“En Polonia religión y nación han ido siempre de la mano”. Entrevista al sacerdote Gerardo Rodríguez, experto en el papel de los religiosos polacos durante la Segunda Guerra Mundial

“En Polonia religión y nación han ido siempre de la mano”. Entrevista al sacerdote Gerardo Rodríguez, experto en el papel de los religiosos polacos durante la Segunda Guerra Mundial

Imagen de una misa en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial en medio de la destrucción Foto: aleteia.org

El sacerdote argentino Gerardo Rodríguez (Rosario, 1966) ha investigado y escrito una cincuentena de historias relacionadas con el papel y las experiencias de los religiosos católicos polacos durante la Segunda Guerra Mundial. Un exhaustivo trabajo historiográfico y periodístico único que puede consultarse en el portal aleteia.org, donde se han publicado estos 50 relatos. Historias reales de épica, tristeza, desolación y martirio. Muchos de estos reportajes extremadamente documentados tratan sobre la implicación de los eclesiásticos polacos en el Levantamiento de Varsovia.

Gerardo Rodriguez en diciembre de 2014 felicitando las navidades y un feliz año 2015 a sus amigos polacos
Gerardo Rodriguez en diciembre de 2014 felicitando  las navidades y deseando un feliz año nuevo a sus amigos polacos

En primer lugar, ¿me podría explicar cuál es su vínculo con Polonia?

San Juan Pablo II. Toda mi formación (ingresé al seminario el 11 de marzo de 1979 y fui ordenado sacerdote el 12 de diciembre de 1991) y parte del ejercicio de mi ministerio transcurrió bajo el pontificado del papa polaco.

No tengo parientes polacos. Lo único eslavo que tengo es el apellido de mi abuela por parte materna, que es croata: Pavicic

¿Cuál es su motivación para investigar y escribir sobre los religiosos polacos que vivieron la mayor tragedia de la historia de Europa? Un trabajo que nadie había realizado antes. ¿Cómo empezó todo?

Todo empezó con la historia de San Maximiliano Kolbe, eso me llevó a interesarme por las circunstancias históricas y por las vicisitudes del pueblo y del clero polaco durante la ocupación alemana en el así denominado período del Tercer Reich.

Y eso ya comenzó siendo seminarista. Luego pasé a interesarme por los sacerdotes en los campos de concentración, comenzando no por un sacerdote polaco, sino por uno alemán, el padre José Kentenich, fundador del movimiento de Schönstatt. Con la beatificación de los 108 mártires polacos del período nazi en el año 1999 se potenció mucho mas el interés y el afán de investigación ya por un colectivo único, los sacerdotes polacos. Al año siguiente viajé a Alemania y pude ir hasta Dachau.

Conseguí el libro en polaco de la biografía de los 108 mártires que gentilmente un sacerdote miguelino polaco que vive en Buenos Aires me cedió, y de diferentes congregaciones varios materiales en italiano y en español. Mucho material en las páginas de las diócesis polacas y de las congregaciones.

¿Cuál fue la posición de la Iglesia católica polaca durante la ocupación de la Alemania nazi?

El fuerte vínculo entre patriotismo y religión fue un rasgo característico en el renacimiento del estado polaco independiente. Durante los más de 100 años en que la nación estuvo desmembrada y repartida caprichosamente por sus poderosos vecinos, fue la Iglesia la que mantuvo vigente la identidad y la tradición polaca por ello los términos polaco y católico eran casi equivalentes. Al atacar Polonia los nazis atacaban también a la iglesia polaca. Con la invasión militar inmediatamente comenzó la persecución religiosa.

Se calcula que el número de víctimas está dado por 4 obispos, 1996 sacerdotes, 113 seminaristas, 238 religiosas, mientras se estima que a los campos de concentración fueron enviados 3642 sacerdotes, 389 seminaristas, 341 religiosos, 1117 religiosas.

De los 1.034 eclesiásticos que encontraron la muerte en el campo de concentración de Dachau, 868 eran polacos.Al respecto recomiendo leer en Aleteia mi artículo: “El poco conocido heroísmo de la Iglesia polaca durante la segunda guerra mundial”.

En Actes y documents du Saint Siege relatifs a la seconde guerre mondiale hay una abundante documentación, que incluso se puede consultar por internet, donde se ve el esfuerzo constante de la iglesia católica polaca por defender sus derechos y sobre todo por velar por la grey del pueblo de Dios. Muchas veces eran esfuerzos ímprobos y hasta contraproducentes.

Hay una síntesis del contenido de estos doce volúmenes en un libro escrito por el padre jesuita Pierre Blet, experto en este periodo histórico. El original es en francés, y esta traducido al italiano. Hasta donde tengo entendido esa es la única traducción del original, desconozco si se hizo una traducción española. Yo poseo este libro en italiano: “Pio XII e la Seconda Guerra mondiale negli Archivi Vaticani”. El capitulo IV está dedicado enteramente a Polonia: “La Chiesa nella Polonia invasa”.

en caso de que los alemanes hubieran ganado la guerra, los polacos hubieran sufrido el mismo destino que los judíos, es decir, el genocidio

¿Era consciente la Iglesia católica polaca, y también el Vaticano, del alcance del horror creado por los nazis en el Holocausto?

Es una pregunta que tiene su complejidad y creo que la respuesta es diferente y particular en cada país. Simplemente voy a subrayar algunas ideas. De todos los países ocupados, Polonia y los polacos constituían uno de los países y nacionalidades más reprimidos y oprimidos, con apenas vestigios de independencia. Lo describe muy bien la siguiente cita:

“… en caso de que los alemanes hubieran ganado la guerra, los polacos hubieran sufrido el mismo destino que los judíos, es decir, el genocidio. Lo anterior no es una mera conjetura, ya que los polacos de Alemania comenzaban a ser obligados a llevar un distintivo en el que una “P” sustituía la estrella judía, y esto, tal como hemos visto, fue siempre la primera medida adoptada por la policía al iniciar el proceso de destrucción”. Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalen, pag. 329

Las noticias del Holocausto provocaron una reacción mínima en el exterior. De la alarma que dio el gobierno polaco en el exilio en 1942 se hizo caso omiso. Los informes de testigos presenciales como Nowak y Karski cayeron en saco roto. Las peticiones de las organizaciones sionistas de bombardear los accesos a Auschwitz no se tuvieron en cuenta.

