La Navidad en Polonia: tradición, magia y misticismo

La Navidad en Polonia: tradición, magia y misticismo

La festividad más importante en Polonia en el calendario desde un punto de vista estrictamente religioso es Semana Santa (Pascua). Para las familias polacas católicas, de hecho, esta puede ser mucho más importante que la celebración del nacimiento del hijo de Dios.

Sin embargo, la Navidad es, como en la mayoría de países cristianos, la mayor celebración cultural anual en Polonia. Estas fechas tan señaladas crean indiscutiblemente el momento más maravilloso y mágico del año en el país centroeuropeo.

El régimen comunista intentó durante años con mucho ímpetu quitar relevancia a la Navidad en Polonia por su esencia religiosa  y tradicional, pero no lo consiguió. La Navidad se celebraba en la Polonia comunista de forma tradicional tanto, o incluso más, que en la Polonia actual. Los polacos históricamente han tenido siempre mucho apego a la tradición y mucho a desapego a las imposiciones y prohibiciones.

La Lonja de los Paños en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró
La Lonja de los Paños en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

Los belenes (szopki)

Uno de los elementos más importantes en el abanico de decoraciones navideñas polacas son los belenes, además de los árboles navideños (choinki); estos últimos cuentan con mucho apego en todo el centro, este y Norte de Europa. Casi todas las iglesias en Polonia montan un belén, una representación de la natividad de Jesucristo, en su interior. Es posible ver un belén en un hogar polaco pero no es tan habitual como el árbol de Navidad. En Polonia no se estilan los belenes vivientes aunque si los belenes con figuras del nacimiento a tamaño real con animales.

El belén en la Iglesia de San Bernardo, junto al Monasterio de los Bernardinos y frente a la colina de Wawel, es cada año uno de los que más impresionan en Cracovia Foto: Ángel López Peiró
El belén en la Iglesia de San Bernardo, junto al Monasterio de los Bernardinos y frente a la colina de Wawel, es cada año uno de los que más impresionan en Cracovia Foto: Ángel López Peiró

En Cracovia existe la tradición desde el siglo XIX de hacer coloridos belenes de madera, cartón y aluminio (szopki krakowskie) que incluyen famosos elementos arquitectónicos de la ciudad. Desde hace 72 años esta tradición tiene también la forma de un famoso concurso que reúne a miles de estos, creados por escuelas, institutos, universitarios, jubilados, trabajadores, gente de todas las edades y profesiones. Los hay casi microscópicos y algunos que alcanzan los varios metros de altura. Los creadores de szopki krakowskie deben usar solo una serie de colores establecidos por las reglas del concurso, que queda escenificado junto al monumento al poeta Adam Mickiewicz en la Plaza del Mercado de Cracovia el primer jueves de diciembre cada año.

Algunos belenes cracovianos cuentan incluso con luces y elementos mecánicos, y la mayoría incluyen figuras de personajes polacos famosos históricos y actuales. Algunos van más allá y crean metaszopkas: inculyen personajes que llevan un pequeño belén cracoviano en sus manos. En algunos se percibe una buena dosis de sátira. Los mejores belenes son expuestos hasta febrero en el Museo Histórico de Cracovia en el Palacio Krzysztofory en el Rynek.

Típico belén cracoviano. Foto: Ángel López Peiró
Típico belén cracoviano. Foto: Ángel López Peiró
El concurso de belenes cracovianos en la Plaza del Mercado Foto: Globtrotter Hostel en Cracovia
El concurso de belenes cracovianos en la Plaza del Mercado Foto: Globtrotter Hostel en Cracovia

San Nicolás

El 6 de diciembre con ocasión de la festividad de San Nicolás, se celebra la tradición de Mikołajki. La versión polaca de Santa Claus trae regalos a los niños polacos a través de las chimeneas de sus casas en esta fecha. También se sube a tranvías y autobuses de muchas localidades polacas para alegrar y sacar una sonrisa a los pasajeros.

Mikołajki es quien tiene más popularidad en Polonia en comparación con los Reyes Magos, o el pequeño ángel (aniolek) o un duende (según la región) que trae regalos durante la Nochebuena (Wigilia).

