Legnica, el ‘Nuevo Moscú’–el enclave soviético en la Polonia comunista

Legnica, el ‘Nuevo Moscú’–el enclave soviético en la Polonia comunista

Plaza del Mercado (Rynek) de Legnica. Foto: wikicommons

La localidad de Legnica cerca de Breslavia en la Baja Silesia, actualmente al suroeste de Polonia, había sido la residencia del rey polaco Boleslao IV el Rizado en el siglo XII. Cerca de la ciudad, en Legnickie Pole (‘campo de Legnicka’ en polaco) tuvo lugar la famosa Batalla de Legnica que frenó la invasión mongola de Europa el 9 de abril de 1241: El ejército cristiano del duque polaco Enrique II el Piadoso fue derrotado por los mongoles. Aunque los mongoles mataron a Enrique y arrollaron a sus tropas, padecieron granes pérdidas humanas y su avance en Europa fue detenido.

En el siglo XIV el ducado de Legnica pasó a manos del Reino de Moravia dentro del Imperio Sacro Germánico, luego a Austria en el siglo XVII para formar parte del Imperio Alemán desde 1871.

En una parte de Europa donde los movimientos de fronteras han sido una constante a lo largo de la historia, la ciudad de Legnica volvió a manos polacas 600 años más tarde, en 1945, al igual que toda la región y el resto de los Territorios Recuperados a Alemania, por los acuerdos de la Conferencia de Postdam en 1945 tras la derrota nazi. La ciudad quedó parcialmente dañada por la guerra. Casi toda la población de la ciudad, alemanes, fue expulsada, y a la pequeña minoría polaca que aquí vivía desde tiempos medievales se le unieron miles de ciudadanos polacos procedentes de Kresy (los confines), los territorios al este de Polonia ocupados por la Unión Soviética.

Pero Legnica (unos 100.000 habitantes en la actualidad) es famosa ante todo porque  la Unión Soviética construyó aquí su principal base militar fuera de territorio soviético, la mayor base militar entonces en toda Europa central, convirtiendo a la ciudad entonces en la mayor concentración de rusos fuera de la URSS.

La principal razón para emplazar la base aquí fue la cercanía de esta localidad tanto con Checoslovaquia como con la República Democrática Alemana. Una vez la dictadura comunista estaba bien implantada en Polonia, y se había acabado con los enemigos a la formación de esta, uno de sus principales objetivos fue ejercer un control militar efectivo sobre los miembros del Pacto de Varsovia. A partir de 1968 la aplicación de la Doctrina Brézhnev.

Las tropas soviéticas emplazadas en Legnica eran vistas por los polacos como fuerzas de ocupación aunque sobre el papel eran fuerzas aliadas según el Pacto de Varsovia. Incluso en el gobierno comunista polaco títere de Moscú no se vio con buenos hojos la actuación de estas tropas en los primeros años de posguerra porque centraron sus esfuerzos en las reparaciones de guerra–desmantelamiento de infraestructura alemana para llevarla a la URSS, incluso en territorio propiamente polaco–y dificultaron que Polonia empezara la reconstrucción del país y su nuevo territorio.

Durante los más de 45 años de funcionamiento de la base, la ciudad estaba dividida en dos partes, una soviética y una polaca. La parte soviética era inaccesible para los civiles polacos y permanecía bajo estrictas medidas de seguridad y controles de acceso. Las autoridades polacas nunca tuvieron permiso para inpeccionar la base, que según el pacto de varsovia tenía que ser provisional. Sin embargo, la base no fue totalmente desmantelada hasta 1993, cuando las últimos oficiales soviéticos la abandonaron.

Se estima que en julio de 1945 cuando se estableció la base había 17.000 polacos, 12,000 alemanes y 60,000 rusos en Legnica. La cifra de polacos aumentó considerablemente en los años siguientes mientras que solo algunos alemanes ‘polonizados’ permanecieron en la ciudad.

