Los gurales: los montañeses del sur de Polonia

Los gurales: los montañeses del sur de Polonia

Hombres y mujeres ataviados con las vestimentas típicas en Koscielisko, cerca de Zakopane.
Foto: Ángel López Peiró

Los gurales (en polaco: górale, que significa literalmente “montañeses”) son una serie de grupos de población autóctona que habitan en valles a lo largo del sur de Polonia, el norte de Eslovaquia  y en la región de la Silesia de Cieszyn, dividida entre Polonia y la República Checa. También hay una diáspora gural significativa en la zona de Bukovina–en Ucrania occidental y en el norte de Rumanía–así como entre los emigrantes polacos en Chicago.

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Zakopane en el siglo XIX. Foto: Ángel López Peiró / Museo de los Tatras en Zakopane

Los gurales polacos siempre han estado rodeados de un aura misterioso o incluso místico. Seguramente esto se debe al hecho que  tienen generalmente  unos rasgos faciales característicos, diferentes al de la mayoría de polacos y eslavos (piel más oscura, nariz más larga, cráneo más oblongo) y además viven muy al sur, arriba en las montañas,dentro de sus estructuras familiares y sociales muy cerradas. Muy fácilmente pueden distinguir si alguien no es de su comarca.

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Los Montes Tatras desde Góbalówka en Zakopane. Fotos: Ángel López Peiró

En Polonia los gurales viven principalmente en la región de Podhale al pie de los Montes Tatra y los Pieniny en el voivodato de Malopolska (pequeña Polonia), y en algunas partes de los Beskydy occidentales (en Malopolska y la Alta Silesia). La mayoría de los polacos asocian a los gurales polacos con los de los Montes Tatras, y, más concretamente, con los que habitan en Zakopane, la capital de los deportes de invierno de Polonia y uno de los principales destinos turísticos del país. Estos son los gurales de la región de Podhale, los más conocidos, pero no son los únicos. Otros gurales polacos viven por ejemplo cerca de las poblaciones de Zywiec, Orawa o Spisz–grupos diferentes que también se han influenciado mutuamente en cuanto a costumbres y tradiciones a lo largo de la historia de Polonia.

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Gural de las montañas Pieniny que trabaja como flisak (balsero) por la Garganta del río Dunajec y cuenta historias a los turistas en la embarcación Foto: Ángel López Peiró
Gorales de los Pieniny que trabajan de balseros preparando la embarcación. Foto: Ángel López Peiró
Gurales de los Pieniny que trabajan de balseros preparando la embarcación. Foto: Ángel López Peiró
Garganta del Dunajec en los Pieniny. Foto: Ángel López Peiró
Garganta del Dunajec en los Pieniny. Foto: Ángel López Peiró

Los gurales forman parte de un continuo de grupos montañeses eslavos que habitan en los Cárpatos eslavos, como los Hutsuls, Lemkos (un subgrupo dentro de los rusinos que habitan en el extremo sureste de Polonia y en los territorios ucranianos vecinos) y Boykos.
Hablan su propio dialecto(s) (gwara goralska), pronuncian muchas pabalabras diferentes (muchas as cambian a os) y utilizan un vocabulario que es desconocido por los no montañeses, como la palabra cepr para referirse a alguien que procede de otra región, especialmente un turista. Como sucede a menudo, lo que es desconocido o difícil de entender tiende a ser romantizado y mitificado, que es claramente lo que ha pasado en con la imagen del montañés polaco.

Los diversos dialectos hablados por los gurales descienden de proto-eslavo de la Lechítica oriental, una antigua zona de Polonia, superpuesta por Eslovaquia. En otras palabras, el lenguaje es de origen polaco, pero ha sido claramente influenciado por Eslovaquia en los últimos siglos.

Para la mayoría de gurales hoy en día el factor decisivo en su auto-identificación con la nacionalidad no es étnico, sino territorial. Por ejemplo, los que viven en zonas bajo una larga tradición de pertenencia al Estado polaco se identifican como polacos, mientras que los que viven en Eslovaquia se han identificado a sí mismos como los eslovacos, con notables excepciones a esta regla en ambos lados de la frontera. Si bien como se ha mencionado el origen del dialecto gural es el polaco, el idioma de los gurales en Eslovaquia y en la República Checa está cambiando poco a poco y cada vez más similar a la lengua estándard de sus respectivos países.

 

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División étnica y geográfica de los gurales polacos. Fuente:

zwiazek-podhalan.com

La música gural

La típica canción folclórica de los gorales es conocido en polaca como pieśń góralska y su música principalmente está formada por la parte vocal, silbidos y  sobre todo, los violines.

Escuche estas dos listas de reproducción con 141 canciones o versiones de canciones folclóricas gurales polacas.

La música tradicional gural ha influenciado también a grupos de música de masas: pop, rock y electrónica entre otros estilos. Entre estos grupos que han sabido aprovechar la gran tirada de todo lo gural destacan Zakopower, Gooral (sobrino del cantante de Zakopower) Brathanki (que se inspiran en música folclórica polaca en general, no solo gurala) y Golec uOrkiestra (formación de la región de los Beskidy de Zywiec)

 

 

En el marco de varios festivales de música étnica que tienen lugar en el sur de Polonia se puede disfrutar a veces de inimaginables y asombrosas fusiones de música gural con otras musicas del mundo: por ejemplo Zakopower fusionado con música africana o el grupo folclórico gural Trebunie Tutki de la mano del reggae jamaicano de Twinkle Brothers.

 

 

Las vestimentas de los gurales polacos

La elección de vestimentas por parte de los montañeses polacos estuvo marcada por lo que estaba a mano y por su tendencia a trabajar al aire libre bajo duras condiciones meteorológicas. Lino, piel de oveja y piel eran los principales materiales utilizados para fabricar sus ropas, que al mismo tiempo tenían que ser cómodas, ya que se tenían que llevar durante muchas horas. Las tierras montañosas que habitan no eran muy fértiles pero en algunas zonas se podía cultivar cereal y además de criaban cerdos y vacas. La mayoría de los gurales eran pastores que tenían que recorrer grandes distancias lejos de sus casas, por lo que sus pantalones tenían un ajuste estrecho y eran cómodos para andar.

