Un concierto de cantores en la Sinagoga Progresista de Cracovia (Tempel) durante el Festival de la Cultura Judía de Cracovia Foto: jewishfestival.pl

[actualización junio 2017: Puede descargar aquí el programa del Festival de la Cultura Judía de Cracovia 2017 (en inglés)]

En 1939 vivían en Cracovia unos 70.000 judíos–incluyendo miles de judíos asimilados–más de una cuarta parte de los habitantes de la ciudad. En 2015 apenas llegan a los 1.000–incluyendo a los que se consideran polacos de origen judío y los polacos llamados filojudíos– y poco más de 100 cracovianos asisten a las sinagogas regularmente.

Aún con todo, la comunidad judía de Cracovia vive su mejor momento desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Consecuencia y a la vez causa de ello es el hecho que la ciudad organice anualmente la mayor “fiesta judía” del mundo, que hoy pone en marcha su vigésimo quinta edición (la quinta seguida a la que asiste el que les escribe), del 25 de junio al 5 de julio. Un festival fundado por polacos gentiles (no judíos) en 1988 pero apoyado y coorganizado desde entonces por la comunidad judía local. En realidad el festival empezó a funcionar con el formato actual ya en 1991, en una Polonia libre y democrática, con mejor ánimo para este tipo de celebraciones que durante el régimen pro-soviético.

El lema elegido para celebrar el cuarto de siglo del festival es kwartał (cuarto y barrio en polaco), que hace referencia al aniversario, pero sobre todo al espacio donde tiene lugar el evento: el antiguo barrio judío de Cracovia, Kazimierz. Para tal fin se ha creado un nuevo espacio como nuevo centro neurálgico del festival en la calle Dajwór, detrás de la Sinagoga Antigua y las murallas medievales de la ciudad judía.

Cartel de la 25 edición del  Festival de la Cultura Judía de Cracovia
Cartel de la 25 edición del Festival de la Cultura Judía de Cracovia Fuente: jewishfestival.pl

Un evento que cada año transforma y revoluciona la ciudad de Cracovia durante 10 días para conmemorar y, en cierto modo, devolver a la vida un mundo que dejó de existir hace 75 años. El festival es mucho más que una fiesta. Gracias a las conferencias, debates, lecturas del Torán, ceremonias religiosas judías abiertas a todo el público como el Kabbalat Shabbat (habitual en el primer viernes del festival), visitas guiadas, talleres culinarios permite descubrir cómo era la vida judía en Cracovia, la cultura de los judíos polacos, la cultura judía actual en Israel y aspectos de las poblaciones judías de la diáspora en todo el mundo.

El festival es una forma de homenajear a los judíos que vivieron aquí, y que tanto contribuyeron a la cultura polaca

Cracovia ha sido históricamente una de las ciudades más importantes y simbólicas para el judaísmo ashkenazí en Europa; hoy  lo sigue siendo a pesar de encontrarse a un paso de Auschwitz, el mayor cementerio judío en el mundo y símbolo de la aniquilación de esta civilización europea.

El eminente talmudista Moses Isserles (Rema) y el cabalista Natan Szpiro nacieron y realizaron sus trabajos en Cracovia. La magnate de los cosméticos Helena Rubinstein también era oriunda de una familia del barrio de Kazimierz.  Yoram Gross conquistó Australia y el mundo con sus dibujos animados, marcados por sus experiencias durante la guerra en Polonia. Su hermano Natan fue un destacado director de cine en yiddish en Polonia e Israel. Józef Bau fue uno de los artistas más destacados en los inicios del nuevo estado de Israel.

Para entender la importancia de esta ciudad para el mundo judío puede ser muy útil ver este documental de 1939 sobre la Cracovia judía en esa época, pocos meses antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial (en inglés)

Por desgracia Polonia, que albergó la mayor población judía en Europa durante siglos, sigue siendo para muchos judíos sinónimo de muerte y Holocausto. Muchos israelís e norteamericanos siguen viajando a Polonia principalmente para visitar los campos de concentración y tienen poco interés en explorar el legado que mil años de vida judía han dejado en el país centroeuropeo.

Sin embargo, desde el fin del comunismo y la entrada del país en la UE, la recuperación de la cultura, el patrimonio y las comunidades judías en Polonia–gracias al esfuerzo de muchos polacos, tanto católicos como judíos y a las instituciones del país–están cambiando la actitud de muchos judíos extranjeros hacia Polonia. Asimismo, están rebajando considerablemente el ya minoritario antisemitismo en Polonia, que tiene tintes religiosos, económicos y asocia a los judíos con el régimen comunista.

