Imagen superior:  Foto expuesta en el museo Czar PRL del Festival Mundial de la Juventud en Varsovia en 1955, pocas semanas después de la inauguración del imponente Palacio de Cultura y Ciencia, regalo de la URSS a Polonia. Un evento que el régimen utilizó como herramienta de propaganda a nivel internacional

Los casi 45 años de régimen comunista en Polonia–impuesto por la Unión Soviética pero liderado por dirigentes comunistas polacos, en algunos casos ya entrenados en Moscú durante la guerra– fueron un gran lastre económico y un periodo de poco desarrollo, tiempos de colas en las tiendas, cartillas de racionamiento, represión, terrorismo estatal, encarcelamientos, torturas, huelgas e inestabilidad social. Años muy complicados para los polacos aunque el régimen en Polonia no fue tan duro como en otros países del bloque oriental detrás del Telón de Acero como Alemania oriental, Rumanía o Hungría, o como en la misma Unión Soviética, y en Polonia no hubo colectivización de la agricultura (excepto en los “territorios recuperados” a los alemanes al noroeste del país).

Sin embargo, algunos polacos, mayoritariamente de una cierta edad, miran con un poco de nostalgia a la Polonia postestalinista bajo el régimen comunista; tiempos en que no existía el estado de derecho, la libertad política y la libertad de prensa pero en que los ciudadanos podían contar con el estado para que les garantizara su seguridad económica.

De todas formas, ya sea con ira, nostalgia, lamento, crítica o cierta ironía, o con todo ello junto, no se puede entender la Polonia actual sin mirar a la Polonia bajo el comunismo, esa sociedad, su contexto histórico y la vida de los polacos durante ese periodo. Una buena oportunidad para hacerlo sin tener que invertir mucho tiempo es sin duda una visita al museo Czar PRL en Varsovia.

El museo Czar PRL

Czar PRL es un museo ubicado en el barrio de Praga de la capital polaca–el único distrito en Varsovia que no fue destruido por los nazis durante el Levantamiento, al encontrarse en la orilla este del río Vístula, y conserva su arquitectura anterior a la Segunda Guerra Mundial–propiedad de la empresa Adventure Warsaw, que describe la vida de los polacos y la sociedad dentro del contexto histórico y político de la Polonia bajo el comunismo. El museo recrea un piso entero típico de la época además de una tienda e incluye imágenes y objetos relacionados con la vida y los eventos de los años 1950, 1960, 1970 y 1980.

No es fácil dar con el museo, oficialmente localizado en Grochowska 316/320, pero esta imagen de la primera puerta de entrada al edificio que lo alberga puede ser de gran ayuda para encontrarlo:

Una vez pase por esta puerta encontrará el museo Czar PRL en el edificio a su derecha Foto: Ángel López Peiró
Una vez pase por esta puerta encontrará el museo Czar PRL en el edificio a su derecha Foto: Ángel López Peiró

Introducción al contexto histórico de la Polonia comunista

Czar significa hechizo o encanto en polaco y PRL es el acrónimo de Polska Rzeczpospolita Ludowa, República Popular de Polonia, que fue el nombre oficial del país durante la dictadura comunista de 1947 a 1989.

Desde la ‘liberación’–en realidad ocupación–soviética de 1944, en el barrido de la Alemania nazi hasta Berlín por  parte el Ejército Rojo, hasta 1956 el país estuvo regido por una dictadura estricta bajo la influencia del estalinismo liderada por Bolesław Bierut. Luego, tras la muerte del dictador en 1953 y las fuertes protestas de 1956 en Poznan (y los eventos de ese año en Budapest), el régimen dejó atrás el legado de Stalin y la brutal represión. De la mano del comunista pseudonacionalista polaco Władysław Gomułka llevó a cabo políticas propias con mayor libertad respecto a Moscú, hasta que en 1970 las protestas obreras generadas por el gran incremento de los precios acabaron con el liderazgo de este.