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Foto: Ángel López Peiró / Museo de los Tatras en Zakopane
Grupo de músicos folclóricos gurales en Koscieliszko cerca de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró
Grupo de músicos folclóricos gurales en Koscielisko cerca de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró

Los gurales de los montes Beskidy, a su vez, también trabajaban en los bosques y canteras cercanos, por lo que llevaban puesto un kożuszek–un chaleco de piel de oveja sin mangas que les protegía del frío en invierno y del calor en verano  durante todo el año. Un kożuch  era una chaqueta de piel de oveja que se llevaba en invierno. Los hombres también vestían sombreros de fieltro impermeables para protegerles del sol y la lluvia. Sus pantalones estaban hechos de un paño blanco y tenía muy pocos o ningún elemento decorativo. Otro abrigo típico  sobre sus hombros hasta la rodilla era la gunia, que estaba hecha de trapo y se ponía del revés cuando llovía. La gunia se cosía de tal forma que permitía al hombre moverse libremente y poderse tapar si se ponía a dormir. Las gunias eran muy prácticas, ideales para diferentes condiciones meteorológicas, y se podían usar como ropa de calle durante muchos años. Se decoraban con hilos de colores, llamados lemki, cuyos colores indicaban de que pueblo procedía el gural que vestía esa gunia en particular.

Un abrigo típico de las mujeres montañesas originarias de los Montes Beskidy era la łoktusza, que estaba hecha de una gran sábana de lienzo que prácticamente cubría todo el cuerpo de la mujer. Las mujeres solteras tenían que dejar sus cabezas sin tapar durante todo el año, sin gorros ni bufandas, incluso en esas duras y cambiantes condiciones meteorológicas de las montañas. Siempre llevaban una trenza, que decoraban con dos cintas, rojas o rosas. Una de ellas era entretejida en la trenza y la otra era atada a un extremo. Sólo las mujeres casadas y/o embarazadas llevaban bufandas y guantes. Por otra parte están los kierpce, los zapatos tradicionales de punta estrecha, que los llevan tanto hombres como mujeres, hechos de una pieza de piel decorada de color canela.

Las mujeres gurales de los Beskidy, y especialmente las del municipio de Koniaków, han sido famosas por sus encajes de ganchillo llamados koniakowskie koronki. Estos trabajados patrones de ganchillo  toman la forma de estrellas, rosetas o abanicos. Este encaje, principalmente blanco o de color crema y con forma redonda u oval, a menudo se usa para hacer tapetes  o manteles, como los que se encuentran en los altares en las iglesias. Este encaje fue presentado a la realeza europea y a varios Papas. Incluso se dice que el Presidente de los EEUU J.F. Kennedy tenía un mantel de este estilo en la mesa del comedor en la Casa Blanca.

Foto: kamratowo.pl/pl/muzeum-koronki-koniakow
Foto: kamratowo.pl/pl/muzeum-koronki-koniakow

La generación más joven de mujeres que hacen este ganchillo en Koniaków hace unos años tuvieron la brillante y a la vez controvertida idea de hacer ropa interior con este patrón. La idea tuvo una tirada increible en toda Polonia ya que muchas polacas compraron o hicieron esta ropa interior y más adelantes algunos diseñadores crearon vestidos con este patrón de ganchillo.

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En la localidad de Koniaków se puede visitar el Muzeum Koronki, el museo dedicada a  esta forma de arte folcórico textil.

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Ropa interior a base de koronki en el Museo de las Koronki de Koniaków

El estilo arquitectónico de Zakopane

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Willa Koliba: la primera casa construida al estilo de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró

La rica tradición folclórica de Zakopane también ha ganado reconocimiento dentro y fuera de Polonia por los diseños arquitectónicos englobados en el llamado styl zakopiański  (estilo de Zakopane). Los origenes de dicho estilo se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, cuando Zakopane (entonces dentro del imperio austrohúngaro) ya era un famoso lugar de reposo y sanación y muchos turistas que frecuentaban la zona empezaron a construir aquí sus residencias de vacaciones. Estas construcciones se hacián en base al estilo arquitectónico que estaba de moda en esa época.

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Típica casa de huéspedes de construcción  reciente al estilo de Zakopane. Foto: Ángel López Peiró

Entonces apareció la figura de Stanisław Witkiewicz– padre del famoso escritor pintor Witkacy–renombrado pintor y arquitecto que quedó hipnotizado por la arquitectura folclórica de la zona. Un amigo suyo, Zygmunt Natowski, ávido coleccionista de arte folclórico de la región de Podhale, le pidió que le hiciera el diseño para su casa de verano.

Construcción moderna inspirada en el estilo de Zakopane Foto: Ángel López Peiró
Construcción moderna de un restaurante y hotel en Koscielisko inspirada en el estilo de Zakopane Foto: Ángel López Peiró

Witkiewicz, en lugar de usar el estilo alpino dominante, incorporó elementos folclóricos de la arquitectura en las cabañas de los gurales de alrededor. Esta casa de vacaciones, llamada Willa Koliba, fue el primero de muchos edificios que se diseñaron con este estilo arquitectónico en 1893. Estas casas eran parecidas en forma a las cabañas tradicionales de los gurales, pero con un interior más grande y más pisos.

Estas construcciones, a base de vigas de madera que se apoyan sobre una base de losas de piedra tallada, también cuentan con un tejado en pendiente bastante empinado. Un elemento prático y decorativo que evitaba que la nieve se apilara y pudiera llegar a derrumbar el techo de la casa.

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Interior de Willa Koliba en Zakopane. Fotos: Ángel López Peiró

Este tejado era decorado con elementos verticales de madera con forma de flores o cruces, y los marcos de puertas y ventanas eran adornados con soles de madera hechos de listones delgados clavados en su lugar alrededor de un radio. Este nuevo estilo también fue aplicado a los muebles, los instrumentos musicales e incluso la porcelana. Hoy en día un muy buen ejemplo del estilo de Zakopane es la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Zakopane.

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Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús construida auténticamente al estilo de Zakopane. Foto: archiwum.zakopane.eu

El queso ahumado de los gurales: oscypek

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Diferentes tipos de oscypek

Bacówka

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Recreación de una bacówka en el Museo Etnográfico de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

La bacówka es un edificio de madera en el que los pastores no solo pasan su tiempo durante el pastoreo de las ovejas, sino que también elaboran un queso tradicional, producido generalmente con leche de oveja, llamado oscypek.

