El emotivo discurso de Churchill a los polacos el 3 de Mayo de 1941

Winston Churchill pronunció en plena Segunda Guerra Mundial un emotivo discurso radiofónico dirigido a Polonia con motivo del 150 aniversario de la Constitución polaca de 1791

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Churchill fumando durante la Conferencia de Potsdam
Churchill en la Conferencia de Potsdam Foto: wikicommons/Bundesarchiv

El primer ministro británico Winston Churchill se dirigió al pueblo polaco a través de un discurso pronunciado con motivo del 150 aniversario de la Constitución polaca aprobada el 3 de mayo de 1791. El discurso radiofónico, con una duración de casi 10 minutos, fue emitido por la BBC y le sirvió también al líder británico para condenar las atrocidades alemanas contra Polonia desde el inicio de la guerra y agradecer el esfuerzo de los polacos que participaron en la Batalla de Inglaterra. Se trataba de un detalle lleno de simbolismo para levantar la moral polaca; fruto de la estrecha colaboración entre el Gobierno británico y el Gobierno polaco en el exilio instalado en Londres.

Escuche a continuación el sonido original del discurso de Churchill-una grabación extraída del archivo de Polskie Radio):

Estas fueron las palabras del estadista británico una vez traducidas al español:

Esta noche me dirijo a los polacos en todo el mundo. Se cumple el 150 aniversario de la adopción por parte de vuestro Parlamento de la Constitución. Es acertado que mantengáis esta fecha como una fiesta nacional porque vuestra constitución de 1791 fue un modelo, en el momento en que fue concebida, de pensamiento político ilustrado.
Vuestros vecinos en esos tiempos vieron en la adopción de este sistema el inicio de la regeneración de Polonia. Se apresuraron a perpetrar la partición de vuestro país antes que la nación polaca pudiera consolidar su posición. La misma tragedia, el mismo crimen fue repetido en 1939. Los alemanes se alarmaron ante el éxito alcanzado por la nación polaca en la tarea de poner su casa en orden. Vieron que sus agresivos designios serían frustrados por el crecimiento de un estado polaco fuerte e independiente.

En el momento de la brutal agresión alemana, en septiembre de 1939, vuestro país había, en contra de grandes dificultades, logrado un progreso notable durante los 20 años de su revivida existencia nacional.

Para completar su trabajo de reconstrucción nacional necesitabais y esperabais un periodo similarmente largo de desarrollo pacífico. Cuando llegó la llamada, Polonia no dudó, Polonia no dudó en poner en riesgo todo el progreso que había hecho en lugar de comprometer su honor nacional, y mostró a través de la respuesta espontánea de sus hijos e hijas el espíritu de unidad nacional y autosacrificio que la ha mantenido entre las grandes naciones de Europa a través de sus muchas pruebas y aflicciones.

Sé, por las conversaciones que he mantenido con polacos, que ahora se encuentran en este país, de qué forma tan magnífica la masa de la nación polaca respondió a la llamada del deber en el momento de necesidad.

Me he emocionado al oir sobre los habitantes de Varsovia durante las tres semanas de sitio y su continua resistencia agotadora ante el opresor externo que ha ocupado su ciudad.

Nosotros, en este país, que somos conscientes que nuestra fortaleza reside en las masas de la nación británica, apreciamos y admiramos la nación polaca por su noble actitud desde el estallido de la guerra.

Principalmente por razones geográficas, los contactos personales entre nuestros dos pueblos han sido restringidos en el pasado. Y luchando, como lo estamos haciendo en extremos opuestos de Europa contra nuestro enemigo en común, esta guerra todavía no ha proporcionado una oportunidad para tales contactos personales a gran escala entre vosotros y mis compatriotas. Las fortunas de la guerra han traído a estas costas a vuestro presidente, vuestro gobierno y miles de valientes soldados, aviadores, marineros y navegantes mercantes polacos. Con sus acciones se han ganado la admiración universal en este país y han contribuido a las heroicas tradiciones  de Polonia.

Ha sido para mÏ un privilegio conocer vuestro primer ministro y comandante jefe el general Sikorski, el liderazgo del cual, así como su energía y confianza inquebrantable son fuentes de coraje para todo aquel que le conoce. He visitado vuestros soldados en escocia mientras esperaban para repeler al invasor, y mientras están esperando de todo corazón, sobre todo, devolver la bandera de la libertad a sus compatriotas en casa.

He visto vuestros pilotos que con su valor han jugado un papel glorioso para rechazar las hordas aéreas alemanas. Mientras tanto, vuestros soldados se han ganado el respeto de y la alta consideración de sus camaradas en la marina real y en la marina mercante, con quienes comparten la tarea de mantener esos contactos con américa y con el mundo exterior a través de los cuales llegará la liberación de su país.

La presencia aquí de vuestro gobierno y vuestras fuerzas armadas nos ha permitido conocernos mejor y construir el fundamento para las relaciones anglo-polacas después de nuestra victoria común y la restauración de vuestra libertad.

Nuestros pensamientos están dirigidos esta noche no solo a esos valientes polacos exiliados a quienes respetamos y apreciamos en las islas británicas, y quienes permanecen armados en los rangos de los ejércitos de liberación, pero incluso más a los que están atrapados en casa en la despiadada opresión por parte de los alemanes.

Por toda europa razas y estados cuya cultura e historia les convertía en una parte de la cristiandad en siglos cuando los prusianos no eran más que una tribu bárbara, y el imperio alemán no era más que una aglomeración de principados de pumpernickel (pan alemán integral de centeno), están ahora postrados bajo el oscuro y cruel yugo de Hitler y su pandilla de nazis. Cada semana sus unidades de tiro están ocupadas en una docena de territorios. Los lunes dispara a los holandeses, el martes a los noruegos, los miércoles los franceses o los belgas son puestos contra la pared, los jueves son los checos los que deben sufrir, y ahora están los serbios y los griegos para rellenar su repulsiva cuenta de ejecuciones.

Pero siempre, todos los días, están los polacos. Las atrocidades cometidas por Hitler a los polacos, la violación de su país, la dispersión de sus hogares, las afrentas a su religión, la esclavitud de sus recursos humanos, se exceden en severidad y en la escala de villanías perpetradas por Hitler en cualquier otra tierra conquistada.

Sois vosotros, los polacos, en Polonia, los que soportáis todo el peso de la opresión nazi, al mismo tiempo cruel y venal, que los corazones de las democracias británica y americana salen en una completa y generosa unión. Os mandamos nuestro mensaje de esperanza y coraje esta noche sabiendo que los polacos nunca desesperarán y que el alma de Polonia permanecerá inconquistable. Esto es contra los bárbaros mecanizados que, con corazones esclavizados, solo valen para llevar su maldición a otros–esta guerra será larga y dura, pero su final es seguro.

El final recompensará todo el esfuerzo, toda la decepción, todo el sufrimiento en quienes que con lealtad sirven a la causa de la libertad de europa y del mundo. el día llegará, quizás más pronto de lo que ahora tenemos derecho a esperar, en que el intento demente de fundar una dominación prusiana en el odio racial, en los vehículos armados, en la policía secreta, en los supervisores extranjeros, y en todavía más sucios quislings, desaparecerá como una monstruosa pesadilla.

Y en esta mañana de esperanza y libertad no solo las democracias en lucha y bien armadas, pero todo lo que es noble y valiente, en el nuevo mundo, así como en el antiguo, saludarán el levantamiento de Polonia para ser de nuevo una nación.

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