Los gurales: los montañeses del sur de Polonia

Los gurales: los montañeses del sur de Polonia

Hombres y mujeres ataviados con las vestimentas típicas en Koscielisko, cerca de Zakopane.
Foto: Ángel López Peiró

Los gurales (en polaco: górale, que significa literalmente “montañeses”) son una serie de grupos de población autóctona que habitan en valles a lo largo del sur de Polonia, el norte de Eslovaquia  y en la región de la Silesia de Cieszyn, dividida entre Polonia y la República Checa. También hay una diáspora gural significativa en la zona de Bukovina–en Ucrania occidental y en el norte de Rumanía–así como entre los emigrantes polacos en Chicago.

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Zakopane en el siglo XIX. Foto: Ángel López Peiró / Museo de los Tatras en Zakopane

Los gurales polacos siempre han estado rodeados de un aura misterioso o incluso místico. Seguramente esto se debe al hecho que  tienen generalmente  unos rasgos faciales característicos, diferentes al de la mayoría de polacos y eslavos (piel más oscura, nariz más larga, cráneo más oblongo) y además viven muy al sur, arriba en las montañas,dentro de sus estructuras familiares y sociales muy cerradas. Muy fácilmente pueden distinguir si alguien no es de su comarca.

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Los Montes Tatras desde Góbalówka en Zakopane. Fotos: Ángel López Peiró

En Polonia los gurales viven principalmente en la región de Podhale al pie de los Montes Tatra y los Pieniny en el voivodato de Malopolska (pequeña Polonia), y en algunas partes de los Beskydy occidentales (en Malopolska y la Alta Silesia). La mayoría de los polacos asocian a los gurales polacos con los de los Montes Tatras, y, más concretamente, con los que habitan en Zakopane, la capital de los deportes de invierno de Polonia y uno de los principales destinos turísticos del país. Estos son los gurales de la región de Podhale, los más conocidos, pero no son los únicos. Otros gurales polacos viven por ejemplo cerca de las poblaciones de Zywiec, Orawa o Spisz–grupos diferentes que también se han influenciado mutuamente en cuanto a costumbres y tradiciones a lo largo de la historia de Polonia.

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Gural de las montañas Pieniny que trabaja como flisak (balsero) por la Garganta del río Dunajec y cuenta historias a los turistas en la embarcación Foto: Ángel López Peiró
Gorales de los Pieniny que trabajan de balseros preparando la embarcación. Foto: Ángel López Peiró
Gurales de los Pieniny que trabajan de balseros preparando la embarcación. Foto: Ángel López Peiró
Garganta del Dunajec en los Pieniny. Foto: Ángel López Peiró
Garganta del Dunajec en los Pieniny. Foto: Ángel López Peiró

Los gurales forman parte de un continuo de grupos montañeses eslavos que habitan en los Cárpatos eslavos, como los Hutsuls, Lemkos (un subgrupo dentro de los rusinos que habitan en el extremo sureste de Polonia y en los territorios ucranianos vecinos) y Boykos.
Hablan su propio dialecto(s) (gwara goralska), pronuncian muchas pabalabras diferentes (muchas as cambian a os) y utilizan un vocabulario que es desconocido por los no montañeses, como la palabra cepr para referirse a alguien que procede de otra región, especialmente un turista. Como sucede a menudo, lo que es desconocido o difícil de entender tiende a ser romantizado y mitificado, que es claramente lo que ha pasado en con la imagen del montañés polaco.

Los diversos dialectos hablados por los gurales descienden de proto-eslavo de la Lechítica oriental, una antigua zona de Polonia, superpuesta por Eslovaquia. En otras palabras, el lenguaje es de origen polaco, pero ha sido claramente influenciado por Eslovaquia en los últimos siglos.

Para la mayoría de gurales hoy en día el factor decisivo en su auto-identificación con la nacionalidad no es étnico, sino territorial. Por ejemplo, los que viven en zonas bajo una larga tradición de pertenencia al Estado polaco se identifican como polacos, mientras que los que viven en Eslovaquia se han identificado a sí mismos como los eslovacos, con notables excepciones a esta regla en ambos lados de la frontera. Si bien como se ha mencionado el origen del dialecto gural es el polaco, el idioma de los gurales en Eslovaquia y en la República Checa está cambiando poco a poco y cada vez más similar a la lengua estándard de sus respectivos países.

