Walenty Badylak: El antiguo combatiente de AK (Ejército Nacional en la Polonia ocupada) que se quemó a lo bonzo en la Plaza de Cracovia para denunciar la mentira de Katyn

Walenty Badylak: El antiguo combatiente de AK (Ejército Nacional en la Polonia ocupada) que se quemó a lo bonzo en la Plaza de Cracovia para denunciar la mentira de Katyn

El frío viernes 21 de marzo de 1980 un suceso tan inesperado como estremecedor interrumpió el trascurso de la vida de Cracovia, el ir y venir de los cracovianos, en el mismísimo centro neurálgico de la ciudad: la medieval, famosa y enorme Plaza del Mercado Principal (Rynek Glowny); entonces no era todavía un conocido punto de interés turístico y ese día estaba cubierta por un fino manto de nieve.

Ante la mirada de los transeúntes, un hombre mayor primero se encadenó a una toma de agua (boca de acceso), ubicada en la zona noroeste de la plaza. A continuación se roció con gasolina y se prendió fuego. Murió allí mismo, generando horror, incredulidad, e incluso indiferencia, en los que presenciaron los hechos.

A los pocos minutos de la tragedia un grupo de gente se aglomeró alrededor de sus restos mortales. Una imagen del lugar que recogió muchas otras durante las siguientes horas y días el fotógrafo Stanisław Markowski. Fotos recopiladas en su libro Ku Wolnosci (Hacia la libertad) publicado en 2010.

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El cadáver de Walenty Badylak poco después de autominmolarse en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Stanisław Markowski

Por la noche numerosos cracovianos dejaron en el lugar velas y flores y algunos se quedaron rezando en el lugar de la inmolación. Por la mañana estas habían desaparecido. Nadie sabe quién las cogió, aunque es lógico sospechar de las autoridades locales y la milicia.

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Foto: Stanisław Markowski

La prensa local informó sobre el suceso con crónicas que hablaban de un jubilado enfermo mental, que había estado mucho tiempo en tratamiento.  Ese fue el rumor que se extendió por la ciudad durante las primeras horas tras el suceso y la versión oficial que anunció la milicia, que por cierto contaba con una comisaría muy cerca del lugar de la tragedia.

Al día siguiente, las autoridades locales colocaron unos enormes carteles para tapar el lugar, como se aprecia en esta fotografía de Markowski:

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Foto: Stanisław Markowski

Sin embargo, los que conocían a este hombre sabían ya la verdad. Walenty Badylak, a sus 76 años, tras haber luchado en el Ejército Nacional contra los ocupantes alemanes y soviéticos, no podía soportar que el gobierno comunista polaco, impuesto y controlado por los soviéticos, escondiera la verdad sobre las llamadas masacres de Katyn de 1940 y que nadie hiciera o estuviera en condiciones de hacer nada para acabar con esa situación. En abril de ese año el NVKD asesinó a unos 20.000 oficiales, policías, intelectuales y civiles polacos deportados a la Unión Soviética.

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Walenty Badylak

En un primer momento, casi nadie relacionó el trágico evento en la plaza con motivos políticos y menos todavía con Katyn. En 1980 nadie en Polonia hablaba (públicamente) sobre Katyn–al igual que sobre la mayoría de episodios más escabrosos y espinosos de la guerra como el Holocausto– y las autoridades seguían escondiendo la verdad. El gobierno comunista intentaba acallar cualquier referencia al tema y en todo caso aferrarse siempre a la versión oficial soviética de los hechos, que había sido culpabilizar a las SS alemanas por los crímenes; estos salieron a la luz cuando el oficial Rudolf Christoph Freiherr von Gersdorff descubrió las primeras fosas comunes en el bosque de Katyn en abril de 1943.

En agosto de 1980 varios activistas cracovianos de oposición al régimen, tras averiguar la verdad sobre las razones para el suicidio de Badylak, empezaron a organizar actos para honrar su figura. Se trataba de  miembros de la Comunidad de trabajadores Cristianos, la Confederación para una Polonia Independiente y el Comité de Estudiantes del sindicato Solidaridad, entre otras organizaciones.

En 1982, en plena Ley Marcial, un grupo de estudiantes activistas de la oposición al régimen depositaron flores en forma de V de victoria, el símbolo de Solidaridad, que empezaba en el punto donde se produjo la muerte de Badylak. El día antes habían avisado al ya mencionado Markowski para que capturara la imagen. Este se subio a uno de los edificios contiguos y tomó la instantanea, en la que también incluyó a una pareja joven. Una fotografía poco conocida con un gran valor simbólico en la lucha histórica por la libertad de Polonia.

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Foto: Stanislaw Markowski en su libro Ku Wolności.

En el lugar de la inmolación del soldado retirado, se creó en 1990, ya en una Polonia libre, un pozo de vista o registro, junto al que se añadió una placa conmemorativa en el suelo en la que se leía

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Foto: Stanisław Markowski

y se lee hoy en día:

Pozo de registro en honor a Walenty Badylak

Walenty Badylak 1904-1980

En este lugar el día 21 de marzo de 1980 Walenty Badilak soldado de Armia Krajowa (Ejército Nacional) cometió un dramático acto de inmolación en protesta contra la desmoralización de los jóvenes, contra la destrucción de los oficios artesanales y contra la confabulación silenciosa entorno a la masacre sufrida por los oficiales polacos en Katyn a manos de comunistas bolcheviques genocidas.

Como no podía vivir en una mentira, murió por la verdad

La placa fue revelada por un nieto de Badylak, el sacerdote Wojciech Badylak. En 2004 se añadió de nuevo al lugar una toma de agua, en referencia a la que se había  encadenó el que es ya considerado por muchos un mártir o héroe en la lucha polaca por la libertad. Se añadió también a la toma de agua un texto parecido al de la placa para hacerlo más visible.  Un lugar de donde hoy se saca agua para los caballos de las calesas y para las paradas de flores de la plaza. Un punto por el pasan cada día miles de cracovianos y turistas, la mayoría desconocedores de lo que allí sucedió.

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Foto: Wikimedia commons
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Foto: Ángel López Peiró

Hace unos años los directores Jaroslaw Manka y Maciej Grabys realizaron un film documental dedicado a la figura de con el título Swiety Ogien -Katyn (Fuego Sagrado-Katyn). Lo pueden ver a continuación. Es en polaco y desgraciadamente no está subtitulado.

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El Festival de la Cultura Judía de Cracovia: 25 años resucitando el pasado judío de Polonia

El Festival de la Cultura Judía de Cracovia: 25 años resucitando el pasado judío de Polonia

Un concierto de cantores en la Sinanoga Progresista de Cracovia (Tempel) durante el Festival de la Cultura Judía de Cracovia Foto: jewishfestival.pl

En 1939 vivían en Cracovia unos 70.000 judíos–incluyendo miles de judíos asimilados–más de una cuarta parte de los habitantes de la ciudad. En 2015 apenas llegan a los 1.000–incluyendo a los que se consideran polacos de origen judío y los polacos llamados filojudios– y poco más de 100 cracovianos asisten a las sinagogas regularmente.

Aún con todo, la comunidad  judía de Cracovia vive su mejor momento desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Consecuencia y a la vez causa de ello es que la ciudad organice anualmente la mayor “fiesta judía” del mundo, que hoy pone en marcha su vigésimo quinta edición (la quinta seguida a la que asiste el que les escribe), del 25 de junio al 5 de julio. Un festival fundado por polacos gentiles (no judíos) en 1988 pero apoyado y coorganizado desde entonces por la comunidad judía local. En realidad el festival empezó a funcionar con el formato actual ya en 1991, en una Polonia libre y democrática, con mejor ánimo para este tipo de celebraciones que durante el régimen pro-soviético.