El oscypek se hace con leche salada de oveja salada, y en algunos casos se añade una cierta cantidad de leche de vaca según las regulaciones de la denominación de origen protegida. No obstate también es frecuente encontrar oscypek a base de leche de cabra. La leche no pasteurizada se convierte primero en requesón, que luego es repetidamente enjuagado con agua hirviendo y exprimido.

Luego se aprieta esta masa en una superficie de madera con formas fusiformes. A continuación se pone las formas de queso en un barril lleno de salmuera, donde se dejan durante una o dos noches, para después colocarlas cerca del tejado en una pequeña cabaña especial de madera, donde se curan en humo caliente durante 14 días.

Hoy en día el oscypek se puede encontrar en cualquier lugar de Polonia, sobre todo en zonas turísticas, aunque en ningún lugar sabe tan bien ni es tan fresco como en su lugar de origen, los valles del sur de país. Se puede comer frío pero generalmente es mucho más sabroso a la parrilla, solo, o con mermelada de arándano rojo (zurawina). Los puestos de venta de oscypek a la parrilla son habituales en toda Polonia.

Una boda gural

Las bodas gurales tradicionales suelen durar varios días y son muy ricas tanto en tradición como en consumo de vodka. Uno de sus elementos más característicos son los juegos basados en la tradición goral para divertir a los asistentes. Mito o verdad, hay quien dice en Polonia que una boda solo es auténticamente goral si hay peleas en ella y que muchos gurales se divierten de forma un tanto bruta.

Para hacerse una idea sobre cómo es una boda gural mire el vídeo de la representación teatral de una boda tradicional gural en Bukowina Tatrzańska, Podhale, al pie de los Montes Tatras

Gurales polacos en la región checa limítrofe de Zaolzie (parte checa de la Silesia de Cieszyn)

Los gurales de la República Checa se identifican en cuanto a nacionalidad como polacos y forman parte de la minoría polaca en Zaolzie (una región históricamente polaca que los chechos se apropiaron tras la Primera Guerra Mundial y que Polonia invadió aprovechándose de los Acuerdos de Munich en 1938) como queda demuestrado con su participación en los eventos de la comunidad. El festival anual Gorolski Święto (Fiesta de los Gurales) celebrada en Jablunkov (Jabłonków ) es un escaparate de las tradiciones locales gurales polacas, y está organizado por la PZKO (Unión Polaca Cultural y Educativa en la República Checa). Este festival gural conserva las tradiciones del grupo de nacionalidad polaca en Zaolzie. Es el festival cultural y folclórico más destacado en la zona de Zaolzie  y reúne a miles de espectadores cada día durante el evento.

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Gurales polacos en Jablunkow durante el festival Foto: wikimedia

Sin embargo, en ninguna de las ciudades y pueblos de la zona de Zaolzie de los polacos forman una mayoría demográfica y algunos gurales locales se sienten checos. En este sentido se puede mencionar el pueblo de Hrčava (el segundo pueblo más oriental de la República Checa), con gran mayoría de los ciudadanos que se declaran de nacionalidad checa. En este pueblo los polacos forman sólo una minoría del 2%.

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Museo de los tatras en Zakopane. Foto:Ángel López Peiró

No hay Polonia sin gurales, no hay gurales sin Polonia

Con el tiempo, a causa de los cambios en la sociedad y en el modelo productivo, muchos hombres gurales, en contra de sus preferencias,  han tenido quedejar las montañas para buscar trabajo  y normalmente mandan dinero a sus familias una vez se han establecido en otras partes de Polonia o en el extranjero. Muchos no han vuelto nunca a las montañas polacas de su juventud y sueñan con regresar algún día a los preciosos parajes que les vieron crecer.

Los gurales polacos son hoy una atracción turística por sí mismos, un producto de marketing y un mito, pero también–y en parte gracias a eso–los guardianes de un estilo de vida y unas tradiciones únicos con un valor etnográfico incalculable; en definitiva, una parte esencial de la cultura y del alma de Polonia.

Fuentes:

The Essential Guide to Being Polish. 50 facts & facets of nationhood, de Anna Spysz y Marta Turek. New Europe Books 2013

Museo de los Tatras en Zakopane

Wikipedia

Investigaciones y experiencias propias

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Prima aprilis–la versión polaca del Día de los Inocentes

Prima aprilis–la versión polaca del Día de los Inocentes

En 2012 un grupo de artistas locales reemplazaron los carteles en los accesos a Gorzów Wielkopolski por otros con el nombre de la otra cocapital del voivodato de Lubusz, Zielona Góra, para bromear sobre la gran rivalidad entre ambas ciudades.  Foto: money.pl

Prima aprilis es el nombre latín que se usa en Polonia para referirse a la celebración cada 1 de abril del “Día de las bromas”. El equivalente polaco al Día de los Inocentes celebrado en el mundo hispano cada 28 de diciembre. Una tradición muy extendida hoy en Europa, cuyos orígenes se remontan a prácticas en el Imperio Romano que en la baja Edad Media adquirieron gran popularidad en varios reinos de Europa.

En Polonia esta costumbre llegó procedente de Europa occidental a través de Alemania en el siglo XVI. Se popularizó a orillas del Vístula en el siglo XVII, como una tradición de origen ancestral, y se celebraba de forma parecida a la actual:

Un día para la frivolidad y la falta de seriedad en que abundan las bromas–que siempre suelen sufrir los más ingenuos o descuidados–chistes, mentiras e historias inventadas. En los medios polacos como en muchos otros países, no pueden faltar las ingeniosas noticias inventadas.

Encontramos una muestra del humor de los medios polacos en algunos de los titulares falsos que aparecieron el 1 de abril de 2014:  El barrio de Praga se independiza de Varsovia; la policía local de Breslavia instala radares de velocidad en los carriles bici y empieza a multar a los ciclistas que exceden la velocidad permitida; el compositor polaco Krzysztof Pendereck formará dueto con el DJ norteamericano Skrillex; el presidente de PIS Jarosław Kaczyński se estrena como blogger en natemat.pl (publicaron un post supuestamente escrito por él); Wojciech Smarzowski empieza a rodar la versión polaca de Breaking Bad; Se suspende la Juwenalia (fiesta universitaria anual de una semana de duración en todas las universidades antes de los exámenes) de la Universidad de Varsovia, etc. La reconocida periodista polaca Monika Olejnik se atrevió incluso a asegurar en antena el 1 de abril de 2012 que Polonia finalmente no organizaría la EURO 2012 de fútbol.