Compras navideñas

La Navidad en Polonia también tiene su vertiente comercial como en todos los países donde se celebra. A los polacos les encanta hacer regalos, por muy sencillos que sean. Los centros comerciales en Polonia no escatiman esfuerzos para impresionar a los compradores con espectaculares decoraciones navideñas. Se estima que esta Navidad 2014 cada polaco va a gastarse de media unos 115 euros, una cifra modesta en comparación con los países occidentales, pero considerable si se contextualiza en el nivel de vida del país centroeuropeo. Si bien parece que la Navidad tiene un tinte cada vez más comercial en Polonia, sí que todavía tiene un carácter más religioso, cultural, tradicional y ante todo familiar que en muchos países de Europa occidental. No en vano, para los polacos la Navidad es, sobre todo, tiempo en familia y con amigos.

Iluminación navideña exterior del centro comercial Galeria Krakowska en Cracovia Foto. Ángel López Peiró
Iluminación navideña exterior del centro comercial Galeria Krakowska en Cracovia Foto. Ángel López Peiró

Esculturas de Hielo en Poznan

Cada año alrededor de la época navideña el Rynek de esta ciudad acoge el Festival Internacional de Esculturas de Hielo que reúne a escultores en hielo de diferentes países.

Escultura de hielo realizada en la edición de 2012 del festival Foto: Ángel López Peiró
Escultura de hielo realizada en la edición de 2012 del festival Foto: Ángel López Peiró

Tradicionales mercados y adornos navideños

Visitar Polonia durante estas fechas es una oportunidad de maravillarse con la magia navideña con la que las ciudades polacas acogen a sus habitantes y a los afortunados visitantes. En este país no se escatiman recursos a la hora de decorar las calles y adornar espectaculares árboles navideños. La Navidad se respira por todas partes a orillas del Vístula. Unas tierras no aptas para los detractores de esta celebración.

Aspecto de La Plaza del Mercado de Cracovia en Navidad Foto: Ángel López Peiró
Aspecto de La Plaza del Mercado de Cracovia en Navidad Foto: Ángel López Peiró
Iluminación en la Plaza del Mercado (Rynek) de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Iluminación en la Plaza del Mercado (Rynek) de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Árbol de navidad en el barrio de Nowe Miasto de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Árbol de navidad en el barrio de Nowe Miasto de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Tranvía navideño en Cracovia
Cracovia cuenta incluso con un tranvía navideño Foto: Ángel López Peiró

Los mercados navideños, con mucho arraigo en Polonia a causa de la gran influencia germánica en el país, impregnan las ciudades polacas en el espítitu navideño desde principios de diciembre o finales de noviembre y hasta finales de enero o principios de febrero. Los más famosos son los de Breslavia y Cracovia, ubicados en las emblemáticas plazas mayores de ambas ciudades, aunque rebosan encanto en todas las ciudades polacas. En ellos se puede encontrar productos de alimentación como embutidos, quesos, pierogi y miel, artesanía, ropa de abrigo y adornos navideños. Entre estos últimos destacan las bombki, las bolas de cristal pintadas a mano que se cuelgan de los árboles navideños. Estas son exportadas a todo el mundo por fabricantes polacos, principalmente en el sur del país.

Mercado navideño en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró
Mercado navideño en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

El siguiente vídeo muestra el ambiente que se respira en las engalanadas calles de Cracovia durante la Navidad:

En el Palacio de Wilanów a las afueras de Varsovia se puede ver un laberinto de luces con referencias no solo navideñas:

Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów con referencias a Alicia en el País de las Maravillas. Foto: Ángel López Peiró

La Wigilia: la nochebuena polaca

La Wigilia Bożego Narodzenia (Vigilia del Nacimiento de Dios) el 24 de diciembre es el punto álgido de la celebración navideña en Polonia. La palabra polaca Wigilia, como la española vigilia, proviene de la palabra latina vigiliare que significa observar, pasar la noche en guardia , y hace referencia a la espera de la llegada del Mesías al mundo. En Polonia se trataba de una noche espiritual de sacrificio, abstinencia en que se debería esperar el nacimiento de Cristo con un rezo silencioso y en estado vigilante. Sin embargo,  a los elementos cristianos de la Wigilia polaco se le unen muchos de origen eslavo pre-cristiano pagano.

Las tribus eslavas paganas celebraban el solsticio de invierno como festival de cosecha y como día para recordar a los que habían perecido. La noche del 24 de diciembre coincidía en medio del solsticio de invierno, la noche más larga del año y el inicio del año solar  y el ciclo anual de las plantas en la agricultura. Día de adoración del nacimiento del Sol en la antigua Roma que fue adoptado por el Cristianismo como efeméride del nacimiento de Jesucristo.

