“Una república que tiene una corona en su escudo es un país que nunca está contento con lo que tiene”. Entrevista a Raúl Fernández Jódar, profesor de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznań. 15 años en Polonia

“Una república que tiene una corona en su escudo es un país que nunca está contento con lo que tiene”. Entrevista a Raúl Fernández Jódar, profesor de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznań. 15 años en Polonia

Fernández Jódar es un buen conocedor de la cultura popular polaca. Foto: Czar PRL, Ángel López Peiró

raul fernandez jodar

Raúl Fernández Jódar (Barcelona, 1972) trabaja como profesor de gramática del español como lengua extranjera en la Universidad Adam Mickiewicz de Poznań, Polonia desde 1999. Paralelamente ha colaborado con medios polacos, y escribe habitualmente para El Huffington Post sobre la actualidad española –con inevitables referencias a Polonia. En 2013 publicó una recopilación de sus escritos para este medio bajo el título Cuando ser español dejó de ser exótico. 

Ahora también ha decidido probar suerte con la ficción y recientemente ha publicado su primera novela, Ultramort 212 (Editorial Seleer).

Ángel López Peiró: ¿Por qué se trasladó a Polonia? ¿Por qué decidió quedarse?

Raúl Fernández Jódar: Desde mi época universitaria sabía que quería vivir fuera de España. Antes de terminar los estudios conocí a la que sería mi esposa y como ella es polaca, pues me vine a Polonia. Si hubiera sido japonesa, me habría ido a Japón. Los primeros años estuve con un pie en España y otro en Polonia. Pero finalmente, cuando recibí una oferta de la universidad para la que actualmente trabajo, decidí establecerme definitivamente aquí.

¿Qué le gusta más y le gusta menos de vivir en Polonia?

Lo que más me gusta de Polonia es la calidad de vida de la que disfruto y que no podría tener en España. Y lo que menos me gusta es el hecho de no poder ir a una librería donde todos los libros estén en español.

¿Cómo maneja el idioma polaco? ¿Fue la dificultad del idioma un gran problema para usted durante los primeros años en el país?

Todavía no estoy seguro de si manejo el idioma polaco o el idioma polaco me maneja a mí. Realmente el no hablarlo no fue un gran problema los primeros años porque en mi trabajo utilizo más el español que el polaco. Evidentemente, el trabajo no lo es todo y si no hubiera aprendido polaco, no habría podido sacarme el carné de conducir o arreglar la tarjeta de residencia. No puedes vivir en un país y no hablar su idioma porque entonces te conviertes en un inútil que va  a depender siempre de terceras personas.

Usted lleva más de 15 años viviendo en Polonia. Conoce bien el país. Si tuviera que resumir en un tweet cómo es Polonia y cómo son los polacos, ¿qué escribiría?

Una república que tiene una corona en su escudo es un país que nunca está contento con lo que tiene.

¿Estaría de acuerdo en que Polonia es esencialmente un país tradicional, católico y más bien conservador?

Existe una Polonia tradicional, católica y conservadora. Pero también es verdad que existe otra Polonia, seguramente más visible en el oeste del país y en Varsovia, que es anticlerical y poco dada a conservadurismos. De hecho, me parece que estas dos tendencias están cada vez más acentuando su oposición.

¿Cómo ve el futuro de Polonia desde el punto de vista político, económico y social?

Polonia tiene en general un buen futuro porque su crecimiento no ha sido desaforado como el español sino poco a poco y sin burbujas inmobiliarias. El tema político queda aparte. La polaca es una sociedad que vive de espaldas a los políticos como se refleja en el porcentaje de participación en cualquier elección. No tiene interés en la política y ni siquiera en muchas ocasiones tiene clara la ideología de los partidos. Es por eso una sociedad que en política es muy personalista y poco ideológica.

¿Qué puede aprender España de Polonia?