Para crear la base soviética se expulsó a la fuerza a miles de polacos recién llegados que ya se habían instalado en esa parte de la ciudad. Además, en los primeros años del funcionamiento de la base se producían a menudo incidentes por los excesos de los militares soviéticos con los civiles polacos fuera de la base: robos, pillajes, violaciones y agresiones eran frecuentes esos años.

Crítica cinematográfica: El Pequeño Moscú

mala-moskwa

Una forma inmejorable de entender cómo funcionaba el enclave de Legnica y cómo era la vida en la ciudad durante el periodo comunista es la película El Pequeño Moscú (Mała Moskwa, como se apodó a Legnica), inspirada en hechos reales que sucedieron en este lugar en 1968.

Titulo original: “Mała Moskwa” (El Pequeño Moscú)

Director: Waldemar Krzystek

País: Polonia/Rusia

Año: 2008

Duración: 115 minutos

Idioma: polaco y ruso

Trailer: 

Sinopsis

En 1967, Viera, una joven rusa casada con Yuri, un piloto soviético (infértil) que es trasladado a la base de Legnica, inicia un romance clandestino con Michał, un joven teniente polaco. Se conocen  durante un evento cultural de hermanamiento polaco-soviético en el que ella da un recital de canciones en ruso y polaco. Él dirige una sección musical  en el ejército polaco y la convence para que participe en el coro militar polaco y ensaye con él al piano. La música les acaba uniendo.

La historia de amor prohibido se acaba convirtiendo en una tragedia personal por la oposición de los soviéticos a esta relación y la imposibilidad de que Viera inicie una nueva vida en Polonia fuera de la base soviética con Michal y la hija recién nacida fruto de esa relación. La presión puede a Viera que aparentemente acaba suicidándose.

30 años después, 2008, en la Polonia poscomunista Yuri Swietłow visita el cementerio de Legnica, donde yacen los restos mortales su mujer. Le acompaña su hija que odia a su madre a la que jamás ha visto, porque no puede perdonarla haberse quitado la vida por el amor prohibido con un oficial polaco. También le retrae a su padre que permitiera que eso pasara. Yuri comparte sus recuerdos con su hija: la sensación que causó su bella mujer al llegar al país vecino, cómo la iba perdiendo y cómo los militares rusos taparon un asunto de corazón que, aún muchos años después, sigue sin estar muy claro.

Este melodrama se enmarca bajo el telón de fondo de una situación política tensa, en el momento de la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia en 1968 (La Primavera de Praga), y la historia real de una mujer, sobre la cuál aún no se sabe si se suicidó por amor o realmente fue asesinada por los servicios secretos soviéticos.

 Valoración

Un film muy recomendable para entender el papel de la Unión Soviética en sus relaciones con los países satélites de Europa central en el momento más álgido de la Guerra Fría en Europa. Una película sin tintes de gran producción, llena de emoción y tristeza que despierta sentimientos  en el espectador a través de un imaginario y música conmovedores. La película juega con el amor prohibido entre la esposa de un oficial soviético y un teniente polaco como metáfora de la relación entre la URSS, ocupante y Polonia, ocupada. Religión y tradición antepuestas al ateísmo soviético es otro de los leitmotiv del film. Destacable es el papel que la joven actriz rusa Svetlana Khodchenkova realiza como protaginista principal. Canta además en polaco y ruso con una voz maravillosa para deleite de los espectadores.

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Zbigniew Cybulski, el ‘James Dean’ polaco

Zbigniew Cybulski, el ‘James Dean’ polaco
Zbigniew Cybulski Foto: onet.pl (East News)

Hoy se cumplen 87 años del nacimiento de Zbigniew Cybulski, un actor considerado por muchos polacos, y críticos de cine, la gran leyenda del cine polaco. Cybulski también es comparado a menudo con el actor norteamericano James Dean por su imagen rebelde y revolucionaria–que causó un gran impacto en la sociedad polaca de postguerra–además de su muerte prematura.

Cybulski nació en 1927 el seno de una familia de origen armenio en la ciudad de Stanisławów, entonces al sureste de Polonia, ahora ubicada al suroeste de Ucrania. Tras la guerra se matriculó en la Academia Teatral de Cracovia y en 1953 cuando se graduó se trasladó a Gdansk donde debutó en el teatro. A principios de los 1960 se mudó a Varsovia para consolidar su carrera cinematográfica.

