Polonia no exagera: el miedo a una posible agresión rusa está justificado mirando al pasado y al presente

DestacadoPolonia no exagera: el miedo a una posible agresión rusa está justificado mirando al pasado y al presente

Imagen superior: el cementerio y mausoleo soviético de Mokotów, Varsovia. Foto: Ángel López Peiró

En 2014 la ocupación rusa de Crimea y la guerra en el este de Ucrania avivaron viejos fantasmas en la política y la sociedad polacas. El miedo a una agresión rusa o a la escalada de un conflicto armado generado por Rusia caló de nuevo en el país centroeuropeo. Ciertamente, el riesgo de que Polonia pueda quedar atrapada en medio de una contienda entre la OTAN y Rusia en un futuro no es mínimo. La actual ubicación geopolítica de Polonia es una bendición desde el punto de vista económico, pero no es nada envidiable en cuanto a la seguridad del país.

El miedo a una agresión rusa es lógico y racional si miramos a la historia reciente de Polonia, algo que actualmente los polacos acertadamente hacen a menudo para entender el presente.

Pregunten a los polacos sobre Rusia: un poco de historia

En el periodo de entreguerras Francia, Estados Unidos –y Reino Unido en menor medida—subestimaron el potencial agresivo, imperialista y totalitario de la Unión Soviética, mientras el mariscal polaco Pilsudski intentó combatirlo y frenarlo a base de esfuerzos diplomáticos hasta su muerte,–al igual que posteriormente el ministro de exteriores Beck– aunque finalmente  sin éxito. De hecho, el renacido estado polaco de entreguerras siempre vio a la Unión Soviética como una mayor amenaza para la seguridad y estabilidad de Polonia que Alemania. La estrategia  política y acciones propagandísticas del Komintern  en toda Europa agravaban todavía más el potencial peligro.  Ese mayor miedo al vecino oriental que al occidental duró como mínimo hasta el cambio de actitud de la Alemania nazi hacia Polonia a principios de 1939. Pilsudski basó su estrategia en pactos de no agresión con las dos potencias que amenazaban a Europa e intentó crear el proyecto de Intermarum, la alianza de estados entre Alemania, la URSS, el Mar Baltico y el mar Negro para defenderse de la amenaza soviética. Un proyecto que Polonia y Croacia han impulsado de nuevo, ampliándolo a estados de la zona adriática, hace pocos días con una visión más comercial,  muy centrada en políticas engergéticas: la cumbre de los tres mares.

Pilsudski tenía razón; su preocupación estaba justificada. La Unión Soviética, tras pactar el reparto de Europa centroriental con la Alemania nazi, invadió Polonia en 1939 y la ocupó de nuevo, esta vez en su totalidad en 1944-45. En 1939-40 la URSS deportó a más de un millón de ciudadanos polacos a Siberia y Asia Central, y en febrero de 1940 asesinó a unos 22.000 oficiales, funcionarios e intelectuales polacos en una serie de masacres, entre ellas la del bosque de Katyn.  En 1944 los soviéticos no cruzaron el río Vístula y quietos en el barrio varsoviano de Praga, dejaron que los alemanes destrozaran Varsovia y acabaran con la vida de 150.000 civiles polacos.

Mucho antes, en 1920 la Rusia bolchevique de Lenin intentó hacerse con Polonia y extender la revolución comunista a Europa occidental, pero su derrota en la Batalla de Varsovia–en el llamado Milagro del Vístula–ante las tropas de Pilsudski truncó sus planes. Hasta la Primera Guerra Mundial la Rusia zarista ocupó el noreste de Polonia durante casi 150 años. La nación polaca sufrió la opresión de su autogobierno, si cultura, su identitad y Rusia deportó a Siberia a miles de intelectuales e insurgentes polacos.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido, y sobre todo Estados Unidos, para evitar una confrontación inmediata con Stalin, traicionaron a Polonia en la Conferencia de Yalta y la dejaron en manos de la Unión Soviética. Polonia, aunque teóricamente mantuvo su independencia, se convirtió en un estado subyugado a la URSS,  sufrió la represión estalinista hasta 1956 y un régimen comunista represivo hasta 1989.

Nadie mejor que los polacos conoce las ambiciones imperialistas hacia el oeste  y la falta de escrúpulos de las élites políticas y militares rusas. Deberían consultar con ellos periodistas, analistas y sobre todo políticos en Europa occidental. Hoy la opinión pública, y parte de la opinión política, en la vieja Europa, occidental, es todavía incomprensiblemente blanda y miope ante el peligro para la estabilidad y seguridad de Europa que supone la Rusia de Putin. Es incomprensible que varios estados y numerosos políticos europeos sean tan permisivos y blandos con la potencia de Europa oriental.

La llamada nueva Europa, la zona este de la Unión Europea, es decir Europa centroriental, es la que mejor conoce a Rusia, y la que más desconfía de ella. En cuanto a política exterior y defensa, ve a Rusia como la continuadora de la Unión Soviética. Putin recientemente se refirió a la desintegración de la URSS como “la mayor tragedia geopolítica del siglo XX”.

El giro occidental de Europa centroriental 1989-2017

Desde la caída de los regímenes comunistas y la desintegración de la URSS (1989-1991) Europa centroriental ha pasado de encontrarse bajo el control directo e influencia de la Unión Soviética y luego Rusia, a formar en la actualidad  parte de la UE, la OTAN y ser uno de los mayores aliados de EEUU en el mundo. Un golpe muy duro para Rusia, que se siente derrotada y humillada.  Se puede discutir si la ampliación de la OTAN al este ha sido un acierto o un error desde el punto de vista de la estabilidad y seguridad europeas, pero hay que tener presente que este proceso de occidentalización política y militar ha sido consecuencia del propio deseo de estos estados exsoviéticos y antiguos miembros del Bloque del Este de liberarse de las zarpas rusas. Un deseo motivado por el miedo a nuevas agresiones, y a perder su independencia y libertad de nuevo en el futuro. El argumento ruso, compartido por analistas occidentales de tendencia prorusa,  de que la ampliación al este fue una traición de la OTAN y un ataque a la seguridad de Rusia no se sostiene si nos atenemos a los orígenes de este proceso.

Sin embargo, cabe matizar que Rusia tiene una gran influencia económica y política en algunos de los estados de la Europa centroriental, como es el caso de Bulgaria y en menor medida de Hungría. Rusia utiliza la negociación de los precios del gas como arma política en sus relaciones con los estados de la región.

Las operaciones militares de Rusia

El ex-diplomático y experto en asuntos internacionales José Zorrilla cree que Putin no cometerá el mismo error que Lenin y Stalin. Sin embargo, la historia reciente nos muestra como Rusia, ya sea blanca o roja, desea siempre mantener una zona búfer, una zona de seguridad entre el mundo occidental y su territorio. Una función que desempeñaba la parte occidental del Imperio ruso hasta 1918, el bloque comunista del Este entre 1945 y 1989, y hasta hace bien poco Georgia, Moldavia, y sobre todo Ucrania y Bielorusia. En 2014 Rusia perdió la influencia sobre Ucrania (excepto  en Crimea y la región suroriental del país) después de la Revolución (o golpe de estado) del Maidan en Kiev, una operación claramente orquestada por Occidente (la UE y la OTAN), que cambió el gobierno proruso de Janukowicz por uno pro-EU, pero también (peligrosa y excesivamente) nacionalista.

Es frecuente oír entre tertulianos, analistas y periodistas el argumento de que Rusia sólo actúa militarmente donde hay una abundante minoría de población rusa. Sería más acertado asegurar que para Rusia es mucho más fácil crear un pretexto para lanzar una operación militar en los estados donde hay una abundante minoría rusa. Proteger a las minorías rusas no es precisamente la mayor prioridad de las autoridades políticas y militares rusas, más preocupadas por intereses geopolíticos y económicos. Una estrategia que ya inventó y desarrolló la Unión Soviética. Por ejemplo, el 17 de septiembre de 1939 la URSS invadió el este de Polonia anunciando a través de un comunicado oficial que al no ser vigente según los soviéticos la autoridad del estado polaco, las autoridades soviéticas tomaban el control de los territorios orientales con el objetivo de proteger a las minorías ucraniana y bielorrusa.

Rusia actuó militarmente en Georgia en 2008 y en Ucrania (en este caso como reacción al Maidan) en 2014. Para este verano el ejército ruso prepara los ejercicios militares Zapad-17, unas maniobras en Bielorrusia que contemplan también la escenificación de un ataque a los Países Bálticos y a Polonia. En Bielorrusia temen que las tropas rusas  que entren en el país ya no lo abandonen y usen estos ejercicios para ocupar el país.  

Por si esto fuera poco, las maniobras armamentísticas de Rusia en el enclave de Kaliningrado, incrustado entre Polonia y Lituania, son más que preocupantes. Los rusos disponen ya de armamento nuclear con capacidad para alcanzar a una docena de grandes ciudades europeas en un rango de 500 km.

 

KALININGRAD_WEAPON_SYSTEMS_MARCH_2017

 

La guerra híbrida, estrategia en la Nueva Guerra Fría

Es bien sabido por gobernantes y especialistas en política exterior e inteligencia, que actualmente Rusia, por medio de una ingeniosa estrategia a largo plazo, quiere recuperar la influencia rusa en el centro y este del viejo continente, desea jugar un papel importante en el tablero mundial y quiere desestructurar el orden liberal occidental, la UE y EEUU. Para tal fin apoya a movimientos populistas y tiene una estrategia de inteligencia y propaganda muy efectiva.

La actual estrategia de la OTAN pasa por la firmeza y el poder disuasivo ante Rusia de implementación de tropas y bases en su flanco este. Además la OTAN quiere compensar con su nuevo estado miembro, Montenegro, y el control que  este supone del Adriático, la gran presencia militar rusa en el Mediterraneo oriental.

¿Mantiene la OTAN una actitud excesivamente agresiva con Rusia?¿Debería la OTAN centrarse mucho más en buscar acuerdos de seguridad con Rusia? ¿Tiene derecho Rusia a sentirse agredida por las operaciones de la OTAN en Europa centroriental? Son estas algunas de las preguntas que nos podemos hacer ante lo que parece una nueva Guerra Fría y es ciertamente una guerra híbrida, en que la desinformación tiene un papel muy importante.

