconciliación que supo aglutinar a credos diversos en Asís abriendo una vía ecuménica del diálogo interreligioso de un valor incalculable. El papa viajero que recorrió el mundo una y otra vez abrazando y bendiciendo a todos.

¿Cómo ve a Polonia hoy en día?

Veo a un país pujante, creo que económicamente está estable, queriendo también tener su protagonismo en el concierto de Europa.

Honestamente tendría que leer más para dar una respuesta con mayores elementos de juicio.

¿Cómo ve a la Iglesia polaca y su papel en la sociedad polaca hoy en día?

Me da la impresión que la figura del papa Francisco sacudió un poco las estructuras de la iglesia atada a cuestiones anacrónicas especialmente en lo que hace a su dimensión de servicio y ministerio.

Parece que la iglesia polaca no está ajena en este momento de lo que el Papa Francisco define como mundanidad espiritual.

¿Es Polonia un país de fervor religioso, o un país extremadamente tradicional?

Creo que una cosa no quita la otra. El fervor religioso mantuvo la estructura de la nación y aun en los momentos más trágicos todo polaco supo ser fiel a Dios y a la Patria. También mantiene las tradiciones religiosas y patrióticas de modo ejemplar.

¿Necesita la Iglesia católica una profunda transformación? ¿Cuál es su opinión sobre la labor de su compatriota el Papa Francisco?

Creo que la respuesta está en la exhortación programática Evangelii Gaudium donde el Papa nos invita a “una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría del Evangelio” y quiere “indicar caminos para la marcha de la iglesia en los próximos años”.

Pero la profunda transformación la está generando el mismo con su estilo de vida y su coherencia pastoral en el servicio que presta a la iglesia universal. Bien vale aquí el adagio latino: Verba docent, exempla trahunt (las palabras enseñan, los ejemplos arrastran).

Me pica la curiosidad, ¿Qué le atrae tanto de Polonia?

Que es, fue y será siempre fiel. Polonia semper fidelis!

La Navidad en Polonia: tradición, magia y misticismo

La Navidad en Polonia: tradición, magia y misticismo

La festividad más importante en Polonia en el calendario desde un punto de vista estrictamente religioso es Semana Santa (Pascua). Para las familias polacas católicas, de hecho, esta puede ser mucho más importante que la celebración del nacimiento del hijo de Dios.

Sin embargo, la Navidad es, como en la mayoría de países cristianos, la mayor celebración cultural anual en Polonia. Estas fechas tan señaladas crean indiscutiblemente el momento más maravilloso y mágico del año en el país centroeuropeo.

El régimen comunista intentó durante años con mucho ímpetu quitar relevancia a la Navidad en Polonia por su esencia religiosa  y tradicional, pero no lo consiguió. La Navidad se celebraba en la Polonia comunista de forma tradicional tanto, o incluso más, que en la Polonia actual. Los polacos históricamente han tenido siempre mucho apego a la tradición y mucho a desapego a las imposiciones y prohibiciones.

La Lonja de los Paños en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró
La Lonja de los Paños en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

Los belenes (szopki)

Uno de los elementos más importantes en el abanico de decoraciones navideñas polacas son los belenes, además de los árboles navideños (choinki); estos últimos cuentan con mucho apego en todo el centro, este y Norte de Europa. Casi todas las iglesias en Polonia montan un belén, una representación de la natividad de Jesucristo, en su interior. Es posible ver un belén en un hogar polaco pero no es tan habitual como el árbol de Navidad. En Polonia no se estilan los belenes vivientes aunque si los belenes con figuras del nacimiento a tamaño real con animales.

El belén en la Iglesia de San Bernardo, junto al Monasterio de los Bernardinos y frente a la colina de Wawel, es cada año uno de los que más impresionan en Cracovia Foto: Ángel López Peiró
El belén en la Iglesia de San Bernardo, junto al Monasterio de los Bernardinos y frente a la colina de Wawel, es cada año uno de los que más impresionan en Cracovia Foto: Ángel López Peiró

En Cracovia existe la tradición desde el siglo XIX de hacer coloridos belenes de madera, cartón y aluminio (szopki krakowskie) que incluyen famosos elementos arquitectónicos de la ciudad. Desde hace 72 años esta tradición tiene también la forma de un famoso concurso que reúne a miles de estos, creados por escuelas, institutos, universitarios, jubilados, trabajadores, gente de todas las edades y profesiones. Los hay casi microscópicos y algunos que alcanzan los varios metros de altura. Los creadores de szopki krakowskie deben usar solo una serie de colores establecidos por las reglas del concurso, que queda escenificado junto al monumento al poeta Adam Mickiewicz en la Plaza del Mercado de Cracovia el primer jueves de diciembre cada año.

Algunos belenes cracovianos cuentan incluso con luces y elementos mecánicos, y la mayoría incluyen figuras de personajes polacos famosos históricos y actuales. Algunos van más allá y crean metaszopkas: inculyen personajes que llevan un pequeño belén cracoviano en sus manos. En algunos se percibe una buena dosis de sátira. Los mejores belenes son expuestos hasta febrero en el Museo Histórico de Cracovia en el Palacio Krzysztofory en el Rynek.

Típico belén cracoviano. Foto: Ángel López Peiró
Típico belén cracoviano. Foto: Ángel López Peiró
El concurso de belenes cracovianos en la Plaza del Mercado Foto: Globtrotter Hostel en Cracovia
El concurso de belenes cracovianos en la Plaza del Mercado Foto: Globtrotter Hostel en Cracovia

San Nicolás

El 6 de diciembre con ocasión de la festividad de San Nicolás, se celebra la tradición de Mikołajki. La versión polaca de Santa Claus trae regalos a los niños polacos a través de las chimeneas de sus casas en esta fecha. También se sube a tranvías y autobuses de muchas localidades polacas para alegrar y sacar una sonrisa a los pasajeros.

Mikołajki es quien tiene más popularidad en Polonia en comparación con los Reyes Magos, o el pequeño ángel (aniolek) o un duende (según la región) que trae regalos durante la Nochebuena (Wigilia).

Compras navideñas

La Navidad en Polonia también tiene su vertiente comercial como en todos los países donde se celebra. A los polacos les encanta hacer regalos, por muy sencillos que sean. Los centros comerciales en Polonia no escatiman esfuerzos para impresionar a los compradores con espectaculares decoraciones navideñas. Se estima que esta Navidad 2014 cada polaco va a gastarse de media unos 115 euros, una cifra modesta en comparación con los países occidentales, pero considerable si se contextualiza en el nivel de vida del país centroeuropeo. Si bien parece que la Navidad tiene un tinte cada vez más comercial en Polonia, sí que todavía tiene un carácter más religioso, cultural, tradicional y ante todo familiar que en muchos países de Europa occidental. No en vano, para los polacos la Navidad es, sobre todo, tiempo en familia y con amigos.

