¿Cuánto ganan los políticos polacos?

¿Cuánto ganan los políticos polacos?

Imagen superior: El Sejm, el Parlamento de Polonia Foto: newsweek.pl

El portal polaco Onet.pl publicó unos meses atrás un detallado infográfico sobre los ingresos de los políticos polacos con cargo público. Este recoge los sueldos de los representantes públicos en función de su puesto y responsabilidad, según las asignaciones estipuladas por ley.

Las cifras de los salarios en cuestión pueden sorprender, por ser muy bajas, si se comparan con los sueldos de los políticos en la mayoría de estados en Europa occidental. Por ejemplo, la canciller alemana Angela Merkel gana unos 76.000 zl al mes, cinco veces el sueldo del presidente polaco Andrzej Duda.

Lo mismo sucede si se comparan con los sueldos en los puestos de mucha responsabilidad del sector privado en Polonia, mucho más si nos fijamos en empresas multinacionales operando en Polonia. El sueldo medio bruto en Polonia en el sector privado en 2016 fue de: 4636 zl (1 086 euros)

A diferencia de en muchos países del llamado mundo emergente, los sueldos de los políticos polacos en general se corresponden aparentemente con el nivel de vida del país. No son escandalosamente  y estratosféricamente superiores al del ciudadano de clase media alta con un elevado nivel de educación y un puesto de responsabilidad. Sí son muy superiores a los de médicos, enfermeras, maestros y profesores entre otros empleos públicos cualificados. Algo vergonzoso si tenemos en cuenta la gran importancia de estos profesionales para la aplicación del estado del bienestar y  su papel en el desarrollo y progreso de la sociedad.

Además, los parlamentarios polacos cuentan con numerosos beneficios adicionales, que tenidos en cuenta, pueden hacer pensar que seguramente su sueldo sea excesivo.  Conviene fijarse en la todavía difícil realidad socio-económica de muchas polacos y la obligación de dar ejemplo que se debe exigir a los representantes del pueblo.

Los salarios base de los políticos polacos
(sueldos mensuales brutos)

Presidente de Polonia:  17665 zl (4 146 euros)

Primer ministro:           14485 zl (3 400 euros)

Presidente del Parlamento:  14485 zl (3 400 euros)

Presidente del Banco Nacional de Polonia: 14485 zl (3 400 euros)

Viceprimer ministro: 12895 zl (3 026 euros)

Ministros: 12542 zl (2 943 euros)

Defensor del Pueblo: 12542 zl  (2 943 euros)

Secretario de Estado: 10775 zl (2 528 euros)

Subsecretario de Estado: 9892 zl (2 321 euros)

Presidente de voivodato (división adminitsrativa regional) : 9892 zl (2 321 euros)

Parlamentarios del Sejm (diputados): 9892 zl * (2321 euros)

Senadores: 9892 zl (2321 euros)

Los diputados y senadores polacos reciben cada mes, además del sueldo base, una paga de 13.200 zl por gastos de oficina (alquiler, empleados, facturas de teléfono y energía) , una dieta parlamentaria de 2473 zl por los llamados “costes relativos a los gastos incurridos en relación con la ejecución del mandato en el país”, así como para los diputados no procedentes de Varsovia una dieta adicional de 2000 zl para alojamiento: para cubrir un alquiler o la posibilidad de alojarse en la Casa de los Diputados.

En caso que un diputado polaco forme parte de una comisión parlamentaria, recibe 3462 zl adicionales cada mes.

Beneficios adicionales

  • Transporte público y vuelos domésticos gratuitos
  • Acceso a créditos de bajo interés
  • Ayudas no reembolsables
  • Un finiquito (paga de despedida) al terminar la legislatura (si no repiten) por valor de tres mensualidades
  • Aforamiento. Solo pueden ser juzgados con el permiso del Parlamento. En 2016 se aprobó una excepción: infracciones en carretera.

Cuota libre de impuestos

Independiente de ganancias (a diferencia del caso del ciudadano polaco corriente), 27360 zl anuales.