Los papeles más destacados y que le catapultaron a la fama fueron los de Maciek Chełmicki en Cenizas y Diamantes de Andrzej Wajda (para algunos críticos el mejor trabajo de Wajda y una de las mayores obras maestras del cine polaco, para un servidor una de las mejores cinco películas polacas vistas hasta ahora) y de Alfonso van Worden en El Manuscrito de Zaragoza de Wojciech Jerzy Has, basada en la novela del novelista polaco del siglo XVIII Jan Potocki. Al mismo tiempo es recordado también por su papel secundario en la comedia Giuseppe en Varsovia, que trata sobre las  divertidas aventuras de un italiano en la capital polaca durante la Segunda Guerra Mundial.

Cenizas y Diamantes  es una película de 1958 sobre la situación, reinada por el caos imperante, en un pueblo polaco a las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Ejército Rojo se ha hecho ya con el control de toda Polonia y está a punto de tomar Berlín y ganar la guerra. Los protagonistas son Maciek y Andrzej, dos oficiales del ejército de la resistencia, Armia Krajowa, que han sobrevivido al trágico Levantamiento de Varsovia. Su misión en este pueblo es asesinar a un comisario comunista polaco que ha vuelto a su pueblo después de participar en la Guerra Civil Española y refugiarse en la URSS durante la ocupación nazi.

Sin embargo, los agentes del AK se equivocan y por error acaban con la vida de dos trabajadores de fábrica de cemento local. Tienen una segunda oportunidad de terminar su trabajo durante una gran fiesta que se organiza en un hotel para celebrar la capitulación nazi y que reúne a autoridades locales, miembros del partido comunista y generales soviéticos. En el hotel trabaja sirviendo copas Krystina (interpretada por Ewa Krzyżewska), de la que Maciek se enamora locamente hasta el punto de replantearse muchas cosas y poner en duda el sentido de seguir luchando con el AK por una Polonia libre.

Zbigniew Cybulski en una escena de Cenizas y Diamantes junto a Adam Pawlikowski:

Zbigniew Cybulski murió el 9 de enero de 1967 a los 39 años de la forma más increíblemente estúpida. Tenía la costumbre por diversión de subirse a los trenes cuando ya estaban en movimiento. Ese día cuando un tren partía de la Estación Central de Breslavia en dirección a Varsovia con su amiga la actrixz Marleną Dietrich abordo, ya en movimiento, saltó con la mala suerte que patinó con los escalones del vagón y cayó bajo las ruedas del tren, que lo arrolló. Murió poco después en el hospital y fue enterrado en el cementerio de Katowice. En el lugar de su muerte se encuentra una placa conmemorativa que inauguró Andrzej Wajda en el 30 aniversario de este trágico evento. Otro hecho curioso sobre Cybulski es que era un pariente lejano del General Jaruzelski.

“Una república que tiene una corona en su escudo es un país que nunca está contento con lo que tiene”. Entrevista a Raúl Fernández Jódar, profesor de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznań. 15 años en Polonia

“Una república que tiene una corona en su escudo es un país que nunca está contento con lo que tiene”. Entrevista a Raúl Fernández Jódar, profesor de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznań. 15 años en Polonia

Fernández Jódar es un buen conocedor de la cultura popular polaca. Foto: Czar PRL, Ángel López Peiró

raul fernandez jodar

Raúl Fernández Jódar (Barcelona, 1972) trabaja como profesor de gramática del español como lengua extranjera en la Universidad Adam Mickiewicz de Poznań, Polonia desde 1999. Paralelamente ha colaborado con medios polacos, y escribe habitualmente para El Huffington Post sobre la actualidad española –con inevitables referencias a Polonia. En 2013 publicó una recopilación de sus escritos para este medio bajo el título Cuando ser español dejó de ser exótico. 