Iluminación navideña exterior del centro comercial Galeria Krakowska en Cracovia Foto. Ángel López Peiró
Iluminación navideña exterior del centro comercial Galeria Krakowska en Cracovia Foto. Ángel López Peiró

Esculturas de Hielo en Poznan

Cada año alrededor de la época navideña el Rynek de esta ciudad acoge el Festival Internacional de Esculturas de Hielo que reúne a escultores en hielo de diferentes países.

Escultura de hielo realizada en la edición de 2012 del festival Foto: Ángel López Peiró
Escultura de hielo realizada en la edición de 2012 del festival Foto: Ángel López Peiró

Tradicionales mercados y adornos navideños

Visitar Polonia durante estas fechas es una oportunidad de maravillarse con la magia navideña con la que las ciudades polacas acogen a sus habitantes y a los afortunados visitantes. En este país no se escatiman recursos a la hora de decorar las calles y adornar espectaculares árboles navideños. La Navidad se respira por todas partes a orillas del Vístula. Unas tierras no aptas para los detractores de esta celebración.

Aspecto de La Plaza del Mercado de Cracovia en Navidad Foto: Ángel López Peiró
Aspecto de La Plaza del Mercado de Cracovia en Navidad Foto: Ángel López Peiró
Iluminación en la Plaza del Mercado (Rynek) de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Iluminación en la Plaza del Mercado (Rynek) de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Árbol de navidad en el barrio de Nowe Miasto de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Árbol de navidad en el barrio de Nowe Miasto de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Tranvía navideño en Cracovia
Cracovia cuenta incluso con un tranvía navideño Foto: Ángel López Peiró

Los mercados navideños, con mucho arraigo en Polonia a causa de la gran influencia germánica en el país, impregnan las ciudades polacas en el espítitu navideño desde principios de diciembre o finales de noviembre y hasta finales de enero o principios de febrero. Los más famosos son los de Breslavia y Cracovia, ubicados en las emblemáticas plazas mayores de ambas ciudades, aunque rebosan encanto en todas las ciudades polacas. En ellos se puede encontrar productos de alimentación como embutidos, quesos, pierogi y miel, artesanía, ropa de abrigo y adornos navideños. Entre estos últimos destacan las bombki, las bolas de cristal pintadas a mano que se cuelgan de los árboles navideños. Estas son exportadas a todo el mundo por fabricantes polacos, principalmente en el sur del país.

Mercado navideño en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró
Mercado navideño en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

El siguiente vídeo muestra el ambiente que se respira en las engalanadas calles de Cracovia durante la Navidad:

En el Palacio de Wilanów a las afueras de Varsovia se puede ver un laberinto de luces con referencias no solo navideñas:

Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów con referencias a Alicia en el País de las Maravillas. Foto: Ángel López Peiró

La Wigilia: la nochebuena polaca

La Wigilia Bożego Narodzenia (Vigilia del Nacimiento de Dios) el 24 de diciembre es el punto álgido de la celebración navideña en Polonia. La palabra polaca Wigilia, como la española vigilia, proviene de la palabra latina vigiliare que significa observar, pasar la noche en guardia , y hace referencia a la espera de la llegada del Mesías al mundo. En Polonia se trataba de una noche espiritual de sacrificio, abstinencia en que se debería esperar el nacimiento de Cristo con un rezo silencioso y en estado vigilante. Sin embargo,  a los elementos cristianos de la Wigilia polaco se le unen muchos de origen eslavo pre-cristiano pagano.

Las tribus eslavas paganas celebraban el solsticio de invierno como festival de cosecha y como día para recordar a los que habían perecido. La noche del 24 de diciembre coincidía en medio del solsticio de invierno, la noche más larga del año y el inicio del año solar  y el ciclo anual de las plantas en la agricultura. Día de adoración del nacimiento del Sol en la antigua Roma que fue adoptado por el Cristianismo como efeméride del nacimiento de Jesucristo.

La Wigilia es una noche llena de simbolismo, misticismo y superstición en los hogares polacos donde la celebran de forma tradicional:

El árbol de Navidad, montado en muchos hogares el mismo día 24 por la mañana, simboliza la vitalidad y el renacer de la vida. El heno tiene una gran importancia simbólica en la Wigilia. Se pone debajo de un mantel blanco que cubre la mesa. Esto recuerda a los familiares reunidos alrededor de la mesa que Jesús nació en un humilde establo, en pesebre sobre el heno. También se pone heno en los rincones del salón para garantizar abundancia durante el próximo año. El grano, esparcido debajo del mantel junto al heno, es también un símbolo de prosperidad y abundancia para el año siguiente. Es visto como una fuerza revitalizante que simboliza la inmortalidad y la riqueza. Las nueces simbolizan el misterio, el dinero y la fertilidad. Las manzanas son símbolos de amor y salud. Colgadas en el árbol de Navidad deben proporcionar fuerza y larga vida a los miembros de la familia.

Cuando ponen la mesa para la cena de Wigilia, los polacos se aseguran que dejan una silla extra libre, pero con platos y cubiertos. Simbólicamente, y acorde a la antigua tradición, este lugar es para los seres queridos que fallecieron cuyos espíritus pueden querer volver durante esta noche guiados a sus casos por la luz de la vela que ilumina la mesa durante la Wigilia. Hoy en día se dice que la silla y el plato extras son por si aparece un invitado sorpresa, o para durante el trascurso de la noche invitar a alguien que iba a pasar la noche en solitud. Pero el misticismo y la superstición que rodean a esta celebración no terminan aquí:

El invitado que entra primero en la casa donde se celebra la reunión familiar de Nochebuena es muy importante. Si se trata de una mujer es un presagio de que habrá problemas por lo que es preferible que sea un hombre y así se planifica en muchos hogares polacos. Esta superstición también es válida para  la primera persona que llama por teléfono durante el 24 de diciembre. Las parejas tienen que besarse debajo de una planta de acebo colgante, que debe adornar los hogares polacos en Navidad, durante esta noche para tener buena suerte en la perpetuación de su amor.

Antiguamente se creía en Polonia que los animales adquirían un poder especial y podían hablar durante esta noche. Era importante escucharles para presagiar el futuro del próximo año.

El dicho polaco jaka Wigilia, taki cały rok significa “como en la Wigilia, así todo el año”. En Polonia se cree que el devenir la Nochebuena  y el ambiente que se respira durante esta noche, es un presagio sobre el devenir del próximo año. Por eso, se intenta que sea un momento de paz y armonía en un ambiente familiar, sin rencores, disputas o discusiones alguna.

Según marca la costumbre, en la casa donde se celebra la Wigilia, todo debe estar listo para la cena al caer la primera estrella, momento en que se suele iniciar la celebración (generalmente alrededor de las 4 o 5 de la tarde, anochece entre las 15.00 y las 16.00 horas en Polonia según la localización en esta época del año).