 

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División étnica y geográfica de los gurales polacos. Fuente: 

zwiazek-podhalan.com

La música gural

La típica canción folclórica de los gorales es conocido en polaca como pieśń góralska y su música principalmente está formada por la parte vocal, silbidos y  sobre todo, los violines.

Escuche estas dos listas de reproducción con 141 canciones o versiones de canciones folclóricas gurales polacas.

La música tradicional gural ha influenciado también a grupos de música de masas: pop, rock y electrónica entre otros estilos. Entre estos grupos que han sabido aprovechar la gran tirada de todo lo gural destacan Zakopower, Gooral (sobrino del cantante de Zakopower) Brathanki (que se inspiran en música folclórica polaca en general, no solo gurala) y Golec uOrkiestra (formación de la región de los Beskidy de Zywiec)

En el marco de varios festivales de música étnica que tienen lugar en el sur de Polonia se puede disfrutar a veces de inimaginables y asombrosas fusiones de música gural con otras musicas del mundo: por ejemplo Zakopower fusionado con música africana o el grupo folclórico gural Trebunie Tutki de la mano del reggae jamaicano de Twinkle Brothers.

Las vestimentas de los gurales polacos

La elección de vestimentas por parte de los montañeses polacos estuvo marcada por lo que estaba a mano y por su tendencia a trabajar al aire libre bajo duras condiciones meteorológicas. Lino, piel de oveja y piel eran los principales materiales utilizados para fabricar sus ropas, que al mismo tiempo tenían que ser cómodas, ya que se tenían que llevar durante muchas horas. Las tierras montañosas que habitan no eran muy fértiles pero en algunas zonas se podía cultivar cereal y además de criaban cerdos y vacas. La mayoría de los gurales eran pastores que tenían que recorrer grandes distancias lejos de sus casas, por lo que sus pantalones tenían un ajuste estrecho y eran cómodos para andar.

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Foto: Ángel López Peiró / Museo de los Tatras en Zakopane
Grupo de músicos folclóricos gurales en Koscieliszko cerca de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró
Grupo de músicos folclóricos gurales en Koscielisko cerca de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró

Los gurales de los montes Beskidy, a su vez, también trabajaban en los bosques y canteras cercanos, por lo que llevaban puesto un kożuszek–un chaleco de piel de oveja sin mangas que les protegía del frío en invierno y del calor en verano  durante todo el año. Un kożuch  era una chaqueta de piel de oveja que se llevaba en invierno. Los hombres también vestían sombreros de fieltro impermeables para protegerles del sol y la lluvia. Sus pantalones estaban hechos de un paño blanco y tenía muy pocos o ningún elemento decorativo. Otro abrigo típico  sobre sus hombros hasta la rodilla era la gunia, que estaba hecha de trapo y se ponía del revés cuando llovía. La gunia se cosía de tal forma que permitía al hombre moverse libremente y poderse tapar si se ponía a dormir. Las gunias eran muy prácticas, ideales para diferentes condiciones meteorológicas, y se podían usar como ropa de calle durante muchos años. Se decoraban con hilos de colores, llamados lemki, cuyos colores indicaban de que pueblo procedía el gural que vestía esa gunia en particular.

Un abrigo típico de las mujeres montañesas originarias de los Montes Beskidy era la łoktusza, que estaba hecha de una gran sábana de lienzo que prácticamente cubría todo el cuerpo de la mujer. Las mujeres solteras tenían que dejar sus cabezas sin tapar durante todo el año, sin gorros ni bufandas, incluso en esas duras y cambiantes condiciones meteorológicas de las montañas. Siempre llevaban una trenza, que decoraban con dos cintas, rojas o rosas. Una de ellas era entretejida en la trenza y la otra era atada a un extremo. Sólo las mujeres casadas y/o embarazadas llevaban bufandas y guantes. Por otra parte están los kierpce, los zapatos tradicionales de punta estrecha, que los llevan tanto hombres como mujeres, hechos de una pieza de piel decorada de color canela.