Todo parece indicar que Rusia intervino en las elecciones norteamericanas de noviembre de 2016 y en la votación del Brexit de junio de ese mismo año. Además,   algunos medios y analistas aseguran que el gigante del este influyó también en el resultado de las elecciones presidenciales y parlamentarias de Polonia en 2015, porque habría estado detrás del llamado escándalo de las cintas. (afera tasmowa en polaco), unas escuchas ilegales cuyo contenido, publicado, comprometía a políticos del gobierno de PO y reflejaba un menosprecio de estos a la separación de poderes en Polonia).

El amigo americano y la visita de Trump

Polonia ha sido desde la caída del comunismo el estado más proamericano de Europa. A pesar de ser un personaje controvertido y sus supuestos tratos con Rusia, Trump recibió ayer un baño de masas y mediático, incluso por parte de ciudadanos y políticos alejados de las tesis del partido en el gobierno, PIS (muy cercano ideológicamente a Trump), por todo lo que representa el cargo que ocupa el millonario norteamericano. El gran esfuerzo de Ronald Reagan en su alianza con Juan Pablo II en los años 1980 para derrotara los regímenes comunistas en Polonia y Europa centroriental compensa hasta cierto punto la anteriormente mencionada traición americana a Polonia de 1945.

Trump se refirió ayer en su discurso en Plac Krasinski, frente al monumento a los héroes del Levantamiento de Varsovia, a las actividades desestabilizadoras de Rusia, en Europa y en Siria, aunque tampoco de una forma especialmente contundente.  De momento parece comprometido a no levantar las sanciones a Rusia, pero su futura postura hacia Rusia es un incógnita, teniendo en cuenta sus posibles obligaciones ante un supuesto kompromat (chantaje en base a favores recibidos) por parte rusa, debido a los favores rusos a Trump en el pasado y durante la campaña electoral.

Además, el presidente norteamericano prometió ayer a Polonia y Europa centroriental ayudar a terminar con la dependencia energética de Rusia de la región con gas barato americano, así como cumplir con el artículo 5 del tratado atlántico:

Las Partes convienen en que un ataque armado contra una o varias de ellas, ocurrido en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas, y, en consecuencia, convienen en que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en el ejercicio del derecho de legítima defensa, individual o colectiva, reconocido por el art. 51 de la Carta de las Naciones Unidas, asistirá a la Parte o Partes atacadas tomando individualmente, y de acuerdo con las otras, las medidas que juzgue necesarias, comprendido el empleo de las fuerzas armadas para restablecer la seguridad en la región del Atlántico Norte.

Del discurso de Trump ayer en Varsovia (puede leérlo aquí íntegro en inglés) se pueden extraer varias conclusiones:

  • Trump ayer dijo a los polacos lo que estos querían oír. Apeló a la épica y la emotividad de la lucha polaca por la libertad contra los tres imperios que la dividieron, el nazismo y el comunismo.  Sois una gran nación, os admiramos por vuestra permanente lucha por la libertad en los últimos 200 años, entendemos vuestra preocupación, apreciamos que dais un 2% del presupuesto a la OTAN, Estados Unidos mantendrá aquí las tropas y os protegerá. Palabras muy  bien intencionadas que a priori reconfortan a Polonia.  Pero del dicho al hecho hay un trecho.
  • El estado que, como Polonia, compre armament americano, recibirá protección norteamericana.
  • Él cree, o al menos así lo aparenta, que Occidente no puede olvidar sus valores, su esencia  y sus pilares tradicionales como el cristianismo y la familia. Valores que Polonia, al igual que otros estados vecinos de Europa centrotriental, encarna y mantiene a diferencia de la Alemania de Merkel, los líderes de la UE en Bruselas y las sociedades de la Europa occidental actual.
  • El presidente norteamericano no mencionó el conflicto del actual gobierno polaco con la UE por haber sobrepasado los límites del Estado de derecho. Es lógico al tener una mayor afinidad política con el actual gobierno polaco que con los líderes liberales de Europa occidental y de la UE.

La hipocresía del gobierno alemán: Rusia enemiga en lo político, amiga en los negocios

Por su parte, la Alemania de Merkel  mantiene una postura política dura ante Putin pero peca de una gran incoherencia al impulsar al mismo tiempo el proyecto Nord Stream II para construir un gaseoducto  de Rusia a Alemania a través del Báltico que beneficiaría, además de a la propia Alemania,  a Rusia, perjudicaría a Ucrania, Polonia, Hungría, Rumanía y otros estados de la región, y consolidaría la dependencia energética europea de Gazprom.  Con Nord Stream II Alemania traiciona no solo a Polonia y la Europa centroriental, sino a la propia firmeza de la política de la UE hacia Rusia.

¿Rusofobia en Polonia?

El problema no es el pueblo ruso, son las élites rusas. No hay que confundir una fuerte crítica, condena y oposición a la política exterior de la Rusia de Putin y el justificado miedo a una amenaza rusa con la rusofobia u odio a todo lo ruso. Tanto algunos medios y ciudadanos polacos como algunos medios o periodistas (también occidentales) prorusos confuden estos conceptos. Algunos polacos, por odiar a todo lo ruso y algunos medios, por entender, erróneamente, como rusofobia el anti-Putinismo o anti-imperialismo ruso mayoritario en la sociedad polaca y en los partidos políticos polacos.

Rusia es una potencia mundial en decadencia interna pero con presencia global creciente. Una nación formada por millones de personas trabajadoras y honradas, que actualmente, en su mayoría,  padecen una situación económica y social complicada. Viven en una dictadura. Un régimen que combina el deseo expansionista pero rusocéntrico de la URSS con los valores de la cristiandad ortodoxa (con variaciones) típico de la Rusia zarista, y con el nacionalismo populista que resurge en toda Europa.

Rusia, con una rica cultura, con una historia llena de grandes ensoñaciones y errores en política internacional, es una nación que ha aportado mucho al desarrollo de la educación, literatura, la filosofía, el cine, la ciencia y la tecnología en el mundo. El constante imperialismo del estado y las élites rusas (incluyendo las soviéticas) ha tenido históricamente nefastas y sangrientas consecuencias para Polonia y los polacos. Sin embargo, no tiene sentido culpar al pueblo ruso, a la cultura rusa, y a todo lo que implica Rusia, por ello. De hecho, el pueblo ruso ha sido históricamente la mayor víctima de las estúpidas o malvadas acciones y decisiones de sus propios líderes zaristas y soviéticos. Fue la mayor víctima, junto a los polacos y los ucranianos del terror perpetrado por el sistema totalitario comunista de la URSS.

¿Miedo a Rusia o populismo?

Puede ser que el miedo a Rusia de votos en Polonia. Puede ser que beneficie al populismo de PIS (Derecho y Justicia, partido del gobierno, social-conservador, nacionalista y relativamente euroescéptico) y que PO (Plataforma Cívica, liberal-conservador, europeísta, principal partido de la oposición) quiera también aprovecharlo electoralmente. Puede ser que los medios de comunicación polacos aprovechen este medio para crear sensacionalismo. Mas el riesgo geopolítico en Polonia de las actividades rusas es innegable. La amenaza rusa para Polonia y Europa centroriental es una realidad que hay que tener siempre presente. Por supuesto, las circunstancias son muy diferentes ahora con respecto a las de  1939, 1945, 1956, 1968 y 1981, pero el problema ruso de Europa sigue vigente. Polonia no exagera, simplemente tiene muy presente su historia más reciente.

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Polonia: 31 país con más presencia global según el Real Instituto Elcano

DestacadoPolonia: 31 país con más presencia global según el Real Instituto Elcano

Imagen superior:  la ciudad de Gdansk durante la Eurocopa de Fútbol Polonia 2012. Foto: Ángel López Peiró

El Real Instituto Elcano, centro de investigación y laboratorio de ideas español en asuntos internacionales y estratégicos,  hizo público la semana pasada el Informe Elcano de Presencia Global 2017. Dicho informe anual, que en esta su séptima edición ha tenido en cuenta datos del año 2016, “analiza la proyección exterior y el posicionamiento internacional de los de países en función de las tres dimensiones que conforman su presencia: económica, militar y blanda”.

Es decir, se trata de un índice que mide la capacidad de influencia  y de posicionamiento en el mundo de un estado en las áreas de defensa, de política exterior y de inversiones o comercio exterior. Un indicador que compara datos para 100 países.

¿Cuál es la presencia global de Polonia?

Polonia, con el 24 mayor PIB y la 35 mayor población del mundo, queda ubicada en la clasificación entre Sudáfrica y Noruega. En 1990 el país centroeuropeo ocupaba el puesto 45 y en 2010 ya estaba entre los 30 primeros países de la tabla.

ranking polonia

Polonia obtiene una mucho mayor puntuación en el área económica que en el ámbito militar y de política exterior.

PL presencia global 1

Por otra parte, ubicando la influencia y posicionamiento de Polonia a nivel europeo, el Índice Elcano de Presencia Europea sitúa a Polonia en el octavo puesto.

polonia presencia europea

La presencia global de Polonia tuvo una clara tendencia al alza desde la caída del comunismo, aunque parece haber quedado estancada desde 2013, si nos atenemos al gráfico con la evolución de la cuota de presencia en el mundo.

evolucion de presencia

La presencia global de Polonia en ámbitos específicos

Global Europea
Índice Elcano de Presencia 65,22 116,25
Presencia económica 103,53 163, 77
Energía 14,09 92,44
Bienes primarios 157,25 377,64
Manufacturas 217,98 325, 22
Servicios 129,09 91,05
Inversiones 30,84 21,53
Presencia militar 15,67 No hay datos
Tropas 19,05 No hay datos
Equipo militar 12,9 No hay datos
Presencia blanda 51,67 126,86
Migraciones 19,21 11,59
Turismo 62,87 72,39
Deportes 53,84 62,75
Cultura 33,26 95,76
Información 98,45 325,04
Tecnología 26,93 91,69
Ciencia 109,26 363,30
Educación 35,13 34,26
Cooperación 15,51 No hay datos

Es difícil sacar conclusiones claras de estos datos, pero parece que Polonia, teniendo en cuenta su peso demográfico y potencial de desarrollo económico, puede hacer mucho para mejorar su posicionamiento y nivel de influencia en el mundo.