El lema elegido para celebrar el cuarto de siglo del festival es kwartał (cuarto y barrio en polaco), que hace referencia al aniversario, pero sobe todo al espacio donde tiene lugar el evento: el antiguo barrio judío de Cracovia, Kazimierz. Para tal fin se ha creado un nuevo espacio como nuevo centro neurálgico del festival en la calle Dajwor, detrás de la Sinagoga Antigua y las murallas medievales de la ciudad judía.

Cartel de la 25 edición del  Festival de la Cultura Judía de Cracovia
Cartel de la 25 edición del Festival de la Cultura Judía de Cracovia Fuente: jewishfestival.pl

Un evento que cada año transforma y revoluciona la ciudad de Cracovia durante 10 días para conmemorar y, en cierto modo, devolver a la vida un mundo que dejó de exisitir hace 75 años. El festival es mucho más que una fiesta. Gracias a las conferencias, debates, lecturas del Torán, ceremonias religiosas judías abiertas a todo el público como el Kabbalat Shabbat (habitual en el primer viernes del festival), visitas guiadas, talleres culinarios permite descubrir cómo era la vida judía en Cracovia, la cultura de los judíos polacos, la cultura judía actual en Israel y aspectos de las poblaciones judías de la diáspora en todo el mundo.

El festival es una forma de homenajear a a los judíos que vivieron aquí, y que tanto contribuyeron a la cultura polaca

Cracovia ha sido históricamente una de las ciudades más importantes y simbólicas para el judaísmo ashkenazí en Europa; hoy  lo sigue siendo a pesar de encontrarse a un paso de Auschwitz, el mayor cementerio judío en el mundo y símbolo de la aniquilación de esta civilización europea.

El eminente talmudista Moses Isserles (Rema) y el cabalista Natan Szpiro nacieron y realizaron sus trabajos en Cracovia. La magnate de los cosméticos Helena Rubinstein también era oriunda de una familia del barrio de Kazimierz.  Yoram Gross conquistó Australia y el mundo con sus dibujos animados, marcados por sus experiencias durante la guerra en Polonia. Su hermano Natan fue un destacado director de cine en yiddish en Polonia e Israel. Józef Bau fue uno de los artistas más destacados en los inicios del nuevo estado de Israel.

Para entender la importancia de esta ciudad para el mundo judío puede ser muy útil ver este documental de 1939 sobre la Cracovia judía en esa época, pocos meses antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial (en inglés)

Por desgracia Polonia, que albergó la mayor población judía en Europa durante siglos, sigue siendo para muchos judíos sinónimo de muerte y Holocausto. Muchos israelís e norteamericanos siguen viajando a Polonia principalmente para visitar los campos de concentración y tienen poco interés en explorar el legado que mil años de vida judía han dejado en el país centroeuropeo.

Sin embargo, desde el fin del comunismo y la entrada del país en la UE, la recuperación de la cultura, el patrimonio y las comunidades judías en Polonia–gracias al esfuerzo de muchos polacos, tanto católicos como judíos y a las instituciones del país–están cambiando la actitud de muchos judíos extranjeros hacia Polonia. Asimismo, están rebajando considerablemente el ya minoritario antisemitismo en Polonia, que tiene tintes religiosos, económicos y asocia a los judíos con el régimen comunista.

En 1993 Steven Spielberg llevó a la gran pantalla la historia de los judíos de Cracovia y un empresario alemán que salvó la vida de un millar de ellos, gracias a la archiconocida Lista de Schindler. Desde entonces miles de personas han visitado la ciudad para conocer de primera mano además de las siste sinagogas y los dos cementerios judíos, los lugares retratados en el film que marcaron la trágica historia de la ciudad bajo la ocupación alemana: la susodicha fábrica de esmaltes y chatarra de Oscar Schindler, el campo de concentración de Plaszów donde Amon Goeth aterrorizaba y asesinaba a los prisioneros como diversión, la farmacia que quedó encajonada dentro del gueto judío, en la que el farmacéutico Tadeusz Pankiewicz escondió y ayudó a decenas de personas (ahora un museo de visita obligada), la misma Plaza de los Héroes del Gueto con sus peculiares sillas, no mancas de un fuerte simbolismo, y los pintorescos rincones de Kazimierz que Spielberg eligió para rodar el film.

Es más fácil y más seguro ser judío hoy en día en Polonia que en ningún otro lugar de Europa

25 años de festival y de florecimiento de la Polonia judía: misión cumplida

Un concierto en la calle Szeroka de Cracovia es el acto culminante del Festival de Cultura Judía de Cracovia que celebra cada año el gran legado judío del país Foto: mjs-creative.com
Un concierto en la calle Szeroka de Cracovia es el acto culminante del Festival de Cultura Judía de Cracovia que celebra cada año el gran legado judío del país
Foto: mjs-creative.com

Que Cracovia albergue hoy el mayor festival de cultura judía en Europa es un milagro. La poca vida judía que quedó en Polonia después la guerra, y las emigraciones a Israel, pasó a la clandestinidad durante la época comunista. Muchos judíos que sobrevivieron al Holocausto y decidieron permanecer en Polonia pasaron a ser judíos clandestinos: escondieron su verdadera identidad a sus hijos, y empezaron una vida no judía. Muchos de ellos en la Polonia ya democrática, en el lecho de muerte, confesaron la verdad a hijos y nietos, que ahora intentan adentrarse en su  mundo,  cultura y fe propias, pero hasta hace poco desconocidas.

En la década de 1970, con la primera generación nacida bajo el comunismo, mucha gente joven comenzó a mirar hacia atrás con nostalgia a los días en que Polonia era menos gris y más multicultural. Estos jóvenes encontraron la inspiración para la Polonia que querían en el período de entreguerras, que fue también la época dorada de la Polonia de los Judios (hasta la muerte del mariscal Pilsudski en 1935, momento en que el antisemitismo se disparó en Polonia).

Este fue el caso del director del festival. Un joven polaco de familia católica tradicional, Janusz Makuch en 1988 fundó el festival junto al productor de cine y activista cultural Krzysztof Gierat. Se trataba de un evento muy humilde y de frecuencia bianual en sus inicios.

Janusz Makuch, Director del Festival de la Cultura Judía de Cracovia
Janusz Makuch, Director del Festival de la Cultura Judía de Cracovia Foto: 24godziny.info

Cuando Makuch tenía 14 años en su ciudad natal, Puławy, un hombre mayor le contó que allí antes de la guerra más de la mitad de los habitantes eran judíos. Fue la primera vez que él escuchó la palabra judío.

Desde ese momento Makuch se convirtió en un meshugeneh (loco en yiddish). Quedó fascinado con todo lo judío. Cuando se mudó a Cracovia para estudiar filología polaca, empezó a pasar tiempo con la entonces diminuta comunidad judía de Cracovia, unas 300 personas.

“El festival es una forma de homenajear a los judíos que vivieron aquí, y que tanto contribuyeron a la cultura polaca” , “estamos intentando trabajar para nuestro derecho moral de juzgar la historia“, aseguró en 2007 en declaraciones recogidas por un artículo sobre el festival en el New York Times.