Las mujeres gurales de los Beskidy, y especialmente las del municipio de Koniaków, han sido famosas por sus encajes de ganchillo llamados koniakowskie koronki. Estos trabajados patrones de ganchillo  toman la forma de estrellas, rosetas o abanicos. Este encaje, principalmente blanco o de color crema y con forma redonda u oval, a menudo se usa para hacer tapetes  o manteles, como los que se encuentran en los altares en las iglesias. Este encaje fue presentado a la realeza europea y a varios Papas. Incluso se dice que el Presidente de los EEUU J.F. Kennedy tenía un mantel de este estilo en la mesa del comedor en la Casa Blanca.

Foto: kamratowo.pl/pl/muzeum-koronki-koniakow
Foto: kamratowo.pl/pl/muzeum-koronki-koniakow

La generación más joven de mujeres que hacen este ganchillo en Koniaków hace unos años tuvieron la brillante y a la vez controvertida idea de hacer ropa interior con este patrón. La idea tuvo una tirada increible en toda Polonia ya que muchas polacas compraron o hicieron esta ropa interior y más adelantes algunos diseñadores crearon vestidos con este patrón de ganchillo.

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En la localidad de Koniaków se puede visitar el Muzeum Koronki, el museo dedicada a  esta forma de arte folcórico textil.

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Ropa interior a base de koronki en el Museo de las Koronki de Koniaków

El estilo arquitectónico de Zakopane

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Willa Koliba: la primera casa construida al estilo de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró

La rica tradición folclórica de Zakopane también ha ganado reconocimiento dentro y fuera de Polonia por los diseños arquitectónicos englobados en el llamado styl zakopiański  (estilo de Zakopane). Los origenes de dicho estilo se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, cuando Zakopane (entonces dentro del imperio austrohúngaro) ya era un famoso lugar de reposo y sanación y muchos turistas que frecuentaban la zona empezaron a construir aquí sus residencias de vacaciones. Estas construcciones se hacián en base al estilo arquitectónico que estaba de moda en esa época.

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Típica casa de huéspedes de construcción  reciente al estilo de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró

Entonces apareció la figura de Stanisław Witkiewicz– padre del famoso escritor pintor Witkacy–renombrado pintor y arquitecto que quedó hipnotizado por la arquitectura folclórica de la zona. Un amigo suyo, Zygmunt Natowski, ávido coleccionista de arte folclórico de la región de Podhale, le pidió que le hiciera el diseño para su casa de verano.

Construcción moderna inspirada en el estilo de Zakopane Foto: Ángel López Peiró
Construcción moderna de un restaurante y hotel en Koscielisko inspirada en el estilo de Zakopane Foto: Ángel López Peiró

Witkiewicz, en lugar de usar el estilo alpino dominante, incorporó elementos folclóricos de la arquitectura en las cabañas de los gurales de alrededor. Esta casa de vacaciones, llamada Willa Koliba, fue el primero de muchos edificios que se diseñaron con este estilo arquitectónico en 1893. Estas casas eran parecidas en forma a las cabañas tradicionales de los gurales, pero con un interior más grande y más pisos.

Estas construcciones, a base de vigas de madera que se apoyan sobre una base de losas de piedra tallada, también cuentan con un tejado en pendiente bastante empinado. Un elemento prático y decorativo que evitaba que la nieve se apilara y pudiera llegar a derrumbar el techo de la casa.

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Interior de Willa Koliba en Zakopane. Fotos: Ángel López Peiró

Este tejado era decorado con elementos verticales de madera con forma de flores o cruces, y los marcos de puertas y ventanas eran adornados con soles de madera hechos de listones delgados clavados en su lugar alrededor de un radio. Este nuevo estilo también fue aplicado a los muebles, los instrumentos musicales e incluso la porcelana. Hoy en día un muy buen ejemplo del estilo de Zakopane es la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Zakopane.