 

Aquí puede descargar el Informe de Presencia Global 2017 en formato pdf.

“Polonia tiene que resolver el problema de sus dos almas”. Entrevista a José Zorrilla, diplomático y ex primer secretario de la embajada de España en Varsovia

“Polonia tiene que resolver el problema de sus dos almas”. Entrevista a José Zorrilla, diplomático y ex primer secretario de la embajada de España en Varsovia

José Antonio Zorrilla (Bilbao, 1946), diplomático de carrera, actualmente asesor del Ministerio de Exteriores de España,  exembajador de España en Georgia y exconsul español en Moscú, escritor e incluso director y crítico de cine, ha vivido en doce países más de tres meses seguidos. Actualmente también publica artículos sobre asuntos internacionales en El Confidencial. Sus escritos se caracterizan por un estilo muy directo,  por su honestidad y por la ausencia de corrección política.

Ha tenido la gentileza de atender a “La Polonia de los polacos” para valorar algunas cuestiones relacionadas con la historia reciente y la actualidad de Polonia y Europa centroriental.

zorrilla

En primer lugar, le quería preguntar en relación a su artículo Europa Central: miseria, tragedia y otra vez miseria en El Confidencial hace unos meses.  

En él usted defiende la tesis de que a Europa centroriental (El término que creo debería usar en sus artículos de El Confidencial para referirse a la región) le iba, y le hubiera ido mucho mejor bajo los grandes imperios, ya que la doctrina Wilson de nueves microestados a veces artificiales (no el caso de Polonia, un antiguo imperio en la región) generó numerosos conflictos étnicos dentro de esos estados y un apego al ultranacionalismo, que todavía no se han solucionado hoy. Podría estar parcialmente de acuerdo pero, ¿No cree que le está quitando importancia al papel del imperialismo soviético comunista y alemán nazi como desencadenadores de todos esos conflictos?

José Zorrilla: No se puede negar que la desaparición de Polonia o Hungría a manos de sus vecinos más poderosos ha sido un catalizador de emociones y estrategias. Fueron ellas las que llevaron, entre otros factores, a los catorce puntos de Wilson. Pero es mucho más complejo pues nada puede entenderse en Europa Central sin el principio de la “modernidad” que supone la Revolución Francesa. La mezcla de ambos factores tuvo una importancia decisiva en la configuración de la Europa Central de las patrias, sustitutivas de unos pocos Imperios cuyo fulcro no era la nación sino la lealtad al Soberano. Abandonadas todas ellas a su destino nacional, entre cuyo patrimonio espiritual ha de contarse la desaparición como polis independientes y unos relatos nacionales disfuncionales, las consecuencias fueron guerras entre ellos ya que la Sociedad de Naciones, sin los EEUU, no fue capaz de sustituir las ausencias imperiales señaladas. Tras la II Guerra Mundial ese papel lo jugaron los EEUU, via OTAN, y la URSS. Ahora, y de manera imperfecta, juega ese papel la UE con el respaldo militar OTAN. La tensión entre nación y seguridad internacional estaba y está ahí.

En Polonia muchos siguen mirando a occidente, al liberalismo y a la UE como referentes. El nacionalismo (o patriotismo) socialista católico de PIS cuenta con una gran oposición en el país, y este partido ganó las elecciones de 2015 con solo un 37% de los votos. No parece acertado que ponga en el mismo saco a Polonia que a otros países de la zona como Hungría. Cada uno de estos países tiene una realidad nacional muy diferenciada, pese a un contexto geopolítico parecido.

La pura verdad. Hay un artículo en Foreign Policy que así lo dice. Hungría no tiene una ley que prohíbe mencionar la participación húngara en el Holocausto ni tampoco ha coronado Rey de Hungría a Cristo, como recientemente lo ha hecho Polonia en Cracovia. Polonia tiene una grave polarización interna entre los liberales y los que rechazan a vegetarianos y ciclistas. Es algo que tienen que resolver ellos solos.

¿Es la Rusia de Putin una amenaza para los estados Bálticos y Polonia?

No. Putin sabe muy bien que la URSS cayó por haberse extendido a dónde no debía. Fue un error de Stalin que ponderó si extender a toda Europa el modelo austríaco o finlandés.

Tengo la impresión que Putin actúa de forma mucho más racional de lo que muchos creían. ¿Estaría de acuerdo?

Sin duda. Quiere devolver a Rusia al escenario estratégico y lo está consiguiendo. Sobre todo porque los EEUU parecen estar gobernados por el enemigo. Pero la potencia estratégica de verdad es China. Va ganando no en el escenario clásico de Eurasia/Medio Oriente, sino en el nuevo, el de verdad, el mundo entero, Eurasia incluida.

¿Cómo ve el futuro de Ucrania? ¿Cómo terminará el conflicto al este del país?

Con Ucrania se cometió un atentado a la razón. Yanukovich se iba en un año y lo que todavía es peor había aceptado adelantar las elecciones. En este contexto abrir un Maidan e interrumpir el proceso democrático fue un gravísimo error. Y ahora resulta que Ucrania no puede ser Occidente porque está muy corrupta. Pues para ese viaje no hacían falta alforjas. Primero se la desencaja de Rusia de mala manera y contra legem con todos los agravantes. ¿Vio usted algún miembro del Comité Central de la URSS o del Politburó en Paris en Mayo del 68?. Pues yo si vi a Biden y a McCain en el Maidan. Y cuando ya se ha hecho la algarada y el ruido es formidable, decimos “lo siento” y nos vamos. Le recuerdo que el FMI solo ha hecho un primer pago a Ucrania porque no les gusta donde ha terminado ese dinero. Mientras tanto Kissinger y Brzezinski piden que a Ucrania se le otorgue un estatuto oficial de neutralidad como el que tuvieron Austria o Finlandia entre guerras. En fin, es difícil hacer más daño con menos actividad. Sin contar Crimea, los diez mil muertos de Doneskt o la imposibilidad de sacar adelante el país mientras haya hostilidades en el Este. Y Ucrania parece no entender nada y cuanto más se encela en el Este más pierde. Por no mencionar su elección de Stepan Bandera como héroe nacional. Creo que Polonia tiene algo que decir al respecto. La Fundación Simon Wiesentahl ya lo ha dicho, por cierto.

¿Fue el Maidan un éxito o un fracaso para los intereses de la UE y EEUU?

Un irrestricto fracaso como ya he explicado en la pregunta anterior. Ucrania es la víctima de las malas iniciativas de Occidente. Así lo piensan también gente de tanto prestigio como Walt y Mearsheimer.

¿Por qué Rusia ocupó ilegalmente Crimea e impulsó el conflicto al este de Ucrania?

Rusia es muy grande pero aguas calientes casi no tiene. El Maidan le puso en bandeja retomar Crimea donde por cierto la población era prorusa. Véase la respuesta de la flota “ucraniana”cuando se ofreció a oficiales y marinería escoger entre Rusia o Ucrania. El voto con los pies fue abrumador. En cuanto al conflicto, mientras dure, a Rusia le importa un pito. A Ucrania le arruina. Pero la toma de Crimea no fue premeditada. Apenas unas semanas antes de la caída de Yanukovich Putin le dio a Ucrania un crédito de 3 millardos. Obviamente si hubiese imaginado que Yanukovich iba a caer no le hubiera dado nada. Fue un oportunismo de manual. Y claro, no se hizo nada. Algo que George F. Kennan había ya predicho cuando se amplió la OTAN. “Hemos firmado que vamos a defender a unos países sin que tengamos ni la voluntad ni los medios para hacerlo”

Argumentaba el escritor e historiador ruso Alexander Solzhenitsyn en su libro El problema ruso al final del siglo XX que muchos de los conflictos de trasfonfdo étnico/territorial que surgieron en la llamada periferia de Rusia, concretamente Ucrania, Georgia, estados bálticos y Kazahstán ya en los años 90, no se hubieran producido si tras la desintegración de la URSS Rusia no hubiera vuelto a las llamadas fronteras de Lenin. Que fue una gran irresponsabilidad y error dejar a tantos millones de rusos fuera de las fronteras rusas. ¿Está de acuerdo con esa interpretación?

Error e irresponsabilidad ¿de quien? No conozco autoridad supranacional que atribuya fronteras. El lio entre frontera y habitantes tiene que ver con la historia. Un trozo de tierra, rusa durante 300 años, se convierte en pais independiente. Obviamente dentro de esas nuevas fronteras hay de todo, sobre todo si se tiene en cuenta que durante esos 300 años el Imperio ha sido eso, Imperio y no estado nación. Del paso de gubernia a Estado, se siguen problemas. Nada nuevo. Véase las minorías en Europa Central tras Versalles y las guerras que trajo, algo que Polonia conoce muy bien. Problema que la URSS resolvió de manera brutal en 1945. Transferencias de población, crímenes sin cuento, etc. Al hundirse la URSS es natural que hayan surgido problemas. Pero es falso de toda falsedad que Rusia haya intentado recuperar nada por la fuerza o que eso se deba a los rusos que se quedaron dentro de fronteras nuevas. Recupear por la influencia, sin duda, sobre todo evitar que les cerquen. En este sentido las revoluciones de colores me parecen una irresponsabilidad. Sin embargo Rusia, de intentar recuperar por la fuerza nada. Ahí siguen independientes todos los paises que se hicieron independientes en 1991. Y no ha habido campañas militares como las de 1919 en adelante. La causa no son las poblaciones sino el territorio. Búsqueda de seguridad etc. Con o sin rusos dentro. En fin, no entiendo nada. Acepto la excepción del Doneskt. Pero es normal visto que ahí lo que hay dentro son todos rusos y los ucranianos se complacen en insultarlos. Todo tiene sus límites.

¿Están en riesgo las operaciones de la OTAN en Europa centroriental por la llegada de Trump?

