El centro histórico de Gdansk. Foto: Ángel López Peiró

Artículo publicado el 26 de enero de 2015 en Linkedin
Este es ante todo el retrato de un país poco conocido, infravalorado y, a veces, incluso con mala imagen en el mundo occidental; un club al que ya ha ingresado o está en camino de poder formar parte, según las interpretaciones.

Un país que, sin lugar a dudas, ha conseguido grandes logros en los últimos 40 años: el principio del fin del comunismo–el primer gran eslabón en la caída de las dictaduras comunistas en la Europa central y oriental, una transición pacífica, moderadamente conciliadora con el anterior régimen, la democracia y el libre mercado, y una velocidad de desarrollo económico durante los últimos 10 años sin precedentes en Europa.

Éxito polaco: mucho más que sueldos bajos

Polonia tras 25 años de economía de mercado se encuentra ya dentro del 25% de países más ricos del mundo según el World Prosperity Index 2014, en el que ocupa la trigésimo primera posición.

Polonia–uno de los estados miembros de la UE con mayor importancia desde su ingreso en 2004 por su peso demográfico–es a día de hoy un país moderno y abierto al mundo, innovador y en auge. Un nuevo referente en Europa en lo cultural y lo tecnológico, que se ha convertido en la sexta mayor economía de la UE, gracias sobre todo a su énfasis en educación y cultura del esfuerzo, su gran poder de atracción de inversión extranjera (sobre todo alemana), los fondos de la Unión Europea y a su capacidad exportadora favorecida por el hecho de contar con moneda propia. Por si esto fuera poco, uno de los países con menos deuda pública y déficit en Europa.

Algunos medios de comunicación a nivel internacional han hablado en los últimos años del “milagro polaco“. Sin duda, las políticas liberales del gobierno de PO (Plataforma Cívica) parecen haber surgido efecto y la economía polaca ha crecido sin parar de una forma espectacular los últimos años, (aunque se ralentizó durante principios de 2013). Según los últimos datos publicados la economía polaca creció un 3.3% en 2014. Incluso un economista contrario al liberalismo como el Nobel de Economía Paul Krugman reconoció el reciente éxito económico de Polonia.

En Polonia–al igual que en muchos de los países de la esfera postsoviética, la mayoría de la sociedad y los partidos políticos con presencia en el parlamento, incluso los de origen postcomunista, no ponen en duda la economía de mercado como sistema económico–discutiblemente el menos malo de los sistemas pese a todos sus grandes defectos–para que la sociedad funcione y se alcance un cierto nivel de progreso.

Esa visión general mayoritaria de la política económica se ve reflejada en una Polonia que en 2015 puede presumir de ser un país con una buena dosis de innovación y emprendimiento, pese a que el gobierno no ponga al alcance de ciudadanos y empresas muchas más facilidades, necesarias para potenciar más este aspecto. En Polonia se está planteando un serio debate sobre cómo ajustar el modelo económico para que pueda basarse más en la innovación y menos en la competitividad proporcionada por los bajos costes laborales y de producción.

La EURO 2012 de fútbol mostró a todo el continente europeo y a todo el mundo que Polonia es un país serio, comprometido, preparado y capaz de albergar y organizar grandes eventos con mucho éxito. Varsovia ha experimentado una transformación y modernización espectacular en los últimos años y se ha convertido en uno de los principales centros de negocios y financiero en Centroeuropa. La bolsa de Varsovia se ha convertido en la más importante en Centroeuropa y genera un volumen de transacciones mayor que la de Viena. Incluso Varsovia tiene ya un PIB per cápita superior al de Viena.

Cracovia por su parte se ha convertido en uno de los mayores centros de turismo en Europa, una de las ciudades en el mundo con más y mejores empresas de servicios de procesos empresariales (subcontratación)–la número 1 en Europa en este sector–y que alberga también un hub tecnológico liderado por empresas como Google, IBM, Cisco o Motorola, y que aspira a convertirse en el nuevo Silicon Valley centroeuropeo.

Polonia ofrece hoy en día grandes oportunidades de internacionalización a las empresas españolas e hispanoamericanas–grandes, medianas y pequeñas–en los sectores de construcción, energías renovables, alimentación, vinícola, hotelero y turístico. Polonia es el principal receptor de fondos comunitarios de la UE y lo seguirá siendo como mínimo hasta el año 2020. Muchas empresas españolas ya están aprovechando estas oportunidades pero este país tiene un gran potencial aún por descubrir en España tanto a nivel empresarial como turístico.

Un país en construcción

Polonia es un país literalmente y figuradamente por terminar. Nuevas infraestructuras aparecen como setas y son necesarias pero el país tiene que terminar de definir su modelo de sociedad. Estamos hablando de una nación que tiene todavía grandes retos y reformas que afrontar para alcanzar a los países de Europa occidental en muchos aspectos y superar el lastre de 45 años de comunismo y las nefastas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.

Polonia sufre grandes desigualdades sociales, una todavía elevada tasa de desempleo del 11% (o 10 % según Eurostat) y grandes diferencias entre la zona occidental proeuropea, con muchas inversiones alemanas y desarrollada, y la parte oriental más euroescéptica, con una tasa de paro del 20% en algunas poblaciones. Muchos acusan a Polonia de ser la cuna del capitalismo salvaje en Europa y lo más parecido a EE.UU en el viejo continente. Otros alaban la flexibilidad del modelo polaco como herramienta para crear riqueza.

El país debe reforzar un estado del bienestar que no cubre todas las necesidades de la población, una sanidad pública precaria, las deficientes–aunque cada vez mejores–infraestructuras de transporte, una burocracia excesiva (cada vez menor) y grandes problemas de tipo medioambiental (como los causados por la dependencia energética del carbón), además de problemas sociales concretos como el alcoholismo, el hooliganismo y algunos focos de racismo vinculados al fútbol polaco.

Aunque quizás uno de los mayores problemas reales concretos del país sea el elevado índice de mortalidad en las carreteras, por una combinación de exceso de velocidad, consumo de alcohol y la peligrosidad de algunas vías de comunicación.

Una sociedad en plena transformación

La catástrofe de Smolensk en abril de 2010, por la que el entonces presidente Lech Kaczyński y numerosos oficiales polacos de primer rango perdieron la vida en un accidente aéreo, dividió y politizó hasta cierto punto la sociedad polaca entre los que creyeron la versión oficial (que deja muchas dudas sobre la actuación de Rusia durante y después del accidente) y los que creyeron las teorías conspirativas promulgadas por el partido nacionalista conservador PIS (Ley y Justicia) sobre todo en voz del hermano gemelo de Lech, Jarosław Kaczyński, y de sus medios de comunicación afines (Radio Maryja, TV Trwam y en ocasiones incluso el riguroso periódico Rzeczpospolita). Por suerte, las aguas parecen volver al río poco a poco y la división y la politización se está enfriando, de forma que la mayoría de polacos viven ahora de espaldas a la política. De todas formas puede ser que Smolensk entre en la agenda política, que no en la sociedad polaca, de cara a las próximas elecciones generales en el otoño de 2015.

Además, como una constante en los últimos 200 años por motivos históricos razonables, los polacos siguen desconfiando de las autoridades del país. Consecuencia de ello, en gran parte, es que en las elecciones generales de 2011 la participación fuera del 48% y en las europeas de 2014 del 22%. Cabe matizar, no obstante, que muchos polacos residentes en las grandes ciudades están registrados en la oficina del censo electoral de sus pueblos y pequeñas ciudades de origen.

Al mismo tiempo cabe destacar que Polonia es uno de los pocos países de Europa que todavía conserva una gran tradición muy arraigada, unos valores sociales y cívicos sólidos donde la familia como institución sigue siendo el mayor pilar. Una nación en que la Iglesia Católica todavía juega un papel muy importante–aunque cada vez menor–y está muy integrada en la sociedad en comparación con otros países católicos. No en vano la figura del Papa Juan Pablo II jugó un papel muy importante en la oposición al régimen comunista y sigue siendo muy influyente en los valores sociales de la Polonia actual. Su canonización el 27 de abril de 2014 fue sin duda un evento de una gran trascendencia en Polonia.

A pesar de eso, es muy probable que Polonia no sea ni tan tradicional, conservadora y católica como la imagen que proyectan de ella la mayoría de medios de comunicación occidentales.

Polonia es un país que hasta cierto punto ha sabido mantenerse alejado del consumismo, materialismo, superficialidad y cierta carencia de valores que imperan hoy en día en muchas de las sociedades de Europa occidental. Polonia es más que nada una tierra de gente bondadosa, honrada, humilde, sencilla, tradicional y muy trabajadora, patriótica que lucha por sacar adelante un país claramente castigado por la historia, que vive el presente con intensidad; de naturaleza pesimista pero que empieza a mirar al futuro con más optimismo. Es interesante destacar, al mismo tiempo, que la sociedad polaca urbana hoy en día muestra algunos trechos del individualismo más típico de los países protestantes y sobre todo anglosajones, pero que, sin embargo, al mismo tiempo los polacos son capaces de unirse de forma mítica cuando hay una necesidad para ello, o cuando se acecha un enemigo común.

Los mejores ejemplos históricos de ello son los levantamientos como el de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial y el movimiento de Solidaridad en los años 1980. Pero en tiempos más recientes, cuando la desgracia se cierne con alguna gente en Polonia, la mayoría de los polacos se unen para ayudarles. Otro buen ejemplo es la Gran Orquesta Caritativa de Navidad, una organización benéfica cuya campaña de recaudación de fondos todos los años en enero consigue que la mayoría de los polacos en el país y en el extranjero hagan donaciones de dinero para proporcionar a los hospitales y clínicas de Polonia la última tecnología en equipos médicos para niños, y especialmente recién nacidos.

El renacer de la Polonia judía

Otro de los principales focos de atención en la Polonia actual es el gran y creciente interés en la recuperación, reconocimiento y revitalización del legado y patrimonio judío del país por parte de las instituciones y gran parte de la sociedad polaca en los últimos años. Eso a pesar que tan solo unos 20.000 judíos o polacos de origen judío viven hoy en Polonia.

Varsovia presume de contar con un flamante museo dedicado a los 1000 años de historia de los judíos polacos, una institución que no cuenta con réplica comparable alguna en el mundo. Cracovia y Varsovia organizan festivales anuales de cultura judía–el primero con una gran repercusión a nivel local e internacional, se están restaurando sinagogas y cementerios judíos por todo el país, y el barrio de Kazimierz de Cracovia se ha convertido en un centro de turismo cultural judío famoso en todo el mundo, después de que Steven Spielberg rodara allí La Lista de Schindler en 1993.

No hay que olvidar que hasta el Holocausto la mayor concentración de población judía del mundo se encontraba en los actuales territorios comprendidos entre el este de Polonia, Ucrania, Bielorrusia, Lituania y el oeste de Rusia. Territorios en la Europa central oriental de donde proceden la mayoría de judíos norteamericanos. Una civilización que fue aniquilada por Alemania, y en menor medida por la Unión Soviética estalinista en pocos años.

Polonia intenta precisamente hoy en día proyectar una imagen positiva de su pasado judío basada en los 1000 años de convivencia más o menos pacífica entre polacos católicos y judíos; una imagen que no quede ligada a la Polonia escenario y testimonio involuntario del Holocausto, pero que también albergó grupos de población con actitudes antisemitas durante los años de preguerra, guerra, institucional instigada por el régimen comunista en la campaña antijudía (según Gomulka antisionista) de 1968, y que desgraciadamente siguen presentes (pero en claro declive). El ya mencionado Museo de la Historia de los Judíos Polacos en Varsovia es la piedra angular de la imagen que el país quiere dar sobre esta cuestión.

No en vano, se puede usar como un buen argumento que Polonia es al país con más ciudadanos que han sido reconocidos con el título de Justos entre las Naciones por el gobierno israelí (más de 6.000). Judíos y polacos están hoy cada día más cerca de una reconciliación total pero todavía quedan puntos conflictivos por resolver como el retorno de las propiedades perdidas en Polonia por los judíos durante la guerra, además de una visión negativa de Polonia que impera en algunos sectores del sionismo internacional, basada en gran parte en prejuicios y malinterpretaciones históricas.

País de emigrantes y también de inmigrantes

Cabe destacar también que en Polonia se observan interesantes fenómenos migratorios. Mientras miles de jóvenes polacos han optado en los últimos años por emigrar a países de Europa occidental con niveles de vida más altos y sueldos más elevados–principalmente Reino Unido, Alemania, Austria, Suecia y Noruega– al mismo tiempo centenares de jóvenes europeos, sobretodo de los países más castigados por la crisis en el sur de Europa, España, Italia, Portugal y Grecia, han optado por expatriarse en Polonia ya que se este país les ha dado un empleo estable-principalmente en empresas multinacionales de subcontratación para servicios de empresas en los sectores financiero, de tecnología de la información, marketing y recursos humanos–y la posibilidad de desarrollarse profesionalmente aquí.

Polonia experimenta también una gran inmigración de ciudadanos ucranianos–y en menor medida bielorrusos y lituanos–que mayoritariamente cubren necesidades de mano de obra. También de estudiantes universitarios del mismo país que prefieren cursar sus estudios en universidades polacas para poder tener una mejor preparación para su futuro profesional, en Polonia o en Europa occidental. El conflicto bélico en Ucrania está influyendo ya significativamente en los cifras de la emigración a Polonia. Aunque Polonia no recibe a ucranianos como refugiados de guerra sí que proporciona cada vez un número mayor de visados a estos, con diferencia la principal minoría del país centroeuropeo.

Como consecuencia de estos fenómenos migratorios, la ahora menguante población de Polonia, muy homogénea desde la Segunda Guerra Mundial por culpa de Hitler, Stalin, Roosevelt, Truman y Churchill, puede volver a ganar diversidad. Un fenómeno puede enriquecer al país centroeuropeo en diferentes aspectos y puede compensar la salida de profesionales polacos al norte de Europa.

No es descabellado prever en veinte años una sociedad polaca más diversa y multicultural que la actual. Una sociedad más parecida a la de preguerra con grupos importantes de población judía, ucraniana, bielorrusa y alemana; y a diferencia de entonces también rusa, eslovaca, húngara, rumana, española, italiana, portuguesa, asiática y africana.

Grandes diferencias regionales

Pese a la gran homogeneidad étnico-cultural de país, en comparación con muchos otros estados europeos; sí que existen significativas diferencias regionales en gran parte marcadas por procesos históricos, como los 123 años de particiones de Polonia entre Prusia, Rusia y Austria.

El desarrollo económico e industrial durante el siglo XIX y principios del XX fue mucho mayor en las zonas que pertenecieron a Prusia y luego a Alemania. En los territorios bajo el control del zar de Rusia hubo una gran inestabilidad. Las regiones polacas actuales que pertenecieron al imperio austrohúngaro no disfrutaron de grandes inversiones ya que Viena consideraba que esta lejana región oriental de la Galicia no las merecía.

Hoy en día mientras trabajadores en el este de Alemania emigran a la Polonia norocidental para trabajar, algunas regiones al este de Polonia están entre las más pobres de la UE. Las infraestructuras de transporte siguen más desarrolladas al oeste que al sur y este de Polonia como herencia de las particiones.

Las diferencias entre estas tres zonas quedan reflejadas también en la mentalidad de los polacos que en ellas habitan. Las regiones exaustríacas (donde se ha heredado un de la burocracia) y exrusas son generalmente más tradicionales, católicas y políticamente conservadoras que las regiones al oeste del país, más liberales, europeistas y menos católicas.

También hay regiones como Silesia y Kasubia, además de ciertas zonas de montaña al sur del país habitadas por “los gurales”, con una marcada identidad étnica y lingüística que se diferencian especialmente del resto del país. Entre estas, sólo en Silesia existe un movimiento político nacionalista, que no cuenta con una gran popularidad. Polonia es hoy un país realmente centralizado, donde no existen sin embargo debates significativos sobre el modelo territorial.

Polonia: ¿el futuro de Europa?

Polonia, tras 25 años de independencia real y economía de libre mercado, es hoy un país libre, democrático y con un futuro que se antoja todavía más próspero. Sin embargo, queda mucho por hacer, el país debe afrontar grandes retos a nivel social, demográfico y geopolítico (mantener la seguridad en el flanco oriental es crucial), tiene que convencer a sus ciudadanos más jóvenes que es una mejor opción que la emigración, y tiene que superar las diferencias ideológicas y regionales (oeste-este) para mantener la unidad. También a corto plazo superar el vacío de liderazgo político interno que ha dejado la marcha de Donald Tusk al Consejo Europeo.

Polonia en los próximos años se juega entrar en el club de los mejores en Occidente, madurar su democracia, consolidar su creciente poder de liderazgo en Europa y ponerse al nivel de riqueza de sus vecinos alemanes; o, por lo contrario, estancarse como un país poscomunista medianamente próspero de segunda fila.

Anuncios

2 comentarios en “Polonia: de un pasado traumático a un futuro prometedor

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s