Como curiosidad histórica vinculada con esta fecha hay que mencionar  la alianza de la Mancomunidad de Polonia y Lituania con Leopoldo I Habsburgo para hacer frente a la amenaza de la expansión turca por Europa central con se firmó el 1 de abril de 1683 pero se fechó el acuerdo como si hubiera sido firmado el día anterior, para que nadie pudiera dudar de su validez.

Dzień Kobiet–el Día de la Mujer en Polonia

Dzień Kobiet–el Día de la Mujer en Polonia

En todo el mundo se celebra el 8 de marzo El Día de la Mujer en memoria de aquellas personas que lucharon por la igualdad de género. La conmemoración recae en este día porque el 8 de marzo de 1914 una significativa manifestación a favor del sufragio femenino tuvo lugar en Londres. Sin embargo, la celebración tiene su origen en el apogeo del comunismo, y anteriormente ya se celebraba desde 1909, cuando la Segunda Internacional la adoptó en Copenhagen.

En Polonia esta celebración nació y fue muy popular durante la época comunista. Hoy en día se sigue asociando a la propaganda del régimen de PRL, aunque esté ya plenamente integrada en la cultura polaca y haya adquirido un carácter social y menos político. La primera vez que se celebró fue en 1948, en pleno apogeo del estalinismo. Celebración no sería la palabra adecuada para referirse al Día de la Mujer en esa época. Se obligaba a las mujeres a exceder las normas de producción en ese día. Los periódicos de la época deseaban a las mujeres polacas  un mayor rendimiento en el trabajo. En los talleres y fábricas polacas colgaban carteles de mujeres stakovitas (o estajanovistas, trabajadores extremadamente productivos) como modelo a seguir por todas las mujeres.

Posteres referentes al Día de la Mujer durante PRL Fuente: ciacho.pl
Posteres referentes al Día de la Mujer durante PRL Fuente: ciacho.pl

Cuando el estalinismo llegó a su fin, las autoridades comunistas empezaron a entender que las mujeres polacas también eran madres y esposas. Aunque los medios de comunicación–controlados por el aparato del estado–continuaban animando a las mujeres a construir un futuro socialista en Polonia, también a partir de ese momento deseaban a las mujeres su felicidad y bienestar personal.

Con motivo de este día, se publicaban retratos de mujeres de diferentes sectores de la economía, ya que como aseguraba el líder comunista Wladyslaw Gomulka, “no hay ningún sector en Polonia en la que las mujeres no jueguen un papel importante.” En los lugares de trabajo o escuelas se celebró de forma obligatoria. Fue una buena ocasión para lidiar con la escasez de productos accesibles a la población, por lo que a  las damas se le entregó bienes materiales, tales como medias, toallas, ropa, jabón y café.

En los años 1970 el  Miedzynarodowy Dzien Kobiet, (El Día Internacional de la Mujer), ganó popularidad y aprobación dentro de la sociedad polaca en general, tanto en privado como en la esfera pública. En esa época ‘Una flor para Ewa’ se convirtió en el eslógan del partido comunista. Este día se celebraba con discursos oficiales en el trabajo,  los hombres compraban flores a las mujeres, y los chicos también regalaban flores a las chicas en las escuelas. También en esta época se empezó a regalar medias a las empleadas de las fábricas–eso así, todas de la misma talla–siguiendo la doctrina comunista.

En los años 1980 fuera del ámbito del trabajo los hombres polacos empezaron a hacer otros regalos, además de las habituales flores hasta entonces, a sus mujeres el 8 de marzo. Sin embargo, esta celebración de la mujer, tan  estrechamente asociada con el cada vez más odiado régimen comunista, perdió terreno poco a poco ante la tradición occidental importada del Día de San Valentín.

Ya en democarcia, en 1993, el Día de la Mujer fue abolido como día festivo en Polonia. Sin embargo, en la sociedad polaca actual se hace patente un intento para revitalizar esta celebración–en que, una vez al año, las mujeres pueden sentirse especiales–pero con un carácter my diferente al que tenía en la época comunista. Se sigue celebrando con numerosas, manifestaciones o acontecimientos relacionados con la igualdad de trato entre hombres y mujeres. Además, se siguen haciendo los regalos a las mujeres, los más habitualmente son generalmente flores–principalmente tulipanes–o dulces, aunque muchos polacos siguen comprando medias o leotardos a sus mujeres, hermanas, amigas o compañeras del trabajo para bromear sobre el pasado comunista de esta tradición.

En relación con el carácter reivindicativo de esta fecha, no faltan las polémicas entorno a las políticas de género y las controvertidas visiones de la Iglesia católica polaca, muy contraria a la llamada ideología de género. Sin duda, Polonia cuenta con una sociedad todavía muy tradicional (con significativas variaciones regionales y ciudad-campo) pero cambiante y con un movimiento feminista significativo. Es necesario contextualizar y explicar que en este país desde finales de los años 1990 la mujer está plenamente integrada en el mercado laboral–es de hecho uno de los mejores países del mundo para ser mujer trabajadora–y dónde las mujeres cada vez ocupan más puestos de gran responsabilidad en diferentes ámbitos. La creciente igualdad de género ha llegado a Polonia con la apertura al mundo, la democracia, la libertad y el capitalismo.

Hay quienes, no sin cierto cinismo, aseguran que la situación de la mujer en la Polonia comunista era casi mejor que en la actualidad, por la menor influencia de la Iglesia en la sociedad, pero nada más lejos de la realidad. Sin ir más lejos, para describir la situación actual de la mujer en el país, Polonia actualmente cuenta con una mujer como primer ministro, Ewa Kopacz (quien tras unos meses en el cargo se ha ganado el apodo de la Margaret Tacther polaca por su posición ante las protestas de los mineros polacos) y una candidata a la presidencia del país, la mediática Magdalena Ogórek, (quien además de contar con un nivel de estudios y cultural portentoso, despierta pasiones por su belleza incluso fuera de Polonia).