La Wigilia es una noche llena de simbolismo, misticismo y superstición en los hogares polacos donde la celebran de forma tradicional:

El árbol de Navidad, montado en muchos hogares el mismo día 24 por la mañana, simboliza la vitalidad y el renacer de la vida. El heno tiene una gran importancia simbólica en la Wigilia. Se pone debajo de un mantel blanco que cubre la mesa. Esto recuerda a los familiares reunidos alrededor de la mesa que Jesús nació en un humilde establo, en pesebre sobre el heno. También se pone heno en los rincones del salón para garantizar abundancia durante el próximo año. El grano, esparcido debajo del mantel junto al heno, es también un símbolo de prosperidad y abundancia para el año siguiente. Es visto como una fuerza revitalizante que simboliza la inmortalidad y la riqueza. Las nueces simbolizan el misterio, el dinero y la fertilidad. Las manzanas son símbolos de amor y salud. Colgadas en el árbol de Navidad deben proporcionar fuerza y larga vida a los miembros de la familia.

Cuando ponen la mesa para la cena de Wigilia, los polacos se aseguran que dejan una silla extra libre, pero con platos y cubiertos. Simbólicamente, y acorde a la antigua tradición, este lugar es para los seres queridos que fallecieron cuyos espíritus pueden querer volver durante esta noche guiados a sus casos por la luz de la vela que ilumina la mesa durante la Wigilia. Hoy en día se dice que la silla y el plato extras son por si aparece un invitado sorpresa, o para durante el trascurso de la noche invitar a alguien que iba a pasar la noche en solitud. Pero el misticismo y la superstición que rodean a esta celebración no terminan aquí:

El invitado que entra primero en la casa donde se celebra la reunión familiar de Nochebuena es muy importante. Si se trata de una mujer es un presagio de que habrá problemas por lo que es preferible que sea un hombre y así se planifica en muchos hogares polacos. Esta superstición también es válida para  la primera persona que llama por teléfono durante el 24 de diciembre. Las parejas tienen que besarse debajo de una planta de acebo colgante, que debe adornar los hogares polacos en Navidad, durante esta noche para tener buena suerte en la perpetuación de su amor.

Antiguamente se creía en Polonia que los animales adquirían un poder especial y podían hablar durante esta noche. Era importante escucharles para presagiar el futuro del próximo año.

El dicho polaco jaka Wigilia, taki cały rok significa “como en la Wigilia, así todo el año”. En Polonia se cree que el devenir la Nochebuena  y el ambiente que se respira durante esta noche, es un presagio sobre el devenir del próximo año. Por eso, se intenta que sea un momento de paz y armonía en un ambiente familiar, sin rencores, disputas o discusiones alguna.

Según marca la costumbre, en la casa donde se celebra la Wigilia, todo debe estar listo para la cena al caer la primera estrella, momento en que se suele iniciar la celebración (generalmente alrededor de las 4 o 5 de la tarde, anochece entre las 15.00 y las 16.00 horas en Polonia según la localización en esta época del año).

Es una referencia simbólica a la estrella de Belén, que anunció el nacimiento de Jesús a los Tres Reyes Magos. La cena comienza con una oración y la lectura de un fragmento del Evangelio de Mateo y el Evangelio de Lucas, en la sección en que habla del nacimiento de Jesús. Normalmente la lectura va a cargo del anfitrión donde se celebra la cena, o la persona con más autoridad dentro de la familia.

Pero el momento más importante de la ansiada Wigilia es el reparto del opłatek, una hostia bendecida, de forma rectangular, hecha de harina y con relieves religiosos en su superficie. Generalmente el anfitrión o la persona más vieja o venerada de la familia empieza el acto de romper y compartir el opłatek con el resto de los familiares alrededor de la mesa. Cada miembro de la familia debe romper un trozo de su opłatek y dárselo a su familiar al tiempo que le expresa buenos deseos que conciernen a la salud, felicidad, amor y el éxito. Así con reciprocidad hasta que todos los miembros de la familia han comido un poco del opłatek de todos los presentes en la cena. Esta costumbre simboliza la reconciliación, el perdón de cualquier falta o queja y los mejores deseos para el próximo año. Se remonta al antiguo rito cristiano de compartir el pan como símbolo de hermandad y pertenencia a una comunidad cristiana. En la Edad Media la hostia fue introducida en substitución del plan y en Polonia era también añadida a los animales de granja durante esta noche, ya que estos al poder hablar eran como humanos por una noche.