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Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús construida auténticamente al estilo de Zakopane. Foto: archiwum.zakopane.eu

El queso ahumado de los gurales: oscypek

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Diferentes tipos de oscypek

Bacówka

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Recreación de una bacówka en el Museo Etnográfico de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

La bacówka es un edificio de madera en el que los pastores no solo pasan su tiempo durante el pastoreo de las ovejas, sino que también elaboran un queso tradicional, producido generalmente con leche de oveja, llamado oscypek.

El oscypek se hace con leche salada de oveja salada, y en algunos casos se añade una cierta cantidad de leche de vaca según las regulaciones de la denominación de origen protegida. No obstate también es frecuente encontrar oscypek a base de leche de cabra. La leche no pasteurizada se convierte primero en requesón, que luego es repetidamente enjuagado con agua hirviendo y exprimido.

Luego se aprieta esta masa en una superficie de madera con formas fusiformes. A continuación se pone las formas de queso en un barril lleno de salmuera, donde se dejan durante una o dos noches, para después colocarlas cerca del tejado en una pequeña cabaña especial de madera, donde se curan en humo caliente durante 14 días.

Hoy en día el oscypek se puede encontrar en cualquier lugar de Polonia, sobre todo en zonas turísticas, aunque en ningún lugar sabe tan bien ni es tan fresco como en su lugar de origen, los valles del sur de país. Se puede comer frío pero generalmente es mucho más sabroso a la parrilla, solo, o con mermelada de arándano rojo (zurawina). Los puestos de venta de oscypek a la parrilla son habituales en toda Polonia.

Una boda gural

Las bodas gurales tradicionales suelen durar varios días y son muy ricas tanto en tradición como en consumo de vodka. Uno de sus elementos más característicos son los juegos basados en la tradición goral para divertir a los asistentes. Mito o verdad, hay quien dice en Polonia que una boda solo es auténticamente goral si hay peleas en ella y que muchos gurales se divierten de forma un tanto bruta.

Para hacerse una idea sobre cómo es una boda gural mire el vídeo de la representación teatral de una boda tradicional gural en Bukowina Tatrzańska, Podhale, al pie de los Montes Tatras

Gurales polacos en la región checa limítrofe de Zaolzie (parte checa de la Silesia de Cieszyn)

Los gurales de la República Checa se identifican en cuanto a nacionalidad como polacos y forman parte de la minoría polaca en Zaolzie (una región históricamente polaca que los chechos se apropiaron tras la Primera Guerra Mundial y que Polonia invadió aprovechándose de los Acuerdos de Munich en 1938) como queda demuestrado con su participación en los eventos de la comunidad. El festival anual Gorolski Święto (Fiesta de los Gurales) celebrada en Jablunkov (Jabłonków ) es un escaparate de las tradiciones locales gurales polacas, y está organizado por la PZKO (Unión Polaca Cultural y Educativa en la República Checa). Este festival gural conserva las tradiciones del grupo de nacionalidad polaca en Zaolzie. Es el festival cultural y folclórico más destacado en la zona de Zaolzie  y reúne a miles de espectadores cada día durante el evento.

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Gurales polacos en Jablunkow durante el festival Foto: wikimedia

Sin embargo, en ninguna de las ciudades y pueblos de la zona de Zaolzie de los polacos forman una mayoría demográfica y algunos gurales locales se sienten checos. En este sentido se puede mencionar el pueblo de Hrčava (el segundo pueblo más oriental de la República Checa), con gran mayoría de los ciudadanos que se declaran de nacionalidad checa. En este pueblo los polacos forman sólo una minoría del 2%.

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Museo de los tatras en Zakopane. Foto:Ángel López Peiró

No hay Polonia sin gurales, no hay gurales sin Polonia

Con el tiempo con los cambios en la sociedad y el modelo productivo, muchos hombres gurales han tenido, en contra de sus preferencias,  dejar las montañas para buscar trabajo  y normalmente mandan dinero a sus familias una vez se han establecido en otras partes de Polonia o en el extranjero. Muchos no han vuelto nunca a las montañas polacas de su juventud y sueñan con volver algún día a los preciosos parajes que les vieron crecer.