La resurrección de Kazimierz

Kazimierz, el barrio judío de Cracovia, sobrevivió la Segunda Guerra Mundial sin destrucción alguna a nivel arquitectónico.  Los ocupantes alemanes nazis de la ciudad dejaron el barrio de Kazimierz intacto–aunque sí sabotearon las sinagogas–para atestiguar la vida judía en la ciudad durante más de 800 años y como prueba de la aniquilación de lo que ellos consideraban una raza subhumana. El aspecto arquitectónico de este barrio en los años 1930 difiere sorprendentemente muy poco del actual. Tras la guerra, la mayoría de habitantes del barrio habían muerto, y muchos de sus inmuebles fueron ocupados por polacos gentiles. Tras la caída del Telón de Acero algunos descendientes de los propietarios de estos inmuebles empezaron a intentar recuperar estas propiedades, con lo que se crearon centenares de litigios, en muchos casos todavía por resolver, pese a que el estado polaco ofrece un programa de compensaciones para todos aquellas familias que perdieron propiedades durante la guerra y el comunismo.

El barrio entró en claro declive y abandono durante la posguerra y no se empezó a recuperar hasta los años 1990; Kazimierz dejó de ser una zona activa a nivel comercial, cultural y de ocio.

La sinagoga más antigua de Polonia en pie, que data del 1504, en la calle Szeroka en el barrio de Kazimierz de Cracovia
La sinagoga más antigua de Polonia en pie, que data del 1504, en la calle Szeroka en el barrio de Kazimierz de Cracovia Foto: Ángel López Peiró

El barrio de Kazimierz durante la Polonia comunista era conocido como una zona con muy mala fama, frecuentado por drogadictos y prostitutas. La situación de este distrito cambió gracias al festival, pero sobre todo a Steven Spielberg y el estreno de la Lista de Schindler en 1993. Ese mismo año empezó a operar en Cracovia la Fundación Judaica, que en el Centro de Cultura Judía oferta conferencias, debates,  proyecciones y eventos musicales judíos. Una insitución dirigida por el abogado polaco no judío Joachim Russek.

El pub Alchemia fue el primer local de ocio nocturno que abrió en el barrio, en 1999. Luego, Singer y otros le siguieron. El barrio experimentó desde entonces una acelerada gentrificación que no ha terminado todavía. Bares, restaurantes, discotecas, establecimientos de comida rápida de ambiente hipster y tiendas de artesanía florecen como setas en Kazimierz, que se ha convertido en una interesante mezcla de barrio judío, zona hipster y zona de moda para salir de marcha en la ciudad.

El Centro de la Comunidad Judía de Cracovia abrió sus puertas en 2008 como iniciativa impulsada y financiada por el Príncipe Carlos de Inglaterra, después de que en durante una  visita a Kazimierz en junio de 2002, este constara que la comunidad judía necesitaba un edificio en el que poderse reunir y estar representados ante toda la ciudad.

El JCC Kraków (Jewish Community Centre, nombre oficial de la instituión) tiene como objetivo construir de nuevo una la comunidad judía en Cracovia, donde está floreció antes de la guerra, y a pequeña escala lo está consiguiendo. El JCC reúne a gente de origen judío y a todos aquellos de un modo u otro interesados en la cultura, religión y tradición judía. En el JCC se realizan con elevada frecuencia conferencias, cursos, talleres y clases de hebreo y yiddish. A menudo también organizan exposiciones, encuentros, proyecciones de películas y presentaciones de libros. Cada viernes tiene lugar una cena del shabbat con comida kosher. Para celebrar las fiestas judías a lo largo el año el centro organiza reuniones y celebracione. Esta institución también alberga un club de gente mayor (que incluye algunos supervivientes del Holocausto), el club de los estudiantes y una guardería.

“Un milagro está teniendo lugar en Polonia,  la vida judía está prosperando aquí. Es más fácil y más seguro ser judío hoy en día en Polonia que en ningún otro lugar de Europa”, ha asegurado Jonathan Ornstein, director del centro de la Comunidad Judía de Cracovia, en varias ocasiones.

El Centro de la Comunidad Judía de Cracovia
El Centro de la Comunidad Judía de Cracovia está ubicado en la calle Miodowa, junto a la Sinagoga Progresista Foto: jcckrakow.org
Mural pintado durante la edición 2013 del festival
Mural pintado durante la edición 2013 del festival  Foto:jewishfestival.pl
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Mural pintado durante la edición de 2014 del festival Foto: jewishfestival.pl

Una cita esperada todo el año y una ciudad entregada

10 días de cultura, experiencias, diversión y frenesí con un gran atractivo en Polonia y a nivel internacional. Más de 10.000 asistentes al festival se acercan al Centro de la Comunidad Judía para orientarse y obtener información sobre los centenares de eventos del mismo. Además de algunas decenas de israelíes, unos pocos miles de norteamericanos judíos, muchos de ellos descendientes de polacos judíos, viajan cada año a Cracovia a propósito para asistir al festival. No debe sorprender entonces la anécdota un par de judíos norteamericanos de diferentes ciudades que asistían asiduamente al festival y se conocieron en él año tras año, terminaron casándose.

Shalom en la calle Szeroka
Shalom en la calle Szeroka de Kazimierz, el momento álgido del festival Foto: jewishfestival.pl

Más alla del klezmer: la música, la gran protagonista

En Cracovia se pueden escuchar conciertos de música klezmer cada día en las sinagogas, restaurantes y cafeterías de Kazimierz. El grupo cracoviano de klezmer y músicas étnicas Kroke ha conquistado todo el mundo con su música y sus memorables directos; Krakow Klezmer band (Bester Quarter) también se ha ganado una buena fama fuera de las fronteras polacas.

El Festival de Cultura Judía de Cracovia, sin embargo, presenta una oferta musical menos habitual y más ambiciosa, de la que no se puede disfrutar en tal cantidad durante el resto del año en ningún lugar del planeta. Aparte de las habituales interpretaciones de cantores hazzan en las sinagogas,  los artistas invitados al festival deleitan a un público entregado con músicas modernas de diferentes estilos que recogen al mismo tiempo la esencia del folclore musical de los judíos en todo el mundo.

Épicas son las habituales mezclas de música étnica y electrónica en el pub Alchemia en Plac Nowy (el centro neurálgico del ocio nocturno y la vida en el barrio) casi todos los días del festival a media noche. Los conciertos del inigualable trompetista neoyorquino Frank London, siempre muy bien acompañado. Los conciertos en la Sinagoga Progresista. Muy recomendables son también las visitas guiadas, conferencias y talleres culinarios. También la cena del shabbat y las ceremonias religiosas abiertas a todo el público.

Pero si por algo es famoso este festival en Cracovia es por el gran concierto al aire libre del último sábado en la calle Szeroka (donde se encuentran tres sinagogas y una docena de restaurantes judíos), el llamado Shalom. Un concierto de 7 horas que termina siempre con una reunión de todos los músicos que han participado en el festival sobre el escenario actuando juntos. Un evento del que toda Polonia puede disfrutar en directo gracias a la retransmisión realizada por el canal TVP 2 de la Televisión pública de Polonia.

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Frank London, una de las principales estrellas del festival Foto: jewishfestival.pl

David Krakauer, Paul Saphiro, Shai Tsabari y The Klezmatics son otras de las estrellas destacadas en el cartel de Kazimierz.

El artista, músico y productor israelí Kutiman (Ophir Kutiel) es otra de las estrellas que se ha ganado una gran fama gracias a sus actuaciones en las últimas ediciones.

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Kutiman durante una de sus actuaciones en el Festival de Cultura Judía de Cracovia Foto: jewishfestival.pl

Kutiman capturó el ambiente que se vive en Cracovia durante el festival y la esencia en su trabajo músico-visual Through Kraków, basado en momentos de la edición 2012.