Ahora también ha decidido probar suerte con la ficción y recientemente ha publicado su primera novela, Ultramort 212 (Editorial Seleer).

Ángel López Peiró: ¿Por qué se trasladó a Polonia? ¿Por qué decidió quedarse?

Raúl Fernández Jódar: Desde mi época universitaria sabía que quería vivir fuera de España. Antes de terminar los estudios conocí a la que sería mi esposa y como ella es polaca, pues me vine a Polonia. Si hubiera sido japonesa, me habría ido a Japón. Los primeros años estuve con un pie en España y otro en Polonia. Pero finalmente, cuando recibí una oferta de la universidad para la que actualmente trabajo, decidí establecerme definitivamente aquí.

¿Qué le gusta más y le gusta menos de vivir en Polonia?

Lo que más me gusta de Polonia es la calidad de vida de la que disfruto y que no podría tener en España. Y lo que menos me gusta es el hecho de no poder ir a una librería donde todos los libros estén en español.

¿Cómo maneja el idioma polaco? ¿Fue la dificultad del idioma un gran problema para usted durante los primeros años en el país?

Todavía no estoy seguro de si manejo el idioma polaco o el idioma polaco me maneja a mí. Realmente el no hablarlo no fue un gran problema los primeros años porque en mi trabajo utilizo más el español que el polaco. Evidentemente, el trabajo no lo es todo y si no hubiera aprendido polaco, no habría podido sacarme el carné de conducir o arreglar la tarjeta de residencia. No puedes vivir en un país y no hablar su idioma porque entonces te conviertes en un inútil que va  a depender siempre de terceras personas.

Usted lleva más de 15 años viviendo en Polonia. Conoce bien el país. Si tuviera que resumir en un tweet cómo es Polonia y cómo son los polacos, ¿qué escribiría?

Una república que tiene una corona en su escudo es un país que nunca está contento con lo que tiene.

¿Estaría de acuerdo en que Polonia es esencialmente un país tradicional, católico y más bien conservador?

Existe una Polonia tradicional, católica y conservadora. Pero también es verdad que existe otra Polonia, seguramente más visible en el oeste del país y en Varsovia, que es anticlerical y poco dada a conservadurismos. De hecho, me parece que estas dos tendencias están cada vez más acentuando su oposición.

¿Cómo ve el futuro de Polonia desde el punto de vista político, económico y social?

Polonia tiene en general un buen futuro porque su crecimiento no ha sido desaforado como el español sino poco a poco y sin burbujas inmobiliarias. El tema político queda aparte. La polaca es una sociedad que vive de espaldas a los políticos como se refleja en el porcentaje de participación en cualquier elección. No tiene interés en la política y ni siquiera en muchas ocasiones tiene clara la ideología de los partidos. Es por eso una sociedad que en política es muy personalista y poco ideológica.

¿Qué puede aprender España de Polonia?

España puede aprender muchas cosas y muy importantes de Polonia. Por ejemplo cómo organizar el sistema educativo de manera más lógica y eficiente sin gastar tanto dinero. O cómo tener un sistema electoral de listas abiertas plenamente democrático sin el temor de que en una lista cerrada te cuelen un delincuente al que no quieres votar. O cómo tener un sistema de financiación de las regiones claro y sin trampas ni cartón con un porcentaje máximo de aportación de las regiones al estado en función del PIB de cada una de ellas. Estos son ejemplos de diferentes aspectos que en España no se han solucionado en 40 años de democracia y que en Polonia ya habían resuelto de entrada. Pero lo más importante que puede aprender España es de la repostería polaca. Deberían venir a Polonia los pasteleros españoles y aprender a hacer un dulce en condiciones.

¿Qué puede aprender Polonia de España?

Más que de España, de los españoles. Vista desde la distancia la española es una sociedad tremendamente abierta y tolerante a pesar de lo que algunos puedan pensar. Esa tolerancia y respeto al diferente me parece el principal valor de la sociedad española.

¿Cómo ve el nivel de interés por el español en Polonia? ¿Hay aspectos particulares en la enseñanza del español que los profesores deben tener en cuenta en Polonia?

