Lea aquí tres documentos del KGB recientemente desclasificados sobre la elección de Juan Pablo II (1978), las reacciones en Ucrania a la Ley Marcial en Polonia (1981) y el espionaje de las comunicaciones de radio en la Polonia comunista (1981)

DestacadoLea aquí tres documentos del KGB recientemente desclasificados sobre la elección de Juan Pablo II (1978), las reacciones en Ucrania a la Ley Marcial en Polonia (1981) y el espionaje de las comunicaciones de radio en la Polonia comunista (1981)

Los servicios secretos de Ucrania (SBU) hicieron públicos a finales de febrero de 2017 ocho documentos internos de la sección ucraniana del KGB, desclasificados en 2013, con anotaciones sobre las actuaciones de la agencia de inteligencia soviética en Polonia y Ucrania en los años 1980s y en 1990. Los documentos originales en ruso han sido traducidos al polaco y divulgados por el proyecto y conferencia Tres Revoluciones – 3R del College of Europe en Natolin, Varsovia.

En dicha conferencia estos informes–con muchas implicaciones para el estudio de la caída del comunismo en Europa centroriental y oriental–fueron revelados públicamente por vez primera por parte del director del archivo del SBU, Andrij Kohut.

Tres de los documentos en cuestión, cuyo contenido he traducido del polaco al español, conciernen directamente a Polonia:

  • El primero, fechado el 1 de noviembre de 1978,  presenta la reacción de los servicios secretos soviéticos a la elección del cardenal polaco Karol Wojtyła como Papa Juan Pablo II y el análisis del mismo KGB a la posible  influencia política del nuevo pontífice en Polonia y en la Ucrania soviética.
  • El segundo documento, con el 14 de diciembre de 1981 como fecha–un día después de la declaración de la Ley Marcial por parte del jefe de estado, el general Jaruzelski– hace referencia a las reacciones que suscitó en la república soviética de Ucrania la introducción de la Ley Marcial en la vecina Polonia.
  • El tercer documento, también fechado el 14 de diciembre de 1981, se centra en detallar el control por parte del Servicio de Contrainteligencia de Radio del KGB de las comunicaciones radiofónicas de radioaficionados polacos con el extranjero.

Documento 1: El KGB sobre la elección de Karol Wojtyła como Papa Juan Pablo II

Documento original en ruso

Documento traducido al polaco

Traducción del polaco al español: Ángel López Peiró. En negrita la parte relevante del documento.

URSS
COMITÉ PARA LA SEGURIDAD ESTATAL (KGB)
RSS (República Socialista Soviética) Ucraniana
1 de noviembre 1978  Kiev Nr 383/ob
Desclasificado Secreto
24/2-3406 [Fecha de desclasificación] 30.08.2013
Ejemplar número 1
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE UCRANIA
COMUNICADO
Estado a 1 de noviembre de 1978
En el terreno de la RSS Ucrania se encuentran 11831 ciudadanos extranjeros de países capitalistas y países en vías de desarrollo:
− Diplomáticos acreditados en la URSS– 7
En Kiev – 5 (los asociados de la embajada de los EEUU W. Kowanc, F. Trubwasser, J. Ofner; asesor y primer secretario de la embajada de Australia W. J. Tinny, W. D. Delaney);
En Járkov – asociado de la embajada de Francia E. Jue;
En Odesa – Primer secretario de la embajada de Senegal Modu Dia;
− Turistas – 488
En Yalta– 216, Kiev -119, Odesa – 85, Leópolis – 34, Járkov – 27, en otras ciudades – 7.

De los EEUU – 155, Inglaterra– 90, República Federal Alemana – 3, Francia – 1, Canadá – 24, de otros países de la OTAN – 2, del resto de países – 213;
− Especialistas extranjeros – 512
óblast de Donetsk– 95, Odesa – 72, Dnipropetrovsk – 66, óblast de Lugansk– 55, Járkov – 42, en el resto de óblasts – 187;
− candidatos, practicantes, estudiantes, alumnos de escuelas y escuelas técnicas de formación profesional– 9203
Kiev – 2400, Járkov – 1859, Odesa – 1635, Donetsk – 1402, Leópolis – 521, Zaporiyia – 495, Simferópol – 250, en el resto de ciudades – 641;
− recién llegados para asuntos privados – 91
Óblast de Zaporiyia– 11, Leópolis – 10, óblast de Lugansk – 9, Donieck – 7, Járkov– 7, en el resto de óblast – 47;
− otras categorías – 1253 personas
En los puertos de  Odesa y Sebastopol se encuentran 5 barcos de países capitalistas y 272 personas, cuyas tripulaciones suman en total 272 personas, entre ellos: dos barcos procedentes de India – 96 personas, uno de  Siria – 118, uno de Turquía – 31, uno de Noruega – 27.

En terreno ucraniano se encuentran asimismo 21,276 ciudadanos de países socialistas, entre los cuales hay 7287 candidatos, practicantes y estudiantes, en escuelas  y escuelas técnicas de formación profesional.

Elección del cardenal Karol Wojtyła como líder de la Iglesia católico-romana 

El 16 de octubre de 1978 fue elegido Papa de la Iglesia católica romana el arzobispo de Cracovia, cardenal Karol Wojtyła, nacido el año 1920, quien ha elegido el nombre Juan Pablo II. Cabe destacar que el nuevo Papa continuará con la misma concepción en política exterior de Juan XXIII y Pablo VI.

En base a datos del KBG de la URSS, sin tener en cuenta las declaraciones del nuevo Papa sobre su intención de continuar con la línea política de sus predecesores, sus actuaciones hasta ahora atestiguan que cuenta con su propia concepción, consistente en una orientación al mundo occidental y en la activación de la Iglesia católica en los países socialistas.

En la República Popular de Polonia Wojtyla se posicionó al frente de un grupo de obispos de derechas, que criticaron al cardenal  Wyszyński por “una excesiva cesión antes las autoridades comunistas”. Apoyó de forma activa los activistas del llamado movimiento “Znak” – una organización católica reaccionaria de Polonia, que edita una revista. En esta publicación se llevaron a cabo unos nefastos ataques al camarada Gierek en relación con la crónica de su visita al Vaticano en octubre de 1977 y se acusó a Wyszyński de “traidor de los intereses de los católicos en Polonia”. En los círculos reaccionarios de Occidente, Wojtyła adquirió fama como  “luchador por los derechos humanos en  Polonia”, tras exigir la restauración de “las clases de religión tradicionales en las escuelas y declarar que ” la Iglesia es el último apoyo que le queda a la libertad”.

Wojtyła mantiene contactos cercanos con Zbigniew Brzezisnki, asesor del presidente de los EEUU, además de con el cardenal austriaco König, anticomunista y enemigo de la URSS. Entre los obispos polacos Wojtyła es conocido por su orientación germanófila. Pidió a los obispos alemanes el no reconocimiento de las nuevas fronteras del Oder y el Neisse. Mantuvo una posición intransigentemente negativa sobre llevar a cabo las actividades de la diócesis de acuerdo con las fronteras estatales de la URSS y la República Popular de Polonia  [nota del traductor de ruso a polaco: la nota se refiere al ajuste de los límites de las diócesis con los de las nuevas fronteras del estado polaco tras la Segunda Guerra Mundial] [1] e instó al episcopado polaco a fortalecer su influencia en las parroquias de Bielorrusia, Lituania y Ucrania. 

Durante su coronación [nota del traductor de ruso a polaco: inauguración de su pontificado].  Wojtyła promovía “la apertura de puertas en todas las iglesias”, es decir, instaba de hecho al clero católico a la celebración de misas masivas, procesiones en las iglesias locales y peregrinaciones a los “lugares santos”. Estas acciones pueden ser aprovechadas por el clero de actitud reaccionaria para encender entre los creyentes el fanatismo religioso y la propagación de puntos de vista reaccionaros y nacionalistas, así como para el fortalecimiento de las comunidades católicas. 

Teniendo en cuenta que la elección de Wojtyła como Papa puede llevar a una significativa activación de los católicos y los uniatas [greco-católicos] en Ucrania, los órganos del  KGB en la URSS están desarrollando métodos preventivos para contrarrestar las aspiraciones subversivas del Vaticano, detectar y frustrar las acciones hostiles de sus emisarios y misioneros y para divulgar y adquirir canales de comunicación con los católicos y los uniatas en la república [socialista soviética de Ucrania] (cifra de parroquias católicas – 98, sacerdotes – 43, según datos operativos se estima la presencia de unos 1000 sacerdotes, monjes, monjas y penitentes uniatas).