Edward Gierek tomó las riendas del Partido Obrero Unificado Polaco con una política reformista que fracasó estrepitosamente en lo económico y fue reemplazado por Stanisław Kania durante unos meses hasta la llegada al poder del General Jaruzelski. Este tuvo que hacer frente a la enorme influencia de la Iglesia y el Papa Juan Pablo II en la sociedad, las huelgas, el auge del sindicato obrero católico Solidaridad. Decretó la Ley Marcial en diciembre de 1981 (falsamente atribuida, incluso hoy en día por muchos medios y autores polacos, a su intención de evitar una invasión soviética como la de Praga en 1968, invasión que en ese momento  de perestroika y guerra en Afganistán era muy improbable) e ilegalizó Solidaridad. Finalmente, ante la oposición de casi toda la sociedad polaca y la nueva política iniciada por Gorbachov en Moscú, acabó cediendo y permitiendo la defunción del régimen en las negociaciones de la mesa redonda de 1989 y las elecciones, primeras semilibres, que los comunistas perdieron en junio del mismo año.

Foto: Ángel López Peiró
Retratos de los líderes soviéticos Vladimir Lenin y Leonid Brézhnev y del Secretario General del Partido Comunista de Polonia Władysław Gomułka. Los retratos del Primer Secretario del Partido Comunista colgaban en  las paredes de cualquier institución pública, incluidas las escuelas  Foto: Ángel López Peiró

Un piso polaco típico durante PRL

La mayor parte del espacio del museo está ocupado por una fiel recreación de un piso de la época. Durante el periodo comunista los polacos vivían en pisos que pertenecían a cooperativas o en viviendas de protección social. Quien quería un piso tenía que solicitar primero el llamado ‘cuadernillo para vivienda’. Luego, en función de los contactos que uno tuviera tenía que esperar 5, 10 o incluso 20 años para que se le asignara una vivienda.

Para poder conseguir un piso con dos habitaciones y cocina era un requisito tener dos hijos. Si solo tenías un hijo te tenías que buscar la vida pero algunas familias encontraban una ingeniosa solución alternativa, a veces incluso al borde de lo legal (una actitud habitual en la Polonia comunista relacionada con  desafiar la autoridad del régimen, que en parte se ha heredado en la Polonia actual, que incluso tiene un verbo en la lengua polaca:kombinowac) que era inscribir a un abuelo o algún otro familiar aunque no fuera a habitar en el piso.

El piso de Czar PRL es una mezcla de un piso polaco típico de los años 1960 con uno de los 1970 y otro de los 1980. Un típico mueble de los pisos polacos durante el PRL era la unidad de pared, que era una solución perfecta para pisos pequeños. Junto con el sofá-cama podía realizar diferentes funciones en función de como se distribuía el espacio: dormitorio, comedor, sala de entretenimiento o estudio.

Recreación de un piso polaco de PRL  en el museo Czar PRL Foto: Ángel López Peiró
Recreación de un piso polaco de PRL en el museo Czar PRL Foto: Ángel López Peiró

Casi nadie se podía permitir decorar el piso acorde a un único estilo y diseño de interiores. Normalmente en un piso había muebles de diferentes épocas ya que era muy difícil conseguirlos. Elementos siempre presentes eran el ya mencionado sofá-cama para el matrimonio en el salón, una estantería para libros y un sillón.

El salón de un típico piso polaco de PRL Foto: Ángel López Peiró
El salón de un típico piso polaco de PRL Foto: Ángel López Peiró

La cocina en un piso de la Polonia comunista era muy básica pero contaba con todo lo necesario; y no podía faltar en ella una tetera (czajnik) que avisaba con un silbido cuando el agua estaba hirviendo. Una escena muy habitual en el cine polaco es alguien calentando agua con esta tetera para hacer un té, y es que los polacos eran entonces y siguen siendo unos grandes consumidores de esta bebida.

Algunos autores y  expertos en alimentación aseguran que en el PRL, pese que a la variedad de la gastronomía polaca, en cuanto a ingredientes disponibles, era mucho más limitada que la de la cocina de preguerra y la actual, se comía mucho más sano que hoy en día, a causa de la gran incursión de la comida rápida en el país. Entonces todo el mundo comía comida casera ya fuera en casa o en los bares de leche (había muy pocos restaurantes).

Los productores de fruta y verdura en el muy industralizado–y contaminado–bloque comunista de la Europa oriental eran gente adinerada. La explicación: el comunismo era capaz de producir un gran número de tanques y submarinos pero incapaz de cultivar suficientes lechugas para abastecer las tiendas.

Cabe destacar que en la Polonia comunista solo se podía comprar naranjas en la época navideña, el único momento del año en que el gobierno las importaba desde uno de sus países aliados, Cuba. Eso no significa que los polacos tuvieran carencias de vitamina C porque consumían, y siguen consumiendo, una gran cantidad col, muy rica en esa vitamina, como se encargó de recordarles el líder comunista Władysław Gomułka, que promovía el consumo de esta verdura entre sus ciudadanos.

Típica cocina en un piso de la Polonia comunista Foto: Ángel López Peiró
Típica cocina en un piso de la Polonia comunista Foto: Ángel López Peiró

Un baño típico polaco, donde se dejaba la ropa a secar porque no había opción en otro lugar, contaba con el espacio justo para una bañera, un pequeño armario, un lavabo y la lavadora Frania. El sueño de cualquier ama de casa en la Polonia comunista, la lavadora Frania revolucionó los hogares polacos, aunque luego fue reemplazada por la lavadora automática, a menudo comunitaria para un bloque de vecinos. A causa de su simpleza nunca se estropeaba. Era muy efectiva para deshacerse de manchas y no consumía mucha agua, que tenía que ser vertida por uno mismo. Tenía otras aplicaciones como la posibilidad de limpiarse los pies, hacer mantequilla  y también la usaron las imprentas polacas ilegales trabajando en la clandestinidad. Una ama de casa polaca muchas veces cogía un día de fiesta en el trabajo a propósito para hacer la colada. Dice mucho sobre esta época el hecho que las mujeres polacas no se deshacían de las medias elásticas con carreras sino que las llevaban a reparar.

La lavadora Frania en el museo Czar PRL
La ‘revolucionaria’ lavadora Frania en el museo Czar PRL Foto: Ángel López Peiró

Deporte y entretenimiento

Sección sobre deporte en el museo Czar PRL Foto: Ángel López Peiró
Sección sobre deporte en el museo Czar PRL Foto: Ángel López Peiró

Durante la época comunista Polonia logró grandes éxitos deportivos a nivel internacional. Asimismo, el deporte era una gran herramienta de propaganda para el régimen, que puso mucho empeño en promover el deporte competitivo a través del sistema educativo para posicionar a los deportistas polacos entre los mejores del mundo y poder vender al exterior el éxito del modelo comunista. Una estrategia similar a la política en materia deportiva la Unión Soviética en esos años.

PRL fue la época dorada del atletismo, ciclismo, esquí y boxeo polacos. No hay que olvidar tampoco que Polonia obtuvo un meritorio tercer lugar en el Mundial de Fútbol de España 1982. Los deportistas profesionales polacos eran unos privilegiados pues no tenían ningún problema para recibir pasaportes que les permitían participar en competiciones deportivas en el extranjero. Esto además les permitía traer a Polonia bienes de consumo muy deseados y no disponibles en Polonia que podían proporcionar, o vender, a otros ciudadanos que no contaban con ese privilegio.

En la vida diaria el deporte ofrecía a los polacos la oportunidad de escapar de la dura realidad y disfrutar de una vida más placentera. Fútbol, ciclismo, excursionismo, montañismo, natación, esquí y patinaje sobre hielo eran los deportes más practicados por los polacos en esos años, siempre dentro del país. Lagos, bosques, playas y montañas, abundantes todos ellos en la geografía polaca, servían de instalaciones deportivas a muchos polacos durante esos años.

Al no haber muchas cafeterías, bares y discotecas la vida social tenía lugar principalmente en las casas. Esto no significa que la gente no se divirtiera tanto como ahora. Curiosamente, el consumo de vodka en eventos sociales era mucho más habitual que hoy en día, dado que esta bebida ha sido reemplazada en gran medida por la cerveza en la Polonia capitalista democrática. Diferentes fuentes describen visiones diferentes sobre el papel del régimen en relación al consumo de vodka durante el PRL.

Otras actividades de ocio habituales eran ir al cine o al teatro. En la Polonia comunista se crearon las grandes obras maestras del cine polaco a cargo de directores célebres como Polanski,  Wajda, Krzysztof Kieślowski y Krzysztof Zanussi entre muchos otros.

La gente mayor por su parte pasaba semanas en los sanatorios (uzdrowisko) ubicados principalmente en las zonas montañosas del sur del país, en localidades cuyo nombre muy a menudo contiene la palabra Zdrój (manantial). Lugares con microclimas y aguas mineralizadas beneficiosos para la salud que siguen funcionando hoy en día pero modernizados.

Las tiendas en la Polonia comunista

Recreación de una tienda en Polonia comunista, dentro del museo Czar PRL Foto: Ángel López Peiró
Recreación de una tienda en la Polonia comunista, parte de la exposición del museo Czar PRL Foto: Ángel López Peiró

Durante el comunismo las tiendas polacas eran poco atractivas, grises, un lugar aburrido que generaba mucha frustración entre los consumidores ya que la mayoría de los compradores en muchas ocasiones no conseguían comprar lo que realmente querían. La administración de Edward Gierek en los años 1970, años de una relativa prosperidad–excepto en la parte final de la década–y recordados de forma positiva por algunos polacos, tomó una tran cantidad de dinero prestado de Occidente.

Solo había productos importados del mundo occidental en las tiendas Pewex, donde se podía comprar únicamente con dólares estadounidenses.

Luego, el país para devolverlos tuvo que exportar en los años 1980 productos básicos de consumo producidos en Polonia, generando una gran escasez en las tiendas, que tenían un aspecto de vacío desolador, cartillas de racionamiento, una inflación insostenible y largas colas. Sin duda, una de las razones que alimentaron el gran malestar social que llevo a la caída del régimen en 1989.

El museo Czar PRL explica el interesante ejemplo de una mujer en Varsovia que compró una lata de guisantes en una subasta de productos de exportación rechazados y al abrirla vio que era una lata de exquisito jamón. Muchos polacos almacenaban centenares de productos en casa, como por ejemplo incontables rollos de papel higiénico (incluso hay gente mayor en Polonia que todavía tiene papel higiénico de PRL en la bodega o el trastero), ante el miedo, bien fundado, a la habitual falta de suministros.

Como curiosidad también merece la pena explicar que hoy en Polonia existe incluso un popular juego de mesa creado por el Instituto de Memoria Nacional (Instytut Pamięci Narodowej) llamado Kolejka (la cola), consistente en posicionar piezas de compradores estratégicamente en diferentes tiendas a la espera de que lleguen diferentes suministros de forma semanal, con el objetivo de ser el primero en completar la lista de la compra. El juego, que se creó para dar a conocer la dureza de la vida bajo el comunismo a los polacos más jóvenes que no vivieron esa época, ha sido incluso traducido al español.

Solidaridad, la oposición al régimen y la represión

La vestimenta de la milicja, la policía en la era comunista polaca Foto: Ángel López Peiró
La vestimenta de la milicja, la policía en la era comunista polaca Foto: Ángel López Peiró

El sindicato independiente Solidaridad, que reunió en su apogeo a diferentes grupos de oposición al régimen, se creó en 1980 después de una serie de huelgas y protestas en todo el país, pero más visibles en los astilleros del Báltico–particularmente en los de Gdansk, a finales de los 1970 y principios de los 1980. Contó con el apoyo inestimable de Juan Pablo II y consiguió tener nueve millones de miembros a finales de 1981. Las escenas de milicianos (policía del PRL) dando porrazos a manifestantes, los interrogatorios y las detenciones eran muy habituales durante esos años. Lech Wałęsa y sus compañeros fueron arrestados e interrogados en multitud de ocasiones.

La famosa foto de Chris Niedenthal, incluida en la exposición de Czar PRL
La famosa foto de Chris Niedenthal, incluida en la exposición de Czar PRL

Una imagen vale más que mil palabras. Una gran verdad también en el caso de esta fotografía tomada por el fotoreportero británico asentado en Polonia, Chris Niedenthal, durante la Ley Marcial en Polonia: un tanque frente al Cine Moscú de Varsovia en que se publicita la proyección del film Apocalypse Now de Francis Ford Coppola.

Tiempos difíciles, muy duros, de grandes carencias y resiliencia, que llevaron a los polacos, animados y alimentados de coraje por Juan Pablo II, a luchar juntos sin violencia para con éxito ganar su libertad y construir una Polonia mejor. Tiempos que se llevaron por delante la vida de los que padecieron la brutal represión estalinista, y gente que intentó cambiar las cosas como el padre Jerzy Popieluszko, algunos trabajadores de los astilleros de Gdynia y las víctimas de la Ley Marcial, entre muchos otros.

Ahora bien, es posible que no todo en la vida de los polacos en la Polonia comunista fuera peor que en la Polonia actual y que algunos valores, hábitos, o actitudes de entonces pudieran ser beneficiosos para la sociedad polaca hoy en día.

Otras visitas turísticas para comprender la Polonia comunista

En varias ciudades polacas existen otros museos del PRL–aunque no siempre los paneles informativos están traducidos al inglés–así como un gran número de empresas turísticas, bares y restaurantes que explotan la temática de la Polonia comunista.

Para una visión detallada y rigurosa–con material audiovisual original–de los aspectos más políticos, históricos y sociológicos de la Polonia comunista y la caída del régimen, es obligada una visita al Centro Europeo de Solidaridad en Gdansk. Desde septiembre esta institución cuenta con un nuevo edificio para sus exposiciones 10 veces mayor del que disponían anteriormente, ubicado como no podía ser de otra forma en los ya famosos astilleros donde se inició la caída del régimen a principios de los años 1980.

La nueva sede del Centro Europeo de Solidaridad, junto a los astilleros de Gdansk Foto: Ángel López Peiró
La nueva sede del Centro Europeo de Solidaridad, junto a los astilleros de Gdansk Foto: Ángel López Peiró

La antigua sala de exposición del Centro Europeo de Solidaridad se encontraba en un sótano cerca de las oficinas del sindicato Solidaridad en la ciudad hanseática. Un servidor puede presumir de que visitó este museo en su último día de funcionamiento el pasado 19 de agosto de 2014.

Un tanque junto a la entrada en la antigua exposición del Centro Europeo de Solidaridad Foto: Ángel López Peiró
Un tanque de la milicia original junto a la entrada en la antigua exposición del Centro Europeo de Solidaridad en Gdansk Foto: Ángel López Peiró

Crazy Guides (los guías locos) en Cracovia

A algunos polacos más jóvenes, al igual que a la mayoría de los turistas extranjeros que visitan Polonia y a los expatriados en el país centroeuropeo, les encanta ver el comunismo como algo curioso, exótico y muy divertido. La opción más divertida y satírica para acercarse al pasado comunista de Polonia es contratar uno de los tours de Crazy Guides en Cracovia. Esta empresa organiza entre otro tipo de visitas guiadas, excursiones por la antigua ciudad realista socialista de Nowa Huta en Cracovia montando en un Trabant fabricado en la RDA (Alemania del Este) en los años 1970s o un Maluch (Fiat 126, el coche más habitual en la Polonia comunista junto al Polonez)–para comprar un coche en PRL también había que esperar muchos años desde el momento en que se solicitaba. Los guías locos llevan a sus clientes al restaurante en Cracovia que mejor conserva el ambiente del PRL, Stylowa (que cambia de propietario y decoración cada mes) y cuentan también con un piso dónde proyectan una película de propaganda comunista sobre la construcción de Nowa Huta y sirven vodka a los participantes de los tours.

La flota de Trabants de los Crazy Guides
La flota de Trabants de los Crazy Guides Foto: thinkkrakow.com
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7 comentarios en “Czar PRL: La vida en la Polonia comunista

  1. Enhorabuena por el artículo. Muy bueno y completo, de verdad. Por eso señalo dos pequeñas incorrecciones, para que quede perfecto.
    El nombre oficial del Estado comunista polaco era “Polska Republika Ludowa” y no “Polska Republika Lodowa”, minetras que el partido se llamaba “Polska Zjednoczona Partia Robotnicza”, o sea, “Partido Obrero Unificado Polaco” y no “Partido Comunista Obrero Unificado”.

  2. “… el único distrito en Varsovia que no fue destruido por los nazis” – los nazis que destruyeron Varsovia tenian su nacionalidad, idioma, gobierno, ejercito y esa palabra tan esquivada hoy en dia es “Aleman”. En los primeros vagones, algunos cafes, restaurantes en Polonia bajo la ocupacion alemana ponia “Nur fuer Deutsche” – solo para alemanes y NO ponia “solo para nazis”.

    Muy interesante el articulo, especialmente desde la perspectiva de alguien quien lo ha vivido aqui.

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