Es prematuro pronunciarse. Pero yo diría que si. De todas formas la seguridad de Europa Central no depende la OTAN en ese escenario. (Vid. Infra)

¿Negociarán Putin y Trump por Crimea y Ucrania oriental?

Esa es la estrategia anunciada de Trump.

¿Beneficia o perjudica a Polonia, y a su seguridad, la nueva administración Trump en EEUU? ¿Estamos más cerca o más lejos de una futurible guerra en el este de Europa y Tercera Guerra Mundial?

De guerra, nada. Lo de Trump y Polonia no hay manera de saberlo. Supongo que Kaczynsky es de los favoritos de Trump pero todo es silencio. Hoy he leído una carta en la que Trump prohíbe a la Fed tomar parte en reuniones internacionales. ¿Es eso el fin del dólar como moneda de reserva mundial? Comprenderá que ante incógnitas como esa Polonia es cosa de poco.

De todas formas me parece detectar en su pregunta el viejo temor polaco a que Alemania y Rusia se pongan de acuerdo (en este caso el abandono sería USA) y dejen caer a la Polonia felix. Pero para que eso fuese así, Polonia tendría que estar fuera de la UE y en peligro de ser absorbida por Rusia, lo que no es el caso. La seguridad de Polonia es firme y no va a ponerla en peligro un batallón más o menos de marines. Le recuerdo que desde hace ya muchos años es doctrina OTAN que a la URSS solo se le para con arma nuclear.

¿Cómo ve el futuro de Polonia?

Tiene que resolver el problema de sus dos almas. Si sigue coronando a Cristo, odiando a los veganos y ciclistas y tratando de arrastrarnos a todos a la enemistad con Rusia le veo poco porvenir en la UE. Pero eso lo ha de decidir Polonia y sólo Polonia.

¿Cómo ve el futuro de la UE? ¿Será posible mantener a los miembros orientales implicados en el proyecto, bajo el liderazgo de Alemania?

No me parecen esenciales los miembros orientales. Sus valores contradicen los del centro y sus problemas no son los nuestros. Le corresponderá a Alemania decidir lo que quiere hacer. Desde luego si se quedan no será porque Alemania les lidere.

Usted fue primer secretario de embajada en la representación consular y comercial de España en Varsovia en la época comunista bajo Edward Gierek (1970-1980), si no estoy equivocado.

No está equivocado.

¿Qué recuerdos le dejó su etapa polaca?¿Qué impresiones le dejó el país?

Un país católico, entre otras cosas para distinguirse de sus vecinos alemanes y rusos, aun a costa de que los rusos les consideren unos traidores al alma eslava, unánime en su rechazo de la ocupación rusa y a la vez profundamente antialemán. Unido en torno a una cultura nacional que veneraban y frecuentaban (los debates sobre el último libro o el último poema eran comparables solo a los desatados por los partidos de fútbol en España). Un teatro a la altura del Broadway americano y un nivel científico y cultural excelente. Hospitalarios y víctimas de un sistema que les obligaba a mirar a Moscú cuando ellos querían mirar a Paris y Londres. Pero antisemitas, cosa que no puedo ni perdonar ni entender.

En Polonia la gente mayor actualmente recuerda de forma relativamente positiva y próspera, en comparación con otras etapas del PRL, la época de Gierek? ¿Era esa prosperidad (ficticia, financiada con préstamos de Occidente palpable en la vida real o se exagera?

De prosperidad nada. En aquel tiempo yo era cazador y en mi casa se comió carne muchas veces porque yo la cazaba. No había nada y la palabra nacional era “niema”. Los servicios eran deplorables y los únicos con dinero eran los mafiosos. En el Hotel Forum no podían entrar los polacos. Con eso me parece que he dicho todo. Yo fui a Varsovia llevado por el deseo de saber como era el socialismo realmente existente. Pues un desastre irrestricto. Sin remisión.

Creo que Jaroslaw Kaczynski ha lanzado un ataque político contra Walesa a través del Instituto de Memoria Nacional como ataque personal, ya que Kaczynski siente mucha envidia por Walesa, por todos sus reconocimientos a nivel internacional. Kaczynski y su hermano tuvieron un papel destacado en Solidaridad pero no se llevaron el premio. Parece claro que Walesa colaboró con los SB (servicios secretos de seguridad) comunistas, que le fueron a buscar, en los 1970, pero luego en los 1980 tuvo un papel clave lleno de heroísmo para forzar la disolución pactada del régimen, quizás precisamente por el margen de confianza que los SB le dieron, y porqué probablemente creían que una persona tan poco culta y educada no les supondría nunca una amenaza. PIS u otros grupos nacionalistas utilizan el ataque a Walesa, como usted muy bien argumentó en el Confidencial, para poner en duda la transición de Polonia a la democracia, el capitalismo y Occidente desde 1989 a estos días.

¿Pone usted en duda la transición de Polonia, aunque con otros argumentos? ¿Está Polonia totalmente descomunizada?

El revisionismo de Kaczynsky es repugnante. Y su intento de criminalizar Jedwabe reprobable. Representa una Polonia que no me gusta. Walesa es un héroe nacional y Kaczynsky una desgracia.

¿Ha vuelto a Polonia recientemente?

Volví en los noventa. Por las fotos que veo es otro país y me alegro. En mi próximo libro “Historia (fantástica) de Europa” hay un capítulo dedicado a ella.

Una ciudad herida: Belgrado, 17 años después de los infames bombardeos de la OTAN

Una ciudad herida: Belgrado, 17 años después de los infames bombardeos de la OTAN

Foto superior: Edificio que albergaba el Ministerio de Defensa de la República Federal de Yugoslavia / Ángel López Peiró

Tiempo estimado de lectura: 10 min

Tras el paso de nueve meses puedo analizar, con una cierta perspectiva, frialdad y serenidad, las impresiones que me generó mi viaje a la excapital del desintegrado exestado yugoslavo. Del 15 al 17 de abril de 2016 me encontré con una Belgrado–que tenía oportunidad de visitar por primera vez–moderna, limpia, verde, activa, dinámica y ciertamente hospitalaria con el visitante. Una urbe vibrante, joven, espaciosa, donde parece, en un primer momento, que ya no se respira un aire asfixiante con olor a guerra. Una Belgrado que parece encarar el futuro con optimismo.

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Panorámica de Belgrado desde el hotel Srbja. Foto: Ángel López Peiró

Balcones llenos de aparatos de aire acondicionado y antenas parabólicas, animados restaurantes y cafeterías, parques muy bien cuidados, terrazas junto a los ríos Danubio y Sava, el bonito y gentrificado barrio histórico de Gardos, además de numerosos desarrollos urbanísticos en construcción. ¿Sólo apariencias de un cierto benestar?

Ateniéndonos a las estadísticas, Serbia se encuentra a años de luz de Polonia, República Checa y Eslovaquia en cuanto a desarrollo económico (72 PIB nominal del mundo, 66 del mundo según Índice de Desarrollo Humano). Asimismo, por detrás de la vecina Croacia–que, a diferencia de Serbia, contó con la creación de muchas infraestructura en su territorio por parte de los alemanes–pero mantiene una perspectivas de futuro esperanzadoras.

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La Plaza de la República de Belgrado. Foto: Ángel López Peiró
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Calle peatonal del centro de Belgrado. Foto: Ángel López Peiró

Ante todo, recordaré Belgrado como una ciudad agradable e interesante, aunque no especialmente hermosa, que organizó a las mil maravillas un gran evento internacional como el vigesimonoveno Maratón y Medio Maratón de Belgrado. Acontecimiento deportivo en que tuve el placer de participar, y que constituía mi excusa para realizar el viaje.

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El Maratón de Belgrado 2016. Foto: Ángel López Peiró

Una ciudad herida

Sin embargo, al mismo tiempo, me encontré una ciudad herida, enfadada, traumatizada y muy rencorosa por los duros bombardeos padecidos entre marzo y junio de 1999. Mucho más de lo que me podía esperar antes de mi llegada a la capital serbia. Numerosos activistas políticos nacionalistas, antiatlantistas o prorusos, o todo ello, se encargaron de decorar las calles por donde pasaba el Maratón con carteles en serbio e inglés con mensajes contra la OTAN. Al mismo tiempo me percaté de pintadas, carteles o pegatinas con las mismas referencias eran visibles por toda la ciudad. Incluso durante el Maratón vi a corredores vistiendo camisetas reivindicativas con proclamas contra la OTAN y menciones a los injustificables bombardeos.

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A la izquierda de la imagen, pancartas con mensajes anti-Otan y anti-EEUU en la zona de inicio del Medio Maratón. Foto: Ángel López Peiró

Este resentimiento, aparentemente bastante generalizado entre los serbios, más allá de intereses políticos de carácter nacionalista, antioccidental o proruso, es perfectamente comprensible e incluso justificable. No en vano, estamos hablando de unos 3000 civiles serbios fallecidos como consecuencia de los ataques aéreos de las fuerzas noratlánticas y EE.UU. 212 bombas se lanzaron contra la ciudad en 78 días. Fueron bombardeados hospitales, escuelas y edificios de viviendas además de los objetivos militares estratégicos.

Se atacaron los estudios de Radio y Televisión de Yugoslavia (el 23 de abril, con 16 fallecidos como consecuencia), el Ministerio de Defensa, puentes, fábricas y centrales eléctricas. Los primeros aviones en ejecutar el ataque sobre la ciudad fueron los F-18 del Ejército del Aire de España, seguidos por los alemanes.

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La torre Ucse de Belgrado en llamas poco después del impacto de los misiles de la OTAN Foto: beoforum.rs
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Estado de la torre Usce tras sufrir el impacto de varios misiles Tomahawk el 21 de abril de 1999. Foto: es.amnesty.org

En el centro de la ciudad abundan todavía edificios parcialmente destruidos que no han sido todavía reconstruidos, entre los que destaca la antigua sede del Ministerio de Defensa. Según nuestro encantador guía serbio polacohablante (y rusohablante), Filip Andrejević, el hecho que no se haya completado su reconstrucción se debe a problemas económicos o en algunos casos urbanísticos. No me lo creí. La única mentira que les explica a todos los grupos de turistas polacos, ucranianos y rusos que lleva cada semana, probablemente.

Es muy evidente que hay un gran interés propagandístico por parte de las autoridades del país y dentro de la sociedad en dejar esas heridas de los bombardeos perpetrados por la OTAN muy visibles ante los turistas extranjeros.

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Edificio que albergaba el Ministerio de Defensa de Yugoslavia en 1999. Foto: Ángel López Peiró
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Foto más cercana del antiguo Ministerio de Defensa. Foto: Ángel López Peiró
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Edificio en el centro de Belgrado, cerca de la Embajada de Polonia, destruido por los bombardeos de 1999. Foto: Ángel López Peiró

¿Por qué la OTAN bombardeó Belgrado?

Los bombardeos aéreos de la OTAN sobre Serbia se produjeron como castigo por el rechazo del entonces presidente de la República Federal de Yugoslavia (en ese momento solo formada por Serbia, Kosovo y Montenegro) Slobodan Milosevic, a las condiciones propuestas por la OTAN para la introducción de una fuerza de pacificación en Kosovo.

El objetivo de la operación, lanzada el 24 de marzo de 1999, era debilitar la infraestructura militar yugoslava, retirar a las tropas serbias de Kosovo y generar las condiciones necesarias para que regresaran a sus ciudades los refugiades alabano-kosovares. Dejar a la ONU al mando de la situación y crear un nuevo estado kosovar.

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Imagen tomada dutante el bombardeo aéreo de Belgrado por parte de la OTAN. Foto: nexusedizioni.it

Esta provincia serbia, históricamente serbia y de gran importancia simbólica y religiosa para los serbios por la Batalla de Kosovo contra el Imperio Otomano, estaba poblada casi completamente por serbios en 1945. Sorprendentemente en los 1960 pasó a estar habitada mayoritariamente por albaneses nacionalistas radicalizados, reprimidos por el gobierno comunista central. En la región se intensificó en 1998 la lucha armada entre el Ejército de Liberación de Kosovo de los radicales albaneses y el Ejército Yugoslavo. El ELK fue secretamente apoyado por Estados Unidos para contrarrestar la influencia rusa en la región mientras era considerado como organización terrorista por Serbia.

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La ciudad de Pec, al oeste de Kosovo, durante la guerra. Foto: noc-kosovo.org

Antes de las tensiones y conflictos armados con Kosovo como telón de fondo, el Ejército Popular de Yugoslavia controlado por serbios estuvo implicado en una sangrienta guerra que enfrentó a serbio-bosnios con bosnios musulmanes en territorio de Bosnia-Hezergovina entre 1992 y 1995. En el marco de este conflicto los serbio-bosnios del Ejército de la República Srpska cometieron un genocidio contra 8000 musulmanes en la masacre de Srebnica además de otras limpiezas étnicas anteriores.

La contienda de Kosovo, que se alargó hasta después de los bombardeos de la OTAN sobre Serbia, generó miles de víctimas mortales, tanto serbias como albano-kosovares, la limpieza étnica de poblaciones de ambas etnicidades,  y centenares de miles de refugiados kosovares.

Sin embargo, las condiciones para el marco de paz que quería imponer la OTAN  en la Conferencia de Rambouillet eran exageradamente desfavorables para los intereses serbios y favorables para los albaneses. Además,  marcaban ya las pautas para la creación de un estado de Kosovo independiente. El lógico rechazo serbio condujo a la operación Fuerza Aliada, que se ejecutó sin la previa autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Alineamiento actual de Serbia en la esfera internacional: entre Occidente y Rusia

El comprensible resentimiento hacia la OTAN y en algunos casos a todo lo que representa el mundo occidental, palpable en las calles de Belgrado, reflejado en los sucesivos gobiernos nacionalistas, podrían frenar las inversiones extranjeras occidentales y poner en peligro las posibles opciones de ingreso del país en la Unión Europea, además de incrementar la dependencia política y económica de Rusia.

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El Yugo, el coche yugoslavo más popular y exportado en los años 1980. Foto: Ángel López Peiró

Serbia está en un cruce de intereses, ya que se trata de una zona de influencia disputada entre Rusia de un lado y Estados Unidos  y la UE por otro. No se trata, sin embargo, de un país con la importancia estratégica, energética y geopolítica de por ejemplo, Ucrania.

El país forma parte de la llamada Asociación por la Paz dependiente de la OTAN pero no está en condiciones de plantearse un posible futuro ingreso en la Organización del Atlántico Norte, precisamente por el gran rechazo social a esta organización en la sociedad serbia.

Lecciones de la historia

Lo sucedido en Yugoslavia nos enseñó que una nación de naciones (lo que algunos, por cierto, ahora quieren intentar crear en España artificialmente) no es una buena idea. Se trataba de una nación de naciones sostenida durante más de 40 años gracias al liderazgo de Tito y el relativo éxito del comunismo de tercera vía con mercado libre abierto a Occidente; ambos desparecieron en los 1980.

A diferencia de Polonia, en Yugoslavia la caía del comunismo llevó al país de una cierta estabilidad a la inestabilidad. Del comunismo unificador y estabilizador se pasó a la fuerza desastabilizadora de los nacionalismos serbio, croata, bosnio, esloveno y albanés que Tito reprimió con éxito.

El ultranacionalismo serbio fue, sin duda, uno de los principales causantes, y quizás el principal culpable, del complejo sangriento conflicto armado, religioso y étnico vivido en los Balcanes, cuyos inicios se encuentran ya en las Guerras Balcánicas anteriores a la Primera Guerra Mundial.

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Edificio bombardeado por la OTAN en el centro de Belgrado Foto: Ángel López Peiró

Aún con todo, los bombardeos de Belgrado en 1999 fueron un crimen de guerra, no eran necesarios y no estaban justificados. El episodio más negro y condenable en la historia de esta organización. La OTAN debe ser garante de paz, seguridad y estabilidad, a las veces que garante del derecho internacional; un mecanismo de defensa y disuasión eficaz ante grandes amenazas a las que se exponen los países democráticos,  como la que podría representar la Rusia de Putin para Europacentroriental–especialmente para los Países Bálticos–tras los visto en Ucrania recientemente.

Para no ponerse al nivel de sus potencias militares potencialmente rivales y no darles motivos para juzgar sus acciones, la OTAN nunca debería volver a actuar de forma preventiva, unilateral y poniendo en riesgo vidas civiles de forma indiscriminada. No pueden haber más Belgrados.

La famosa cadena con emisiones en español Russia Today, es decir, el instrumento mediático de propaganda (mucho menos sutil y disimulada que la de CNN) del régimen de Putin–a pesar de ello integrado por muy buenos profesionales de la comunicación–emitió un documental muy recomendable sobre los bombardeos que padeció la capital serbia. Un film con fines claramente propagandísticos, pero muy bien documentado. Presenta informaciones completamente verídicas sobre el ataque militar occidental a Belgrado.

El documental ” ¿Por qué? “sigue el hilo de la narración de la periodista serbia de RT Jelena Milincic, quien experimentó de primera mano los bombardeos cuando, con 18 años, vivía en la capital serbia, donde cursaba su primer año en la Universidad de Belgrado. Lo pueden ver a continuación:

Frente Nadmorski (costero): El plan militar de la URSS para que la Polonia comunista invadiera Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda en caso de guerra con la OTAN

Frente Nadmorski (costero): El plan militar de la URSS para que la Polonia comunista invadiera Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda en caso de guerra con la OTAN

El Ejército Popular de Polonia tenía que formar un frente costero y atacar a Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda bajo mando militar soviético en caso de un conflicto armado directo con la OTAN durante la Guerra Fría, cumpliendo un plan acordado entre la Polonia comunista y la Unión Soviética–parte de una operación mucho más amplia y compleja. Increíble pero cierto. Un plan que no fue revelado a la opinión pública hasta el año 2006.

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Alianzas militares en Europa durante la Guerra Fría. Foto: wikimedia commons

El Ejército de la Polonia comunista

Después de la Segunda Guerra Mundial las nuevas autoridades comunistas de Polonia, que inició entonces un costoso proceso de reconstrucción, se vieron obligadas a recortar el presupuesto militar y reducir el número de efectivos. En 1948 el ejército polaco contaba con 140.000 soldados.

La situación, sin embargo, cambió en 1949 con la rápida escalada de la Guerra Fría, que obligó a Polonia, bajo el mandato soviético, a mover ficha. El gobierno lanzó un plan para aumentar el gasto en el ejército, reorganizarlo, aumentar el número de soldados y dotarlo de armamento de última tecnología. A principios de 1950 se extendió el servicio militar obligatorio a dos años para las fuerzas de tierra y a tres años para la armada y la aviación. Con el estallido de la Guerra de Corea, los planes para fortalecer al ejército se aceleraron. En 1953 había ya 380.000 soldados y el número de oficiales casi se triplicó. En 1952 un 15% del PIB polaco estaba destinado al ejército.

El ejército polaco en todo momento careció de independencia militar y estuvo completamente subordinado al ejército soviético. Buena muestra de ello es el hecho que numerosos oficiales soviéticos ocupaban puestos de mando, empezando por Konstanty Rokossowski, que fue incluso ministro de defensa nacional. Algunos de estos oficiales soviéticos tenían origen polaco pero la mayoría no. Se erradicaron las tradiciones militares polacas anteriores a la guerra  para reemplazarlas por las soviéticas. Los sombreros militares polacos rogatywka fueron eliminados y el juramento hacía referencia a la alianza con el ejército soviético.

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El Ejército popular de Polonia en Przemysl. Foto: phw.org.pl

En 1955 la República Popular de Polonia, junto con otros países del llamado Bloque del Este, forman el Pacto de Varsovia. Polonia contaba con el segundo mayor poder militar dentro de la alianza. Un año más tarde Konstanty Rokossowski y la mayoría de oficiales soviéticos se fueron de Polonia, pero este hecho no rebajó el nivel de dependencia polaca de la URRS.