El festival ganó una importante novedad musical en la edición 2014, que llegó para quedarse: la emisora israelí Teder organiza Kraków meets Tel Aviv: varios conciertos durante el festival, que son retransmitidos en directo por radio en Tel Aviv y conectan las dos ciudades, también con otros eventos durante todo el año.

Por si fuera poco, el festival cuenta incluso con un espacio que permanece abierto durante el resto el año, la cafetería Chedder en la calle Józefa, que organiza talleres, conferencias y conciertos de temática judía durante todo el año.

Los voluntarios no judíos, una pieza clave del festival

Voluntarios del Centro de la Comunidad Judía de Cracovia
Algunos de los miembros del equipo de voluntarios del Centro de la Comunidad Judía de Cracovia Foto: jcckrakow.org

Una persona que conoce bien el festival desde dentro es Magdalena Arabas, exvoluntaria y ahora cordinadora del equipo de voluntarios del Centro de la Comunidad Judía, conocidos como meshugoyim, que trabajan durante el festival junto a los machers, otros voluntarios de la organización de este. Magdalena no es judía y una de sus motivaciones  para trabajar en la recuperación de la vida judía en Cracovia es que su abuelo fue un prisionero político en Auschwitz.

Su equipo de voluntarios está formado por unas 35 personas. Gente joven, y principalmente mujeres. Tuve la oportunidad de mantener una conversacion con ella sobre los voluntarios y acerca del festival:

Magdalena Arabas, coodinadora del equipo de voluntarios en el Centro de la Comunidad Judía de Cracovia
Magdalena Arabas, coodinadora del equipo de voluntarios en el Centro de la Comunidad Judía de Cracovia

¿Qué mueve a estos jóvenes no judíos a dar su tiempo para la organización de un festival judío?

Años atrás la gente que se ofrecían como voluntarios para el festival, y también durante todo el año en el centro, solían ser estudiantes del programa de estudios judíos de la Universidad Jaguelónica. Esto cambió de un tiempo para aquí, y ahora los voluntarios tienen motivaciones muy diferentes. Muchos quieren contribuir a la recuperación de la cultura judía en Polonia, una parte esencial del país que se perdió con el Holocausto y quieren arreglar. Otros quieren disfrutar de la experiencia. Entre los voluntarios también hay quien tiene orígenes judíos, pero no son mayoría.

¿Por qué su equipo está formado principalmente por mujeres?

Creo que en general en la sociedad polaca las mujeres se implican mucho más que los hombres en todo. No es algo específico del festival o de los afines al mundo judío.

Hay quien asegura que está de moda ser judío entre los jóvenes hoy en día en Polonia, sobre todo entre los hipsters y la gente de izquierdas. ¿Esta de acuerdo con esta observación? ¿Ha identificado esa tendencia entre sus voluntarios?

Tener afinidad por lo judío no es una moda en Polonia. No es nada pasajero. Hace muchos años ya que se percibe un gran interés por la cultura judía en el país. El país se está abriendo a otras culturas y otros mundos. Entre mi equipo de voluntarios hay gente de diferentes perfiles. También gente muy católica y tradicional que va a la iglesia cada domingo.

Algunos polacos y extranjeros residentes en Polonia acusan a este festival de ser una herramienta de propaganda sionista o pro-israelí. Por otra parte,  algunos sectores del judaísmo internacional tienen una posición escéptica  o crítica con el festival, ya que lo ven como un festival judío pensado para el público polaco y con pocos judíos entre los implicados y asistentes. Al paso de estas críticas sale Magdalena Arabas, que afirma: “no obligamos a nadie a participar en el festival, que es una celebración de la cultura judía. El festival bajo ningún concepto tiene intención de adoctrinar”. “Miles de judíos asisten al festival cada año. Es un festival judío, aunque este organizado por muchos gentiles y gran parte del público sean gentiles”.

Un logro polaco

El Festival Judío de Cracovia es uno de los siete festivales de cultura judía que se celebran en Polonia a lo largo del año. Cuentan con una gran fama también el Festival Singer de Varsovia y el Festival de Música y Tradición Klezmer de Kazimierz Dolny–población donde más de la mitad de los habitantes eran judíos antes de la guerra. La de Cracovia es una cita que ante todo nos recuerda cada año que el Holocausto no pudo borrar los 1.000 años de presencia judía en Polonia, y la Polonia, esencialmente católica, pero históricamente tolerante con otras confesiones. Ambas Polonias cobran vida de nuevo con más fuerza que nunca.

Puede descargar aquí el programa del Festival de la Cultura Judía de Cracovia 2015 (en inglés)

La Navidad en Polonia: tradición, magia y misticismo

La Navidad en Polonia: tradición, magia y misticismo

La festividad más importante en Polonia en el calendario desde un punto de vista estrictamente religioso es Semana Santa (Pascua). Para las familias polacas católicas, de hecho, esta puede ser mucho más importante que la celebración del nacimiento del hijo de Dios.

Sin embargo, la Navidad es, como en la mayoría de países cristianos, la mayor celebración cultural anual en Polonia. Estas fechas tan señaladas crean indiscutiblemente el momento más maravilloso y mágico del año en el país centroeuropeo.

El régimen comunista intentó durante años con mucho ímpetu quitar relevancia a la Navidad en Polonia por su esencia religiosa  y tradicional, pero no lo consiguió. La Navidad se celebraba en la Polonia comunista de forma tradicional tanto, o incluso más, que en la Polonia actual. Los polacos históricamente han tenido siempre mucho apego a la tradición y mucho a desapego a las imposiciones y prohibiciones.

La Lonja de los Paños en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró
La Lonja de los Paños en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

Los belenes (szopki)

Uno de los elementos más importantes en el abanico de decoraciones navideñas polacas son los belenes, además de los árboles navideños (choinki); estos últimos cuentan con mucho apego en todo el centro, este y Norte de Europa. Casi todas las iglesias en Polonia montan un belén, una representación de la natividad de Jesucristo, en su interior. Es posible ver un belén en un hogar polaco pero no es tan habitual como el árbol de Navidad. En Polonia no se estilan los belenes vivientes aunque si los belenes con figuras del nacimiento a tamaño real con animales.

El belén en la Iglesia de San Bernardo, junto al Monasterio de los Bernardinos y frente a la colina de Wawel, es cada año uno de los que más impresionan en Cracovia Foto: Ángel López Peiró
El belén en la Iglesia de San Bernardo, junto al Monasterio de los Bernardinos y frente a la colina de Wawel, es cada año uno de los que más impresionan en Cracovia Foto: Ángel López Peiró

En Cracovia existe la tradición desde el siglo XIX de hacer coloridos belenes de madera, cartón y aluminio (szopki krakowskie) que incluyen famosos elementos arquitectónicos de la ciudad. Desde hace 72 años esta tradición tiene también la forma de un famoso concurso que reúne a miles de estos, creados por escuelas, institutos, universitarios, jubilados, trabajadores, gente de todas las edades y profesiones. Los hay casi microscópicos y algunos que alcanzan los varios metros de altura. Los creadores de szopki krakowskie deben usar solo una serie de colores establecidos por las reglas del concurso, que queda escenificado junto al monumento al poeta Adam Mickiewicz en la Plaza del Mercado de Cracovia el primer jueves de diciembre cada año.

Algunos belenes cracovianos cuentan incluso con luces y elementos mecánicos, y la mayoría incluyen figuras de personajes polacos famosos históricos y actuales. Algunos van más allá y crean metaszopkas: inculyen personajes que llevan un pequeño belén cracoviano en sus manos. En algunos se percibe una buena dosis de sátira. Los mejores belenes son expuestos hasta febrero en el Museo Histórico de Cracovia en el Palacio Krzysztofory en el Rynek.