Se usan medios para detectar en Ucrania contactos de Wojtyła y entornos vinculados a este, para seguirles y comprometerlos a la cooperación, así como para lograr fuentes operativas entre las autoridades del clero católico e uniata, para evitar la activación y asegurar la prevención de posibles acciones antisistema de católicos y uniatas. Asimismo, también se aplican medidas para utilizar dichas autoridades en la obtención de información sobre los planes subversivos del Vaticano.  

Confiscación de contrabando de extranjeros en el óblast de Leópolis

En octubre de 1978 en los controles de fronteras „Mościska” y „Szeginie” a 5 ciudadanos de la República Popular de Polonia, que salían de la URSS, se les confiscó productos de contrabando  (industriales, de gran demanda, adquiridos con moneda soviética) por un valor de 2627 rublos.

Por medio de un acuerdo con la fiscalía del óblast, no se inició un proceso penal contra estos ciudadanos polacos. Se informó de sus actividades ilegales a las autoridades del PRL[República Popular de Polonia]. Los productos de contrabando y 4 automóviles fueron deducidos de los ingresos del estado.

Se ha transmitido la información relevante sobre este asunto al KGB de la URSS.

Anuncio oficial de amonestación en el óblast de Járkov 

El 26 de julio de 1978 desde el Secretariado del Presidium del Consejo Superior de la RSS ucraniana se transfirió al KGB de la URSS una carta anónima mandada desde Járkov. La misiva contenía ataques maliciosos hostiles hacia uno de los dirigentes del PCUS y del Estado soviético.

Después del uso de los medios adecuados, se estableció que el autor de la carta era un residente de la localidad de Gotvald[cuyo nombre honraba la figura del comunista checoslovaco Klement Gottwald], en el óblast de Járkov., I.N. Majboroda N. I,  nacido el año 1907, ucraniano, no afiliado al partido, educación de tercer grado e  invalido veterano de la Gran Guerra Patriótica[Segunda Guerra Mundial].

En 1976 y 1977  Majboroda mandó dos cartas parecidas a la redacción del diario “Pravda” y  al Comité Central de la Unión de Juventudes Comunistas Leninistas de Ucrania (informe del 20 de diciembre de 1977 nr. 471/cв). Especialistas del KGB confirmaron la autoría de estas cartas. En la oficina del KGB se le interrogó sobre estas cartas, pero no admitió su autoría.

En relación con el envío de la carta anónima al Presidium del Consejo Superior de la URSS del 24 de  diciembre de este año, en la oficina del KGB  se llevó a cabo un interrogatorio preventivo con la división de la fiscalía en el óblast, durante el cual el sospechoso admitió su autoría de todas las cartas mencionadas.  Aclaró que las escribió bajo la influencia de unas relaciones complicadas, fuera de lo normal, en su familia  y a causa de su inmadurez política. Aseguró que no hará más ese tipo de cosas.

De acuerdo con un Decreto del Presidium del Soviet Supremo de la URSS, emitido el 25 de diciembre de 1972, Majboroda recibió una reprimenda oficial.  La observación operativa de Majboroda va a continuar.

Robo de armamento en el óblast de Jmelnitski

El 31 de octubre de 1978 en la ciudad de Sławuta se puso de manifiesto el robo de  un rifle e pequeño calibre de la escuela secundaria de armería  número 3. La sustracción se produjo por medio de la rotura de puertas y con ayuda de una cerradura.
Órganos de la milicia están realizando las investigaciones pertinentes. La oficina del KGB proporciona ayuda en la búsqueda de los delincuentes y del arma robada.

DIRECTOR DEL COMITÉ DE SEGURIDAD ESTATAL (KGB) DE LA URSS
F. Fedorczuk

Análisis del documento

Queda claro en este documento que el KGB ucraniano analiza a Wojtyla como una figura política más que religiosa.  Es destacable, en este sentido, que el documento hable de la “coronación” de Juan Pablo II. Los servicios de inteligencia soviéticos en Ucrania reaccionan con preocupación a la elección de Wojtyla como Papa. Ven al pontífice polaco como una clara amenaza, y temen que pueda disponer de mucho poder de influencia, tanto en Polonia como en los antiguos territorios polacos al este que tras la Segunda Guerra Mundial pasaron a manos de la URSS. El documento acertó realmente con el pronóstico del posible impacto político que generó el pontificado de Juan Pablo II.

Sorprendente es que la inteligencia soviética interpretara que Juan Pablo II se caracterizaba por una alineación política muy favorable a Alemania, y que según el KGB, Juan Pablo II estuviera en contra del posible reconocimiento por parte de Alemania occidental de las nuevas fronteras polacas occidentales.

En declaraciones recogidas por el portal polaco Onet, el historiador Piotr Dmintowicz, vicedirector del Museo Juan Pablo II, afirmó que el documento demuestra un gran desconocimiento por parte de la inteligencia soviética en ucrania de los entresijos de la curia católica en la Polonia comunista. Dicho historiador también reveló que en un documento de la misma fuente, redactado un año más tarde, se hablaba de la necesidad de desacreditar o desprestigiar la figura de Juan Pablo II, o en caso de no conseguirlo, usar otros medios contra el papa polaco.

Documento 2: EL KGB sobre las reacciones en Ucrania a la noticia de la introducción de la Ley Marcial en Polonia

Documento original en ruso

Documento traducido al polaco

Traducción del polaco al español: Ángel López Peiró

URSS
COMITÉ DE SEGURIDAD ESTATAL DE LA RSS DE UCRANIA
14 diciembre 1981
INFORME
sobre la reacción de la población ucraniana a las noticias de la introducción de la Ley Marcial en Polonia.

Las informaciones de las que disponen órganos del KGB de la URSS indican que la clase trabajadora de Ucrania recibió con satisfacción la noticia de los medios de información soviéticos sobre la activación del estado de guerra y la detención de los líderes de Solidaridad y de organizaciones contrarrevolucionarias ilegales. Sobre esto es necesario tener en cuenta que el paso dado por las autoridades polacas, causado por la situación existente en el país, hay que considerarlo como el único posible y acertado. Además hay que entender que se llevó a cabo en relación a la situación crítica del país, en que las fuerzas contrarrevolucionarias intentaron llegar al poder y liquidar el sistema político socialista en la República Popular de Polonia.

La opinión clara y mayoritaria de la población civil de la república va en la línea de la opinión de W.K. Maksymowski, ingeniero técnico de la fábrica Toczelektropryład, no afiliado al partido: “Con mucho interés y preocupación recibí la información de la introducción del estado de guerra en Polonia y la detención de los obstinados enemigos del socialismo. La decisión ha sido atrevida e inteligente, la única decisión correcta posible. Los medios empleados allí en estos momentos deberían por fin acabar con la anarquía y el caos, y llevar a una normalización de la situación, defender la obtención del socialismo y no generar un conflicto internacional”.

En la mayoría de las declaraciones se destaca que se tendría que haber tomado esa decisión mucho antes. Es cierto que el uso de medidas concretas por parte de los mismos polacos no deberían llevar a un agravamiento de la situación en el contexto de las relaciones internacionales. La actuación decidida del Consejo Militar [traductor al polaco: WRON] muestra que las fuerzas socialistas de la República Popular de Polonia están capacitadas paras defender ellas mismas el sistema socialista.

Algunos ciudadanos soviéticos, entre ellos algunos de origen polaco, alaban las medidas aplicadas por las autoridades de PRL[República Popular de Polonia] y muestran su disposición a tomar parte en la lucha frente a las fuerzas contrarrevolucionarias y establecer el orden en Polonia. Muy seguro sobre este punto se muestran entre muchos otros A.A. Ruda, residente de Leópolis, nacido en 1939 y miembro del PCUS, y M.I. Lachtadyr, habitante de Kiev, nacido en 1955 y sin afiliación política, electricista de guardia del Instituto de Investigaciones Científicas “Kwant”.

Numerosos ciudadanos polacos, que de forma temporal se encuentran en la república, (2613 personas) aceptaron la decisión tomada por el Comité Central del Partido Obrero Unificado de Polonia consistente en introducir la Ley Marcial en el país. Asimismo, consideraron que esta decisión fue provocada por la necesidad de evitar que los líderes de Solidaridad y elementos contrarrevolucionarios tomen el poder en el PRL.