España puede aprender muchas cosas y muy importantes de Polonia. Por ejemplo cómo organizar el sistema educativo de manera más lógica y eficiente sin gastar tanto dinero. O cómo tener un sistema electoral de listas abiertas plenamente democrático sin el temor de que en una lista cerrada te cuelen un delincuente al que no quieres votar. O cómo tener un sistema de financiación de las regiones claro y sin trampas ni cartón con un porcentaje máximo de aportación de las regiones al estado en función del PIB de cada una de ellas. Estos son ejemplos de diferentes aspectos que en España no se han solucionado en 40 años de democracia y que en Polonia ya habían resuelto de entrada. Pero lo más importante que puede aprender España es de la repostería polaca. Deberían venir a Polonia los pasteleros españoles y aprender a hacer un dulce en condiciones.

¿Qué puede aprender Polonia de España?

Más que de España, de los españoles. Vista desde la distancia la española es una sociedad tremendamente abierta y tolerante a pesar de lo que algunos puedan pensar. Esa tolerancia y respeto al diferente me parece el principal valor de la sociedad española.

¿Cómo ve el nivel de interés por el español en Polonia? ¿Hay aspectos particulares en la enseñanza del español que los profesores deben tener en cuenta en Polonia?

Cuando empecé a trabajar como profesor de español como lengua extranjera en Barcelona, ya se decía que había una moda por estudiar español. Han pasado casi 20 años desde entonces y la moda no es tal sino una realidad plenamente asentada. En Polonia el interés por el español no solo se ha mantenido sino que ha crecido poco a poco pero sin pausa. Desde que empecé a trabajar en la Universidad Adam Mickiewicz de Poznan el número de plazas para estudiar filología hispánica se ha doblado. La universidad que actualmente no oferta como mínimo un lectorado de español es una universidad obsoleta.

¿Es Poznan, además de la capital polaca del comercio la ciudad más moderna de Polonia? ¿Qué le gusta y no le gusta de vivir en esta ciudad? ¿Qué otra ciudad polaca le gusta para visitar? ¿Se plantea vivir en algún otro sitio en Polonia algún día?

Si dijera que Poznan es la ciudad más moderna de Polonia seguramente los habitantes de Cracovia o de Varsovia se escandalizarían. Pues que se escandalicen. Poznan es la mejor ciudad de Polonia y la más moderna. Además, tiene el tamaño ideal entre lo que es el bullicio de una gran ciudad y la tranquilidad de un pueblo. Por eso puedo vivir en una zona boscosa a las afueras de la ciudad y trabajar en el centro, a 20 minutos en coche. Si no hay atascos, claro. Lo único que no me gusta es que Poznan suele quedar al margen de las grandes giras de los grupos que a mí me gustan y tengo que desplazarme para poder asistir a conciertos.

Publicó recientemente su primera novela, Ultramort 212, una historia de terror y fantasía ubicada en un pueblo del Empordá en Cataluña, España. ¿Hay alguna influencia de Polonia y su vida en este país en esta obra literaria?

En Ultramort 212 no hay ninguna influencia ni referencia a Polonia. En cambio en algunos relatos que he escrito sí que aparece de alguna manera. Este mismo año he publicado un relato en una antología titulada Saborea la locura (Chiado, 2014) y que está protagonizado por un emigrante polaco en Noruega. También el año pasado publiqué un relato en la revista Ultratumba protagonizado por dos turistas españoles de visita por Polonia. Y estoy seguro de que en el futuro escribiré una novela que tenga al país como protagonista.

¿Consume cine o literatura polaca habitualmente? ¿Cuáles son sus directores de cine o escritores polacos favoritos?

Witkacy, Bruno Schulz y Witold Grombrowicz son para mí la Santa Trinidad de la literatura polaca. También me gusta la poesía de Tadeusz Różewicz y de Zbigniew Herbert. Del primero estuve a punto de traducir con mi mujer una antología que seleccionamos de acuerdo con el mismo Różewicz. Era el año 1999. Conservo todavía la carta de su puño y letra en la que me manda el listado definitivo de poemas a incluir. Lamentablemente, la editorial española que iba a publicar la antología se echó para atrás. Publicar poesía en España es una inversión sin beneficio. Curiosamente, también traduje con mi mujer el libro de poemas Pan Cogito de Herbert. En este caso no llegó a publicarse porque la viuda de Herbert no estaba contenta con el dinero que le proponía la editorial en concepto de derechos de autor. La mujer no podía entender que la poesía en España no da dinero y consideró una ofensa hacia el genio de su marido la oferta que le propusieron. Total, que en un cajón debo de tener todavía una traducción de Pan Cogito.

