Imagen de una misa en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial en medio de la destrucción Foto: aleteia.org

El sacerdote argentino Gerardo Rodríguez (Rosario, 1966) ha investigado y escrito una cincuentena de historias relacionadas con el papel y las experiencias de los religiosos católicos polacos durante la Segunda Guerra Mundial. Un exhaustivo trabajo historiográfico y periodístico único que puede consultarse en el portal aleteia.org, donde se han publicado estos 50 relatos. Historias reales de épica, tristeza, desolación y martirio. Muchos de estos reportajes extremadamente documentados tratan sobre la implicación de los eclesiásticos polacos en el Levantamiento de Varsovia.

Gerardo Rodriguez en diciembre de 2014 felicitando las navidades y un feliz año 2015 a sus amigos polacos
Gerardo Rodriguez en diciembre de 2014 felicitando  las navidades y deseando un feliz año nuevo a sus amigos polacos

En primer lugar, ¿me podría explicar cuál es su vínculo con Polonia?

San Juan Pablo II. Toda mi formación (ingresé al seminario el 11 de marzo de 1979 y fui ordenado sacerdote el 12 de diciembre de 1991) y parte del ejercicio de mi ministerio transcurrió bajo el pontificado del papa polaco.

No tengo parientes polacos. Lo único eslavo que tengo es el apellido de mi abuela por parte materna, que es croata: Pavicic

¿Cuál es su motivación para investigar y escribir sobre los religiosos polacos que vivieron la mayor tragedia de la historia de Europa? Un trabajo que nadie había realizado antes. ¿Cómo empezó todo?

Todo empezó con la historia de San Maximiliano Kolbe, eso me llevó a interesarme por las circunstancias históricas y por las vicisitudes del pueblo y del clero polaco durante la ocupación alemana en el así denominado período del Tercer Reich.

Y eso ya comenzó siendo seminarista. Luego pasé a interesarme por los sacerdotes en los campos de concentración, comenzando no por un sacerdote polaco, sino por uno alemán, el padre José Kentenich, fundador del movimiento de Schönstatt. Con la beatificación de los 108 mártires polacos del período nazi en el año 1999 se potenció mucho mas el interés y el afán de investigación ya por un colectivo único, los sacerdotes polacos. Al año siguiente viajé a Alemania y pude ir hasta Dachau.

Conseguí el libro en polaco de la biografía de los 108 mártires que gentilmente un sacerdote miguelino polaco que vive en Buenos Aires me cedió, y de diferentes congregaciones varios materiales en italiano y en español. Mucho material en las páginas de las diócesis polacas y de las congregaciones.

¿Cuál fue la posición de la Iglesia católica polaca durante la ocupación de la Alemania nazi?

El fuerte vínculo entre patriotismo y religión fue un rasgo característico en el renacimiento del estado polaco independiente. Durante los más de 100 años en que la nación estuvo desmembrada y repartida caprichosamente por sus poderosos vecinos, fue la Iglesia la que mantuvo vigente la identidad y la tradición polaca por ello los términos polaco y católico eran casi equivalentes. Al atacar Polonia los nazis atacaban también a la iglesia polaca. Con la invasión militar inmediatamente comenzó la persecución religiosa.

Se calcula que el número de víctimas está dado por 4 obispos, 1996 sacerdotes, 113 seminaristas, 238 religiosas, mientras se estima que a los campos de concentración fueron enviados 3642 sacerdotes, 389 seminaristas, 341 religiosos, 1117 religiosas.

De los 1.034 eclesiásticos que encontraron la muerte en el campo de concentración de Dachau, 868 eran polacos.Al respecto recomiendo leer en Aleteia mi artículo: “El poco conocido heroísmo de la Iglesia polaca durante la segunda guerra mundial”.

En Actes y documents du Saint Siege relatifs a la seconde guerre mondiale hay una abundante documentación, que incluso se puede consultar por internet, donde se ve el esfuerzo constante de la iglesia católica polaca por defender sus derechos y sobre todo por velar por la grey del pueblo de Dios. Muchas veces eran esfuerzos ímprobos y hasta contraproducentes.