Los gurales polacos son hoy una atracción turística por sí mismos, un producto de marketing y un mito, pero también–y en parte gracias a eso–los guardianes de un estilo de vida y unas tradiciones únicos con un valor etnográfico incalculable; en definitiva, una parte esencial de la cultura y del alma de Polonia.

Fuentes:

The Essential Guide to Being Polish. 50 facts & facets of nationhood, de Anna Spysz y Marta Turek. New Europe Books 2013

Museo de los Tatras en Zakopane

Wikipedia

Investigaciones y experiencias propias

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Elbląg: ¿del declive al resurgimiento? Probables consecuencias de la apertura de la Laguna del Vístula al Báltico

Elbląg: ¿del declive al resurgimiento? Probables consecuencias de la apertura de la Laguna del Vístula al Báltico

Foto: Krynica Morska en el Cordón del Vístula, con la Laguna del Báltico a la derecha y el Mar Báltico a la izquierda. Foto: gotravelaz.com

Elbląg–ciudad polaca de 127.000 habitantes, conocida como Elbing cuando formaba parte de Prusia y Alemania, y ubicada al noreste del país en el voivodato de Varmia-Mazuria–no es una población importante desde un punto de vista  económico, político y urbanístico, ni siquiera un destino turístico muy concurrido.

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Su casco antiguo quedó completamente destruido tras la Segunda Guerra Mundial; ha sido reconstruido desde el fin del comunismo en 1989 con edificios que muestran unas fachadas de estilo aparentemente hanseático, pero con mucho cristal y un toque moderno. Un intento más o menos acertado—hay opiniones para todo–de recrear las fachadas del hermoso centro histórico de Gdansk, pero sin duda un experimento arquitectónico único.

Muy pocos extranjeros habrán oído hablar sobre esta localidad y aun muchos menos la sabrían situar en el mapa. Su principal atracción turística es el canal que la conecta con Ostróda, 80 kilómetros al sureste en la región de Mazuria, navegable prácticamente en su totalidad, excepto en un pequeño tramo en que por las diferencias de desnivel, los barcos son transportados (con los pasajeros a bordo) sobre unos raíles. Algo único en el mundo, pero que no ha servido para que Elblag obtuviera una gran repercusión como ciudad turística.

En el aspecto económico la ciudad destaca única y principalmente por tener la mayor fábrica de cerveza de Polonia, Elbrewery, que pertenece al grupo Zywiec, productor de algunas de las cervezas más consumidas en Polonia.

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El centro de Elbląg (Stary Rynek) con la emblemática Brama Targowa y la arquitectura neohanseática característica de la ciudad Foto: Ángel López Peiró

De la prosperidad portuaria al declive

Sin embargo, las apariencias nos ocultan la verdad sobre el pasado de este lugar. Ciertamente la Elbląg de hoy, una pequeña ciudad de provincias, es solo una sombra de lo que fue en la Baja Edad Media: una esplendorosa, próspera ciudad portuaria hanseática, que llegó a ser el principal puerto de Polonia. Título que le robaría Gdansk, y que hoy en día ostenta Gdynia. Algo difícil de creer hoy en día si miramos dónde se encuentra Elbląg en el mapa actual de Polonia—no es una ciudad costera.

Es bien sabido que la historia es caprichosa, y todo lo que baja puede volver a subir—y al revés. La geografía tampoco es inamovible. Contra todo pronóstico, Elblag cuenta hoy con una gran oportunidad de recuperar su próspero pasado portuario gracias a su ubicación privilegiada y estratégica—entre Kaliningrado, Gdansk, Mazuria-Varmia y la Laguna del Vístula.  Y ante todo, gracias a un nuevo proyecto de Polonia y la Unión Europea que, de ejecutarse finalmente, cambiará literalmente la geografía y la orografía polacas.