Mientras tanto en Polonia se multiplicaban las operaciones de rescate. Decenas de miles de judíos buscaron ayuda en el así llamado lado “ario”. El rescate se concretó en una acción protagonizada principalmente por individuos concretos. Sin embargo, es importante subrayar que en Polonia esconder y ayudar a los judíos, no solo suponía poner en peligro las vidas de los judíos, sino también las de los polacos y sus vigilantes familias. Cientos de polacos pagaron con la vida por su espíritu humanitario. Los hechos de los “Justos entre las naciones” polacos sobrepasan en dignidad y heroísmo a los de toda la gente que se consagró a esta causa.

6532 de los 25687 “Justos” de todo el mundo son polacos, incluyendo gente de diferentes clases sociales, católicos fervientes, monasterios y miembros de varios grupos políticos.

La iglesia católica polaca subraya que en 70 monasterios masculinos y en 363 casas religiosas femeninas fueron escondidos judíos. El número de sacerdotes que fueron asesinados por rescatar judíos supera los 150.

Con respecto al Vaticano simplemente un breve enunciado: el Papa estaba convencido de que su intervención pública no lograría salvar ni la vida de un solo judío, y que debía sacrificarlo todo a la causa mayor de poner fin a la guerra, y así, terminar también con las condiciones que hacían posible la matanza masiva de los inocentes. Hizo mucho por ellos mediante la intervención de sus nuncios en los países ocupados.

Esto no impidió que interviniera en persona para salvar a la mayoría de los judíos de Roma. Hoy sabemos fehacientemente que se salvaron 7000 judíos en Roma, de una población, que según las propias cifras de las SS, sobrepasaba por muy poco los ocho mil.

Hay un libro muy bueno de Gordon Thomas sobre esta cuestión, “Los judíos del Papa”, editorial Edhasa, 2013

¿Cuál fue el posicionamiento de los religiosos católicos de Varsovia ante el Levantamiento del Gueto de Varsovia? ¿Intentaron ayudar a los judíos de algún modo?

Sinceramente no tengo muchos elementos ni un material informativo amplio para responder a esa pregunta en particular. Atendiendo a la respuesta precedente se supone que intentaron ayudar todo lo posible.

Si se puede decir que inmediatamente después de la Gross Aktion (entre julio y septiembre de 1942 fueron deportados 300000 judíos del gueto y exterminados en Treblinka) varias personas del partido católico FOP (Frente para la Resurrección de Polonia, en sus siglas en polaco) y del Partido Democrático alentaron y fundaron Zegota, el Consejo Secreto de Ayuda a los Judíos.

Los cientos de judíos que se ocultaban y los miles cuyas vidas dependían a menudo de una azarosa mano que los rescatara, se hallaban bajo el ala del Zegota.

La declaración de Irena Sendler (Justa entre las Naciones) también es contundente: “Ningún sacerdote, ninguna monja me negaron, jamás, ayuda para salvar a niños judíos. Todo lo contrario, colaboraron hasta el final de la guerra, poniendo en peligro sus propias vidas. Ningún orfanato dirigido por religiosos se negó nunca a acoger a un niño judío”. (Jose M. Garcia Pelegrín, “Cristianos contra Hitler”, editorial Libroslibes, pag. 164)

Con toda la información de que disponemos hoy en día, ¿Cree que el Levantamiento de Varsovia fue un error?

Me suscribo a una de las conclusiones a la que llega uno de los expertos en el tema, el historiador britanico-polaco Norman Davies:

“El levantamiento de Varsovia fue la mayor acción militar emprendida por cualquiera de los movimientos de resistencia en el curso de la guerra. Cincuenta mil combatientes polacos equipados con armas ligeras hicieron frente a un número similar de SS y tropas auxiliares- incluida la brigada RONA de renegados rusos- armados con tanques, artillería pesada y aviones de combate. Tenía que durar cinco o seis días, pero se prolongó hasta casi diez semanas. Ninguno de los observadores experimentados, incluido Stalin, pudo entenderlo. Pero la explicación es sencilla: puro coraje” (Norman Davies, Europa en guerra 1939-1945, pag.172).

“En términos militares, el Levantamiento de Varsovia constituyó un ejemplo de manual de guerrilla urbana. Un ejército aficionado, con elevada motivación, mantiene a raya a un ejército profesional durante semanas, resistiendo los ataques de tanques, cañones pesados y bombarderos en picado. En términos políticos, muchos lo consideran una cínica traición de los aliados occidentales, que, por no importunar a Stalin, no intervinieron a favor de sus aliados polacos. La confusión, la falta de preparativos y una información defectuosa proporcionan una explicación alternativa” (ibid 173).

También ilustra la alegoría con la que concluye su monumental obra Varsovia 1944: “Un hombre ( AK) se lanza a un río para pelear con una banda criminal (los nazis) que ha estado humillando, apaleando y matando a su familia durante años, tras integrarse en un equipo dedicado a combatir a esos criminales. Los dirigentes del equipo (Inglaterra y Estados Unidos) le han asegurado que todos colaborarían en la tarea. Elige el momento en el que en la otra orilla aparecen “amigos de sus amigos” (Ejército Rojo) de los que espera ayuda. Pero todo sale mal: los criminales no huyen sino que se enfrentan al hombre y masacran a sus parientes. Los “amigos de sus amigos” permanecen impasibles. El hombre comienza a derrumbarse. Los jefes de su equipo llaman al otro lado del río y piden ayuda a los amigos, pero la llamada es confusa y poco comprometida. Los “amigos” siguen sin hacer nada y nuevas llamadas no obtienen respuesta. Al final uno de ellos se lanza al río pero pronto el mismo se ve en dificultades. Tras una larga lucha los criminales agarran al hombre, le aprietan en la garganta, lo hunden en el agua y se ahoga.
¿A quién hay que culpar y a quién hay que alabar?” (págs. 762-763)

Más que un país castigado por la historia, Polonia es un país castigado por sus vecinos

¿Merece la pena dar la vida en la lucha por la libertad de una nación?

El Catecismo de la Iglesia Católica dice que “una guerra de agresión es intrínsecamente inmoral. En el trágico caso que estalle la guerra, los responsables del Estado agredido tienen el derecho y el deber de organizar la defensa, incluso usando la fuerza de las armas” (2265).

La respuesta es afirmativa pero los soldados polacos no solo dieron la vida por la libertad de su patria.
El nacionalismo polaco, con todo su fervor patriótico, jamás abrigó sentimientos mezquinos y xenófobos. Esto no se puede decir de igual manera de otros nacionalismos modernos que convertirían a la Europa del siglo XX en un osario.

Todo esto lo resume claramente el epitafio del cementerio polaco en Monte Cassino: “Nosotros, los soldados polacos/Por vuestra libertad y la nuestra/Entregamos nuestros cuerpos al suelo de Italia/Nuestras almas, a Dios/Pero nuestros corazones, a Polonia”.

¿Abandonó Dios a Polonia en el siglo XX? ¿Es Polonia un país castigado por la historia en su opinión?

Primero contesto la segunda pregunta. Más que un país castigado por la historia es un país castigado por sus vecinos. La enorme y llana planicie polaca siempre se encontró limitada por vecinos de mayor envergadura, agresivos y materialmente superiores. Dígase caballeros teutónicos, soldados-estadistas prusianos o los ejércitos del Tercer Reich. Siempre en el oeste han tenido a los germanos y casi siempre en actitud agresiva. El paroxismo de esta animadversión germano-polaca llego con la Segunda Guerra mundial donde Hitler intento liquidar definitivamente el “asunto polaco”.

Sin embargo, las auténticas y perdurables iras de la antipatía polaca van dirigidas hacia el este, hacia Rusia. Ese odio era reciproco. Durante las particiones del siglo XVIII, tales sentimientos de odio mutuo se endurecerían al tratar las autoridades autocráticas rusas de convertir a los polacos en rusos y contribuir aquéllos a la violencia conspirativa que resquebrajaría el imperio zarista.

¿Cree que los eventos vividos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial se podrían llegar a repetir?

Respondo con las palabras del papa Francisco, me parece que son muy iluminadoras. Subrayo algunos párrafos de las palabras que dirigió a los fieles reunidos en la basílica de San Pedro antes de iniciar la misa en conmemoración de los mártires armenios.

“En varias ocasiones, he definido este tiempo como un tiempo de guerra, una tercera guerra mundial ‘en etapas’, en la cual diariamente asistimos a crímenes atroces, a masacres sangrientas y a la locura de la destrucción.

Lamentablemente aún hoy escuchamos el grito, sofocado y no atendido de tantos hermanos y hermanas, indefensos, que a causa de su fe en Cristo o pertenencia étnica, son públicamente y atrozmente asesinados, decapitados, crucificados, quemados vivos, u obligados a abandonar sus tierras.
También hoy estamos viviendo una especie de genocidio causado por la indiferencia general y colectiva, por el silencio cómplice de Caín que exclama: ‘¿Y a mi qué me importa? ¿Soy yo quizás el guardián de mi hermano?’.

La humanidad vivió en el siglo pasado tres grandes tragedias y sin precedentes: la primera se considera generalmente como ‘el primer genocidio del siglo XX’. (Juan Pablo II y Karekin II, Declaración Conjunta, Etchmiadzin 27 de septiembre de 2001). Esa ha golpeado a vuestro pueblo armenio, la primera nación cristiana, junto a los católicos y los ortodoxos sirios, asirios, caldeos y griegos.

Fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos y niños e incluso enfermos e indefensos. Los otros fueron los perpetrados por el nazismo y el estalinismo. Y más recientemente, ha habido otros exterminios de masa, como en Camboya, Ruanda, Burundi y en Bosnia.

Y sin embargo, parece que la humanidad no puede dejar de derramar sangre inocente. Parece que el entusiasmo surgido a finales de la Segunda Guerra Mundial vaya desapareciendo y disolviéndose.
Parece que la familia humana se niegue a aprender de sus propios errores causados por la ley del terror; y por lo tanto, todavía hoy hay quienes tratan de eliminar a su similar, con la ayuda de algunos y el silencio cómplice de otros, que permanecen espectadores. Aún no hemos aprendido que “la guerra es una locura, masacre inútil”.
(…)
(12 de abril de 2015)

¿Qué mensaje nos deja la historia de San Maximiliano Kolbe?

Cuando en el campo de concentración de Auschwitz se presentó el frágil franciscano de Niepokalonow frente al comandante Karl Fritsch sucedieron tres milagros:

El primero: el prisionero no fue ejecutado de un tiro en el acto.

El segundo: el hombre perteneciente a la raza superior se “interesó” por el osado movimiento en medio de ese ejército de espectros. “¿Qué quiere este cerdo polaco?”

El tercero: el gran milagro, porque para Fritsch quien estaba delante de él con la cabeza descubierta y la vista en el suelo era sólo el número 16670. Precisamente el milagro es la pregunta del comandante: Wer bist du? (¿Quién eres tú?). Sin querer el señor de la vida y de la muerte en el campo de exterminio recordó a todos que eran hombres y no números.

El resto de la historia ya la conocemos. Se borra el número 5659 (Francisco Gajowniczek) de la lista de los candidatos al bunker del hambre y se reemplaza por el 16670 (Maximiliano Kolbe). A partir de ese momento con esta donación Auschwitz deja de ser un campo de extermino y se convierte en un calvario.

Con esta oblación el padre Maximiliano Kolbe hace carne lo que le decía a sus compañeros de infortunio: “El odio no es una fuerza creativa; sólo el amor es fuerza creativa”.

¿Entiende que pueda a veces ser difícil creer en Dios con la gran cantidad de desgracias que ocurren en el mundo?

Sigo respondiendo con las palabras del papa Francisco que dirigió a los fieles en la basílica de San Pedro:

“Con la firme certeza de que el mal nunca viene de Dios, infinitamente bueno, y arraigados en la fe, profesamos que la crueldad no se puede atribuir a la acción de Dios, y más aún, no debe de ninguna manera encontrar justificación en su santo nombre. ¡Vivamos juntos esta celebración, poniendo los ojos en Jesús Cristo resucitado, vencedor de la muerte y el mal!”
12 de abril de 2015

¿Cuál es su historia favorita, entre todas las que ha explorado con sus artículos? ¿Cuál es la más sorprendente?

Son historias de fidelidad y de martirio. Son historias donde el pastor a imagen del Buen Pastor da la vida por sus ovejas. Son historias donde muchas veces el sacerdote que amaba a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el extremo, hasta el fin. Y a veces junto con el pastor, también el rebaño era aniquilado…

Me impresiona en estos relatos la postura sacerdotal sosteniendo, acompañando, rezando, preparando literalmente a sus fieles hasta el borde mismo de la fosa de ejecución.
Por eso no puedo hablar de una historia favorita. Todas edifican, todas son amables, todas son representativas de quienes fueron fieles a Dios y a la Patria.

No olvido la historia de las religiosas, dignas también por el ejercicio de una caridad heroica hasta el martirio.

Las historias más sorprendentes fue recorriendo una Varsovia en llamas y condenada a la destrucción. Son historias sorprendentes porque son historias de vida en una ciudad de muerte.

¿Cuáles han sido sus mayores dificultades a la hora de afrontar este proyecto?

A la hora de afrontar este proyecto evidentemente la primera y mayor dificultad fue el idioma. Así que solo con un diccionario y la paciencia de un sacerdote polaco primero y luego de una señora polaca que me iba corrigiendo las traducciones. Ambos nos sorprendíamos de como captaba el sentido del texto. Recuerdo que en una oportunidad esta señora polaca, sobreviviente de los campos de concentración, me dijo: “Usted Padre tiene una ayuda extra, el Espíritu Santo”. Finalmente decidí estudiar el idioma polaco.

El material de investigación que se encontraba en internet también estaba en polaco, especialmente los mártires del clero diocesano. Solo pude acceder a otros idiomas cuando consultaba en los mártires de las órdenes religiosas. Agradezco a los miembros de diferentes congregaciones religiosas que generosamente me brindaron material, incluso inédito aquí en Argentina.

Hay un trabajo, sin publicar, que hice sobre los mártires capuchinos asesinados en Auschwitz y Dachau.

¿Qué planes de futuro tiene en relación con este proyecto?

En relación con este proyecto a futuro quisiera que se difunda por medio de alguna publicación. Lo más avanzado es una serie de artículos sobre la insurrección de Varsovia y el papel del clero en la misma. También tengo en mente publicar una serie de historias de los sacerdotes polacos en los campos de concentración. Cuento con mucho material traducido.

¿Cuáles fueron las mayores virtudes y logros de Juan Pablo II?

Enamorado de la Eucaristía y devoto de María, supo llegar al corazón de todos con independencia de razas, credos, edades, profesiones. Un gran Pastor. También filósofo y teólogo destacado. Defensor de la moral y de los derechos humanos, de la cultura de la vida, amante de la paz y de la justicia, papa de los jóvenes (con el surgieron las Jornadas Mundiales de la Juventud, la próxima en Cracovia) y de las familias, adalid de los derechos del no nacido, de los ancianos y de los enfermos. Apóstol de la reconciliación que supo aglutinar a credos diversos en Asís abriendo una vía ecuménica del diálogo interreligioso de un valor incalculable. El papa viajero que recorrió el mundo una y otra vez abrazando y bendiciendo a todos.

¿Cómo ve a Polonia hoy en día?

Veo a un país pujante, creo que económicamente está estable, queriendo también tener su protagonismo en el concierto de Europa.

Honestamente tendría que leer más para dar una respuesta con mayores elementos de juicio.

¿Cómo ve a la Iglesia polaca y su papel en la sociedad polaca hoy en día?

Me da la impresión que la figura del papa Francisco sacudió un poco las estructuras de la iglesia atada a cuestiones anacrónicas especialmente en lo que hace a su dimensión de servicio y ministerio.

Parece que la iglesia polaca no está ajena en este momento de lo que el Papa Francisco define como mundanidad espiritual.

¿Es Polonia un país de fervor religioso, o un país extremadamente tradicional?

Creo que una cosa no quita la otra. El fervor religioso mantuvo la estructura de la nación y aun en los momentos más trágicos todo polaco supo ser fiel a Dios y a la Patria. También mantiene las tradiciones religiosas y patrióticas de modo ejemplar.

¿Necesita la Iglesia católica una profunda transformación? ¿Cuál es su opinión sobre la labor de su compatriota el Papa Francisco?

Creo que la respuesta está en la exhortación programática Evangelii Gaudium donde el Papa nos invita a “una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría del Evangelio” y quiere “indicar caminos para la marcha de la iglesia en los próximos años”.

Pero la profunda transformación la está generando el mismo con su estilo de vida y su coherencia pastoral en el servicio que presta a la iglesia universal. Bien vale aquí el adagio latino: Verba docent, exempla trahunt (las palabras enseñan, los ejemplos arrastran).

Me pica la curiosidad, ¿Qué le atrae tanto de Polonia?

Que es, fue y será siempre fiel. Polonia semper fidelis!

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Josef Bau: una visión optimista ante la vida pese al Holocausto

Josef Bau: una visión optimista ante la vida pese al Holocausto

Este año se cumple el 70 aniversario de la liberación de los campos de concentración y exterminio alemanes nazis en la Europa central oriental. El pasado 27 de enero, con motivo del 70 aniversario de la liberación de Auschwitz, 300 supervivientes del campo participaron en un acto conmemorativo junto a autoridades y personalidades de Polonia y todo el mundo en el actual museo.

Este lugar constituye un símbolo del horror del nacionalismo y racismo extremos cultivados por Alemania en los años 1930, cuyo resultado no fue sólo los campos de concentración, y cuyas víctimas no fueron sólo los judíos (polacos, gitanos, prisioneros de guerra soviéticos, discapacitados y homosexuales). En el ideario nazi la siguiente raza inferior a eliminar después de la judía era la eslava.

Un mensaje claro se transmite con motivo de esta efeméride: no hay que olvidar, para intentar que no se vuelva a repetir, algo que nada ni nadie puede garantizar. Un mensaje que  es más necesario que nunca en un contexto de auge de los extremismos nacionalistas y el antisemitismo en Europa, (y de persecución y asesinato de cristianos por parte del Estado Islámico en Oriente Medio).

La parte positiva–si es que puede haberla, en la mayor tragedia de la historia de Europa–es la de los que milagrosamente sobrevivieron al Holocausto, y de los que pusieron en peligro su propia vida para salvar a la de otros, como fue el caso del protagonista de esta historia en ambos aspectos.

En junio de 2014, durante un evento enmarcado en el Festival de Cultura Judía de Cracovia, tuve el placer de hablar con las dos hijas de un superviviente del Holocausto y uno de los más de mil nombres que figuraban en la Lista de Schindler: Josef Bau.

La historia de Josef Bau

Bau

Evento en el JCC de Cracovia conducido por las hijas de Bau para conmemorar el 70 aniversario de la boda de sus padres en el campo de Plaszów
Evento en el JCC (Centro de la Comunidad Judía) de Cracovia el 29 de junio de 2014 conducido por las hijas de Bau para conmemorar el 70 aniversario de la boda de sus padres en el campo de Plaszów. En la imagen las hermanas Bau hablando del mapa de dicho campo que su padre tuvo que dibujar para los nazis. Foto: Ángel López Peiró

Josef Bau fue un dibujante, pintor y poeta polaco judío, uno de los pioneros del cine de animación israelí y también trabajó para el Mossad falsificando documentos de identidad para los espías israelíes operando en diferentes países de Oriente Medio (algo que sus hijas no descubrieron hasta después de su muerte).

Durante la Segunda Guerra Mundial fue empleado (ganando a cambio su supervivencia, luego extendida gracias a la archiconocida lista de Schindler) por los nazis para dibujar mapas y escribir señales al ser capaz de escribir letras góticas. Una habilidad que utilizó para salvar a centenares de judíos gracias a la falsificación de documentos.

Bau se casó  de forma clandestina con una interna judía, Rebecca Tennenbaum, dentro el campo de concentración nazi de Płaszów en Cracovia, jugándose la vida con ello. Una boda que fue plasmada por Steven Spielberg en una escena de la película La Lista de Schindler.

Precisamente, en el acto en Cracovia las dos hermanas Bau, que dirigen el museo Joseph Bau en Tel Aviv, realizaron una conferencia en el Centro de la Comunidad Judía de Cracovia sobre la vida y obra de su padre. Además, organizaron una recreación de la boda de sus padres en Płaszów para conmemorar el 70 aniversario del enlace.

Antes de la guerra

Bau nació en Cracovia en 1920 en el seno de una familia judía asimilada donde se hablaba polaco y donde había un sentimiento de pertenencia a Polonia, al igual que a la tradición, cultura y religión judías. Desde bien joven  Josef mostró ya un llamativo y polifacético talento artístico. En 1938 empezó a cursar sus estudios en la Universidad de Artes Plásticas de Cracovia. Estudios que quedaron interrumpidos por el estallido de la guerra. Precisamente en la universidad decidió aprender a dibujar letras góticas germánicas; algo que les ofreció un profesor a los alumnos de una clase pero que sólo, Bau, un judío, quiso aprender, ya que había mucha recelo a todo lo alemán, por todas la noticias que llegaban esos años a Polonia sobre el III Reich. Bau quedó fascinado por las letras góticas, que durante la guerra le salvaron la vida y le ayudaron a salvar la de muchos otros.

Gueto de Cracovia

Josef y su hermano Marcel no disponían de kennkarten (documentos de identidad válidos ante las autoridades de la ocupación nazi) y corrían el riesgo de deportación a un campo de concentración. Después de merodear por Cracovia y alojarse en una casa en un pueblo a las afueras de Cracovia donde sólo podían pasar las noches, tuvieron que entrar en el gueto en el barrio de Podgórze de forma ilegal para poder reunirse con el resto de su familia, que vivía en condiciones infrahumanas un apartamento diminuto de Plac Zgody 1 (Plaza de la Paz, actualmente llamada Plaza de los héroes del Gueto) tras ser expulsados de su casa. Los valientes e intrépidos hermanos Bau tampoco disponían de libros de racionamiento para comprar alimentos ni permiso de residencia (carta azul) del Judenrat.

Dibujo que hizo Josef Bau de la puerta de entrada al Gueto de Cracovia josephbau.com
Dibujo que hizo Josef Bau de la puerta de entrada al Gueto de Cracovia josephbau.com

El Judenrat le contrata como dibujante y escritor de letras góticas para los administradores del gueto. Se le encarga dibujar un nuevo mapa del gueto en que se divide este entre una zona A y una B. Un mapa que reflejaba la reducción de tamaño del gueto y las inminentes primeras deportaciones en masa. Consigue a cambio una kennkarte pero no la carta azul que le permitiría permanecer en el gueto legalmente. Estuvo a punto de morir en el patio de la fábrica Optyma donde estaba retenido, pero fue rescatado por la intervención de su madre ante el comandante del gueto, que le estaba en deuda por su trabajo.

En el campo de concentración de Plaszów, Cracovia

En 1942 Bau es trasladado a Plazsów, a unos 2 km del gueto, junto con algunos centenares de residentes del gueto que pudieron escapar de las deportaciones a campos de exterminio o las ejecuciones inmediatas.

Fuente: josephbau.com
Fuente: josephbau.com
plaszow map - baum
Mapa del campo de Plaszów josephbau.com

Aquí Bau trabajaba para los administradores del campo dibujando mapas y escribiendo letras góticas para señales. A cambio, recibía un poco más de comida que el resto de los internos.

Josef y Rebeca se conocieron en Plaszów, se enamoraron y se casaron de forma secreta en los barracones para mujeres del campo. Fue un auténtico milagro que pudieran enamorarse y casarse en esa situación,  y todavía más que pudieran vivir juntos y felices después de la guerra durante muchos años. No es de extrañar entonces que Bau hasta el día de su muerte creyera en los milagros.

Un día vio desde la distancia como un oficial de las SS, Gruen, mataba a su padre. El oficial hubiera acabado también con su vida si no fuera por Isaac Stern, que le evitó acercarse más al asesino de su progenitor. Su hermano fue asesinado en el gueto y su madre murió por un exceso de comida cuando fue liberada del campo de Bergen-Belsen por las tropas norteamericanas.

Pese al horror, Josef nunca perdió su gran dotación de humanidad, esperanza y buen humor durante su tiempo en Plaszów. Incluso en las circunstancias horribles que le rodeaban, no dejó de dibujar, pintar y escribir historias divertidas además de poemas de amor a su querida Rebecca.

En Moravia con los salvados por la Lista de Schindler

La mujer de Bau consiguió incluirle en la Lista de Schindler (una lista que fue posible gracias a la inestimable contribución de Mietek Pemper, aunque la película minimice este punto), mientras que ella escapó de la muerte hasta tres veces en Auswitch, engañando al Dr. Menguele, el Ángel de la Muerte.

Bau se trasladó con el resto de listados a la nueva fábrica de Oskar Schindler en Brünnlitz (actual República Checa) en octubre de 1944. Una fábrica donde se cambió la producción de cacharros de cocina y esmaltes que se hacía en Cracovia por la de granadas, pero con una productividad extremadamente baja intencionada.

Lo que no es ampliamente conocido es que Josef Bau, al igual que la mayoría de los salvados por la lista de Schinler, muchos años después mandó dinero a Oskar Schindler cada mes cuando este estaba pasando por una situación económica muy difícil, porque ninguno de sus negocios después de la guerra tuvo éxito.

retrato de Oskar Schindler

Regreso a Cracovia tras el horror

Después de una auténtica odisea desde Moravia y tras poder reencontrarse por casualidad con su esposa consigue regresar a su ciudad, pero su antiguo piso había sido ocupado por otros ‘inquilinos’. Durante los primeros años de posguerra Bau completa sus estudios universitarios en Cracovia y trabaja como caricaturista para tres periódicos locales.

Años después de la guerra cuando le preguntaron por qué no escapó de los campos de concentración falsificando documentos para él mismo, y respondió: “Si hubiera escapado, ¿quien hubiera salvado a los otros? Además, si hubiera escapado en lugar de sufrir durante 5 años nunca hubiera conocido a mi mujer”

Nueva vida en un nuevo país: Israel

En 1950 Bau decide emigrar a Israel para emprender una nueva vida junto con su mujer y su hija de tres años. Una decisión que hay que contextualizar en las secuelas creadas por el lugar de los horrorosos hechos que vivió durante el Holocausto y el duro momento que vive Polonia entonces bajo el régimen estalinista.

En Israel al principió trabaja para el Brandwein Institute de Haifa y más tarde en 1956, toda la familia se traslada a Tel Aviv, donde continuó pintando, dibujando en su propio estudio. En los años 1960 creó los títulos de casi todas las películas israelís.

Bau se convirtió en un artista pionero en Israel y el padre del sector de los dibujos animados en el país de Sión. Era conocido como “el Walt Disney de Israel”. Sin duda, el arte de Josef Bau ayudó a transformar el nuevo estado de Israel, infundiéndole solidaridad, esperanza, humor y sobre todo, optimismo.

En 1998 fue candidato al Premio Israel que condecora a aquellas personas o instituciones que han contribuido de forma más notable a la cultura israelí.

Juicio de Viena

En febrero de 1971 Bau y su mujer reciben invitaciones del gobierno austriaco para testificar en un juicio contra  Gruen, acusado de matar a miles de judíos en Plaszów. Tras ciertas dudas el matrimonio decide viajar a Viena y ayudar a que se imparta justicia. El juicio le trae tanto a la memoria todo lo vivido durante la ocupación nazi de Cracovia, que Bau sufre una fuerte subida de tensión. Tuvo que permanecer un mes en el hospital antes de poder regresar a Israel. Durante su estancia en el hospital Oskar Schindler, quien entonces residía en la capital austriaca, le visitó dos veces.

Durante su vida en Israel, y especialmente durante y después de su viaje a Viena, Bau sufrió los traumas de la guerra y en muchas ocasiones llegó a tener alucinaciones que le devolvían a los escenarios y momentos como si los estuviera reviviendo.

Josef Bau murió en Tel Aviv en 2002 a los 82 años de edad a causa de una neumonía.

El Museo Bau en Tel Aviv

La Casa de Josef Bau se ubica en el edifico donde el artista polaco tenía su estudio en Tel Aviv. Aquí pueden verse muchos de sus trabajos en los campos del dibujo, pintura, cine de animación, poesía y humor, además de consultar materiales que permiten profundizar en la figura de Bau y su legado. Un museo que estuvo a punto de cerrar sus puertas hace un par de años por problemas económicos, por lo que sus hijas, Hadassah y Tzlila animan a los interesados en la figura de Bau a realizar donaciones.

Vea este reportaje sobre el Museo Bau (en inglés, 15 minutos)

Museos y galerías de arte en todo el mundo siguen exponiendo los trabajos de Bau así como lugares tan emblemáticos como el Knesset de Israel, la sede las Naciones Unidas en Nueva York y el Congreso de los Diputados en Madrid.

Bibliografía

Para aquellos interesados en indagar en la figura de Josef Bau, su autobiografía ha sido traducida al español bajo el título “El Pintor de Cracovia”(Ediciones B, 2008).  Sin duda, una de las memorias de un superviviente del Holocausto más notables y sorprendentes que se hayan escrito hasta ahora. En el libro Bau, una persona muy humilde como destacan quienes le conocieron, no menciona en ningún momento que salvó la vida de centenares de judíos en las selecciones realizadas por las autoridades ocupantes nazis, gracias a la falsificación de documentos de identidad.

La Marcha Ciclista de los Vivos de Auschwitz a Cracovia, una nueva iniciativa del ejemplar JCC (Centro de la Comunidad Judía de Cracovia)

La Marcha Ciclista de los Vivos de Auschwitz a Cracovia, una nueva iniciativa del ejemplar JCC (Centro de la Comunidad Judía de Cracovia)

El Centro de la Comunidad Judía de Cracovia Foto: JCC Kraków

A finales de 2013 Robert Desmond, miembro del Centro de la Comunidad Judía de Cracovia (JCC Kraków), recorrió en bicicleta los 2.172 km que separan el campo nazi de concentración y exterminio de Auschwitz y Londres, siguiendo el trayecto occidental de liberación de la Europa ocupada por la Alemania nazi.

El próximo 6 de junio los miembros del JCC, trabajadores de la institución, otros miembros de la comunidad judía de Cracovia y algunos allegados van a tomar a Desmond como referente para participar en la primera edición de la llamada ‘Marcha Ciclista de los Vivos’. Una salida ciclista de 50 km entre Auschwitz y la sede del JCC en el barrio judío de Kazimierz en Cracovia, junto a la Sinagoga Tempel.

Este acontecimiento llega a colación de la Marcha de los Vivos de Auschwitz, que tuvo lugar el pasado 4 de mayo. Un acto anual celebrado desde hace 20 años para recordar a las víctimas del Holocausto que reúne en el antiguo campo de concentración miles de jóvenes judíos de todo el mundo también acompañados por numeros escolares polacos, que recorren a pie los 3 km entre los campos de Auschwitz y Birkenau.

El objetivo de este nuevo evento sobre dos ruedas, que cuenta con el apoyo del Gran Rabino de Polonia Michael Schudrich, es por un lado celebrar el renacimiento de la vida y la comunidad judías en la Polonia del siglo XXI, y por el otro recaudar fondos para costear un viaje a Israel para algunos polacos judíos que sobrevivieron el Holocausto y residen hoy en día en Polonia.

La iniciativa ha tenido ya un éxito incuestionable y a día de hoy se han completado todas las inscripciones posibles, por lo que la organización se ha visto obligada a abrir ya el proceso de inscripción para la edición de 2015.

El JCC de Cracovia–cofinanciado por el world Jewish Relief (una organización judía internacional) y el American Jewish Joint Distribution Committee (JDC), pero creado a iniciativa del Príncipe Carlos de Inglaterra tras su fructuoso encuentro con la comunidad judía de la ciudad en 2002–es una institución muy dinámica y reconocida que se ha consolidado en la ciudad y desde su fundación en 2006 ha obtenido logros remarcables.

El centro se ha visto favorecido también en los últimos años por el gran esfuerzo a nivel institucional y dentro de la sociedad polaca por recuperar el gran legado judío del país que empezó tras la caída del telón de Acero –pese a un antisemistismo todavía bien arraigado en Polonia en ciertos grupos y tendencias ideológicas y religiosas, aunque en ningún caso predominante.

El objetivo principal del JCC es construir de nuevo una la comunidad judía en Cracovia, donde está floreció antes de la guerra, y a pequeña escala lo está consiguiendo. El JCC reúne a gente de origen judío y a todos aquellos de un modo u otro interesados en la cultura, religión y tradición judía. En el JCC se realizan a diario conferencias, cursos, talleres y clases de hebreo y yiddish. Con frecuencia aquí tienen lugar exposiciones, encuentros, proyecciones de películas y presentaciones de libros. Cada viernes se organiza una cena del shabbat con comida kosher. Para celebrar las fiestas judías a lo largo el año el centro organiza reuniones, y celebraciones y la institución también alberga un club de gente mayor, el club de los Estudiantes y una guardería. 

La sinagoga más antigua de Polonia en pie, que data del 1504, en la calle Szeroka en el barrio de Kazimierz de Cracovia
La sinagoga más antigua de Polonia en pie, que data del 1504, en la calle Szeroka en el barrio de Kazimierz de Cracovia  Foto: Ángel López Peiró

Muchos polacos que de niños fueron educados en el catolicismo y que descubrieron más tarde sus raíces judías que les habían sido ocultadas tras la guerra durante el periodo comunista, han acudido a este centro para conocer la religión y la cultura de sus padres y abuelos, o en muchos casos reencontrarse con su propia identidad e incluso recrearla de nuevo.

Además, el Centro de la Comunidad Judía de Cracovia ha conseguido atraer a un número nada despreciable de jóvenes polacos no judíos como voluntarios del Festival de Cultura Judía de Cracovia, el más importante de este tipo en el mundo, que tiene lugar cada año a finales de junio. Durante el mismo muchos eventos tienen lugar en la sede del JCC, entre los que destacan conferencias y una cena de shabbat abierta a todo el mundo: judíos, católicos, practicantes de otros ritos, agnósticos, gente local, expatriados o turistas. Esta institución también tiene un papel muy activo en la Noche de las Sinagogas, organizada por el JDC, que cada año hasta altas horas de la madrugada atrae a miles de cracovianos y turistas que visitan las siete sinagogas de la ciudad y asisten en cada una de ellas a algún tipo de evento, como conciertos o proyecciones de vídeo. Este año se celebra el próximo 7 de junio.

Actualmente esta institución–no solo durante el festival en junio, sino todo el año mantiene sus puertas abiertas a católicos y practicantes de otras confesiones religiosas–está dirigida por el judío norteamericano Jonathan Ornstein, originario de Nueva York, quien curiosamente decidió trasladarse a Cracovia después de conocer a una voluntaria polaca, que acabaría convertiéndose en su esposa, mientras trabajaba en un kibbutz en el desierto en Israel.

La exposición de Hevda Ser “La Destrucción y el Renacimiento” en el Museo Judío Galicia de Cracovia

La exposición de Hevda Ser “La Destrucción y el Renacimiento” en el Museo Judío Galicia de Cracovia
Foto: galiciajewishmuseum.org
Foto: galiciajewishmuseum.org

Este lunes 27 de enero se inaugura  la exposición de arte de Hedva Ser bajo el título La Destrucción y el Renacimiento, en el Museo Judío Galicia en el  antiguo barrio judío de Kazimierz. Se ha escogido esta fecha para la apetura de la exposición al tratarse del Día Internacional del Holocausto — el 27 de enero de 1945 Auschwitz fue liberado– el mismo día en que un gran número de diputados del Parlamento de Israel, Knesset, van a realizar un pleno extraordinario, por primera vez fuera de Israel,  precisamente en el museo del antiguo complejo de campos de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, a unos 40 km de Cracovia.

Hedva Ser es una famosa pintora, escultora y creadora de tapices israelí de origen judío.polaco y nacionalizada francesa. En 2011 fue premiada con el título de Artista para la Paz de la UNESCO. Ella misma ha descrito el concepto y  a importancia de su trabajo para el museo judío de Cracovia:

“Cuando comencé a trabajar en estas cuatro esculturas del año pasado, no me di cuenta de lo mucho que se me revela acerca de muchas cosas relacionadas con mi vida y la vida de la comunidad judía de Polonia.

Yo soy  hija de la diáspora. Mis padres murieron hace veinte años. Mi madre se crió en Varsovia, y mi padre en Lod . Después de sobrevivir a los horrores de los campos de concentración, empezaron una nueva vida en Israel, donde nací.
 
Ninguno de nosotros , los hijos de sobrevivientes,  era consciente de la suerte que teníamos de habernos criado en Israel. Para aquellos que pasaron esos terribles años en Europa, la vida era difícil, ya que las dos comunidades judías y gentiles estaban tratando de pasar página de lo que la generación de sus padres había soportado o entregado en el dolor y el sufrimiento. Nuestra herencia judía era a menudo demasiado pesada para ellos, y muchos optaron en mayor o menor grado por abandonarla.
 
En Israel, estábamos rodeados de gente como nosotros. Allí, las personas que vivieron el Holocausto eran parte de la vida cotidiana. Sin embargo, muchos de nosotros no se dan cuenta de lo mucho que los miedos y las pesadillas de nuestros padres nos marcaron , y cómo todos nosotros para siempre serían tocados por la tragedia humana que fue el Holocausto.
 
Algunos de nosotros tratamos de escapar de ella, aún sin comprender que era imposible hacerlo. Me mudé a Francia y estudié allí . Adopté el arte como mi idioma y mi vida y traté de enterrar el pasado. Pensé que mis raíces en Polonia habían muerto con mis padres. Entonces, hace cuatro años en mi primer viaje a Varsovia , de repente me encontré a mí misma llorando mientras caminaba por el aeropuerto, como si algo me había tocado en el pasado. De alguna manera, estaba reconociendo una conexión profunda que nunca había conocido. Me encontré con un verdadero sentido de pertenencia aquí: en esta tierra que durante siglos fue el hogar de una de las comunidades judías más grandes y vibrantes de Europa. Cuando encontré el cementerio judío donde fueron enterradas generaciones de mi familia, por fin entendí que este lugar es la tierra de mis padres. Sin embargo , casi nadie se quedó para contar la historia de estas personas . Me di cuenta de que esto era mi responsabilidad.
 
Así que me puse a contar la historia de las generaciones perdidas y sus vínculos con esta tierra , usando el lenguaje del arte y la escultura. Hace dos años, como Artista de la UNESCO para la Paz, tuve el honor de participar en una visita especial a Auschwitz encabezada por la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova. Fue mi primera vez en este sitio, un lugar que, con toda sinceridad, había estado evitando toda mi vida.
 
Rodeada de buenos amigos, tuve la oportunidad de soportar  ese día tan difícil, sin embargo, al mismo tiempo, las poderosas emociones que surgieron en mi me animaron creara una obra que sería una voz duradera , tanto como un testigo para el dolor y como un faro de esperanza futura.
 
El resultado es este conjunto de cuatro esculturas basadas en los temas derivados de la Kabbalah, que representan a la destrucción y la reconstrucción de la comunidad judía de Polonia. La primera escultura se titula ” Rasgado ” .La segunda se titula ” Explosión ” . La  tercera ” Intersticio : arrebato con esperanza” , y la cuarta “Totem : Renacimiento y la Reunificación ” . Durante este año de conmemoración del 70 aniversario de la liquidación del gueto de Vilna,  quería conmemorar estos eventos con los símbolos que unen el pasado y el futuro, y marcan la distancia entre la desesperación y la esperanza. El trabajo que hago en la UNESCO es la construcción de la paz a través del arte . Mi objetivo es enseñar a los niños el uso de lenguaje artístico del dibujo y la escultura. Cuando enseñamos sobre el Holocausto, las palabras simplemente no tienen el poder de transmitir los sentimientos y emociones que son necesarios para entender este momento oscuro de nuestra historia. Yo creo que la escultura, a través de su forma física, su masa palpable en el espacio y el tiempo, tiene la fuerza necesaria para transmitir la historia de los judios de Polonia a una nueva generación . Si tocamos estas esculturas de bronce pesados, esto ​​nos permite sentir el peso de la historia y la forma del futuro. A través de estos bronces que susurran , las voces de mi madre, mi padre, y de las generaciones perdidas de la comunidad judía de Polonia hablarán de sus sueños y de paz para el futuro, haciendo de ellas un símbolo perdurable de esperanza para la nación polaca “.

Esta Información sobre la exposición ha sido facilitada por la revista New Eastern Europe, que es uno de los patrocinadores de la misma.

Más acerca de esta exposición, que se puede ver hasta el 30 de abril de 2014, en la página web del Museo Judío Galicia de Cracovia