Imagen superior: Panel divulgativo sobre la historia de las plazas mercado de Cracovia, en polaco y traducido al inglés. Foto: Ángel López Peiró

 

carlota lifante

Carlota Lifante Baeza (Alicante, 1994) se graduó en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante con la combinación lingüística EN|DE|PL>ES|CA, aunque entre sus lenguas de trabajo también se encuentran el francés y el ruso. Actualmente, compagina el Máster en Traducción Especializada (itinerario Literario-Humanístico con perfil investigador) de la Universidad de Córdoba con la actividad laboral. Desde junio de 2016, vive y trabaja en Cracovia como analista de contenidos en lengua española y alemana para el buscador más utilizado del mundo y como traductora y correctora profesional. Es una apasionada de la fotografía, el arte, el cine y el teatro y amante incondicional de la cultura eslava.

La evolución de la traducción y la interpretación en los sevicios públicos de Polonia

CARLOTA LINFANTE

Escribir sobre el desarrollo de Polonia, en cierta medida, siempre supone hacer referencia a algunos de los hitos más amargos de la historia contemporánea, puesto que resulta especialmente complicado desvincular al país de la memoria histórica que alude a la invasión nazi y a la posterior ocupación que llevó a cabo el gobierno comunista. Durante los años en los que el nacionalsocialismo tomó las riendas de la administración polaca y tuvo lugar la deportación masiva de judíos a los campos de concentración, tal y como puntualiza la Dra. Michaela Wolf en el Simposio Internacional celebrado en la Universidad de Graz en 2014 bajo el título de Interpreting in Nazi Concentration Camps, “…quien no entendía o hablaba el alemán era un bárbaro por definición”. Como estrategia de supervivencia, los prisioneros se veían obligados a recurrir a aquellos presos que conocían la lengua alemana para poder comunicarse con los soldados de las SS y atender a sus órdenes.

La interpretación jugaba un papel esencial en la dinámica comunicativa de los campos de concentración, puesto que contribuía de alguna manera en la “negociación” entre las partes. Los intérpretes desempeñaban su papel en situaciones de vida o muerte y sufrían una gran presión psicológica, puesto que se veían obligados a adoptar una postura a favor o en contra de las autoridades de los campos, que allí representaban el poder máximo y absoluto. Las condiciones tan lamentables en las que los presos se encontraban y sus propias experiencias dentro de los läger eran factores clave que motivaban sus decisiones y, por ese motivo, las interpretaciones se caracterizaban por una ausencia impuesta de neutralidad: los presos no podían ofrecer respuestas ambivalentes y debían manifestar unas preferencias firmemente definidas en favor de las autoridades del campo que, por su parte, lo aprovechaban para mantener y dinamizar el miedo.

Por su parte, la sovietización de Polonia a partir del 1945 trajo consigo la imposición de la lengua rusa, cuyo aprendizaje se hizo obligatorio en escuelas y universidades. Sin embargo, la política comunista nunca tuvo como objetivo erradicar el polaco, por lo que en cualquier ámbito los ciudadanos de la República Popular de Polonia podían seguir utilizando su lengua materna y no precisaban de la ayuda de intérpretes.

Entre los motivos que impulsaron el desarrollo de la interpretación social tras la Segunda Guerra Mundial están los de carácter pragmático, como el cambio de la situación geopolítica de Polonia, y formal, entre los que destacan los requisitos establecidos por algún tipo de legislación en materia de derechos humanos. La caída del régimen comunista propició la apertura de fronteras y, con ello, la libre entrada y salida del país, aunque es realmente en 2004, momento en el que Polonia se incorpora a la Unión Europea, cuando la ayuda de la figura del intérprete se hace indispensable en el proceso de integración y adaptación de los extranjeros a la sociedad polaca.

Cabe destacar que, por lo que respecta a la disciplina y a cada uno de los ámbitos que la definen y la componen, se da una situación de considerable desigualdad en lo referente a la evolución, profesionalización y desarrollo de los mismos. En Polonia, al contrario que en España, sólo se permite trabajar en el ámbito judicial a aquellos traductores e intérpretes que cuentan con la acreditación de tłumacz przysięgły (traductor jurado) que, como actualmente en España, se obtiene tras la superación de un examen de carácter oficial. Asimismo, en 2005 surgió el Kodeks tłumacza przysięgłego z komentarzem (Código del traductor jurado comentado), un reglamento elaborado por la Asociación de Traductores Económicos y Jurídicos de Polonia (TEPIS, por sus siglas en polaco), que recoge los principios éticos de actuación tanto en traducción como en interpretación legal.

Como indica Jopek-Bosiacka, en Polonia muchas veces se piensa que la traducción e interpretación judicial va directamente ligada a los servicios de un traductor jurado. Esto contribuye de forma positiva en el desarrollo y la aceptación de la profesión por parte de la sociedad polaca, puesto que la figura del traductor jurado encierra en sí una formación exhaustiva y especializada, que tanto muchas universidades como asociaciones ofertan, contrastada con la realización del correspondiente examen oficial y su certificación que goza de reconocimiento a nivel nacional.

En lo referente al ámbito médico, por el contrario, el personal sanitario cuestiona constantemente la profesionalidad y la capacidad del intérprete o del traductor para transmitir correctamente el mensaje, por lo que muchos hospitales optan por prescindir de los profesionales lingüísticos y, en su lugar, contratan a médicos con inglés o ruso como segunda lengua (nótese que en Polonia hoy en día existe un gran número de población rusófona: rusos, ucranianos, chechenos, bielorrusos). Asimismo, estas discrepancias tienen mucho que ver con la escasa formación disponible en el campo y la disciplina de la traducción y la interpretación en los servicios públicos [1] y el hecho de que, cuando se da el caso de que la comunicación es totalmente imposible, se recurre a los servicios de personal voluntario que, muchas veces, no cuenta con ningún tipo de conocimiento especializado en relación con el campo médico y dificulta el diagnóstico. En última instancia, en ocasiones, se recurre a los servicios de un traductor jurado cuando es necesario que el paciente firme algún tipo de consentimiento informado para someterse a una prueba o una operación en la que podría poner en riesgo su vida, aunque no existe ningún tipo de regulación preestablecida referente a la traducción e interpretación médica.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de extranjeros que en los últimos años se han desplazado y establecido en Polonia, entre otras cosas, como consecuencia de la entrada del país en la Unión Europea, el gran abanico de oportunidades laborales que ofrece y del enorme crecimiento económico que está experimentando, la figura del traductor e intérprete en el ámbito público como medio para asegurar un servicio de calidad y un trato igualitario es imprescindible. Sin embargo, y como ocurre especialmente en el ámbito sanitario, sin el diseño de un sistema efectivo de formación y acreditación extendido a todos los ámbitos, sin destinar los recursos necesarios y sin que exista una concienciación social, la profesionalización de la disciplina resulta imposible de llevar a cabo. Desafortunadamente, la común indiferencia y la falta de reconocimiento de la labor del traductor e intérprete comunitario en la actualidad permiten presentir que la situación en los próximos años no estará sujeta a ningún cambio.

[1] La facultad de Estudios Ingleses de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznań ofrece desde el curso 2007-2008 estudios de posgrado en Traducción para los Servicios Públicos y la facultad de Filología Inglesa de la Universidad de Silesia oferta una optativa de Interpretación para los Servicios Públicos en sus estudios de posgrado.

Fuentes

Gałązka, K. (2017). Tłumacz medyczny w Polsce. In: M. Tryuk, ed., O tłumaczach prawnikach lekarzach i urzędnikach. Teoria i praktyka tłumaczenia środowiskowego w Polsce, 1st ed. Warszawa: Wydział Lingwistyki Stosowanej UW, pp.65-110.

Tryuk, M. (2010). O tłumaczach, prawnikach, lekarzach i urzędnikach. Teoria i praktyka tłumaczenia środowiskowego w Polsce. 1st ed. Warszawa: Wydział Lingwistyki Stosowanej UW.

Stawecka, A. (2017). Ustny przekład sądowy w Polsce. Normy zawodowe a praktyka. In: M. Tryuk, ed., O tłumaczach prawnikach lekarzach i urzędnikach. Teoria i praktyka tłumaczenia środowiskowego w Polsce, 1st ed. Warszawa: Wydział Lingwistyki Stosowanej UW, pp.65-110.

Wolf, M. (2016). Interpreting in nazi concentration camps. 1st ed. Nueva York: Bloomsbury Academic.

Interpreting in the Network of Terror: “Communication” in Nazi Concentration Camps – Michaela Wolf. (2014). [vídeo] Ramat Gan: Universidad Bar Ilan. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=sNQRDj3LBmw

 

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