Sin embargo, como en muchos otros países, en el país centroeuropeo hay mucho por hacer todavía en lo que concierne a la igualdad de género. En Polonia se puede mejorar mucho en cuanto a igualdad de salarios, algunos aspectos de conciliación laboral familiar y  a nivel privado probablemente el reparto de las tareas en el hogar.

Cualquiera que haya vivido en Polonia durante un tiempo se da cuenta que este es un país que no progresaría de la forma que lo hace si no fuera por el gran ímpetu y sentido común de sus mujeres, extremadamente trabajadoras y responsables si hacemos una generalización. Nos encontramos todo parece indicar ante una sociedad muy matriarcal, en gran parte como legado de un pasado en que a menudo las mujeres sacaban adelante sus familias ellas solas mientras los hombres estaban luchando en guerras y levantamientos. De lo que no cabe la menor duda es que las mujeres polacas se merecen la celebración del Día de la Mujer en su honor.

La Navidad en Polonia: tradición, magia y misticismo

La Navidad en Polonia: tradición, magia y misticismo

La festividad más importante en Polonia en el calendario desde un punto de vista estrictamente religioso es Semana Santa (Pascua). Para las familias polacas católicas, de hecho, esta puede ser mucho más importante que la celebración del nacimiento del hijo de Dios.

Sin embargo, la Navidad es, como en la mayoría de países cristianos, la mayor celebración cultural anual en Polonia. Estas fechas tan señaladas crean indiscutiblemente el momento más maravilloso y mágico del año en el país centroeuropeo.

El régimen comunista intentó durante años con mucho ímpetu quitar relevancia a la Navidad en Polonia por su esencia religiosa  y tradicional, pero no lo consiguió. La Navidad se celebraba en la Polonia comunista de forma tradicional tanto, o incluso más, que en la Polonia actual. Los polacos históricamente han tenido siempre mucho apego a la tradición y mucho a desapego a las imposiciones y prohibiciones.

La Lonja de los Paños en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró
La Lonja de los Paños en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

Los belenes (szopki)

Uno de los elementos más importantes en el abanico de decoraciones navideñas polacas son los belenes, además de los árboles navideños (choinki); estos últimos cuentan con mucho apego en todo el centro, este y Norte de Europa. Casi todas las iglesias en Polonia montan un belén, una representación de la natividad de Jesucristo, en su interior. Es posible ver un belén en un hogar polaco pero no es tan habitual como el árbol de Navidad. En Polonia no se estilan los belenes vivientes aunque si los belenes con figuras del nacimiento a tamaño real con animales.

El belén en la Iglesia de San Bernardo, junto al Monasterio de los Bernardinos y frente a la colina de Wawel, es cada año uno de los que más impresionan en Cracovia Foto: Ángel López Peiró
El belén en la Iglesia de San Bernardo, junto al Monasterio de los Bernardinos y frente a la colina de Wawel, es cada año uno de los que más impresionan en Cracovia Foto: Ángel López Peiró

En Cracovia existe la tradición desde el siglo XIX de hacer coloridos belenes de madera, cartón y aluminio (szopki krakowskie) que incluyen famosos elementos arquitectónicos de la ciudad. Desde hace 72 años esta tradición tiene también la forma de un famoso concurso que reúne a miles de estos, creados por escuelas, institutos, universitarios, jubilados, trabajadores, gente de todas las edades y profesiones. Los hay casi microscópicos y algunos que alcanzan los varios metros de altura. Los creadores de szopki krakowskie deben usar solo una serie de colores establecidos por las reglas del concurso, que queda escenificado junto al monumento al poeta Adam Mickiewicz en la Plaza del Mercado de Cracovia el primer jueves de diciembre cada año.

Algunos belenes cracovianos cuentan incluso con luces y elementos mecánicos, y la mayoría incluyen figuras de personajes polacos famosos históricos y actuales. Algunos van más allá y crean metaszopkas: inculyen personajes que llevan un pequeño belén cracoviano en sus manos. En algunos se percibe una buena dosis de sátira. Los mejores belenes son expuestos hasta febrero en el Museo Histórico de Cracovia en el Palacio Krzysztofory en el Rynek.

Típico belén cracoviano. Foto: Ángel López Peiró
Típico belén cracoviano. Foto: Ángel López Peiró
El concurso de belenes cracovianos en la Plaza del Mercado Foto: Globtrotter Hostel en Cracovia
El concurso de belenes cracovianos en la Plaza del Mercado Foto: Globtrotter Hostel en Cracovia

San Nicolás

El 6 de diciembre con ocasión de la festividad de San Nicolás, se celebra la tradición de Mikołajki. La versión polaca de Santa Claus trae regalos a los niños polacos a través de las chimeneas de sus casas en esta fecha. También se sube a tranvías y autobuses de muchas localidades polacas para alegrar y sacar una sonrisa a los pasajeros.

Mikołajki es quien tiene más popularidad en Polonia en comparación con los Reyes Magos, o el pequeño ángel (aniolek) o un duende (según la región) que trae regalos durante la Nochebuena (Wigilia).

Compras navideñas

La Navidad en Polonia también tiene su vertiente comercial como en todos los países donde se celebra. A los polacos les encanta hacer regalos, por muy sencillos que sean. Los centros comerciales en Polonia no escatiman esfuerzos para impresionar a los compradores con espectaculares decoraciones navideñas. Se estima que esta Navidad 2014 cada polaco va a gastarse de media unos 115 euros, una cifra modesta en comparación con los países occidentales, pero considerable si se contextualiza en el nivel de vida del país centroeuropeo. Si bien parece que la Navidad tiene un tinte cada vez más comercial en Polonia, sí que todavía tiene un carácter más religioso, cultural, tradicional y ante todo familiar que en muchos países de Europa occidental. No en vano, para los polacos la Navidad es, sobre todo, tiempo en familia y con amigos.

Iluminación navideña exterior del centro comercial Galeria Krakowska en Cracovia Foto. Ángel López Peiró
Iluminación navideña exterior del centro comercial Galeria Krakowska en Cracovia Foto. Ángel López Peiró

Esculturas de Hielo en Poznan

Cada año alrededor de la época navideña el Rynek de esta ciudad acoge el Festival Internacional de Esculturas de Hielo que reúne a escultores en hielo de diferentes países.