Es una referencia simbólica a la estrella de Belén, que anunció el nacimiento de Jesús a los Tres Reyes Magos. La cena comienza con una oración y la lectura de un fragmento del Evangelio de Mateo y el Evangelio de Lucas, en la sección en que habla del nacimiento de Jesús. Normalmente la lectura va a cargo del anfitrión donde se celebra la cena, o la persona con más autoridad dentro de la familia.

Pero el momento más importante de la ansiada Wigilia es el reparto del opłatek, una hostia bendecida, de forma rectangular, hecha de harina y con relieves religiosos en su superficie. Generalmente el anfitrión o la persona más vieja o venerada de la familia empieza el acto de romper y compartir el opłatek con el resto de los familiares alrededor de la mesa. Cada miembro de la familia debe romper un trozo de su opłatek y dárselo a su familiar al tiempo que le expresa buenos deseos que conciernen a la salud, felicidad, amor y el éxito. Así con reciprocidad hasta que todos los miembros de la familia han comido un poco del opłatek de todos los presentes en la cena. Esta costumbre simboliza la reconciliación, el perdón de cualquier falta o queja y los mejores deseos para el próximo año. Se remonta al antiguo rito cristiano de compartir el pan como símbolo de hermandad y pertenencia a una comunidad cristiana. En la Edad Media la hostia fue introducida en substitución del plan y en Polonia era también añadida a los animales de granja durante esta noche, ya que estos al poder hablar eran como humanos por una noche.

La cena de la Wigilia consiste normalmente de 12 platos, en realidad platitos para fortuna del estómago de los comensales, que simbolizan los 12 discípulos de Jesús. Ninguno de ellos contiene carne como herencia de la prohibición religiosa al tratarse originalmente de una noche de sacrificio. Los ingredientes principales e indispensables esta noche en una mesa polaca son la col, la col agria, las setas, los pierogi, la sopa de remolacha (normalmente servida con unos raviolis rellenos de setas llamados uszki) y el pescado, principalmente carpa, cocinada de una y mil maneras. En el sur y este de Polonia es muy típico cocinar la carpa al estilo judío ( al horno, rellena de cebolla, y zanahoria) que es una versión polaca del famoso pescado gefilte de los judíos asquenazíes, cuya presencia fue muy significativa en Polonia durante casi 1000 años. Es muy chocante ver puestos con pequeñas piscinas llenas de carpas vivas a la venta en algunas localidades polacas en los días previos a la Wigilia.

Existen sin embargo grandes diferencias regionales en el menú de la cena de Wigilia por lo que es difícil crear una lista de los platos que se encontrarán en cualquier mesa polaca durante esa noche.

Las semillas de amapola  y la miel en la kutia, original de Podlaquia al noreste de Poloniasin embargo no suelen faltar.

Después de la saciante cena es el turno de cantar en familia los villancicos polacos (kolędy), con fama internacional de ser uno de los más melódicos y hermosos del mundo, para hacer tiempo hasta la medianoche. A esa hora se celebra en Polonia como en muchos otros países la Misa del Gallo, conocida aquí como pasterka. Una misa que en Polonia puede durar hasta casi 2 horas pero que  los villancicos hacen muy amena y emotiva.

Como curiosidad merece la pena mencionar que mirar la película Solo en Casa se ha convertido en una tradición navideña en Polonia en Wigilia o durante el Día de navidad, ya que la película se ha emitido en la televisión nacional TVP desde principios de los años 1990 en Navidad. En las navidades de 2011, más de 5 millones de polacos vieron la película en televisión.

El Día de Navidad

En este día se va a misa si no se ha ido la noche anterior, la familia se vuelve a reunir y los polacos lo pasan tranquilamente en casa. El 25 de diciembre se come platos  a base de carne como el bigos, dulces y chocolates y tartas como el makowiec, relleno de semillas de amapola. Según la tradición, solo los familiares más cercanos pueden hacer una visita y se espera al día 26 para pasar tiempo con los amigos y parientes lejanos.

El Día de San Esteban

En este día solemne, al que los polacos se refieren como Segundo Día de Navidad, se conmemora la muerte del primer mártir cristiano San Esteban. Es un día para seguir en familia, visitar otros familiares más lejanos y pasar tiempo con amigos. Es siempre un día festivo en Polonia.

Los villancicos polacos: las kolędy

Algunos villancicos polacos son versiones en esta lengua de villancicos tradicionales que también se cantan en los países hispanohablantes. Otros son propios de Polonia, donde las kolędy son una parte esencial de la Navidad desde el siglo XV.

Estos son algunos de los villancicos y canciones pastoriles tradicionales más famosos en Polonia:

Bóg sie rodzi (Ha nacido Dios)

Lulajże, Jezuniu (Nana a Jesús)

Przybieżeli do Betlejem (Los pastores corrieron hacia Belén)

Wsród Nocnej Ciszy (En medio de la noche silenciosa)

Vídeo con villancicos cantados en varias iglesias de Cracovia:

Los grupos de cantantes de villancicos  (kolędnicy)

En Polonia algunos hombre jóvenes, y en algunos casos acompañados por mujeres, forman grupos de cantantes de villancicos que, disfrazados de formas variopintas representando animales y figuras simbólicas, van de casa en casa a cantar y expresar buenos deseos con una estrella de Belén decorada al detalle o un belén. A cambio reciben pequeños regalos, dinero o dulces.

En muchas ciudades polacas a parte de los tradicionales conciertos de villancicos en las iglesias, también se organizan cantadas populares de villancicos en calles y plazas, donde participa  gente de todas las edades y aptitudes de canto.

Feliz Navidad. Wesołych Świąt Bożego Narodzenia.

Para este artículo como fuentes he usado mis visitas, experiencias e investigaciones además del libro The Essential Guide to Being Polish. 50 facts & facets of nationhood, de Anna Spysz y Marta Turek. New Europe Books 2013

Reseña: “Una guía para xenófobos sobre los polacos”, el libro más divertido e irreverente sobre Polonia

Reseña: “Una guía para xenófobos sobre los polacos”, el libro más divertido e irreverente sobre Polonia
Músicos ataviados con los trajes regionales de Cracovia que tocan música folclórica habitualmente en el centro histórico de la ciudad Foto: Ángel López Peiró
Foto: xenophobes.com/the-poles/
Foto: xenophobes.com/the-poles/

Título: A Xenophobe’s Guide to the Poles

Autor: Ewa Lipniacka

Editor: Oval Books

Año: 2009

Páginas: 87 

A Xenophobe’s guide to the Poles es posiblemente el libro más divertido y políticamente incorrecto jamás publicado para explorar la cultura y sociedad polacas. El libro, al igual que toda la colección a la que pertenece, no ha sido editado en español y solo puede leerse en inglés hasta la fecha.

El conjunto de libros bajo el título Xenophobe’s Guides (Guías para Xenófobos) tiene como objetivo curar la xenofobia, que define como ‘un miedo irracional a los extranjeros, probablemente justificado, siempre comprensible’. Para tal fin esta colección realiza una mirada irreverente a las creencias y las flaquezas de determinadas naciones y analiza algunos de los estereotipos más extendidos sobre estas.