Fuentes

onet sueldos políticos polacos.png

Foto: http://wiadomosci.onet.pl/tylko-w-onecie/ile-zarabiaja-rzadzacy-w-polsce-infografika/rtey0r7

http://www.urzedasy.info/nwm/388/przywileje-i-zarobki-parlamentarzystow

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La actual crisis política polaca y sus raíces históricas y sociológicas–según Judy Dempsey del think tank Carnegie Europe

La actual crisis política polaca y sus raíces históricas y sociológicas–según Judy Dempsey del think tank Carnegie Europe

Entre los cientos de artículos de análisis–el de quien les escribe sigue en lento proceso de cocción–que he leído en los últimos meses sobre la  tormentosa realidad sociopolítica de Polonia, me ha llamado la atención, positivamente, especialmente uno (aunque tampoco uno pueda compartir al 100% sus argumentos).

Judy Dempsey, del think tank Carnegie Europe, se ha fijado en la historia de Polonia de los años 1980 y 1990 y en aspectos sociológicos para explicar lo que pasa en Polonia hoy. Además lo ha hecho criticando las controvertidas y preocupantes políticas (sobre todo en el terreno económico, desde mi punto de vista) del nuevo gobierno polaco con un gran respeto a sus votantes y simpatizantes, sin caer en las fáciles, tópicas, dogmáticas e inmerecidas etiquetas de ultra-conservador, ultra-nacionalista, autoritario, extrema derecha, que muchos periodistas usan al informar sobre Polonia. Y con una sorprendente brevedad y capacidad de síntesis que es de agradecer.

He decidido por eso traducir al español este análisis, publicado el lunes 9 de mayo  de 2016 como resultado de la masiva manifestación contra el gobierno en Varsovia el sábado 7 de mayo,  e intentar empezar a aportar así un poco de luz a la complicada realidad polaca en 2016, a la espera de poder completar mi propio análisis. Judy Dempsey argumenta lo siguiente:

La polarizada política de Polonia

 

Primero las buenas noticias. Decenas de miles de polacos tomaron las calles en Varsovia el 7 de mayo. Su eslogan: somos europeos y permaneceremos en Europa. Las enormes multitudes protestaban contra las políticas del partido Ley y Justicia (PIS), que se hizo con el poder gracias a la mayoría parlamentaria en octubre de 2015.

 

Los manifestantes no soportan el hecho que Ley Justicia  (PIS) quiere promover un programa político nacionalista y patriótico a través de la designación de jueces, cambios en el funcionamiento del Tribunal Constitucional y la elección de directores de la radio y televisión estatales que se posicionan claramente a favor del partido. Y mucho más que eso. Los manifestantes del pasado sábado desafiaron la futura dirección de Polonia [bajo el gobierno de PIS].

 

Los partidarios del gobierno organizaron una contramanifestación, de tamaño menor a la manifestación. Su eslogan: Polonia, ten coraje. Le pidieron a Ley y Justicia que no ceda ante “grupillos” vinculados al partido de centro-derecha Plataforma Cívica (PO), que según ellos no ha asumido la derrota en las elecciones de 2015 después de gobernar Polonia durante 9 años.

 

A pesar de las grandes diferencias de tamaño, las dos manifestaciones  mostraron que la sociedad civil está viva y en buen estado en Polonia. Esto es importante  no solo para Polonia sino también en el contexto más amplio de Europa y Europa [centro]oriental.

 

Los activistas de la sociedad civil en Ucrania han sido cruciales para intentar reducir la insidiosa influencia de los oligarcas que se han incrustado profundamente en las instituciones estatales.

 

En Rumanía movimientos de la sociedad civil, hartos de la corrupción, ayudaron a la elección de Klaus Iohannis como presidente en 2014. La corrupción continúa, pero los tribunales, aunque con retraso, han empezado a pronunciar sentencias contra los que abusan del poder público. Este cambio muestra que la sociedad civil puede cambiar la política cultural.

 

En el caso de Polonia, las últimas manifestaciones contra el gobierno no implicaron solamente a la oposición parlamentaria sino también un amplio espectro de movimientos independientes que no quieren que el estado usurpe en sus vidas.

 

Después de todo fueron mujeres las que forzaron a la primer ministro polaca  Beata Szydło a renunciar a sus planes de hacer la estricta ley del aborto polaca todavía mucho más restrictiva. La líder del ejecutivo fue ferozmente criticada y víctima de mucho sarcasmo en las redes sociales.

 

Pero ahora las malas noticias sobre Polonia: lo que está sucediendo en el quinto mayor estado miembro de la UE  es la política de venganza.