Hay una síntesis del contenido de estos doce volúmenes en un libro escrito por el padre jesuita Pierre Blet, experto en este periodo histórico. El original es en francés, y esta traducido al italiano. Hasta donde tengo entendido esa es la única traducción del original, desconozco si se hizo una traducción española. Yo poseo este libro en italiano: “Pio XII e la Seconda Guerra mondiale negli Archivi Vaticani”. El capitulo IV está dedicado enteramente a Polonia: “La Chiesa nella Polonia invasa”.

en caso de que los alemanes hubieran ganado la guerra, los polacos hubieran sufrido el mismo destino que los judíos, es decir, el genocidio

¿Era consciente la Iglesia católica polaca, y también el Vaticano, del alcance del horror creado por los nazis en el Holocausto?

Es una pregunta que tiene su complejidad y creo que la respuesta es diferente y particular en cada país. Simplemente voy a subrayar algunas ideas. De todos los países ocupados, Polonia y los polacos constituían uno de los países y nacionalidades más reprimidos y oprimidos, con apenas vestigios de independencia. Lo describe muy bien la siguiente cita:

“… en caso de que los alemanes hubieran ganado la guerra, los polacos hubieran sufrido el mismo destino que los judíos, es decir, el genocidio. Lo anterior no es una mera conjetura, ya que los polacos de Alemania comenzaban a ser obligados a llevar un distintivo en el que una “P” sustituía la estrella judía, y esto, tal como hemos visto, fue siempre la primera medida adoptada por la policía al iniciar el proceso de destrucción”. Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalen, pag. 329

Las noticias del Holocausto provocaron una reacción mínima en el exterior. De la alarma que dio el gobierno polaco en el exilio en 1942 se hizo caso omiso. Los informes de testigos presenciales como Nowak y Karski cayeron en saco roto. Las peticiones de las organizaciones sionistas de bombardear los accesos a Auschwitz no se tuvieron en cuenta.

Mientras tanto en Polonia se multiplicaban las operaciones de rescate. Decenas de miles de judíos buscaron ayuda en el así llamado lado “ario”. El rescate se concretó en una acción protagonizada principalmente por individuos concretos. Sin embargo, es importante subrayar que en Polonia esconder y ayudar a los judíos, no solo suponía poner en peligro las vidas de los judíos, sino también las de los polacos y sus vigilantes familias. Cientos de polacos pagaron con la vida por su espíritu humanitario. Los hechos de los “Justos entre las naciones” polacos sobrepasan en dignidad y heroísmo a los de toda la gente que se consagró a esta causa.

6532 de los 25687 “Justos” de todo el mundo son polacos, incluyendo gente de diferentes clases sociales, católicos fervientes, monasterios y miembros de varios grupos políticos.

La iglesia católica polaca subraya que en 70 monasterios masculinos y en 363 casas religiosas femeninas fueron escondidos judíos. El número de sacerdotes que fueron asesinados por rescatar judíos supera los 150.

Con respecto al Vaticano simplemente un breve enunciado: el Papa estaba convencido de que su intervención pública no lograría salvar ni la vida de un solo judío, y que debía sacrificarlo todo a la causa mayor de poner fin a la guerra, y así, terminar también con las condiciones que hacían posible la matanza masiva de los inocentes. Hizo mucho por ellos mediante la intervención de sus nuncios en los países ocupados.

Esto no impidió que interviniera en persona para salvar a la mayoría de los judíos de Roma. Hoy sabemos fehacientemente que se salvaron 7000 judíos en Roma, de una población, que según las propias cifras de las SS, sobrepasaba por muy poco los ocho mil.

Hay un libro muy bueno de Gordon Thomas sobre esta cuestión, “Los judíos del Papa”, editorial Edhasa, 2013

¿Cuál fue el posicionamiento de los religiosos católicos de Varsovia ante el Levantamiento del Gueto de Varsovia? ¿Intentaron ayudar a los judíos de algún modo?

Sinceramente no tengo muchos elementos ni un material informativo amplio para responder a esa pregunta en particular. Atendiendo a la respuesta precedente se supone que intentaron ayudar todo lo posible.