Típico belén cracoviano. Foto: Ángel López Peiró
Típico belén cracoviano. Foto: Ángel López Peiró
El concurso de belenes cracovianos en la Plaza del Mercado Foto: Globtrotter Hostel en Cracovia
El concurso de belenes cracovianos en la Plaza del Mercado Foto: Globtrotter Hostel en Cracovia

San Nicolás

El 6 de diciembre con ocasión de la festividad de San Nicolás, se celebra la tradición de Mikołajki. La versión polaca de Santa Claus trae regalos a los niños polacos a través de las chimeneas de sus casas en esta fecha. También se sube a tranvías y autobuses de muchas localidades polacas para alegrar y sacar una sonrisa a los pasajeros.

Mikołajki es quien tiene más popularidad en Polonia en comparación con los Reyes Magos, o el pequeño ángel (aniolek) o un duende (según la región) que trae regalos durante la Nochebuena (Wigilia).

Compras navideñas

La Navidad en Polonia también tiene su vertiente comercial como en todos los países donde se celebra. A los polacos les encanta hacer regalos, por muy sencillos que sean. Los centros comerciales en Polonia no escatiman esfuerzos para impresionar a los compradores con espectaculares decoraciones navideñas. Se estima que esta Navidad 2014 cada polaco va a gastarse de media unos 115 euros, una cifra modesta en comparación con los países occidentales, pero considerable si se contextualiza en el nivel de vida del país centroeuropeo. Si bien parece que la Navidad tiene un tinte cada vez más comercial en Polonia, sí que todavía tiene un carácter más religioso, cultural, tradicional y ante todo familiar que en muchos países de Europa occidental. No en vano, para los polacos la Navidad es, sobre todo, tiempo en familia y con amigos.

Iluminación navideña exterior del centro comercial Galeria Krakowska en Cracovia Foto. Ángel López Peiró
Iluminación navideña exterior del centro comercial Galeria Krakowska en Cracovia Foto. Ángel López Peiró

Esculturas de Hielo en Poznan

Cada año alrededor de la época navideña el Rynek de esta ciudad acoge el Festival Internacional de Esculturas de Hielo que reúne a escultores en hielo de diferentes países.

Escultura de hielo realizada en la edición de 2012 del festival Foto: Ángel López Peiró
Escultura de hielo realizada en la edición de 2012 del festival Foto: Ángel López Peiró

Tradicionales mercados y adornos navideños

Visitar Polonia durante estas fechas es una oportunidad de maravillarse con la magia navideña con la que las ciudades polacas acogen a sus habitantes y a los afortunados visitantes. En este país no se escatiman recursos a la hora de decorar las calles y adornar espectaculares árboles navideños. La Navidad se respira por todas partes a orillas del Vístula. Unas tierras no aptas para los detractores de esta celebración.

Aspecto de La Plaza del Mercado de Cracovia en Navidad Foto: Ángel López Peiró
Aspecto de La Plaza del Mercado de Cracovia en Navidad Foto: Ángel López Peiró
Iluminación en la Plaza del Mercado (Rynek) de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Iluminación en la Plaza del Mercado (Rynek) de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Árbol de navidad en el barrio de Nowe Miasto de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Árbol de navidad en el barrio de Nowe Miasto de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Tranvía navideño en Cracovia
Cracovia cuenta incluso con un tranvía navideño Foto: Ángel López Peiró

Los mercados navideños, con mucho arraigo en Polonia a causa de la gran influencia germánica en el país, impregnan las ciudades polacas en el espítitu navideño desde principios de diciembre o finales de noviembre y hasta finales de enero o principios de febrero. Los más famosos son los de Breslavia y Cracovia, ubicados en las emblemáticas plazas mayores de ambas ciudades, aunque rebosan encanto en todas las ciudades polacas. En ellos se puede encontrar productos de alimentación como embutidos, quesos, pierogi y miel, artesanía, ropa de abrigo y adornos navideños. Entre estos últimos destacan las bombki, las bolas de cristal pintadas a mano que se cuelgan de los árboles navideños. Estas son exportadas a todo el mundo por fabricantes polacos, principalmente en el sur del país.

Mercado navideño en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró
Mercado navideño en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

El siguiente vídeo muestra el ambiente que se respira en las engalanadas calles de Cracovia durante la Navidad:

En el Palacio de Wilanów a las afueras de Varsovia se puede ver un laberinto de luces con referencias no solo navideñas:

Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów con referencias a Alicia en el País de las Maravillas. Foto: Ángel López Peiró

La Wigilia: la nochebuena polaca

La Wigilia Bożego Narodzenia (Vigilia del Nacimiento de Dios) el 24 de diciembre es el punto álgido de la celebración navideña en Polonia. La palabra polaca Wigilia, como la española vigilia, proviene de la palabra latina vigiliare que significa observar, pasar la noche en guardia , y hace referencia a la espera de la llegada del Mesías al mundo. En Polonia se trataba de una noche espiritual de sacrificio, abstinencia en que se debería esperar el nacimiento de Cristo con un rezo silencioso y en estado vigilante. Sin embargo,  a los elementos cristianos de la Wigilia polaco se le unen muchos de origen eslavo pre-cristiano pagano.

Las tribus eslavas paganas celebraban el solsticio de invierno como festival de cosecha y como día para recordar a los que habían perecido. La noche del 24 de diciembre coincidía en medio del solsticio de invierno, la noche más larga del año y el inicio del año solar  y el ciclo anual de las plantas en la agricultura. Día de adoración del nacimiento del Sol en la antigua Roma que fue adoptado por el Cristianismo como efeméride del nacimiento de Jesucristo.

La Wigilia es una noche llena de simbolismo, misticismo y superstición en los hogares polacos donde la celebran de forma tradicional:

El árbol de Navidad, montado en muchos hogares el mismo día 24 por la mañana, simboliza la vitalidad y el renacer de la vida. El heno tiene una gran importancia simbólica en la Wigilia. Se pone debajo de un mantel blanco que cubre la mesa. Esto recuerda a los familiares reunidos alrededor de la mesa que Jesús nació en un humilde establo, en pesebre sobre el heno. También se pone heno en los rincones del salón para garantizar abundancia durante el próximo año. El grano, esparcido debajo del mantel junto al heno, es también un símbolo de prosperidad y abundancia para el año siguiente. Es visto como una fuerza revitalizante que simboliza la inmortalidad y la riqueza. Las nueces simbolizan el misterio, el dinero y la fertilidad. Las manzanas son símbolos de amor y salud. Colgadas en el árbol de Navidad deben proporcionar fuerza y larga vida a los miembros de la familia.

Cuando ponen la mesa para la cena de Wigilia, los polacos se aseguran que dejan una silla extra libre, pero con platos y cubiertos. Simbólicamente, y acorde a la antigua tradición, este lugar es para los seres queridos que fallecieron cuyos espíritus pueden querer volver durante esta noche guiados a sus casos por la luz de la vela que ilumina la mesa durante la Wigilia. Hoy en día se dice que la silla y el plato extras son por si aparece un invitado sorpresa, o para durante el trascurso de la noche invitar a alguien que iba a pasar la noche en solitud. Pero el misticismo y la superstición que rodean a esta celebración no terminan aquí:

El invitado que entra primero en la casa donde se celebra la reunión familiar de Nochebuena es muy importante. Si se trata de una mujer es un presagio de que habrá problemas por lo que es preferible que sea un hombre y así se planifica en muchos hogares polacos. Esta superstición también es válida para  la primera persona que llama por teléfono durante el 24 de diciembre. Las parejas tienen que besarse debajo de una planta de acebo colgante, que debe adornar los hogares polacos en Navidad, durante esta noche para tener buena suerte en la perpetuación de su amor.