 

Ley y Justicia, dirigido por Jarosław Kaczyński ha justificado su batería de cambios de políticas y personal en la esfera pública asegurado que simplemente esta revertiendo lo que hizo su predecesor, Plataforma Cívica, durante su periodo de gobierno entre 2007 y 2015. Antes de esto, Ley y Justicia había intentado virar el país en una dirección conservadora y euroescéptica durante su anterior legislatura en el gobierno entre 2005 y 2007–una dirección que Plataforma Cívica revertió.

 

La polarizada política de venganza en Polonia tiene sus raíces en el movimiento Solidaridad, que en 1989 consiguió poner al régimen comunista contra las cuerdas. Entonces, ambos lados acordaron las conversaciones de la mesa redonda para preparar el terreno de cara a una transición pacífica a la democracia. La propia esencia de esas conversaciones de la mesa redonda  afloró  las profundas divisiones ideológicas dentro de Solidaridad.

 

Un ala estaba dominada por intelectuales liberales y laicos. Estos creían en políticas de inclusión durante el periodo de transición. Sus políticas económicas basadas en la terapia de choque tenían como objetivo modernizar Polonia lo más rápido posible parar terminar con la influencia de la antigua nomenclatura comunista.

 

El otro ala, liderada por conservadores y anticomunistas, quería una ruptura total con el pasado basada en la política de exclusión  [de los comunistas].

 

Estas dos alas de Solidaridad desde entonces han continuado compitiendo por el futuro de Polonia–al igual que por el pasado del país–a pesar de que los comunistas son ya una reliquia y Solidaridad como movimiento ya no existe.

 

Esencialmente, más de 25 años después de la caída del régimen comunista, las diferencias ahora se centran en la dirección y alcance de la Unión Europea en Polonia, particularmente en relación a valores. Para Ley y Justicia, los [actuales] valores de la UE–como la igualdad de género y el laicismo que minimiza  la tradición cristiana de Europa–son intrusivos y dañinos para la identidad de Europa y sobre todo de Polonia.

 

La embestida de la globalización es otro tema a tener en cuenta. Ha dejado a los partidarios de Ley y Justicia, especialmente comunidades rurales, conservadoras sin anclas–con la excepción de la Iglesia Católica. Estos sectores de la sociedad fueron generalmente ignorados por Plataforma Cívica. Ley Justicia quiero rectificar esto.

 

Pero hay algo más que perpetua este tipo de políticas de venganza. Es la ausencia de una cultura de la función pública independiente. Funcionarios y profesionales competentes del Ministerio de Exteriores entre otros ministerios están siendo reemplazados o degradados. (Lo mismo sucedió en Hungría). Eso priva  a los ministerios de continuidad, una memoria institucional y lealtad. Les roba ambición e independencia.

 

Quizás sea la hora para que  la sociedad civil–especialmente Moderna (Nowoczesna), un nuevo partido de crecimiento rápido liderado por Ryszard Petru [que según algunos medios polacos se ha apoderado de la masa social de manifestantes contra el gobierno (KOD, comité para la defensa de la Democracia) en detrimento de Plataforma Cívica]–para empezar a hacer campaña y movilizarse para algo que la política polaca ha eludido desde 1989: una función pública independiente, bien pagada, que esté libre de la políticas de venganza. Esto es algo que los activistas de la sociedad civil  están en condiciones de hacer. Son una generación más joven–libre, ojalá así sea, de las encarnizadas y polarizadas disputas ideológicas.

Polonia, el undécimo país más corrupto en la OCDE

Polonia, el undécimo país más corrupto en la OCDE

Polonia es el tigésimo país con menos corrupción dentro del sector público en el mundo, pero al mismo tiempo el undécimo más corrupto dentro de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), lo que entendemos como el mundo occidental.

De este modo queda reflejado en el Corruption Perceptions Index 2015, realizado por la organización Transparency International. Polonia ha recibido una puntuación de 62 en una escala de o a 100, en que 100 representaría una ausencia absoluta de corrupción y 0 una corrupción absoluta.

El índice se basa en varios estudios sobre la percepción de la corrupción en el sector público que tienen los ciudadanos en diferentes países. Lo abre dinamarca con 91 puntos y lo cierra somalia con 8 puntos.