Durante cientos de años, el llamado Cordón del Vístula, una franja estrecha de terreno que separa el Mar Báltico de la Laguna del Vístula–llamada así porque dos de los ramales (uno es el llamado río Nogat que transcurre junto al famoso castillo de Malbork creando una imagen muy pintoresca) del río Vístula desembocan en este último—tuvo una brecha en la mitad, permitiendo la navegación entre el mar y la principal población en la orilla sur de la laguna: Elbląg. La laguna se extendía mucho más al sur que en la actualidad.

Esa peculiar característica geográfica permitía que Elbląg, fundada por la Orden de los Caballeros Teutónicos en 1237, tuviera una salida directa al mar Báltico. Ese hecho impulsó el florecimiento económico de la ciudad gracias al comercio marítimo. Los caballeros germánicos, con muy buen olfato para los negocios, consiguieron inscribir a la ciudad en la Liga Hanseática.

Cuando fue tomada por el reino polaco, como región autónoma controlada por los prusianos (pueblos nativos paganos de esta zona, no confundir con los habitantes germánicos de Prusia posteriormente) en 1466 tras la Segunda Paz de Torun, y oficial y plenamente en 1569,  la ciudad ya era un puerto marítimo típico de pleno derecho y en el sentido geográfico. De hecho, esta poblacón mantenía unas intensas relaciones comerciales con Inglaterra, Francia, Flandes y Holanda; desde Elbląg se exportaba sobre todo granos, metales y madera al resto del continente.

Luego, caprichos del destino,  la naturaleza le jugó una mala pasada a Elbląg. La salida de la ciudad a la laguna se secó y se convirtió en un cenagal. La causa fue el proceso natural de sedimentación por parte del Río Vístula, que finalmente terminó también por cerrar la brecha en el cordón. Elbląg, al igual que otras poblaciones a la orilla de la laguna, como el pueblo de Frombork, habían perdido su acceso al mar Báltico (Golfo de Gdansk). Frombork cuenta hoy  con un pequeño puerto a orillas de la laguna y en Elbląg ya no hay puerto marítimo, solo fluvial.

Elbląg entró en un declive acelerado, que vino acompañado de las invasiones suecas (El Diluvio). Un tímido resurgimiento a finales del  siglo XIX gracias al desarrollo de la actividad industrial durante su periodo de pertenencia a Alemania,  no fue suficiente para cambiar la tendencia decadente de la ciudad. En 1945, tras su pertenencia al Tercer Reich y ser campo de batalla germano-soviética, la ciudad volvió a manos polacas. Una urbe destrozada y repoblada con los polacos expulsados de los territorios perdidos en favor de la URSS en el este. La laguna, por su parte, quedó divida entre Polonia, la parte occidental cercana a Elblag, y la Unión Soviética, la parte oriental. Bajo jurisdicción prusiana y alemana durante las particiones de Polonia, posteriormente en el periodo de entreguerras la parte occidental de la laguna pertenecía a la Ciudad Libre de Danzig mientras que las aguas de la zona este quedaban bajo control alemán.

 

El resurgimiento: el proyecto que puede cambiar el destino de Elblag, Frombork y Krynica Morska

 

En realidad la laguna del Vístula ya cuenta con una salida al mar. El estrecho de Baltiysk. Se encuentra en su extremo oriental del cordón, dentro del enclave ruso de Kaliningrado, y permite la navegación de barcos rusos desde el Báltico a la ciudad de Kaliningrado, que tiene el único puerto ruso que no se congela y es navegable en invierno. Es decir, el estrecho conecta esta ciudad por mar con los puertos de la Rusia propiamente dicha.

Las autoridades portuarias rusas que controlan el estrecho de Baltiysk dificultan o impiden la circulación de barcos polacos como medida de presión política, aunque sobre el papel existe un acuerdo entre ambos países sobre la navegación en la laguna que se renueva cada pocos años. Diferentes gobiernos polacos buscaron una solución a este problema, con el fin de evitar la dependencia de Rusia, y decidieron proponer a la Unión Europea un proyecto para abrir una brecha–un canal–en el Cordón del Vístula, dentro de territorio polaco. Finamente, en agosto de 2014 el ejecutivo de Donald Tusk anunció el plan de lanzar el proyecto.