Antiguamente se creía en Polonia que los animales adquirían un poder especial y podían hablar durante esta noche. Era importante escucharles para presagiar el futuro del próximo año.

El dicho polaco jaka Wigilia, taki cały rok significa “como en la Wigilia, así todo el año”. En Polonia se cree que el devenir la Nochebuena  y el ambiente que se respira durante esta noche, es un presagio sobre el devenir del próximo año. Por eso, se intenta que sea un momento de paz y armonía en un ambiente familiar, sin rencores, disputas o discusiones alguna.

Según marca la costumbre, en la casa donde se celebra la Wigilia, todo debe estar listo para la cena al caer la primera estrella, momento en que se suele iniciar la celebración (generalmente alrededor de las 4 o 5 de la tarde, anochece entre las 15.00 y las 16.00 horas en Polonia según la localización en esta época del año).

Es una referencia simbólica a la estrella de Belén, que anunció el nacimiento de Jesús a los Tres Reyes Magos. La cena comienza con una oración y la lectura de un fragmento del Evangelio de Mateo y el Evangelio de Lucas, en la sección en que habla del nacimiento de Jesús. Normalmente la lectura va a cargo del anfitrión donde se celebra la cena, o la persona con más autoridad dentro de la familia.

Pero el momento más importante de la ansiada Wigilia es el reparto del opłatek, una hostia bendecida, de forma rectangular, hecha de harina y con relieves religiosos en su superficie. Generalmente el anfitrión o la persona más vieja o venerada de la familia empieza el acto de romper y compartir el opłatek con el resto de los familiares alrededor de la mesa. Cada miembro de la familia debe romper un trozo de su opłatek y dárselo a su familiar al tiempo que le expresa buenos deseos que conciernen a la salud, felicidad, amor y el éxito. Así con reciprocidad hasta que todos los miembros de la familia han comido un poco del opłatek de todos los presentes en la cena. Esta costumbre simboliza la reconciliación, el perdón de cualquier falta o queja y los mejores deseos para el próximo año. Se remonta al antiguo rito cristiano de compartir el pan como símbolo de hermandad y pertenencia a una comunidad cristiana. En la Edad Media la hostia fue introducida en substitución del plan y en Polonia era también añadida a los animales de granja durante esta noche, ya que estos al poder hablar eran como humanos por una noche.

La cena de la Wigilia consiste normalmente de 12 platos, en realidad platitos para fortuna del estómago de los comensales, que simbolizan los 12 discípulos de Jesús. Ninguno de ellos contiene carne como herencia de la prohibición religiosa al tratarse originalmente de una noche de sacrificio. Los ingredientes principales e indispensables esta noche en una mesa polaca son la col, la col agria, las setas, los pierogi, la sopa de remolacha (normalmente servida con unos raviolis rellenos de setas llamados uszki) y el pescado, principalmente carpa, cocinada de una y mil maneras. En el sur y este de Polonia es muy típico cocinar la carpa al estilo judío ( al horno, rellena de cebolla, y zanahoria) que es una versión polaca del famoso pescado gefilte de los judíos asquenazíes, cuya presencia fue muy significativa en Polonia durante casi 1000 años. Es muy chocante ver puestos con pequeñas piscinas llenas de carpas vivas a la venta en algunas localidades polacas en los días previos a la Wigilia.

Existen sin embargo grandes diferencias regionales en el menú de la cena de Wigilia por lo que es difícil crear una lista de los platos que se encontrarán en cualquier mesa polaca durante esa noche.

Las semillas de amapola  y la miel en la kutia, original de Podlaquia al noreste de Poloniasin embargo no suelen faltar.

Después de la saciante cena es el turno de cantar en familia los villancicos polacos (kolędy), con fama internacional de ser uno de los más melódicos y hermosos del mundo, para hacer tiempo hasta la medianoche. A esa hora se celebra en Polonia como en muchos otros países la Misa del Gallo, conocida aquí como pasterka. Una misa que en Polonia puede durar hasta casi 2 horas pero que  los villancicos hacen muy amena y emotiva.

Como curiosidad merece la pena mencionar que mirar la película Solo en Casa se ha convertido en una tradición navideña en Polonia en Wigilia o durante el Día de navidad, ya que la película se ha emitido en la televisión nacional TVP desde principios de los años 1990 en Navidad. En las navidades de 2011, más de 5 millones de polacos vieron la película en televisión.

El Día de Navidad

En este día se va a misa si no se ha ido la noche anterior, la familia se vuelve a reunir y los polacos lo pasan tranquilamente en casa. El 25 de diciembre se come platos  a base de carne como el bigos, dulces y chocolates y tartas como el makowiec, relleno de semillas de amapola. Según la tradición, solo los familiares más cercanos pueden hacer una visita y se espera al día 26 para pasar tiempo con los amigos y parientes lejanos.

El Día de San Esteban

En este día solemne, al que los polacos se refieren como Segundo Día de Navidad, se conmemora la muerte del primer mártir cristiano San Esteban. Es un día para seguir en familia, visitar otros familiares más lejanos y pasar tiempo con amigos. Es siempre un día festivo en Polonia.

Los villancicos polacos: las kolędy

Algunos villancicos polacos son versiones en esta lengua de villancicos tradicionales que también se cantan en los países hispanohablantes. Otros son propios de Polonia, donde las kolędy son una parte esencial de la Navidad desde el siglo XV.

Estos son algunos de los villancicos y canciones pastoriles tradicionales más famosos en Polonia:

Bóg sie rodzi (Ha nacido Dios)

Lulajże, Jezuniu (Nana a Jesús)

Przybieżeli do Betlejem (Los pastores corrieron hacia Belén)

Wsród Nocnej Ciszy (En medio de la noche silenciosa)

Vídeo con villancicos cantados en varias iglesias de Cracovia:

Los grupos de cantantes de villancicos  (kolędnicy)

En Polonia algunos hombre jóvenes, y en algunos casos acompañados por mujeres, forman grupos de cantantes de villancicos que, disfrazados de formas variopintas representando animales y figuras simbólicas, van de casa en casa a cantar y expresar buenos deseos con una estrella de Belén decorada al detalle o un belén. A cambio reciben pequeños regalos, dinero o dulces.

En muchas ciudades polacas a parte de los tradicionales conciertos de villancicos en las iglesias, también se organizan cantadas populares de villancicos en calles y plazas, donde participa  gente de todas las edades y aptitudes de canto.

Feliz Navidad. Wesołych Świąt Bożego Narodzenia.

Para este artículo como fuentes he usado mis visitas, experiencias e investigaciones además del libro The Essential Guide to Being Polish. 50 facts & facets of nationhood, de Anna Spysz y Marta Turek. New Europe Books 2013

¿Por qué los alemanes nazis no quisieron destruir Cracovia?

¿Por qué los alemanes nazis no quisieron destruir Cracovia?
El Castillo de Wawel en Cracovia, Polonia
La Catedral junto al castillo, donde residía el Gobernador General Hans Frank durante la ocupación alemana nazi, en la colina de Wawel en Cracovia Foto: superior Guillermo Romero Gil, inferior Ángel López Peiró

[Tiempo de lectura estimado: 8′]

Si Cracovia es hoy una de las ciudades más bellas en Europa es, en gran parte, porque no sufrió daños significativos durante la Segunda Guerra Mundial y pudo conservar su legado histórico y arquitectónico. Justo lo contrario de lo que sucedió en todas las otras grandes ciudades polacas; sobre todo en Varsovia, la ciudad más destruida durante la contienda en toda Europa.