Si se puede decir que inmediatamente después de la Gross Aktion (entre julio y septiembre de 1942 fueron deportados 300000 judíos del gueto y exterminados en Treblinka) varias personas del partido católico FOP (Frente para la Resurrección de Polonia, en sus siglas en polaco) y del Partido Democrático alentaron y fundaron Zegota, el Consejo Secreto de Ayuda a los Judíos.

Los cientos de judíos que se ocultaban y los miles cuyas vidas dependían a menudo de una azarosa mano que los rescatara, se hallaban bajo el ala del Zegota.

La declaración de Irena Sendler (Justa entre las Naciones) también es contundente: “Ningún sacerdote, ninguna monja me negaron, jamás, ayuda para salvar a niños judíos. Todo lo contrario, colaboraron hasta el final de la guerra, poniendo en peligro sus propias vidas. Ningún orfanato dirigido por religiosos se negó nunca a acoger a un niño judío”. (Jose M. Garcia Pelegrín, “Cristianos contra Hitler”, editorial Libroslibes, pag. 164)

Con toda la información de que disponemos hoy en día, ¿Cree que el Levantamiento de Varsovia fue un error?

Me suscribo a una de las conclusiones a la que llega uno de los expertos en el tema, el historiador britanico-polaco Norman Davies:

“El levantamiento de Varsovia fue la mayor acción militar emprendida por cualquiera de los movimientos de resistencia en el curso de la guerra. Cincuenta mil combatientes polacos equipados con armas ligeras hicieron frente a un número similar de SS y tropas auxiliares- incluida la brigada RONA de renegados rusos- armados con tanques, artillería pesada y aviones de combate. Tenía que durar cinco o seis días, pero se prolongó hasta casi diez semanas. Ninguno de los observadores experimentados, incluido Stalin, pudo entenderlo. Pero la explicación es sencilla: puro coraje” (Norman Davies, Europa en guerra 1939-1945, pag.172).

“En términos militares, el Levantamiento de Varsovia constituyó un ejemplo de manual de guerrilla urbana. Un ejército aficionado, con elevada motivación, mantiene a raya a un ejército profesional durante semanas, resistiendo los ataques de tanques, cañones pesados y bombarderos en picado. En términos políticos, muchos lo consideran una cínica traición de los aliados occidentales, que, por no importunar a Stalin, no intervinieron a favor de sus aliados polacos. La confusión, la falta de preparativos y una información defectuosa proporcionan una explicación alternativa” (ibid 173).

También ilustra la alegoría con la que concluye su monumental obra Varsovia 1944: “Un hombre ( AK) se lanza a un río para pelear con una banda criminal (los nazis) que ha estado humillando, apaleando y matando a su familia durante años, tras integrarse en un equipo dedicado a combatir a esos criminales. Los dirigentes del equipo (Inglaterra y Estados Unidos) le han asegurado que todos colaborarían en la tarea. Elige el momento en el que en la otra orilla aparecen “amigos de sus amigos” (Ejército Rojo) de los que espera ayuda. Pero todo sale mal: los criminales no huyen sino que se enfrentan al hombre y masacran a sus parientes. Los “amigos de sus amigos” permanecen impasibles. El hombre comienza a derrumbarse. Los jefes de su equipo llaman al otro lado del río y piden ayuda a los amigos, pero la llamada es confusa y poco comprometida. Los “amigos” siguen sin hacer nada y nuevas llamadas no obtienen respuesta. Al final uno de ellos se lanza al río pero pronto el mismo se ve en dificultades. Tras una larga lucha los criminales agarran al hombre, le aprietan en la garganta, lo hunden en el agua y se ahoga.
¿A quién hay que culpar y a quién hay que alabar?” (págs. 762-763)

Más que un país castigado por la historia, Polonia es un país castigado por sus vecinos

¿Merece la pena dar la vida en la lucha por la libertad de una nación?

