La gran hospitalidad de los polacos con sus invitados en casa es conocida en todo el mundo. Es una hospitalidad que se manifiesta en una simpatía única con los invitados, amigos, vecinos, turistas y extranjeros por igual.

El antiguo proverbio polaco Gosc w dom, Bóg w dom (Un huésped en casa, Dios en casa) viene a decir que tener un invitado en casa es como tener a Dios e implica que ambos deberían ser tratados con la máxima cordialidad y respeto.

Esta hospitalidad polaca legendaria seguramente se remonta a las antiguas creencias y tradiciones sobre las normas sociales en la antigua Polonia rural.

También es importante explicar  para entender esta hospitalidad que durante la época comunista  había muy pocas cafeterías y restaurantes funcionando en el país — ya que el régimen de PRL (República Popular de Polonia) había nacionalizado y cerrado la mayoría y creado en su lugar algunos bares de leche— y todas muy distantes entre sí, por lo que era más lógico invitar a conocidos y amigos  además de familiares a la casa de uno. La mesa en los hogares polacos siempre estaba llena de jamones y embutidos, bocadillos y platos calientes. Se pasaba el tiempo comiendo, hablando, bebiendo y también cantando Sto Lat si se celebraba el santo o el cumpleaños de alguien.  Sto Lat significa ‘100 años’ en el sentido de “deseamos que vivas 100 años!”

Una de los aspectos característicos de la hospitalidad polaca en la actualidad es el hecho que cuando alguien visita un hogar polaco sin haber avisado antes (bez zapowiedi) tiene toda la certeza que será bien recibido, se le ofrecerá bebida, comida y se le dará conversación durante el tiempo que estime necesario quedarse allí.

Se dice a menudo que los polacos son hospitalarios, amables y muestran mucha simpatía y generosidad cuando tienen invitados que se alojan en su casa varios días. Pueden incluso cogerse días libres en el trabajo para pasar tiempo con ellos, mostrarles puntos de interés turísticos cercanos,  y también traérselos cuando visitan a familiares y amigos. Cada una de estas visitas suele terminar con un festín de tartas, galletas, embutidos, bocadillos, comidas, cenas y litros de café y té.

Muchos extranjeros en el país aseguran que en innumerables ocasiones se les ha obligado a comer y beber hasta no poder más y, ciertamente, yo doy fe de ello. Durante el desayuno, comida y cena te sentarán con toda la familia,  se te servirá siempre las mayores porciones y no te aceptarán un no como respuesta al preguntarte si quieres algo en concreto.

Si se trata de una ocasión especial, los invitados en una casa de Polonia no pueden permitirse ignorar a una botella de vodka, o  mucho más habitual ya en Polonia, de vino,  a no ser que conduzcan, se estén medicando u otras excepciones. Casi sin que uno se haya dado cuenta le habrán llenado el vaso y siempre le servirán al invitado antes que a ellos mismos y las otras personas alrededor de la mesa. Es interesante añadir que en Polonia nunca se debe beber el vodka servido por uno mismo, sino que siempre hay que servirlo unos a otros, y mirar a los ojos de la otra persona cuando se brinda.

Durante la cena de Nochebuena, en la mayoría de hogares polacos es tradición dejar preparado un sitio en la mesa con los platos y cubiertos por si alguien llama a la puerta para cenar, algo que no puede ser negado. Algo que también simboliza de algún modo la ausencia de seres queridos que ya no están en este mundo.

Merece la pena mencionar también que cuando los polacos organizan una parapetówka, una fiesta de inauguración de un piso (no necesariamente nuevo, ni comprado, sino en referencia a que alguien empieza a vivir en el mismo), todos los invitados traen un regalo, que acostumbra a ser algo útil para el piso o comida, chocolate o botellas de vino.

Más allá de la comida y la bebida, es curioso que en Polonia siempre tienen preparadas alpargatas para los invitados, ya que como en muchos otros países es obligatorio quitarse los zapatos al entrar en casa.

Para este artículo he usado como fuentes mi experiencia personal y la información que aparece en el libro The Essential Guide to Being Polish (50 Facts and Facets of Nationhood) (La Guía Esencial para ser polaco, 50 hechos y facetas de nacionalidad) de las escritoras polacas Anna Spysz y Marta Turek.

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4 comentarios en “La hospitalidad polaca, famosa en todo el mundo

  1. Completamente cierto todo lo que escribes. Se te olvido mencionar que en la cena de nochebuena, es tradicion dejar preparado un sitio en la mesa con los platos y cubiertos por si alguien llama a la puerta para cenar, algo que no puede ser negado.

  2. He podido experimentar personalmente la gran hospitalidad polaca. Es poe ello que ese país te deja un recuerdo imborrable

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