La cena de la Wigilia consiste normalmente de 12 platos, en realidad platitos para fortuna del estómago de los comensales, que simbolizan los 12 discípulos de Jesús. Ninguno de ellos contiene carne como herencia de la prohibición religiosa al tratarse originalmente de una noche de sacrificio. Los ingredientes principales e indispensables esta noche en una mesa polaca son la col, la col agria, las setas, los pierogi, la sopa de remolacha (normalmente servida con unos raviolis rellenos de setas llamados uszki) y el pescado, principalmente carpa, cocinada de una y mil maneras. En el sur y este de Polonia es muy típico cocinar la carpa al estilo judío ( al horno, rellena de cebolla, y zanahoria) que es una versión polaca del famoso pescado gefilte de los judíos asquenazíes, cuya presencia fue muy significativa en Polonia durante casi 1000 años. Es muy chocante ver puestos con pequeñas piscinas llenas de carpas vivas a la venta en algunas localidades polacas en los días previos a la Wigilia.

Existen sin embargo grandes diferencias regionales en el menú de la cena de Wigilia por lo que es difícil crear una lista de los platos que se encontrarán en cualquier mesa polaca durante esa noche.

Las semillas de amapola  y la miel en la kutia, original de Podlaquia al noreste de Poloniasin embargo no suelen faltar.

Después de la saciante cena es el turno de cantar en familia los villancicos polacos (kolędy), con fama internacional de ser uno de los más melódicos y hermosos del mundo, para hacer tiempo hasta la medianoche. A esa hora se celebra en Polonia como en muchos otros países la Misa del Gallo, conocida aquí como pasterka. Una misa que en Polonia puede durar hasta casi 2 horas pero que  los villancicos hacen muy amena y emotiva.

Como curiosidad merece la pena mencionar que mirar la película Solo en Casa se ha convertido en una tradición navideña en Polonia en Wigilia o durante el Día de navidad, ya que la película se ha emitido en la televisión nacional TVP desde principios de los años 1990 en Navidad. En las navidades de 2011, más de 5 millones de polacos vieron la película en televisión.

El Día de Navidad

En este día se va a misa si no se ha ido la noche anterior, la familia se vuelve a reunir y los polacos lo pasan tranquilamente en casa. El 25 de diciembre se come platos  a base de carne como el bigos, dulces y chocolates y tartas como el makowiec, relleno de semillas de amapola. Según la tradición, solo los familiares más cercanos pueden hacer una visita y se espera al día 26 para pasar tiempo con los amigos y parientes lejanos.

El Día de San Esteban

En este día solemne, al que los polacos se refieren como Segundo Día de Navidad, se conmemora la muerte del primer mártir cristiano San Esteban. Es un día para seguir en familia, visitar otros familiares más lejanos y pasar tiempo con amigos. Es siempre un día festivo en Polonia.

Los villancicos polacos: las kolędy

Algunos villancicos polacos son versiones en esta lengua de villancicos tradicionales que también se cantan en los países hispanohablantes. Otros son propios de Polonia, donde las kolędy son una parte esencial de la Navidad desde el siglo XV.

Estos son algunos de los villancicos y canciones pastoriles tradicionales más famosos en Polonia:

Bóg sie rodzi (Ha nacido Dios)

Lulajże, Jezuniu (Nana a Jesús)

Przybieżeli do Betlejem (Los pastores corrieron hacia Belén)

Wsród Nocnej Ciszy (En medio de la noche silenciosa)

Vídeo con villancicos cantados en varias iglesias de Cracovia:

Los grupos de cantantes de villancicos  (kolędnicy)

En Polonia algunos hombre jóvenes, y en algunos casos acompañados por mujeres, forman grupos de cantantes de villancicos que, disfrazados de formas variopintas representando animales y figuras simbólicas, van de casa en casa a cantar y expresar buenos deseos con una estrella de Belén decorada al detalle o un belén. A cambio reciben pequeños regalos, dinero o dulces.

En muchas ciudades polacas a parte de los tradicionales conciertos de villancicos en las iglesias, también se organizan cantadas populares de villancicos en calles y plazas, donde participa  gente de todas las edades y aptitudes de canto.