El Catecismo de la Iglesia Católica dice que “una guerra de agresión es intrínsecamente inmoral. En el trágico caso que estalle la guerra, los responsables del Estado agredido tienen el derecho y el deber de organizar la defensa, incluso usando la fuerza de las armas” (2265).

La respuesta es afirmativa pero los soldados polacos no solo dieron la vida por la libertad de su patria.
El nacionalismo polaco, con todo su fervor patriótico, jamás abrigó sentimientos mezquinos y xenófobos. Esto no se puede decir de igual manera de otros nacionalismos modernos que convertirían a la Europa del siglo XX en un osario.

Todo esto lo resume claramente el epitafio del cementerio polaco en Monte Cassino: “Nosotros, los soldados polacos/Por vuestra libertad y la nuestra/Entregamos nuestros cuerpos al suelo de Italia/Nuestras almas, a Dios/Pero nuestros corazones, a Polonia”.

¿Abandonó Dios a Polonia en el siglo XX? ¿Es Polonia un país castigado por la historia en su opinión?

Primero contesto la segunda pregunta. Más que un país castigado por la historia es un país castigado por sus vecinos. La enorme y llana planicie polaca siempre se encontró limitada por vecinos de mayor envergadura, agresivos y materialmente superiores. Dígase caballeros teutónicos, soldados-estadistas prusianos o los ejércitos del Tercer Reich. Siempre en el oeste han tenido a los germanos y casi siempre en actitud agresiva. El paroxismo de esta animadversión germano-polaca llego con la Segunda Guerra mundial donde Hitler intento liquidar definitivamente el “asunto polaco”.

Sin embargo, las auténticas y perdurables iras de la antipatía polaca van dirigidas hacia el este, hacia Rusia. Ese odio era reciproco. Durante las particiones del siglo XVIII, tales sentimientos de odio mutuo se endurecerían al tratar las autoridades autocráticas rusas de convertir a los polacos en rusos y contribuir aquéllos a la violencia conspirativa que resquebrajaría el imperio zarista.

¿Cree que los eventos vividos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial se podrían llegar a repetir?

Respondo con las palabras del papa Francisco, me parece que son muy iluminadoras. Subrayo algunos párrafos de las palabras que dirigió a los fieles reunidos en la basílica de San Pedro antes de iniciar la misa en conmemoración de los mártires armenios.

“En varias ocasiones, he definido este tiempo como un tiempo de guerra, una tercera guerra mundial ‘en etapas’, en la cual diariamente asistimos a crímenes atroces, a masacres sangrientas y a la locura de la destrucción.

Lamentablemente aún hoy escuchamos el grito, sofocado y no atendido de tantos hermanos y hermanas, indefensos, que a causa de su fe en Cristo o pertenencia étnica, son públicamente y atrozmente asesinados, decapitados, crucificados, quemados vivos, u obligados a abandonar sus tierras.
También hoy estamos viviendo una especie de genocidio causado por la indiferencia general y colectiva, por el silencio cómplice de Caín que exclama: ‘¿Y a mi qué me importa? ¿Soy yo quizás el guardián de mi hermano?’.

La humanidad vivió en el siglo pasado tres grandes tragedias y sin precedentes: la primera se considera generalmente como ‘el primer genocidio del siglo XX’. (Juan Pablo II y Karekin II, Declaración Conjunta, Etchmiadzin 27 de septiembre de 2001). Esa ha golpeado a vuestro pueblo armenio, la primera nación cristiana, junto a los católicos y los ortodoxos sirios, asirios, caldeos y griegos.

Fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos y niños e incluso enfermos e indefensos. Los otros fueron los perpetrados por el nazismo y el estalinismo. Y más recientemente, ha habido otros exterminios de masa, como en Camboya, Ruanda, Burundi y en Bosnia.

Y sin embargo, parece que la humanidad no puede dejar de derramar sangre inocente. Parece que el entusiasmo surgido a finales de la Segunda Guerra Mundial vaya desapareciendo y disolviéndose.
Parece que la familia humana se niegue a aprender de sus propios errores causados por la ley del terror; y por lo tanto, todavía hoy hay quienes tratan de eliminar a su similar, con la ayuda de algunos y el silencio cómplice de otros, que permanecen espectadores. Aún no hemos aprendido que “la guerra es una locura, masacre inútil”.
(…)
(12 de abril de 2015)

¿Qué mensaje nos deja la historia de San Maximiliano Kolbe?

Cuando en el campo de concentración de Auschwitz se presentó el frágil franciscano de Niepokalonow frente al comandante Karl Fritsch sucedieron tres milagros:

El primero: el prisionero no fue ejecutado de un tiro en el acto.

El segundo: el hombre perteneciente a la raza superior se “interesó” por el osado movimiento en medio de ese ejército de espectros. “¿Qué quiere este cerdo polaco?”

El tercero: el gran milagro, porque para Fritsch quien estaba delante de él con la cabeza descubierta y la vista en el suelo era sólo el número 16670. Precisamente el milagro es la pregunta del comandante: Wer bist du? (¿Quién eres tú?). Sin querer el señor de la vida y de la muerte en el campo de exterminio recordó a todos que eran hombres y no números.

El resto de la historia ya la conocemos. Se borra el número 5659 (Francisco Gajowniczek) de la lista de los candidatos al bunker del hambre y se reemplaza por el 16670 (Maximiliano Kolbe). A partir de ese momento con esta donación Auschwitz deja de ser un campo de extermino y se convierte en un calvario.

Con esta oblación el padre Maximiliano Kolbe hace carne lo que le decía a sus compañeros de infortunio: “El odio no es una fuerza creativa; sólo el amor es fuerza creativa”.

¿Entiende que pueda a veces ser difícil creer en Dios con la gran cantidad de desgracias que ocurren en el mundo?

Sigo respondiendo con las palabras del papa Francisco que dirigió a los fieles en la basílica de San Pedro:

“Con la firme certeza de que el mal nunca viene de Dios, infinitamente bueno, y arraigados en la fe, profesamos que la crueldad no se puede atribuir a la acción de Dios, y más aún, no debe de ninguna manera encontrar justificación en su santo nombre. ¡Vivamos juntos esta celebración, poniendo los ojos en Jesús Cristo resucitado, vencedor de la muerte y el mal!”
12 de abril de 2015

¿Cuál es su historia favorita, entre todas las que ha explorado con sus artículos? ¿Cuál es la más sorprendente?

Son historias de fidelidad y de martirio. Son historias donde el pastor a imagen del Buen Pastor da la vida por sus ovejas. Son historias donde muchas veces el sacerdote que amaba a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el extremo, hasta el fin. Y a veces junto con el pastor, también el rebaño era aniquilado…

Me impresiona en estos relatos la postura sacerdotal sosteniendo, acompañando, rezando, preparando literalmente a sus fieles hasta el borde mismo de la fosa de ejecución.
Por eso no puedo hablar de una historia favorita. Todas edifican, todas son amables, todas son representativas de quienes fueron fieles a Dios y a la Patria.

No olvido la historia de las religiosas, dignas también por el ejercicio de una caridad heroica hasta el martirio.

Las historias más sorprendentes fue recorriendo una Varsovia en llamas y condenada a la destrucción. Son historias sorprendentes porque son historias de vida en una ciudad de muerte.

¿Cuáles han sido sus mayores dificultades a la hora de afrontar este proyecto?

A la hora de afrontar este proyecto evidentemente la primera y mayor dificultad fue el idioma. Así que solo con un diccionario y la paciencia de un sacerdote polaco primero y luego de una señora polaca que me iba corrigiendo las traducciones. Ambos nos sorprendíamos de como captaba el sentido del texto. Recuerdo que en una oportunidad esta señora polaca, sobreviviente de los campos de concentración, me dijo: “Usted Padre tiene una ayuda extra, el Espíritu Santo”. Finalmente decidí estudiar el idioma polaco.

El material de investigación que se encontraba en internet también estaba en polaco, especialmente los mártires del clero diocesano. Solo pude acceder a otros idiomas cuando consultaba en los mártires de las órdenes religiosas. Agradezco a los miembros de diferentes congregaciones religiosas que generosamente me brindaron material, incluso inédito aquí en Argentina.

Hay un trabajo, sin publicar, que hice sobre los mártires capuchinos asesinados en Auschwitz y Dachau.

¿Qué planes de futuro tiene en relación con este proyecto?

En relación con este proyecto a futuro quisiera que se difunda por medio de alguna publicación. Lo más avanzado es una serie de artículos sobre la insurrección de Varsovia y el papel del clero en la misma. También tengo en mente publicar una serie de historias de los sacerdotes polacos en los campos de concentración. Cuento con mucho material traducido.

¿Cuáles fueron las mayores virtudes y logros de Juan Pablo II?

Enamorado de la Eucaristía y devoto de María, supo llegar al corazón de todos con independencia de razas, credos, edades, profesiones. Un gran Pastor. También filósofo y teólogo destacado. Defensor de la moral y de los derechos humanos, de la cultura de la vida, amante de la paz y de la justicia, papa de los jóvenes (con el surgieron las Jornadas Mundiales de la Juventud, la próxima en Cracovia) y de las familias, adalid de los derechos del no nacido, de los ancianos y de los enfermos. Apóstol de la reconciliación que supo aglutinar a credos diversos en Asís abriendo una vía ecuménica del diálogo interreligioso de un valor incalculable. El papa viajero que recorrió el mundo una y otra vez abrazando y bendiciendo a todos.

¿Cómo ve a Polonia hoy en día?

Veo a un país pujante, creo que económicamente está estable, queriendo también tener su protagonismo en el concierto de Europa.

Honestamente tendría que leer más para dar una respuesta con mayores elementos de juicio.

¿Cómo ve a la Iglesia polaca y su papel en la sociedad polaca hoy en día?

Me da la impresión que la figura del papa Francisco sacudió un poco las estructuras de la iglesia atada a cuestiones anacrónicas especialmente en lo que hace a su dimensión de servicio y ministerio.

Parece que la iglesia polaca no está ajena en este momento de lo que el Papa Francisco define como mundanidad espiritual.

¿Es Polonia un país de fervor religioso, o un país extremadamente tradicional?

Creo que una cosa no quita la otra. El fervor religioso mantuvo la estructura de la nación y aun en los momentos más trágicos todo polaco supo ser fiel a Dios y a la Patria. También mantiene las tradiciones religiosas y patrióticas de modo ejemplar.

¿Necesita la Iglesia católica una profunda transformación? ¿Cuál es su opinión sobre la labor de su compatriota el Papa Francisco?

Creo que la respuesta está en la exhortación programática Evangelii Gaudium donde el Papa nos invita a “una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría del Evangelio” y quiere “indicar caminos para la marcha de la iglesia en los próximos años”.

Pero la profunda transformación la está generando el mismo con su estilo de vida y su coherencia pastoral en el servicio que presta a la iglesia universal. Bien vale aquí el adagio latino: Verba docent, exempla trahunt (las palabras enseñan, los ejemplos arrastran).

Me pica la curiosidad, ¿Qué le atrae tanto de Polonia?

Que es, fue y será siempre fiel. Polonia semper fidelis!

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Un comentario en ““En Polonia religión y nación han ido siempre de la mano”. Entrevista al sacerdote Gerardo Rodríguez, experto en el papel de los religiosos polacos durante la Segunda Guerra Mundial

  1. mi mejor lectura es saber que polonia sigue hacia delante y aquellos que somos de origen polaco la defenderemos hasta donde lleguen nuestras fuerzas a travez de Dios nuestro Señor , a pesar de estar lejos leo constantemente la historia y todo aquello que concierne a POLONIA, y no cave duda que este sacerdote argentino a dado muestras de un interes muy particular y personal a pesar de no ser descendiente polaco.En este pais no se consiguen libros de escritores polacos por el regimen equivocado de una mujer casi autoritaria y se considera un ser supremo a pesar que fue elegida por el pueblo argentino.Dios permitira que esto se termine y podamos viajar y adquirir mas cultura polaca.Mis felicitaciones al sacerdote Rodriguez.Mis saludos desde Argentina

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