Cuando empecé a trabajar como profesor de español como lengua extranjera en Barcelona, ya se decía que había una moda por estudiar español. Han pasado casi 20 años desde entonces y la moda no es tal sino una realidad plenamente asentada. En Polonia el interés por el español no solo se ha mantenido sino que ha crecido poco a poco pero sin pausa. Desde que empecé a trabajar en la Universidad Adam Mickiewicz de Poznan el número de plazas para estudiar filología hispánica se ha doblado. La universidad que actualmente no oferta como mínimo un lectorado de español es una universidad obsoleta.

¿Es Poznan, además de la capital polaca del comercio la ciudad más moderna de Polonia? ¿Qué le gusta y no le gusta de vivir en esta ciudad? ¿Qué otra ciudad polaca le gusta para visitar? ¿Se plantea vivir en algún otro sitio en Polonia algún día?

Si dijera que Poznan es la ciudad más moderna de Polonia seguramente los habitantes de Cracovia o de Varsovia se escandalizarían. Pues que se escandalicen. Poznan es la mejor ciudad de Polonia y la más moderna. Además, tiene el tamaño ideal entre lo que es el bullicio de una gran ciudad y la tranquilidad de un pueblo. Por eso puedo vivir en una zona boscosa a las afueras de la ciudad y trabajar en el centro, a 20 minutos en coche. Si no hay atascos, claro. Lo único que no me gusta es que Poznan suele quedar al margen de las grandes giras de los grupos que a mí me gustan y tengo que desplazarme para poder asistir a conciertos.

Publicó recientemente su primera novela, Ultramort 212, una historia de terror y fantasía ubicada en un pueblo del Empordá en Cataluña, España. ¿Hay alguna influencia de Polonia y su vida en este país en esta obra literaria?

En Ultramort 212 no hay ninguna influencia ni referencia a Polonia. En cambio en algunos relatos que he escrito sí que aparece de alguna manera. Este mismo año he publicado un relato en una antología titulada Saborea la locura (Chiado, 2014) y que está protagonizado por un emigrante polaco en Noruega. También el año pasado publiqué un relato en la revista Ultratumba protagonizado por dos turistas españoles de visita por Polonia. Y estoy seguro de que en el futuro escribiré una novela que tenga al país como protagonista.

¿Consume cine o literatura polaca habitualmente? ¿Cuáles son sus directores de cine o escritores polacos favoritos?

Witkacy, Bruno Schulz y Witold Grombrowicz son para mí la Santa Trinidad de la literatura polaca. También me gusta la poesía de Tadeusz Różewicz y de Zbigniew Herbert. Del primero estuve a punto de traducir con mi mujer una antología que seleccionamos de acuerdo con el mismo Różewicz. Era el año 1999. Conservo todavía la carta de su puño y letra en la que me manda el listado definitivo de poemas a incluir. Lamentablemente, la editorial española que iba a publicar la antología se echó para atrás. Publicar poesía en España es una inversión sin beneficio. Curiosamente, también traduje con mi mujer el libro de poemas Pan Cogito de Herbert. En este caso no llegó a publicarse porque la viuda de Herbert no estaba contenta con el dinero que le proponía la editorial en concepto de derechos de autor. La mujer no podía entender que la poesía en España no da dinero y consideró una ofensa hacia el genio de su marido la oferta que le propusieron. Total, que en un cajón debo de tener todavía una traducción de Pan Cogito.

No sigo mucho el cine polaco, aunque gracias a él descubrí que Copérnico era en realidad mujer. Las numerosas comedias románticas de los últimos años me han hecho perder el interés. Aunque de vez en cuando aparece algún diamante como Ida o El alzamiento de Varsovia.