No sigo mucho el cine polaco, aunque gracias a él descubrí que Copérnico era en realidad mujer. Las numerosas comedias románticas de los últimos años me han hecho perder el interés. Aunque de vez en cuando aparece algún diamante como Ida o El alzamiento de Varsovia.

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El portero automático de la poesía polaca

El portero automático de la poesía polaca
Domófono de la poesía junto a la puerta de entrda a la cafetería Nowa Prowincja Foto: Ángel López Peiró
Portero automático de la poesía junto a la puerta de entrda a la cafetería Nowa Prowincja en la calle Bracka 3-5, en pleno centro histórico de la ciudad
Foto: Ángel López Peiró

Cracovia fue elegida hace unos meses Ciudad de la Literatura por la UNESCO. Por esa razón, en el marco de incontables eventos e inciativas para celebrar tal reconocimiento, en la cafetería Nowa Prowincja–propiedad del músico y cantautor polaco Grzegorz Turnau–en la calle Bracka, han instalado el llamado Domófono (portero automático) de la Poesía.

Se trata de un interfón en que se ha substituido los nombres de los residentes del edificio o los números de los pisos por nombres de reconocidos poetas cracovianos.

Al apretar y mantener apretados alguuno de estos botones se oye la voz del mismísimo poeta o poetisa en cuestión recitando alguno de sus poemas más conocidos.

Se puede escuchar recitando sus  propios versos a nueve poetas, entre los que destacan los premiados con el Nobel de Literatura Wisława Szymborska y Czesław Miłosz. También se escucha a Adam Zagajewski, reconocido poeta y ensayista hoy en día.

Como no podía ser de otra forma, este curioso e ingenioso aparato es toda una atracción entre los cracovianos y los turistas por igual.

En el siguiente vídeo lo podéis ver en funcionamiento:

 

¿Qué sucedió en Cracovia tras la muerte de Stalin?

¿Qué sucedió en Cracovia tras la muerte de Stalin?

La famosa casa de los escritores en la calle Krupnicza de Cracovia. Foto: ksiegarka.blogspot.com

Ayer se cumplieron 61 años de la muerte de Iósif Stalin. El día de su fallecimiento, 5 de marzo de 1953, se produjeron en Cracovia dos hechos relacionados con esa noticia que merece la pena mencionar:

El semanario católico-liberal Tygodnik Powszechny (traducido al español Semanario General), editado en Cracovia y en ese momento la única publicación de ese tipo en toda la esfera soviética, fue clausurado por las autoridades comunistas al negarse a publicar en su edición de esa semana un obituario de Iósif Stalin. Un grupo de nuevos editores progubernamentales tomó el control del semanario hasta 1956, en que los editores originales pudieron recuperarlo. Esta publicación en papel sigue funcionando hoy en día y también cuenta con una edición digital.

Algunos de los más destacados y prometedores escritores cracovianos residían entonces en ‘La Casa de los Escritores’, un bloque de pisos que el Sindicato de Escritores, controlado por el régimen comunista, les dió en la calle Krupnicza 22 y dónde estaba la oficina central de dicho sindicato. El 5 de marzo de 1953 esta organización citó a todos los poetas de Cracovia en una sala del edificio, que cerraron a cal y canto. Se les dijo a todos los escritores que no saldrían de esa sala ni volverían a sus casas hasta que no entregaran una oda o elegía escrita en memoria de Stalin. Entre este grupo de escritores estaba ni más ni menos que Wisława Szymborska, que en 1996 recibiría el prestigioso Premio Nobel de Literatura.

Pese al estrés que fueron sometidos, parece que todos los poetas consiguieron escribirlas y salir de allí. Al día siguiente la prensa de Cracovia estaba llena de bella poesía lamentando la muerte de Stalin.