La autora es una bibliotecaria británica que a los tres años de edad acompañó a sus padres, polacos, en el arduo viaje con las tropas aliadas desde Kazakstán, donde habían sido deportados por la URRS, hasta Palestina y finalmente Reino Unido, para empezar en las islas una nueva vida. En su juventud empezó a explorar Polonia a fondo y pasar tiempo con sus parientes en la madre patria. Su pasión por Polonia, la exploración de sus raíces y sus interacciones con polacos la condujeron a este proyecto.

A continuación un resumen de algunas visiones sobre los polacos en el libro y las mejores perlas de la autora polaco-británica:

El carácter polaco

Los polacos son extremadamente autocríticos: les gusta criticar a Polonia, a los polacos, a sus instituciones, gobernantes, incluso su cultura y sus logros nacionales. Sin embargo, no les gusta tanto que gente de otras naciones se muestren tan críticos con su país.

Lipniacka define a tres tipos de polacos: el polaco defensivo, el polaco flexible (el que practica el kombinowac) y el polaco público (el que se queja en público y practica como deporte el cotilleo), que a menudo se pueden encontrar a la vez en un mismo polaco en diferentes situaciones y contextos.

Prohibido–esa es la palabra mágica para motivar a los polacos. Son gente de naturaleza rebelde y no muy dados a cumplir órdenes sino a seguir sus propias motivaciones y razones para hacer algo.

Relaciones internacionales

Los polacos ven a los rusos como un poco brutos, gente que no es ni trabajadora ni emprendedora.

Los alemanes son aburridos, pero como nación nacidos para dominar, como ahora hacen a nivel comercial. Ya no son el enemigo invasor. Vistos como un buen socio para Polonia.

Los polacos se fijan con admiración en los italianos en lo que concierne a estilo, moda, arquitectura y gastronomía.

El idílico amor con los franceses que empezó con Napoléon llegó ya a su fin. Incluso el francés se estudia ya muy poco en las escuelas polacas.

Hoy en día es lo inglés lo que ha capturado las mentes y los corazones de los polacos: pubs ingleses, productos ingleses, el inglés enseñado de forma masiva e intensiva en las escuelas. El hecho que casi un millón de polacos viva en el Reino Unido tiene una gran parte de culpa.

Con Escandinavia reina una indiferencia mutua, aunque las inversiones de los nórdicos en Polonia son significativas y muchos polacos emigran a estos países para realizar trabajados no cualificados.

Con los ucranianos han enterrado el hacha de guerra. Con los lituanos se podría hablar de un amor no correspondido.

Los checos son amigos, pero vistos como cobardes y con poca ánima: para los polacos no son unos verdaderos eslavos. Tienen mejor opinión de los eslovacos, pero con quien mejor se llevan los polacos es con los húngaros, a los que tratan como hermanos, pese a no ser eslavos.

Los polacos admiran a los norteamericanos por su verdadero afán por el progreso y el desarrollo pero les ven como muy poco cultos. De hecho, los polacos en Polonia ven a los polacos en los EEUU como ingenuos, pero lo achacan al hecho de residir en ese país.

¿Cómo les ven otras naciones?

Siempre les han visto como unos románticos enojados. Antes de la Segunda Guerra Mundial los polacos eran centroeuropeos en los ojos de otras naciones. Después de la contienda, pese a haberse desplazado físicamente al oeste, el país quedó detrás del Telón de Acero y Polonia era considerada Europa del Este. El país ha girado a Occidente y los polacos empiezan a ser vistos como centroeuropeos. Aún así existe un gran desconocimiento sobre Polonia en el mundo. Sus amigos húngaros les tienen una tremenda admiración y sana envidia por su desarrollo económico.

Comportamiento

Los polacos consideran un deber moral comentar en voz alta y sin tapujos cualquier cosa que aprueban o desaprueban.

Bien conocida es la gran hospitalidad polaca. Cuando los polacos cocinan para sus invitados, cocinan para un batallón. Muestran una aparente gran riqueza en la mesa, que puede sorprender a los huéspedes extranjeros, pero luego comen las sobras durante una semana.

La curiosa moda de usar la palabra kurwa como signo de puntuación al hablar se ha extendido de forma igualitaria entre estudiantes, hooligans, obreros, campesinos, abogados, empresarios y médicos polacos; eso sí, mayoritariamente entre los hombres.

Según Ewa Lipniacka, los polacos gesticulan un poco más que los franceses y un poco menos que los españoles.

Educación

Todo el mundo quiere ser un intelectual en Polonia. Todo el mundo en Polonia adora a los sabelotodo y los especialistas en cualquier tema son elevados a los altares.

Los polacos protegen y miman tanto a los niños que sorprende lo realmente bien educados que están la mayoría [en comparación con muchos otros países].

Radio y TV

Los periodistas leen los boletines informativos tan deprisa que parece que les paguen por cada palabra pronunciada.

El canal de televisión ultracatólico TV Twram cuenta con la mejor recepción gracias a que dispone de antenas en los campanarios de un gran número de iglesias por todo el país.

Para satisfacer la gran demanda que hay en Polonia de sagas sobre las apasionantes vidas de la gente rica, los polacos importan culebrones suramericanos.

Los escándalos políticos son uno de los programas con más audiencia televisiva en Polonia.

Riqueza

En Polonia históricamente siempre había habido nobleza (una minoría) y mucha gente pobre (sobre todo campesina). Nunca hubo una clase media (algo que se nota todavía en la Polonia actual aunque una nueva clase media ha emergido en los últimos años de gran crecimiento).

El milagro económico polaco ha asombrado al mundo, pero sobre todo ha sorprendido a los propios polacos.

En Navidad cada año el valor del zloty baja porque los millones de polacos por el mundo visitan a sus parientes en Polonia.

Religión

Es el esplendor,  la pomposidad y  la circunstancia del Catolicismo lo que atrae a los polacos a esta confesión. El Protestantismo nunca ha tenido opciones de triunfar en Polonia porque es demasiado gris.

Animales domésticos

En Polonia funciona la siguiente regla: como más pequeño sea el apartamento, más grande el perro (con la excepción de Cracovia, donde se estilan los perros salchicha y donde tiene lugar cada año en el centro histórico un multitudinario desfile de perros salchicha).

Salud

Los polacos van tan a menudo al médico como a la iglesia.

No existe un polaco que tenga la presión arterial normal.

Más de la mitad de los anuncios en TV son de medicamentos.

Medio ambiente

Polonia había sido siempre una nación rural, y la devastación y contaminación generadas por la industrialización del país durante el comunismo todavía deja secuelas hoy en día.

Cualquier polaco vive a máximo pocos minutos en autobús de un bosque.

Deporte

Los polacos son demasiado anárquicos como para poder tener éxito en los deportes de equipo.

Héroes nacionales

En Polonia la única forma de asegurarte popularidad continuada es estar muerto.