Tal y como recoge Business Insider en un artículo sobre esta cuestión, la empresa GAN Integrity argumenta que la posición de Polonia en esta clasificación se debe al siguiente motivo:

“La corrupción política constituye un reto para que se puedan realizar negocios de forma justa, ya que los políticos utilizan sus posiciones para para conseguir beneficios, y las prácticas de nepotismo y amiguismo están muy extendidas [en Polonia]”.

 

Polonia lidera el crecimiento en el centro y este de Europa en 2015

Polonia lidera el crecimiento en el centro y este de Europa en 2015

La Península de Hel, en la costa báltica de Polonia / Foto: Ángel López Peiró
East Central Europe economy

Fuente: focus-economics.com

Polonia es el país en la Europa emergente que presenta unas mejores perspectivas de crecimiento económico en 2015, según las predicciones de la empresa de análisis económico Focus Economics. Esta organización estima que Polonia crecerá un 3.6% interanual, por encima de las tasas de crecimiento de Rumanía, Hungría, la República Checa y Turquía.

En su informe sobre Europa del Este se argumenta que la región se beneficiará de la recuperación de la Eurozona y los todavía bajos precios del petróleo. Rusia, muy castigada por las sanciones impuestas por EEUU y la UE, y Ucrania, en guerra, son las únicas grandes economías de la región que se contraerán.

Es destacable que el informe de Focus Economics pronostica, en base a los sondeos publicados hasta ahora, una victoria de PIS (Derecho y Justicia) sobre PO (Plataforma Cívica, partido gubernamental en la actualidad) en las elecciones parlamentarias de Polonia que tendrán lugar el próximo 25 de octubre de 2015. Sin embargo, asegura que el probable cambio de gobierno no debería tener repercusiones en la evolución de la economía polaca, al menos a corto plazo.

Polonia será uno de los países líderes en Europa dentro de 10 años–según Stratfor

Polonia será uno de los países líderes en Europa dentro de 10 años–según Stratfor

La antigua ciudad alemana de Breslau, la actual Breslavia (Wroclaw), será Capital Europa de la Cultura en 2016 y es una de las urbes con mejores perspectivas de futuro en Polonia Foto: Ángel López Peiró

Polonia será uno de los países que ejercerán un mayor liderazgo en Europa en el año 2025, en detrimento de una Alemania que cederá gran parte de su actual poder de influencia a sus vecinos orientales. A esta conclusión ha llegado la renombrada empresa privada de inteligencia Stratfor, en su informe Predicciones Para una Década 2015-2025.

Esta es la argumentación del informe para explicar el escenario geopolítico y económico de Polonia estimado para dentro de 10 años:

En Polonia se concentrará el crecimiento económico y el aumento de la influencia política en Europa. Polonia ha mantenido uno de los más impresionantes perfiles de crecimiento fuera de Alemania y Austria. Además, aunque su población probablemente se contraiga, es muy probable que esta contracción sea mucho menor que la de otros países europeos. Como Alemania sufrirá  desgarradores cambios en la economía y la población, Polonia diversificará sus propias relaciones comerciales y emergerá como la fuerza dominante en la  estratégica llanura del norte de Europa. Por otra parte, se espera que Polonia sea el líder de una coalición anti-Rusia que, con toda probabilidad , incluirá a  Rumanía durante la primera mitad de esta década. En la segunda mitad de la década, esta alianza tendrá un papel importante en la remodelación de las fronteras rusas y permitirá a algunos estados del este de Europa recuperar territorios perdidos a través de medios informales y formales. A medida que se debilite Moscú, esta alianza se convertirá en la influencia dominante no sólo en Bielorrusia y Ucrania, pero también más al este. Esto mejorará aún más la situación de Polonia y la posición económica y política de sus aliados.

Polonia se beneficiará notablemente de tener una asociación estratégica con los Estados Unidos. Cada vez que una potencia mundial líder entra en una relación con un socio estratégico, la potencia siempre tiene un gran interés en que su estado socio sea económicamente tan fuerte como sea posible, tanto para estabilizar su sociedad, como para poder construir en él una fuerza militar. Polonia estará en esa posición con los Estados Unidos, al igual que Rumanía. Washington ha mostrado ya sus cartas en la región.

El informe también prevé la desaceleración económica de una China con una dictadura cada vez más rígida, la desintegración de Rusia en un estado formado por regiones autónomas; así como una Unión Europea fragmentada, mucho menos unida y con más proteccionismo económico de los estados miembros.