Crítica cinematográfica: Powstanie Warszawskie (El Levantamiento de Varsovia) 2014

Crítica cinematográfica: Powstanie Warszawskie (El Levantamiento de Varsovia) 2014

Monumento a los héroes del Levantamiento de Varsovia en la capital polaca.  Foto: Ángel López Peiró

Director Jan Komasa
Polonia
2014
145 minutos
Producción: Museo del Levantamiento de Varsovia (Muzeum Powstania Warszawskiego)

Trailer:

Uno de los estrenos más esperados este año en Polonia que coincide con el 70 aniversario de este evento histórico que se inició el 1 de agosto de 1944 y se prolongó durante 63 días. Un largometraje que destaca ante todo por haber sido creado en su totalidad con imágenes reales de la preparación y ejecución con final trágico del Levantamiento de Varsovia contra las fuerzas ocupantes de la Alemania nazi en 1944. Estas imágenes, que permanecieron almacenadas en desuso primero en un sótano y luego en un archivo durante casi 70 años, han sido restauradas y coloreadas de una forma extraordinaria.

Lo que forma parte de la ficción es la historia creada por Komasa, en que el Ejército Nacional (Armia Krajowa conocido generalmente por las siglas AK) contrata a dos jóvenes hermanos para grabar el Levantamiento. El espectador vive las escenas reales de este evento a través de los ojos de los dos jóvenes detrás de las cámaras.

A lo largo del film se oye a los dos hermanos como voz en off. El mayor comenta en muchos casos lo que observa y también pide a algunas personas que miren a la cama. El menor continuamente se queja que tiene hambre o que le gustaría luchar en lugar de grabar la batalla de los insurgentes contra los ocupantes nazis. Sin embargo ambos tienen clara su misión, mantener las cintas y poder contar al mundo los acontecimientos de gran importancia histórica que están viviendo. Los actores en la película son las personas que en realidad fueron grabadas durante el Levantamiento y sus palabras han sido dobladas de una forma brillante que encaja con las imágenes y con la voz en off. En muchos momentos se establece un diálogo entre cámaras y personajes.

Gran parte del film desde su inicio se corresponde con los preparativos del Levantamiento y en esta parte los personajes aparecen sonrientes, animados y bromeando constantemente mientras construyen barricadas y preparan armamento. Al no contar con un argumento con eventos que se sucedan, la película tras la primera hora llega a hacerse aburrida y puede llegar a provocar cierta ansiedad en el espectador, que espera el inicio de la batalla contra los ocupantes nazis. Luego llega el esperado combate con imágenes solo detrás de las trincheras de los insurgentes. Poco después empiezan las imágenes del horror, la destrucción, los montones de cadáveres, una Varsovia en llamas y vacía. Imágenes muy duras y estremecedoras que pueden causar un gran impacto, amplificado por el hecho que quien ve el film sabe que lo que ve sucedió en realidad. Finalmente la entrada del llamado 1º ejército polaco, que estaba bajo las órdenes del Ejército Rojo.

Este film es una obra cinematográfica indispensable para todos aquellos que quieran entender el Levantamiento y una oportunidad única de ver imágenes reales de una batalla de la Segunda Guerra Mundial. Posiblemente el film más real que se haya realizado sobre el conflicto que marcó el siglo XX. También sin duda un gran homenaje a las víctimas polacas de la contienda, a todos aquellos que lucharon por Polonia.

El gran pecado de esta emotiva película es que, en la línea de muchos historiadores, medios y parte de la sociedad polaca acostumbrada a celebrar más las derrotas que las victorias, el film representa el Levantamiento de Varsovia sobre todo como un acto heroico, épico. Un acontecimiento que hay celebrar como algo importante en la historia de Polonia, casi como un logro pese a ser una derrota.

Nadie puede dudar que el Levantamiento fue un acto de heroísmo, bien intencionado–conseguir el control polaco de la capital tras cinco años de una terrible ocupación, antes de la llegada del Ejército Rojo para asegurar la independencia de Polonia–que aunque empezó bien acabó con un resultado trágico. Sin embargo, el Levantamiento fue también una acción precipitada, un error estratégico, una operación militar mal planeada y ejecutada por el general Tadeusz Bór-Komorowski que costó la vida a 250.000 civiles polacos y que convirtió a Varsovia en la ciudad europea más destruida en la Segunda Guerra Mundial. De no tener lugar posiblemente los alemanes se hubieran retirado antes de la llegada del Ejército Rojo y no hubiera llegado a producirse una batalla en la ciudad.

Así quedo Varsovia después de que los alemanes la arrasaran como respuesta al Levantamiento:

Pese a ello, también hay que puntualizar que el Levantamiento de Varsovia hubiera podido tener opciones de triunfar si la posición soviética hubiera sido otra. Stalin, pese a la debilidad de un ejército alemán tocado, en retirada, con la guerra prácticamente ya perdida, decidió no movilizar sus tropas estacionadas en la otra orilla del río Vístula desde el 10 de septiembre en el barrio de Praga mientras las fuerzas alemanas destrozaban a los insurgentes polacos y arrasaban a la ciudad. Además Stalin no permitió que aviones de abastecimiento aliados británicos y americanos usaran aeródromos controlados por los soviéticos; y agentes del NKVD arrestaron emisarios del Ejército Polaco Territorial que buscaban un acuerdo para ayudar a los insurgentes. Se trató sin duda de su venganza personal contra los polacos por la inesperada derrota en la guerra entre Polonia y la Rusia bolchevique de 1920 en el llamado Milagro del Vístula–que evitó que la revolución bolchevique se expandiera a Europa occidentalen la que participó personalmente.

Antes de visionar la película es muy recomendable visitar el Museo del Levantamiento de Varsovia, posiblemente uno de los mejores museos sobre la Segunda Guerra Mundial en Europa. Y si es posible, realizar también una visita al magnífico Museo del Armia Krajowa en Cracovia.

Crítica cinematográfica: Vinci

Crítica cinematográfica: Vinci
“La Dama del Armiño” de Leonardo Da Vinci, expuesto temporalmente en el Castillo de Wawel en Cracovia Foto: nmc.com

Director: Juliusz Machulski
Polonia
2004
107 minutos
7/10 en Internet Movie Data Base

Cuma (Robert Więckiewicz), un ladrón de arte que cumple condena en prisión consigue un periodo de libertad provisional por motivos de salud. Poco tiempo después de salir de la cárcel recibe el encargo de robar el famoso cuadro de La Dama del Armiño de Leonardo da Vinci, que se encuentra exhibido en Museo de la Fundación Czartoryski en el centro histórico de Cracovia. Está previsto que el cuadro vuelva de Japón, donde ha formado parte de una exposición temporal y eso parece proporcionar una buena oportunidad para intentar hacerse con este. Cuma contacta con su amigo Julian (Borys Szyc), un antiguo colega de profesión, para que le ayude a llevar a cabo esta operación tan arriesgada. Sin embargo, Julian ha sentado la cabeza, estudia derecho  por las tardes y ha entrado en el cuerpo de policía.

Julian ayuda a Cuma a preparar la operación. Finalmente deciden hacer dos copias del cuadro y van a hacer creer a los compradores que lo han robado,  pero en realidad no quieren que esta preciosa obra de arte desaparezca de Cracovia, sobre todo por la presión de Julian, que no quiere poner en riesgo su pertenencia a la policía. Julian contacta con Hagen, un experimentado falsificador de cuadros para pedirle ayuda, y este decide asignar la tarea a una estudiante muy talentosa de la Escuela de Bellas Artes de Cracovia— situada en la Plaza de Jan Matejko, frente a la Barbacana — de nombre Magda (Kamila Baar). Julian utiliza información que consigue internamente en el cuerpo de policia para saber cuando van a trasladar el cuadro al museo.

Con un muy buen reparto que cuenta con actores polacos reconocidos, se trata de un film policíaco con un cierto toque de humor, ingeniosos diálogos y con un argumento muy simple, sin grandes giros. Pero sobre todo, es una película que da a conocer muy bien la ciudad de Cracovia y sus encantos arquitectónicos y artísticos, aunque también algunos de sus habitantes no tan encantadores. El director ha usado todos los recursos y excusas posibles para mostrar la belleza de la ciudad vieja, reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, ya en la primera lista de 1978. Cuma vine en un piso de la calle junto al castillo de Wawel y Julian vive en un ático dentro del centro histórico de la ciudad, con una terraza que ofrece unas maravillosas vistas de la Basílica de Santa María y otros edificios emblemáticos de la ciudad.