Humor polaco

Los polacos hacen humor contra los propios polacos y satirizan política, corrupción, religión, relaciones familiares, y sucesos trágicos:

Doctor: el suyo es un caso muy raro que va a enriquecer a la ciencia médica.

Paciente: ¿200 zlotys bastan, doctor?

Cura en el confesionario: Hijo ¿cómo has hecho para pecar?

Joven al cura: Padre, vine aquí a confesar mis pecados, no a presumir.

¿Qué hace tu yerno?

Lo que yo le diga

Valoración del libro

Una obra de referencia para cualquiera que quiera entender la sociedad polaca sin haber tenido la oportunidad de vivir en este país y una ocasión inmejorable para los polacos de reírse un poco de si mismos. La nacionalidad británica de la autora es un valor añadido de este trabajo ya que proporciona una perspectiva y distancia necesarias para abordar con objetividad la realidad de la sociedad polaca y la visión polaca del mundo y la vida; al mismo tiempo, sin embargo, el origen polaco y el dominio de este idioma de la autora le proporcionan un conocimiento profundo de la realidad y el trasfondo cultural del país, igualmente necesario para escribir este tipo de libro.

Como nota negativa algunas visiones de la autora parecen encalladas en la Polonia de los años 90, cuando de hecho salió la primera edición del libro, y no en la realidad de la Polonia del siglo XXI, incluso más compleja. Polonia es un país que ha cambiado de forma acelerada desde la caída del comunismo  y lo sigue haciendo a un ritmo vertiginoso. Polonia es hoy un país más rico, moderno, occidentalizado, abierto al mundo, polarizado, con más diferencias entre campo y ciudad y un poco menos tradicional que la Polonia descrita en la publicación de Lipniacka.

Es importante resaltar que muchos aspectos sobre los polacos en el libro corresponden a claras exageraciones por parte de la autora, que esta usa para generar unas grandes carcajadas en sus lectores.

Más información en la página web oficial del libro

Polémica por la cruz de Giewont en un vídeo promocional de Polonia

Polémica por la cruz de Giewont en un vídeo promocional de Polonia
El pico de Giewont en una escena del polémico vídeo promocional Foto: polska.pl

El nuevo vídeo promocional de Polonia producido a petición del Ministerio de Asuntos Exteriores polaco, enfocado al mundo anglosajón, no ha dejado a nadie indiferente. El vídeo bajo el título Polska: Where the Unbelieveable Happens (Polonia, donde ocurre lo increíble) muestra Sopot, Gdansk, Varsovia, Cracovia y los Montes Tatras en la imaginación de un niño británico que le cuenta a otro la historia de su viaje al país centroeuropeo con sus padres.

La mayor fuente de polémica alrededor del vídeo es el hecho que la famosa cruz que se alza en el pico de Giewont en los Montes Tatras al sur del país fue borrada del vídeo. Por si esto fuera poco, en una escena del vídeo que recrea la Batalla de Grunwald en medio de Varsovia, la bandera que sostiene el príncipe Witold en el famoso cuadro de Jan Matejko de 1878 retratando la batalla–con una cruz amarilla sobre fondo blanco–ha sido substituida por otra bandera irreconocible.

Le han llovido miles de críticas al director del anuncio, Paweł Borowski, de la productora Platige Image, como era de esperar; por parte de partidos políticos, asociaciones religiosas y algunos de los medios de comunicación más afines al catolicismo. El director se excusó asegurando que borró la cruz para hacer más realista la escena en que la montaña se convierte en un gigante. Unas explicaciones que no parecen haber convencido a los críticos con el vídeo.

La religión es una materia muy sensible en Polonia, uno de los países donde el catolicismo cuenta con mayor popularidad y arraigo en el mundo, y las controversias en relación a las referencias religiosas en la música, teatro, cine y cultura popular son continuas.

La cruz de Giewont, de unos 15 metros de altura, tiene una gran importancia simbólica para los polacos católicos. Fue subida a esta montaña de difícil acceso a 1894 metros de altitud en el año 1901 por un grupo de creyentes. Una espectacular luz fue encendida en esta cruz tras la muerte de  San Juan Pablo II el 5 de abril de 2005 y cada año en el aniversario de su muerte así como el 27 de abril de 2014 con motivo de su canonización, visible a muchos kilómetros alrededor. San Juan Pablo II dijo durante una visita a Zakopane, la ciudad más cercana a Giewont y principal resort de montaña en Polonia, en 1997 que “esta cruz mira a toda Polonia desde los Tatras al Mar Báltico y anima a los polacos a levantar sus corazones”.

La famosa cruz en la cima de Giewont iluminada Foto: onet.pl
La famosa cruz en la cima de Giewont iluminada Foto: onet.pl

El vídeo en cuestión ha sido promocionado exclusivamente a través de Internet y ha tenido una gran repercusión en Polonia, principalmente por la polémica que ha generado, y en el Reino Unido.

Kruszyniany, el santuario de los tártaros polacos

Kruszyniany, el santuario de los tártaros polacos
Mezquita de madera de Kruszyniany Foto: Ángel López Peiró

Kruszyniany es una remota aldea polaca de unos 160 habitantes ubicada a escasos tres kilómetros de la frontera con Bielorrusia, al noreste del país cerca de Białystok, en el voivodato de Podlaquia. Se trata de una región con unas significativas minorías bielorrusa, ucraniana y lituana, donde un gran número de preciosas iglesias ortodoxas–confesión religiosa predominante en la región–hacen que uno tenga la impresión de estar en otro país.

Llegar hasta Kruszyniany no es tan fácil si no se conoce bien la zona o si no se usa un sistema de navegación, y es muy probable encontrarse con una inspección de la policía de fronteras por el camino. Esta visita se puede combinar perfectamente en el mismo día con una excursión al Parque Nacional de Białowieża, unos 100 km al sur, donde se encuentra una reserva de bisontes europeos y el último fragmento de bosque primigenio que queda en el continente europeo.

Esta localidad fue catalogada como uno de los monumentos históricos de Polonia y atrae a centenares de visitantes cada año por su incuestionable singularidad. Se trata de un antiguo asentamiento de los tártaros de Lipka–la principal minoría hoy en el pueblo–y su principal santuario en Polonia, junto al parecido y muy cercano pueblo de Bohoniki. Ambos pueblos son los únicos en Polonia donde se conservan mezquitas de madera y cementerios musulmanes de la comunidad tártara.

Los tártaros llegaron a Polonia por primera vez en el siglo XIV cuando el Gran Duque de Lituania Vitautas el Grande les ofreció asilo como agradecimiento por los servicios militares prestados en la guerra contra los Caballeros Teutónicos. En los siglos XV y XVI después de frecuentes guerras y la épica victoria polaca en la Batalla de Grunwald gracias a la contribución tártara, un gran número tártaros de Lipka (nombre de Lituania en la lengua tártara de Crimea) empezaron a habitar las tierras orientales de la Mancomunidad de Polonia y Lituania, donde hasta el día de hoy han dejado pequeñas comunidades y su legado en la Polonia, Bielorrusia, Lituania y Ucrania actuales. En realidad la mayoría de tártaros actuales en Polonia son hijos y nietos de tártaros polacos repatriados desde la Unión Soviética (donde fueron deportados entre 1939 y 1941) ya que tras la Segunda Guerra Mundial quedaban muy pocos en el país–muchos perecieron durante el conflicto.