En 1993 Steven Spielberg llevó a la gran pantalla la historia de los judíos de Cracovia y un empresario alemán que salvó la vida de un millar de ellos, gracias a la archiconocida Lista de Schindler. Desde entonces miles de personas han visitado la ciudad para conocer de primera mano, además de las siete sinagogas y los dos cementerios judíos, los lugares retratados en el film que marcaron la trágica historia de la ciudad bajo la ocupación alemana: la susodicha fábrica de esmaltes y chatarra de Oscar Schindler, el campo de concentración de Plaszów donde Amon Goeth aterrorizaba y asesinaba a los prisioneros como diversión, la farmacia que quedó encajonada dentro del gueto judío, en la que el farmacéutico Tadeusz Pankiewicz escondió y ayudó a decenas de personas (ahora un museo de visita obligada), la misma Plaza de los Héroes del Gueto con sus peculiares sillas, no mancas de un fuerte simbolismo, y los pintorescos rincones de Kazimierz que Spielberg eligió para rodar el film.

Es más fácil y más seguro ser judío hoy en día en Polonia que en ningún otro lugar de Europa

25 años de festival y de florecimiento de la Polonia judía: misión cumplida

Un concierto en la calle Szeroka de Cracovia es el acto culminante del Festival de Cultura Judía de Cracovia que celebra cada año el gran legado judío del país Foto: mjs-creative.com
Un concierto en la calle Szeroka de Cracovia es el acto culminante del Festival de Cultura Judía de Cracovia que celebra cada año el gran legado judío del país
Foto: mjs-creative.com

Que Cracovia albergue hoy el mayor festival de cultura judía en Europa es un milagro. La poca vida judía que quedó en Polonia después la guerra, y las emigraciones a Israel, pasó a la clandestinidad durante la época comunista. Muchos judíos que sobrevivieron al Holocausto y decidieron permanecer en Polonia pasaron a ser judíos clandestinos: escondieron su verdadera identidad a sus hijos, y empezaron una vida no judía. Muchos de ellos en la Polonia ya democrática, en el lecho de muerte, confesaron la verdad a hijos y nietos, que ahora intentan adentrarse en su  mundo, cultura y fe propias, pero hasta hace poco desconocidas.

En la década de 1970, con la primera generación nacida bajo el comunismo, mucha gente joven comenzó a mirar hacia atrás con nostalgia a los días en que Polonia era menos gris y más multicultural. Estos jóvenes encontraron la inspiración para la Polonia que querían en el período de entreguerras, que fue también la época dorada de la Polonia de los Judios (hasta la muerte del mariscal Pilsudski en 1935, momento en que el antisemitismo se disparó en Polonia).

Este fue el caso del director del festival. Un joven polaco de familia católica tradicional, Janusz Makuch en 1988 fundó el festival junto al productor de cine y activista cultural Krzysztof Gierat. Se trataba de un evento muy humilde y de frecuencia bianual en sus inicios.

Janusz Makuch, Director del Festival de la Cultura Judía de Cracovia
Janusz Makuch, Director del Festival de la Cultura Judía de Cracovia Foto: 24godziny.info

Cuando Makuch tenía 14 años en su ciudad natal, Puławy, un hombre mayor le contó que allí antes de la guerra más de la mitad de los habitantes eran judíos. Fue la primera vez que él escuchó la palabra judío.

Desde ese momento Makuch se convirtió en un meshugeneh (loco en yiddish). Quedó fascinado con todo lo judío. Cuando se mudó a Cracovia para estudiar filología polaca, empezó a pasar tiempo con la entonces diminuta comunidad judía de Cracovia, unas 300 personas.

“El festival es una forma de homenajear a los judíos que vivieron aquí, y que tanto contribuyeron a la cultura polaca” , “estamos intentando trabajar para nuestro derecho moral de juzgar la historia“, aseguró en 2007 en declaraciones recogidas por un artículo sobre el festival en el New York Times.

La resurrección de Kazimierz

Kazimierz, el barrio judío de Cracovia, sobrevivió la Segunda Guerra Mundial sin destrucción alguna a nivel arquitectónico.  Los ocupantes alemanes nazis de la ciudad dejaron el barrio de Kazimierz intacto–aunque sí sabotearon las sinagogas–para atestiguar la vida judía en la ciudad durante más de 800 años y como prueba de la aniquilación de lo que ellos consideraban una raza subhumana. El aspecto arquitectónico de este barrio en los años 1930 difiere sorprendentemente muy poco del actual. Tras la guerra, la mayoría de habitantes del barrio habían muerto, y muchos de sus inmuebles fueron ocupados por polacos gentiles. Tras la caída del Telón de Acero algunos descendientes de los propietarios de estos inmuebles empezaron a intentar recuperar estas propiedades, con lo que se crearon centenares de litigios, en muchos casos todavía por resolver, pese a que el estado polaco ofrece un programa de compensaciones para todos aquellas familias que perdieron propiedades durante la guerra y el comunismo.

El barrio entró en claro declive y abandono durante la posguerra y no se empezó a recuperar hasta los años 1990; Kazimierz dejó de ser una zona activa a nivel comercial, cultural y de ocio.

La sinagoga más antigua de Polonia en pie, que data del 1504, en la calle Szeroka en el barrio de Kazimierz de Cracovia
La sinagoga más antigua de Polonia en pie, que data del 1504, en la calle Szeroka en el barrio de Kazimierz de Cracovia Foto: Ángel López Peiró

El barrio de Kazimierz durante la Polonia comunista era conocido como una zona con muy mala fama, frecuentado por drogadictos y prostitutas. La situación de este distrito cambió gracias al festival, pero sobre todo a Steven Spielberg y el estreno de la Lista de Schindler en 1993. Ese mismo año empezó a operar en Cracovia la Fundación Judaica, que en el Centro de Cultura Judía oferta conferencias, debates,  proyecciones y eventos musicales judíos. Una institución dirigida por el abogado polaco no judío Joachim Russek.

El pub Alchemia fue el primer local de ocio nocturno que abrió en el barrio, en 1999. Luego, Singer y otros le siguieron. El barrio experimentó desde entonces una acelerada gentrificación que no ha terminado todavía. Bares, restaurantes, discotecas, establecimientos de comida rápida de ambiente hipster y tiendas de artesanía florecen como setas en Kazimierz, que se ha convertido en una interesante mezcla de barrio judío, zona hipster y zona de moda para salir de marcha en la ciudad.

El Centro de la Comunidad Judía de Cracovia abrió sus puertas en 2008 como iniciativa impulsada y financiada por el Príncipe Carlos de Inglaterra, después de que en durante una  visita a Kazimierz en junio de 2002, este constara que la comunidad judía necesitaba un edificio en el que poderse reunir y estar representados ante toda la ciudad.

El JCC Kraków (Jewish Community Centre, nombre oficial de la institución) tiene como objetivo construir de nuevo una la comunidad judía en Cracovia, donde está floreció antes de la guerra, y a pequeña escala lo está consiguiendo. El JCC reúne a gente de origen judío y a todos aquellos de un modo u otro interesados en la cultura, religión y tradición judía. En el JCC se realizan con elevada frecuencia conferencias, cursos, talleres y clases de hebreo y yiddish. A menudo también organizan exposiciones, encuentros, proyecciones de películas y presentaciones de libros. Cada viernes tiene lugar una cena del shabbat con comida kosher. Para celebrar las fiestas judías a lo largo del año el centro organiza reuniones y celebraciones. Esta institución también alberga un club de gente mayor (que incluye algunos supervivientes del Holocausto), el club de los estudiantes y una guardería.

“Un milagro está teniendo lugar en Polonia,  la vida judía está prosperando aquí. Es más fácil y más seguro ser judío hoy en día en Polonia que en ningún otro lugar de Europa”, ha asegurado Jonathan Ornstein, director del centro de la Comunidad Judía de Cracovia, en varias ocasiones.

El Centro de la Comunidad Judía de Cracovia
El Centro de la Comunidad Judía de Cracovia está ubicado en la calle Miodowa, junto a la Sinagoga Progresista Foto: jcckrakow.org
Mural pintado durante la edición 2013 del festival
Mural pintado durante la edición 2013 del festival  Foto:jewishfestival.pl
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Mural pintado durante la edición de 2014 del festival Foto: jewishfestival.pl

Una cita esperada todo el año y una ciudad entregada

10 días de cultura, experiencias, diversión y frenesí con un gran atractivo en Polonia y a nivel internacional. Más de 10.000 asistentes al festival se acercan al Centro de la Comunidad Judía para orientarse y obtener información sobre los centenares de eventos del mismo. Además de algunas decenas de israelíes, unos pocos miles de norteamericanos judíos, muchos de ellos descendientes de polacos judíos, viajan cada año a Cracovia a propósito para asistir al festival. No debe sorprender entonces la anécdota un par de judíos norteamericanos de diferentes ciudades que asistían asiduamente al festival y se conocieron en él año tras año, terminaron casándose.

Shalom en la calle Szeroka
Shalom en la calle Szeroka de Kazimierz, el momento álgido del festival Foto: jewishfestival.pl

Más allá del klezmer: la música, la gran protagonista

En Cracovia se pueden escuchar conciertos de música klezmer cada día en las sinagogas, restaurantes y cafeterías de Kazimierz. El grupo cracoviano de klezmer y músicas étnicas Kroke ha conquistado todo el mundo con su música y sus memorables directos; Krakow Klezmer band (Bester Quarter) también se ha ganado una buena fama fuera de las fronteras polacas.

El Festival de Cultura Judía de Cracovia, sin embargo, presenta una oferta musical menos habitual y más ambiciosa, de la que no se puede disfrutar en tal cantidad durante el resto del año en ningún lugar del planeta. Aparte de las habituales interpretaciones de cantores hazzan en las sinagogas,  los artistas invitados al festival deleitan a un público entregado con músicas modernas de diferentes estilos que recogen al mismo tiempo la esencia del folclore musical de los judíos en todo el mundo.

Épicas son las habituales mezclas de música étnica y electrónica en el pub Alchemia en Plac Nowy (el centro neurálgico del ocio nocturno y la vida en el barrio) casi todos los días del festival a media noche. Los conciertos del inigualable trompetista neoyorquino Frank London, siempre muy bien acompañado. Los conciertos en la Sinagoga Progresista. Muy recomendables son también las visitas guiadas, conferencias y talleres culinarios. También la cena del shabbat y las ceremonias religiosas abiertas a todo el público.

Pero si por algo es famoso este festival en Cracovia es por el gran concierto al aire libre del último sábado en la calle Szeroka (donde se encuentran tres sinagogas y una docena de restaurantes judíos), el llamado Shalom. Un concierto de 7 horas que termina siempre con una reunión de todos los músicos que han participado en el festival sobre el escenario actuando juntos. Un evento del que toda Polonia puede disfrutar en directo gracias a la retransmisión realizada por el canal TVP 2 de la Televisión pública de Polonia.

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Frank London, una de las principales estrellas del festival Foto: jewishfestival.pl

David Krakauer, Paul Saphiro, Shai Tsabari y The Klezmatics son otras de las estrellas destacadas en el cartel de Kazimierz.

El artista, músico y productor israelí Kutiman (Ophir Kutiel) es otra de las estrellas que se ha ganado una gran fama gracias a sus actuaciones en las últimas ediciones.

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Kutiman durante una de sus actuaciones en el Festival de Cultura Judía de Cracovia Foto: jewishfestival.pl

Kutiman capturó el ambiente que se vive en Cracovia durante el festival y la esencia en su trabajo músico-visual Through Kraków, basado en momentos de la edición 2012.

El festival ganó una importante novedad musical en la edición 2014, que llegó para quedarse: la emisora israelí Teder organiza Kraków meets Tel Aviv: varios conciertos durante el festival, que son retransmitidos en directo por radio en Tel Aviv y conectan las dos ciudades, también con otros eventos durante todo el año.

Por si fuera poco, el festival cuenta incluso con un espacio que permanece abierto durante el resto el año, la cafetería Chedder en la calle Józefa, que organiza talleres, conferencias y conciertos de temática judía durante todo el año.

Los voluntarios no judíos, una pieza clave del festival

Voluntarios del Centro de la Comunidad Judía de Cracovia
Algunos de los miembros del equipo de voluntarios del Centro de la Comunidad Judía de Cracovia Foto: jcckrakow.org

Una persona que conoce bien el festival desde dentro es Magdalena Arabas, exvoluntaria y ahora cordinadora del equipo de voluntarios del Centro de la Comunidad Judía, conocidos como meshugoyim, que trabajan durante el festival junto a los machers, otros voluntarios de la organización de este. Magdalena no es judía y una de sus motivaciones  para trabajar en la recuperación de la vida judía en Cracovia es que su abuelo fue un prisionero político en Auschwitz.

Su equipo de voluntarios está formado por unas 35 personas. Gente joven, y principalmente mujeres. Tuve la oportunidad de mantener una conversacion con ella sobre los voluntarios y acerca del festival:

Magdalena Arabas, coodinadora del equipo de voluntarios en el Centro de la Comunidad Judía de Cracovia
Magdalena Arabas, coordinadora del equipo de voluntarios en el Centro de la Comunidad Judía de Cracovia

¿Qué mueve a estos jóvenes no judíos a dar su tiempo para la organización de un festival judío?

Años atrás la gente que se ofrecían como voluntarios para el festival, y también durante todo el año en el centro, solían ser estudiantes del programa de estudios judíos de la Universidad Jaguelónica. Esto cambió de un tiempo para aquí, y ahora los voluntarios tienen motivaciones muy diferentes. Muchos quieren contribuir a la recuperación de la cultura judía en Polonia, una parte esencial del país que se perdió con el Holocausto y quieren arreglar. Otros quieren disfrutar de la experiencia. Entre los voluntarios también hay quien tiene orígenes judíos, pero no son mayoría.

¿Por qué su equipo está formado principalmente por mujeres?

Creo que en general en la sociedad polaca las mujeres se implican mucho más que los hombres en todo. No es algo específico del festival o de los afines al mundo judío.

Hay quien asegura que está de moda ser judío entre los jóvenes hoy en día en Polonia, sobre todo entre los hipsters y la gente de izquierdas. ¿Está de acuerdo con esta observación? ¿Ha identificado esa tendencia entre sus voluntarios?

Tener afinidad por lo judío no es una moda en Polonia. No es nada pasajero. Hace muchos años ya que se percibe un gran interés por la cultura judía en el país. El país se está abriendo a otras culturas y otros mundos. Entre mi equipo de voluntarios hay gente de diferentes perfiles. También gente muy católica y tradicional que va a la iglesia cada domingo.

Algunos polacos y extranjeros residentes en Polonia acusan a este festival de ser una herramienta de propaganda sionista o pro-israelí. Por otra parte,  algunos sectores del judaísmo internacional tienen una posición escéptica  o crítica con el festival, ya que lo ven como un festival judío pensado para el público polaco y con pocos judíos entre los implicados y asistentes. Al paso de estas críticas sale Magdalena Arabas, que afirma: “no obligamos a nadie a participar en el festival, que es una celebración de la cultura judía. El festival bajo ningún concepto tiene intención de adoctrinar”. “Miles de judíos asisten al festival cada año. Es un festival judío, aunque esté organizado por muchos gentiles y gran parte del público sean gentiles”.

Un logro polaco

El Festival Judío de Cracovia es uno de los siete festivales de cultura judía que se celebran en Polonia a lo largo del año. Cuentan con una gran fama también el Festival Singer de Varsovia y el Festival de Música y Tradición Klezmer de Kazimierz Dolny–población donde más de la mitad de los habitantes eran judíos antes de la guerra. La de Cracovia es una cita que ante todo nos recuerda cada año que el Holocausto no pudo borrar los 1.000 años de presencia judía en Polonia, y la Polonia, esencialmente católica, pero históricamente tolerante con otras confesiones. Ambas Polonias cobran vida de nuevo con más fuerza que nunca.

 

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7 comentarios en “El Festival de la Cultura Judía de Cracovia: 25 años resucitando el pasado judío de Polonia

  1. gracias al escritor de este artículo que es una parte de la vida de Polonia, he vivido cada momento según la narración, me gustaría tener contacto con alguien de la capital que sepa castellano, para intercambiar conocimientos de mi país y Polonia

  2. Buenas tardes Polonia, se les olvidó hablar de un hombre que yo admiro mucho. Lech Walesa. Y de su poderosa selección de fútbol. Saludos y reciban mi mas grande admiración a pueblo tan hermoso y culto.

  3. Agradeceré saber cuando sera el próximo festival (no quiero perderlo) conozco a la mayoría de los músicos que están en el email todos super de primerísima calidad.

      1. Lamento decirte que tengo compromisos que no me permiten estar en este festival, pero esta agendado para el próximo del 2018, agradezco tu atención de contestarme y estar en contacto.
        Abrazos !!

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