El nuevo Centro de Congresos de Cracovia Foto: mjs-creative.com
 

La periodista y empresaria norteamericana Julie Meyer regaló a sus lectores un artículo que resume a la perfección las claves del éxito económico polaco en los últimos 25 años y la prosperidad actual del país, con relación a la esencia del carácter polaco, forjado en gran parte por la historia de este pueblo. Puede leer a continuación una traducción realizada por un servidor del artículo publicado el 7 de octubre de 2014 por Julie Meyer en Forbes.com: Empecé la semana con un montón de cosas en mi cabeza. Tomé mi vuelo a Varsovia el lunes por la mañana preguntándome como iba a pasar esa semana entera en Polonia. Mi buen amigo Pawel Tomczuk, quien es un destacado emprendedor en Polonia lo había organizado  todo para que yo diera una conferencia en el Foro de la Innovación de Gdansk, y a continuación tenía que asistir a una serie de reuniones en Varsovia y Sopot, y la conferencia anual EFNI.   También conocí a mi equipo de EntrepreneurCountry Polonia, dirigido por Michal Cieminski, que ha fundado y dirige la incubadora Seed Platinum, con Magda Borowik, para discutir nuestros planes. ¿Pero Polonia merece la pena una semana? No me esperaba en absoluto enfrentarme a  algunas de las grandes preguntas de la historia en este país de 40 millones de personas, o quedar tan enormemente impresionada por su gente. ¿Cómo no se me ocurrió venir antes?, me preguntaba durante el segundo día del viaje. Mientras estaba allí en el astillero donde Lech Walesa dirigió el movimiento Solidaridad que llevó la libertad a Polonia, a la espera de dar mi charla en el escenario del Foro de Innovación en Gdansk, conocí a Anna Hejke, una empresaria puntera que fue la intérprete de Walesa. Ahora, para los estadounidenses, Walesa es un héroe de la libertad, por lo que ya estaba intrigada. Anna no me defraudó. Anna pronto se dio cuenta que soy una esponja de la información histórica, e historia es lo que me contó. Fueron polacos los que descifraron el código Enigma y se lo proporcionaron a los británicos. Los pilotos polacos lucharon valientemente y con gran éxito en la Segunda Guerra Mundial, y en muchos casos, fueron los que marcaron la diferencia decisiva en batallas que de otro modo se habría perdido (los británicos usaron menos de un tercio de su presupuesto para el uso polaco de aviones británicos, que los polacos pilotaron para defender a Gran Bretaña). Los polacos ayudaron y liberaron a muchos  judíos. El 1 de septiembre de 1939, los polacos fueron invadidos por la Alemania nazi, y 17 días después por la Rusia soviética, pero a pesar de estar divididos por estos enemigos invasores, los polacos no se rindieron. De hecho, durante 50 años, los polacos nunca se rindieron. Su gobierno se mantuvo en el exilio en el Reino Unido durante 50 años hasta que fue devuelto a Lech Walesa en 1989 También  a lo largo de toda la Guerra Fría, los polacos nunca se rindieron. Pero, el espíritu de lucha de Polonia no es nuevo. A pesar de haber sido borrada de la faz de cualquier mapa, durante más de 120 años, la nación polaca siguió viva en su gente, para volver a surgir en el siglo XX.  La vida en un campo de distorsión de la realidad. Muchos, si no la mayoría de la gente en el mundo, dirá que su país cuenta con grandes personas, pero los polacos pueden decir esto con total confianza. He aprendido esta semana que la esencia de ser polaco es ser increíblemente persistente y determinado, nunca darse por vencido, nunca aceptar un no por respuesta, y nunca desaparecer pese a lo que el mundo pueda decir. Ese carácter se ha forjado a través de las dificultades y la tragedia, y ha constituido un carácter nacional que cuenta con un gran respaldo . Como un inversor que cree de todo corazón que el capital sigue las ideas y que la historia sólo se cambia a través de las ideas, y los que las ejecutan, voy a gastar una cantidad desproporcionada de mi tiempo  en respaldar a los empresarios polacos, ya que tienen mucho coraje, ambición y resistencia. Ah, y me enteré de otra cosa también. Esta semana, mientras me arreglaba en mi habitación del hotel cada mañana, oía de fondo las noticies sobre los manifestantes de Hong Kong y el déficit francés que llega al 98% de su PIB, que conducen a la gente a la huelga y a salir a las calles. El polaco medio ama la libertad empresarial de una manera que el francés promedio no lo hace, me sabe mal admitir. He vivido en Francia durante siete años, y es que no lo entiendo. Francia logra vender una visión del país como líder europeo rico a pesar de estar esencialmente en bancarrota. Su gente no entiende por qué se ha conseguido la riqueza que tienen. A través de las empresas que había cientos de años atrás y a través de sus empresarios actuales y el ingenio de estos, Francia creó la riqueza. Pero se ha vendido una mentira por parte de su clase política, consistente en que el gobierno puede limar las asperezas de la vida, y proporcionar una seguridad libre de riesgos a los ciudadanos. Hoy, esa mentira ha sido expuesta. En lugar de crear una identidad nacional, donde sus ciudadanos tiren juntos por la causa de la construcción de Francia, con todo el mundo dispuestos a sacrificar con el fin de crear un país que funcione para todos, las personas se pelean como forma de “proteger” a sus derechos, ajenos a la forma en el mundo está cambiando a su alrededor, dejando su país malparado. Y esta es la razón por la que Polonia importa: Los polacos no han tenido la cuchara de plata. Su libertad se inició en un astillero. Fueron tratados de forma abominable, durante la Segunda Guerra Mundial y sus secuelas. Yo tenía lágrimas en mis ojos después de lo que oí, y yo ni siquiera he leído a Norman Davies y Edward Gibbons todavía. Patton intentó marchar hasta Moscú, pero Roosevelt no le permitió terminar el trabajo. Los polacos no han acumulado capital, por lo que deben confiar en su capital humano. El mundo  les gasta bromas a sus expensas ocasionalmente. Pero ellos tienen lo que según Darwin es necesario para mantenerse en buena forma–adaptabilidad. Los polacos se han adaptado a los tiempos cambiantes. Ellos saben cómo luchar. Aman su libertad. Y entienden cómo se crea la riqueza. Probablemente voy a realizar un par de viajes de compras a París cada año durante el resto de mi vida. Francia es un buen lugar para ir de compras. Pero dadme un hombre o una mujer polaca en los que invertir mi dinero cualquier día de mi vida. Polonia está realmente abierta a los negocios. Si queremos ser optimistas sobre el futuro de Europa, hay que mirar a Polonia. Los polacos son el futuro, de Europa y del mundo.

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Un comentario en “Julie Meyer en Forbes: Polonia es importante y es el futuro de Europa

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