La mayor ola de emigración de tártaros a Polonia, sin embargo, se produjo cuando el Rey Juan III Sobieski les regaló una gran cantidad de tierras en Podlaquia para apaciguar una rebelión, causada por los frecuentes impagos de sus servicios militares y la negación a los tártaros del derecho a formar parte de la nobleza polaca por parte de esta. Los tártaros polacos eran excelentes guerreros y tuvieron un papel determinante en la victoria polaca contra el imperio otomano a las puertas de Viena. En el Sitio de Viena los tártaros polacos, musulmanes, lucharon por Polonia, y para frenar la incursión turca en la Europa cristiana, contra sus ‘hermanos’ tártaros de Crimea en las filas del ejército otomano.

Este grupo de tártaros, que ya hace siglos adoptaron el polaco como lengua de uso, son musulmanes sunitas, originarios de Crimea, e irónicamente descendientes de pueblos túrquicos bajo el poder del Imperio Mongol de Genghis Kan, que azotaron con multitud de invasiones la parte sur del incipiente Reino de Polonia en la época medieval y llegaron a destruir la ciudad de Cracovia.

La mezquita de madera de Kruszyniany

La mezquita en la aldea de Kruszyniany es el más antigua de las dos tártaras de madera y la más antigua de las cinco mezquitas que hay en Polonia en total. No está claro cuando fue construida, pero los primeros documentos que se refieren a su existencia son del siglo XVIII. Si no fuera por las medias lunas uno nunca pensaría que se trata de una mezquita, al no haber minaretes y, de hecho, desde fuera recuerda un poco a una iglesia católica–ya que tiene una forma rectangular con dos torres en su parte delantera y una más pequeña en la parte superior. La madera exterior está pintada de verde, el color del Islam. Cuenta con dos salas de oración en su interior, una para hombres, abajo, y otra para mujeres, arriba en el gallinero.

La mezquita permanece todos los días abierta  los visitantes, muestra paneles de información en inglés y el guía, un polaco tártaro que atesora un gran conocimiento sobre su pueblo, cuenta historias interesantes a los visitantes sobre la comunidad tártara en Kruszyniany y en toda Polonia.

Miembro de la comunidad tártara de Kruszyniany que recibe a los visitantes en la mezquita Miembro de la comunidad tártara de Kruszyniany que recibe a los visitantes en la mezquita y les habla sobre los tártaros polacos Foto: Ángel López Peiró

Miembro de la comunidad tártara de Kruszyniany que recibe a los visitantes en la mezquita y les habla sobre los tártaros polacos
Foto: Ángel López Peiró
La mezquita se encuentra en un entorno rural muy bucólico Foto: Ángel López Peiró
La mezquita se encuentra en un entorno rural muy bucólico Foto: Ángel López Peiró
Esta mezquita es de modestas dimensiones pero contien detalles espectaculares Foto: Christian Hamp
Esta mezquita es de modestas dimensiones pero contiene detalles preciosos Foto: Christian Hamp

El cementerio musulmán de Kruszyniany

Tumbas más antiguas del cementerio mulsulmán de Kruszyniany Foto: Ángel López Peiró
Tumbas más antiguas del cementerio musulmán de Kruszyniany Foto: Ángel López Peiró

Una mezcla de cementerio cristiano y mizar musulmán, con una combinación de lápidas de piedra, las más antiguas, y mármol, las más modernas. Las primeras están formadas por dos piedras grandes, una marcando la cabeza y otra los pies, y las segundas se asemejan a las cristianas, pero en todo caso siempre encaradas a La Meca.

Cementerio musulmán de Kruszyniany Foto: Ángel López Peiró
Cementerio musulmán de Kruszyniany Foto: Ángel López Peiró

Un gran número de tártaros polacos procedentes de todo el país deciden que tras su muerte sus restos reposen en este lugar, sagrado para ellos. Es muy llamativo ver inscripciones en árabe y medias lunas al mismo tiempo que nombres y apellidos polacos en las tumbas del cementerio. Y todavía más ver inscritos nombres de difuntos típicamente musulmanes acompañados de apellidos polacos como, por ejemplo, Mustafá Brzezinski.

Cementerio musulmán de Kruszyniany Foto: Ángel López Peiró
Cementerio musulmán de Kruszyniany Foto: Ángel López Peiró

Gastronomía tártara en el restaurante ‘Yurta Tártara’

Entrada al restaurante 'Yurta Tártara' Foto: Christian Hamp
Entrada al restaurante ‘Yurta Tártara’ Foto: Christian Hamp

No se puede entender el legado tártaro en Polonia sin aproximarse a la cocina tártara durante una visita al epicentro tártaro del país. Ponerse con ello no es muy difícil porque justo frente a la mezquita se encuentra el mejor lugar –probablemente uno de los pocos– en todo el país para probar la gastronomía tártara, ‘Yurta Tatarska’ (la yurta tártara). Una yurta es una tienda de acampada usada por los pueblos nómadas en las estepas de Asia Central, como las que montaban los ancestros de los tártaros polacos. Los comensales pueden entrar en una yurta que se encuentra en el jardín del restaurante.

Una 'yurta' tártara junto al restaurante al que da nombre Foto: Ángel López Peiró
Una ‘yurta’ tártara junto al restaurante al que da nombre Foto: Ángel López Peiró

Este restaurante es conocido por sus pasteles, que han ganado fama en toda Polonia, y entre los que destaca el Pierekaczewnik, una torta de múltiples capas rellena con ingredientes dulces o salados (carne de pavo, ternera o ganso, por supuesto nunca de cerdo) y el Czak-Czak, con miel y semillas de amapola (muy consumidas en pasteles en Polonia). En este folclórico establecimiento también sirven diferentes tipos de pierogis (empanadillas) tártaros y exquisiteces como el belysz (que vendría a ser una ‘paella’ tártara)

El belysz, un delicioso 'arroz a la tártara' Foto: Ángel López Peiró
El belysz, un delicioso ‘arroz a la tártara’ Foto: Ángel López Peiró

Un acto de vandalismo condenable y una reacción elogiable

El domingo 29 de junio de 2014 la mezquita de Kruszyniany amaneció con una desagradable sorpresa. El día siguiente al inicio del Ramadán uno de las paredes laterales de la mezquita presentaba un gran garabato con un cerdo y una explícita referencia sexual. Por si esto fuera poco, en el cementerio musulmán a pocos metros de la mezquita destrozaron varias lápidas y pintaron el símbolo del ancla asociado al Levantamiento de Varsovia (Polonia en lucha) en una de ellas. Un acto de vandalismo que aunque pueda parecer una simple gamberrada fue mucho más que eso: un ataque intencionado a un monumento histórico polaco perpetado por canallas que se mueven por motivos intolerantes, racistas y nacionalistas.