Hasta la desaparición del Bloque del Este, el Ejército Popular de Polonia estuvo condenado a la coalición con el Ejército Soviético y a recibir suministros de equipo por parte de este, mientras constantemente se preparaba para una guerra con los países de la OTAN, que nunca llegó a suceder. Una alarma de guerra (nuclear) que el gobierno comunista usó como herramienta de propaganda y control ciudadano con el fin de evitar revueltas y tensión social.

La concepción del Frente Nadmorski

Apareció por primera vez la idea del Frente Nadmorski con unos ejercicios militares practicados por el ejército polaco junto con el ejército soviético en mayo de 1950. Dicho frente estaba formado por tres divisiones de tierra del ejército popular de Polonia (los ejércitos 1,2 y 4) además de algunas fuerzas del ejército del aire, actuaba bajo el mando del general Poplavsky.

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Plano del primer ataque nuclear previsto dentro de la operación del Frente Nadmorski

La misión del llamado Frente Costero–o también conocido como Frente Polaco en el marco más amplio de toda la operación militar soviética–durante esos ejercicios era, por un lado, la defensa del litoral báltico ante desembarcos marinos y, por otro lado, una vez fuerzas del ejército soviético hubieran repelido el ataque de los ejércitos de la OTAN, tomar el norte de Alemania y Dinamarca para permitir la salida de las fuerzas navales soviéticas hacia el Mar del Norte y el Océano Atlántico.

Un protocolo acordado por los gobiernos de la República Popular de Polonia (PRL) y la Unión Soviética entre 4 y el 7 de enero de 1955, antes de la oficialización del Pacto de Varsovia, oficializó la potencial activación del Frente Nadmorski.

Durante los ejercicios Burza (tormenta en polaco) de 1961 se introduje como objetivo por primera vez Holanda y Bélgica además de la zona norte de la República Federal Alemana y Dinamarca.

El primer objetivo del frente polaco era, con ayuda de la Flota Soviética en el Báltico y las armadas polaca y germanoriental, controlar en 8 días el territorio de Dinamarca para poder dominar el acceso al Mar del Norte a través de los estrechos que conectan este con el Mar Báltico. El ataque polaco tenía que recibir el apoyo de un fuerte ataque nuclear  y toda la operación tenía que durar unos 15 días.

La distribución de misiones para los ejércitos polacos era la siguiente:

  • Ejército 1: Ataque desde más allá del río Odra a los cuerpos alemán occidental y holandés del Grupo Norte de los Ejércitos de la OTAN y continuación hacia Dinamarca
  • Ejército 2: Ataque desde más allá del río Odra a los cuerpos alemán y holandés y continuación del ataque hasta la costa alemana del Mar del Norte.
  • Ejército 4: Ataque desde la posición del ejército 2 en el norte de la República Federal Alemana  a Holanda y Bélgica.
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Copia del documento original con el esquema del primer ataque nuclear previsto dentro de la operación del Frente Nadmorski. Foto: wkopi.pl/WIW

El hecho que se quisiera lanzar esta operación militar del Frente Nadmorski a través de la Costa Báltica tenía tres razones muy claras:

  • La ubicación geopolítica de Polonia y amplio acceso al mar de esta que hizo que se organizara ya durante la parte final de la guerra la defensa de la costa. En el lado occidental existía una zona de seguridad: la República Democrática Alemana y su ejército, lo que evitaría un ataque directo a Polonia desde el oeste.
  • Las limitadas posibilidades operativas de los ejércitos 1,2 y 4 polacos, que eran mucho más débiles que los del frente organizado por el ejército soviético e incluso el frente checoslovaco. En este sentido las fuerzas del Pacto de Varsovia eran conscientes que el frente báltico sería el peor defendido por los ejércitos de la OTAN y sería buena idea lanzar por allí el frente polaco.
  • El mando militar de la Unión Soviética temía que los soldados polacos no quisieran luchar contra soldados de Reino Unido, Estados Unidos y Francia. En el frente costero su principal enemigo sería el ejército de la República Federal Alemana, la Bundeswehr.

En 1965 se aprueba un segundo plan estratégico de ataque para el Frente Costero de las Fuerzas Armadas de los estados del Pacto de Varsovia. Era parecido al que se entrenó en 1961 pero concretaba que el frente polaco protegería a los ejércitos soviéticos 1 y 2, defendería la costa báltica de posibles desembarcos de las fuerzas de la OTAN y contaría con el apoyo de las divisiones mecanizadas del ejército germanoriental.

Desarrollo y no ejecución del plan en los años 1970 y 1980

En 1970 el entonces Ministro de Defensa Nacional polaco Wojciech Jaruzelski aprobó una versión definitiva del plan del Frente Nadmorski. Hay que tener en cuenta que después de la crisis checoslovaca de 1968–la intervención militar soviética con participación polaca y del resto de fuerzas del Pacto excepto Rumanía para frenar la Primavera de Praga–ya se había empezado a aplicar la Doctrina Brézhnev: si el sistema socialista estaba en peligro en uno de los países la URSS tenía que intervenir para salvar al sistema. Por eso, el régimen comunista polaco quería mostrar su compromiso con la Unión Soviética tanto en el mantenimiento de un comunismo a la soviética, como en a su alianza militar, para evitar cualquier represalia militar soviética sobre territorio polaco. Una amenaza de intervención mlitar, que, sin embargo,  tras el estallido de la Guerra en Afganistán era ya impensable.

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Unidades del ejército popular de Polonia en Praga en 1968. Foto: histmag.org

A finales de los años 1960 y principios de los 1970 el Pacto de Varsovia contaba con una clara superioridad armamentística respecto a la OTAN en el centro de Europa. Sin embargo, los analistas de la OTAN  veían una amenaza de las fuerzas del pacto de Varsovia sobre Europa occidental. La organización atlantista, al conocer los planes soviéticos gracias a sus actividades de inteligencia, aumentó el armamento en Europa occidental pero de forma limitada, suficiente como para evitar ninguna acción militar del Pacto de Varsovia.

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Fuerzas de tierra de los países europeos clasificados por alianzas militares a mediados de los años 1970. Número de divisiones acorazadas, mecanizadas y aerotransportadas de cada estado. Foto: Pomocnik Historiczny “Zimna Wojna” Polityka

En 1984 se crea la Jefatura de los Ejércitos Occidentales del Pacto de Varsovia con sede en la base soviética de Legnica en la Baja Silesia. De esa jefatura dependían el Frente Polaco Nadmorski, el primer y el segundo frente occidentales de la Unión Soviética y el Frente Checoslovaco. Dentro de Polonia los soviéticos tenían armas nucleares  y 100.000 soldados en sus bases.

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Copia del mapa original  con el plan de la operación ofensiva del Frente Nadmorski de 1970, es decir el ataque de la República Popular de Polonia a Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda con el uso táctico de armamento nuclear. Foto: Pomocnik Historiczny “Zimna Wojna” Polityka.

Fue el coronel polaco Ryszard Kuklinski quien, actuando como espía, reveló a la OTAN los detalles, alcance y agresividad de los planes del Tratado de Varsovia. Él sabía que en Polonia quedaría un agujero negro nuclear después del contrataque de la OTAN. En otras palabras, es posible que el general (a título póstumo) polaco evitara la Tercera Guerra Mundial.

Entre finales de los años 1980 y principios de los 1990 la situación de los países del Bloque del Este cambió radicalmente. Con la caída del comunismo estos estados recuperaron su verdadera independencia respecto a la Unión Soviética, cuya desintegración acabó también con el Pacto de Varsovia. Los últimos militares soviéticos en Polonia abandonaron el país en 1993.

Unos eventos que condujeron al fin de la Primera Guerra Fría (en 2016 nos encontramos inmersos en los inicios de La Segunda Guerra Fría, que se inició con el Maidan en Kiev y la invasión rusa de Crimea en 2014)  y a que el plan del Frente Costero polaco perdiera su razón de ser, nunca fuera activado y fuera olvidado para siempre. Esperemos.

Fuentes

Atomowa Groza. Schrony w Nowej Hucie. Editado por el Museo de PRL en Nowa Huta, Cracovia
Pomocnik Historyczny POLITYKA  “Zimna Wojna”
Wikipedia

Filip Mazurczak: El reconocimiento como genocidio de las masacres de Volinia, un reto para la reconciliación polaco-ucraniana

Filip Mazurczak: El reconocimiento como genocidio de las masacres de Volinia, un reto para la  reconciliación polaco-ucraniana

Lviv, antaño la polaca Lwów y la austríaca Lemberg, capital de la  región histórica de la Galicia oriental, es hoy en día el mayor feudo del nacionalismo ucraniano. Foto: Ángel López Peiró

El periodista e historiador polaco Filip Mazurczak, quien ya contribuyó a “La Polonia de los polacos” con un monográfico sobre las aportaciones polacas a la ciencia y la tecnología a lo largo de la historia, ha acordado ceder el contenido de un artículo suyo en inglés  en Visegrad Insight para ser traducido al español en este portal. El  esclarecedor, objetivo y bien documentado artículo de Mazurczak explora una cuestión a la cuál  ya me referí aquí: las relaciones polaco-ucranianas en la actualidad en relación con las masacres de polacos por parte de ucranianos durante la Segunda Guerra Mundial.

Texto original en inglés: Filip Mazurczak / Traducción al español: Ángel López Peiró

Aparentemente Polonia y Ucrania son hoy en día son estados aliados y cercanos en política exterior. Varsovia apoya de forma consistente las aspiraciones de su vecino exterior para ingresar en la OTAN y en la Unión Europea. Sin embargo, en realidad las tensiones generadas por la continuada negación del genocidio [o de tal consideración para dichas masacres] de decenas de miles de polacos cometido por parte de nacionalistas ucranianos dificultan la posibilidad de una reconciliación total entre ambas naciones. La negación del genocidio no es solo un flaco favor a la memoria histórica polaca, sino también tóxica para la incipiente identidad ucraniana postsoviética.