Polonia: deuda pública bajo control

Polonia: deuda pública bajo control

Mapa de deuda pública en el mundo Fuente: economist.com

Polonia está entre los países menos endeudados de la UE en lo que concierne a dinero público: un bajo nivel de endeudamiento por habitante y un nivel de deuda que corresponde a un no demasiado elevado porcentaje del PIB. Así lo revelan los datos publicados por The Economist en el llamadado reloj de la deuda global, una página que permite ver datos históricos de deuda pública para cada país en el mundo así como la predicción de los expertos para 2015.

Deuda pública en Polonia               2014                                 2013                                  Previsión 2015

Deuda pública total                         $322,788,524,590               $294,067,213,115              $351,509,836,066  
Deuda pública por habitante            $8,508.86                            $7,737.97                          $9,279.74
Población                                      37,948,087                          38,027,868                         37,868,30 
Deuda pública como % del PIB       53.2%                                  53.3%                                 53.1%
Variación anual de la deuda             9.8%                                    10.8%                                  8.9%

Mantener la deuda pública a ralla ha sido una de las prioridades de la política económica del actual gobierno polaco. Polonia no ha sufrido una crisis de deuda pública ni tampoco un gran endeudamiento de sus bancos como fue el caso en los países del sur de Europa.

Máxima tensión entre Polonia y Rusia 25 años después de la caída del Muro de Berlín

Máxima tensión entre Polonia y Rusia 25 años después de la caída del Muro de Berlín
Polonia celebra este martes el Día Nacional de la Independencia Foto: David Corral Abad

Las complejas relaciones polaco-rusas viven su peor momento en 25 años desde la caída del régimen comunista en Polonia. El conflicto en Ucrania ha dejado mella y ha devuelto viejos fantasmas a esta parte de Europa. Aunque la mayoría de ciudadanos polacos no tienen nada contra Rusia, su cultura y sus ciudadanos, el sentimiento contrario al estado ruso ha crecido significativamente en Polonia últimamente.

Los partidos políticos—ante las elecciones municipales el próximo domingo 16 de noviembre—y los medios de comunicación polacos—que en algunos casos tienden al sensacionalismo y la exageración cuando hablan sobre Rusia—no parecen ajenos a ello. En las últimas semanas incluso se ha publicado en Polonia el rumor (cuya veracidad tampoco se puede descartar tajantemente) que Putin podría padecer cáncer de páncreas, le quedaran 3 años más de vida, y quisiera crear un gran imperio ruso antes de pasar a mejor vida.

Las relaciones entre ambos países se enrarecieron después de la catástrofe de Smolensk en abril de 2010, cuando se estrelló el avión del entonces presidente, Lech Kazcynski. El presidente, acompañado de numerosos altos mandos del ejército polaco, asistía a un acto de conmemoración del 60 aniversario de la masacre de Katyń (22.000 militares, oficiales e intelectuales polacos fueron asesinados por orden de Stalin en 1940), al que también iban a asistir las autoridades rusas y tenía que servir para escenificar una reconciliación histórica entre ambos países.

Siguió una frialdad diplomática, sin mayores conflictos, e incluso hubo una estrecha cooperación en muchas áreas; se organizó por ejemplo en el ámbito cultural el Año de Rusia en Polonia y Año de Polonia en Rusia para 2015 (finalmente suspendidos).

La situación cambió estrepitosamente cuando estalló la revolución del “EuroMaidán” hace un año en Kiev. Una revolución apoyada por Polonia, la UE y EEUU que generó la huida del proruso Víktor Yanukówich y grandes cambios políticos en Ucrania, que contaron con una gran implicación del entonces Ministro de Exteriores Radoslaw Sikorski, interesado en un gobierno proeuropeo en Kiev. Cambios que condujeron a que Putin llevara a cabo la anexión de Crimea y apoyara a los rebeldes separatistas del Donbass al sureste del país.

