Imagen superior: Los hermanos Adamowicz tras su llegada a Varsovia. Foto: Narodowy Archiwum Cyfrowy

El  2 de julio de 1934 se recibió en Polonia con mucho entusiasmo a dos norteamericanos de origen polaco, los hermanos Ben y Joe Adamowicz, que volaron de Nueva York a Varsovia. Fueron los primeros polacos en cruzar el Atlántico por aire, una meta que muchos intentaron antes con un final trágico. Su aventura a través del Atlántico Norte fue considerada una hazaña heroica y las autoridades de la República de Polonia organizaron una recepción a los dos pilotos.

Una historia épica.  Lo que sucede es que estos hermanos, que se dedicaban a la producción de agua de soda en Nueva York, en realidad no eran pilotos experimentados; se podría decir que ni siquiera eran pilotos. Con la intención de visitar su patria madre compraron un avión de la marca Bellanca y realizaron un pequeño curso de pilotaje, que pagaban por horas con los instructores más baratos que encontraron. Sin tener prácticamente experiencia en el manejo de un avión, por no mencionar ya experiencia en vuelos de larga distancia, se lanzaron el 28 de junio a un vuelo a Europa, equipados con muchas latas de gasolina, la cual durante el trayecto tenían que ir introduciendo en el depósito principal.

Por aquellas cosas del destino, como se suele decir, tuvieron una suerte increíble.  Después de volar a mucha altitud, una tormenta, fuertes vientos, una pérdida de altitud incontrolable, casi quedarse sin combustible y también la formación de escarcha de hielo en las alas del aparato, contra toda lógica, consiguieron aterrizar en el primer lugar que vieron que sería posible, cerca de Caen en Francia, dañando únicamente el tren de aterrizaje. Después de 26 horas y 24 minutos de vuelo y tras volar las últimas horas a la deriva tocaban tierra el 30 de junio en territorio galo.

Allí les dieron una calurosa bienvenida y se acercaron periodistas, pilotos y funcionarios de la zona. Un polaco residente en esta región se encargó de los pilotos. Al día siguiente fueron a saludarles el Jefe del Estado Mayor de Francia, el ministro francés de aviación y el agregado militar polaco en Francia. A continuación un avión militar francés les llevó a París, donde en el mismo aeropuerto militar al llegar se les organizó una recepción oficial. Embajador de Polonia en Francia incluido.  Ese mismo día se subieron otra vez al avión para realizar el trayecto hasta Varsovia. Se les esperaba en Varsovia, en el aeropuerto de Okęcie, a las 18.30. Multitud de polacos se juntaron en el aeropuerto para recibir a los nuevos héroes de la aviación polaca.

Sin embargo, los dos pilotos norteamericanos no llegaron esa noche a la capital polaca. Durante el vuelo a Polonia se quedaron sin combustible y aterrizaron en Crossen im Oder, Alemania. La policía alemana les trató con poca simpatía y les hizo pagar por la gasolina (en Francia se la dieron gratis). Pasaron la noche en la finca de un terrateniente local. Les encontró un corresponsal de la Agencia Polaca de Telegrafía en Berlín, quien informó a las autoridades de Varsovia sobre el paradero de los hermanos.

Al día siguiente emprendieron de nuevo el viaje a la capital polaca, pero se confundieron y aterrizaron en Torun. Increíble pero cierto, volaron de Nueva York a Francia pero se les estaba haciendo una tarea imposible llegar a Varsovia. Cansados e impacientes, pidieron ayuda a militares de la zona. Desde allí al destino final les llevó un piloto profesional, Aleksander Onoszko. A las 17.00 horas aterrizaron en el aeródromo varsoviano de Pole Motokowskie. Les esperaban, además de miles de ciudadanos, el alcalde de Varsovia,  el jefe de aviación y el embajador de los EEUU entre otras autoridades y numerosos periodistas. En el ayuntamiento, en Plac Teatralny, se LES organizó el acto de homenaje. Fueron condecorados con las Cruces de Oficiales de la cuarta Clase de la Orden Polonia Restituta.

Cuando terminaron las celebraciones, felicitaciones, condecoraciones y  banquetes, los dos hermanos tenían muy claro que no querían volver a volar nunca más. Regresaron a los Estados Unidos y el avión se quedó en Polonia, de hecho.lo compró la Liga de Defensa Áerea. Después nadie en Polonia supo ya nada más de los Adamowicz.

La suerte de estos gloriosos pilotos polacos cambió un año después, porque tras un chivatazo, la policía neoyorkina les detuvo por la producción y comercialización de bimber (alcohol casero de alta graduación) durante la prohibición. Ingresaron en prisión, donde permanecieron unos meses, y el estado les quitó todas sus propiedades. En los años 1940 trabajaron como simples obreros y sobrevivieron gracias a la ayuda de familiares. Una fuente asegura que Ben y Joe tenían en esa época el sueño de volar a China o dar la vuelta al mundo.

Vídeo sobre el recibimiento a los hermanos Adamowicz en Varsovia el 2 de julio de 1934

Fuentes

W Przedwojennej Polsce. Zycie codzienne i niecodzienne. Maja y Jan Łozinscy Wydwnictwo Naukowe PWN, Varsovia 2012

http://niezlomni.com/bracia-adamowiczowie-bohaterowie-lotu-atlantyk-chwili-chwaly-zderzyli-sie-amerykanskim-wymiarem-sprawiedliwosci/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s