Escultura de hielo realizada en la edición de 2012 del festival Foto: Ángel López Peiró
Escultura de hielo realizada en la edición de 2012 del festival Foto: Ángel López Peiró

Tradicionales mercados y adornos navideños

Visitar Polonia durante estas fechas es una oportunidad de maravillarse con la magia navideña con la que las ciudades polacas acogen a sus habitantes y a los afortunados visitantes. En este país no se escatiman recursos a la hora de decorar las calles y adornar espectaculares árboles navideños. La Navidad se respira por todas partes a orillas del Vístula. Unas tierras no aptas para los detractores de esta celebración.

Aspecto de La Plaza del Mercado de Cracovia en Navidad Foto: Ángel López Peiró
Aspecto de La Plaza del Mercado de Cracovia en Navidad Foto: Ángel López Peiró
Iluminación en la Plaza del Mercado (Rynek) de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Iluminación en la Plaza del Mercado (Rynek) de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Árbol de navidad en el barrio de Nowe Miasto de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Árbol de navidad en el barrio de Nowe Miasto de Varsovia Foto: Ángel López Peiró
Tranvía navideño en Cracovia
Cracovia cuenta incluso con un tranvía navideño Foto: Ángel López Peiró

Los mercados navideños, con mucho arraigo en Polonia a causa de la gran influencia germánica en el país, impregnan las ciudades polacas en el espítitu navideño desde principios de diciembre o finales de noviembre y hasta finales de enero o principios de febrero. Los más famosos son los de Breslavia y Cracovia, ubicados en las emblemáticas plazas mayores de ambas ciudades, aunque rebosan encanto en todas las ciudades polacas. En ellos se puede encontrar productos de alimentación como embutidos, quesos, pierogi y miel, artesanía, ropa de abrigo y adornos navideños. Entre estos últimos destacan las bombki, las bolas de cristal pintadas a mano que se cuelgan de los árboles navideños. Estas son exportadas a todo el mundo por fabricantes polacos, principalmente en el sur del país.

Mercado navideño en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró
Mercado navideño en la Plaza del Mercado de Cracovia. Foto: Ángel López Peiró

El siguiente vídeo muestra el ambiente que se respira en las engalanadas calles de Cracovia durante la Navidad:

En el Palacio de Wilanów a las afueras de Varsovia se puede ver un laberinto de luces con referencias no solo navideñas:

Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów. Foto: Ángel López Peiró
Laberinto de luces en Wilanów con referencias a Alicia en el País de las Maravillas. Foto: Ángel López Peiró

La Wigilia: la nochebuena polaca

La Wigilia Bożego Narodzenia (Vigilia del Nacimiento de Dios) el 24 de diciembre es el punto álgido de la celebración navideña en Polonia. La palabra polaca Wigilia, como la española vigilia, proviene de la palabra latina vigiliare que significa observar, pasar la noche en guardia , y hace referencia a la espera de la llegada del Mesías al mundo. En Polonia se trataba de una noche espiritual de sacrificio, abstinencia en que se debería esperar el nacimiento de Cristo con un rezo silencioso y en estado vigilante. Sin embargo,  a los elementos cristianos de la Wigilia polaco se le unen muchos de origen eslavo pre-cristiano pagano.

Las tribus eslavas paganas celebraban el solsticio de invierno como festival de cosecha y como día para recordar a los que habían perecido. La noche del 24 de diciembre coincidía en medio del solsticio de invierno, la noche más larga del año y el inicio del año solar  y el ciclo anual de las plantas en la agricultura. Día de adoración del nacimiento del Sol en la antigua Roma que fue adoptado por el Cristianismo como efeméride del nacimiento de Jesucristo.

La Wigilia es una noche llena de simbolismo, misticismo y superstición en los hogares polacos donde la celebran de forma tradicional:

El árbol de Navidad, montado en muchos hogares el mismo día 24 por la mañana, simboliza la vitalidad y el renacer de la vida. El heno tiene una gran importancia simbólica en la Wigilia. Se pone debajo de un mantel blanco que cubre la mesa. Esto recuerda a los familiares reunidos alrededor de la mesa que Jesús nació en un humilde establo, en pesebre sobre el heno. También se pone heno en los rincones del salón para garantizar abundancia durante el próximo año. El grano, esparcido debajo del mantel junto al heno, es también un símbolo de prosperidad y abundancia para el año siguiente. Es visto como una fuerza revitalizante que simboliza la inmortalidad y la riqueza. Las nueces simbolizan el misterio, el dinero y la fertilidad. Las manzanas son símbolos de amor y salud. Colgadas en el árbol de Navidad deben proporcionar fuerza y larga vida a los miembros de la familia.

Cuando ponen la mesa para la cena de Wigilia, los polacos se aseguran que dejan una silla extra libre, pero con platos y cubiertos. Simbólicamente, y acorde a la antigua tradición, este lugar es para los seres queridos que fallecieron cuyos espíritus pueden querer volver durante esta noche guiados a sus casos por la luz de la vela que ilumina la mesa durante la Wigilia. Hoy en día se dice que la silla y el plato extras son por si aparece un invitado sorpresa, o para durante el trascurso de la noche invitar a alguien que iba a pasar la noche en solitud. Pero el misticismo y la superstición que rodean a esta celebración no terminan aquí:

El invitado que entra primero en la casa donde se celebra la reunión familiar de Nochebuena es muy importante. Si se trata de una mujer es un presagio de que habrá problemas por lo que es preferible que sea un hombre y así se planifica en muchos hogares polacos. Esta superstición también es válida para  la primera persona que llama por teléfono durante el 24 de diciembre. Las parejas tienen que besarse debajo de una planta de acebo colgante, que debe adornar los hogares polacos en Navidad, durante esta noche para tener buena suerte en la perpetuación de su amor.

Antiguamente se creía en Polonia que los animales adquirían un poder especial y podían hablar durante esta noche. Era importante escucharles para presagiar el futuro del próximo año.

El dicho polaco jaka Wigilia, taki cały rok significa “como en la Wigilia, así todo el año”. En Polonia se cree que el devenir la Nochebuena  y el ambiente que se respira durante esta noche, es un presagio sobre el devenir del próximo año. Por eso, se intenta que sea un momento de paz y armonía en un ambiente familiar, sin rencores, disputas o discusiones alguna.

Según marca la costumbre, en la casa donde se celebra la Wigilia, todo debe estar listo para la cena al caer la primera estrella, momento en que se suele iniciar la celebración (generalmente alrededor de las 4 o 5 de la tarde, anochece entre las 15.00 y las 16.00 horas en Polonia según la localización en esta época del año).

Es una referencia simbólica a la estrella de Belén, que anunció el nacimiento de Jesús a los Tres Reyes Magos. La cena comienza con una oración y la lectura de un fragmento del Evangelio de Mateo y el Evangelio de Lucas, en la sección en que habla del nacimiento de Jesús. Normalmente la lectura va a cargo del anfitrión donde se celebra la cena, o la persona con más autoridad dentro de la familia.

Pero el momento más importante de la ansiada Wigilia es el reparto del opłatek, una hostia bendecida, de forma rectangular, hecha de harina y con relieves religiosos en su superficie. Generalmente el anfitrión o la persona más vieja o venerada de la familia empieza el acto de romper y compartir el opłatek con el resto de los familiares alrededor de la mesa. Cada miembro de la familia debe romper un trozo de su opłatek y dárselo a su familiar al tiempo que le expresa buenos deseos que conciernen a la salud, felicidad, amor y el éxito. Así con reciprocidad hasta que todos los miembros de la familia han comido un poco del opłatek de todos los presentes en la cena. Esta costumbre simboliza la reconciliación, el perdón de cualquier falta o queja y los mejores deseos para el próximo año. Se remonta al antiguo rito cristiano de compartir el pan como símbolo de hermandad y pertenencia a una comunidad cristiana. En la Edad Media la hostia fue introducida en substitución del plan y en Polonia era también añadida a los animales de granja durante esta noche, ya que estos al poder hablar eran como humanos por una noche.

La cena de la Wigilia consiste normalmente de 12 platos, en realidad platitos para fortuna del estómago de los comensales, que simbolizan los 12 discípulos de Jesús. Ninguno de ellos contiene carne como herencia de la prohibición religiosa al tratarse originalmente de una noche de sacrificio. Los ingredientes principales e indispensables esta noche en una mesa polaca son la col, la col agria, las setas, los pierogi, la sopa de remolacha (normalmente servida con unos raviolis rellenos de setas llamados uszki) y el pescado, principalmente carpa, cocinada de una y mil maneras. En el sur y este de Polonia es muy típico cocinar la carpa al estilo judío ( al horno, rellena de cebolla, y zanahoria) que es una versión polaca del famoso pescado gefilte de los judíos asquenazíes, cuya presencia fue muy significativa en Polonia durante casi 1000 años. Es muy chocante ver puestos con pequeñas piscinas llenas de carpas vivas a la venta en algunas localidades polacas en los días previos a la Wigilia.

Existen sin embargo grandes diferencias regionales en el menú de la cena de Wigilia por lo que es difícil crear una lista de los platos que se encontrarán en cualquier mesa polaca durante esa noche.

Las semillas de amapola  y la miel en la kutia, original de Podlaquia al noreste de Poloniasin embargo no suelen faltar.

Después de la saciante cena es el turno de cantar en familia los villancicos polacos (kolędy), con fama internacional de ser uno de los más melódicos y hermosos del mundo, para hacer tiempo hasta la medianoche. A esa hora se celebra en Polonia como en muchos otros países la Misa del Gallo, conocida aquí como pasterka. Una misa que en Polonia puede durar hasta casi 2 horas pero que  los villancicos hacen muy amena y emotiva.

Como curiosidad merece la pena mencionar que mirar la película Solo en Casa se ha convertido en una tradición navideña en Polonia en Wigilia o durante el Día de navidad, ya que la película se ha emitido en la televisión nacional TVP desde principios de los años 1990 en Navidad. En las navidades de 2011, más de 5 millones de polacos vieron la película en televisión.

El Día de Navidad

En este día se va a misa si no se ha ido la noche anterior, la familia se vuelve a reunir y los polacos lo pasan tranquilamente en casa. El 25 de diciembre se come platos  a base de carne como el bigos, dulces y chocolates y tartas como el makowiec, relleno de semillas de amapola. Según la tradición, solo los familiares más cercanos pueden hacer una visita y se espera al día 26 para pasar tiempo con los amigos y parientes lejanos.

El Día de San Esteban

En este día solemne, al que los polacos se refieren como Segundo Día de Navidad, se conmemora la muerte del primer mártir cristiano San Esteban. Es un día para seguir en familia, visitar otros familiares más lejanos y pasar tiempo con amigos. Es siempre un día festivo en Polonia.

Los villancicos polacos: las kolędy

Algunos villancicos polacos son versiones en esta lengua de villancicos tradicionales que también se cantan en los países hispanohablantes. Otros son propios de Polonia, donde las kolędy son una parte esencial de la Navidad desde el siglo XV.

Estos son algunos de los villancicos y canciones pastoriles tradicionales más famosos en Polonia:

Bóg sie rodzi (Ha nacido Dios)

Lulajże, Jezuniu (Nana a Jesús)

Przybieżeli do Betlejem (Los pastores corrieron hacia Belén)

Wsród Nocnej Ciszy (En medio de la noche silenciosa)

Vídeo con villancicos cantados en varias iglesias de Cracovia:

Los grupos de cantantes de villancicos  (kolędnicy)

En Polonia algunos hombre jóvenes, y en algunos casos acompañados por mujeres, forman grupos de cantantes de villancicos que, disfrazados de formas variopintas representando animales y figuras simbólicas, van de casa en casa a cantar y expresar buenos deseos con una estrella de Belén decorada al detalle o un belén. A cambio reciben pequeños regalos, dinero o dulces.

En muchas ciudades polacas a parte de los tradicionales conciertos de villancicos en las iglesias, también se organizan cantadas populares de villancicos en calles y plazas, donde participa  gente de todas las edades y aptitudes de canto.

Feliz Navidad. Wesołych Świąt Bożego Narodzenia.

Para este artículo como fuentes he usado mis visitas, experiencias e investigaciones además del libro The Essential Guide to Being Polish. 50 facts & facets of nationhood, de Anna Spysz y Marta Turek. New Europe Books 2013

29 de noviembre, Andrzejki–la noche de las brujas en Polonia

Ritual con la cera que se practica durante la noche de San Andrés Foto: naszepiaseczno.pl
Ritual con la cera que se practica durante la noche de San Andrés Foto: naszepiaseczno.pl

En Polonia, al igual que en muchos otros países, se celebra el Día de San Andrés el  día 30 de noviembre. Sin embargo, esta fecha adquiere un significado diferente para los polacos ya que constituye una gran celebración de las antiguas tradiciones y costumbres polacas. Los orígenes de la celebración de Adrzejki en la vigilia del día de San Andrés se remontan a las tribus eslavas paganas que habitaban Polonia antes de la implantación del Cristianismo y fundación del Reino de Polonia,  pero esta costumbre recibió un nombre católico para ser más bien aceptada dentro de la sociedad católica. Esta noche es sin duda una gran ocasión para descubrir antiguas costumbres polacas, comer, beber y pasar un muy buen rato.

¿Qué les espera a los asistentes a una fiesta de Andrzejki?

Al igual que  en cualquier otra celebración en Polonia no escasearán la comida y la bebida. Pero al tratarse del último día antes del Adviento la tradición marca que hay que comer y beber tanto como sea posible. Se trata pues del último día para hacer una fiesta antes de un periodo de privaciones. En el fin de semana más cercano al 29 de noviembre casi todos los clubs organizan una fiesta y también muchos polacos celebran Andrzejki en sus casas entre amigos.

En el pasado, esta celebración era algo muy serio. Era uno de esos días en que la gente podía predecir su futuro . El 29 de noviembre, durante la noche, el deber del santo era ayudar a las chicas jóvenes a descubrir cuándo se casarían, el nombre de su futuro esposo y que otras cosas les depararía el futuro.

Hoy en día Andrzejki es básicamente una noche de diversión en que las mujeres jóvenes polacas solteras (hoy en día también casadas) se reúnen en una fiesta (y  ya muchas veces también con los hombres) para participar en una serie de rituales y juegos que se suponen les permitirán predecir su futuro, sobre todo en lo que refiere a su futuro matrimonio.

Por ejemplo, se dice que las solteras pueden adivinar el aspecto de su futuro amor derramando cera caliente sobre agua fría (normalmente a través del ojo de una llave). También que, una vez todo el mundo se ha quitado los zapatos y se han amontonado juntos, si se ponen uno tras otro en linea recta los zapatos desde un punto hasta una puerta y pared, la persona cuyo zapato sea el último en añadirse es la que se casará antes. Es habitual también sortear, a través de papelitos con los nombres de los participantes depositados en una urna, algunos objetos simbólicos que predicen el futuro en relación con el amor, la salud, el dinero y el trabajo.

El Día de Todos los Santos en Polonia

Farolillos en el cementerio Rakowickii de Cracovia Foto: Ángel López Peiró
Farolillos en el cementerio Rakowicki de Cracovia Foto: Ángel López Peiró

Hace dos años quedé realmente impresionado con la celebración del Día de Todos los Santos en Polonia. Visité el cementerio Rakowicki de Cracovia [1], el más grande de la ciudad, el día 1 de noviembre cuando ya había anochecido. Albrgaba la esperanza de que las expectativas que habían generado en mi los comentarios de algunos compañeros del trabajo y residentes extranjeros en Polonia sobre la gran espectacularidad de esta fecha en los cementerios no me defraudara.

Lo que me encontré allí fue un espectáculo de luz y color formado por los miles de farolillos deposittados sobre las tumbas, muchas de ellas auténticas obras de arte, lápidas espeluznantes, una espiritualidad indescriptible impregnada en el ambiente de una típica fría noche cracoviana, y de fondo el sonido de los bellos cánticos que provenían de una capilla al fondo del cementerio donde se habían congregado centenares de personas, para honrar de la forma más emotiva a sus  seres queridos difuntos. Estas escenas se repiten normalmente en los días anteriores y posteriores a Todos los Santos, sobre todo en el día 2 de noviembre llamado Día de Todas las Almas en que todos los polacos vuelven a visitar el cementerio, y muchos farolillos permanecen encendidos durante muchos días. Esta celebración en Polonia es sin duda una experiencia mística con un significado muy especial para la mayoría de los polacos.

El siguiente vídeo grabado en el cementerio Rakowicki resume muy bien el ambiente que se respira en los cementerios de Polonia tras anochecer este día tan significativo en el calendario de los polacos:

Según informaba esta semana la web inside-poland.com los polacos van a gastarse 1.200 millones de złoty en el Día de Todos los Santos (Wszystkich Świętych) este año. Cada familia polaca va a gastarse de media entre 50 y 100 zł, principalmente en flores, farolillos para las tumbas, mantenimiento de los cementerios y transporte. De media van a realizar 50 km para honrar  a sus familiares difuntos.

Sin embargo, en Polonia la importancia de mantener vivo el recuerdo de los seres difuntos y honrarles con dignidad no se limita al Día de Todos los Santos. Yo he tenido la oportunidad de visitar diferentes cementerios de Cracovia, Tarnów y otras poblaciones polacas en varias ocasiones en diferentes momentos del año y me he quedado sorprendido con la gran cantidad de gente que allí había. Limpiando, poniendo flores, retirando las marchitadas, poniendo fotos u otros objetos, rezando, llorando o cantando oraciones. Los cementerios mantienen un aspecto impecable y de una gran belleza durante todo el año. De hecho, muchos polacos–sobre todo gente mayor en ciudades pequeñas o zonas rurales — visitan cada semana los cementerios donde reposan los restos de sus seres queridos, haga un calor asfixiante, llueva, nieve o el termómetro roce los 20 bajo cero. Es muy habitual encontrar paradas de venta de flores y farolillos que funcionan durante todo el año  junto a los cementerios polacos.

[1] El cementerio Rakowicki de Cracovia contiene unas 75.000 tumbas y alberga los restos de  personajes de gran importancia en la historia más reciente de Polonia como el cantante y compositor Marek Grechuta, el artista Tadeusz Kantor, los pintores Jan Matejko y Józef Mehoffer y el ex-primer ministro de Polonia Ignacy Daszyński. Además en este cementerio (en realidad en el cementerio militar annexo) están enterrados los padres de Juan Pablo II.