A menudo uno lee que todos los males que acechan hoy el este de Europa se deben al hecho que “tras la caída del Muro de Berlín, la OTAN se expandió hacia el este y rompiendo el acuerdo que terminó con la Guerra Fría”. Este el argumento que esgrimen algunos medios y analistas—no solamente rusos—y el propio Kremlin para justificar la actitud de Putin y la posición de Rusia en el conflicto ucraniano. En realidad lo que ocurrió es que ningún país saliente del bloque comunista o formado tras la desintegración de la URSS—como en el caso de los tres bálticos—quiso quedar desprotegido ante una hipotética invasión rusa, por lo que todos solicitaron la ayuda de la OTAN para protegerse. La Rusia de 2004 no era la actual en cuanto a poder militar, mediático y liderazgo: no podemos asegurar con certeza si una Rusia entonces parecida a la actual hubiera permitido la entrada en la UE de los países excomunistas de Europa central.

La nueva primer ministro polaca Ewa Kopacz, que sustituye al nuevo Presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, afirmó tras tomar posesión del cargo en octubre que la posición de su gobierno en relación al conflicto ucraniana iba a ser a partir de ahora “pragmática”. En otras palabras dejó entrever que el gobierno polaco rebajaría la dureza de su discurso contra Putin por el papel ruso en Ucrania.

Dicho y hecho, porque le quitó la cartera de Ministro de Exteriores a Radoslaw Sikorski, quien sonaba como sustituto de Catherine Ashton como máximo representante de exteriores de la UE pero era visto como demasiado duro con Rusia por muchos países miembros de la UE. Sikorski, que puso a Polonia en el mapa en cuanto a relaciones internacionales concierne, y cuenta con una buena imagen en los círculos políticos y periodísticos—sobre todo en el mundo anglosajón—también se vio salpicado este año por un escándalo de escuchas ilegales: se le oía decir que la alianza con EEUU era perjudicial para Polonia ya que causaba una falsa sensación de seguridad, que el país estaba abocado a una guerra con Alemania y Rusia y que los polacos carecían de autoestima.

Nunca desvinculado de la polémica Sikorski, desveló en una entrevista en la revista Politico que Putin propuso al primer ministro polaco Donald Tusk en 2008 repartirse Ucrania entre los dos países, aunque luego se retractó de esas declaraciones. Le supuso una moción de confianza del Parlamento en su nuevo cargo de presidente de esta institución, que superó esta misma semana.

El gobierno polaco, pese a haber rebajado el tono ligeramente desde la llegada de Kopacz, tiene una posición mucho más firme con Rusia que la de sus vecinos en la Europa central oriental con la excepción de los países bálticos; una posición opuesta a la de Hungría, cuyo presidente Viktor Orban se ha convertido en el caballo de Troya de Putin en la UE, y que contrasta con la ambigüedad de Eslovaquia y República Checa que, pese a temer a Rusia, parecen temer todavía más las consecuencias económicas de enfrentarse a uno de sus principales socios comerciales. No en vano Polonia ha dejado de ser el principal exportador de manzanas del mundo a causa del embargo ruso.

Paralelamente, es notorio que el pasado miércoles el presidente polaco Bronislaw Komoroswki firmó la nueva Estrategia Nacional de Defensa, según la cual, la anexión de Rusia por parte de Crimea y su implicación en el conflicto este de Ucrania han socavado la seguridad regional. El nuevo plan de defensa pone el énfasis en la cooperación con OTAN, EEUU y la UE y está enfocado al refuerzo de la frontera este de Polonia. Sin embargo, este plan tiene implicaciones todavía más significativas: considera como escenario una hipotética y potencial invasión rusa de Polonia.

Al mismo tiempo, no parece una actuación pragmática que el Ministerio de Exteriores retirara la semana pasada la acreditación periodística al corresponsal ruso de la agencia Rossiya Segodnya, Leonid Svirídov y anunciara la intención de retirarle el permiso de residencia en Polonia. Una actuación vista como una provocación por el Kremlin. En declaraciones a la radio polaca la semana pasada, el historiador polaco norteamericano Richard Pipes, especialista en historia rusa, manifestó que Polonia tiene que ser muy cuidadosa con su actitud hacia Rusia y no puede ser tan agresiva como Estados Unidos, por su cercanía geográfica. Pipes cree que Polonia debería dejar en manos de EEUU y Europa occidental el apoyo a Ucrania, no estar tan expuesta y pasar a un segundo plano en este asunto. Este antiguo colaborador de la CIA añadió un apunte interesante: “Rusia desde hace siglos siente animadversión por Polonia porque considera que los polacos como eslavos deberían ser ortodoxos y no católicos, hecho que ven como una traición”. No obstante, afirmó que no considera como real la posibilidad de una invasión rusa de Polonia, por la pertenencia de este país a la OTAN.