Imagen del acto vandálico en la mezquita de Kruszyniany. Foto: PAP/Artur Reszko (thenews.pl)
Imagen del acto vandálico en la mezquita de Kruszyniany. Foto: PAP/Artur Reszko (thenews.pl)

Poniendo la mirada en el lado positivo, la reacción en Polonia de las instituciones, los medios y la mayor parte de la sociedad fue de clara condena a estos hechos. Un gran número de usuarios en las redes sociales mostraron su condena y rechazo a este acto, su solidaridad con los tártaros polacos y su tolerancia y respeto a la diversidad del país.

unidad contra el vandalismo
Foto: PAP/Artur Reszko (thenews.pl)

Una semana después del incidente tuvo lugar en Kruszyniany un evento conmovedor. Unas cien personas formaron un círculo alrededor de la mezquita de Kruszyniany, con oraciones ecuménicas dirigidas por el imán local y representantes de las iglesias católica, protestante y ortodoxa, así como también representantes judíos. Las personas que tomaron parte en el ‘círculo de unidad’ lo hicieron como símbolo de su apoyo a los musulmanes tártaros polacos. Al mismo tiempo hay que hacer hincapié en que las autoridades regionales condenaron los actos de inmediato, los fiscales provinciales iniciaron una investigación de los hechos y empresas locales repararon los daños causados por los vándalos sin cobrar por su trabajo.

La verdad es que no era la primera vez que la región de Podlaquia aparecía en los medios de todo el país por un incidente relacionado con actitudes intolerantes. Aunque la comunidad local tártara subrayó que el vandalismo en el pueblo no tenía precedentes hasta que se produjeron estos hechos, la región ha sido testigo de una serie de incidentes racistas en los últimos años. En mayo de 2013, el Ministro del Interior Bartlomiej Sienkiewicz se comprometió a tratar a la capital de la región, Bialystok, como campo de pruebas para la lucha contra el racismo, debido a una ola de incidentes movidos por el odio. Además de actos racistas en Bialystok, en los últimos años la región ha visto un incendio provocado en un centro cultural musulmán, varios actos de vandalismo en los cementerios y monumentos judíos, y la destrucción de 28 señales de tráfico en lituano.

Los tártaros en la Polonia actual

Actualmente entre 3.000 y 5.000 tártaros más una cifra todavía mayor de descendientes remotos de tártaros viven en Polonia plenamente integrados en el país–conservando su identidad y tradiciones–y forman la principal minoría musulmana polaca, que no ha adoptado posiciones islamistas radicales y fundamentalistas en ningún momento.

Si a menudo se dice que “los polacos son un poco judíos” (casi uno de cada tres polacos era judío o a lmenos parcialmente de origen judío antes de la Segunda Guerra Mundial) también se puede decir sin faltar a la verdad que “los polacos son un pelín tártaros“. Sin lugar a dudas el legado tártaro en la cultura, sociedad e historia polacas es también significativo. La cocina tártara ha influenciado de forma considerable la cocina polaca, varias palabras tártaras han sido prestadas por la lengua polaca (como buńczuk y kary) y por ejemplo es destacable que el Premio Nobel de Literatura polaco Henryk Sinkiewicz–autor de la famosa novela Quo Vadistenía raíces tártaras por parte de padre, al igual que la reconocida escultora polaca Magdalena Abakanowicz y el famoso actor norteamericano Charles Bronson, hijo de un emigrante tártaro polaco (o lituano según las fuentes).

Sandomierz — la pequeña Roma de Polonia y ciudad del padre Mateo

Sandomierz — la pequeña Roma de Polonia y ciudad del padre Mateo

La Plaza del Mercado de Sandomierz. Foto: Ángel López Peiró

 

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Sandomierz es una pequeña urbe de unos 25.000 habitantes que no carece de encanto, dominando desde siete colinas a orillas del río Vístula, en el voivodato de la Santa Cruz al sureste del país. En el siglo XII era una de las ciudades más importantes del reino polaco junto a Cracovia y Breslavia al encontrarse en una importante ruta comercial desde Europa hacia oriente.

Gracias a su bello centro histórico, ubicado en una de las colinas donde se concentran un gran número de lugares de interés, la ciudad es un destino turístico destacado en Polonia. Una de las localidades en Polonia con más lugares de interés por habitante y una perfecta escapada de fin de semana. Se puede llegar aquí tras unas 2.5 horas en coche desde Cracovia y Varsovia.

Sin embargo, no fue hasta finales de 2008 cuando Sandomierz ganó una gran popularidad como destino turístico para los polacos después que la televisión pública de Polonia (TVP) estrenara una famosa serie televisiva de ficción que tiene a esta localidad como escenario.

Ojciec Mateusz (El Padre Mateo) es una adaptación polaca de la serie italiana Don Matteo. Ojciec Mateusz narra las aventuras de un sacerdote católico, que tras regresar de una misión en Bielorrusia es enviado a trabajar en una pequeña parroquia polaca de provincias. Como párroco, junto con un policía muy simpático resuelve misterios y ofrece ayudar a sus feligreses, así como a todos aquellos que están necesitados.
Una escena de la serie (en polaco, sin subtítulos)

Paseando por el centro histórico de la ciudad uno no para de ver referencias a la serie en cada rincón y en muchos establecimientos. Heladerías que anuncian que venden el helado del Padre Mateo, pastelerías que ofrecen los dulces favoritos del Padre Mateo, restaurantes que sirven los pierogi del Padre Mateo y fotos de escenas de la serie colgadas en multitud de lugares.

Escena del rodaje de la serie:

Sin embargo, Sandomierz es mucho más que el escenario de la serie del Padre Mateo y ofrece al visitante lugares y objetos realmente interesantes y peculiares:

El Castillo

Ubicado sobre otra de las colinas, construido en el siglo XIV y destruido durante la invasión sueca de 1656. Luego funcionó como prisión hasta 1960 cuando empezaron los trabajos de reconstrucción. Sede del Museo Regional.

El Castillo de Sandomierz Foto: Ángel López Peiró
El Castillo de Sandomierz Foto: Ángel López Peiró

La Catedral y sus polémicas pinturas

Establecida por el Rey Casimiro el Grande en 1360 en el lugar donde había una iglesia románica. Edificio gótico donde destacan unas policromías que se conservan en las paredes del presbiterio, realizadas por el maestro Hayla de Przemyśl en 1421.

En las paredes de los pasillos hay un conjunto de 16 pinturas del siglo XVIII. Doce de estas, el llamado Martyrologium Romanum, muestran sin tapujos la crueldad del martirio que los invasores tártaros infligieron a los habitantes de Sandomierz en el siglo XIII. Los 12 murales representan los 12 meses del año y cada imagen de tortura representa un día del mes. Según Lonely Planet “la leyenda cuenta que si uno encuentra el día y el mes en que nació, sabrá cómo va a morir”. Cuatro pinturas presentan escenas de la historia de Sandomierz como la destrucción del Castillo durante la invasión sueca en 1656.