Feliz Navidad. Wesołych Świąt Bożego Narodzenia.

Para este artículo como fuentes he usado mis visitas, experiencias e investigaciones además del libro The Essential Guide to Being Polish. 50 facts & facets of nationhood, de Anna Spysz y Marta Turek. New Europe Books 2013

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Los ‘pierniki’, las famosas galletas de jengibre de Toruń

Los ‘pierniki’, las famosas galletas de jengibre de Toruń

Pierniki de Torun cubiertos de chocolate Foto: Marcin Floryan/wikicommons

La encantadora antigua ciudad hanseática de Toruń, a orillas del Río Vístula–cuyo control se alternaron los reinos polacos y germánicos a lo largo de la historia–es conocida por ser la localidad natal del polifacético y archiconocido astrónomo Nicolás Copérnico. No obstante, la ciudad debe parte de su fama a uno de sus productos autóctonos: las galletas de pan de jengibre conocidas en polaco como torusnkie pierniki.

Una de las dos plazas del mercado (Rynek) engalanada para las fiestas navideñas Foto. Ángel López Peiró
Una de las dos plazas del mercado (Rynek) que hay en Torun, la antigua, engalanada para las fiestas navideñas Foto: Ángel López Peiró

Origen histórico

La tradición de hornear galletas de jengibre en Torun se remonta al siglo XIII, y su origen hay que buscarlo en los conventos de la ciudad, entonces bajo el reinado de los Caballeros Teutónicos. Se dice, sin embargo, en relación a la primera referencia escrita de la que se tiene constancia, que su receta fue descubierta en 1380, por pura casualidad, por un panadero y pastelero toruniano, Niclos Czan. Un día éste mezcló por error la masa de harina y miel con especias, pero quiso experimentar un poco y quedó maravillado por el gusto de las galletas al sacarlas del horno.

De hecho, la palabra piernik en polaco (pan de jengibre) proviene de la antigua palabra polaca para describir la mezcla de especias conocida como pierna, añadida a la harina y la miel, o melaza en su lugar, para hacer la masa del pan de jengibre. Estas especias llegaron a Europa gracias a las cruzadas, que iniciaron el comercio entre Europa y Oriente Medio. Muy pocos panaderos conocían la receta secreta, que no querían revelar al resto del gremio.

En la Torun medieval los pierniki empezaron a ser consumidos sobre todo como acompañantes de licores fuertes. Muy pronto los pierniki de Torun se ganaron el paladar de los polacos y triunfaron también en el extranjero. La clave de su gran  éxito comercial fue la alta calidad de la harina de trigo producida en la zona de Torún, y la ubicación de la ciudad en las rutas comerciales que traían las especias de Oriente Medio.

Hoy en día, con gusto predominante de jengibre, son exportados a todo el mundo y uno de los produtos de repostería con más popularidad en Polonia .

El Museo de los Pierniki en Toruń

No se trata de un museo convencional sino uno en que los visitantes interactúan con los guías y en que se les hace trabajar, como pasteleros. El museo agrupa a los visitantes en pequeños grupos a los que recibe un guía, en polaco o en inglés según la procedencia de los visitantes. El instructor explica la historia de los pierniki, describe la Torun medieval para a continuación dar instrucciones a los aprendices sobre qué ingredientes añadir, cómo preparar la masa del piernik y cómo darle forma. Las constantes bromas y un polaco muy arcaico hacen la clase mucho más amena. Luego es el turno de los estudiantes para intentar pasar el examen y llevarse unos pierniki a casa.

Instructor explicando cómo preparar la masa de los pierniki en el Museo de los Piernikis de Torún Foto: Ángel López Peiró
Instructor explicando cómo preparar la masa de los pierniki en el Museo de los Piernikis de Torún Foto: Ángel López Peiró

Un epigrama del poeta Jakub Fryderik Hoffman del siglo XVIII, expuesto en el museo, y basado en un antiguo dicho polaco hace referencia a los pierniki:

Las mejores cosas de Polonia: el vodka de Gdansk, los pierniki de Torun, las mujeres de Cracovia y los zapatos de Varsovia.