La verdad, sin embargo, es que Polonia se queja de que en Europa occidental nadie se toma en serio la amenaza rusa ni entiende la manera de operar de ese país. Si alguien en la UE puede entender bien la mentalidad rusa son los polacos, vecinos con los rusos durante siglos y sufridores de sus ambiciones imperialistas. Afortunadamente para Polonia, la presencia de Donald Tusk al frente del Consejo Europeo puede tener una influencia en la posición de la EU con Rusia, aunque numerosos miembros comunitarios se oponen a endurecer las sanciones y el poder económico ruso se ha infiltrado significativamente en el viejo continente–Gazprom vendría a ser el mejor ejemplo de ello.

Para acabar de rizar el rizo, la tensión entre ambos países ha entrado también en el ámbito historiográfico. El pasado miércoles, Vladimir Putin ante un grupo de jóvenes historiadores rusos manifestó que el pacto Molotov-Ribbentrop no fue tan malo, porque en primer lugar la URSS no quiso ir a la guerra con Alemania en 1939. Putin, además, acusó a Polonia de demostrar una gran hipocresía por criticar ese pacto, que llevó a dos invasiones del país en 1939 y su partición entre nazis y soviéticos. Según el presidente ruso Polonia se aprovechó en 1938 de la invasión nazi de los Sudetes para ocupar una parte de territorio checo (que habia sido polaco antes de que Polonia desapareciera del mapa a finales del siglo XVIII). Mientras es cierto que Polonia ocupó una minúscula parte de territorio checo y—al igual que Francia e Inglaterra, se lavó las manos ante la invasión nazi de los Sudetes para evitar la guerra con Alemania en ese momento—comparar este episodio de 1939 con la invasión total de Polonia en dos frentes por la Alemania Nazi y en septiembre de 1939 es una barbaridad y un intento de manipular la historia.

Las declaraciones de Putin han causado estupor en Polonia y las reacciones no se han hecho esperar. El nuevo ministro de exteriores polaco Grzegorz Schetyna (que aprendió el poco inglés que sabe hablando con los jugadores norteamericanos del club de baloncesto en Breslavia que presidía), aseguró que “Putin se ha olvidado que en 1990 el Consejo Supremo de Rusia declaró nulo el pacto Molotov-Ribbentrop” y “este es el estado de la política rusa hoy en día”.

Por si esto fuera poco, esta polémica llega en un momento de lo más propicio: hoy se cumple un cuarto de siglo de la caída del Muro de Berlín y el próximo martes día 11 Polonia celebra el Día Nacional de Independencia—96 años desde que el mariscal Józef Pilsudski proclamara la independencia de Polonia, que había desaparecido del mapa durante 123 años, repartida entre Austria, Prusia y Rusia. En la celebración de 2013 un grupo de radicales ultranacionalistas atacó la Embajada Rusia en Varsovia y este año las autoridades han extremado las medidas de seguridad en la capital polaca ante la amenaza de nuevos incidentes.

Han pasado 25 años desde las primeras elecciones en un país del bloque comunista y de la caída del muro: la integración de la UE al Este ha sido un éxito (más para los nuevos miembros que para los antiguos), Polonia es hoy un miembro más, y destacado, del club de Occidente, un nuevo líder en la UE y una de sus economías más pujantes. Sin embargo, algunas cosas no han cambiado mucho desde entonces: el miedo a los tanques rusos permanece y la desintegración de la URSS no es un proceso cerrado.

Los exmiembros del bloque comunista han incrementado su presupuesto en defensa desde la invasión rusa de Crimea y la guerra en el sureste de Ucrania.

Russian Shadow

Pragmatismo, sin caer en una excesiva la agresividad dialéctica, y una eficaz estrategia de defensa preventiva ante la amenaza rusa parecen las políticas más inteligentes que Polonia puede llevar a cabo en este momento. En un momento en que los populismos de extrema izquierda, extrema derecha y nacionalistas invaden el viejo continente, Europa no se puede permitir volver al horror totalitario del siglo XX. No hay que olvidar que solo en las “tierras ensangrentadas” (término acuñado muy acertadamente por el renombrado historiador norteamericano Timothy Snyder) de la Europa central oriental éste acabó con la vida de 14 millones de personas.