Una de estas pinturas muestra a judíos asesinando a niños cristianos durante la práctica de un ritual, y sobre la misma se pude leer la inscripción “ilius apothecary ab infidelibus judaeis sandomiriensibus occisus” (hijo de un boticario, por infieles judíos Sandomierz asesinado). La pintura se cubrió en 2006 por la polémica que generaba constantemente y fue descubierta de nuevo el 16 de enero de 2014. Ese día se celebró en la Catedral de Sandomierz la décimo séptima edición del Día Anual del Judaísmo, que reunió al Rabino Jefe de Polonia, al obispo de Sandomierz y al Embajador de Israel en Polonia. El objetivo de dicho evento es generar puentes de diálogo entre catolicismo y judaísmo en el país, presentar el antisemitismo como un pecado y reinterpretar textos bíblicos que podían ser vistos como anti-semíticos. Desde ese día junto a la pintura se puede leer la siguiente inscripción:

“Lo que la pintura representa no es un hecho histórico y nunca podría haber ocurrido porque la ley judía prohíbe el consumo de sangre, y por lo tanto  los judíos no podían cometer un asesinato ritual. Debido a estas acusaciones, los judíos eran a menudo perseguidos y asesinados, como también sucedió en Sandomierz. En el siglo XIII los Papas de la Iglesia Católica prohibieron la difusión de este tipo de acusaciones falsas y trataron de proteger a los judíos de ellas”.

Sin duda, un hito para el renacimiento de la Polonia judía, la lucha contra el antisemitismo y la mejora de las relaciones polaco-judías.

Las pinturas en la Catedral de Sandomierz Foto: Ángel López Peiró
Policromías en la Catedral de Sandomierz Foto: Ángel López Peiró
La polémica pintura: judíos asesinando a un niño judío Fuente: wikicommons
La polémica pintura: judíos asesinando a un niño cristiano en Sandomierz Fuente: wikicommons

Esta historia sobre la pintura y su leyenda asociada fue usada por la novela Ziarno Prawdy (La semilla de la verdad o un grano de verdad) del escritor Zygmunt Miłoszewski, publicada en 2011. Esta asimismo fue adaptada al cine en 2015, con una película homónima de Borys Lankosz, ambientada en Sandomierz y catalogada por muchos críticos y espectadores como “un Código da Vinci a la polaca“.

Vea el tráiler del film:

 

El Ayuntamiento en la Plaza del Mercado

Como en muchas otras ciudades polacas la vida de los lugareños, al igual que los turistas, se concentra en la Plaza del Mercado de Sandomierz.

Ayuntamiento en la plaza del mercado  Foto: Ángel López Peiró
Ayuntamiento (Ratusz) en la Plaza del Mercado (Rynek)
Foto: Ángel López Peiró

La Casa de Jan Długosz

Una antigua mansión fundada en 1476 por Jan Długosz, diplomático e historiador, autor del primer libro de historia de Polonia. Aquí se encuentra la colección del Museo Diocesano de Sandomierz. En esta destacan el cuadro gótico “Tres Mujeres Santas”, el cuadro “La Virgen María con el santo Infante” de Lucas Cranach, la escultura ” Virgen María en el Trono” y órganos en miniatura del siglo XVII. La casa está complementada con un precioso jardín.

Jardín de la Casa de Jan Dlugosz
Jardín de la Casa de Jan Dlugosz

El museo del Escuadrón de Caballería de Sandomierz (Osiągnięcia Chorągwi Rycerstwa Ziemi Sandomierskiej)

En un sótano cerca de la Plaza del Mercado (acceso desde la calle Bartolona) se puede visitar este impresionante museo de esta asociación local que recrea la historia medieval y participa en torneos en toda Europa. Aquí uno puede vestirse las armaduras de caballeros, empuñar espadas y ver herramientas de tortura medievales para viajar atrás en el tiempo.

El Museo del Escuadrón de Caballería de Sandomierz  Foto: Ángel López Peiró
El Museo del Escuadrón de Caballería de Sandomierz
Foto: Ángel López Peiró

El barranco de la Reina Eduviges

Este bello barranco de loess a través de un frondoso bosque entre los montes de San Jacobo y San Pablo de unos 500 m de longitud es ideal para disfrutar de un agradable paseo.

Entrada al barranco de Santa Eduviges Foto: Ángel López Peiró
Entrada al barranco de la Reina Eduviges Foto: Ángel López Peiró

La Ruta Turística Subterranea

Recorrido de 500 m por túneles creados por mercaderes entre los siglos XV y XVII bajo la Plaza del Mercado, donde numerosas sorpresas y leyendas aguardan al visitante.

La Sandomierz judía

Dejando la mencionada pintura de la polémica aparte, es un auténtica lástima que la antigua Sinagoga de Sandomierz sea hoy la sede de los archivos estatales y no esté abierta al visitante. Algo que sucede con muchas sinagogas en pequeñas ciudades y pueblos en Polonia donde desde la Segunda Guerra Mundial no viven judíos, aunque cada vez más se están notando los resultados del esfuerzo de diferentes instituciones polacas y extranjeras para recuperar y promover el patrimonio judío. Un museo sobre la ya extinta comunidad judía en Sandomierz, que llegó a ser una de las más importantes en Malopolska y recibió protección del rey Casimiro el Grande, sería el uso más lógico para el edificio.

El famoso sílex de Sandomierz

El sílex es un mineral que en Polonia se encuentra únicamente en la Región de Sandomierz. Es una hermosa piedra con franjas grises y blancas retorcidas con patrones elaborados. Ya en el Neolítico se utilizaba para la fabricación de herramientas. En los siglos siguientes fue usado sobre todo como material de construcción hasta que el joyero local Cezary Łutowicz (cuyo taller se encuentra en Pl. Poniatowskiego 4) le encontró una nueva utilidad a en los años 1970: la joyería. El resultado mejor imposible, ya que esta piedra rayada ha ganado una gran popularidad en Polonia y en el extranjero y tiene fama de traer buena suerte. Ahora ya se pueden comprar estas joyas, o los minerales solos, en cualquier rincón el el centro de Sandomierz.

El famoso sílex de Sandomierz  Foto: www.archeologia-sandomierz.pl/
El famoso sílex de Sandomierz
Foto: http://www.archeologia-sandomierz.pl/

Sandomierz es la pequeña Roma de Polonia, también la ciudad del Padre Mateo, incluye la Catedral donde se encuentra la pintura más controvertida, y la más escalofriante, de Polonia y es el único lugar donde se elaboran y comercializan joyas hechas de sílex. Un peculiar rincón a orillas del Vístula que ningún itinerario por Polonia puede olvidar.