Especialistas polacos que trabajan en la construcción del gaseoducto „Amistad”, en la Fábrica de Muebles de Rozhniativ y en otras instalaciones valoran positivamente los sucesos en su país, refiriéndose a la introducción de la Ley Marcial. Consideran que las razones [para introducir la Ley Marcial] están en el intento de evitar la contrarrevolución y estabilizar la situación en el PRL. Muchos estudiantes muestran preocupación por la situación de sus familiares y seres cercanos, sospechando que en Polonia se pueden producir derrames de sangre.

Al mismo tiempo, algunos estudiantes de PRL [en Ucrania] se muestran contrarios a las medidas empleadas. Por ejemplo, la estudiante del Instituto de Carreteras de Járkov E. Koczmarska, en una conversación con la estudiante soviética T. Potechina, afirmó “ América no nos dejará solos con nuestros problemas. Si la Unión Soviética se entromete en nuestros asuntos internos, empezará una guerra mundial. Los comunistas serán colgados en palos”.

Algunos turistas automovilistas polacos que se encuentran en Ucrania, además de polacos aquí por asuntos privados, creen que la activación de la Ley Marcial en Polonia conducirá a una guerra civil porque en el país existe una fuerte oposición.

Las principales organizaciones vinculadas al POUP de estudiantes y especialistas que se encuentran en Ucrania ofrecen unas directrices para llevar a cabo reuniones de activistas del partido, con el objetivo de aclarar la situación en Polonia.

La situación en la república[ucraniana] es estable. Los órganos del KGB de la URSS han lanzado actividades adicionales para aumentar el control operativo del comportamiento y acciones, que puedan requerir control, de ciudadanos polacos que se encuentren temporalmente en Ucrania, así como el control de la situación en entidades de la economía nacional.


Esta información ha sido transmitida al KGB de la URSS.


DIRECTOR DEL COMITÉ DE SEGURIDAD ESTATAL DE LA REPUBLICA SOCIALISTA SOVIÉTICA DE UCRANIA

F. Fedorczuk

Análisis del documento

Se trata de un informe con elementos más típicos de un documento con fines propagandísticos, que de la comunicación interna, supuestamente objetiva y basada en hechos de una organización de inteligencia como el KGB.  Parece que el KGB ucraniano parecía dispuesto a creerse sus  propias exageraciones o distorsiones de la realidad, porque cuesta creer que hubiera tanta unanimidad en la sociedad ucraniana sobre el acierto y necesidad de la Ley Marcial en Polonia. En todo caso es más fácil pensar que en Ucrania imperaba un estado de miedo y temor a la posible represión estatal en caso de protestas, como las producidas en Polonia.

Según esta nota, la mayoría de los ucranianos y de los polacos en Ucrania en ese momento veían como justificada la Ley Marcial en Polonia. Algunos polacos temían por la seguridad de sus seres cercanos en Polonia y algunos incluso temían por el estallido de una guerra civil.

El documento quiere dar una imagen de aquellos polacos en la república ucraniana opuestos a la Ley Marcial como radicales, al usar como ejemplo las duras palabras de una estudiante polaca en Járkov.

Documento 3: El KGB sobre el control de las comunicaciones de radio con el extranjero en la Polonia comunista a principios de los 1980


Documento original en ruso

Documento traducido al polaco

Traducción del polaco al español: Ángel López Peiró.
En negrita la parte relevante del documento.

URSS
COMITÉ PARA LA SEGURIDAD ESTATAL
RSS de UCRANIA
14 de diciembre  1981 . Nr 344
Desclasificado Secreto
Ejemplar nr 2
[Fecha de desclasificación]30.08.2013 r.
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE UCRANIA
Camarada Szczerbicki W. W.

COMUNICADO ESPECIAL

El Servicio de Contrainteligencia de Radio del KGB en la RSS de Ucrania, de acuerdo con una misión especial del centro, desde febrero de este año lleva a cabo una operación de control de las estaciones de radio de onda corta, que operan en la República Popular de Polonia.  

Durante el periodo de escuchas se detectó una red de estaciones de radio de onda corta del Departamento de Estado de los EEUU, que ha estado operativa durante el agravamiento de la situación en Polonia. Los corresponsales de esta red se encuentran en Varsovia, Poznan, Cracovia y Breslavia, y mantienen una comunicación corta (hasta varios segundos) con centrales de radio de EEUU,  desplegadas en el territorio de la República Federal Alemana. La activación del trabajo de esta red se ha observado únicamente en periodos de preparación de huelgas generales [en Polonia].

Además, se han controlado 2800 conexiones de radio-operadores polacos y extranjeros, de las cuales un 38% representan comunicaciones de onda corta con la República Federal Alemana, y un 13% con Inglaterra. Los operadores extranjeros conectaron con mayor frecuencia con operadores de onda corta de los siguientes voivodatos: Varsovia, Katowice, Cracovia, Rzeszów, Kielce, Opole, Breslavia y Zielona Góra. 

Han sido identificados 292 operadores de onda corta (radioaficionados) polacos, que regularmente mantienen conexiones con extranjeros, sobre los cuales tenemos datos que podrían indicar un enlace con los servicios especiales del oponente [EEUU]. 

En las ondas funcionan 135 de las llamadas “tablas redondas” en polaco, conversaciones en que participan de 3 a 7 personas de diferentes países. De forma muy significativa se ha implicado en la onda corta la emigración polaca. En Alemania occidental, Inglaterra, Italia y otros países europeos se han formado muchos radioaficionados polacos, con potentes emisoras de radio, que llevan a cabo las conexiones bilaterales regulares con los radio-operadores polacos.

Los más activos son 184 radio-operadores extranjeros de origen polaco. Con ellos establecieron contacto 993 polacos. Como se desprende del contenido de las conexiones, los polacos obtuvieron de los extranjeros aparatos de radio, medicamentos y ayuda material, viajaron para reunirse con ellos en otros países y recibieron a extranjeros en la República Popular de Polonia. 

El análisis de las comunicaciones de radio muestra que un cierto número de las conexiones en polaco van más allá de los contactos habituales entre radioaficionados,  y tienen un carácter explícito y definido. Los radio-operadores polacos han seguido las instrucciones de los extranjeros para la identificación de ciudadanos de PRL de su interés. Han mandado direcciones, números de teléfono fijos de esas personas, les han organizado reuniones con esos extranjeros, les han mandado, por medio de teléfonos públicos, diferentes tipos de información. Han sido anotados 12 números de teléfono en ciudades de Polonia, con la ayuda de los cuales los radio-operadores en numerosas ocasiones recibieron información siguiendo las instrucciones de sus interlocutores extranjeros.

Con especial intensidad se ha utilizado el canal de las ondas cortas para conexiones urgentes, con el objetivo de transmitir información sobre envíos desde la RFA y otros países de cargas, cartas, paquetes, etc. que llegaban a las pocas horas a Varsovia y otras ciudades en avión, y tenían que ser recogidos inmediatamente.

Se ha identificado a un trabajador de las aerolíneas polacas “LOT” en Varsovia, Majewski, quien pasando por alto los controles de aduana ayudó a que se pudieran recibir cargas procedentes del extranjero.

Ha sido identificado también un radioaficionado polaco, quien siguiendo instrucciones de ciudadanos de la RFA, comprobó la credibilidad de las direcciones y números de teléfono de dos polacos, que temporalmente residían en Alemania occidental. Se le propuso obtener información sobre sus estados de ánimo y fechas de retorno a Varsovia. 

También se ha obtenido una cierta cantidad de datos que merecen atención operativa en relación a los radioaficionados polacos.

Análisis del documento

EL KGB en su informe sobre el espionaje a los radioaficionados polacos, vincula las comunicaciones de radio sospechosas con el extranjero con actividades de oposición al régimen y, concretamente, a las grandes huelgas de principios de los años 1980 en Polonia.

La inteligencia soviética en esta nota relaciona también de forma implícita estas comunicaciones de radio entre radio-operadores polacos y extranjeros con las actividades de la CIA para desestabilizar la situación política de Polonia, y de forma explícita con el Departamento de Estado de EEUU. Una posible prueba más entonces del ya conocido papel activo de la inteligencia americana para apoyar a Solidaridad y generar inestabilidad en el sistema político del régimen comunista polaco.

Se desprende pues de esta anotación que las operaciones de radioaficionados polacos habrían tenido un papel importante para conseguir apoyo extranjero a las huelgas que en 1980 empezaron a desquebrajar el sistema comunista en Polonia y el bloque del Este.