Durante siglos la Ucrania occidental fue reinada por Polonia [Mancomunidad de Polonia y Lituania]. Después del resurgimiento de un nuevo estado polaco independiente en 1918, las regiones de Galicia oriental [excepto su principal ciudad Lwów, poblada  por un gran porcentaje de polacos] y Volinia, pobladas mayoritariamente por ucranianos, volvieron a quedar bajo la administración polaca. La Segunda República Polaca (1918-1939)  llevó a cabo políticas discriminatorias con los ucranianos [principal minoría del país], convirtiendo las escuelas ucranianas en escuelas bilingües y promoviendo los asentamientos de colonos polacos en estas zonas.

Como respuesta, en 1929 se formó  la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN). Dicha entidad realizó actividades terroristas, como el asesinato del ministro polaco Bronisław Pieracki en 1934. El OUN estaba influenciado por la ideología fascista de Dmytro Dontsov,  quien buscó establecer de una forma violenta un estado ucraniano étnicamente homogéneo. Existían dos facciones dentro del OUN, una moderada liderada por Andriy Melnyk, y otra genocida, liderada por Stepan Bandera.

En 1939 con la invasión de Polonia por parte de la Alemania Nazi y la Unión Soviética, los nacionalistas ucranianos se llevaron una alegría y se aprovecharon de la situación. La facción de Bandera dentro del OUN formó el Ejército Ucraniano (UPA). En 1943,  el UPA buscó exterminar todos los no ucranianos en el oeste de Ucrania. La mayoría eran polacos, pero entre sus objetivos también había judíos, armenios  y otras minorías, así como ucranianos no nacionalistas. Más de 100.000 civiles fueron asesinados. Los métodos del UPA eran sádicos;  niños forzados a beberse la sangre de sus padres asesinados eran situaciones habituales. 

Después de la anexión del oeste de Ucrania por la USSR [1944], Stalin mandó a los miembros del UPA a los gulags, donde, como Aleksandr Solzhenitsyn escribió, organizaron rebeliones. Desde que Ucrania se convirtiera en un estado independiente en 1991, el país ha estado muy dividido sobre esta cuestión. En la mitad este del país, UPA y Bandera son hoy considerados escoria fascista. En el oeste, sin embargo, donde el nacionalismo ucraniano tiene más popularidad, muchos ven a los banderitas como héroes nacionales.

Viktor Yuschenko, presidente de Ucrania de 2005 a 2010, otorgó el mayor honor de estado a Bandera. Su sucesor, Viktor Yanukovych, retiró esta condecoración honorífica. Con Petro Poroshenko, presidente desde 2014, UPA y Bandera son de nuevo emblemas nacionales. Poroshenko ha elogiado repetidamente el UPA por su lucha en pro de la independencia de Ucrania  y su “heroísmo,” y ha convertido el aniversario de la fundación de UPA en una fiesta nacional. El parlamento ucraniano ha ratificado una resolución que criminaliza la crítica del UPA. Recientemente una calle de Kiev fue renombrada en honor de Stepan Bandera.

Desde su ingreso a la OTAN en 1999 y a la Unión Europea en 2004, un aspecto crucial de la política exterior de Polonia ha sido atraer a Ucrania y  otras antiguas repúblicas soviéticas hacia estas estructuras. Como los nacionalistas ucranianos apoyan la aproximación de Ucrania a occidente, el gobierno polaco no ha reconocido los eventos de 1943 como genocidio, para disgusto de muchos polacos. El partido liberal Plataforma Cívica, que gobernó Polonia de 2007 a 2015, bloqueó la aprobación de resoluciones que condenaban  la aprobación de resoluciones parlamentarias  condenando los eventos en el oeste de Ucrania como genocidio, argumentando que esto dañaría las  relaciones polaco-ucranianas.

El otoño de 2015, el partido conservador Ley y Justicia (PIS) se hizo con el poder en Polonia. Su política con Ucrania ha sido similar a la de su predecesor. Derecho y Justicia (PIS) es más proclive a la catalogación  y condena de la masacre como genocidio, pero existe división dentro del partido en relación a esta cuestión. Recientemente, su líder Jarosław Kaczyński se refirió a la masacre  de 1943 como  “genocidio;” sin embargo, el portavoz de Derecho y Justicia en la cámara baja del Parlamento  rechazó entregar un borrador realizado por senadores del partido para someter a votación la definición de la susodicho crimen como genocidio.

La mayor parte de los medios polacos también son cautelosos con el uso del término “genocidio.” Por ejemplo, el periódico derechista Gazeta Polska despidió al padre Tadeusz Isakowicz-Zaleski, un sacerdote católico y veterano de Solidaridad que trabajaba como columnista para esta publicación, después de que escribiera un artículo criticando a los protestantes del Maidan por glorificar a UPA. Por su parte, Adam Szostkiewicz de la publicación izquierdista  polaca Polityka escribió que los ucranianos necesitan UPA y Bandera porque cada nación necesita mitología.

Algunos ucranianos han intentado reparar el daño, pero sus intentos se quedan muy cortos. Recientemente, intelectuales, políticos y obispos ucranianos mandaron una carta abierta, pidiendo perdón y perdonando a los polacos por sus pecados pasados. Sin embargo, las palabras “UPA” y “genocidio” nunca aparecen en la carta;  esta se refiere eufemísticamente a la “tragedia de Volinia.” Mientras tanto, historiadores ucranianos como Jaroslav Hrytsak presentan el genocidio de 1943 como parte de un complejo conflicto polaco-ucraniano con el mismo nivel de fechorías. El periodista Andrzej Brzeziecki escribió en Gazeta Wyborcza que los orígenes de este genocidio están en las políticas polacas del periodo de entreguerras hacia la minoría ucraniana. Tales declaraciones revelan mala voluntad;  la Segunda República Polaca no era ningún paraíso para los ucranianos, pero hay una gran diferencia entre polonizar escuelas y el genocidio.

A largo plazo, no reconocer los eventos de 1943 como genocidio tendrá consecuencias negativas no solo para los polacos, pero también para Ucrania. Como Ucrania, atascada por la guerra y la pobreza, no parece mostrar ninguna señal de que pueda rebotar de su miseria, es probable que los ucranianos sigan emigrando a su vecino más próspero, Polonia. Algunas estimaciones sitúan el número de ucranianos en Polonia en un millón. Sin una disculpa ucraniana, las tensiones entre ambos países crecerán. Una encuesta muestra que a los ucranianos les gusta Polonia más que ningún otro país extranjero. Sin embargo, no se trata de un amor correspondido. Muchos polacos guardan cierta aprensión a los ucranianos por los hechos de 1943.

Contrariamente, los rencores polacos contra los alemanes, que también cometieron enormes crímenes [mucho mayores] contra los polacos durante la guerra, están desapareciendo. Esto sucede principalmente porque los alemanes se han disculpado por las atrocidades cometidas contra los polacos, empezando por la visita de Willy Brandt a Varsovia en 1970. Glorificando al UPA, el gobierno ucraniano está generando sentimientos amargos hacia Ucrania entre los polacos.

Además, si tanto Polonia como Ucrania quieren que esta última  ingrese en la OTAN y en la UE, no es mucho pedir que los ucranianos adopten valores occidentales. Bruselas ha convertido el reconocimiento por parte de  Turquía del genocidio armenio en una conditio sine qua non para un futuro acceso a la UE. Es inconcebible que un país dirigido por un gobierno que abiertamente glorifica a nacionalistas genocidas pueda pertenecer a la UE. Con solo 25 años de independencia como estado, Ucrania es una nación joven que está empezando a crear su mythos. Si nada cambia, UPA y Bandera podrían convertirse en pilares de la identidad ucraniana.

Aquellos que aseguran que Ucrania necesita Stepan Bandera y UPA para tener una identidad fuerte  son ignorantes de la historia ucraniana. Cuando Yuschenko dio a  Bandera la mayor distinción honorífica de Ucrania en 2010, la llamada Anti-Defamation League, una organización judía dedicada a luchar contra el  antisemitismo, sugirió que se diera este honor en su lugar a los ucranianos que escondieron judíos durante el Holocausto. El cáncer nacionalista hizo metástasis en solo una parte de la sociedad ucraniana, y muchos ucranianos nobles fueron asesinados por esconder sus vecinos polacos y judíos. En lugar de honorar a Stepan Bandera, Kiev debería promover luchadores ucranianos por la independencia que no cayeron en el chauvinismo, como Symon Petliura,  líder de la efímera República Popular de Ucrania occidental (1918-1919). Petliura fue un aliado de Polonia durante la guerra polaco-bolchevica y se opuso al antisemitismo, interviniendo para intentar parar pogromos.

Todas las naciones cuentan con episodios oscuros en su pasado, porque cada nación está formada por personas falibles. Confesar transgresiones pasadas e intentar evitar que se repitan convierte a las sociedades en más maduras. No es la continuada glorificación del UPA y Stepan Bandera, como ha sugerido Adam Szostkiewicz, lo que fortalecerá la identidad ucraniana. Solo una evaluación objetiva del pasado de una nación, tanto sus logros como sus fracasos, la puede hacer más fuerte

Elbląg: ¿del declive al resurgimiento? Probables consecuencias de la apertura de la Laguna del Vístula al Báltico

Elbląg: ¿del declive al resurgimiento? Probables consecuencias de la apertura de la Laguna del Vístula al Báltico

Foto: Krynica Morska en el Cordón del Vístula, con la Laguna del Báltico a la derecha y el Mar Báltico a la izquierda. Foto: gotravelaz.com

Elbląg–ciudad polaca de 127.000 habitantes, conocida como Elbing cuando formaba parte de Prusia y Alemania, y ubicada al noreste del país en el voivodato de Varmia-Mazuria–no es una población importante desde un punto de vista  económico, político y urbanístico, ni siquiera un destino turístico muy concurrido.

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Su casco antiguo quedó completamente destruido tras la Segunda Guerra Mundial; ha sido reconstruido desde el fin del comunismo en 1989 con edificios que muestran unas fachadas de estilo aparentemente hanseático, pero con mucho cristal y un toque moderno. Un intento más o menos acertado—hay opiniones para todo–de recrear las fachadas del hermoso centro histórico de Gdansk, pero sin duda un experimento arquitectónico único.

