Plaza del Mercado (Rynek) de Legnica. Foto: wikicommons

La localidad de Legnica cerca de Breslavia en la Baja Silesia, actualmente al suroeste de Polonia, había sido la residencia del rey polaco Boleslao IV el Rizado en el siglo XII. Cerca de la ciudad, en Legnickie Pole (‘campo de Legnicka’ en polaco) tuvo lugar la famosa Batalla de Legnica que frenó la invasión mongola de Europa el 9 de abril de 1241: El ejército cristiano del duque polaco Enrique II el Piadoso fue derrotado por los mongoles. Aunque los mongoles mataron a Enrique y arrollaron a sus tropas, padecieron granes pérdidas humanas y su avance en Europa fue detenido.

En el siglo XIV el ducado de Legnica pasó a manos del Reino de Moravia dentro del Imperio Sacro Germánico, luego a Austria en el siglo XVII para formar parte del Imperio Alemán desde 1871.

En una parte de Europa donde los movimientos de fronteras han sido una constante a lo largo de la historia, la ciudad de Legnica volvió a manos polacas 600 años más tarde, en 1945, al igual que toda la región y el resto de los Territorios Recuperados a Alemania, por los acuerdos de la Conferencia de Postdam en 1945 tras la derrota nazi. La ciudad quedó parcialmente dañada por la guerra. Casi toda la población de la ciudad, alemanes, fue expulsada, y a la pequeña minoría polaca que aquí vivía desde tiempos medievales se le unieron miles de ciudadanos polacos procedentes de Kresy (los confines), los territorios al este de Polonia ocupados por la Unión Soviética.

Pero Legnica (unos 100.000 habitantes en la actualidad) es famosa ante todo porque  la Unión Soviética construyó aquí su principal base militar fuera de territorio soviético, la mayor base militar entonces en toda Europa central, convirtiendo a la ciudad entonces en la mayor concentración de rusos fuera de la URSS.

La principal razón para emplazar la base aquí fue la cercanía de esta localidad tanto con Checoslovaquia como con la República Democrática Alemana. Una vez la dictadura comunista estaba bien implantada en Polonia, y se había acabado con los enemigos a la formación de esta, uno de sus principales objetivos fue ejercer un control militar efectivo sobre los miembros del Pacto de Varsovia. A partir de 1968 la aplicación de la Doctrina Brézhnev.

Las tropas soviéticas emplazadas en Legnica eran vistas por los polacos como fuerzas de ocupación aunque sobre el papel eran fuerzas aliadas según el Pacto de Varsovia. Incluso en el gobierno comunista polaco títere de Moscú no se vio con buenos ojos la actuación de estas tropas en los primeros años de posguerra porque centraron sus esfuerzos en las reparaciones de guerra–desmantelamiento de infraestructura alemana para llevarla a la URSS, incluso en territorio propiamente polaco–y dificultaron que Polonia empezara la reconstrucción del país y su nuevo territorio.

Durante los más de 45 años de funcionamiento de la base, la ciudad estaba dividida en dos partes, una soviética y una polaca. La parte soviética era inaccesible para los civiles polacos y permanecía bajo estrictas medidas de seguridad y controles de acceso. Las autoridades polacas nunca tuvieron permiso para inpeccionar la base, que según el pacto de varsovia tenía que ser provisional. Sin embargo, la base no fue totalmente desmantelada hasta 1993, cuando las últimos oficiales soviéticos la abandonaron.

Se estima que en julio de 1945 cuando se estableció la base había 17.000 polacos, 12,000 alemanes y 60,000 rusos en Legnica. La cifra de polacos aumentó considerablemente en los años siguientes mientras que solo algunos alemanes ‘polonizados’ permanecieron en la ciudad.

Para crear la base soviética se expulsó a la fuerza a miles de polacos recién llegados que ya se habían instalado en esa parte de la ciudad. Además, en los primeros años del funcionamiento de la base se producían a menudo incidentes por los excesos de los militares soviéticos con los civiles polacos fuera de la base: robos, pillajes, violaciones y agresiones eran frecuentes esos años.

Crítica cinematográfica: El Pequeño Moscú

mala-moskwa

Una forma inmejorable de entender cómo funcionaba el enclave de Legnica y cómo era la vida en la ciudad durante el periodo comunista es la película El Pequeño Moscú (Mała Moskwa, como se apodó a Legnica), inspirada en hechos reales que sucedieron en este lugar en 1968.

Titulo original: “Mała Moskwa” (El Pequeño Moscú)

Director: Waldemar Krzystek

País: Polonia/Rusia

Año: 2008

Duración: 115 minutos

Idioma: polaco y ruso

Trailer: 

Sinopsis

En 1967, Viera, una joven rusa casada con Yuri, un piloto soviético (infértil) que es trasladado a la base de Legnica, inicia un romance clandestino con Michał, un joven teniente polaco. Se conocen durante un evento cultural de hermanamiento polaco-soviético en el que ella da un recital de canciones en ruso y polaco. Él dirige una sección musical  en el ejército polaco y la convence para que participe en el coro militar polaco y ensaye con él al piano. La música les acaba uniendo.

La historia de amor prohibido se acaba convirtiendo en una tragedia personal por la oposición de los soviéticos a esta relación y la imposibilidad de que Viera inicie una nueva vida en Polonia fuera de la base soviética con Michal y la hija recién nacida fruto de esa relación. La presión puede a Viera que aparentemente acaba suicidándose.

30 años después, 2008, en la Polonia poscomunista Yuri Swietłow visita el cementerio de Legnica, donde yacen los restos mortales su mujer. Le acompaña su hija, que odia a su madre a la que jamás ha visto, porque no puede perdonarla haberse quitado la vida por el amor prohibido con un oficial polaco. También le retrae a su padre que permitiera que eso pasara. Yuri comparte sus recuerdos con su hija: la sensación que causó su bella mujer al llegar al país vecino, cómo la iba perdiendo y cómo los militares rusos taparon un asunto de corazón que, aún muchos años después, sigue sin estar muy claro.

Este melodrama se enmarca bajo el telón de fondo de una situación política tensa, en el momento de la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia en 1968 (La Primavera de Praga), y la historia real de una mujer, sobre la cuál aún no se sabe si se suicidó por amor o realmente fue asesinada por los servicios secretos soviéticos.

 Valoración

Un film muy recomendable para entender el papel de la Unión Soviética en sus relaciones con los países satélites de Europa central en el momento más álgido de la Guerra Fría en Europa. Una película sin tintes de gran producción, llena de emoción y tristeza que despierta sentimientos  en el espectador a través de un imaginario y música conmovedores. La película juega con el amor prohibido entre la esposa de un oficial soviético y un teniente polaco como metáfora de la relación entre la URSS, ocupante y Polonia, ocupada. Religión y tradición antepuestas al ateísmo soviético es otro de los leitmotiv del film. Destacable es el papel que la joven actriz rusa Svetlana Khodchenkova realiza como protaginista principal. Canta además en polaco y ruso con una voz maravillosa para deleite de los espectadores.

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3 comentarios en “Legnica, el ‘Nuevo Moscú’–el enclave soviético en la Polonia comunista

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