Cracovia no sufrió casi destrucción durante la guerra en primer lugar porque las fuerzas de la Alemania nazi tomaron la ciudad el 6 de septiembre de 1939 sin tener que hacer frente a ninguna resistencia armada. Unos días antes, al inicio de la operación de invasión de Polonia el 1 de septiembre, la aviación alemana dejó caer algunas bombas sobre la ciudad que no causaron grandes daños.

En segundo lugar, porque la ciudad salió bien parada del conflicto ya que nunca fue bombardeada por los aliados.

Pero ante todo, porque después de una ocupación alemana, que duró 1.869 días y durante la cual Cracovia fue la capital de la Polonia ocupada, el Generalgouvernment, los alemanes abandonaron la ciudad rápidamente en dirección suroeste el 17 de enero de 1945 ante la inminente llegada del Ejército Rojo, que entró en la ciudad al día siguiente.

No se libró ninguna batalla entre soviéticos y alemanes en la ciudad y los ocupantes únicamente destruyeron los puentes sobre el río Vístula antes de escapar.

Es rotundamente falso, como se lee habitualmente en diferentes fuentes bibliográficas y en algunos medios, que  los ocupantes nazis tuvieran fecha y hora para destruir la ciudad, que en 1944 ya hubieran minado casi todos sus barrios y los monumentos más importantes, y que una afortunada maniobra de un general ruso evitara la destrucción de Cracovia. Esta historia fue un mito creado por los soviéticos y alimentado por la historiografía de la Polonia comunista y que ha trascencido hasta la actualidad.

Durante la guerra en Cracovia, teniendo en cuenta la excepcionalidad de la situación, la vida también transcurrió para la mayoría de polacos que no escaparon con una relativa normalidad, excepto para la población judía y los prisioneros políticos, en comparación con el resto del país.

De hecho, muchos refugiados que llegaron a la ciudad de diferentes partes en 1945 quedaron sorprendidos al ver la ciudad con toda su majestuosidad casi inalterada por la guerra.

Los alemanes nazis en ningún momento durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron la más mínima intención de destruir Cracovia por las siguientes razones:

  • Los alemanes nazis consideraban Cracovia como una antigua ciudad histórica alemana (urdeutsche Stadt) basándose en el hecho verídico histórico que existió una importante colonia alemana en la ciudad durante siglos y la lengua alemana compitió durante mucho tiempo con el polaco como lengua de uso. Los ocupantes se esforzaron en justificar esta tesis y para tal fin crearon el Instituto para el Trabajo Alemán en el Este (Institut für deutsche Ostarbeit) con la labor de implantar y activar las costumbres alemanas en Cracovia. Las calles recibieron nombres alemanes–la Plaza del Mercado Principal pasó a ser la Adolf Hitler Platz–y los monumentos y símbolos polacos  más representaticos fueron destruidos.
  • Después de la destrucción causada por una invasión tártara, la ciudad fue refundada como tal y reconstruída por orden del rei Boleslavo V el Casto, según el derecho urbano alemán de Magdeburgo en 1257, que otorgó a su centro histórico la característica distribución de calles cuadriculada con una gran plaza en el centro que se conserva hoy en día. En otras palabras lo significativo aquí es que la población recibió el estatus de ciudad alemana.
  • Hitler quería que tras la guerra Cracovia fuera la capital de un nuevo estado polaco germanizado con mucha población alemana y títere bajo el control del Tercer Reich pero sin integrarse en este, y por eso decidió establecer en esta ciudad el gobierno general de la Polonia ocupada. Los nazis desarrollaron un ambicioso proyecto urbanístico para Cracovia que imitaba algunos aspectos de Berlín pero que no tuvieron tiempo para llevar a cabo. Se pueden ver los planos de algunos de los proyectos en el antiguo cuartel de la Gestapo en la calle Pomorska, actualmente una sede del Museo de Historia de la Ciudad, centrada en los tiempos de la Cracovia ocupada por el régimen alemán.
  • Los alemanes nazis asociaban la capital Varsovia a la polonidad mientras que irónicamente Cracovia–la capital histórica, espiritual y cultural de Polonia lugar de residencia en vida y muerte de los reyes, para los polacos–era para ellos un símbolo de germanidad.
  • En Cracovia no tuvo lugar una rebelión a gran escala como el Levantamiento de Varsovia que generara en las autoridades nazis un deseo de venganza y destrucción total–a causa de una mayor presencia de administradores y policías alemanes, un mayor número de infiltrados y delatores, y un mala organización de la resistencia. Sin embargo, hay que matizar que sí que existía en Cracovia una importante actividad de movimientos de resistencia clandestinos que llegó a ejecutar acciones concretas. Por ejemplo, una de ella fue un ataque con bomba el 22 de diciembre de 1942, con importante participación de la resistencia judía, a la cafetería Cyganerja en la calle Szpitalna donde se reunían comandantes nazis de alto rango. 11 de ellos resultaron muertos.
  • Aunque no hay estudios historiográficos serios sobre esta cuestión, algunas fuentes apuntan a que los alemanes nazis se tomaron en serio la leyenda o creencia hindú del chakra de Wawel y querían protegerlo para beneficiarse de él. Según esta creencia que dió a conocer un visitante hindú en Cracovia en los años 1920, en los restos de la iglesia de San Gereón escondidos detrás de la pared del extremo noreste del patio el Castillo de Wawel se encuentra uno de los 7 chakras en la Tierra: una piedra que emana una poderosa energía espiritual. Curiosamente, los creyentes en esta historia, que desde todo el mundo se acercan a menudo a ese rincón del patio del castillo, defienden la idea que fue el chakra de Wawel el que salvó a la ciudad de la destrucción durante la Segunda Guerra Mundial.
  • Ni siquiera las sinagogas del barrio judío, Kazimierz, fueron destruídas, aunque sí saqueadas, a pesar de que casi la totalidad de los 60.000 judíos residentes en la ciudad–un tercio de la población– fueron exterminados. (Verdad o leyenda, en varias fuentes se puede leer que aunque lo intentaron, no pudieron destruir la tumba de Moshe Iserles en el cementerio judío viejo junto a la sinagoga ReMu porque al ver que los martillos no pudieron romper ni siquiera la lápida a los soldados les invadió el pánico y se fueron corriendo). En realidad los nazis querían dejar el barrio de Kazimierz intacto como si fuera un museo o parque temático testimonio de la presencia judía en la ciudad durante más de 800 años, como prueba de la aniquilación de lo que ellos consideraban una raza subhumana. El aspecto arquitectónico de este barrio en los años 1930 difiere poco del actual y del que Steven Spielberg mostró en La Lista de Schindler en 1993.

Vídeo con imágenes reales de la Cracovia bajo la ocupación nazi

Fuentes:

Información facilitada durante una visita guiada en Cracovia dirigida por la investigadora polaca norteamericana Dra. Agnieszka Legutko, responsable del programa de estudios de lengua yiddish en la Universidad de Columbia en EE.UU. Datos basados en su propia investigación.