Muy pocos extranjeros habrán oído hablar sobre esta localidad y aun muchos menos la sabrían situar en el mapa. Su principal atracción turística es el canal que la conecta con Ostróda, 80 kilómetros al sureste en la región de Mazuria, navegable prácticamente en su totalidad, excepto en un pequeño tramo en que por las diferencias de desnivel, los barcos son transportados (con los pasajeros a bordo) sobre unos raíles. Algo único en el mundo, pero que no ha servido para que Elblag obtuviera una gran repercusión como ciudad turística.

En el aspecto económico la ciudad destaca única y principalmente por tener la mayor fábrica de cerveza de Polonia, Elbrewery, que pertenece al grupo Zywiec, productor de algunas de las cervezas más consumidas en Polonia.

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El centro de Elbląg (Stary Rynek) con la emblemática Brama Targowa y la arquitectura neohanseática característica de la ciudad Foto: Ángel López Peiró

De la prosperidad portuaria al declive

Sin embargo, las apariencias nos ocultan la verdad sobre el pasado de este lugar. Ciertamente la Elbląg de hoy, una pequeña ciudad de provincias, es solo una sombra de lo que fue en la Baja Edad Media: una esplendorosa, próspera ciudad portuaria hanseática, que llegó a ser el principal puerto de Polonia. Título que le robaría Gdansk, y que hoy en día ostenta Gdynia. Algo difícil de creer hoy en día si miramos dónde se encuentra Elbląg en el mapa actual de Polonia—no es una ciudad costera.

Es bien sabido que la historia es caprichosa, y todo lo que baja puede volver a subir—y al revés. La geografía tampoco es inamovible. Contra todo pronóstico, Elblag cuenta hoy con una gran oportunidad de recuperar su próspero pasado portuario gracias a su ubicación privilegiada y estratégica—entre Kaliningrado, Gdansk, Mazuria-Varmia y la Laguna del Vístula.  Y ante todo, gracias a un nuevo proyecto de Polonia y la Unión Europea que, de ejecutarse finalmente, cambiará literalmente la geografía y la orografía polacas.

Durante cientos de años, el llamado Cordón del Vístula, una franja estrecha de terreno que separa el Mar Báltico de la Laguna del Vístula–llamada así porque dos de los ramales (uno es el llamado río Nogat que transcurre junto al famoso castillo de Malbork creando una imagen muy pintoresca) del río Vístula desembocan en este último—tuvo una brecha en la mitad, permitiendo la navegación entre el mar y la principal población en la orilla sur de la laguna: Elbląg. La laguna se extendía mucho más al sur que en la actualidad.

Esa peculiar característica geográfica permitía que Elbląg, fundada por la Orden de los Caballeros Teutónicos en 1237, tuviera una salida directa al mar Báltico. Ese hecho impulsó el florecimiento económico de la ciudad gracias al comercio marítimo. Los caballeros germánicos, con muy buen olfato para los negocios, consiguieron inscribir a la ciudad en la Liga Hanseática.

Cuando fue tomada por el reino polaco, como región autónoma controlada por los prusianos (pueblos nativos paganos de esta zona, no confundir con los habitantes germánicos de Prusia posteriormente) en 1466 tras la Segunda Paz de Torun, y oficial y plenamente en 1569,  la ciudad ya era un puerto marítimo típico de pleno derecho y en el sentido geográfico. De hecho, esta poblacón mantenía unas intensas relaciones comerciales con Inglaterra, Francia, Flandes y Holanda; desde Elbląg se exportaba sobre todo granos, metales y madera al resto del continente.

Luego, caprichos del destino,  la naturaleza le jugó una mala pasada a Elbląg. La salida de la ciudad a la laguna se secó y se convirtió en un cenagal. La causa fue el proceso natural de sedimentación por parte del Río Vístula, que finalmente terminó también por cerrar la brecha en el cordón. Elbląg, al igual que otras poblaciones a la orilla de la laguna, como el pueblo de Frombork, habían perdido su acceso al mar Báltico (Golfo de Gdansk). Frombork cuenta hoy  con un pequeño puerto a orillas de la laguna y en Elbląg ya no hay puerto marítimo, solo fluvial.

Elbląg entró en un declive acelerado, que vino acompañado de las invasiones suecas (El Diluvio). Un tímido resurgimiento a finales del  siglo XIX gracias al desarrollo de la actividad industrial durante su periodo de pertenencia a Alemania,  no fue suficiente para cambiar la tendencia decadente de la ciudad. En 1945, tras su pertenencia al Tercer Reich y ser campo de batalla germano-soviética, la ciudad volvió a manos polacas. Una urbe destrozada y repoblada con los polacos expulsados de los territorios perdidos en favor de la URSS en el este. La laguna, por su parte, quedó divida entre Polonia, la parte occidental cercana a Elblag, y la Unión Soviética, la parte oriental. Bajo jurisdicción prusiana y alemana durante las particiones de Polonia, posteriormente en el periodo de entreguerras la parte occidental de la laguna pertenecía a la Ciudad Libre de Danzig mientras que las aguas de la zona este quedaban bajo control alemán.

 

El resurgimiento: el proyecto que puede cambiar el destino de Elblag, Frombork y Krynica Morska

 

En realidad la laguna del Vístula ya cuenta con una salida al mar. El estrecho de Baltiysk. Se encuentra en su extremo oriental del cordón, dentro del enclave ruso de Kaliningrado, y permite la navegación de barcos rusos desde el Báltico a la ciudad de Kaliningrado, que tiene el único puerto ruso que no se congela y es navegable en invierno. Es decir, el estrecho conecta esta ciudad por mar con los puertos de la Rusia propiamente dicha.

Las autoridades portuarias rusas que controlan el estrecho de Baltiysk dificultan o impiden la circulación de barcos polacos como medida de presión política, aunque sobre el papel existe un acuerdo entre ambos países sobre la navegación en la laguna que se renueva cada pocos años. Diferentes gobiernos polacos buscaron una solución a este problema, con el fin de evitar la dependencia de Rusia, y decidieron proponer a la Unión Europea un proyecto para abrir una brecha–un canal–en el Cordón del Vístula, dentro de territorio polaco. Finamente, en agosto de 2014 el ejecutivo de Donald Tusk anunció el plan de lanzar el proyecto.

Esto permitiría impulsar la navegación desde el Báltico a través de la laguna hacia Elblag, donde se podría incluso construir un gran puerto marítimo a las afueras de la ciudad en su cara norte. El mero proyecto de apertura al Báltico ya  impulsaría el crecimiento urbanístico de la ciudad y el puerto—ya sea en su estado actual o como ambicioso puerto marítimo— generaría un desarrollo económico de grandes dimensiones en esta población, castigada por la historia natural y el infortunio. Otras poblaciones de la región en la orilla meridional de la laguna, especialmente la emblemática y más pequeña Frombork (2500 habitantes)—donde Nicolás Copérnico pasó sus últimos días y yacen sus restos mortales—se beneficiarían notablemente del proyecto.

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Al fondo de la imagen el Cordón del Vístula visto desde la otra orilla de la laguna en Frombork. Foto: Ángel López Peiró.

 

El canal tendría un 1 km de longitud y el proyecto de construcción costaría unos 880 millones de zlotys. Sería financiado con fondos de la Unión Europea. El futuro del proyecto queda, sin embargo, pendiente de la evolución de su impacto ambiental por parte de la Comisión Europea. La zona donde se quiere construir el canal queda enmarcada en un área natural protegida dentro de la red Natura 2000 de la UE.

Varios grupos de ecologistas se han opuesto al proyecto porque la apertura de una brecha del cordón va a provocar un intercambio de aguas entre el Báltico y la laguna que podría dañar seriamente los ecosistemas de esta. La Laguna contiene agua dulce de origen fluvial, y la apertura al Báltico provocaría un drástico aumento de la salinidad de sus aguas. Además, la migración de mamíferos marítimos por la laguna se podría ver afectada.

El proyecto encuentra otro problema, la única población ubicada dentro del Cordón del Vístula: el popular destino de veraneo de Krynica Morska. Los vecinos, hoteleros y restauradores de este localidad temen, en primer lugar, que su acceso terrestre a Gdansk, con el resto de Polonia, se vea afectado por la construcción del canal. En segundo lugar, creen que el paso de embarcaciones por el nuevo canal contaminará las playas, la base del turismo en Krynica Morska.  En respuesta a estas quejas, de momento el gobierno ha comunicado que está dispuesto a hacer una oferta especial para asegurar que el proyecto pueda satisfacer las necesidades de los vecinos de Krynica. Las autoridades han asegurado que la construcción del canal no empeorará las comunicaciones entre esta población y la Polonia “continental”, pues, todo lo contrario, las mejorará.

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Las diferentes variantes que se contemplan para el lugar exacto donde se tiene que cortar el Cordón del Vístula. Fuente: http://wiadomosci.gazeta.pl/wiadomosci/51,114871,19413609.html?i=1

 

La construcción de este canal es una gran prioridad para el actual ejecutivo polaco, que está negociando su aprobación con la Comisión Europea y desea empezar los trabajos ya en 2017. Desde el lado polaco se esgrime como principal argumento ante las autoridades en Bruselas lo siguiente: tener una alternativa de acceso a la laguna en el lado polaco es de vital importancia, para así no depender del estrecho ruso. Nos encontramos ante una cuestión que va más allá de la economía, un problema estratégico, geopolítico y de defensa, que no deja lugar a dudas al analizar el mapa de la zona. Por supuesto, como era de esperar, Rusia se ha opuesto firmemente desde un inicio a la apertura de la laguna en la zona polaca.

De aprobarse el proyecto, Elbląg ciertamente pasará a ser una de las ciudades polacas con mejores expectativas de desarrollo urbanístico, crecimiento económico y mayor potencial para inversiones, en toda Polonia en la próxima década. Las posibilidades de que ante tal escenario Elbląg recupere su destacado papel comercial, y supere en desarrollo a otras ciudades polacas de mucho mayor tamaño, son muy elevadas.

¿Recuperará Elbląg su esplendor y prosperidad hanseáticas? ¿Competirá con los puertos de Gdynia y Gdansk? El futuro de la ciudad está vez no está en manos de la naturaleza sino en los despachos de la Comisión Europea en Bruselas.

 

Elbląg a vista de pájaro: