Polonia no exagera: el miedo a una posible agresión rusa está justificado mirando al pasado y al presente

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Imagen superior: el cementerio y mausoleo soviético de Mokotów, Varsovia. Foto: Ángel López Peiró

En 2014 la ocupación rusa de Crimea y la guerra en el este de Ucrania avivaron viejos fantasmas en la política y la sociedad polacas. El miedo a una agresión rusa o a la escalada de un conflicto armado generado por Rusia caló de nuevo en el país centroeuropeo. Ciertamente, el riesgo de que Polonia pueda quedar atrapada en medio de una contienda entre la OTAN y Rusia en un futuro no es mínimo. La actual ubicación geopolítica de Polonia es una bendición desde el punto de vista económico, pero  no es nada envidiable en cuanto a la seguridad del país.

El miedo a una agresión rusa es lógico si miramos a la historia reciente de Polonia, algo que actualmente los polacos acertadamente hacen a menudo para entender el presente.

Pregunten a los polacos sobre Rusia: un poco de historia

En el periodo de entreguerras Francia, Estados Unidos –y Reino Unido en menor medida—subestimaron el potencial agresivo, imperialista y totalitario de la Unión Soviética, mientras el mariscal polaco Pilsudski intentó combatirlo y frenarlo a base de esfuerzos diplomáticos hasta su muerte,–al igual que posteriormente el ministro de exteriores Beck– aunque finalmente  sin éxito. De hecho, el renacido estado polaco de entreguerras siempre vio a la Unión Soviética como una mayor amenaza para la seguridad y estabilidad de Polonia que Alemania. La estrategia  política y acciones propagandísticas del Komintern  en toda Europa agravaban todavía más el potencial peligro.  Ese mayor miedo al vecino oriental que al occidental duró como mínimo hasta el cambio de actitud de la Alemania nazi hacia Polonia a principios de 1939. Pilsudski basó su estrategia en pactos de no agresión con las dos potencias que amenazaban a Europa e intentó crear el proyecto de Intermarum, la alianza de estados entre Alemania, la URSS, el Mar Baltico y el mar Negro para defenderse de la amenaza soviética. Un proyecto que Polonia y Croacia han impulsado de nuevo, ampliándolo a estados de la zona adriática, hace pocos días con una visión más comercial,  muy centrada en políticas engergéticas: la cumbre de los tres mares.

Pilsudski tenía razón; su preocupación estaba justificada. La Unión Soviética, tras pactar el reparto de Europa centroriental con la Alemania nazi, invadió Polonia en 1939 y la ocupó de nuevo, esta vez en su totalidad en 1944-45. En 1939-40 la URSS deportó a más de un millón de ciudadanos polacos a Siberia y Asia Central, y en febrero de 1940 asesinó a unos 22.000 oficiales, funcionarios e intelectuales polacos en una serie de masacres, entre ellas la del bosque de Katyn.  En 1944 los soviéticos no cruzaron el río Vístula y quietos en el barrio varsoviano de Praga, dejaron que los alemanes destrozaran Varsovia y acabaran con la vida de 150.000 civiles polacos.

Mucho antes, en 1920 la Rusia bolchevique de Lenin intentó hacerse con Polonia y extender la revolución comunista a Europa occidental, pero su derrota en la Batalla de Varsovia–en el llamado Milagro del Vístula–ante las tropas de Pilsudski truncó sus planes. Hasta la Primera Guerra Mundial la Rusia zarista ocupó el noreste de Polonia durante casi 150 años. La nación polaca sufrió la opresión de su autogobierno, si cultura, su identitad y Rusia deportó a Siberia a miles de intelectuales e insurgentes polacos.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido, y sobre todo Estados Unidos, para evitar una confrontación inmediata con Stalin, traicionaron a Polonia en la Conferencia de Yalta y la dejaron en manos de la Unión Soviética. Polonia, aunque teóricamente mantuvo su independencia, se convirtió en un estado subyugado a la URSS,  sufrió la represión estalinista hasta 1956 y un régimen comunista represivo hasta 1989.

Nadie mejor que los polacos conoce las ambiciones imperialistas hacia el oeste  y la falta de escrúpulos de las élites políticas y militares rusas. Deberían consultar con ellos periodistas, analistas y sobre todo políticos en Europa occidental. Hoy la opinión pública, y parte de la opinión política, en la vieja Europa, occidental, es todavía incomprensiblemente blanda y miope ante el peligro para la estabilidad y seguridad de Europa que supone la Rusia de Putin. Es incomprensible que varios estados y numerosos políticos europeos sean tan permisivos y blandos con la potencia de Europa oriental.

La llamada nueva Europa, la zona este de la Unión Europea, es decir Europa centroriental, es la que mejor conoce a Rusia, y la que más desconfía de ella. En cuanto a política exterior y defensa, ve a Rusia como la continuadora de la Unión Soviética. Putin recientemente se refirió a la desintegración de la URSS como “la mayor tragedia geopolítica del siglo XX”.

El giro occidental de Europa centroriental 1989-2017

Desde la caída de los regímenes comunistas y la desintegración de la URSS (1989-1991) Europa centroriental ha pasado de encontrarse bajo el control directo e influencia de la Unión Soviética y luego Rusia, a formar en la actualidad  parte de la UE, la OTAN y ser uno de los mayores aliados de EEUU en el mundo. Un golpe muy duro para Rusia, que se siente derrotada y humillada.  Se puede discutir si la ampliación de la OTAN al este ha sido un acierto o un error desde el punto de vista de la estabilidad y seguridad europeas, pero hay que tener presente que este proceso de occidentalización política y militar ha sido consecuencia del propio deseo de estos estados exsoviéticos y antiguos miembros del Bloque del Este de liberarse de las zarpas rusas. Un deseo motivado por el miedo a nuevas agresiones, y a perder su independencia y libertad de nuevo en el futuro. El argumento ruso, compartido por analistas occidentales de tendencia prorusa,  de que la ampliación al este fue una traición de la OTAN y un ataque a la seguridad de Rusia no se sostiene si nos atenemos a los orígenes de este proceso.

Sin embargo, cabe matizar que Rusia tiene una gran influencia económica y política en algunos de los estados de la Europa centroriental, como es el caso de Bulgaria y en menor medida de Hungría. Rusia utiliza la negociación de los precios del gas como arma política en sus relaciones con los estados de la región.

Las operaciones militares de Rusia

El ex-diplomático y experto en asuntos internacionales José Zorrilla cree que Putin no cometerá el mismo error que Lenin y Stalin. Sin embargo, la historia reciente nos muestra como Rusia, ya sea blanca o roja, desea siempre mantener una zona búfer, una zona de seguridad entre el mundo occidental y su territorio. Una función que desempeñaba la parte occidental del Imperio ruso hasta 1918, el bloque comunista del Este entre 1945 y 1989, y hasta hace bien poco Georgia, Moldavia, y sobre todo Ucrania y Bielorusia. En 2014 Rusia perdió la influencia sobre Ucrania (excepto  en Crimea y la región suroriental del país) después de la Revolución (o golpe de estado) del Maidan en Kiev, una operación claramente orquestada por Occidente (la UE y la OTAN), que cambió el gobierno proruso de Janukowicz por uno pro-EU, pero también (peligrosa y excesivamente) nacionalista.

Es frecuente oír entre tertulianos, analistas y periodistas el argumento de que Rusia sólo actúa militarmente donde hay una abundante minoría de población rusa. Sería más acertado asegurar que para Rusia es mucho más fácil crear un pretexto para lanzar una operación militar en los estados donde hay una abundante minoría rusa. Proteger a las minorías rusas no es precisamente la mayor prioridad de las autoridades políticas y militares rusas, más preocupadas por intereses geopolíticos y económicos. Una estrategia que ya inventó y desarrolló la Unión Soviética. Por ejemplo, el 17 de septiembre de 1939 la URSS invadió el este de Polonia anunciando a través de un comunicado oficial que al no ser vigente según los soviéticos la autoridad del estado polaco, las autoridades soviéticas tomaban el control de los territorios orientales con el objetivo de proteger a las minorías ucraniana y bielorrusa.

Rusia actuó militarmente en Georgia en 2008 y en Ucrania (en este caso como reacción al Maidan) en 2014. Para este verano el ejército ruso prepara los ejercicios militares Zapad-17, unas maniobras en Bielorrusia que contemplan también la escenificación de un ataque a los Países Bálticos y a Polonia. En Bielorrusia temen que las tropas rusas  que entren en el país ya no lo abandonen y usen estos ejercicios para ocupar el país.  

Por si esto fuera poco, las maniobras armamentísticas de Rusia en el enclave de Kaliningrado, incrustado entre Polonia y Lituania, son más que preocupantes. Los rusos disponen ya de armamento nuclear con capacidad para alcanzar a una docena de grandes ciudades europeas en un rango de 500 km.

 

KALININGRAD_WEAPON_SYSTEMS_MARCH_2017

 

La guerra híbrida, estrategia en la Nueva Guerra Fría

Es bien sabido por gobernantes y especialistas en política exterior e inteligencia, que actualmente Rusia, por medio de una ingeniosa estrategia a largo plazo, quiere recuperar la influencia rusa en el centro y este del viejo continente, desea jugar un papel importante en el tablero mundial y quiere desestructurar el orden liberal occidental, la UE y EEUU. Para tal fin apoya a movimientos populistas y tiene una estrategia de inteligencia y propaganda muy efectiva.

La actual estrategia de la OTAN pasa por la firmeza y el poder disuasivo ante Rusia de implementación de tropas y bases en su flanco este. Además la OTAN quiere compensar con su nuevo estado miembro, Montenegro, y el control que  este supone del Adriático, la gran presencia militar rusa en el Mediterraneo oriental.

¿Mantiene la OTAN una actitud excesivamente agresiva con Rusia?¿Debería la OTAN centrarse mucho más en buscar acuerdos de seguridad con Rusia? ¿Tiene derecho Rusia a sentirse agredida por las operaciones de la OTAN en Europa centroriental? Son estas algunas de las preguntas que nos podemos hacer ante lo que parece una nueva Guerra Fría y es ciertamente una guerra híbrida, en que la desinformación tiene un papel muy importante.

Todo parece indicar que Rusia intervino en las elecciones norteamericanas de noviembre de 2016 y en la votación del Brexit de junio de ese mismo año. Además,   algunos medios y analistas aseguran que el gigante del este influyó también en el resultado de las elecciones presidenciales y parlamentarias de Polonia en 2015, porque habría estado detrás del llamado escándalo de las cintas. (afera tasmowa en polaco), unas escuchas ilegales cuyo contenido, publicado, comprometía a políticos del gobierno de PO y reflejaba un menosprecio de estos a la separación de poderes en Polonia).

El amigo americano y la visita de Trump

Polonia ha sido desde la caída del comunismo el estado más proamericano de Europa. A pesar de ser un personaje controvertido y sus supuestos tratos con Rusia, Trump recibió ayer un baño de masas y mediático, incluso por parte de ciudadanos y políticos alejados de las tesis del partido en el gobierno, PIS (muy cercano ideológicamente a Trump), por todo lo que representa el cargo que ocupa el millonario norteamericano. El gran esfuerzo de Ronald Reagan en su alianza con Juan Pablo II en los años 1980 para derrotara los regímenes comunistas en Polonia y Europa centroriental compensa hasta cierto punto la anteriormente mencionada traición americana a Polonia de 1945.

Trump se refirió ayer en su discurso en Plac Krasinski, frente al monumento a los héroes del Levantamiento de Varsovia, a las actividades desestabilizadoras de Rusia, en Europa y en Siria, aunque tampoco de una forma especialmente contundente.  De momento parece comprometido a no levantar las sanciones a Rusia, pero su futura postura hacia Rusia es un incógnita, teniendo en cuenta sus posibles obligaciones ante un supuesto kompromat (chantaje en base a favores recibidos) por parte rusa, debido a los favores rusos a Trump en el pasado y durante la campaña electoral.

Además, el presidente norteamericano prometió ayer a Polonia y Europa centroriental ayudar a terminar con la dependencia energética de Rusia de la región con gas barato americano, así como cumplir con el artículo 5 del tratado atlántico:

Las Partes convienen en que un ataque armado contra una o varias de ellas, ocurrido en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas, y, en consecuencia, convienen en que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en el ejercicio del derecho de legítima defensa, individual o colectiva, reconocido por el art. 51 de la Carta de las Naciones Unidas, asistirá a la Parte o Partes atacadas tomando individualmente, y de acuerdo con las otras, las medidas que juzgue necesarias, comprendido el empleo de las fuerzas armadas para restablecer la seguridad en la región del Atlántico Norte.

Del discurso de Trump ayer en Varsovia (puede leérlo aquí íntegro en inglés) se pueden extraer varias conclusiones:

  • Trump ayer dijo a los polacos lo que estos querían oír. Apeló a la épica y la emotividad de la lucha polaca por la libertad contra los tres imperios que la dividieron, el nazismo y el comunismo.  Sois una gran nación, os admiramos por vuestra permanente lucha por la libertad en los últimos 200 años, entendemos vuestra preocupación, apreciamos que dais un 2% del presupuesto a la OTAN, Estados Unidos mantendrá aquí las tropas y os protegerá. Palabras muy  bien intencionadas que a priori reconfortan a Polonia.  Pero del dicho al hecho hay un trecho.
  • El estado que, como Polonia, compre armament americano, recibirá protección norteamericana.
  • Él cree, o al menos así lo aparenta, que Occidente no puede olvidar sus valores, su esencia  y sus pilares tradicionales como el cristianismo y la familia. Valores que Polonia, al igual que otros estados vecinos de Europa centrotriental, encarna y mantiene a diferencia de la Alemania de Merkel, los líderes de la UE en Bruselas y las sociedades de la Europa occidental actual.
  • El presidente norteamericano no mencionó el conflicto del actual gobierno polaco con la UE por haber sobrepasado los límites del Estado de derecho. Es lógico al tener una mayor afinidad política con el actual gobierno polaco que con los líderes liberales de Europa occidental y de la UE.

La hipocresía del gobierno alemán: Rusia enemiga en lo político, amiga en los negocios

Por su parte, la Alemania de Merkel  mantiene una postura política dura ante Putin pero peca de una gran incoherencia al impulsar al mismo tiempo el proyecto Nord Stream II para construir un gaseoducto  de Rusia a Alemania a través del Báltico que beneficiaría, además de a la propia Alemania,  a Rusia, perjudicaría a Ucrania, Polonia, Hungría, Rumanía y otros estados de la región, y consolidaría la dependencia energética europea de Gazprom.  Con Nord Stream II Alemania traiciona no solo a Polonia y la Europa centroriental, sino a la propia firmeza de la política de la UE hacia Rusia.

¿Rusofobia en Polonia?

El problema no es el pueblo ruso, son las élites rusas. No hay que confundir una fuerte crítica, condena y oposición a la política exterior de la Rusia de Putin y el justificado miedo a una amenaza rusa con la rusofobia u odio a todo lo ruso. Tanto algunos medios y ciudadanos polacos como algunos medios o periodistas (también occidentales) prorusos confuden estos conceptos. Algunos polacos, por odiar a todo lo ruso y algunos medios, por entender, erróneamente, como rusofobia el anti-Putinismo o anti-imperialismo ruso mayoritario en la sociedad polaca y en los partidos políticos polacos.

Rusia es una potencia mundial en decadencia interna pero con presencia global creciente. Una nación formada por millones de personas trabajadoras y honradas, que actualmente, en su mayoría,  padecen una situación económica y social complicada. Viven en una dictadura. Un régimen que combina el deseo expansionista pero rusocéntrico de la URSS con los valores de la cristiandad ortodoxa (con variaciones) típico de la Rusia zarista, y con el nacionalismo populista que resurge en toda Europa.

Rusia, con una rica cultura, con una historia llena de grandes ensoñaciones y errores en política internacional, es una nación que ha aportado mucho al desarrollo de la educación, literatura, la filosofía, el cine, la ciencia y la tecnología en el mundo. El constante imperialismo del estado y las élites rusas (incluyendo las soviéticas) ha tenido históricamente nefastas y sangrientas consecuencias para Polonia y los polacos. Sin embargo, no tiene sentido culpar al pueblo ruso, a la cultura rusa, y a todo lo que implica Rusia, por ello. De hecho, el pueblo ruso ha sido históricamente la mayor víctima de las estúpidas o malvadas acciones y decisiones de sus propios líderes zaristas y soviéticos. Fue la mayor víctima, junto a los polacos y los ucranianos del terror perpetrado por el sistema totalitario comunista de la URSS.

¿Miedo a Rusia o populismo?

Puede ser que el miedo a Rusia de votos en Polonia. Puede ser que beneficie al populismo de PIS (Derecho y Justicia, partido del gobierno, social-conservador, nacionalista y relativamente euroescéptico) y que PO (Plataforma Cívica, liberal-conservador, europeísta, principal partido de la oposición) quiera también aprovecharlo electoralmente. Puede ser que los medios de comunicación polacos aprovechen este medio para crear sensacionalismo. Mas el riesgo geopolítico en Polonia de las actividades rusas es innegable. La amenaza rusa para Polonia y Europa centroriental es una realidad que hay que tener siempre presente. Por supuesto, las circunstancias son muy diferentes ahora con respecto a las de  1939, 1945, 1956, 1968 y 1981, pero el problema ruso de Europa sigue vigente. Polonia no exagera, simplemente tiene muy presente su historia más reciente.

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Lea aquí tres documentos del KGB recientemente desclasificados sobre la elección de Juan Pablo II (1978), las reacciones en Ucrania a la Ley Marcial en Polonia (1981) y el espionaje de las comunicaciones de radio en la Polonia comunista (1981)

DestacadoLea aquí tres documentos del KGB recientemente desclasificados sobre la elección de Juan Pablo II (1978), las reacciones en Ucrania a la Ley Marcial en Polonia (1981) y el espionaje de las comunicaciones de radio en la Polonia comunista (1981)

Los servicios secretos de Ucrania (SBU) hicieron públicos a finales de febrero de 2017 ocho documentos internos de la sección ucraniana del KGB, desclasificados en 2013, con anotaciones sobre las actuaciones de la agencia de inteligencia soviética en Polonia y Ucrania en los años 1980s y en 1990. Los documentos originales en ruso han sido traducidos al polaco y divulgados por el proyecto y conferencia Tres Revoluciones – 3R del College of Europe en Natolin, Varsovia.

En dicha conferencia estos informes–con muchas implicaciones para el estudio de la caída del comunismo en Europa centroriental y oriental–fueron revelados públicamente por vez primera por parte del director del archivo del SBU, Andrij Kohut.

Tres de los documentos en cuestión, cuyo contenido he traducido del polaco al español, conciernen directamente a Polonia:

  • El primero, fechado el 1 de noviembre de 1978,  presenta la reacción de los servicios secretos soviéticos a la elección del cardenal polaco Karol Wojtyła como Papa Juan Pablo II y el análisis del mismo KGB a la posible  influencia política del nuevo pontífice en Polonia y en la Ucrania soviética.
  • El segundo documento, con el 14 de diciembre de 1981 como fecha–un día después de la declaración de la Ley Marcial por parte del jefe de estado, el general Jaruzelski– hace referencia a las reacciones que suscitó en la república soviética de Ucrania la introducción de la Ley Marcial en la vecina Polonia.
  • El tercer documento, también fechado el 14 de diciembre de 1981, se centra en detallar el control por parte del Servicio de Contrainteligencia de Radio del KGB de las comunicaciones radiofónicas de radioaficionados polacos con el extranjero.

Documento 1: El KGB sobre la elección de Karol Wojtyła como Papa Juan Pablo II

Documento original en ruso

Documento traducido al polaco

Traducción del polaco al español: Ángel López Peiró. En negrita la parte relevante del documento.

URSS
COMITÉ PARA LA SEGURIDAD ESTATAL (KGB)
RSS (República Socialista Soviética) Ucraniana
1 de noviembre 1978  Kiev Nr 383/ob
Desclasificado Secreto
24/2-3406 [Fecha de desclasificación] 30.08.2013
Ejemplar número 1
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE UCRANIA
COMUNICADO
Estado a 1 de noviembre de 1978
En el terreno de la RSS Ucrania se encuentran 11831 ciudadanos extranjeros de países capitalistas y países en vías de desarrollo:
− Diplomáticos acreditados en la URSS– 7
En Kiev – 5 (los asociados de la embajada de los EEUU W. Kowanc, F. Trubwasser, J. Ofner; asesor y primer secretario de la embajada de Australia W. J. Tinny, W. D. Delaney);
En Járkov – asociado de la embajada de Francia E. Jue;
En Odesa – Primer secretario de la embajada de Senegal Modu Dia;
− Turistas – 488
En Yalta– 216, Kiev -119, Odesa – 85, Leópolis – 34, Járkov – 27, en otras ciudades – 7.

De los EEUU – 155, Inglaterra– 90, República Federal Alemana – 3, Francia – 1, Canadá – 24, de otros países de la OTAN – 2, del resto de países – 213;
− Especialistas extranjeros – 512
óblast de Donetsk– 95, Odesa – 72, Dnipropetrovsk – 66, óblast de Lugansk– 55, Járkov – 42, en el resto de óblasts – 187;
− candidatos, practicantes, estudiantes, alumnos de escuelas y escuelas técnicas de formación profesional– 9203
Kiev – 2400, Járkov – 1859, Odesa – 1635, Donetsk – 1402, Leópolis – 521, Zaporiyia – 495, Simferópol – 250, en el resto de ciudades – 641;
− recién llegados para asuntos privados – 91
Óblast de Zaporiyia– 11, Leópolis – 10, óblast de Lugansk – 9, Donieck – 7, Járkov– 7, en el resto de óblast – 47;
− otras categorías – 1253 personas
En los puertos de  Odesa y Sebastopol se encuentran 5 barcos de países capitalistas y 272 personas, cuyas tripulaciones suman en total 272 personas, entre ellos: dos barcos procedentes de India – 96 personas, uno de  Siria – 118, uno de Turquía – 31, uno de Noruega – 27.

En terreno ucraniano se encuentran asimismo 21,276 ciudadanos de países socialistas, entre los cuales hay 7287 candidatos, practicantes y estudiantes, en escuelas  y escuelas técnicas de formación profesional.

Elección del cardenal Karol Wojtyła como líder de la Iglesia católico-romana 

El 16 de octubre de 1978 fue elegido Papa de la Iglesia católica romana el arzobispo de Cracovia, cardenal Karol Wojtyła, nacido el año 1920, quien ha elegido el nombre Juan Pablo II. Cabe destacar que el nuevo Papa continuará con la misma concepción en política exterior de Juan XXIII y Pablo VI.

En base a datos del KBG de la URSS, sin tener en cuenta las declaraciones del nuevo Papa sobre su intención de continuar con la línea política de sus predecesores, sus actuaciones hasta ahora atestiguan que cuenta con su propia concepción, consistente en una orientación al mundo occidental y en la activación de la Iglesia católica en los países socialistas.

En la República Popular de Polonia Wojtyla se posicionó al frente de un grupo de obispos de derechas, que criticaron al cardenal  Wyszyński por “una excesiva cesión antes las autoridades comunistas”. Apoyó de forma activa los activistas del llamado movimiento “Znak” – una organización católica reaccionaria de Polonia, que edita una revista. En esta publicación se llevaron a cabo unos nefastos ataques al camarada Gierek en relación con la crónica de su visita al Vaticano en octubre de 1977 y se acusó a Wyszyński de “traidor de los intereses de los católicos en Polonia”. En los círculos reaccionarios de Occidente, Wojtyła adquirió fama como  “luchador por los derechos humanos en  Polonia”, tras exigir la restauración de “las clases de religión tradicionales en las escuelas y declarar que ” la Iglesia es el último apoyo que le queda a la libertad”.

Wojtyła mantiene contactos cercanos con Zbigniew Brzezisnki, asesor del presidente de los EEUU, además de con el cardenal austriaco König, anticomunista y enemigo de la URSS. Entre los obispos polacos Wojtyła es conocido por su orientación germanófila. Pidió a los obispos alemanes el no reconocimiento de las nuevas fronteras del Oder y el Neisse. Mantuvo una posición intransigentemente negativa sobre llevar a cabo las actividades de la diócesis de acuerdo con las fronteras estatales de la URSS y la República Popular de Polonia  [nota del traductor de ruso a polaco: la nota se refiere al ajuste de los límites de las diócesis con los de las nuevas fronteras del estado polaco tras la Segunda Guerra Mundial] [1] e instó al episcopado polaco a fortalecer su influencia en las parroquias de Bielorrusia, Lituania y Ucrania. 

Durante su coronación [nota del traductor de ruso a polaco: inauguración de su pontificado].  Wojtyła promovía “la apertura de puertas en todas las iglesias”, es decir, instaba de hecho al clero católico a la celebración de misas masivas, procesiones en las iglesias locales y peregrinaciones a los “lugares santos”. Estas acciones pueden ser aprovechadas por el clero de actitud reaccionaria para encender entre los creyentes el fanatismo religioso y la propagación de puntos de vista reaccionaros y nacionalistas, así como para el fortalecimiento de las comunidades católicas. 

Teniendo en cuenta que la elección de Wojtyła como Papa puede llevar a una significativa activación de los católicos y los uniatas [greco-católicos] en Ucrania, los órganos del  KGB en la URSS están desarrollando métodos preventivos para contrarrestar las aspiraciones subversivas del Vaticano, detectar y frustrar las acciones hostiles de sus emisarios y misioneros y para divulgar y adquirir canales de comunicación con los católicos y los uniatas en la república [socialista soviética de Ucrania] (cifra de parroquias católicas – 98, sacerdotes – 43, según datos operativos se estima la presencia de unos 1000 sacerdotes, monjes, monjas y penitentes uniatas).

Se usan medios para detectar en Ucrania contactos de Wojtyła y entornos vinculados a este, para seguirles y comprometerlos a la cooperación, así como para lograr fuentes operativas entre las autoridades del clero católico e uniata, para evitar la activación y asegurar la prevención de posibles acciones antisistema de católicos y uniatas. Asimismo, también se aplican medidas para utilizar dichas autoridades en la obtención de información sobre los planes subversivos del Vaticano.  

Confiscación de contrabando de extranjeros en el óblast de Leópolis

En octubre de 1978 en los controles de fronteras „Mościska” y „Szeginie” a 5 ciudadanos de la República Popular de Polonia, que salían de la URSS, se les confiscó productos de contrabando  (industriales, de gran demanda, adquiridos con moneda soviética) por un valor de 2627 rublos.

Por medio de un acuerdo con la fiscalía del óblast, no se inició un proceso penal contra estos ciudadanos polacos. Se informó de sus actividades ilegales a las autoridades del PRL[República Popular de Polonia]. Los productos de contrabando y 4 automóviles fueron deducidos de los ingresos del estado.

Se ha transmitido la información relevante sobre este asunto al KGB de la URSS.

Anuncio oficial de amonestación en el óblast de Járkov 

El 26 de julio de 1978 desde el Secretariado del Presidium del Consejo Superior de la RSS ucraniana se transfirió al KGB de la URSS una carta anónima mandada desde Járkov. La misiva contenía ataques maliciosos hostiles hacia uno de los dirigentes del PCUS y del Estado soviético.

Después del uso de los medios adecuados, se estableció que el autor de la carta era un residente de la localidad de Gotvald[cuyo nombre honraba la figura del comunista checoslovaco Klement Gottwald], en el óblast de Járkov., I.N. Majboroda N. I,  nacido el año 1907, ucraniano, no afiliado al partido, educación de tercer grado e  invalido veterano de la Gran Guerra Patriótica[Segunda Guerra Mundial].

En 1976 y 1977  Majboroda mandó dos cartas parecidas a la redacción del diario “Pravda” y  al Comité Central de la Unión de Juventudes Comunistas Leninistas de Ucrania (informe del 20 de diciembre de 1977 nr. 471/cв). Especialistas del KGB confirmaron la autoría de estas cartas. En la oficina del KGB se le interrogó sobre estas cartas, pero no admitió su autoría.

En relación con el envío de la carta anónima al Presidium del Consejo Superior de la URSS del 24 de  diciembre de este año, en la oficina del KGB  se llevó a cabo un interrogatorio preventivo con la división de la fiscalía en el óblast, durante el cual el sospechoso admitió su autoría de todas las cartas mencionadas.  Aclaró que las escribió bajo la influencia de unas relaciones complicadas, fuera de lo normal, en su familia  y a causa de su inmadurez política. Aseguró que no hará más ese tipo de cosas.

De acuerdo con un Decreto del Presidium del Soviet Supremo de la URSS, emitido el 25 de diciembre de 1972, Majboroda recibió una reprimenda oficial.  La observación operativa de Majboroda va a continuar.

Robo de armamento en el óblast de Jmelnitski

El 31 de octubre de 1978 en la ciudad de Sławuta se puso de manifiesto el robo de  un rifle e pequeño calibre de la escuela secundaria de armería  número 3. La sustracción se produjo por medio de la rotura de puertas y con ayuda de una cerradura.
Órganos de la milicia están realizando las investigaciones pertinentes. La oficina del KGB proporciona ayuda en la búsqueda de los delincuentes y del arma robada.

DIRECTOR DEL COMITÉ DE SEGURIDAD ESTATAL (KGB) DE LA URSS
F. Fedorczuk

Análisis del documento

Queda claro en este documento que el KGB ucraniano analiza a Wojtyla como una figura política más que religiosa.  Es destacable, en este sentido, que el documento hable de la “coronación” de Juan Pablo II. Los servicios de inteligencia soviéticos en Ucrania reaccionan con preocupación a la elección de Wojtyla como Papa. Ven al pontífice polaco como una clara amenaza, y temen que pueda disponer de mucho poder de influencia, tanto en Polonia como en los antiguos territorios polacos al este que tras la Segunda Guerra Mundial pasaron a manos de la URSS. El documento acertó realmente con el pronóstico del posible impacto político que generó el pontificado de Juan Pablo II.

Sorprendente es que la inteligencia soviética interpretara que Juan Pablo II se caracterizaba por una alineación política muy favorable a Alemania, y que según el KGB, Juan Pablo II estuviera en contra del posible reconocimiento por parte de Alemania occidental de las nuevas fronteras polacas occidentales.

En declaraciones recogidas por el portal polaco Onet, el historiador Piotr Dmintowicz, vicedirector del Museo Juan Pablo II, afirmó que el documento demuestra un gran desconocimiento por parte de la inteligencia soviética en ucrania de los entresijos de la curia católica en la Polonia comunista. Dicho historiador también reveló que en un documento de la misma fuente, redactado un año más tarde, se hablaba de la necesidad de desacreditar o desprestigiar la figura de Juan Pablo II, o en caso de no conseguirlo, usar otros medios contra el papa polaco.

Documento 2: EL KGB sobre las reacciones en Ucrania a la noticia de la introducción de la Ley Marcial en Polonia

Documento original en ruso

Documento traducido al polaco

Traducción del polaco al español: Ángel López Peiró

URSS
COMITÉ DE SEGURIDAD ESTATAL DE LA RSS DE UCRANIA
14 diciembre 1981
INFORME
sobre la reacción de la población ucraniana a las noticias de la introducción de la Ley Marcial en Polonia.

Las informaciones de las que disponen órganos del KGB de la URSS indican que la clase trabajadora de Ucrania recibió con satisfacción la noticia de los medios de información soviéticos sobre la activación del estado de guerra y la detención de los líderes de Solidaridad y de organizaciones contrarrevolucionarias ilegales. Sobre esto es necesario tener en cuenta que el paso dado por las autoridades polacas, causado por la situación existente en el país, hay que considerarlo como el único posible y acertado. Además hay que entender que se llevó a cabo en relación a la situación crítica del país, en que las fuerzas contrarrevolucionarias intentaron llegar al poder y liquidar el sistema político socialista en la República Popular de Polonia.

La opinión clara y mayoritaria de la población civil de la república va en la línea de la opinión de W.K. Maksymowski, ingeniero técnico de la fábrica Toczelektropryład, no afiliado al partido: “Con mucho interés y preocupación recibí la información de la introducción del estado de guerra en Polonia y la detención de los obstinados enemigos del socialismo. La decisión ha sido atrevida e inteligente, la única decisión correcta posible. Los medios empleados allí en estos momentos deberían por fin acabar con la anarquía y el caos, y llevar a una normalización de la situación, defender la obtención del socialismo y no generar un conflicto internacional”.

En la mayoría de las declaraciones se destaca que se tendría que haber tomado esa decisión mucho antes. Es cierto que el uso de medidas concretas por parte de los mismos polacos no deberían llevar a un agravamiento de la situación en el contexto de las relaciones internacionales. La actuación decidida del Consejo Militar [traductor al polaco: WRON] muestra que las fuerzas socialistas de la República Popular de Polonia están capacitadas paras defender ellas mismas el sistema socialista.

Algunos ciudadanos soviéticos, entre ellos algunos de origen polaco, alaban las medidas aplicadas por las autoridades de PRL[República Popular de Polonia] y muestran su disposición a tomar parte en la lucha frente a las fuerzas contrarrevolucionarias y establecer el orden en Polonia. Muy seguro sobre este punto se muestran entre muchos otros A.A. Ruda, residente de Leópolis, nacido en 1939 y miembro del PCUS, y M.I. Lachtadyr, habitante de Kiev, nacido en 1955 y sin afiliación política, electricista de guardia del Instituto de Investigaciones Científicas “Kwant”.

Numerosos ciudadanos polacos, que de forma temporal se encuentran en la república, (2613 personas) aceptaron la decisión tomada por el Comité Central del Partido Obrero Unificado de Polonia consistente en introducir la Ley Marcial en el país. Asimismo, consideraron que esta decisión fue provocada por la necesidad de evitar que los líderes de Solidaridad y elementos contrarrevolucionarios tomen el poder en el PRL.

Especialistas polacos que trabajan en la construcción del gaseoducto „Amistad”, en la Fábrica de Muebles de Rozhniativ y en otras instalaciones valoran positivamente los sucesos en su país, refiriéndose a la introducción de la Ley Marcial. Consideran que las razones [para introducir la Ley Marcial] están en el intento de evitar la contrarrevolución y estabilizar la situación en el PRL. Muchos estudiantes muestran preocupación por la situación de sus familiares y seres cercanos, sospechando que en Polonia se pueden producir derrames de sangre.

Al mismo tiempo, algunos estudiantes de PRL [en Ucrania] se muestran contrarios a las medidas empleadas. Por ejemplo, la estudiante del Instituto de Carreteras de Járkov E. Koczmarska, en una conversación con la estudiante soviética T. Potechina, afirmó “ América no nos dejará solos con nuestros problemas. Si la Unión Soviética se entromete en nuestros asuntos internos, empezará una guerra mundial. Los comunistas serán colgados en palos”.

Algunos turistas automovilistas polacos que se encuentran en Ucrania, además de polacos aquí por asuntos privados, creen que la activación de la Ley Marcial en Polonia conducirá a una guerra civil porque en el país existe una fuerte oposición.

Las principales organizaciones vinculadas al POUP de estudiantes y especialistas que se encuentran en Ucrania ofrecen unas directrices para llevar a cabo reuniones de activistas del partido, con el objetivo de aclarar la situación en Polonia.

La situación en la república[ucraniana] es estable. Los órganos del KGB de la URSS han lanzado actividades adicionales para aumentar el control operativo del comportamiento y acciones, que puedan requerir control, de ciudadanos polacos que se encuentren temporalmente en Ucrania, así como el control de la situación en entidades de la economía nacional.


Esta información ha sido transmitida al KGB de la URSS.


DIRECTOR DEL COMITÉ DE SEGURIDAD ESTATAL DE LA REPUBLICA SOCIALISTA SOVIÉTICA DE UCRANIA

F. Fedorczuk

Análisis del documento

Se trata de un informe con elementos más típicos de un documento con fines propagandísticos, que de la comunicación interna, supuestamente objetiva y basada en hechos de una organización de inteligencia como el KGB.  Parece que el KGB ucraniano parecía dispuesto a creerse sus  propias exageraciones o distorsiones de la realidad, porque cuesta creer que hubiera tanta unanimidad en la sociedad ucraniana sobre el acierto y necesidad de la Ley Marcial en Polonia. En todo caso es más fácil pensar que en Ucrania imperaba un estado de miedo y temor a la posible represión estatal en caso de protestas, como las producidas en Polonia.

Según esta nota, la mayoría de los ucranianos y de los polacos en Ucrania en ese momento veían como justificada la Ley Marcial en Polonia. Algunos polacos temían por la seguridad de sus seres cercanos en Polonia y algunos incluso temían por el estallido de una guerra civil.

El documento quiere dar una imagen de aquellos polacos en la república ucraniana opuestos a la Ley Marcial como radicales, al usar como ejemplo las duras palabras de una estudiante polaca en Járkov.

Documento 3: El KGB sobre el control de las comunicaciones de radio con el extranjero en la Polonia comunista a principios de los 1980


Documento original en ruso

Documento traducido al polaco

Traducción del polaco al español: Ángel López Peiró.
En negrita la parte relevante del documento.

URSS
COMITÉ PARA LA SEGURIDAD ESTATAL
RSS de UCRANIA
14 de diciembre  1981 . Nr 344
Desclasificado Secreto
Ejemplar nr 2
[Fecha de desclasificación]30.08.2013 r.
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE UCRANIA
Camarada Szczerbicki W. W.

COMUNICADO ESPECIAL

El Servicio de Contrainteligencia de Radio del KGB en la RSS de Ucrania, de acuerdo con una misión especial del centro, desde febrero de este año lleva a cabo una operación de control de las estaciones de radio de onda corta, que operan en la República Popular de Polonia.  

Durante el periodo de escuchas se detectó una red de estaciones de radio de onda corta del Departamento de Estado de los EEUU, que ha estado operativa durante el agravamiento de la situación en Polonia. Los corresponsales de esta red se encuentran en Varsovia, Poznan, Cracovia y Breslavia, y mantienen una comunicación corta (hasta varios segundos) con centrales de radio de EEUU,  desplegadas en el territorio de la República Federal Alemana. La activación del trabajo de esta red se ha observado únicamente en periodos de preparación de huelgas generales [en Polonia].

Además, se han controlado 2800 conexiones de radio-operadores polacos y extranjeros, de las cuales un 38% representan comunicaciones de onda corta con la República Federal Alemana, y un 13% con Inglaterra. Los operadores extranjeros conectaron con mayor frecuencia con operadores de onda corta de los siguientes voivodatos: Varsovia, Katowice, Cracovia, Rzeszów, Kielce, Opole, Breslavia y Zielona Góra. 

Han sido identificados 292 operadores de onda corta (radioaficionados) polacos, que regularmente mantienen conexiones con extranjeros, sobre los cuales tenemos datos que podrían indicar un enlace con los servicios especiales del oponente [EEUU]. 

En las ondas funcionan 135 de las llamadas “tablas redondas” en polaco, conversaciones en que participan de 3 a 7 personas de diferentes países. De forma muy significativa se ha implicado en la onda corta la emigración polaca. En Alemania occidental, Inglaterra, Italia y otros países europeos se han formado muchos radioaficionados polacos, con potentes emisoras de radio, que llevan a cabo las conexiones bilaterales regulares con los radio-operadores polacos.

Los más activos son 184 radio-operadores extranjeros de origen polaco. Con ellos establecieron contacto 993 polacos. Como se desprende del contenido de las conexiones, los polacos obtuvieron de los extranjeros aparatos de radio, medicamentos y ayuda material, viajaron para reunirse con ellos en otros países y recibieron a extranjeros en la República Popular de Polonia. 

El análisis de las comunicaciones de radio muestra que un cierto número de las conexiones en polaco van más allá de los contactos habituales entre radioaficionados,  y tienen un carácter explícito y definido. Los radio-operadores polacos han seguido las instrucciones de los extranjeros para la identificación de ciudadanos de PRL de su interés. Han mandado direcciones, números de teléfono fijos de esas personas, les han organizado reuniones con esos extranjeros, les han mandado, por medio de teléfonos públicos, diferentes tipos de información. Han sido anotados 12 números de teléfono en ciudades de Polonia, con la ayuda de los cuales los radio-operadores en numerosas ocasiones recibieron información siguiendo las instrucciones de sus interlocutores extranjeros.

Con especial intensidad se ha utilizado el canal de las ondas cortas para conexiones urgentes, con el objetivo de transmitir información sobre envíos desde la RFA y otros países de cargas, cartas, paquetes, etc. que llegaban a las pocas horas a Varsovia y otras ciudades en avión, y tenían que ser recogidos inmediatamente.

Se ha identificado a un trabajador de las aerolíneas polacas “LOT” en Varsovia, Majewski, quien pasando por alto los controles de aduana ayudó a que se pudieran recibir cargas procedentes del extranjero.

Ha sido identificado también un radioaficionado polaco, quien siguiendo instrucciones de ciudadanos de la RFA, comprobó la credibilidad de las direcciones y números de teléfono de dos polacos, que temporalmente residían en Alemania occidental. Se le propuso obtener información sobre sus estados de ánimo y fechas de retorno a Varsovia. 

También se ha obtenido una cierta cantidad de datos que merecen atención operativa en relación a los radioaficionados polacos.

Análisis del documento

EL KGB en su informe sobre el espionaje a los radioaficionados polacos, vincula las comunicaciones de radio sospechosas con el extranjero con actividades de oposición al régimen y, concretamente, a las grandes huelgas de principios de los años 1980 en Polonia.

La inteligencia soviética en esta nota relaciona también de forma implícita estas comunicaciones de radio entre radio-operadores polacos y extranjeros con las actividades de la CIA para desestabilizar la situación política de Polonia, y de forma explícita con el Departamento de Estado de EEUU. Una posible prueba más entonces del ya conocido papel activo de la inteligencia americana para apoyar a Solidaridad y generar inestabilidad en el sistema político del régimen comunista polaco.

Se desprende pues de esta anotación que las operaciones de radioaficionados polacos habrían tenido un papel importante para conseguir apoyo extranjero a las huelgas que en 1980 empezaron a desquebrajar el sistema comunista en Polonia y el bloque del Este.

Los otros documentos desclasificados del KGB sobre la situación en la  RSS de Ucrania

El Director del KGB sobre el desarrollo de la situación en Ucrania en septiembre de 1990

Documento original en ruso

El KGB sobre la oposición ucraniana al régimen

Documento original en ruso

El KGB sobre la lucha contra el movimiento de resistencia en Ucrania

Documento original en ruso

La relación del KBG con la oposición a las vísperas de la Revolución en el granito

Documento original en ruso

Fuentes adicionales

http://wiadomosci.onet.pl/swiat/odtajniono-notatki-kgb-o-janie-pawle-ii/tlyxm0b

[1] Una pequeña parte de la archidiócesis leopolitana (Lviv) quedó en Polonia tras el cambio de frontreras de 1945, con sede en en Lubaczow y con un administrador apostólico.

El posmodernismo historiográfico en los trabajos de Timothy Snyder sobre la Segunda Guerra Mundial en Europa centroriental y Europa del este: “Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin” y “Tierra Negra. El Holocausto como Historia y Advertencia”

El posmodernismo historiográfico en los trabajos de Timothy Snyder sobre la Segunda Guerra Mundial en Europa centroriental y Europa del este: “Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin” y “Tierra Negra. El Holocausto como Historia y Advertencia”

Imagen superior: El historiador estadounidense Timothy Snyder. Foto: dennikn.sk

Bloodlands: Europe Between Hitler y Stalin (Tierras de sangre: Europa entre Hitler y Stalin) y Black Earth. The Holocaust as History and Warning (Tierra Negra. El Holocausto como Historia y Advertencia) son dos famosas publicaciones del reconocido historiador norteamericano Timothy Snyder, que alcanzaron el rango de bestseller. En ambos trabajos el autor claramente utiliza una aproximación posmodernista para su labor historiográfica. Es identificable en su particular visión del Holocausto y también, en un sentido más amplio, de la Historia contemporánea de Europa centroriental.

Tierra Negra, en primer lugar, presenta una nueva tesis basada en la idea que el Holocausto fue posible a causa del cambio radical y convulsivo de status quo político que las ocupaciones alemana y soviética produjeron en los estados de la región. Es decir, Snyder argumenta que la exterminación de la mayoría de judíos europeos en estos territorios no se hubiera podido producir sin la destrucción de las estructuras estatales resultantes del pacto Molotov-Ribbentrop entre la Alemania nazi y la URSS y el estallido del conflicto.

El autor estadounidense presenta en esta obrauna segunda tesis, sin duda controvertida, sobre las causas del Holocausto. Snyder asegura que el Holocausto fue el resultado de la obsesión de Hitler por exterminar a los ciudadanos de otras nacionalidades o etnicidades al este del Tercer Reicht para solucionar lo que el líder nazi consideraba una escasez de espacio para los alemanes – el deseo de crear un mayor Lebensraum.

Snyder considera que la idea de exterminar a los judíos se concebió entorno a Hitler y no se puede achacar responsabilidad de la concepción de este genocidio a todo el pueblo alemán, a los oficiales políticos, militares y policiales bajo el mando del dictador, ni mucho menos a las sociedades europeas en general. Según el autor, todos los colaboradores no alemanes no pueden ser culpados por sus acciones desde un punto de vista de autoría intelectual, ya que actuaban bajo la presión de una ocupación nazi, y en algunos casos también inicialmente soviética, cruel y atroz. Además Snyder afirma que los nacionalsocialistas germanos se inspiraron hasta cierto punto en las acciones y el terror de los bolcheviques y Stalin (incluyendo purgas, asesinatos en masa, gulags, deportaciones, e inaniciones) y que el Holocausto resulta de esta inspiración.

En su anterior libro éxito de ventas con una temática parecida, Tierras de Sangre. El Holocausto como Historia y Advertencia, aunque sin una tesis clara, el autor da a entender que nazis y soviéticos se influyeron mutuamente e interactuaron mucho más de lo que generalmente se sospecha.

Por un lado una característica visible del posmodernismo en ambas publicaciones es que el análisis historiográfico no se centra exclusivamente en el pasado, sino que también mira a la contemporaneidad. Concretamente, el historiador posmodernista busca formas de aprovechar el conocimiento del pasado para entender la realidad actual del mundo –una visión instrumentalista de la historiografía.

Por otro lado es destacable que Snyder dedica mucho esfuerzo a describir no solo hechos históricos sino también emociones, experiencias y, ante todo, los pensamientos de los que vivieron los hechos y situaciones que él describe y analiza; esto a pesar de que ambos libros tienen un carácter más factográfico (compilación de información procedente de multitud de fuentes) que autográfico (reflexiones, análisis y aportaciones propias), especialmente en el caso de Tierras de sangre.

En las obras de Snyder puede identificarse una clara diferencia ente Historia y memoria. Puede leerse en Tierras de Sangre “los sistemas nazis y estalinista deben ser comparados no necesariamente para entender el uno y el otro, pero para entender nuestros tiempos y entendernos a nosotros mismos ”[1]. He aquí la prueba más clara del enfoque posmodernista que caracterizan a los trabajos de Snyder.

Sin embargo, no hace falta fijarse en detalles del relato de Snyder. La misma concepción y descripción del concepto de Tierras de sangre como definición geográfico-histórica es fruto también de una mirada a tiempos pasados a través del prisma posmodernista. Snyder decidió crear esta limitación territorial específica que incluyera únicamente esos territorios en los que en una primera fase de la Segunda Guerra Mundial alemanes y soviéticos compartían frontera tras dividirlos de acuerdo al pacto Ribbentrop-Molotov, y en los que durante la segunda etapa de la contienda a partir de junio de 1941, las dos potencias se enfrentaron militarmente. Es decir, Polonia, Ucrania, Bielorrusia, los Países Bálticos y Rusia occidental.

¿Por qué Snyder no incluyó en sus tierras sangrientas a los Balcanes y a otros territorios de Europa donde también se produjeron masacres durante la Segunda Guerra Mundial? La respuesta a esta pregunta es clara: porque de hacerlo, no le sería entonces posible asociar tan fácilmene estas masacres con la interacción entre las ocupaciones nazi y soviética. Esto no encajaría con su argumento, según el cual la violencia en la región fue fruto únicamente del totalitarismo de estas dos potencias, impulsado por sus líderes.

El autor hace esto para apoyar su tesis sobre la influencia mutua de Hitler y Stalin y para mostrar a las dos potencias como parte de un mismo fenómeno: el totalitarismo. Y como únicos culpables de la muerte de millones de europeos durante la Segunda Guerra Mundial. La Alemania de Hitler y la Unión Soviética de Stalin son la explicación para todo, según esta visión. Precisamente a causa de esta visión de la mayor contienda de todos los tiempos en Europa, Snyder recibió reseñas muy negativas de Tierra Negra por parte de numerosos historiadores y articulistas (tres ejemplos a pie de página), que vieron en la publicación una clara e intencional instrumentalización en la interpretación de la Historia. [2]

Parecer ser, no obstante, que Tierra Negra tiene como objetivo advertir y dar una lección moral hoy en día en relación con los eventos en el mundo actual, aprovechando el conocimiento y el estudio del Holocausto y sus causas. En este sentido cabe destacar el hecho de que el libro fue publicado menos de año y medio después de la revolución del Maidan en Kiev, de la ocupación rusa de Crimea y del estallido de la guerra al este de Ucrania. También en un momento en que los nacionalismos europeos empezaban a resurgir.

Un enfoque todavía mucho más sorprendente, innovador y que supone un trecho puramente posmodernista es la conexión que Snyder realiza de Hitler y el Holocausto con la ecología. El articulista Edward Delman le preguntó a Snyder si cuando este último escribe en Tierra Negra que Hitler veía a los judíos como una amenaza ecológica para el mundo, esto implica que el dirigente nazi creía que los judíos alteraban el orden natural del mundo. Éste respondió que el líder nazi entendía el exterminio de los judíos literalmente como una forma de devolver la limpieza ecológica al mundo a través de la lucha de razas y evitando la infección y destrucción generadas por los hijos de Israel.

La metodología historiográfica de Snyder es muy cercana a la literatura, quizás excesivamente ambiciosa; tiende a mezclar diferentes fenómenos y procesos históricos, aparentemente no conectados, en un mismo análisis y no parece seguir los cánones de los trabajos académicos. Además, el autor norteamericano basa su trabajo como historiador en un acercamiento subjetivo a solo un fragmento, subjetivamente elegido, del cuándo y dónde en el pasado que analiza. Por estas razones Snyder se distingue como el principal referente del posmodernismo entre los investigadores actuales que se ocupan de la Europa centroriental. A pesar de todas sus flaquezas, y el analizado acercamiento a la Historia excesivamente marcado por el posmodernismo, sus trabajos deberían ser valorados muy positivamente, aunque no como obras de investigación académica, sino como publicaciones de carácter divulgativo o popular.

Bibliografía

Timothy Snyder. Bloodlands. Europe between Hitler and Stalin. Vintage Books, Londres, 2011

Timothy Snyder. Black Earth. The Holocaust as history and warning.  The Bodley Head, Londres, 2015

Entrevista con Timothy Snyder de Edward Delman en The Atlantic. 9 septiembre 2015. http://www.theatlantic.com/international/archive/2015/09/hitler-holocaust-antisemitismtimothy-snyder/404260/  Consultado en mayo de 2016.

[1] Traducción propia de la afirmación “The Nazi and the Stalinist systems must be compared, not so much to understand the one or the other but to understand our times and ourselves” Timothy Snyder. Bloodlands. Europe between Hitler and Stalin. Vintage Books, Londres, 2011 pág. 380

[2]

Carlota Lifante: La evolución de la traducción y la interpretación en los servicios públicos de Polonia

Carlota Lifante: La evolución de la traducción y la interpretación en los servicios públicos de Polonia

Imagen superior: Panel divulgativo sobre la historia de las plazas mercado de Cracovia, en polaco y traducido al inglés. Foto: Ángel López Peiró

 

carlota lifante

Carlota Lifante Baeza (Alicante, 1994) se graduó en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante con la combinación lingüística EN|DE|PL>ES|CA, aunque entre sus lenguas de trabajo también se encuentran el francés y el ruso. Actualmente, compagina el Máster en Traducción Especializada (itinerario Literario-Humanístico con perfil investigador) de la Universidad de Córdoba con la actividad laboral. Desde junio de 2016, vive y trabaja en Cracovia como analista de contenidos en lengua española y alemana para el buscador más utilizado del mundo y como traductora y correctora profesional. Es una apasionada de la fotografía, el arte, el cine y el teatro y amante incondicional de la cultura eslava.

La evolución de la traducción y la interpretación en los sevicios públicos de Polonia

CARLOTA LINFANTE

Escribir sobre el desarrollo de Polonia, en cierta medida, siempre supone hacer referencia a algunos de los hitos más amargos de la historia contemporánea, puesto que resulta especialmente complicado desvincular al país de la memoria histórica que alude a la invasión nazi y a la posterior ocupación que llevó a cabo el gobierno comunista. Durante los años en los que el nacionalsocialismo tomó las riendas de la administración polaca y tuvo lugar la deportación masiva de judíos a los campos de concentración, tal y como puntualiza la Dra. Michaela Wolf en el Simposio Internacional celebrado en la Universidad de Graz en 2014 bajo el título de Interpreting in Nazi Concentration Camps, “…quien no entendía o hablaba el alemán era un bárbaro por definición”. Como estrategia de supervivencia, los prisioneros se veían obligados a recurrir a aquellos presos que conocían la lengua alemana para poder comunicarse con los soldados de las SS y atender a sus órdenes.

La interpretación jugaba un papel esencial en la dinámica comunicativa de los campos de concentración, puesto que contribuía de alguna manera en la “negociación” entre las partes. Los intérpretes desempeñaban su papel en situaciones de vida o muerte y sufrían una gran presión psicológica, puesto que se veían obligados a adoptar una postura a favor o en contra de las autoridades de los campos, que allí representaban el poder máximo y absoluto. Las condiciones tan lamentables en las que los presos se encontraban y sus propias experiencias dentro de los läger eran factores clave que motivaban sus decisiones y, por ese motivo, las interpretaciones se caracterizaban por una ausencia impuesta de neutralidad: los presos no podían ofrecer respuestas ambivalentes y debían manifestar unas preferencias firmemente definidas en favor de las autoridades del campo que, por su parte, lo aprovechaban para mantener y dinamizar el miedo.

Por su parte, la sovietización de Polonia a partir del 1945 trajo consigo la imposición de la lengua rusa, cuyo aprendizaje se hizo obligatorio en escuelas y universidades. Sin embargo, la política comunista nunca tuvo como objetivo erradicar el polaco, por lo que en cualquier ámbito los ciudadanos de la República Popular de Polonia podían seguir utilizando su lengua materna y no precisaban de la ayuda de intérpretes.

Entre los motivos que impulsaron el desarrollo de la interpretación social tras la Segunda Guerra Mundial están los de carácter pragmático, como el cambio de la situación geopolítica de Polonia, y formal, entre los que destacan los requisitos establecidos por algún tipo de legislación en materia de derechos humanos. La caída del régimen comunista propició la apertura de fronteras y, con ello, la libre entrada y salida del país, aunque es realmente en 2004, momento en el que Polonia se incorpora a la Unión Europea, cuando la ayuda de la figura del intérprete se hace indispensable en el proceso de integración y adaptación de los extranjeros a la sociedad polaca.

Cabe destacar que, por lo que respecta a la disciplina y a cada uno de los ámbitos que la definen y la componen, se da una situación de considerable desigualdad en lo referente a la evolución, profesionalización y desarrollo de los mismos. En Polonia, al contrario que en España, sólo se permite trabajar en el ámbito judicial a aquellos traductores e intérpretes que cuentan con la acreditación de tłumacz przysięgły (traductor jurado) que, como actualmente en España, se obtiene tras la superación de un examen de carácter oficial. Asimismo, en 2005 surgió el Kodeks tłumacza przysięgłego z komentarzem (Código del traductor jurado comentado), un reglamento elaborado por la Asociación de Traductores Económicos y Jurídicos de Polonia (TEPIS, por sus siglas en polaco), que recoge los principios éticos de actuación tanto en traducción como en interpretación legal.

Como indica Jopek-Bosiacka, en Polonia muchas veces se piensa que la traducción e interpretación judicial va directamente ligada a los servicios de un traductor jurado. Esto contribuye de forma positiva en el desarrollo y la aceptación de la profesión por parte de la sociedad polaca, puesto que la figura del traductor jurado encierra en sí una formación exhaustiva y especializada, que tanto muchas universidades como asociaciones ofertan, contrastada con la realización del correspondiente examen oficial y su certificación que goza de reconocimiento a nivel nacional.

En lo referente al ámbito médico, por el contrario, el personal sanitario cuestiona constantemente la profesionalidad y la capacidad del intérprete o del traductor para transmitir correctamente el mensaje, por lo que muchos hospitales optan por prescindir de los profesionales lingüísticos y, en su lugar, contratan a médicos con inglés o ruso como segunda lengua (nótese que en Polonia hoy en día existe un gran número de población rusófona: rusos, ucranianos, chechenos, bielorrusos). Asimismo, estas discrepancias tienen mucho que ver con la escasa formación disponible en el campo y la disciplina de la traducción y la interpretación en los servicios públicos [1] y el hecho de que, cuando se da el caso de que la comunicación es totalmente imposible, se recurre a los servicios de personal voluntario que, muchas veces, no cuenta con ningún tipo de conocimiento especializado en relación con el campo médico y dificulta el diagnóstico. En última instancia, en ocasiones, se recurre a los servicios de un traductor jurado cuando es necesario que el paciente firme algún tipo de consentimiento informado para someterse a una prueba o una operación en la que podría poner en riesgo su vida, aunque no existe ningún tipo de regulación preestablecida referente a la traducción e interpretación médica.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de extranjeros que en los últimos años se han desplazado y establecido en Polonia, entre otras cosas, como consecuencia de la entrada del país en la Unión Europea, el gran abanico de oportunidades laborales que ofrece y del enorme crecimiento económico que está experimentando, la figura del traductor e intérprete en el ámbito público como medio para asegurar un servicio de calidad y un trato igualitario es imprescindible. Sin embargo, y como ocurre especialmente en el ámbito sanitario, sin el diseño de un sistema efectivo de formación y acreditación extendido a todos los ámbitos, sin destinar los recursos necesarios y sin que exista una concienciación social, la profesionalización de la disciplina resulta imposible de llevar a cabo. Desafortunadamente, la común indiferencia y la falta de reconocimiento de la labor del traductor e intérprete comunitario en la actualidad permiten presentir que la situación en los próximos años no estará sujeta a ningún cambio.

[1] La facultad de Estudios Ingleses de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznań ofrece desde el curso 2007-2008 estudios de posgrado en Traducción para los Servicios Públicos y la facultad de Filología Inglesa de la Universidad de Silesia oferta una optativa de Interpretación para los Servicios Públicos en sus estudios de posgrado.

Fuentes

Gałązka, K. (2017). Tłumacz medyczny w Polsce. In: M. Tryuk, ed., O tłumaczach prawnikach lekarzach i urzędnikach. Teoria i praktyka tłumaczenia środowiskowego w Polsce, 1st ed. Warszawa: Wydział Lingwistyki Stosowanej UW, pp.65-110.

Tryuk, M. (2010). O tłumaczach, prawnikach, lekarzach i urzędnikach. Teoria i praktyka tłumaczenia środowiskowego w Polsce. 1st ed. Warszawa: Wydział Lingwistyki Stosowanej UW.

Stawecka, A. (2017). Ustny przekład sądowy w Polsce. Normy zawodowe a praktyka. In: M. Tryuk, ed., O tłumaczach prawnikach lekarzach i urzędnikach. Teoria i praktyka tłumaczenia środowiskowego w Polsce, 1st ed. Warszawa: Wydział Lingwistyki Stosowanej UW, pp.65-110.

Wolf, M. (2016). Interpreting in nazi concentration camps. 1st ed. Nueva York: Bloomsbury Academic.

Interpreting in the Network of Terror: “Communication” in Nazi Concentration Camps – Michaela Wolf. (2014). [vídeo] Ramat Gan: Universidad Bar Ilan. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=sNQRDj3LBmw

 

“Polonia tiene que resolver el problema de sus dos almas”. Entrevista a José Zorrilla, diplomático y ex primer secretario de la embajada de España en Varsovia

“Polonia tiene que resolver el problema de sus dos almas”. Entrevista a José Zorrilla, diplomático y ex primer secretario de la embajada de España en Varsovia

José Antonio Zorrilla (Bilbao, 1946), diplomático de carrera, actualmente asesor del Ministerio de Exteriores de España,  exembajador de España en Georgia y exconsul español en Moscú, escritor e incluso director y crítico de cine, ha vivido en doce países más de tres meses seguidos. Actualmente también publica artículos sobre asuntos internacionales en El Confidencial. Sus escritos se caracterizan por un estilo muy directo,  por su honestidad y por la ausencia de corrección política.

Ha tenido la gentileza de atender a “La Polonia de los polacos” para valorar algunas cuestiones relacionadas con la historia reciente y la actualidad de Polonia y Europa centroriental.

zorrilla

En primer lugar, le quería preguntar en relación a su artículo Europa Central: miseria, tragedia y otra vez miseria en El Confidencial hace unos meses.  

En él usted defiende la tesis de que a Europa centroriental (El término que creo debería usar en sus artículos de El Confidencial para referirse a la región) le iba, y le hubiera ido mucho mejor bajo los grandes imperios, ya que la doctrina Wilson de nueves microestados a veces artificiales (no el caso de Polonia, un antiguo imperio en la región) generó numerosos conflictos étnicos dentro de esos estados y un apego al ultranacionalismo, que todavía no se han solucionado hoy. Podría estar parcialmente de acuerdo pero, ¿No cree que le está quitando importancia al papel del imperialismo soviético comunista y alemán nazi como desencadenadores de todos esos conflictos?

José Zorrilla: No se puede negar que la desaparición de Polonia o Hungría a manos de sus vecinos más poderosos ha sido un catalizador de emociones y estrategias. Fueron ellas las que llevaron, entre otros factores, a los catorce puntos de Wilson. Pero es mucho más complejo pues nada puede entenderse en Europa Central sin el principio de la “modernidad” que supone la Revolución Francesa. La mezcla de ambos factores tuvo una importancia decisiva en la configuración de la Europa Central de las patrias, sustitutivas de unos pocos Imperios cuyo fulcro no era la nación sino la lealtad al Soberano. Abandonadas todas ellas a su destino nacional, entre cuyo patrimonio espiritual ha de contarse la desaparición como polis independientes y unos relatos nacionales disfuncionales, las consecuencias fueron guerras entre ellos ya que la Sociedad de Naciones, sin los EEUU, no fue capaz de sustituir las ausencias imperiales señaladas. Tras la II Guerra Mundial ese papel lo jugaron los EEUU, via OTAN, y la URSS. Ahora, y de manera imperfecta, juega ese papel la UE con el respaldo militar OTAN. La tensión entre nación y seguridad internacional estaba y está ahí.

En Polonia muchos siguen mirando a occidente, al liberalismo y a la UE como referentes. El nacionalismo (o patriotismo) socialista católico de PIS cuenta con una gran oposición en el país, y este partido ganó las elecciones de 2015 con solo un 37% de los votos. No parece acertado que ponga en el mismo saco a Polonia que a otros países de la zona como Hungría. Cada uno de estos países tiene una realidad nacional muy diferenciada, pese a un contexto geopolítico parecido.

La pura verdad. Hay un artículo en Foreign Policy que así lo dice. Hungría no tiene una ley que prohíbe mencionar la participación húngara en el Holocausto ni tampoco ha coronado Rey de Hungría a Cristo, como recientemente lo ha hecho Polonia en Cracovia. Polonia tiene una grave polarización interna entre los liberales y los que rechazan a vegetarianos y ciclistas. Es algo que tienen que resolver ellos solos.

¿Es la Rusia de Putin una amenaza para los estados Bálticos y Polonia?

No. Putin sabe muy bien que la URSS cayó por haberse extendido a dónde no debía. Fue un error de Stalin que ponderó si extender a toda Europa el modelo austríaco o finlandés.

Tengo la impresión que Putin actúa de forma mucho más racional de lo que muchos creían. ¿Estaría de acuerdo?

Sin duda. Quiere devolver a Rusia al escenario estratégico y lo está consiguiendo. Sobre todo porque los EEUU parecen estar gobernados por el enemigo. Pero la potencia estratégica de verdad es China. Va ganando no en el escenario clásico de Eurasia/Medio Oriente, sino en el nuevo, el de verdad, el mundo entero, Eurasia incluida.

¿Cómo ve el futuro de Ucrania? ¿Cómo terminará el conflicto al este del país?

Con Ucrania se cometió un atentado a la razón. Yanukovich se iba en un año y lo que todavía es peor había aceptado adelantar las elecciones. En este contexto abrir un Maidan e interrumpir el proceso democrático fue un gravísimo error. Y ahora resulta que Ucrania no puede ser Occidente porque está muy corrupta. Pues para ese viaje no hacían falta alforjas. Primero se la desencaja de Rusia de mala manera y contra legem con todos los agravantes. ¿Vio usted algún miembro del Comité Central de la URSS o del Politburó en Paris en Mayo del 68?. Pues yo si vi a Biden y a McCain en el Maidan. Y cuando ya se ha hecho la algarada y el ruido es formidable, decimos “lo siento” y nos vamos. Le recuerdo que el FMI solo ha hecho un primer pago a Ucrania porque no les gusta donde ha terminado ese dinero. Mientras tanto Kissinger y Brzezinski piden que a Ucrania se le otorgue un estatuto oficial de neutralidad como el que tuvieron Austria o Finlandia entre guerras. En fin, es difícil hacer más daño con menos actividad. Sin contar Crimea, los diez mil muertos de Doneskt o la imposibilidad de sacar adelante el país mientras haya hostilidades en el Este. Y Ucrania parece no entender nada y cuanto más se encela en el Este más pierde. Por no mencionar su elección de Stepan Bandera como héroe nacional. Creo que Polonia tiene algo que decir al respecto. La Fundación Simon Wiesentahl ya lo ha dicho, por cierto.

¿Fue el Maidan un éxito o un fracaso para los intereses de la UE y EEUU?

Un irrestricto fracaso como ya he explicado en la pregunta anterior. Ucrania es la víctima de las malas iniciativas de Occidente. Así lo piensan también gente de tanto prestigio como Walt y Mearsheimer.

¿Por qué Rusia ocupó ilegalmente Crimea e impulsó el conflicto al este de Ucrania?

Rusia es muy grande pero aguas calientes casi no tiene. El Maidan le puso en bandeja retomar Crimea donde por cierto la población era prorusa. Véase la respuesta de la flota “ucraniana”cuando se ofreció a oficiales y marinería escoger entre Rusia o Ucrania. El voto con los pies fue abrumador. En cuanto al conflicto, mientras dure, a Rusia le importa un pito. A Ucrania le arruina. Pero la toma de Crimea no fue premeditada. Apenas unas semanas antes de la caída de Yanukovich Putin le dio a Ucrania un crédito de 3 millardos. Obviamente si hubiese imaginado que Yanukovich iba a caer no le hubiera dado nada. Fue un oportunismo de manual. Y claro, no se hizo nada. Algo que George F. Kennan había ya predicho cuando se amplió la OTAN. “Hemos firmado que vamos a defender a unos países sin que tengamos ni la voluntad ni los medios para hacerlo”

Argumentaba el escritor e historiador ruso Alexander Solzhenitsyn en su libro El problema ruso al final del siglo XX que muchos de los conflictos de trasfonfdo étnico/territorial que surgieron en la llamada periferia de Rusia, concretamente Ucrania, Georgia, estados bálticos y Kazahstán ya en los años 90, no se hubieran producido si tras la desintegración de la URSS Rusia no hubiera vuelto a las llamadas fronteras de Lenin. Que fue una gran irresponsabilidad y error dejar a tantos millones de rusos fuera de las fronteras rusas. ¿Está de acuerdo con esa interpretación?

Error e irresponsabilidad ¿de quien? No conozco autoridad supranacional que atribuya fronteras. El lio entre frontera y habitantes tiene que ver con la historia. Un trozo de tierra, rusa durante 300 años, se convierte en pais independiente. Obviamente dentro de esas nuevas fronteras hay de todo, sobre todo si se tiene en cuenta que durante esos 300 años el Imperio ha sido eso, Imperio y no estado nación. Del paso de gubernia a Estado, se siguen problemas. Nada nuevo. Véase las minorías en Europa Central tras Versalles y las guerras que trajo, algo que Polonia conoce muy bien. Problema que la URSS resolvió de manera brutal en 1945. Transferencias de población, crímenes sin cuento, etc. Al hundirse la URSS es natural que hayan surgido problemas. Pero es falso de toda falsedad que Rusia haya intentado recuperar nada por la fuerza o que eso se deba a los rusos que se quedaron dentro de fronteras nuevas. Recupear por la influencia, sin duda, sobre todo evitar que les cerquen. En este sentido las revoluciones de colores me parecen una irresponsabilidad. Sin embargo Rusia, de intentar recuperar por la fuerza nada. Ahí siguen independientes todos los paises que se hicieron independientes en 1991. Y no ha habido campañas militares como las de 1919 en adelante. La causa no son las poblaciones sino el territorio. Búsqueda de seguridad etc. Con o sin rusos dentro. En fin, no entiendo nada. Acepto la excepción del Doneskt. Pero es normal visto que ahí lo que hay dentro son todos rusos y los ucranianos se complacen en insultarlos. Todo tiene sus límites.

¿Están en riesgo las operaciones de la OTAN en Europa centroriental por la llegada de Trump?

Es prematuro pronunciarse. Pero yo diría que si. De todas formas la seguridad de Europa Central no depende la OTAN en ese escenario. (Vid. Infra)

¿Negociarán Putin y Trump por Crimea y Ucrania oriental?

Esa es la estrategia anunciada de Trump.

¿Beneficia o perjudica a Polonia, y a su seguridad, la nueva administración Trump en EEUU? ¿Estamos más cerca o más lejos de una futurible guerra en el este de Europa y Tercera Guerra Mundial?

De guerra, nada. Lo de Trump y Polonia no hay manera de saberlo. Supongo que Kaczynsky es de los favoritos de Trump pero todo es silencio. Hoy he leído una carta en la que Trump prohíbe a la Fed tomar parte en reuniones internacionales. ¿Es eso el fin del dólar como moneda de reserva mundial? Comprenderá que ante incógnitas como esa Polonia es cosa de poco.

De todas formas me parece detectar en su pregunta el viejo temor polaco a que Alemania y Rusia se pongan de acuerdo (en este caso el abandono sería USA) y dejen caer a la Polonia felix. Pero para que eso fuese así, Polonia tendría que estar fuera de la UE y en peligro de ser absorbida por Rusia, lo que no es el caso. La seguridad de Polonia es firme y no va a ponerla en peligro un batallón más o menos de marines. Le recuerdo que desde hace ya muchos años es doctrina OTAN que a la URSS solo se le para con arma nuclear.

¿Cómo ve el futuro de Polonia?

Tiene que resolver el problema de sus dos almas. Si sigue coronando a Cristo, odiando a los veganos y ciclistas y tratando de arrastrarnos a todos a la enemistad con Rusia le veo poco porvenir en la UE. Pero eso lo ha de decidir Polonia y sólo Polonia.

¿Cómo ve el futuro de la UE? ¿Será posible mantener a los miembros orientales implicados en el proyecto, bajo el liderazgo de Alemania?

No me parecen esenciales los miembros orientales. Sus valores contradicen los del centro y sus problemas no son los nuestros. Le corresponderá a Alemania decidir lo que quiere hacer. Desde luego si se quedan no será porque Alemania les lidere.

Usted fue primer secretario de embajada en la representación consular y comercial de España en Varsovia en la época comunista bajo Edward Gierek (1970-1980), si no estoy equivocado.

No está equivocado.

¿Qué recuerdos le dejó su etapa polaca?¿Qué impresiones le dejó el país?

Un país católico, entre otras cosas para distinguirse de sus vecinos alemanes y rusos, aun a costa de que los rusos les consideren unos traidores al alma eslava, unánime en su rechazo de la ocupación rusa y a la vez profundamente antialemán. Unido en torno a una cultura nacional que veneraban y frecuentaban (los debates sobre el último libro o el último poema eran comparables solo a los desatados por los partidos de fútbol en España). Un teatro a la altura del Broadway americano y un nivel científico y cultural excelente. Hospitalarios y víctimas de un sistema que les obligaba a mirar a Moscú cuando ellos querían mirar a Paris y Londres. Pero antisemitas, cosa que no puedo ni perdonar ni entender.

En Polonia la gente mayor actualmente recuerda de forma relativamente positiva y próspera, en comparación con otras etapas del PRL, la época de Gierek? ¿Era esa prosperidad (ficticia, financiada con préstamos de Occidente palpable en la vida real o se exagera?

De prosperidad nada. En aquel tiempo yo era cazador y en mi casa se comió carne muchas veces porque yo la cazaba. No había nada y la palabra nacional era “niema”. Los servicios eran deplorables y los únicos con dinero eran los mafiosos. En el Hotel Forum no podían entrar los polacos. Con eso me parece que he dicho todo. Yo fui a Varsovia llevado por el deseo de saber como era el socialismo realmente existente. Pues un desastre irrestricto. Sin remisión.

Creo que Jaroslaw Kaczynski ha lanzado un ataque político contra Walesa a través del Instituto de Memoria Nacional como ataque personal, ya que Kaczynski siente mucha envidia por Walesa, por todos sus reconocimientos a nivel internacional. Kaczynski y su hermano tuvieron un papel destacado en Solidaridad pero no se llevaron el premio. Parece claro que Walesa colaboró con los SB (servicios secretos de seguridad) comunistas, que le fueron a buscar, en los 1970, pero luego en los 1980 tuvo un papel clave lleno de heroísmo para forzar la disolución pactada del régimen, quizás precisamente por el margen de confianza que los SB le dieron, y porqué probablemente creían que una persona tan poco culta y educada no les supondría nunca una amenaza. PIS u otros grupos nacionalistas utilizan el ataque a Walesa, como usted muy bien argumentó en el Confidencial, para poner en duda la transición de Polonia a la democracia, el capitalismo y Occidente desde 1989 a estos días.

¿Pone usted en duda la transición de Polonia, aunque con otros argumentos? ¿Está Polonia totalmente descomunizada?

El revisionismo de Kaczynsky es repugnante. Y su intento de criminalizar Jedwabe reprobable. Representa una Polonia que no me gusta. Walesa es un héroe nacional y Kaczynsky una desgracia.

¿Ha vuelto a Polonia recientemente?

Volví en los noventa. Por las fotos que veo es otro país y me alegro. En mi próximo libro “Historia (fantástica) de Europa” hay un capítulo dedicado a ella.

Walenty Badylak: El excombatiente de AK (Ejército Nacional en la Polonia ocupada) que se quemó a lo bonzo en la Plaza de Cracovia para denunciar la mentira de Katyn

Walenty Badylak: El excombatiente de AK (Ejército Nacional en la Polonia ocupada) que se quemó a lo bonzo en la Plaza de Cracovia para denunciar la mentira de Katyn

El frío viernes 21 de marzo de 1980 un suceso tan inesperado como estremecedor interrumpió el trascurso de la vida de Cracovia, el ir y venir de los cracovianos, en el mismísimo centro neurálgico de la ciudad: la medieval, famosa y enorme Plaza del Mercado Principal (Rynek Glowny); entonces no era todavía un conocido punto de interés turístico y ese día estaba cubierta por un fino manto de nieve.

Ante la mirada de los transeúntes, un hombre mayor primero se encadenó a una toma de agua (boca de acceso), ubicada en la zona noroeste de la plaza. A continuación se roció con gasolina y se prendió fuego. Murió allí mismo, generando horror, incredulidad, e incluso indiferencia, en los que presenciaron los hechos.

A los pocos minutos de la tragedia un grupo de gente se aglomeró alrededor de sus restos mortales. Una imagen del lugar que recogió muchas otras durante las siguientes horas y días el fotógrafo Stanisław Markowski. Fotos recopiladas en su libro Ku Wolnosci (Hacia la libertad) publicado en 2010.

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El cadáver de Walenty Badylak poco después de autominmolarse en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Stanisław Markowski

Por la noche numerosos cracovianos dejaron en el lugar velas y flores y algunos se quedaron rezando en el lugar de la inmolación. Por la mañana estas habían desaparecido. Nadie sabe quién las cogió, aunque es lógico sospechar de las autoridades locales y la milicia.

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Foto: Stanisław Markowski

La prensa local informó sobre el suceso con crónicas que hablaban de un jubilado enfermo mental, que había estado mucho tiempo en tratamiento.  Ese fue el rumor que se extendió por la ciudad durante las primeras horas tras el suceso y la versión oficial que anunció la milicia, que por cierto contaba con una comisaría muy cerca del lugar de la tragedia.

Al día siguiente, las autoridades locales colocaron unos enormes carteles para tapar el lugar, como se aprecia en esta fotografía de Markowski:

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Foto: Stanisław Markowski

Sin embargo, los que conocían a este hombre sabían ya la verdad. Walenty Badylak, a sus 76 años, tras haber luchado en el Ejército Nacional contra los ocupantes alemanes y soviéticos, no podía soportar que el gobierno comunista polaco, impuesto y controlado por los soviéticos, escondiera la verdad sobre las llamadas masacres de Katyn de 1940 y que nadie hiciera o estuviera en condiciones de hacer nada para acabar con esa situación. En abril de ese año el NVKD asesinó a unos 20.000 oficiales, policías, intelectuales y civiles polacos deportados a la Unión Soviética.

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Walenty Badylak

En un primer momento, casi nadie relacionó el trágico evento en la plaza con motivos políticos y menos todavía con Katyn. En 1980 nadie en Polonia hablaba (públicamente) sobre Katyn–al igual que sobre la mayoría de episodios más escabrosos y espinosos de la guerra como el Holocausto– y las autoridades seguían escondiendo la verdad. El gobierno comunista intentaba acallar cualquier referencia al tema y en todo caso aferrarse siempre a la versión oficial soviética de los hechos, que había sido culpabilizar a las SS alemanas por los crímenes; estos salieron a la luz cuando el oficial Rudolf Christoph Freiherr von Gersdorff descubrió las primeras fosas comunes en el bosque de Katyn en abril de 1943.

En agosto de 1980 varios activistas cracovianos de oposición al régimen, tras averiguar la verdad sobre las razones para el suicidio de Badylak, empezaron a organizar actos para honrar su figura. Se trataba de  miembros de la Comunidad de trabajadores Cristianos, la Confederación para una Polonia Independiente y el Comité de Estudiantes del sindicato Solidaridad, entre otras organizaciones.

En 1982, en plena Ley Marcial, un grupo de estudiantes activistas de la oposición al régimen depositaron flores en forma de V de victoria, el símbolo de Solidaridad, que empezaba en el punto donde se produjo la muerte de Badylak. El día antes habían avisado al ya mencionado Markowski para que capturara la imagen. Este se subio a uno de los edificios contiguos y tomó la instantanea, en la que también incluyó a una pareja joven. Una fotografía poco conocida con un gran valor simbólico en la lucha histórica por la libertad de Polonia.

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Foto: Stanislaw Markowski en su libro Ku Wolności.

En el lugar de la inmolación del soldado retirado, se creó en 1990, ya en una Polonia libre, un pozo de vista o registro, junto al que se añadió una placa conmemorativa en el suelo en la que se leía

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Foto: Stanisław Markowski

y se lee hoy en día:

Pozo de registro en honor a Walenty Badylak

Walenty Badylak 1904-1980

En este lugar el día 21 de marzo de 1980 Walenty Badilak soldado de Armia Krajowa (Ejército Nacional) cometió un dramático acto de inmolación en protesta contra la desmoralización de los jóvenes, contra la destrucción de los oficios artesanales y contra la confabulación silenciosa entorno a la masacre sufrida por los oficiales polacos en Katyn a manos de comunistas bolcheviques genocidas.

Como no podía vivir en una mentira, murió por la verdad

La placa fue revelada por un nieto de Badylak, el sacerdote Wojciech Badylak. En 2004 se añadió de nuevo al lugar una toma de agua, en referencia a la que se había  encadenó el que es ya considerado por muchos un mártir o héroe en la lucha polaca por la libertad. Se añadió también a la toma de agua un texto parecido al de la placa para hacerlo más visible.  Un lugar de donde hoy se saca agua para los caballos de las calesas y para las paradas de flores de la plaza. Un punto por el pasan cada día miles de cracovianos y turistas, la mayoría desconocedores de lo que allí sucedió.

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Foto: Wikimedia commons
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Foto: Ángel López Peiró

Hace unos años los directores Jaroslaw Manka y Maciej Grabys realizaron un film documental dedicado a la figura de Walenty Badylak, con el título Swiety Ogien -Katyn (Fuego Sagrado-Katyn). Lo pueden ver a continuación. Es en polaco y desgraciadamente no está subtitulado.

Frente Nadmorski (costero): El plan militar de la URSS para que la Polonia comunista invadiera Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda en caso de guerra con la OTAN

Frente Nadmorski (costero): El plan militar de la URSS para que la Polonia comunista invadiera Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda en caso de guerra con la OTAN

El Ejército Popular de Polonia tenía que formar un frente costero y atacar a Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda bajo mando militar soviético en caso de un conflicto armado directo con la OTAN durante la Guerra Fría, cumpliendo un plan acordado entre la Polonia comunista y la Unión Soviética–parte de una operación mucho más amplia y compleja. Increíble pero cierto. Un plan que no fue revelado a la opinión pública hasta el año 2006.

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Alianzas militares en Europa durante la Guerra Fría. Foto: wikimedia commons

El Ejército de la Polonia comunista

Después de la Segunda Guerra Mundial las nuevas autoridades comunistas de Polonia, que inició entonces un costoso proceso de reconstrucción, se vieron obligadas a recortar el presupuesto militar y reducir el número de efectivos. En 1948 el ejército polaco contaba con 140.000 soldados.

La situación, sin embargo, cambió en 1949 con la rápida escalada de la Guerra Fría, que obligó a Polonia, bajo el mandato soviético, a mover ficha. El gobierno lanzó un plan para aumentar el gasto en el ejército, reorganizarlo, aumentar el número de soldados y dotarlo de armamento de última tecnología. A principios de 1950 se extendió el servicio militar obligatorio a dos años para las fuerzas de tierra y a tres años para la armada y la aviación. Con el estallido de la Guerra de Corea, los planes para fortalecer al ejército se aceleraron. En 1953 había ya 380.000 soldados y el número de oficiales casi se triplicó. En 1952 un 15% del PIB polaco estaba destinado al ejército.

El ejército polaco en todo momento careció de independencia militar y estuvo completamente subordinado al ejército soviético. Buena muestra de ello es el hecho que numerosos oficiales soviéticos ocupaban puestos de mando, empezando por Konstanty Rokossowski, que fue incluso ministro de defensa nacional. Algunos de estos oficiales soviéticos tenían origen polaco pero la mayoría no. Se erradicaron las tradiciones militares polacas anteriores a la guerra  para reemplazarlas por las soviéticas. Los sombreros militares polacos rogatywka fueron eliminados y el juramento hacía referencia a la alianza con el ejército soviético.

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El Ejército popular de Polonia en Przemysl. Foto: phw.org.pl

En 1955 la República Popular de Polonia, junto con otros países del llamado Bloque del Este, forman el Pacto de Varsovia. Polonia contaba con el segundo mayor poder militar dentro de la alianza. Un año más tarde Konstanty Rokossowski y la mayoría de oficiales soviéticos se fueron de Polonia, pero este hecho no rebajó el nivel de dependencia polaca de la URRS.

Hasta la desaparición del Bloque del Este, el Ejército Popular de Polonia estuvo condenado a la coalición con el Ejército Soviético y a recibir suministros de equipo por parte de este, mientras constantemente se preparaba para una guerra con los países de la OTAN, que nunca llegó a suceder. Una alarma de guerra (nuclear) que el gobierno comunista usó como herramienta de propaganda y control ciudadano con el fin de evitar revueltas y tensión social.

La concepción del Frente Nadmorski

Apareció por primera vez la idea del Frente Nadmorski con unos ejercicios militares practicados por el ejército polaco junto con el ejército soviético en mayo de 1950. Dicho frente estaba formado por tres divisiones de tierra del ejército popular de Polonia (los ejércitos 1,2 y 4) además de algunas fuerzas del ejército del aire, actuaba bajo el mando del general Poplavsky.

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Plano del primer ataque nuclear previsto dentro de la operación del Frente Nadmorski

La misión del llamado Frente Costero–o también conocido como Frente Polaco en el marco más amplio de toda la operación militar soviética–durante esos ejercicios era, por un lado, la defensa del litoral báltico ante desembarcos marinos y, por otro lado, una vez fuerzas del ejército soviético hubieran repelido el ataque de los ejércitos de la OTAN, tomar el norte de Alemania y Dinamarca para permitir la salida de las fuerzas navales soviéticas hacia el Mar del Norte y el Océano Atlántico.

Un protocolo acordado por los gobiernos de la República Popular de Polonia (PRL) y la Unión Soviética entre 4 y el 7 de enero de 1955, antes de la oficialización del Pacto de Varsovia, oficializó la potencial activación del Frente Nadmorski.

Durante los ejercicios Burza (tormenta en polaco) de 1961 se introduje como objetivo por primera vez Holanda y Bélgica además de la zona norte de la República Federal Alemana y Dinamarca.

El primer objetivo del frente polaco era, con ayuda de la Flota Soviética en el Báltico y las armadas polaca y germanoriental, controlar en 8 días el territorio de Dinamarca para poder dominar el acceso al Mar del Norte a través de los estrechos que conectan este con el Mar Báltico. El ataque polaco tenía que recibir el apoyo de un fuerte ataque nuclear  y toda la operación tenía que durar unos 15 días.

La distribución de misiones para los ejércitos polacos era la siguiente:

  • Ejército 1: Ataque desde más allá del río Odra a los cuerpos alemán occidental y holandés del Grupo Norte de los Ejércitos de la OTAN y continuación hacia Dinamarca
  • Ejército 2: Ataque desde más allá del río Odra a los cuerpos alemán y holandés y continuación del ataque hasta la costa alemana del Mar del Norte.
  • Ejército 4: Ataque desde la posición del ejército 2 en el norte de la República Federal Alemana  a Holanda y Bélgica.
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Copia del documento original con el esquema del primer ataque nuclear previsto dentro de la operación del Frente Nadmorski. Foto: wkopi.pl/WIW

El hecho que se quisiera lanzar esta operación militar del Frente Nadmorski a través de la Costa Báltica tenía tres razones muy claras:

  • La ubicación geopolítica de Polonia y amplio acceso al mar de esta que hizo que se organizara ya durante la parte final de la guerra la defensa de la costa. En el lado occidental existía una zona de seguridad: la República Democrática Alemana y su ejército, lo que evitaría un ataque directo a Polonia desde el oeste.
  • Las limitadas posibilidades operativas de los ejércitos 1,2 y 4 polacos, que eran mucho más débiles que los del frente organizado por el ejército soviético e incluso el frente checoslovaco. En este sentido las fuerzas del Pacto de Varsovia eran conscientes que el frente báltico sería el peor defendido por los ejércitos de la OTAN y sería buena idea lanzar por allí el frente polaco.
  • El mando militar de la Unión Soviética temía que los soldados polacos no quisieran luchar contra soldados de Reino Unido, Estados Unidos y Francia. En el frente costero su principal enemigo sería el ejército de la República Federal Alemana, la Bundeswehr.

En 1965 se aprueba un segundo plan estratégico de ataque para el Frente Costero de las Fuerzas Armadas de los estados del Pacto de Varsovia. Era parecido al que se entrenó en 1961 pero concretaba que el frente polaco protegería a los ejércitos soviéticos 1 y 2, defendería la costa báltica de posibles desembarcos de las fuerzas de la OTAN y contaría con el apoyo de las divisiones mecanizadas del ejército germanoriental.

Desarrollo y no ejecución del plan en los años 1970 y 1980

En 1970 el entonces Ministro de Defensa Nacional polaco Wojciech Jaruzelski aprobó una versión definitiva del plan del Frente Nadmorski. Hay que tener en cuenta que después de la crisis checoslovaca de 1968–la intervención militar soviética con participación polaca y del resto de fuerzas del Pacto excepto Rumanía para frenar la Primavera de Praga–ya se había empezado a aplicar la Doctrina Brézhnev: si el sistema socialista estaba en peligro en uno de los países la URSS tenía que intervenir para salvar al sistema. Por eso, el régimen comunista polaco quería mostrar su compromiso con la Unión Soviética tanto en el mantenimiento de un comunismo a la soviética, como en a su alianza militar, para evitar cualquier represalia militar soviética sobre territorio polaco. Una amenaza de intervención mlitar, que, sin embargo,  tras el estallido de la Guerra en Afganistán era ya impensable.

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Unidades del ejército popular de Polonia en Praga en 1968. Foto: histmag.org

A finales de los años 1960 y principios de los 1970 el Pacto de Varsovia contaba con una clara superioridad armamentística respecto a la OTAN en el centro de Europa. Sin embargo, los analistas de la OTAN  veían una amenaza de las fuerzas del pacto de Varsovia sobre Europa occidental. La organización atlantista, al conocer los planes soviéticos gracias a sus actividades de inteligencia, aumentó el armamento en Europa occidental pero de forma limitada, suficiente como para evitar ninguna acción militar del Pacto de Varsovia.

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Fuerzas de tierra de los países europeos clasificados por alianzas militares a mediados de los años 1970. Número de divisiones acorazadas, mecanizadas y aerotransportadas de cada estado. Foto: Pomocnik Historiczny “Zimna Wojna” Polityka

En 1984 se crea la Jefatura de los Ejércitos Occidentales del Pacto de Varsovia con sede en la base soviética de Legnica en la Baja Silesia. De esa jefatura dependían el Frente Polaco Nadmorski, el primer y el segundo frente occidentales de la Unión Soviética y el Frente Checoslovaco. Dentro de Polonia los soviéticos tenían armas nucleares  y 100.000 soldados en sus bases.

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Copia del mapa original  con el plan de la operación ofensiva del Frente Nadmorski de 1970, es decir el ataque de la República Popular de Polonia a Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda con el uso táctico de armamento nuclear. Foto: Pomocnik Historiczny “Zimna Wojna” Polityka.

Fue el coronel polaco Ryszard Kuklinski quien, actuando como espía, reveló a la OTAN los detalles, alcance y agresividad de los planes del Tratado de Varsovia. Él sabía que en Polonia quedaría un agujero negro nuclear después del contrataque de la OTAN. En otras palabras, es posible que el general (a título póstumo) polaco evitara la Tercera Guerra Mundial.

Entre finales de los años 1980 y principios de los 1990 la situación de los países del Bloque del Este cambió radicalmente. Con la caída del comunismo estos estados recuperaron su verdadera independencia respecto a la Unión Soviética, cuya desintegración acabó también con el Pacto de Varsovia. Los últimos militares soviéticos en Polonia abandonaron el país en 1993.

Unos eventos que condujeron al fin de la Primera Guerra Fría (en 2016 nos encontramos inmersos en los inicios de La Segunda Guerra Fría, que se inició con el Maidan en Kiev y la invasión rusa de Crimea en 2014)  y a que el plan del Frente Costero polaco perdiera su razón de ser, nunca fuera activado y fuera olvidado para siempre. Esperemos.

Fuentes

Atomowa Groza. Schrony w Nowej Hucie. Editado por el Museo de PRL en Nowa Huta, Cracovia
Pomocnik Historyczny POLITYKA  “Zimna Wojna”
Wikipedia