Los otros documentos desclasificados del KGB sobre la situación en la  RSS de Ucrania

El Director del KGB sobre el desarrollo de la situación en Ucrania en septiembre de 1990

Documento original en ruso

El KGB sobre la oposición ucraniana al régimen

Documento original en ruso

El KGB sobre la lucha contra el movimiento de resistencia en Ucrania

Documento original en ruso

La relación del KBG con la oposición a las vísperas de la Revolución en el granito

Documento original en ruso

Fuentes adicionales

http://wiadomosci.onet.pl/swiat/odtajniono-notatki-kgb-o-janie-pawle-ii/tlyxm0b

[1] Una pequeña parte de la archidiócesis leopolitana (Lviv) quedó en Polonia tras el cambio de frontreras de 1945, con sede en en Lubaczow y con un administrador apostólico.

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Walenty Badylak: El excombatiente de AK (Ejército Nacional en la Polonia ocupada) que se quemó a lo bonzo en la Plaza de Cracovia para denunciar la mentira de Katyn

Walenty Badylak: El excombatiente de AK (Ejército Nacional en la Polonia ocupada) que se quemó a lo bonzo en la Plaza de Cracovia para denunciar la mentira de Katyn

El frío viernes 21 de marzo de 1980 un suceso tan inesperado como estremecedor interrumpió el trascurso de la vida de Cracovia, el ir y venir de los cracovianos, en el mismísimo centro neurálgico de la ciudad: la medieval, famosa y enorme Plaza del Mercado Principal (Rynek Glowny); entonces no era todavía un conocido punto de interés turístico y ese día estaba cubierta por un fino manto de nieve.

Ante la mirada de los transeúntes, un hombre mayor primero se encadenó a una toma de agua (boca de acceso), ubicada en la zona noroeste de la plaza. A continuación se roció con gasolina y se prendió fuego. Murió allí mismo, generando horror, incredulidad, e incluso indiferencia, en los que presenciaron los hechos.

A los pocos minutos de la tragedia un grupo de gente se aglomeró alrededor de sus restos mortales. Una imagen del lugar que recogió muchas otras durante las siguientes horas y días el fotógrafo Stanisław Markowski. Fotos recopiladas en su libro Ku Wolnosci (Hacia la libertad) publicado en 2010.

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El cadáver de Walenty Badylak poco después de autominmolarse en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Stanisław Markowski

Por la noche numerosos cracovianos dejaron en el lugar velas y flores y algunos se quedaron rezando en el lugar de la inmolación. Por la mañana estas habían desaparecido. Nadie sabe quién las cogió, aunque es lógico sospechar de las autoridades locales y la milicia.

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Foto: Stanisław Markowski

La prensa local informó sobre el suceso con crónicas que hablaban de un jubilado enfermo mental, que había estado mucho tiempo en tratamiento.  Ese fue el rumor que se extendió por la ciudad durante las primeras horas tras el suceso y la versión oficial que anunció la milicia, que por cierto contaba con una comisaría muy cerca del lugar de la tragedia.

Al día siguiente, las autoridades locales colocaron unos enormes carteles para tapar el lugar, como se aprecia en esta fotografía de Markowski:

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Foto: Stanisław Markowski

Sin embargo, los que conocían a este hombre sabían ya la verdad. Walenty Badylak, a sus 76 años, tras haber luchado en el Ejército Nacional contra los ocupantes alemanes y soviéticos, no podía soportar que el gobierno comunista polaco, impuesto y controlado por los soviéticos, escondiera la verdad sobre las llamadas masacres de Katyn de 1940 y que nadie hiciera o estuviera en condiciones de hacer nada para acabar con esa situación. En abril de ese año el NVKD asesinó a unos 20.000 oficiales, policías, intelectuales y civiles polacos deportados a la Unión Soviética.

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Walenty Badylak

En un primer momento, casi nadie relacionó el trágico evento en la plaza con motivos políticos y menos todavía con Katyn. En 1980 nadie en Polonia hablaba (públicamente) sobre Katyn–al igual que sobre la mayoría de episodios más escabrosos y espinosos de la guerra como el Holocausto– y las autoridades seguían escondiendo la verdad. El gobierno comunista intentaba acallar cualquier referencia al tema y en todo caso aferrarse siempre a la versión oficial soviética de los hechos, que había sido culpabilizar a las SS alemanas por los crímenes; estos salieron a la luz cuando el oficial Rudolf Christoph Freiherr von Gersdorff descubrió las primeras fosas comunes en el bosque de Katyn en abril de 1943.

En agosto de 1980 varios activistas cracovianos de oposición al régimen, tras averiguar la verdad sobre las razones para el suicidio de Badylak, empezaron a organizar actos para honrar su figura. Se trataba de  miembros de la Comunidad de trabajadores Cristianos, la Confederación para una Polonia Independiente y el Comité de Estudiantes del sindicato Solidaridad, entre otras organizaciones.

En 1982, en plena Ley Marcial, un grupo de estudiantes activistas de la oposición al régimen depositaron flores en forma de V de victoria, el símbolo de Solidaridad, que empezaba en el punto donde se produjo la muerte de Badylak. El día antes habían avisado al ya mencionado Markowski para que capturara la imagen. Este se subio a uno de los edificios contiguos y tomó la instantanea, en la que también incluyó a una pareja joven. Una fotografía poco conocida con un gran valor simbólico en la lucha histórica por la libertad de Polonia.

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Foto: Stanislaw Markowski en su libro Ku Wolności.

En el lugar de la inmolación del soldado retirado, se creó en 1990, ya en una Polonia libre, un pozo de vista o registro, junto al que se añadió una placa conmemorativa en el suelo en la que se leía

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Foto: Stanisław Markowski

y se lee hoy en día:

Pozo de registro en honor a Walenty Badylak

Walenty Badylak 1904-1980

En este lugar el día 21 de marzo de 1980 Walenty Badilak soldado de Armia Krajowa (Ejército Nacional) cometió un dramático acto de inmolación en protesta contra la desmoralización de los jóvenes, contra la destrucción de los oficios artesanales y contra la confabulación silenciosa entorno a la masacre sufrida por los oficiales polacos en Katyn a manos de comunistas bolcheviques genocidas.

Como no podía vivir en una mentira, murió por la verdad

La placa fue revelada por un nieto de Badylak, el sacerdote Wojciech Badylak. En 2004 se añadió de nuevo al lugar una toma de agua, en referencia a la que se había  encadenó el que es ya considerado por muchos un mártir o héroe en la lucha polaca por la libertad. Se añadió también a la toma de agua un texto parecido al de la placa para hacerlo más visible.  Un lugar de donde hoy se saca agua para los caballos de las calesas y para las paradas de flores de la plaza. Un punto por el pasan cada día miles de cracovianos y turistas, la mayoría desconocedores de lo que allí sucedió.

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Foto: Wikimedia commons
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Foto: Ángel López Peiró

Hace unos años los directores Jaroslaw Manka y Maciej Grabys realizaron un film documental dedicado a la figura de Walenty Badylak, con el título Swiety Ogien -Katyn (Fuego Sagrado-Katyn). Lo pueden ver a continuación. Es en polaco y desgraciadamente no está subtitulado.

Frente Nadmorski (costero): El plan militar de la URSS para que la Polonia comunista invadiera Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda en caso de guerra con la OTAN

Frente Nadmorski (costero): El plan militar de la URSS para que la Polonia comunista invadiera Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda en caso de guerra con la OTAN

El Ejército Popular de Polonia tenía que formar un frente costero y atacar a Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda bajo mando militar soviético en caso de un conflicto armado directo con la OTAN durante la Guerra Fría, cumpliendo un plan acordado entre la Polonia comunista y la Unión Soviética–parte de una operación mucho más amplia y compleja. Increíble pero cierto. Un plan que no fue revelado a la opinión pública hasta el año 2006.

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Alianzas militares en Europa durante la Guerra Fría. Foto: wikimedia commons

El Ejército de la Polonia comunista

Después de la Segunda Guerra Mundial las nuevas autoridades comunistas de Polonia, que inició entonces un costoso proceso de reconstrucción, se vieron obligadas a recortar el presupuesto militar y reducir el número de efectivos. En 1948 el ejército polaco contaba con 140.000 soldados.

La situación, sin embargo, cambió en 1949 con la rápida escalada de la Guerra Fría, que obligó a Polonia, bajo el mandato soviético, a mover ficha. El gobierno lanzó un plan para aumentar el gasto en el ejército, reorganizarlo, aumentar el número de soldados y dotarlo de armamento de última tecnología. A principios de 1950 se extendió el servicio militar obligatorio a dos años para las fuerzas de tierra y a tres años para la armada y la aviación. Con el estallido de la Guerra de Corea, los planes para fortalecer al ejército se aceleraron. En 1953 había ya 380.000 soldados y el número de oficiales casi se triplicó. En 1952 un 15% del PIB polaco estaba destinado al ejército.