Aquí puedes ver una escena de la película en que Cuma visita el Museo Czartoryski para ver La Dama del Armiño:

Acerca del cuadro

La Dama del Armiño es uno de los cuadros mejor conservados de Da Vinci y data de finales del siglo XV. La pintura fue comprada por Adam Jerzy Czartoryski, hijo de Izabela Czartoryska y de Adam Kazimierz Czartoryski, aristócratas polacos, en Italia en 1798 y pasó a formar parte de la colección de la familia Czartoryski en 1800. Durante la Segunda Guerra Mundial, después de estar escondido en los cámaras subterráneas de un castillo, el cuadro fue requisado por los soldados nazis que habían invadido Polonia y trasladado al museo del Kaiser Friedrich en la capital alemana. En 1940 Hans Frank, el gobernador general de la Polonia ocupada por los nazis, pidió que se devolviera el cuadro a la ciudad de Cracovia, y este fue colgado en su despacho. Al final de la guerra, las tropas norteamericanas descubrieron la pintura en la mansión que Frank  tenía en Baviera y la devolvieron a Cracovia.

Actualmente, el cuadro está expuesto a los visitantes de forma temporal en el Castillo de Wawel, ya que se están haciendo reformas en el Museo Czartoryski que se prevé van a terminar durante este año 2014. Información sobre horario de visitas y información adicional sobre la exposición del cuadro en Wawel. Esta pintura también es mencionada en la trama de la novela “Patria”, de Robert Harris (1992)

Crítica cinematográfica: W Ukryciu (escondida)

Crítica cinematográfica:  W Ukryciu (escondida)

Director: Jan Kidawa-Błoński

Polonia
2013
103 minutos

La acción de la película se sitúa en Radom, localidad cerca de Varsovia en el este de Polonia, bajo la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial en los años 1940. Un fotógrafo polaco y su hija Janina (Janka), que se dedica a tocar el cello y dar clases de música para ganarse la vida, tratan de sobrevivir en la dura realidad del momento. Para sorpresa de Janina, su padre decide dar cobijo a Ester, una joven judía hija de un amigo, a la cuál esconde en una pequeña habitación en el sótano para salvarle la vida. Se trata de una acción altruista pero muy arriesgada ya que esconder judíos en la Polonia ocupada por los nazis suponía pena de muerte para el polaco acusado por ello y todos los miembros de su familia.

Con el tiempo, se crea un fuerte vínculo entre las dos mujeres, lo que hace que sea más fácil para ellos para hacer frente a la difícil situación. Cuando el padre de Janina es detenido y deportado por los nazis, las dos mujeres tienen que valerse por sí mismas. Su relación se vuelve cada vez más obsesiva y pasa a ser de tipo sentimental y sexual.

El Ejército Rojo entra en Radom en 1944, la guerra ha terminado aquí pero Janina, por miedo a perderla, esconde la verdad a Ester durante meses y le hace creer que la guerra sigue y todavía corre el peligro de ser aniquilada por los alemanes si sale de casa. También esconde el paradero de Ester a David, el antiguo novio de Ester que milagrosamente ha sobrevivido al gueto y ha evitado los campos de exterminio.

Un engaño que dura hasta que la situación se vuelve insostenible y la protagonista tiene que hacer frente a las consecuencias de sus actos…

Se trata de una exploración hitchcockiana del amor en el contexto de un lugar y una época histórica llena de eventos extremos fuera de los habitual, donde la mera supervivencia es el principal objetivo vital. Gran papel de las dos actoras principales, Magdalena Boczarska Julia Pogrebińska. De hecho la primera recibió el premio a la mejor actriz en el  Festival Internacional de Cine de Goa 2013 en la India. Intensa, emotiva, bien contextualizada, brillante, una película muy recomendable.

A continuación puedes ver el tráiler de la película: