Acerca del proyecto “La Polonia de los polacos”. Un análisis de Polonia en profundidad

La sirena en la Plaza del Mercado es el símbolo de Varsovia Foto: mjs-creative.com
La sirena en la Plaza del Mercado (Rynek) es el símbolo de Varsovia
Foto: mjs-creative.com

¿Qué es la Polonia de los polacos?

Un lugar para el análisis y la divulgación sobre este país centroeuropeo y la región europea entre Alemania y Rusia. Un proyecto  de comunicación y divulgación, no académico, independiente, no vinculado a ninguna organización pública o privada, lanzado en octubre de 2013. “La Polonia de los polacos” no es un portal de promoción de Polonia aunque algunas de sus secciones puedan servir para tal fin.

Existe un gran interés en Polonia por la historia, la cultura y la readlidad españolas. Históricamente muchos polacos han sentido interés por España y han vivido en el país ibérico. Sin embargo, en España el interés por Polonia, y el nivel de conocimiento sobre este país es mucho menor, que al revés. La barrera lingüística que supone la gran dificultad del aprendezaje de la lengua polaca para un español es una de las explicaciones.

Objetivos  y visión de “La Polonia de los Polacos”

Esta página pretende, en primer lugar, dar a conocer la Polonia pasada, la actual y dar las claves para predecir la Polonia del futuro. En segundo lugar, lapoloniadelospolacos.com también intenta indagar en aspectos culturales relacionados con las costumbres, creencias y tradiciones del país, además de la música, literatura y cine polacos.

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El emblema de La Polonia de los polacos, una creación de Ángel Perdomo

Ante todo, este portal pretende describir Polonia desde la visión del autor, basada en sus experiencias y mucho más en sus lecturas,  pero también tratando de describir la visión que tienen los polacos de su propio país y sociedad, su historia y su cultura.

No debe confundirse el nombre de este portal, “La Polonia de los polacos”, con el lema difundido por el líder comunista polaco, de tendencias nacionalistas y racistas, Gomulka Polonia para los polacos. Este portal tiene una visión completamente opuesta a ese lema.

En este portal encontrará historiografía, análisis, reportajes de investigación basados en multitud de fuentes bibliográficas y entrevistas y datos.

El autor trabaja incansablemente para mejorar día a día su escritura, su dicción y su estilo, que todavía tienen mucho margen de mejora.

La información detallada sobre Polonia, su realidad y su cultura en español (al contrario de lo que pasa en inglés) es escasa y está muy esparcida, tanto en la red como a nivel bibliográfico impreso. Se han publicado muy pocos libros que hagan referencia a Polonia en español y los escasos que hay, en ningún caso trabajos exhaustivos no académicos, de carácter popular, en profundidad sobre diferentes aspectos del país, son traducciones del polaco o del inglés. Este proyecto a muy largo plazo pretende también cubrir esa carencia. Acercar Polonia al gran público en el inmenso océano de internet.

Además, esta página pretende luchar contra algunos prejuicios que el autor ha detectado en España y otros países de Europa occidental y en EEUU respecto a Polonia y otros países del centro y este de Europa, que formaban parte del bloque comunista, detrás del Telón de Acero.

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Polonia: ¿nación mártir? Consecuencias de su pasado en su presente

No se puede entender la Polonia del siglo XXI sin conocer bien los hechos que marcaron la historia de Polonia, sobre todo el periodo más reciente, exactamente el comprendido entre 1795 a 1989. Desde las particiones del país entre Austria, Prusia y Rusia pasando por el inestable estado polaco de entreguerras, la destrucción masiva de a Segunda Guerra Mundial,hasta el fin de la dictadura comunista monitorizada por la URSS y la posterior compleja transición política, transformación económica y apertura al mundo occidental del periodo poscomunista.

¿Fueron las tragedias polacas del siglo XX solo fruto de las agresiones externas que sufrío el país? Ese es un debate muy intenso, controvertido y muy de actualidad en la Polonia del siglo XXI.

La política exterior polaca desde la muerte de Pilsudski en mayo de 1935 hasta 1939 fue un auténtico fracaso. Sin embargo, no tiene sentido tampoco esforzarse demasiado en preguntarse si otra estrategia diplomática hubiera evitado las agresiones alemana y soviética. Quizás nada hubiera cambiado.

Seguramente Polonia se hubiera defendido mucho mejor, o quizás no hubiera sufrido el ataque de la Alemania nazi si hubiera alcanzado una alianza en defensa con Checoslovaquia, uno de los principales y mejores países productores de armamento antes y después de la Guerra. De hecho, la Alemania nazi  aumentó su potencial militar de form aocnsiderable al ocupar el territorio checoslovaco.

En todo caso, esas preguntas entran en el terreno de la historia ficción/alternativa (literatura) y no deberían ser la principal ocupación  de los historiadores que intentan entender el pasado de Polonia, y como queda reflejado en la Polonia actual.

Polonia experimentó de 1980 a 2015 proceso de descomunización demasiado lento o permisivo según algunos. Una UE intervencionista que a algunos polacos les recuerda las constantes opresiones del país por parte de potencias extranjeras,  nacionales (Alemania, Rusia, traición occidental tras la Segunda Guerra Mundial) o supranacionales (imperio ruso, austríaco y prusiano, URSS). La constante lucha polaca contra la autoridad impuesta por la potencia extranjera, que ha conformado un carácter rebelde, desobediente, desconfiado de la autoridad, en el subconsciente polaco. El catolicismo como fuerza unificadora de la nación y liberadora ante la presión, como fuerza diferenciadora respecto a los germánicos protestantes y los eslavos ortodoxos.

Inagotables son los ejemplos de aspectos y sucesos en la historia de Polonia que tienen una influencia innegable y palpable en la realidad actual a orillas del Vístula.

La crisis política de Polonia en los tiempos de la posverdad y del  posposmodernismo

Para llegar al momento actual de gran polarización sociopolítica, la época de las dos Polonias: la tradicionalista conservadora patriótico-nacionalista euroescéptica, crítica con Alemania, y la liberal occidentalista europeísta pro-alemana. Una división creciente impulsada también por diferentes grupos de comunicación que se ha incrementado a lo largo de 2015 y 2016 tras los escándalos que afectaron al anterior gobierno de Plataforma Cívica (PO) , los consecuentes cambios en la presidencia y gobierno del país, y las nuevas controvertidas políticas (en materia judicial, de medios y económica) del partido  al que apoya la Polonia tradicionalista: Ley y Justicia (PIS).

La Polonia de los polacos ve la mano de los servicios secretos rusos detrás del llamado escándalo de las gabraciones, que perjudicó  claramente al anterior gobierno de PO de cara a las elecciones en octubre de 2015. Varios políticos destacados del gobierno de PO fueron secretamente grabados en el restaurante Sowa i Przyjaciele de Varsovia, y luego estas grabaciones al ser relevadas les pusieron en un compromiso. Quedaba en duda la independencia del Banco de Polonia respecto al gobierno, se reflejaba el poco interés del gobierno en la situación de los polacos más desfavorecidos, y quedaban expuestas las flaquezas de la política exterior polaca.

A nadie se le escapa, que para los intereses de la Rusia de Putin, un gobierno de PIS en Polonia es mucho más favorable que uno de PO. Aunque ambos partidos mantienen en los últimos años una posición parecida, muy crítica con Rusia, especialmente desde la anexión de Crimea y el estallido de la guerra en el Donbass en 2014 y ambos ven en Rusia una amenaza para la seguridad de Polonia. Sin embargo, PIS es capaz de alejar Polonia de la UE y las potencias occidentales, además de desprestigiar el país de cara a la opinión internacional.

PIS no es un partido de extrema derecha, no es un partido fascista, no es un partido ultranacionalista, ni siquiera ultracatólico, como algunos medios occidentales, que no se esfuerzan demasiado en entender la realidad sociopolítica del país,  lo describen. Sí es, en cambio, un partido populista conservador, nacionalista y católico en lo social y socialista en lo económico. Un partido con ciertos tics autoritarios, que está intentando controlar la justicia, los medios públicos, los historiadores y la educación para imponer su visión de la política y la sociedad y para combatir al liberalismo occidental, que tan fuertemente ha echado raíces en Polonia desde la caída del comunismo en 1989.

Pero la demcaracia no está en peligro en Polonia. PIS no podrá conseguir el deseado control y debería ser consciente de eso, si no quiere perder las próximas elecciones de 2019 con contundencia. La oposición social y cívica en Polonia, sobre todo en la Polonia urbana, a las políticas de PIS es muy sólida. Miles de mujeres polacas salieron a las calles el otoño de 2016 para protestar ante la posibilidad que el gobierno aprobara una nueva ley del aborto mucho más restrictiva. El llamado movimiento cívico-político KOD (Comité por la Defensa de la Democracia) organizó exitosas y multitudinarias manifestaciones de forma regular muchos sábados durante todo el año 2016. En diciembre de 2016 varios políticos de la oposición se encerraron en el Parlamento después que el gobierno aprobara los presupuestos con alevosía, prohibiendo la presencia de los medios. Una situación que reunió a centenares  de miles de manifestantes en las calles.

PIS ganó las elecciones de 2015 con un 37% de los votos porque fidelizó su voto en la Polonia rural y provinciana, donde los efectos del llamado milagro polaco menos se han dejado notar,  mientras la Polonia urbana y emigrada castigaron los errores y la falta iniciativa política de PO, a pesar del milagro polaco.

Polonia en 2017: liberalismo contra populismo (nacionalista social-católico)

Polonia es en 2017 uno de los principales escenarios de una batalla mundial que puede cambiar notablemente el rumbo de la historia en el siglo XXI. Una guerra política de ideas, influencia y poder entre el liberalismo, conservador o socialdemócrata, que ha dominado el orden mundial bajo el liderazgo de EEUU desde los tiempos de Reagan y Tatcher, y el nuevo populismo antisistema de izquierdas, derechas, comunista o nacionalista, común en personajes políticos tan distintos como Trump, Nigel Farage, Orban, Kaczysnki, May, Le Pen, Tsipras, Pablo Iglesias o Artur Mas.

En Polonia están en conflicto la idea de una UE mucho más integrada  e intervencionista con la idea de una UE menos intervencionista, o el concepto de una UE a dos velocidades. Una UE con más competencias o una UE que devuelva soberanía nacional a los Estados. La UE que quiere Merkel y la que quiere Kaczynski.

Sigue sorprendiendo fuera y dentro de Polonia, que el país que más se ha beneficiado y sigue beneficiándose de los fondos estructurales y de desarrollo europeos, es ahora el uno de los estados de la UE donde más se critica–el actual gobierno y una parte de la sociedad polaca–  la actual forma y estructura comunitaria. Los políticos de PIS, junto a sus socios del grupo Visegrad (Chequia, Eslovaquia y Hungría), quieren una involución comunitaria y una mayor soberanía nacional. Y no solo eso, parece que tampoco quieren respetar las normas de funcionamiento de la UE,  ya que quieren hacer caso omiso a las reclamaciones comunitarias en diferentes materias, como en la inconstitucional reforma del Tribunal Constitucional ejecutada por PIS.  Es muy irrresponsable y deshonesto querer participar de un club del que te beneficias con grandes inversiones, pero al mismo tiempo creer estar legitimado para no cumplir sus reglas de pertenencia.

Wroclaw Foto: Ángel López Peiró
Wroclaw Foto: Ángel López Peiró

Del comunismo a la democracia de la Tercera República, un gran éxito pero no para todos

Esta es ante todo la historia de un país todavía sorprendentemente y relativamente poco conocido, infravalorado y, a veces, con mala imagen en el mundo occidental. Un país que sin embargo ha conseguido grandes logros en los últimos 40 años. El principio del fin del comunismo: el primer gran eslabón en la caída de las dictaduras comunistas en la Europa central y oriental; una transición pacífica, conciliadora con el anterior régimen (algo ferozmente criticado hoy en día por los políticos polacos conservadores nacionalistas y algunos sectores de la sociedad polaca, y que ven en Lech Walesa uno de los principales culpables de este hecho), hacia la democracia y el libre mercado, y una velocidad desarrollo durante los últimos 25 años sin precedentes en Europa.

La siempre controvertida cuestión de la política y la memoria histórica en Polonia

En un plano político, judicial y de memoria histórica el nacionalismo socialconservador polaco considera que el proceso de descomunización del país no ha terminado, no se realizó eficientemente durante los más de 25 años de Tercera República. Por esta razón una de las principales líneas de actuación del actual ejecutivo es recordar la figura de todos aquellos, que de una forma u otra, lucharon por derrotar al régimen.

La Polonia de los polacos, en la línea del gobierno de PIS, cree que la tarea de condenar además de  informar y divulgar sobre las atrocidades y los ataques a la libertad individual cometidos por los comunistas polacos es realmente necesaria e importante.  Sin embargo, no se puede aceptar el uso de un revisionismo histórico gubernamental cuyo objetivo es solo político, con instrumentos como el ataque al rival ideológico, lo que ha sucedido en el caso de Lech Walesa.

Mucho más allá del revisionismo sobre el PRL, hay una clara politización de la historia por parte del actual gobierno polaco,  para generar tensiones y sobre todo ganar apoyos políticos en la actualidad.

Pero no solo Polonia (su gobierno) politiza, y hasta cierto punto manipula, su historia. Sus vecinos históricos también lo hacen. Todos los países en el centro y este de Europa intentan esconder las sombras de su historia. En Alemania se insiste y se enfatiza que fueron los nazis, los que acometieron todas las atrocidades, poco se habla de alemanes como autores de estas para exagerar la supuesta oposición alemana al régimen, mientras que en Rusia se insiste y enfatiza que fueron los soviéticos, los que también sembraron el terror en esta parte de Europa. En Lituania se esconde y relativiza el colaboracionismo con los alemanes en el Holocausto. En Ucrania se vende como un movimiento de liberta dnacional y lucha por la libertad el genocidio de polacos por parte de UPA.

El milagro (macroeconómico) polaco

Polonia–uno de los estados miembros de la UE con mayor importancia desde su ingreso en 2004 por su peso demográfico–es a día de hoy un país moderno y abierto al mundo, innovador, en auge, un nuevo referente en Europa en lo cultural y lo tecnológico, que se ha convertido en la sexta mayor economía de la UE, gracias sobre todo a su énfasis en educación y cultura del esfuerzo, su gran poder de atracción de inversión extranjera (sobre todo alemana), los fondos de la Unión Europea y a su capacidad exportadora favorecida por el hecho de contar con moneda propia.

Algunos medios de comunicación a nivel internacional han hablado en los últimos años del “milagro polaco“. Sin duda, las políticas liberales del anterior gobierno de PO (Plataforma Cívica) parecieron haber surgido efecto y la economía polaca ha crecido sin parar de una forma espectacular los últimos años. Incluso un economista contrario al liberalismo como el Nobel de Economía Paul Krugman reconoció el reciente éxito económico de Polonia.

Se ha consolidado en Polonia una nueva clase media urbana de profesionales cualificados y con dominio del inglés. Trabajadores de corporaciones extranjeras o locales, además de pequeños empresarios que exportan al extranjero, con un poder adquisitivo alto y que mueven el mercado immobiliario del país.

Sin embargo, estos excelentes datos macroeconómicos no apaciguaron el malestar de una gran parte de la sociedad polaca, principalmente ubicada en las zonas rurales, pequeñas ciudades de provincias, sobre todo en la parte oriental del país, que no se ha beneficiado del progreso económico del país.

En Polonia–al igual que en muchos de los países de la esfera postsoviética y a diferencia de España, muchos países de Hispanoamérica o Francia–la mayoría de la sociedad y los partidos políticos con presencia en el parlamento, incluso los de origen postcomunista, no ponen en duda la economía de mercado como sistema económico–discutiblemente el menos malo de los sistemas pese a todos sus grandes defectos–para que la sociedad funcione y se alcance un cierto nivel de progreso. La izquierda política polaca no lo tiene fácil para conquistar al electorado polaco porque lleva el estigma del comunismo.

Eso se ve reflejado en una Polonia que en 2017 puede presumir de ser un país lleno de innovación y emprendimiento, pese a que el anterior (y el actual) gobierno podría haber puesto muchas más facilidades para potenciar más este aspecto.

La EURO 2012 de fútbol mostró a todo el continente europeo y a todo el mundo que Polonia es un país serio, comprometido, preparado y capaz de albergar y organizar grandes eventos con mucho éxito. Algo que quedó también refrendado con la organización del Mundial de Voleibol 2014, el Europeo de Balonmano 2016, la Cumbre de la OTAN 2016 y las Jornadas Mundiales de la Juventud Cracovia 2016, entre otros grandes eventos que el país ha acogido en los últimos años. A los que se une en 2017 el Campeonato de Europa de fútbol sub-21 de la UEFA.

Varsovia ha experimentado una transformación y modernización espectacular en los últimos años y se ha convertido en uno de los principales centros de negocios y financiero en Centroeuropa. La bolsa de Varsovia se ha convertido en la más importante en Centroeuropa y genera un volumen de transacciones mayor que la de Viena. Varsovia tiene ya un PIB per cápita superior al de Viena.

El Lajkonik, un símbolo de Cracovia
El Lajkonik, un símbolo de Cracovia

Cracovia por su parte se ha convertido en uno de los mayores centros de turismo en Europa, una de las ciudades en el mundo con más y mejores empresas de servicios de procesos empresariales (subcontratación)–la número 1 en Europa en este sector–y que alberga también un hub tecnológico liderado por empresas como Google, IBM o Motorola que aspira a convertirse en el nuevo Sicilon Valley centroeuropeo.

Polonia ofrece hoy en día grandes oportunidades de internacionalización a las empresas españolas e hispanoamericanas, grandes, medianas y pequeñas, en los sectores de construcción, energías renovables, alimentación, vinícola, hotelero y turístico. Polonia es el principal receptor de fondos comunitarios de la UE y lo seguirá siendo como mínimo hasta el año 2020. Muchas empresas españolas ya están aprovechando estas oportunidades pero este país tiene un gran potencial aún por descubrir en España tanto a nivel empresarial como turístico.

Las sombras del desarrollo polaco y la transición polaca al capitalismo, ¿herencia del comunismo o defectos del liberalismo?

Sin embargo, Polonia tiene todavía grandes retos y reformas que afrontar para alcanzar a los países de Europa occidental en muchos aspectos y superar el lastre de 45 años de comunismo y las nefastas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial para el país.

Polonia tiene que hacer frente a las grandes desigualdades sociales–que se han incrementado tras 25 años de capitalismo, la todavía elevada tasa de desempleo entre los jóvenes, salarios extremadamente bajos, las grandes diferencias entre la zona occidental pro-europea, con muchas inversiones alemanas y desarrollada, y la parte oriental más euroescéptica con una tasa de paro del 20% en algunas poblaciones.

5 regiones (voivodatos) polacas, todas ellas al este del país, siguen entre las regiones de la Unión Europea con la renta per cápita más baja. Se trata de Swiętokrzyskie (región de Kielce), Podlaskie (Bialystok), Warmia-Mazuria (Olsztyn, Grandes Lagos Mazurianos), Podkarpacie (Rzeszów, extremo sureste del país) y Lubelskie (Lublin).

Polonia dispone de un estado del bienestar que no cubre todas las necesidades de la población, una sanidad pública con profesionales brillantes pero precaria, deficientes–aunque cada vez mejores–infraestructuras de transporte, una burocracia excesiva (cada vez menor) y grandes problemas de tipo medioambiental (como los causados por la dependencia energética del carbón). Además, el país sufre problemas sociales concretos como el alcoholismo, el hooliganismo y algunos focos de racismo vinculados al fútbol polaco.

Sin embargo, quizás uno de los mayores problema del país sea el elevado índice de mortalidad en las carreteras, por una combinación de exceso de velocidad, consumo de alcohol y la peligrosidad de algunas vías de comunicación.

Tampoco se puede obviar que en la administración y el sistema sanitario polacos tienen lugar, aunque cada vez menos el nepotismo, la corrupción y los sobornos. Una realidad que merece la pena contextualizar, ya  tiene sus orígenes no en los 25 años de capitalismo, sino en los años del comunismo y en los 123 años de particiciones, en que era socialmente aceptado y común entre los polacos engañar a las autoridades opresoras para poder tirar adelante.

De hecho, muchos de los problemas económicos y sociales de la Polonia actual parecen no tener sus causas en las políticas llevadas a cabo durante los 25 años de capitalismo, sino a la lacra anterior de 45 años de comunismo, aunque varios autores, muchos polacos nostálgicos por el anterior status quo y otros que deseaban una mayor y más profunda descomunización, fácilmente encontrarían argumentos para intentar poner en duda esta hipótesis.

Hay una teoría sociológica según la cual, una ausencia de identidad nacional con el actual proyecto nacional, por parte de los individios de un estado, lleva a una falta de lealtad hacia las autoridades, a que muchos individuos perciban que no pertenecen a esa sociedad, y finalmente a que entre estos se produzcan casos de corrupción, a nivel social. Una característica histórica  en todas las sociedades comunistas del centro y este de Europa. Una realidad todavía perceptible en esas mismas sociedades ahora ya poscomunistas.

Lea el informe de la situación social de Polonia 2015

El conflicto entre las dos almas de Polonia

La catástrofe de Smolensk en abril de 2010, por la que el entonces presidente Lech Kaczyński y numerosos oficiales polacos de primer rango perdieron la vida en un accidente aéreo, dividió  y politizó hasta cierto punto la sociedad polaca entre los que creyeron la versión oficial (que deja muchas dudas sobre la actuación de Rusia durante y después del accidente) y los que creyeron las teorías conspirativas promulgadas por el partido nacionalista conservador PIS  (Ley y Justicia) sobre todo en voz del hermano gemelo de Lech, Jarosław Kaczyński, y de sus medios de comunicación afines (Radio Maryja, TV Trwam y en ocasiones incluso el riguroso periódico Rzeczpospolita). Por suerte, las aguas parecen volver al río poco a poco y la división  y la politización se está enfriando, de forma que la mayoría de polacos viven ahora de espaldas a la política. De todas formas Smolensk entró de nuevo en la agenda política, que no en la sociedad polaca, durante las elecciones generales en el otoño de 2015, así como en la actualidad polaca en los medios con la llegada del nuevo gobierno.

Además, como una constante en los últimos 200 años por motivos históricos razonables, los polacos siguen desconfiando de las autoridades del país. Consecuencia de ello en gran parte es que en las elecciones generales de 2011 la participación fuera del 48% y en las europeas de 2014 del 22% -siendo otra causa complementaria el hecho que muchos polacos residentes en las grandes ciudades están registrados en la oficina del censo electoral de sus pueblos y  pequeñas ciudades de origen.

A pesar del sostenido y espectacular crecimiento económico del país entre 2007 y 2015, el presidente incumbente Bronislaw Komoroswki perdió las elecciones presidenciales en mayo de 2015 en favor del candidato del partido conservador PIS, Andrzej Duda. y PIS ganó también las elecciones presidenciales del 25 de octubre de 2015 con mayoría absoluta. El partido conservador se aprovechó de una gran movilización de su electorado y de la gran abstención entre los habituales votantes de la derecha liberal, a causa de los escándalos políticos (como el ya mencionado de informaciones que se revelaron al filtrarse unas grabaciones a políticos de PO en un restaurante de Varsovia, en que quedó claro que alguno de ellos no respetaban la separación de poderes en Polonia, entre poder judicial, legislativo así como el Banco de Polonia). Una prueba del gran nivel de exigencia e inconformismo de la sociedad polaca con sus gobernantes. El inconformismo y la queja constante hacia las autoridades es sin duda una de las principales características de los polacos como pueblo.

Polonia: ¿una sociedad conservadora y tradicional?

Polonia es uno de los pocos países de Europa que todavía conserva una gran tradición muy arraigada, unos valores sociales y cívicos sólidos donde la familia como institución sigue siendo el mayor pilar y en donde la Iglesia Católica todavía juega un papel muy importante–aunque cada vez menor–y está muy integrada en la sociedad en comparación con otros países católicos. Sin embargo, esta Polonia es más visible en las regiones menos desarrolladas al este y sur del país, que no en el norte y oeste, mucho más occidentalizados.

La figura del Papa Juan Pablo II jugó un papel muy importante  en la historia reciente del país y sigue siendo muy influyente en los valores sociales de la Polonia actual. Su canonización el 27 de abril de 2014 fue sin duda un evento de una gran trascendencia en Polonia.

A pesar de eso, es muy probable que Polonia no sea ni tan tradicional, conservadora y católica, ni desde luego tan homófoba e intolerante, como la imagen que proyectan de ella algunos medios de comunicación occidentales. En las elecciones presidenciales de 2015 estuvo a punto de  concurrir (no obtuvo suficientes firmas) una candidata transexual, en las últimas municipales de 2014 por primera vez salió ganador un alcalde abiertamiente gay, Robert Biedron (quien podría aspirar a Presidente en las elecciones presidenciales de 2020).

Hablar de una gran discriminación de la mujer en Polonia no tiene sentido. De hecho, Polonia, con una mujer como primer ministro, es uno  de los mejores países en el mundo para ser mujer trabajadora, con una mayor igualdad de sueldos entre géneros y con el periódo de baja por maternidad más largo.

Polonia es un país que hasta cierto punto ha sabido mantenerse alejado del consumismo, materialismo, superficialidad y cierta carencia de valores que imperan hoy en día en muchas de las sociedades de Europa occidental. No obstante,  el país se está occidentalizando rápidamente en este aspecto y la sociedad polaca se está volviendo más consumista y materialista.

En la visión del autor, Polonia es, más que nada, una tierra de gente bondadosa, honrada, aunque a veces un poco tramposa, humilde, sencilla, tradicional y muy trabajadora, patriótica (que no nacionalista en su mayoría) que lucha por sacar adelante un país claramente castigado por la historia–o mejor dicho por sus vecinos. Un pueblo que vive el presente con intensidad; de naturaleza pesimista pero que empieza a mirar al futuro con más optimismo. Es interesante destacar, al mismo tiempo, que la sociedad polaca urbana hoy en día muestra algunos trechos del individualismo más típico de los países protestantes y sobre todo anglosajones, pero que sin embargo al mismo tiempo los polacos son capaces de unirse de forma mítica cuando hay una necesidad para ello, o cuando se acecha un enemigo común.

Los mejores ejemplos históricos de ello son los levantamientos como el de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial y el movimiento de Solidaridad en los años 1980. Pero en tiempos recientes cuando la desgracia se cierne con alguna gente en Polonia, la mayoría de los polacos se unen para ayudarles. Otro buen ejemplo es la Gran Orquesta Caritativa de Navidad, una organización benéfica cuya campaña de recaudación de fondos todos los años en enero  consigue que la mayoría de los polacos en el país y en el extranjero hagan donaciones de dinero para proporcionar a los hospitales y clínicas de Polonia la última tecnología en equipos médicos para niños, y especialmente recién nacidos.

La imborrable esencia judía de Polonia

Otro de los principales focos de atención de esta página es el gran y creciente interés en la recuperación, reconocimiento y revitalización del legado y patrimonio judío del país por parte de las instituciones y gran parte de la sociedad polaca en los últimos años. Cracovia y Varsovia organizan festivales anuales de cultura judía–el primero con una gran repercusión a nivel local e internacional, se están restaurando sinagogas y cementerios judíos por todo el país y el barrio de Kazimierz de Cracovia se ha convertido en un centro de turismo cultural judío famoso en todo el mundo después de que Steven Spielberg rodara allí La Lista de Schindler en 1993.

Polonia intenta hoy en día proyectar una imagen positiva de su pasado judío basada en los 800 años de convivencia más o menos pacífica entre polacos católicos y judíos; una imagen que no quede ligada a la Polonia escenario y testimonio involuntario del Holocausto, pero que también albergó grupos de población con actitud antisemita durante los años de preguerra, guerra, y la instigada por el régimen comunista en la campaña antijudía (antisionista, según Gomulka) de 1968, y que desgraciadamente siguen presentes. El nuevo Museo de la Historia de los Judíos Polacos en Varsovia es la piedra angular de la imagen que el país quiere dar sobre esta cuestión.

No en vano, se puede usar como un buen argumento que Polonia es al país con más ciudadanos que han sido reconocidos con el título de Justos entre las Naciones por el gobierno israelí (más de 6.000). Judíos y polacos están hoy cada día más cerca de una reconciliación total pero todavía quedan puntos conflictivos por resolver como el retorno de las propiedades perdidas en Polonia por los judíos durante la guerra y la prohibición del ritual kosher para matar animales en Polonia, además de una visión negativa de Polonia que impera en algunos sectores del sionismo internacional, basada en gran parte en prejuicios y malinterpretaciones históricas, en opinión del autor. Tampoco ayudan a cerrar el fantasma judío de Polonia, las constantes polémicas acerca de episodios históricos como la masacre de Jedbawne (en que unos campesinos polacos quemaron a sus vecinos judíos durante la Segunda Guerra Muncial) destapada por el polémico Jan Tomasz Grosz, el pogromo de Kielce de 1947, y las repetidas menciones de los medios de comunicación a los ” campos de concentración polacos” o “campos de la muerte polacos” que tanto indignan a muchos polacos.

En Polonia muchos salvaron vidas de judíos arriesgando su propia vida, algunos colaboraron con los alemanes contra la población judía por diferentes razones (económicas muchas veces), mientras una gran mayoría no actuó en ningún sentido, en gran parte por medio a perder la vida. Es muy importante recordar que Polonia era el único país ocupado por la Alemania nazi donde ayudar o esconder a un judío se pagaba con la muerte y con la de toda la familia del que lo intentaba. Esa parece ser la realidad del papel de Polonia hacia el Holocausto, si se leen todos los trabajos historiográficos publicados sobre esta cuestión.

Sin embargo, cada nación debe aceptar y reconocer las sombras de su historia, por pequeñas que sean, cuando queden realmente verificadas por la historiografía. El intento de algunos políticos polacos por perseguir a los historiadores (o premiados escritores y laureados directores de cine) que revelan (o informan sobre) verdades incómodas sobre el pasado polaco no parece muy sensato y perjudica la imagen del país, aunque hay ocasiones en que historiadores como Jan T. Gross, quien habla de complicidad polaca generalizada en el Holocausto, intencionadamente tergiversan o exageran los hechos.

La forma en que se informa en algunos medios occidentales (de diferentes enfoques ideológicos) sobre estas controvertidas cuestiones polacas, que deja mucho que desear. Con mucha facilidad y mucho sensacionalismo transmiten una imagen negativa del país.

Polonia, país de emigrantes e inmigrantes

Cabe destacar también que en Polonia se observan interesantes fenómenos migratorios.  Cientos de miles de jóvenes, y no tan jóvenes polacos–sobre todo con pocos estudios y de zonas rurales y pequeñas ciudades–han optado en los últimos años, en lugar de trasladarse a las ciudades polacas más grandes donde abundan las oportunidades, por emigrar a países de Europa occidental con niveles de vida más altos y mejores sueldos –principalmente Reino Unido, Alemania, Austria, Suecia y Noruega. Por esta razón las generaciones más jóvenes votaron a partidos de derecha conservadores euroescépticos en las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2015, y así contribuyendo al cambio en la presidencia del país de gobierno.

Al mismo tiempo, centenares de jóvenes europeos, pero sobre todo de los países más castigados por la crisis en el sur de Europa, España, Italia, Portugal y Grecia, han optado por expatriarse en Polonia ya que se este país les ha dado un empleo estable-principalmente en empresas multinacionales de subcontratación para servicios de empresas en los sectores financiero, de tecnología de la información, marketing, recursos humanos–y desarrollarse profesionalmente aquí. También se produce una gran inmigración de ciudadanos ucranianos–y en menor medida bielorrusos–que mayoritariamente cubren necesidades de mano de obra, pero también de estudiantes universitarios del mismo país que prefieren cursar sus estudios en universidades polacas para poder tener una mejor preparación para su futuro profesional, en Polonia o en Europa occidental.

El problema polaco ante la acogida de refugiados musulmanes: ¿racismo, intolerancia religiosa o miedo a la inseguridad?

Para tratar esta cuestión es importante entender (justificar o no sería otro debate o análisis) que una de las razones por la que muchos polacos, tanto conservadores nacionalistas euroescépticos como liberales proeuropeos, son reacios a la llegada de “refugiados” (la mayoría en realidad serían emigrantes económicos) al país–además de su difícil integración, condición de musulmanes y costes en políticas sociales que pueden generar–es porque temen que en Polonia aumente la inseguridad, se creen guetos y puedan incluso llegar a surgir células terroristas, como ha sucedido en España, Francia, Bélgica, Alemania, Suecia y Reino Unido, entre otros países. ¿Se aprovecha el populismo político polaco  de los problemas de Europa occidental para vender la necesidad de frenar la llegada de emigrantes musualmanes al país?

Polonia: de la diversidad a la homogeneidad, y ¿de nuevo a la diversidad?

Como consecuencia de estos fenómenos la actualmente menguante población de Polonia, muy homogénea desde la Segunda Guerra Mundial por culpa de Hitler, Stalin, Roosevelt, Truman y, en menor medida, Churchill, puede volver a ganar cierto nivel de diversidad. Un fenómeno puede enriquecer al país centroeuropeo en diferentes aspectos y puede compensar la salida de profesionales polacos al norte de Europa.

El autor prevé en veinte años una sociedad polaca más diversa y multicultural que la actual un poco parecida a la anterior a la Guerra con grupos importantes de población judía, ucraniana, bielorrusa y alemana; y a diferencia de entonces también rusa, eslovaca, húngara, rumana, española, italiana, portuguesa, asiática y africana. casi descartada queda una gran emigración de musulmanes a Polonia. La mayoría de polacos, tanto liberales como nacionalistas, ven en la inmigración musulmana un potencial problema de integración  y una amenaza a la seguridad, teniendo en cuenta lo sucedido en países como Francia o Bélgica en este aspecto.

La relativamente desconocida e infravalorada diversidad regional de Polonia

Pese a la homogeneidad de país en comparación con otros estados europeos, sí que existen significativas diferencias regionales en gran  parte marcadas por procesos históricos como los 123 años de particiones de Polonia entre Prusia, Rusia y Austria. El desarrollo económico e industrial durante el siglo IX  y principios del  fue mucho mayor en las regiones que pertenecieron a Prusia y luego a Alemania. En los territorios bajo el control del zar de Rusia hubo una gran inestabilidad por las freduentes revueltas. Las regiones polacas actuales que pertenecieron al imperio austrohúngaro no disfrutaron de grandes inversiones, ya que el imperio consideraba esta lejana región de la Galicia no las merecía, pero contaron con un mayor grado de autonomía y en ellas se mantuvo y  desarrolló la identidad nacional polaca, además de las raíces para el nuevo estado polacoindependiente de 1918. Las diferencias entre estas tres zonas quedan reflejadas también en la mentalidad de los polacos que en ellas habitan. Las regiones ex-austríacas y ex-rusas son generalmente más tradicionales, católicas y políticamente conservadoras que las regiones al oeste del país, más liberales, europeístas y menos católicas. En las regiones ex-rusas y ex-austríacas la gente ahorra más y toma menos dinero prestado que en las regiones ex-alemanas.  En las regiones ex-rusas y ex-asutríacas (Galicia) hay un mayor miedo y animadversión a Rusia que en las zonas occidentales ex-alemanas.

También hay regiones como Silesia y Kasubia, además de ciertas zonas de montaña al sur del país habitadas por los gurales, con una marcada identidad étnica y lingüística que se diferencian especialmente del resto del país. Entre estas, sólo en Silesia existe un movimiento político nacionalista, que no cuenta con una gran popularidad.

Polonia es un país con una administración muy centralizada, centralista en lo político, aunque no tanto en lo económico, ya que muchas otras ciudades grandes del país cuentan con un gran potencial industrial y de negocios, además de la capital, Varsovia.

¿Es la Rusia de Putin una amenaza para Polonia y para Europa centroriental? Anti-imperialismo ruso vs. rusofobia

El experimentado diplomático español y experto en asuntos internacionales José Zorrilla, una de las voces españoles más autorizadas en esta cuestión, cree que Putin no caerá en el mismo error que Lenin y Stalin. La Polonia de los polacos, sin embargo, cree que en todo caso, Polonia y la OTAN deben estar preparados ante la mínima posibilidad de que la guerra híbrida que Rusia, ya desde hace años, practica contra Occidente pueda conllevar también una amenaza militar.

Sin duda, el riesgo de que Polonia pueda quedar atrapada en medio de un conflicto entre la OTAN y Rusia en un futuro no es mínimo. La actual ubicación geopolítica de Polonia es una bendición desde el punto de vista económico pero  no es nada envidiable en cuanto a la seguridad del país. Históricamente, al igual que en la actualidad Polonia se encuentra en una zona búfer entre Alemania y Rusia, entre Occidente y Oriente (en el pasado también entre Europa central y Turquía).

Las maniobras armamentísticas de Rusia en el enclave de Kaliningrado, incrustado entre Polonia y Lituania, son más que preocupantes. Los rusos disponen ya de armamento nuclear con capacidad para alcanzar a una docena de grandes ciudades europeas en un rango de 1000 km.

Es bien sabido por gobernantes y especialistas en política exterior e inteligencia, que actualmente Rusia, por medio de una estrategia inteligente a largo plazo, quiere recuperar la influencia rusa en el centro y este del viejo continente, desea jugar un papel importante en el tablero mundial y quiere desestructurar el orden liberal occidental, la UE y EEUU. Para tal fin apoya a movimientos populistas y tiene una estrategia de inteligencia y propaganda muy efectiva.

Ahora bien, no hay que confundir una fuerte crítica, condena y oposición a esta política de la Rusia de Putin con rusofobia u odio a todo lo ruso. Tanto algunos polacos como algunos medios o periodistas (también occidentales) prorusos confuden estos conceptos. Algunos polacos, por odiar a todo lo ruso y algunos medios ,por entender, erróneamente, como rusofobia el anti-Putinismo o anti-imperialismo ruso mayoritario en la sociedad polaca y en los partidos políticos polacos.

Los éxitos de Putin–aunque contrarios a los intereses de Polonia y la UE y al concepto de democracia occidental, en inteligencia y relaciones internacionales–son admirables y preocupantes a la vez, hay que reconocer. Otro debate sería analizar si Putin es positivo para Rusia o no.

Rusia y Occidente, así como Rusia y Polonia, pueden encontrar puentes, vínculos y formas de cooperación en muchas cuestiones. Un buen ejemplo es el caso de la ciencia y de la industria aeronáutico, donde ese cooperación tiene un papel importante.  Una de las áreas más importantes con más potencial de cooperación entre Rusia y Occidente sin duda debería ser la lucha contra el islamismo radical y el terrorismo internacional.

La Polonia de los Polacos entiende que, sin duda, Rusia es una gran nación (ahora en clara decadencia), formada por millones de personas trabajadoras y honradas, que actualmente, en su mayoría,  padecen una situación económica, social complicada. Viven en una dictadura. Un regimen que combina el deseo expansionista pero rusocéntrico de la URSS con el cultivo de los valores de la cristiandad ortodoxa (con variaciones) típico de la Rusia zarista y con el nacionalismo populista que resurge en toda Europa.

Rusia, con una rica cultura, con una historia llena de grandes ensoñaciones y errores en política internacional, es una nación que ha aportado mucho al desarrollo de la educación, literatura, la filosofía, el cine, la ciencia y la tecnología en el mundo. El constante imperialismo del estado y las élites rusas (incluyendo las sovíeticas) ha tenido históricamente nefastas y sangrientas consecuencias para Polonia y los polacos. Sin embargo, no tiene sentido culpar al pueblo ruso, a la cultura rusa, y a todo lo que implica Rusia, por ello.

El pueblo ruso ha sido históricamente la mayor víctima de las estúpidas o malvadas acciones y decisiones de sus propios líderes zaristas y soviéticos. Fue la mayor víctima, junto a los polacos y los ucranianos del terror perpetrado por el sistema totalitario comunista de la URSS.

Misión de “La Polonia de los Polacos”

Estas cuestiones y muchas otras son las que el autor intentará analizar y dar a conocer con la mayor seriedad y rigor posibles. El autor usará parte de los contenidos de esta página para llevar a cabo un proyecto editorial acerca de Polonia y, en menor medida, las propias experiencias del autor en este país. Una obra bibliográfica que aspire a tener cierta repercusión en España y otros países de habla hispana para dar la mayor difusión posible a la historia, sociedad, cultura, realidad y desarrollo de este país fascinante.

Ángel López Peiró está investigando para su tesis doctoral sobre las reacciones que generó en España la situación de Polonia y los sucesos en el país eslavo durante el período de Entreguerras y la Segunda Guerra Mundial. López Peiró realiza este proyecto como estudiante de doctorado en la Universidad Pedagógica de Cracovia y tiene intención de especializarse académicamente en la historia de las relaciones internacionales, la diplomacia, los conflictos étnicos y las guerras en Europa central y oriental.

El autor ha compartido ya y seguirá compartiendo diferentes contenidos relacionados con su investigación con los lectores de La Polonia de los polacos.

Ángel ha pasado muchas horas en los trenes de PKP (Ferrocarriles Estatales de Polonia) recorriendo el país y va a seguir haciéndolo. Con el tiempo escribirá sobre aspectos desconocidos e interesantes de muchos rincones, pueblos y ciudades en Polonia que ha descubierto y descubrirá, pero en ningún caso su intención es hacer de ‘la Polonia de los polacos‘ una guía de viajes. Para eso nada mejor que la página en español de la Oficina de Turismo de Polonia.

Agradecimientos

Agradecer a los autores invitados sus aportaciones.

Prácticamente todas las fotografías que aparecen en esta página han sido realizadas o por el propio autor, o por David Corral AbadMichał J. Steckiw (mjs-creative.com), Guillermo Romero, Mariela Muse, Noelia Gabas y Tamara González, a quien el autor les está tremendamente agradecido.

El autor también está muy agradecido al joven periodista polaco norteamericano Filip Mazurczak, al divulgador de la historia y la cultura de Polonia Maciej Szparag, y al guía turístico noruego en Cracovia Vegard Tverberg de la empresa Sviatovid Guiding, por la gran ayuda prestada a la hora de contrastar información y desarrollar nuevas ideas para contenidos.

Puede consultar también las páginas sobre Polonia en inglés y polaco del mismo autor,

https://eastcentraleuropeindepth.wordpress.com/

https://polskahiszpaniawczorajidzis.wordpress.com

Información de contacto con La Polonia de los polacos

Correo electrónico: angelopezpeiro@gmail.com

Linkedin: https://pl.linkedin.com/in/lopezpeiropoloniaeuropaeste

Por favor no dude en contactar con el autor cuando encuentre un error tipográfico, ortográfico o de contenido en ‘La Polonia de los Polacos’.

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7 comentarios en “Acerca del proyecto “La Polonia de los polacos”. Un análisis de Polonia en profundidad

  1. Hola me encanto tu página soy Mexicana pero dentro de unos meses me iré a vivir a Cracovia por asuntos de trabajo y familia, por ende se me ha hecho sumamente interesante conocer mas acerca de la cultura Polaca, gracias!

  2. Hola Angel ! Hoy he conocido tu blog por el medio de facebook y realmente me parece un trabajo estupendo, me resulta muy interesante poder conocer opiniones tuyas sobre mi pais. Un saludo de Mostoles ! Jacek

  3. Felicito una vez más al señor Ángel López Peiró por tan loable labor que difunde todo lo referido a mi querida Polonia. Saludos desde Buenos Aires.

  4. El curso que viene haré un Erasmus en Wroclaw y buscaba una web donde poder informarme sobre Polonia. Me ha gustado mucho, muchas gracias!

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