El ejército polaco en todo momento careció de independencia militar y estuvo completamente subordinado al ejército soviético. Buena muestra de ello es el hecho que numerosos oficiales soviéticos ocupaban puestos de mando, empezando por Konstanty Rokossowski, que fue incluso ministro de defensa nacional. Algunos de estos oficiales soviéticos tenían origen polaco pero la mayoría no. Se erradicaron las tradiciones militares polacas anteriores a la guerra  para reemplazarlas por las soviéticas. Los sombreros militares polacos rogatywka fueron eliminados y el juramento hacía referencia a la alianza con el ejército soviético.

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El Ejército popular de Polonia en Przemysl. Foto: phw.org.pl

En 1955 la República Popular de Polonia, junto con otros países del llamado Bloque del Este, forman el Pacto de Varsovia. Polonia contaba con el segundo mayor poder militar dentro de la alianza. Un año más tarde Konstanty Rokossowski y la mayoría de oficiales soviéticos se fueron de Polonia, pero este hecho no rebajó el nivel de dependencia polaca de la URRS.

Hasta la desaparición del Bloque del Este, el Ejército Popular de Polonia estuvo condenado a la coalición con el Ejército Soviético y a recibir suministros de equipo por parte de este, mientras constantemente se preparaba para una guerra con los países de la OTAN, que nunca llegó a suceder. Una alarma de guerra (nuclear) que el gobierno comunista usó como herramienta de propaganda y control ciudadano con el fin de evitar revueltas y tensión social.

La concepción del Frente Nadmorski

Apareció por primera vez la idea del Frente Nadmorski con unos ejercicios militares practicados por el ejército polaco junto con el ejército soviético en mayo de 1950. Dicho frente estaba formado por tres divisiones de tierra del ejército popular de Polonia (los ejércitos 1,2 y 4) además de algunas fuerzas del ejército del aire, actuaba bajo el mando del general Poplavsky.

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Plano del primer ataque nuclear previsto dentro de la operación del Frente Nadmorski

La misión del llamado Frente Costero–o también conocido como Frente Polaco en el marco más amplio de toda la operación militar soviética–durante esos ejercicios era, por un lado, la defensa del litoral báltico ante desembarcos marinos y, por otro lado, una vez fuerzas del ejército soviético hubieran repelido el ataque de los ejércitos de la OTAN, tomar el norte de Alemania y Dinamarca para permitir la salida de las fuerzas navales soviéticas hacia el Mar del Norte y el Océano Atlántico.

Un protocolo acordado por los gobiernos de la República Popular de Polonia (PRL) y la Unión Soviética entre 4 y el 7 de enero de 1955, antes de la oficialización del Pacto de Varsovia, oficializó la potencial activación del Frente Nadmorski.

Durante los ejercicios Burza (tormenta en polaco) de 1961 se introduje como objetivo por primera vez Holanda y Bélgica además de la zona norte de la República Federal Alemana y Dinamarca.

El primer objetivo del frente polaco era, con ayuda de la Flota Soviética en el Báltico y las armadas polaca y germanoriental, controlar en 8 días el territorio de Dinamarca para poder dominar el acceso al Mar del Norte a través de los estrechos que conectan este con el Mar Báltico. El ataque polaco tenía que recibir el apoyo de un fuerte ataque nuclear  y toda la operación tenía que durar unos 15 días.

La distribución de misiones para los ejércitos polacos era la siguiente:

  • Ejército 1: Ataque desde más allá del río Odra a los cuerpos alemán occidental y holandés del Grupo Norte de los Ejércitos de la OTAN y continuación hacia Dinamarca
  • Ejército 2: Ataque desde más allá del río Odra a los cuerpos alemán y holandés y continuación del ataque hasta la costa alemana del Mar del Norte.
  • Ejército 4: Ataque desde la posición del ejército 2 en el norte de la República Federal Alemana  a Holanda y Bélgica.
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Copia del documento original con el esquema del primer ataque nuclear previsto dentro de la operación del Frente Nadmorski. Foto: wkopi.pl/WIW

El hecho que se quisiera lanzar esta operación militar del Frente Nadmorski a través de la Costa Báltica tenía tres razones muy claras:

  • La ubicación geopolítica de Polonia y amplio acceso al mar de esta que hizo que se organizara ya durante la parte final de la guerra la defensa de la costa. En el lado occidental existía una zona de seguridad: la República Democrática Alemana y su ejército, lo que evitaría un ataque directo a Polonia desde el oeste.
  • Las limitadas posibilidades operativas de los ejércitos 1,2 y 4 polacos, que eran mucho más débiles que los del frente organizado por el ejército soviético e incluso el frente checoslovaco. En este sentido las fuerzas del Pacto de Varsovia eran conscientes que el frente báltico sería el peor defendido por los ejércitos de la OTAN y sería buena idea lanzar por allí el frente polaco.
  • El mando militar de la Unión Soviética temía que los soldados polacos no quisieran luchar contra soldados de Reino Unido, Estados Unidos y Francia. En el frente costero su principal enemigo sería el ejército de la República Federal Alemana, la Bundeswehr.

En 1965 se aprueba un segundo plan estratégico de ataque para el Frente Costero de las Fuerzas Armadas de los estados del Pacto de Varsovia. Era parecido al que se entrenó en 1961 pero concretaba que el frente polaco protegería a los ejércitos soviéticos 1 y 2, defendería la costa báltica de posibles desembarcos de las fuerzas de la OTAN y contaría con el apoyo de las divisiones mecanizadas del ejército germanoriental.

Desarrollo y no ejecución del plan en los años 1970 y 1980

En 1970 el entonces Ministro de Defensa Nacional polaco Wojciech Jaruzelski aprobó una versión definitiva del plan del Frente Nadmorski. Hay que tener en cuenta que después de la crisis checoslovaca de 1968–la intervención militar soviética con participación polaca y del resto de fuerzas del Pacto excepto Rumanía para frenar la Primavera de Praga–ya se había empezado a aplicar la Doctrina Brézhnev: si el sistema socialista estaba en peligro en uno de los países la URSS tenía que intervenir para salvar al sistema. Por eso, el régimen comunista polaco quería mostrar su compromiso con la Unión Soviética tanto en el mantenimiento de un comunismo a la soviética, como en a su alianza militar, para evitar cualquier represalia militar soviética sobre territorio polaco. Una amenaza de intervención mlitar, que, sin embargo,  tras el estallido de la Guerra en Afganistán era ya impensable.

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Unidades del ejército popular de Polonia en Praga en 1968. Foto: histmag.org

A finales de los años 1960 y principios de los 1970 el Pacto de Varsovia contaba con una clara superioridad armamentística respecto a la OTAN en el centro de Europa. Sin embargo, los analistas de la OTAN  veían una amenaza de las fuerzas del pacto de Varsovia sobre Europa occidental. La organización atlantista, al conocer los planes soviéticos gracias a sus actividades de inteligencia, aumentó el armamento en Europa occidental pero de forma limitada, suficiente como para evitar ninguna acción militar del Pacto de Varsovia.

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Fuerzas de tierra de los países europeos clasificados por alianzas militares a mediados de los años 1970. Número de divisiones acorazadas, mecanizadas y aerotransportadas de cada estado. Foto: Pomocnik Historiczny “Zimna Wojna” Polityka

En 1984 se crea la Jefatura de los Ejércitos Occidentales del Pacto de Varsovia con sede en la base soviética de Legnica en la Baja Silesia. De esa jefatura dependían el Frente Polaco Nadmorski, el primer y el segundo frente occidentales de la Unión Soviética y el Frente Checoslovaco. Dentro de Polonia los soviéticos tenían armas nucleares  y 100.000 soldados en sus bases.

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Copia del mapa original  con el plan de la operación ofensiva del Frente Nadmorski de 1970, es decir el ataque de la República Popular de Polonia a Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda con el uso táctico de armamento nuclear. Foto: Pomocnik Historiczny “Zimna Wojna” Polityka.

Fue el coronel polaco Ryszard Kuklinski quien, actuando como espía, reveló a la OTAN los detalles, alcance y agresividad de los planes del Tratado de Varsovia. Él sabía que en Polonia quedaría un agujero negro nuclear después del contrataque de la OTAN. En otras palabras, es posible que el general (a título póstumo) polaco evitara la Tercera Guerra Mundial.