Famoso dicho polaco en el Museo de los Pierniki de Torun
Epigrama de Hoffman sobre un antiguo dicho polaco en el Museo de los Pierniki de Torun Foto: Ángel López Peiró

Más información en la página web del Museo de los Pierniki de Torun

Los pierniki, parte de la Navidad polaca

Los pierniki  se consumen todo el año pero adquieren una mayor popularidad en Navidad, como en el caso de las galletas de jengibre de los países germánicos, y muchos son horneados con formas relacionadas con esta tradición cristiana. Los pierniki con forma de árbol de navidad son habituales en toda Polonia, y muy frecuentemente aparecen en los hogares polacos colgando de los árboles de navidad verdaderos.

Pierniki colgando de un árbol de navidad (choinka) Foto:http://czerwieniblekit.blox.pl/
Pierniki colgando de un árbol de navidad (choinka) Foto:http://czerwieniblekit.blox.pl/

Sin duda, la Navidad es una ocasión inmejorable para visitar Torún ya que, además de comprar pierniki, uno puede descubrir sus mercados navideños y disfrutar de una de las mejores escenas gastronómicas en Polonia. La ciudad adquiere un ambiente muy especial en estas fechas.

Un mercado navideño en Torun. Foto: Ángel López Peiró
Un mercado navideño en la Nueva Plaza del Mercado de Torun Foto: Ángel López Peiró

Variedades

Los pierniki pueden comprarse en muchas de las principales ciudades polacas pero hay que ir a su lugar de origen, la hermosa ciudad vieja de Torun, para poder elegir entre una mayor variedad de pasteleros, formas y gustos.

Son muy populares los pierniki con forma del retrato de Copérnico así como los que toman forma de corazón, a menudo cubiertos de chocolate, conocidos como katarzynki (de Catalina). Una entre muchas leyendas cuenta que un aprendiz de pastelero quiso impresionar a la hija de su maestro, de nombre Katarzyna y de quien estaba enamorado, diseñando esta galleta.

Anecdotario

  • A modo de anécdota hay que explicar que Fryderyk Chopin, a los 15 años de edad paró en Torun de camino al pueblo de Szafarnia y se alojó en casa de su padrino de bautizo Fryderyk Florian Skarbek. Allí probó por primera vez los pierniki. Hasta tal punto le gustaron que escribió una carta a  su amigo Jan Matuszyński sobre estos y le mandó algunos a Varsovia. Por eso el mayor productor de pierniki, FC Kopernik SA, creó unos pierniki llamados Scherzo en su honor con el retrato del compositor en el envoltorio.
  • La ciudad de Torun regaló en 1778 a la Emperatriz de Rusia Catalina la Grande una galleta de jengibre gigante, de 2 metros de longitud y 30 cm de grosor, decorada con el escudo de armas de la ciudad.
  • Desde 2002 se celebra el Festival de los Pierniki en Torun cada año en junio.
  • En la actualidad hay dos principales productores de pierniki de Torun: la ya citada FC Kopernik-que cuenta con tiendas en otras ciudades polacas–sucesora de una fábrica fundada en 1760 y único productor durante la época comunista– y Bartkowscy Piekarnia Cukiernia Toruń, una asociación de panaderos espacializados en producir pan de jengibre.
  • En 2003, la empresa FC Kopernik SA consiguió hacerse con la denominación de origen “Pan de jengibre de Torun” como marca registrada en la oficina de patentes. Esto implicaba la prohibición de comercializar pierniki a otras empresas. Procesos judiciales fueron abiertos por otras partes implicadas en 2005 y 2006. Finalmente, en 2007 la Corte Administrativa de Varsovia anuló la decisión de la oficina de patentes permitiendo la competencia a Kopernik SA.
  • En el siglo XVI Torun y la ciudad de Nuremberg en Alemania, famosa entonces por sus especiales  tortitas, querían proteger los secretos de sus propias recetas una de la otra. Finalmente en 1556, ambas ciudades alcanzaron un acuerdo por el cual cada ciudad podría hornear las especialidades de la otra, pero no podían compartirlas con ninguna otra ciudad.

Un servidor aprendió a preparar sus propios perniki en el Museo de los Pierniki en diciembre de 2012. Una experiencia cultural y gastronómica divertida e irrepetible.

Ángel haciendo pierniki (galletas de pan de jengibre) en Torún
El que aquí les escribe preparando la masa de las galletas de jengibre en el Museo de los Pierniki de Torún

Fuentes bibliográficas

Made in Poland: Kultura, Design, Miejsca de Krzysztof Zywczak Wydawnictwo SBM Varsovia 2014

visittorun.pl

La hospitalidad polaca, famosa en todo el mundo

La hospitalidad polaca, famosa en todo el mundo

La gran hospitalidad de los polacos con sus invitados en casa es conocida en todo el mundo. Es una hospitalidad que se manifiesta en una simpatía única con los invitados, amigos, vecinos, turistas y extranjeros por igual.

El antiguo proverbio polaco Gosc w dom, Bóg w dom (Un huésped en casa, Dios en casa) viene a decir que tener un invitado en casa es como tener a Dios e implica que ambos deberían ser tratados con la máxima cordialidad y respeto.

Esta hospitalidad polaca legendaria seguramente se remonta a las antiguas creencias y tradiciones sobre las normas sociales en la antigua Polonia rural.

También es importante explicar  para entender esta hospitalidad que durante la época comunista  había muy pocas cafeterías y restaurantes funcionando en el país — ya que el régimen de PRL (República Popular de Polonia) había nacionalizado y cerrado la mayoría y creado en su lugar algunos bares de leche— y todas muy distantes entre sí, por lo que era más lógico invitar a conocidos y amigos  además de familiares a la casa de uno. La mesa en los hogares polacos siempre estaba llena de jamones y embutidos, bocadillos y platos calientes. Se pasaba el tiempo comiendo, hablando, bebiendo y también cantando Sto Lat si se celebraba el santo o el cumpleaños de alguien.  Sto Lat significa ‘100 años’ en el sentido de “deseamos que vivas 100 años!”

Una de los aspectos característicos de la hospitalidad polaca en la actualidad es el hecho que cuando alguien visita un hogar polaco sin haber avisado antes (bez zapowiedi) tiene toda la certeza que será bien recibido, se le ofrecerá bebida, comida y se le dará conversación durante el tiempo que estime necesario quedarse allí.

Se dice a menudo que los polacos son hospitalarios, amables y muestran mucha simpatía y generosidad cuando tienen invitados que se alojan en su casa varios días. Pueden incluso cogerse días libres en el trabajo para pasar tiempo con ellos, mostrarles puntos de interés turísticos cercanos,  y también traérselos cuando visitan a familiares y amigos. Cada una de estas visitas suele terminar con un festín de tartas, galletas, embutidos, bocadillos, comidas, cenas y litros de café y té.

Muchos extranjeros en el país aseguran que en innumerables ocasiones se les ha obligado a comer y beber hasta no poder más y, ciertamente, yo doy fe de ello. Durante el desayuno, comida y cena te sentarán con toda la familia,  se te servirá siempre las mayores porciones y no te aceptarán un no como respuesta al preguntarte si quieres algo en concreto.

Si se trata de una ocasión especial, los invitados en una casa de Polonia no pueden permitirse ignorar a una botella de vodka, o  mucho más habitual ya en Polonia, de vino,  a no ser que conduzcan, se estén medicando u otras excepciones. Casi sin que uno se haya dado cuenta le habrán llenado el vaso y siempre le servirán al invitado antes que a ellos mismos y las otras personas alrededor de la mesa. Es interesante añadir que en Polonia nunca se debe beber el vodka servido por uno mismo, sino que siempre hay que servirlo unos a otros, y mirar a los ojos de la otra persona cuando se brinda.

Durante la cena de Nochebuena, en la mayoría de hogares polacos es tradición dejar preparado un sitio en la mesa con los platos y cubiertos por si alguien llama a la puerta para cenar, algo que no puede ser negado. Algo que también simboliza de algún modo la ausencia de seres queridos que ya no están en este mundo.

Merece la pena mencionar también que cuando los polacos organizan una parapetówka, una fiesta de inauguración de un piso (no necesariamente nuevo, ni comprado, sino en referencia a que alguien empieza a vivir en el mismo), todos los invitados traen un regalo, que acostumbra a ser algo útil para el piso o comida, chocolate o botellas de vino.

Más allá de la comida y la bebida, es curioso que en Polonia siempre tienen preparadas alpargatas para los invitados, ya que como en muchos otros países es obligatorio quitarse los zapatos al entrar en casa.

Para este artículo he usado como fuentes mi experiencia personal y la información que aparece en el libro The Essential Guide to Being Polish (50 Facts and Facets of Nationhood) (La Guía Esencial para ser polaco, 50 hechos y facetas de nacionalidad) de las escritoras polacas Anna Spysz y Marta Turek.