A History of Kraków for Everyone. John M. Malecki. Wydawnictwo Literackie 2008

Cracovia Legendaria, Historias Conocidas y Desconocidas. Ewa Basiura. Storyteller 2006

God’s Playground: A history of Poland. Revised Edition. Norman Davies. Oxford University Press 2005

Iron Curtain. The Crushing of Eastern Europe 1944-1956. Anne Applebaum Penguin Books 2012

La guía de inversión en Cracovia 2014

La guía de inversión en Cracovia 2014
Cracovia es ya el mayor centro de empresas de 'outsourcing 'en Europa Foto: Mariela Muse
Cracovia es ya el mayor centro de empresas de ‘outsourcing’ en Europa Foto: Mariela Muse

La consultora CBRE y Randstad han publicado una completa guía en polaco y en inglés para inversores interesados enla ciudad de Cracovia con los datos más actualizados disponibles.

La guía incluye información sobre la economía de la ciudad, el estado de las infraestructuras, el mercado de espacio de oficinas, oportunidades en el mercado del comercio al pormenor, mercado industrial. Asimismo informa sobre la situación del mercado laboral y del ámbito universitario–con información sobre el número de estudiantes de cada especialidad y universidad- entre otros aspectos de gran importancia para potenciales inversores .

Descarga y lee aquí la ‘guía de inversión en Cracovia 2014‘  (pdf, en inglés a partir de la página 18)

El portero automático de la poesía polaca

El portero automático de la poesía polaca
Domófono de la poesía junto a la puerta de entrda a la cafetería Nowa Prowincja Foto: Ángel López Peiró
Portero automático de la poesía junto a la puerta de entrda a la cafetería Nowa Prowincja en la calle Bracka 3-5, en pleno centro histórico de la ciudad
Foto: Ángel López Peiró

Cracovia fue elegida hace unos meses Ciudad de la Literatura por la UNESCO. Por esa razón, en el marco de incontables eventos e inciativas para celebrar tal reconocimiento, en la cafetería Nowa Prowincja–propiedad del músico y cantautor polaco Grzegorz Turnau–en la calle Bracka, han instalado el llamado Domófono (portero automático) de la Poesía.

Se trata de un interfón en que se ha substituido los nombres de los residentes del edificio o los números de los pisos por nombres de reconocidos poetas cracovianos.

Al apretar y mantener apretados alguuno de estos botones se oye la voz del mismísimo poeta o poetisa en cuestión recitando alguno de sus poemas más conocidos.

Se puede escuchar recitando sus  propios versos a nueve poetas, entre los que destacan los premiados con el Nobel de Literatura Wisława Szymborska y Czesław Miłosz. También se escucha a Adam Zagajewski, reconocido poeta y ensayista hoy en día.

Como no podía ser de otra forma, este curioso e ingenioso aparato es toda una atracción entre los cracovianos y los turistas por igual.

En el siguiente vídeo lo podéis ver en funcionamiento:

 

Cafe Fińska, la única cafetería gratuita en Polonia

Cafe Fińska, la única cafetería gratuita en Polonia
Café Finska en el barrio de Podgórze en Cracovia, la única cafetería gratuita en Polonia Foto: facebook.com/Café-Finska
Café Finska en el barrio de Podgórze en Cracovia, la única cafetería gratuita en Polonia Foto: facebook.com/Café-Finska

El pasado domingo por la noche estuve en una cafetería de Cracovia donde no tuve que pagar por mi consumición. La primera y única cafetería gratuita en Polonia y quizá uno de los pocos establecimientos de este tipo en Europa. Un espacio donde disfrutrar de café, té, galletas, cine y eventos culturales sin tener que rascarse el bolsillo. Un lugar donde no tienen Wi-Fi,  ya que prefieren que la gente hable.

Café Finska comenzó como un proyecto del artista Michał Mioduszewski durante el Festival ArtBoom Grolsch en junio de 2013. Para la realización de un proyecto bajo el título ” las revoluciones se producen en los cafés”, Michał encontró un local interesante vacío, que antes ocupaba una pequeña tienda, en la esquina que se encuentra en el cruze de las calles ul. Lwowska y ul. Józefińska, en el barrio de Podgórze, justo donde se encontraba uno de los límites del antiguo gueto judío creado por los nazis de 1941 a 1943.

Un barrio, en el que estuve viviendo durante un año, con un gran nivel de activismo social que está experimentando una progresiva gentrificación y es cada vez más frecuentado por la gente joven para disfrutar de la vida nocturna y cultural además de ser el hogar de muchos artistas.

Michał habló con los residentes locales, los artistas del festival, los voluntarios y los visitantes y poco a poco una tienda vacía, de forma triangular, se transformó en una nueva cafetería.

Este espacio se convirtió en un lugar de encuentro, donde los artistas trabajaban, hablaban y la gente vino, trayendo viejas sillas y mesas, para sentarse, beber, hablar, dibujar y pintar. Todo en la cafetería fue donado, algunos fondos del festival ayudaron a pagar el alquiler inicial y las provisiones de café, té y galletas. Todo era gratis, para eliminar las barreras financieras que podrían haber evitado que  las personas se juntaran. Otro elemento característico del Cafe Finska durante el festival fue una gran mesa cubierta por un mantel de papel en el que los clientes podían pintar o dibujar algo como “forma de pago” por los refrescos.

Los vecinos del barrio empezaron a traer tortas caseras y otras delicias. También se intercambiaron libros viejos y DVDs . Este proyecto artístico  se convirtió en el lugar de reunión favorito para mucha gente. La gente estaba más inclinada a hablar entre sí y con desconocidos que en una cafetería convencional.

Como la fiesta llegó a su fin, un grupo de personas que estaban disfrutando de lo que se había convertido en Cafe Finska quería que el local continuara funcionando. Se reunieron y hablaron, y decidieron buscar ayudas públicas. Los representantes de la administracción local con los que contactaron fueron más un obstáculo que una ayuda, ya que les pusieron muchos requisitos relacionados con controles financieros y de salud y seguridad oficiales, pero el grupo Finska persistió en su proyecto.

Finalmente las donaciones y un pequeño esfuerzo de financiación público aseguraron una pequeña suma para costear el alquiler y calefacción. Un miembro del grupo fue a encontrarse con el dueño de la tienda para hacerse cargo del contrato de arrendamiento. Más tarde, Groupon.pl les proporcionó una suma más cuantiosa como un premio al ‘ mejor proyecto comunitario ‘ –lo suficiente como para cubrir los costes de varios meses. Y así, Cafe Finska sigue funcionando hoy en día.

¿Qué te puedes encontrar en Café Finska?

Posiblemente un mini concierto, un juego de ajedrez, un espectáculo de cine, una charla sobre un tema interesante, una clase de Inglés, o tal vez una lección musical. Un voluntario te ofrecerá té o café, y quizás un aperitivo o galletas si uno de los otros invitados ha traído algo. Ven preparado con tus propias galletas o pasteles favoritos, que siempre son bienvenidos.

Cuando yo estuve había gente jugando al ajedrez y otros simplemente conversando, en polaco y en inglés. Tras cruzar la puerta no tardaron a preguntarme sobre mi nombre, procedencia y vida en Polonia, algo a lo que uno ya está bastante habituado.  Sobre todo había gente joven, polacos, pero también un hombre inglés afincado en Cracovia muy implicado con el proyecto. Con él y otra chica estuvimos hablando sobre el mundo editorial, y también sobre el desarrollo urbano de la ciudad y la situación actual de Polonia.

Cafe Finska siempre será gratis. Aquí no tienes que pagar un solo zloty o dibujar algo, si no quieres. La cafetería es tan diferente cada día como la gente que entra a través de sus puertas. Entablar conversaciones interesantes y conocer gente singular está garantizado.

Café Finska está abierto todos los días, excepto los lunes, de las 16.30 a las 22.00 horas. En su página de Facebook se puede obtener información acerca de su agenda de eventos.