Entre finales de los años 1980 y principios de los 1990 la situación de los países del Bloque del Este cambió radicalmente. Con la caída del comunismo estos estados recuperaron su verdadera independencia respecto a la Unión Soviética, cuya desintegración acabó también con el Pacto de Varsovia. Los últimos militares soviéticos en Polonia abandonaron el país en 1993.

Unos eventos que condujeron al fin de la Primera Guerra Fría (en 2016 nos encontramos inmersos en los inicios de La Segunda Guerra Fría, que se inició con el Maidan en Kiev y la invasión rusa de Crimea en 2014)  y a que el plan del Frente Costero polaco perdiera su razón de ser, nunca fuera activado y fuera olvidado para siempre. Esperemos.

Fuentes

Atomowa Groza. Schrony w Nowej Hucie. Editado por el Museo de PRL en Nowa Huta, Cracovia
Pomocnik Historyczny POLITYKA  “Zimna Wojna”
Wikipedia

Jaime Llinares: Kapuściński, o la ventana polaca al mundo

Jaime Llinares: Kapuściński, o la ventana polaca al mundo

Jaime Llinares Taboada (Silleda, Galicia, España, 1994) es graduado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Tras pasar el último año de la carrera estudiando en Cracovia, actualmente está en la redacción del diario El Economista. Ha decidido aportar su grano de arena al proyecto “La Polonia de los polacos” con un reportaje en que aborda su gran pasión, el periodismo, junto con uno de sus nuevos intereses recientes: Polonia. Lo hace a través del análisis del periodista polaco más renombrado de todos los tiempos:

Jaime Llinares

Jaime Llinares Taboada

Kapuscinski, o la ventana polaca al mundo

Hubo una época en la que existió un periodista que conseguía hacer llegar las voces del tercer mundo a nuestras orejas. Entre 1932 y 2007, para ser exactos. Su nombre: Ryszard Kapuscinski. Decía el polaco que para ejercer esta profesión un requisito es el de no ser cínicos. Sin duda, él no lo era.

Si hay una característica común a toda la obra del considerado mejor reportero del Siglo XX–que incluye despachos de agencia, reportajes, ensayos, poesía y fotografía–, es, en una palabra, el humanismo. La capacidad de ponerse en el lugar de los demás, de transmitirnos no solo sus vivencias y experiencias, sino sus historias, sus aspiraciones, sus miedos, sus realidades. Todo lo que permite entender a las otras personas, independientemente de países, sociedades y creencias. Escribió Andrés Barba, a propósito de su primer libro, “La Jungla Polaca”: Quienes conozcan otros trabajos de Kapuscinski verán que aquí están ya las claves de sus grandes textos, su medida humanidad, su sensibilidad para el dolor ajeno, su absoluta falta de cinismo, el dinamismo y la inteligencia narrativa de quien sabe que la mejor manera de describir un paisaje es describir el corazón de quien habita ese paisaje. Kapuscinski no ama lo que narra, desearía que su país fuese otro, más sabio, más competente, menos sumiso, y sin embargo transmite la conmoción de quien no puede situarse sino del lado de los parias.

Los libros de Kapuscinski son un conglomerado de conversaciones y descripciones que le permiten ir haciendo un esbozo general del contexto en el que se engloba el reportaje, que podía ser desde la Unión Soviética (no dejéis de leer “El Imperio”) hasta las revoluciones africanas (Imprescindibles “Ébano” y “El Emperador”). Es el método de, mediante lo concreto, construir lo abstracto. De construir historias que nos permitiesen conocer y entender lo que pasa en esos países que, muchas veces, ni tan siquiera sabemos colocar en un mapa. A ello lo acompaña una manera de escribir atractiva, insultantemente directa y cercana a los sentimientos más elementales. Un estilo, perfectamente transmitido por la traductora Agata Orzeszek, que enamora por su cercanía.

Pero todo empezó mucho antes de los libros. La carrera de Kapuscinski empieza en la República Popular de Polonia, en la Universidad de Varsovia. Allí el joven Ryszard estudió Historia, aunque finalmente lo que le acabó tirando fue el periodismo. Fue el periódico de las juventudes comunistas en el que trabajaba el primero que le ofreció la oportunidad de mostrar sus dotes para el reporterismo. Sus excepcionales trabajos en el ámbito doméstico le dieron la oportunidad de empezar a cruzar fronteras. Pakistán, India y Afganistán fueron sus primeros destinos exóticos.

Más tarde entró en las filas de la Agencia de Prensa Polaca, quien le permitió cumplir sus sueños de ser corresponsal en el exterior. África, especialmente, y América Latina fueron sus dos grandes plazas. En el continente negro, Kapuscinski vivió al calor del fuego de las revoluciones que pusieron fin a las colonias. En esas guerras por la independencia no tomó posiciones equidistantes. Su corazón estaba con los rebeldes que intentaban, por la fuerza, liberarse del yugo imperialista de occidente. Pero después de la ilusión llega la decepción. El periodista polaco también daba cuentas de los desastres creados por los nuevos gobiernos, algo que le supuso varias reprobaciones por parte de las autoridades comunistas.

Como demuestra Artur Domoslawski en su polémica biografía “Kapuscinski non-fiction”, la vida del brillante reportero tiene alguna sombra entre tanta luz. Su relación con el régimen comunista fue un aspecto siempre obviado en sus propias memorias, aunque debe ser contextualizado. La ideología de Kapuscinski siempre fue de izquierdas, desde que en su infancia entró en las juventudes comunistas, pasando por su afiliación al POUP (Partido Obrero Unificado Polaco), y su posterior escepticismo hacia el sistema socialista. El periodista, consciente de los errores del régimen, era partidario de reformas que democratizaran Polonia y la hicieran más independiente de Moscú. Sin embargo, pese a sus diferencias con los gobernantes, Kapuscinski tuvo la habilidad de mantener las buenas amistades y los contactos que le permitieron lo que a casi ningún reportero proveniente de alguna de las repúblicas soviéticas: tener el apoyo suficiente para trabajar en el extranjero con una cierta independencia.

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Fuente: The Guardian

Como ya está reseñado con anterioridad, “El Imperio” es el libro de Kapuscinski que mejor recoge las realidades que se construyeron alrededor de la Unión Soviética. Sin embargo, entre todas las críticas allí recogidas, no se advierte ni una línea en la que el autor admita su creencia en y su afiliación al partido comunista. No está, se omite. Un hombre con su capacidad para entender y para hacer entender, prefirió ocultar su propio “yo” y no explicarlo. La construcción de su propia imagen, de una figura de reportero heroico, sin tachas, comprometido ante los males de la tierra, es otra de las faltas que le achaca Domoslawski en su biografía. Allí se le define como excesivamente sensible a las críticas, muy celoso acerca de lo concerniente a sí mismo, torpe para la discusión. Lo anterior no es un intento de desprestigiar a Kapuscinski, sino de describir las esquinas que también son parte de este genio. En su propia obra, escrita en primera persona, él es el narrador y el personaje más importante. Son libros escritos a través de él mismo, por lo que conocer al autor ayuda a entender mejor su producción.

Lectores empedernidos, amantes de la historia, periodistas en ciernes, incluso viajeros en busca de nuevos destinos, tengo una buena noticia para ustedes. Polonia nos dio una grandísima razón por la que tener un libro en la mano. Aprovéchenla. Lean a Kapuscinski.

Es falso que Jaruzelski decretara la Ley Marcial para salvar a Polonia de una invasión soviética

Es falso que Jaruzelski decretara la Ley Marcial para salvar a Polonia de una invasión soviética

80.000 soldados, 30.000 policías, 1750 tanques, 1.900 carros de combate y 9.000 coches fueron usados para implantar la Ley Marcial en Polonia. Foto: Chris Niedenthal/FORUM

[Tiempo de lectura estimado: 7′]

Hoy 13 de diciembre se cumplen exactamente 34 años de la declaración de la Ley Marcial en Polonia a cargo del entonces líder comunista del país, el general Jaruzelski. La gélida noche de ese día de ambiente prenavideño, la sangre de muchos polacos quedó prácticamente congelada. El miedo se instaló en los hogares del país.  Se iniciaba un “estado de guerra” que duraría hasta el 22 de julio de 1983 y dejaría casi 100 muertos.

El vídeo de la declaración de la Ley Marcial: (en polaco con subtítulos en inglés)

Jaruzelski sacó a los tanques a las calles, con el ejército apuntando contra los ciudadanos del propio país. Se instauró el toque de queda, se cortaron las comunicaciones telefónicas a toda la población, excepto a la policía y funcionarios del estado. Disturbios en las principales ciudades polacas. Los miembros del recientemente creado y en ese momento legalizado sindicato Solidaridad fueron detenidos esa misma noche.

Posteriormente, Jaruzelski–que sería elegido presidente de Polonia en julio de 1989 por el primer parlamento polaco elegido semidemocráticamente desde antes de la Segunda Guerra Muncial– siempre defendió su actuación asegurando que gracias a la Ley Marcial evitó en Polonia una invasión militar de la Unión Soviética y las fuerzas del Pacto de Varsovia, como las que se produjeron en Budapest en 1956 y en Praga en 1968.

Esa tesis ha sido y sigue siendo defendida por algunos políticos, periodistas e historiadores, reiteradamente, como por ejemplo el director del periódico Gazeta Wyborcza Adam Michnik [1]. La versión de Jaruzelski como héroe patriota.

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Sin embargo, esa versión de los hechos cada vez cuenta con menos apoyo, sobre todo ente los historiadores, ya que no hay ninguna prueba que la sostenga, mientras que hay pruebas contundentes, recogidas por la investigación de Antoni Dudek del Instituto de Memoria Nacional (Institut Pamieci Narodowej en polaco, organismo de investigación histórica estatal)  y mucho sentido común en su contra.

La verdad es que Jaruzelski pidió en 1981 al comandante en jefe de los ejercitos del Pacto de Varsovia, el mariscal sovietico Viktor Kulikov, que realizara una incursión militar terrestre para apaciguar la gran inestabilidad social que vivía el país. Sin embargo, el militar soviético rechazó la petición de Jaruzelski, porque los esfuerzos militares de la URSS estaban puestos en ese momento en la guerra en Afganistán.

En una conferencia historiográfica en 1997 sobre la Ley Marcial que tuvo lugar en el pueblo de Jachranka, Polonia en 1997, a la que fueron invitados el propio Jaruzelski y Kulikov, este  último aseguró que dijo a Jaruzelski que no habría una intervención soviética en Polonia, incluso si fallaba la instauración de la Ley Marcial. Kulikov añadía que había pruebas al respecto. Las pruebas son las anotaciones del adJunto de Kulikov, Viktor Anoszkin, fotocopiadas por el historiador norteamericano Mark Kramer para todos los historiadores presentes en la conferencia. Concretamente, hay que fijarse en las anotaciones del 10 de diciembre de  1981. Según narra Dudek, en ellas Anoszkin escribió lo siguiente:

Kulikov se enteró a través del embajador soviético en Varsovia Boris Aristov que, a petición del general Jaruzelski, lo llamó el secretario del Comité Central del Partido Comunista, Miroslaw Milewski con la siguiente petición:

¿Podemos contar con la línea militar de la URSS [para la introducción de tropas adicionales]? “.

Aristov había comunicado con el Secretario del Comité Central del Partido Obrero Unificado Polaco, Konstantin Rusakov, y – según  las anotaciones de Anoszki – mandó la siguiente respuesta:

“No vamos a introducir tropas”, seguido por este comentario, que no se no se sabe a ciencia cierta si deriva de Milewski, o de sí mismo (Anoszki, lo más probable): “Esta es para nosotros una noticia terrible! Durante un año y medio se ha hablado acerca de la introducción de las tropas – todo se fue al garete. ¿Cuál es la situación Jaruzelski?”

Estas pruebas complementan a las que aparecieron 4 años antes, 1993, que vinieron  de la desclasificación por parte de la administración rusa–bajo el mandado de Boris Yeltsin– de documentación soviética del periodo 1980-1981. En un paquete mandado con dichos documentos a Varsovia se encontraba el protocolo del Politburo soviético del 10 de diciembre de 1981 (en el que se forjó la respuesta dada a Rusakov anteriormente mencionada). En él se leía lo siguiente:

“Cuando se trata de llevar a cabo la operación X -dijo el jefe de la KGB, Yuri Andropov – debe ser únicamente decisión de nuestros camaradas polacos; como quieran, que así sea, se hará.  Nosotros no pretendemos introducir tropas en Polonia. Esta es la posición correcta y tenemos que mantenerla hasta el final. No sé qué pasará con la situación polaca actual, pero incluso si Polonia quedara bajo la autoridad de “Solidaridad”, se hará de igual manera [no habrá intervención militar]. Si a la Unión Soviética se le abalanzasen los  países capitalistas, que ya tienen mecanismos adecuados para todo tipo de sanciones económicas y políticas, para nosotros sería  muy duro. 

A su vez, el jefe de la diplomacia soviética, Andrei Gromyko, dijo: “No puede haber ninguna introducción del ejército soviético en Polonia. Creo que podemos recomendar a nuestro embajador que visite al general Jaruzelski y le informe al respecto”.   La discusión  del Politburo la resumió claramente  Mikhail Suslov: ” Así que creo que estamos todos de acuerdo que bajo ninguna circunstancia puede haber introducción de tropas [En Polonia].”

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El peligro de una invasión soviética solo pudo haber existido durante las famosas huelgas de agosto de 1980, momento en el que precisamente el gobierno comunista polaco empezó a preparar la Ley Marcial. No está muy claro porque se aplazó la operación en ese momento, pero podrían haber existido órdenes de la Unión Soviética para hacerlo y así evitar entonces una escalada de las huelgas  y la inestabilidad en todo el bloque de Europa centroriental y la propia URSS.

Queda claro que si la Unión Soviética hubiera querido ejecutar este tipo de operación militar,  la podría haber lanzado en cualquier momento, porque contaba con miles de soldados desplegados en las numerosas bases en Polonia, como la de Legnica. Al menos a finales de 1981, nunca fue esa la intención. Jaruzelski no fue ningún héroe, sino un líder tirano que lanzó al ejército contra el pueblo. Un criminal que al iual que otros dirigentes comunistas del país nunca, hasta el día de su muerte en mayo de 2014, tuvo que rendir cuentas por sus crímenes ante la justicia de la Polonia poscomunista democrática. Lo que muchos polacos consideran una de las flaquezas del sistema político de la Tercera República polaca.

[1] En busca del significado perdido.  La nueva Europa del Este. Adam Michnik. Páginas 72-86. Acantilado. Barcelona 2013

Legnica, el ‘Nuevo Moscú’–el enclave soviético en la Polonia comunista

Legnica, el ‘Nuevo Moscú’–el enclave soviético en la Polonia comunista

Plaza del Mercado (Rynek) de Legnica. Foto: wikicommons

La localidad de Legnica cerca de Breslavia en la Baja Silesia, actualmente al suroeste de Polonia, había sido la residencia del rey polaco Boleslao IV el Rizado en el siglo XII. Cerca de la ciudad, en Legnickie Pole (‘campo de Legnicka’ en polaco) tuvo lugar la famosa Batalla de Legnica que frenó la invasión mongola de Europa el 9 de abril de 1241: El ejército cristiano del duque polaco Enrique II el Piadoso fue derrotado por los mongoles. Aunque los mongoles mataron a Enrique y arrollaron a sus tropas, padecieron granes pérdidas humanas y su avance en Europa fue detenido.

En el siglo XIV el ducado de Legnica pasó a manos del Reino de Moravia dentro del Imperio Sacro Germánico, luego a Austria en el siglo XVII para formar parte del Imperio Alemán desde 1871.

En una parte de Europa donde los movimientos de fronteras han sido una constante a lo largo de la historia, la ciudad de Legnica volvió a manos polacas 600 años más tarde, en 1945, al igual que toda la región y el resto de los Territorios Recuperados a Alemania, por los acuerdos de la Conferencia de Postdam en 1945 tras la derrota nazi. La ciudad quedó parcialmente dañada por la guerra. Casi toda la población de la ciudad, alemanes, fue expulsada, y a la pequeña minoría polaca que aquí vivía desde tiempos medievales se le unieron miles de ciudadanos polacos procedentes de Kresy (los confines), los territorios al este de Polonia ocupados por la Unión Soviética.

Pero Legnica (unos 100.000 habitantes en la actualidad) es famosa ante todo porque  la Unión Soviética construyó aquí su principal base militar fuera de territorio soviético, la mayor base militar entonces en toda Europa central, convirtiendo a la ciudad entonces en la mayor concentración de rusos fuera de la URSS.

La principal razón para emplazar la base aquí fue la cercanía de esta localidad tanto con Checoslovaquia como con la República Democrática Alemana. Una vez la dictadura comunista estaba bien implantada en Polonia, y se había acabado con los enemigos a la formación de esta, uno de sus principales objetivos fue ejercer un control militar efectivo sobre los miembros del Pacto de Varsovia. A partir de 1968 la aplicación de la Doctrina Brézhnev.

Las tropas soviéticas emplazadas en Legnica eran vistas por los polacos como fuerzas de ocupación aunque sobre el papel eran fuerzas aliadas según el Pacto de Varsovia. Incluso en el gobierno comunista polaco títere de Moscú no se vio con buenos ojos la actuación de estas tropas en los primeros años de posguerra porque centraron sus esfuerzos en las reparaciones de guerra–desmantelamiento de infraestructura alemana para llevarla a la URSS, incluso en territorio propiamente polaco–y dificultaron que Polonia empezara la reconstrucción del país y su nuevo territorio.

Durante los más de 45 años de funcionamiento de la base, la ciudad estaba dividida en dos partes, una soviética y una polaca. La parte soviética era inaccesible para los civiles polacos y permanecía bajo estrictas medidas de seguridad y controles de acceso. Las autoridades polacas nunca tuvieron permiso para inpeccionar la base, que según el pacto de varsovia tenía que ser provisional. Sin embargo, la base no fue totalmente desmantelada hasta 1993, cuando las últimos oficiales soviéticos la abandonaron.

Se estima que en julio de 1945 cuando se estableció la base había 17.000 polacos, 12,000 alemanes y 60,000 rusos en Legnica. La cifra de polacos aumentó considerablemente en los años siguientes mientras que solo algunos alemanes ‘polonizados’ permanecieron en la ciudad.

Para crear la base soviética se expulsó a la fuerza a miles de polacos recién llegados que ya se habían instalado en esa parte de la ciudad. Además, en los primeros años del funcionamiento de la base se producían a menudo incidentes por los excesos de los militares soviéticos con los civiles polacos fuera de la base: robos, pillajes, violaciones y agresiones eran frecuentes esos años.

Crítica cinematográfica: El Pequeño Moscú

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Una forma inmejorable de entender cómo funcionaba el enclave de Legnica y cómo era la vida en la ciudad durante el periodo comunista es la película El Pequeño Moscú (Mała Moskwa, como se apodó a Legnica), inspirada en hechos reales que sucedieron en este lugar en 1968.

Titulo original: “Mała Moskwa” (El Pequeño Moscú)

Director: Waldemar Krzystek

País: Polonia/Rusia

Año: 2008

Duración: 115 minutos

Idioma: polaco y ruso

Trailer: 

Sinopsis

En 1967, Viera, una joven rusa casada con Yuri, un piloto soviético (infértil) que es trasladado a la base de Legnica, inicia un romance clandestino con Michał, un joven teniente polaco. Se conocen durante un evento cultural de hermanamiento polaco-soviético en el que ella da un recital de canciones en ruso y polaco. Él dirige una sección musical  en el ejército polaco y la convence para que participe en el coro militar polaco y ensaye con él al piano. La música les acaba uniendo.

La historia de amor prohibido se acaba convirtiendo en una tragedia personal por la oposición de los soviéticos a esta relación y la imposibilidad de que Viera inicie una nueva vida en Polonia fuera de la base soviética con Michal y la hija recién nacida fruto de esa relación. La presión puede a Viera que aparentemente acaba suicidándose.

30 años después, 2008, en la Polonia poscomunista Yuri Swietłow visita el cementerio de Legnica, donde yacen los restos mortales su mujer. Le acompaña su hija, que odia a su madre a la que jamás ha visto, porque no puede perdonarla haberse quitado la vida por el amor prohibido con un oficial polaco. También le retrae a su padre que permitiera que eso pasara. Yuri comparte sus recuerdos con su hija: la sensación que causó su bella mujer al llegar al país vecino, cómo la iba perdiendo y cómo los militares rusos taparon un asunto de corazón que, aún muchos años después, sigue sin estar muy claro.

Este melodrama se enmarca bajo el telón de fondo de una situación política tensa, en el momento de la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia en 1968 (La Primavera de Praga), y la historia real de una mujer, sobre la cuál aún no se sabe si se suicidó por amor o realmente fue asesinada por los servicios secretos soviéticos.

 Valoración

Un film muy recomendable para entender el papel de la Unión Soviética en sus relaciones con los países satélites de Europa central en el momento más álgido de la Guerra Fría en Europa. Una película sin tintes de gran producción, llena de emoción y tristeza que despierta sentimientos  en el espectador a través de un imaginario y música conmovedores. La película juega con el amor prohibido entre la esposa de un oficial soviético y un teniente polaco como metáfora de la relación entre la URSS, ocupante y Polonia, ocupada. Religión y tradición antepuestas al ateísmo soviético es otro de los leitmotiv del film. Destacable es el papel que la joven actriz rusa Svetlana Khodchenkova realiza como protaginista principal. Canta además en polaco y ruso con una voz maravillosa para deleite de los espectadores.

Zbigniew Cybulski, el ‘James Dean’ polaco

Zbigniew Cybulski, el ‘James Dean’ polaco
Zbigniew Cybulski Foto: onet.pl (East News)

Hoy se cumplen 87 años del nacimiento de Zbigniew Cybulski, un actor considerado por muchos polacos, y críticos de cine, la gran leyenda del cine polaco. Cybulski también es comparado a menudo con el actor norteamericano James Dean por su imagen rebelde y revolucionaria–que causó un gran impacto en la sociedad polaca de postguerra–además de su muerte prematura.

Cybulski nació en 1927 el seno de una familia de origen armenio en la ciudad de Stanisławów, entonces al sureste de Polonia, ahora ubicada al suroeste de Ucrania. Tras la guerra se matriculó en la Academia Teatral de Cracovia y en 1953 cuando se graduó se trasladó a Gdansk donde debutó en el teatro. A principios de los 1960 se mudó a Varsovia para consolidar su carrera cinematográfica.

Los papeles más destacados y que le catapultaron a la fama fueron los de Maciek Chełmicki en Cenizas y Diamantes de Andrzej Wajda (para algunos críticos el mejor trabajo de Wajda y una de las mayores obras maestras del cine polaco, para un servidor una de las mejores cinco películas polacas vistas hasta ahora) y de Alfonso van Worden en El Manuscrito de Zaragoza de Wojciech Jerzy Has, basada en la novela del novelista polaco del siglo XVIII Jan Potocki. Al mismo tiempo es recordado también por su papel secundario en la comedia Giuseppe en Varsovia, que trata sobre las  divertidas aventuras de un italiano en la capital polaca durante la Segunda Guerra Mundial.

Cenizas y Diamantes  es una película de 1958 sobre la situación, reinada por el caos imperante, en un pueblo polaco a las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Ejército Rojo se ha hecho ya con el control de toda Polonia y está a punto de tomar Berlín y ganar la guerra. Los protagonistas son Maciek y Andrzej, dos oficiales del ejército de la resistencia, Armia Krajowa, que han sobrevivido al trágico Levantamiento de Varsovia. Su misión en este pueblo es asesinar a un comisario comunista polaco que ha vuelto a su pueblo después de participar en la Guerra Civil Española y refugiarse en la URSS durante la ocupación nazi.

Sin embargo, los agentes del AK se equivocan y por error acaban con la vida de dos trabajadores de fábrica de cemento local. Tienen una segunda oportunidad de terminar su trabajo durante una gran fiesta que se organiza en un hotel para celebrar la capitulación nazi y que reúne a autoridades locales, miembros del partido comunista y generales soviéticos. En el hotel trabaja sirviendo copas Krystina (interpretada por Ewa Krzyżewska), de la que Maciek se enamora locamente hasta el punto de replantearse muchas cosas y poner en duda el sentido de seguir luchando con el AK por una Polonia libre.

Zbigniew Cybulski en una escena de Cenizas y Diamantes junto a Adam Pawlikowski:

Zbigniew Cybulski murió el 9 de enero de 1967 a los 39 años de la forma más increíblemente estúpida. Tenía la costumbre por diversión de subirse a los trenes cuando ya estaban en movimiento. Ese día cuando un tren partía de la Estación Central de Breslavia en dirección a Varsovia con su amiga la actrixz Marleną Dietrich abordo, ya en movimiento, saltó con la mala suerte que patinó con los escalones del vagón y cayó bajo las ruedas del tren, que lo arrolló. Murió poco después en el hospital y fue enterrado en el cementerio de Katowice. En el lugar de su muerte se encuentra una placa conmemorativa que inauguró Andrzej Wajda en el 30 aniversario de este trágico evento. Otro hecho curioso sobre Cybulski es que era un pariente lejano del General Jaruzelski.