Esto permitiría impulsar la navegación desde el Báltico a través de la laguna hacia Elblag, donde se podría incluso construir un gran puerto marítimo a las afueras de la ciudad en su cara norte. El mero proyecto de apertura al Báltico ya  impulsaría el crecimiento urbanístico de la ciudad y el puerto—ya sea en su estado actual o como ambicioso puerto marítimo— generaría un desarrollo económico de grandes dimensiones en esta población, castigada por la historia natural y el infortunio. Otras poblaciones de la región en la orilla meridional de la laguna, especialmente la emblemática y más pequeña Frombork (2500 habitantes)—donde Nicolás Copérnico pasó sus últimos días y yacen sus restos mortales—se beneficiarían notablemente del proyecto.

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Al fondo de la imagen el Cordón del Vístula visto desde la otra orilla de la laguna en Frombork. Foto: Ángel López Peiró.

 

El canal tendría un 1 km de longitud y el proyecto de construcción costaría unos 880 millones de zlotys. Sería financiado con fondos de la Unión Europea. El futuro del proyecto queda, sin embargo, pendiente de la evolución de su impacto ambiental por parte de la Comisión Europea. La zona donde se quiere construir el canal queda enmarcada en un área natural protegida dentro de la red Natura 2000 de la UE.

Varios grupos de ecologistas se han opuesto al proyecto porque la apertura de una brecha del cordón va a provocar un intercambio de aguas entre el Báltico y la laguna que podría dañar seriamente los ecosistemas de esta. La Laguna contiene agua dulce de origen fluvial, y la apertura al Báltico provocaría un drástico aumento de la salinidad de sus aguas. Además, la migración de mamíferos marítimos por la laguna se podría ver afectada.

El proyecto encuentra otro problema, la única población ubicada dentro del Cordón del Vístula: el popular destino de veraneo de Krynica Morska. Los vecinos, hoteleros y restauradores de este localidad temen, en primer lugar, que su acceso terrestre a Gdansk, con el resto de Polonia, se vea afectado por la construcción del canal. En segundo lugar, creen que el paso de embarcaciones por el nuevo canal contaminará las playas, la base del turismo en Krynica Morska.  En respuesta a estas quejas, de momento el gobierno ha comunicado que está dispuesto a hacer una oferta especial para asegurar que el proyecto pueda satisfacer las necesidades de los vecinos de Krynica. Las autoridades han asegurado que la construcción del canal no empeorará las comunicaciones entre esta población y la Polonia “continental”, pues, todo lo contrario, las mejorará.

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Las diferentes variantes que se contemplan para el lugar exacto donde se tiene que cortar el Cordón del Vístula. Fuente: http://wiadomosci.gazeta.pl/wiadomosci/51,114871,19413609.html?i=1

 

La construcción de este canal es una gran prioridad para el actual ejecutivo polaco, que está negociando su aprobación con la Comisión Europea y desea empezar los trabajos ya en 2017. Desde el lado polaco se esgrime como principal argumento ante las autoridades en Bruselas lo siguiente: tener una alternativa de acceso a la laguna en el lado polaco es de vital importancia, para así no depender del estrecho ruso. Nos encontramos ante una cuestión que va más allá de la economía, un problema estratégico, geopolítico y de defensa, que no deja lugar a dudas al analizar el mapa de la zona. Por supuesto, como era de esperar, Rusia se ha opuesto firmemente desde un inicio a la apertura de la laguna en la zona polaca.

De aprobarse el proyecto, Elbląg ciertamente pasará a ser una de las ciudades polacas con mejores expectativas de desarrollo urbanístico, crecimiento económico y mayor potencial para inversiones, en toda Polonia en la próxima década. Las posibilidades de que ante tal escenario Elbląg recupere su destacado papel comercial, y supere en desarrollo a otras ciudades polacas de mucho mayor tamaño, son muy elevadas.

¿Recuperará Elbląg su esplendor y prosperidad hanseáticas? ¿Competirá con los puertos de Gdynia y Gdansk? El futuro de la ciudad está vez no está en manos de la naturaleza sino en los despachos de la Comisión Europea en Bruselas.

 

Elbląg a vista de pájaro: