Entre los cientos de artículos de análisis–el de quien les escribe sigue en lento proceso de cocción–que he leído en los últimos meses sobre la  tormentosa realidad sociopolítica de Polonia, me ha llamado la atención, positivamente, especialmente uno (aunque tampoco uno pueda compartir al 100% sus argumentos).

Judy Dempsey, del think tank Carnegie Europe, se ha fijado en la historia de Polonia de los años 1980 y 1990 y en aspectos sociológicos para explicar lo que pasa en Polonia hoy. Además lo ha hecho criticando las controvertidas y preocupantes políticas (sobre todo en el terreno económico, desde mi punto de vista) del nuevo gobierno polaco con un gran respeto a sus votantes y simpatizantes, sin caer en las fáciles, tópicas, dogmáticas e inmerecidas etiquetas de ultra-conservador, ultra-nacionalista, autoritario, extrema derecha, que muchos periodistas usan al informar sobre Polonia. Y con una sorprendente brevedad y capacidad de síntesis que es de agradecer.

He decidido por eso traducir al español este análisis, publicado el lunes 9 de mayo  de 2016 como resultado de la masiva manifestación contra el gobierno en Varsovia el sábado 7 de mayo,  e intentar empezar a aportar así un poco de luz a la complicada realidad polaca en 2016, a la espera de poder completar mi propio análisis. Judy Dempsey argumenta lo siguiente:

La polarizada política de Polonia

 

Primero las buenas noticias. Decenas de miles de polacos tomaron las calles en Varsovia el 7 de mayo. Su eslogan: somos europeos y permaneceremos en Europa. Las enormes multitudes protestaban contra las políticas del partido Ley y Justicia (PIS), que se hizo con el poder gracias a la mayoría parlamentaria en octubre de 2015.

 

Los manifestantes no soportan el hecho que Ley Justicia  (PIS) quiere promover un programa político nacionalista y patriótico a través de la designación de jueces, cambios en el funcionamiento del Tribunal Constitucional y la elección de directores de la radio y televisión estatales que se posicionan claramente a favor del partido. Y mucho más que eso. Los manifestantes del pasado sábado desafiaron la futura dirección de Polonia [bajo el gobierno de PIS].

 

Los partidarios del gobierno organizaron una contramanifestación, de tamaño menor a la manifestación. Su eslogan: Polonia, ten coraje. Le pidieron a Ley y Justicia que no ceda ante “grupillos” vinculados al partido de centro-derecha Plataforma Cívica (PO), que según ellos no ha asumido la derrota en las elecciones de 2015 después de gobernar Polonia durante 9 años.

 

A pesar de las grandes diferencias de tamaño, las dos manifestaciones  mostraron que la sociedad civil está viva y en buen estado en Polonia. Esto es importante  no solo para Polonia sino también en el contexto más amplio de Europa y Europa [centro]oriental.

 

Los activistas de la sociedad civil en Ucrania han sido cruciales para intentar reducir la insidiosa influencia de los oligarcas que se han incrustado profundamente en las instituciones estatales.

 

En Rumanía movimientos de la sociedad civil, hartos de la corrupción, ayudaron a la elección de Klaus Iohannis como presidente en 2014. La corrupción continúa, pero los tribunales, aunque con retraso, han empezado a pronunciar sentencias contra los que abusan del poder público. Este cambio muestra que la sociedad civil puede cambiar la política cultural.

 

En el caso de Polonia, las últimas manifestaciones contra el gobierno no implicaron solamente a la oposición parlamentaria sino también un amplio espectro de movimientos independientes que no quieren que el estado usurpe en sus vidas.

 

Después de todo fueron mujeres las que forzaron a la primer ministro polaca  Beata Szydło a renunciar a sus planes de hacer la estricta ley del aborto polaca todavía mucho más restrictiva. La líder del ejecutivo fue ferozmente criticada y víctima de mucho sarcasmo en las redes sociales.

 

Pero ahora las malas noticias sobre Polonia: lo que está sucediendo en el quinto mayor estado miembro de la UE  es la política de venganza.

 

Ley y Justicia, dirigido por Jarosław Kaczyński ha justificado su batería de cambios de políticas y personal en la esfera pública asegurado que simplemente esta revertiendo lo que hizo su predecesor, Plataforma Cívica, durante su periodo de gobierno entre 2007 y 2015. Antes de esto, Ley y Justicia había intentado virar el país en una dirección conservadora y euroescéptica durante su anterior legislatura en el gobierno entre 2005 y 2007–una dirección que Plataforma Cívica revertió.

 

La polarizada política de venganza en Polonia tiene sus raíces en el movimiento Solidaridad, que en 1989 consiguió poner al régimen comunista contra las cuerdas. Entonces, ambos lados acordaron las conversaciones de la mesa redonda para preparar el terreno de cara a una transición pacífica a la democracia. La propia esencia de esas conversaciones de la mesa redonda  afloró  las profundas divisiones ideológicas dentro de Solidaridad.

 

Un ala estaba dominada por intelectuales liberales y laicos. Estos creían en políticas de inclusión durante el periodo de transición. Sus políticas económicas basadas en la terapia de choque tenían como objetivo modernizar Polonia lo más rápido posible parar terminar con la influencia de la antigua nomenclatura comunista.

 

El otro ala, liderada por conservadores y anticomunistas, quería una ruptura total con el pasado basada en la política de exclusión  [de los comunistas].

 

Estas dos alas de Solidaridad desde entonces han continuado compitiendo por el futuro de Polonia–al igual que por el pasado del país–a pesar de que los comunistas son ya una reliquia y Solidaridad como movimiento ya no existe.

 

Esencialmente, más de 25 años después de la caída del régimen comunista, las diferencias ahora se centran en la dirección y alcance de la Unión Europea en Polonia, particularmente en relación a valores. Para Ley y Justicia, los [actuales] valores de la UE–como la igualdad de género y el laicismo que minimiza  la tradición cristiana de Europa–son intrusivos y dañinos para la identidad de Europa y sobre todo de Polonia.

 

La embestida de la globalización es otro tema a tener en cuenta. Ha dejado a los partidarios de Ley y Justicia, especialmente comunidades rurales, conservadoras sin anclas–con la excepción de la Iglesia Católica. Estos sectores de la sociedad fueron generalmente ignorados por Plataforma Cívica. Ley Justicia quiero rectificar esto.

 

Pero hay algo más que perpetua este tipo de políticas de venganza. Es la ausencia de una cultura de la función pública independiente. Funcionarios y profesionales competentes del Ministerio de Exteriores entre otros ministerios están siendo reemplazados o degradados. (Lo mismo sucedió en Hungría). Eso priva  a los ministerios de continuidad, una memoria institucional y lealtad. Les roba ambición e independencia.

 

Quizás sea la hora para que  la sociedad civil–especialmente Moderna (Nowoczesna), un nuevo partido de crecimiento rápido liderado por Ryszard Petru [que según algunos medios polacos se ha apoderado de la masa social de manifestantes contra el gobierno (KOD, comité para la defensa de la Democracia) en detrimento de Plataforma Cívica]–para empezar a hacer campaña y movilizarse para algo que la política polaca ha eludido desde 1989: una función pública independiente, bien pagada, que esté libre de la políticas de venganza. Esto es algo que los activistas de la sociedad civil  están en condiciones de hacer. Son una generación más joven–libre, ojalá así sea, de las encarnizadas y polarizadas disputas ideológicas.

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2 comentarios en “La actual crisis política polaca y sus raíces históricas y sociológicas–según Judy Dempsey del think tank Carnegie Europe

  1. Gracias por el articulo
    Pienso que el gobierno de Polonia merece ser respetado y dado que es el resultado de unas elecciones democráticas que representan a la mayoría de los polacos considerado, Polonia es un pueblo fiel a su identidad y desde mi punto de vista uno de los últimos reductos de la identidad propiamente europea. Polonia ha sufrido mucho en su reciente historia bajo el yugo comunista, altamente injusto con un pueblo heroico y con gran identidad nacional. Dejemos a Polonia seguir por la senda de la libertad. Polonia no quiere volver a sentir sobre su cuello el aliento del asfixiante comunismo ni de la alienante izquierda imperante en la Europa occidental.
    Dejemos a Polonia volar libre como merece un pueblo tantas veces injustamente sometido!!
    Polonia representa la esencia de una Europa que ha perdido su rumbo. El heroico pueblo polaco avanza en libertad y es dueño de su propio destino. Viva la república de Polonia !!

    1. últimos reductos de la identidad propiamente europea .. Creo que esta frase es demasiada egocentrista. Los logro de Europa se basa en un constante cambio que involucra a todas las áreas tanto tecnológico , económico y cultura., no en el estancamiento a ideales . Si polonia quiere estar dentro de Europa tiene que subirse al carro que va ha una velocidad. O si no se queda abajo junto a países como Bielorrusia o Ucrania. Polonia tendra que elegir, pertenecer a la Europa A o B.

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